Yamato esperaba unos pasos por delante a que Sora terminara de despedirse de Mimi cuando habían acordado todos irse a casa. Había sido curioso la forma en que su humor había cambiado drásticamente con solo escuchar un hombre. Apenas había vuelto a abrir la boca en el resto de la noche y simplemente se había limitado a esperar por la chica cuando habían dicho que se irían.
Cuando llegó hasta dónde él se despidió de los demás con un gesto de cabeza y echó a andar a su lado sin decir ni media palabra, ofreciéndole el brazo para intentar aparentar normalidad cuando lo alcanzó.
No se dio cuenta en un principio, pero a la tercera frase que le contestó con un monosílabo, empezó a sospechar que quizás algo raro pasaba. Lo miró, primero de rojo y luego más directamente hasta que prefirió dejar de jugar a las adivinanzas.
- ¿Qué pasa? – no era consciente de que hubiera pasado nada raro en toda la noche, quizás se había perdido algo.
- Nada, solo estoy cansado y tengo gana de llegar a casa.
Al menos aquello era una frase más elaborada-. Si estás cansado puedo volver sola, ya te lo he dicho, no hace falta que me acompañes ahora te queda más lejos que antes… - no le había pedido tampoco que la acompañara, claro, precisamente por la distancia.
- No, venga… No me gusta que vuelvas sola a esta hora tampoco. Vamos…
- Bueno, pero puedo volver cogiendo un taxi si es por eso… - era mayorcita, podía ir perfectamente ella sola a casa. Lo vio negar con la cabeza.
Continuó caminando a su lado, sin estar muy convencida de lo que le había dicho. No era normal que fuera sin mediar palabra tanto tiempo, con el tiempo se le había terminado por pasar la moda aquella en la que había que sacarle las palabras son sacacorchos.
- Yamato – frenó sus pasos, soltándose-. ¿Qué pasa? Si no me lo dices no voy a poder adivinar y no me gusta ni un pelo que no digas nada y estés con esa cara. ¿Ha dicho algo Mimi que no te haya gustado?
- No – se detuvo él también, sin girarse tampoco.
- ¿Entonces qué te pasa? ¿Volvemos a las andadas? ¿Tengo que adivinar qué te pasa? Porque creo que los dos tenemos una concepción de la realidad muy diferente como para que pueda adivinar qué te puede parecer mal…
- Sí, sin duda la tenemos…
Puso los ojos en blanco ante la respuesta de él. Se quedó esperando a que dijera algo, no quería que siguiera con el famoso "no me pasa nada". Ella no era capaz de saber qué era lo que podía haberle molestado si no se lo decía.
- ¿Es por lo de la reunión? Ya te avisé de que viajo mucho y con bastante frecuencia.
- No, no es por la reunión. Es tu trabajo, lo respecto mucho como para que me parezca mal que te vayas a por eso…
- ¿Entonces?
- ¿De verdad no te das cuenta?
- No, si me diera cuenta no te lo estaría preguntando... ¿qué pasa? Necesito que me lo digas si es algo que yo he dicho o hecho porque yo no soy capaz de darme cuenta de qué puede haber sido – y las cosas se arreglaban hablándolas.
Se giró finalmente hacia ella, observándola unos segundos antes de hablar de nuevo.
- Me da igual que te vayas de viaje por motivos de trabajo y que no sepas cuando vas a volver – no le daba igual, pero era una forma de decir que no era asunto suyo y que si tenía que irse, no iba a decir nada, pero no era eso.
- ¿Entonces?
- ¿Qué se supone que tiene que hacerme gracia que de repente no solo te vayas sin saber cuándo vuelves diciéndome que no me preocupe que ya tienes dónde quedarte…
- ¿Y qué tiene eso de…? – OH.
¿De verdad? ¿Era eso? Automáticamente se dio cuenta de lo que había dicho hacía un rato. Lo había hecho sin pensar, porque claramente para ella no tenía ni la más mínima importancia. Eso se lo había buscado ella tiempo atrás, jugando con las apariencias…
- ¿Te molesta que te haya dicho que nos quedaremos con Andrew?
- ¿A ti que te parece?
En el fondo tenía que reconocer que aquello era algo que Sora podía considerar como bueno. Había sido capaz de decir qué era lo que le molestaba, de decirle lo que estaba pasando. Viniendo de él, era todo un logro ya que nunca solía exteriorizar aquellas cosas.
- Me parece que es una estupidez.
- ¿Una estupidez?
- Si, una estupidez. ¿No te había dejado ya bastante claro el tipo de relación que tengo con él? ¿Qué pasa que según tú ahora que nosotros dos estamos juntos si se ofrece a hacerme el favor para que no me vuelva loca buscando un hotel con las fechas a medias tengo que decirle que no?
No contestó a aquello. Dicho en voz alta sonaba bastante ridículo, pero no podía evitar que le hubiera sentado mal la noticia. Tampoco le había dicho que estaría en la reunión que había tenido aquel día.
- Quizás sí, y no porque nosotros dos estemos juntos sino porque hasta donde yo sé las intenciones de él parecían totalmente diferentes.
- ¿Y? Puede hacer lo que le venga en gana, sigo siendo yo quien tiene la última palabra… - no se podía creer que estuviera pasando aquello.
Quizás debería de haberlo pensado, claro. Había sido ella la que quizás había fingido algún otro tipo de interés en él cuando estaba usándolo para probar algún tipo de reacción en Yamato.
- No voy a decirle que no por esto – anunció-, ¿lo sabes, no? Bastantes problemas me voy a ahorrar gracias a él.
- Sí, ya suponía eso… - dio un par de pasos, reanudando el camino en dirección hacia la casa de ella.
Fue tras él, observándolo de reojo sin atreverse a volver a cogerse de su brazo. Le molestaba que se hubiera enfadado por aquello, fuera culpa suya o no. Un amigo le estaba haciendo un favor, era lo único que había que entender allí. Ni siquiera iba sola, su ayudante la acompañaría. ¿Dónde estaba el problema?
- ¿Vas a estar ahora enfadado por semejante tontería? – dijo al cabo de un rato cuando estaban ya llegando a la puerta de su casa.
- Da igual – le dijo deteniéndose de nuevo ahora ya por haber llegado a su destino.
- No, no da igual…
Intentó no poner los ojos en blanco al ver que no le contestaba, haciendo el esfuerzo por buscar las llaves dentro del bolso ya que algo le decía que iba a ser mejor dejarlo estar. Se conocía ese modo de estar de él, y era mejor ignorarlo completamente. Ahora el mayor de sus problemas era el ser capaz de despedirse sin cerrarle la puerta en las narices que era lo que le estaba apeteciendo hacer en ese momento.
A: ¿Humor de perros? ¿Qué es eso? Muajajaja No todo iba a ser azúcar en este mundo, de hecho, se me suele dar mejor tener a los personajes de morros que a buenas, solo que en este caso debe de ser que me gustan tanto como pareja que hasta a mí me ha costado el llegar a un buen motivo para enfadarlos mínimamente.
Sí, lo de Mimi es algo con lo que les va a tocar vivir toda la vida. Darán igual los años que pasen, que seguramente esté ahí para intentar sonsacarles. De hecho, yo creo que tengo que hacer por encajar el fb en alguna parte de la reacción de ella cuando se enteró de que estaban juntos en el tiempo de Digimon 02. Eso tuvo que ser para apuntar en los libros de historia xDDDDD - se va corriendo a apuntarlo para buscar una excusa dónde meter eso sea como sea.
Al final el pobrecito Andrew va a aparecer un día con el trasero congelado y nadie va a saber cómo ha podido pasar xDDDD - y con tomates también él-. No sé, no sé cómo se tomará Yamato al final todo el tema del viaje. Parece que de momento no le ha gustado demasiado... Lo mismo tiene algo más que decir sobre el tema o lo mismo tiene alguna idea en mente al respecto. Para eso habrá que ver el capítulo de mañana e_e
¡Un abrazo y ahora sí que sí, mañana más!
