Sonrió de medio lado, recuperando toda la confianza que parecía haber perdido. En el fondo era consciente de que todo aquello no había sido más que una estupidez, pero tampoco había podido evitarlo. Al menos se había atrevido a exteriorizarlo y no se lo había guardado para sí mismo esperando a que un día todo explotara, como ya había pasado en más ocasiones. Lo había hablado y ahora… podría arreglarlo.
Estaba siendo observado por una fina franja de color canela al haber entrecerrado Sora los ojos para mirarlo fulminantemente. Dio un paso hacia adelante provocando que la chica retrocediera y que su espalda chocara contra la pared del pasillo, moviendo su mano por el brazo sobre el que la había cerrado.
- Me ha costado muy poco la negociación – se acercó para murmurarle aquello muy cerca de ella.
- Estás volviendo a perder puntos – movió la cabeza hacia delante, intentando atraparlo, pero de nuevo se le escapó.
Llegó al hombro de la chica por el brazo por el cual la había cogido. Siguió llevándolo más hacia arriba, pasando al cuello y dejándola finalmente posada sobre su mejilla, sujetándola así-. Se me ocurre alguna buena forma de ganarlos – y aunque lo dijo con un tono no demasiado serio que podía dar pie a malinterpretaciones, había algo que la hizo tomarse más en serio lo que acababa de decir.
- No te las des, puedo seguir dándote con la puerta en las narices – no, eso sería lo último que se le ocurriría. Estaba muy bien entre la pared y él. Demasiado bien.
Ahora que tenía más movimiento de brazos al haberla soltado por fin, coló las manos por dentro de su chaqueta, posándolas en la espalda, apretándolo contra ella. Con una media sonrisa volvió a inclinarse hacia ella solo que aquella vez buscó el oído de la chica antes de hablar sin apenas alzar la voz.
- Te quiero.
Aquello la congeló por completo, talmente podría decirse que se quedó en estado de shock, era lo último que hubiera esperado escuchar en aquel momento. Ni siquiera se había planteado la posibilidad de que aquello fuera a pasar en algún momento, no era algo que estuviera esperando. Ni tampoco que entrara dentro de sus planes.
Si no se hubiera quedado completamente paralizada mentalmente quizás su mente sería capaz en aquellos momentos de recordar una escena muy parecida que a la vez no podría ser más diferente. Pero algo bueno tenía que tener aquel momento de muerte cerebral absoluta que evitó que aquellos pensamientos volvieran a su cabeza.
Cuando volvió a parecer demostrar algo de actividad cerebral enfocó la vista en aquel que estaba delante de ella empezando a mirarla con una ligera mueca de preocupación debido al sepulcral silencio de ella. Si así iban a acabar las discusiones actuales, iba a tener que empezar a forzarlas con más frecuencia.
Poco a poco fue reaccionando, pero no dijo nada. Aquella vez no contestó, solo terminó por esbozar una sonrisa lo suficientemente esclarecedora para aquel momento justo antes de estirarse para darle otro tipo de respuesta. No fue de palabra, sino que cuando por fin besó sus labios lo hizo de tal manera que las palabras sobraran.
Él sí que había llegado a evocar en su cabeza aquella misma escena tantos años atrás cuando había sido ella la que le había dicho aquellas dos palabras y él había salido corriendo. No era justo ya que él sabía que jugaba en territorio conocido y que no corría peligro de que fuera a echarse atrás la chica como había hecho él por sus tonterías, pero cuando no le respondió las dudas empezaron a apoderarse de él. No sabía si ella se daría cuenta o no, pero le empezaron a temblar las manos. Solo se le ocurrió disimularlo cerrando mejor su agarre sobre ella. Los segundos que tardó en reaccionar fueron los más largos de su vida, solo tranquilizándose mínimamente cuando la vio sonreír y acercarse hacia él.
Le valía… y le sobraba, aunque solo fuera para saber que no acababa de meter la pata hasta el fondo. Cuando la notó acercarse agachó la cabeza para ponérselo más fácil y no tardó demasiado en volver a la actitud confiada que había tenido inicialmente, ocupándose él de llevar el control otra vez.
Llevó el beso más allá, volviendo a arrinconarla del todo entre él y la pared notando como los brazos de la chica pasaban a cerrarse más en torno a él, dejándose llevar del todo olvidándose de que todavía estaban fuera de casa. Se podría decir que le daba exactamente igual que pudiera pasar cualquier vecino, muy igual. Y si a ella le daba completamente igual que siempre había tenido una actitud mucho más correcta que a él, ya no había más que decir.
Ninguno tuvo demasiado claro el tiempo que pasó hasta que se hizo demasiado notable la ausencia de aire, pero eso no evitó que se alejaran, sino que tomándose apenas unos instantes para volver a recuperar el aliento fue ella quien esta vez comenzó a dejar algunos besos en el cuello del chico, algunos más intensos que otros pudiendo notar como la respiración alterada de él se entrecortaba. Sonrió ligeramente divertida antes de seguir con lo que estaba haciendo subiendo y siguiendo la línea de la mandíbula aprovechando que había dejado la cabeza hacia atrás.
Acabó notando la mano de él sobre su cuello, tirando de ella hacia arriba para volver a besarla, de una forma que no estaba segura de si lo había hecho hasta aquel momento, pero que hizo que agradeciera estar apoyada en la pared a modo de sujeción. Soltó una pequeña exhalación cuando sintió el cambio de lugar la de la otra mano de él, revolviendo entre los pliegues de su ropa y posándose en su pierna finalmente perdiéndose hacia arriba por ella.
Posó la cabeza en la pared, siendo ella ahora quien la echaba hacia atrás dejándole libre acceso por su cuello a Yamato, entrecerrando los ojos. Una caricia más certera la hizo tirar de nuevo de él hacia ella, estando a punto de volver a besarlo, frenando tan solo un segundo antes-. Quieto – le murmuró como pudo con la respiración alterada.
Sonrió de medio lado, entendiendo lo que pasaba y dejándola escaparse solo para ver que finalmente se acercaba hacia la puerta para abrir dejando por fin el pasillo y sin que nadie pudiera molestarlos por fin.
No le dio tiempo a terminar de cerrar cuando volvió a cogerla, ahora por la cintura contra él dándole ahora el beso que ella antes le había negado, sintiendo como intentaba librarse de su chaqueta dejándola tirada sobre el primer sillón que pudo encontrar y luego pasando a posar las manos sobre los hombros de él para hacer lo mismo con la del chico.
Un pequeño ruido se pudo escuchar cuando pasado un rato la había hecho retroceder hasta tropezar con aquel mismo sillón que se había interpuesto en su camino, sin que ninguno de ellos dos le diera importancia mientras que los dedos de ella se peleaban con los botones de la camisa del rubio bajo su atenta mirada, solo esperando que terminara de hacer aquello para poder volver a acercarse, mientras que jugaba con sus manos por sus costados.
Cuando por fin terminó le dio un ligero empujón para que fuera él quien se quedara apoyado contra el sofá teniendo así más libertad de movimiento, empezando a recorrer la piel descubierta con sus labios, notando como terminaba por sentare en el respaldo, dejándole así mejor acceso, concentrándose en disfrutar de cada uno de mis movimientos de ella. Tiró de ella cuando no aguantó más estarse quieto para besar sus labios de nuevo, sacándole una risa por lo bajo antes de echarle los brazos al cuello.
Una luz al final del pasillo se encendió de repente, haciendo que los dos saltaran sobresaltados al sentir pasos.
Sora posó el dedo sobre los labios de Yamato indicándole que guardara silencio hasta que se dio cuenta de que se había olvidado por completo de que no vivía precisamente sola. Y los pasos se acercaban… Habían hecho ruido al entrar y no quería saber exactamente qué era lo que podría haber escuchado Haru… aquello, en vez de cortarla, la hizo reírse apartándose de él y cogiéndolo de la mano para que fuera tras ella antes de que la otra chica llegase y los pillase de pleno, desapareciendo tras la puerta de su habitación.
Más dormida que despierta, Haru acabó por aparecer por el salón, bostezando y mirando a su alrededor. La luz estaba apagada, la puerta estaba cerrada… ¿Se había imaginado ella los ruidos?
- Malditos vecinos… - farfulló por lo bajo antes de girar hacia la cocina para llenarse un vaso de agua, quedándose con la nevera abierta mientras que bebía.
La luz del aparato era lo único que alumbraba el lugar en aquel momento, y solo cuando se giró para ir a coger un vaso se fijó en un par de chaquetas tiradas de mala manera sobre uno de los asientos…
- ¿Qué…? – cerró la nevera, yendo a encender la luz en el interruptor.
Sin duda, esa chaqueta no era suya… No pudo evitar que se le subieran los colores al caer en la cuenta. No, no habian sido los vecinos los que la habían despertado y, sin duda, aquella chaqueta no era suya, ni de Sora… Y ella había estado a punto de aparecer cuando no debía de hacerlo. Volvió sobre sus pasos directa hacia su habitación sin querer absolutamente nada más del tema muerta de la vergüenza de repente.
Intentó no reírse en voz alta cuando llegaron por fin a la habitación, cerrando la puerta.
- Tiene que haberse dado cuenta, lo hemos dejado todo tirado abajo – comentó por lo bajo Yamato divertido también por la situación.
- No pasa nada, no creo que se escandalice a estas alturas…
- ¿A estas alturas? – arqueó una ceja divertido.
- Sí, a estas alturas – lo cogió de la mano para tirar de él y llevarlo con ella-. ¿Dónde nos habíamos quedado?
No, un simple encendido de luces no iba a hacer que se le olvidara tan fácilmente lo que estaban haciendo cuando estuvieron a punto de ser pillados. Por eso mismo cuando logró hacerlo tropezar y que quedara sentado en la cama al caer, se sentó sobre él con una rodilla a cada lado dejando que posara las manos más debajo de su cintura.
- Creo que ya me acuerdo – clavó la mirada en la de él mientras que se mordía el labio y, tras dudas unos segundos, volver a hablar-. Yo también te quiero – fueron sus últimas palabras aquella noche antes de olvidarse del resto del mundo por completo.
A: como ya he dicho, dos personas mayores y adultas... Pero aquí viene lo gordo por fin. Fíjate tú que fácil ha tenido arreglar la metedura de pata, simplemente abriendo la boca para decir algo que debería de haber dicho mucho tiempo atrás. Yo creo que a pesar de todo, Yamato es el personaje que más se me va de la originalidad de la serie. Es decir, que aquí habla y esas cosas, no se queda en su rincón con mala cara pensando en sabré él qué provocándose él solo situaciones incómodas por no ser capaz de decirlo en voz alta. Pero bueno, también es su versión adulta que en algún momento iba a tener que salir de esa fase o sino al que alguien iba a acabar congelándole el trasero era a él.
Y, como siempre, en mi defensa volveré a decir que al otro probrecillo solo lo saco para cosas puntuales. Era la única forme que se me ocurrió por el momento de ponerlos de morros aunque fuera por una tontería categórica. En el anterior fanfic era más sencillo porque la propia serie me había dado el trabajo hecho, pero aquí tengo que sacarme las cosas de la manga... Eso y que me cuesta cielo y ayuda provocar un enfado entre dos personajes como ellos porque el fondo tienen una forma de pensar muy parecida a la mía y me cuesta llevarme la contraria xDD
Y yo aquí, corrigiendo exámenes de prueba de acceso a la universidad mientras que me río sola por estar respondiendo review jajajaja Puede que de noche haya algo más o puede que no, todo depende de si termino de corregir estas basuras para hoy o para mañana o lo que tarde en cansarme, claro...
Espero que te haya gustado y... luego, o mañana más... Que sé que te va a gustar el siguiente - huye riéndose maliciosamente ❤❤❤
