Mimi no había podido evitar que aquella conversación que nunca más había vuelto a sacar a la luz llegara a su cabeza automáticamente. Sabía que el contexto no podía ser más diferente y que las cosas tampoco podían haber cambiado más, pero de alguna manera, le pareció hasta divertido todo aquello.
Se percató de que todavía seguía con ellas Haru, quien las estaba mirando con la duda en la cara, sin saber si quedarse o no, todavía demasiado correcta como para no saber cuando era necesaria allí.
Al notarla callada y mirando hacia la otra chica Sora desvió también los ojos hacia ella, haciéndole un gesto con la cabeza para que se acercara. Realmente, seguro que no iba a escuchar nada que no supiera, especialmente tras la noche anterior, claro.
- ¿Qué? ¿Cuentas o tengo que ir corriendo detrás de él para sonsacárselo? Y no me pongas a prueba que sabes que soy capaz…
- Oye, adelante… Yo pago por ver eso – se tomó unos segundos antes de entretenerse en sacar un par de galletas de la caja. Tenía hambre-. Mimi, no creo que tenga nada que contarte que no te puedas imaginar ya, si lo que quieres son detalles creo que entonces no me conoces lo suficiente todavía como para saber que eso no es de tu incumbencia…
- Ya, ya lo sé, eres una aburrida – se cruzó de brazos-. Tú podrías haberlos pillado anoche mejor y así me los contabas tú – giró la cabeza hacia la otra chica la cual se puso más roja que un tomate en el mismo instante que escuchó el comentario.
- ¡Mimi! Déjala en paz – a ella también se le subieron los colores. Luego tendría que pedirle perdón por haberla despertado o algo-. Para que te quedes tranquila, no tienes por qué montar tanto revuelo. Hace ya una buena temporada que pasamos de nivel.
- ¿¡Qué!? ¿Y me lo dices ahora? ¿¡Pero qué clase de amiga eres tú!?
- Una que aprecia su vida privada… - en el fondo por cosas como aquella la quería tanto. Acabó por sonreír, aprovechando el momento del melodrama de la castaña para continuar con su desayuno.
- No me lo puedo creer. Es que ni tú, ni él… Y yo haciendo el esfuerzo para que os aclararéis de una vez y me tengo que enterar de que no es la primera vez que se queda aquí…
- No, no es la primera vez, pero tranquila – divertida al sacar rápidamente la conclusión de quién le habría contado eso a Mimi- que también pasó antes de eso.
No estaba segura de si enfadarse, ponerse a sacudir cosas o las dos cosas a la vez. No es que pusiera en duda que esos dos fueran en serio, pero conociéndolos como os conocía, ahora sí que sí. Por fin…
- Y Haru… siento si anoche te desperté – acabó por decir, dejando a la otra procesando la información.
- No pasa nada… es tu casa. Al menos no tardé mucho en darme cuenta de que eras tú que habías llegado porque sino menudo susto yo sola en casa – acabó por reírse por lo bajo, atenta a la escena que tenía delante.
Tuvo que reírse ella también de lo absurdo de la situación. Luego, quedándose unos segundos distraída recordando el momento que realmente era el que había que destacar de la noche… Había varios de hecho, pero del único del que estaba dispuesta a hablar era uno bien diferente a los que estaban haciendo que se le volvieran a subir los colores a la cara. Finalmente, volvió a la realidad, se quedó mirando hacia Mimi.
- ¿Qué te pasa? – le dijo ella al final, viéndola poner una cara bastante delatadora.
- Ayer… ayer cuando nos fuimos – no, se detuvo. Aquello daba exactamente igual, el cómo habían llegado hasta aquel punto daba exactamente igual. Simplemente sonrió unos segundos antes de mirar a ambas-. Me dijo que me quiere.
Al contrario de que cualquiera hubiera podido esperar, la reacción de Mimi fue exactamente la misma que la de Haru. No hubo ninguno de sus habituales gritos, ni nada que no fuera más que una cara de sorpresa. Mimi, por primera vez en la historia, se había quedado sin palabras.
- Sora… me alegro mucho por ti – le dijo Haru finalmente acercándose para sentarse a su lado.
- No le sentó muy bien la idea del viaje sin fecha de vuelta ni… con quién nos íbamos a quedar y la cosa acabó así…- comentó distraída mirando por el rabillo del ojo a su amiga.
Mimi se había quedado en silencio, todavía con cara de sorpresa. ¿Cómo había pasado aquello? ¿Estaban hablando de la misma persona? ¿Era muy tarde para cumplir la amenaza de salir corriendo tras él? Le sacaba bastante estatura y un paso de Yamato eran tres suyos pero, ¿de verdad que no podía echar a correr detrás de él para hacerle un buen interrogatorio? ¿Tanto había cambiado? Parecía que sí y nadie sabía lo mucho que se alegraba por su amiga. Cuando de repente saltó para abrazarla, lo hizo sin previo aviso, provocando que las galletas salieran volando.
- ¡Mimi!
- Ya era hora que ese idiota se dignara a decírtelo tras casi veinte años suspirando allá por dónde tu pasas…
- No te pases…
- No, no me paso. Lo tengo muy calado. Mucho, más que tú si me apuras, que todavía tienes la cabeza llena de pájaros y enseguida pones en duda todo. Yo no, y siempre se le ha notado a distancia.
- ¡SORA! – el grito de Mimi resonó por toda la calle, incluso haciendo que algunos de los transeúntes se girasen a ver qué era lo que había pasado lo justo para ver cómo se le tiraba encima a la pelirroja.
Acababa de volver a Tokyo por primera vez desde que sus padres se habían ido fuera por motivos de trabajo, aprovechando con la reunión que hacían todos los años sus amigos en Agosto para conmemorar las pérdidas que habían tenido ese día y todo lo que había pasado. No se había parado ni a saludar al resto del grupo, solo había ido directa a por ella. El resto del grupo había ido llegando a poco a poco, siendo saludados también por ella aunque con algo menos de efusividad.
Caminaban tranquilamente por las calles, hablando unos con otros, distraídos cada uno en sus temas, poniendo al día a los recién estrenados miembros del grupo que se habían perdido todas las aventuras del pasado. Mientras que Sora caminaba delante junto con Miyako hablando traquilamente, Mimi se había quedado unos pasos por detrás, poco a poco, dándose cuenta de un detalle. No era la primera vez que había desviado la vista hacia el grupo de los chicos y había pillado a Yamato con los ojos fijos en la dirección de ellas. Ese hecho había llamado la atención de la, de aquella, pelirrosa, había llamado mucho su atención.
- ¿Así que ahora eres la chica nueva del grupo, eh? – comentó para llamar la atención de Miyako, cogiéndose a su brazo y secuestrándola con ella unos pasos por detrás de Sora y buscando cualquier tema de conversación para mantenerla a su lado.
Divertida por el gesto de su amiga, y ajena a absolutamente todo lo demás, la pelirroja siguió con su camino, acelerándolo incluso un poco para alcanzar a Takeru y Hikari que iban unos pasos por delante de ella riéndose de algún comentario poco afortunado de Daisuke.
Mientras que hablaba con la otra chica volvió a fijarse en los movimientos del rubio. No ayudaba que Sora se hubiera ido hacia su hermano, pero sin duda si a quien antes estaba vigilando era a la chica que ahora iba con ella sus ojos debería de irse en su dirección y no en la de antes, estuviera con quien estuviera Sora.
Y, como ella esperaba, pudo ver claramente como de nuevo ciertos ojos azules se iban directos unos metros por delante de ellas.
- Premio…
- ¿Eh? – Miyako la miró sin entender nada de lo que pasaba a su alrededor.
- Oh, nada, nada, déjame – sonrió amablemente-. Solo… pensaba en mis cosas…
Aquel día se había pasado todo el tiempo vigilando la situación disimuladamente. Si no lo veía no lo creía. No terminaba de creerse que Yamato pudiera ser tan sumamente obvio en aquellos temas con lo serio y distante que siempre había parecido. Tendría que preguntarle a Sora a ver si ella tenía algo que decir al respecto.
No tuvo que pasar demasiado tiempo para tener sus respuestas. La Navidad llegó antes de que ninguno pudiera darse cuenta y con ella, todos los problemas del Mundo Digital de un solo golpe se habían esfumado delante de ellos. Habían conseguido librar a todos aquellos niños del destino oscuro que tenían delante y, por lo que parecía, todo volvía a estar en paz. El Mundo Digital se había curado a sí mismo. Contenta por lo que estaba pasando a su alrededor, se giró para buscar a sus amigos con la mirada y entonces fue cuando lo vio.
A escasos metros de ella, dándole la espalda, podía reconocer perfectamente la silueta de Sora y Yamato, eran bastante sencillos de reconocer simplemente por los colores de cabello. Distraídos, sin darse cuenta de que estaban siendo observados parecían estar hablando de lo que acababa de ocurrir. No le llegaba hasta allí la conversación que estaban teniendo pero no le hacía falta, lo único que ella podía ver era la mano del chico posada sobre los hombros de ella. Y conociéndolos… aquello no era un simple gesto amistosos.
- ¡NO ME LO PUEDO CREER! – chilló sobresaltando a todos los que estaban a su alrededor, incluso a los dos que había estado vigilando.
Los ojos de todos los que estaban en torno a ella se quedaron fijos en Mimi, mirándola incluso preocupados por si algo malo estuviera pasando de repente. Ignorando a absolutamente todo el mundo se acercó con grandes pasos hacia sus amigos, señalándolos.
- ¿¡Se puede saber cuándo pensabais contarme esto!? ¿¡Qué clase de amigos traidores sois vosotros!? ¡Vergüenza debería daros!
- Mimi… - empezó a decir Sora.
- ¡Tú cállate que eres la peor de los dos! Que he tenido que esperar a veros porque ninguno había tenido las narices de decírmelo…
Curiosos por la escena, el resto de integrantes del grupo más cercanos se habían ido acercando, algunos divertidos, otros con cara de situación también.
- No los acoses tanto, Mimi… - Hikari acabó por meterse, intentando relajar los ánimos de la pelirroja.
- ¿Qué no los acose tanto?
- Solo llevan unos días y hemos estado corriendo de un lado a otro – la voz de Koushiro diciendo a aquello provocó que dejara de mirar hacia la pareja y mirase hacia él.
- ¿LO SABÍA ÉL Y YO NO?
A: venga, no era muy complicado, solo había que leer entre líneas y saber que yo también shippeo a esos dos muy fuerte xDDDD Eso y que además si me animo a que en algún momento salga a la luz da para mucho juego, en muchas direcciones. Peeeeero lo que pienso hacer con ello se queda dentro de mi cabecita e_e
En realidad, incluso dentro de la propia historia hay una parte en la que Sora dice de forma bastante clara que tuvo una temporada ligeramente confusa respecto a Taichi, es más, se lo está diciendo directamente a la cara a Yamato. Cuando escribí ese capítulo ya contaba con que esto hubiera pasado, solo que tenía mis dudas de si llegar a sacarlo o dejarlo en mi cabeza para futuros usos si eso xD
Obviamente, el fb que viene en este capítulo fue añadido hace unos días cuando me empecé a reír sola al imaginarme la reacción de Mimi al verlos por primera vez. Aquí había otra cosa escrita, pero la he dejado para el capítulo siguiente. Respecto a lo de que este ff tenga continuación, primero de todo, ❤❤❤❤ Eres un amor por decirme que te alegra que vaya a haberla ❤❤❤❤ y segundo, en realidad continuación, continuación no va a ser. Simplemente necesito un salto y prefiero darlo empezando de cero en otra historia que plantarme en los 200 capítulos de esta XDDDD
Nos leemos de noche, con nuevos aires llegando... e_e ¡Un abrazo!
Nikanaka: jajajajaa, ¡bieeeen! ¡Te pillé desprevenida! ❤
Soy superfan también del Taiora, aunque menos que del Sorato, así que tenía que caer en algún momento alguna referencia. Además, os tiré la caña más decaradamente el día que lo puse en los comentarios de las review, pero hay unas cuantas indirectas por ahí bastante gordas. Ahora ya veremos qué hago con esa información de cara a un futuro, porque algo que da juego en muchas direcciones.
Probablemente acabe con este ff esta semana según mis cálculos. Aún no tengo escrito el final, pero casi casi estoy para ello. Así que empezamos en la recta final, con la llegada de un tema más delicado de noche. Bueno, uno... o varios de golpe claro e_e Ahora esperemos que sea de tu agrado por dónde van a empezar a ir los tiros de ahora en adelante.
Nos leemos, ¡un saludo! Y muchas gracias por la review.
