- ¿A qué hora tienes el vuelo mañana? – preguntó Yamato mientras que caminaban por la calle, paraguas en mano.

- Pues… a las 12 creo recordar – frenó sus pasos, haciendo que él también lo hiciera al ir cogida de su brazo-. ¿Por qué? ¿Vas a venir a despedirme al aeropuerto?

- No lo sé todavía, tendré que pensármelo… - seguía sin gustarle la idea, peor ya se había resignado que no había nada qué hacer al respecto.

- Vente conmigo – le dijo de repente.

- ¿Qué?

- Vente conmigo. No tienes nada que hacer aquí, ¿no? Puedes venir conmigo y así como sigo sin tener muy claro cuando voy a volver aprovechamos unos días allí - ¿cómo no se le había ocurrido antes?

- No…

- ¿Por qué?

- Porque no, porque prefiero que estés allí sintiéndote mal por haberme dejado en Tokyo.

- Ah… muy bonito, sí señor. Y muy maduro… - en el fondo, no dejaba de hacerle gracia aquello.

- Lo digo en serio – por mucho que le tentara-. Además, no quiero interferir con tu trabajo, ¿habíamos quedado en eso, no?

- Sí, en eso habíamos quedado…

- Pues ya está. Podrás echarme de menos todo lo que te apetezca y más sabiendo que ahora soy yo el que no ha querido ir.

- … - se rió por lo bajo, negando con la cabeza-. Tonto…


A pesar de no haber cedido ante la idea de irse con ella, sí que la había acompañado hasta al aeropuerto. Eran solo unos dias, no iba ser tan grave seguro que hasta iba a encontrar algo qué hacer para no aburrirse.

- Espero no tener que ponerme celosa de lo que haces o dejas de hacer con Taichi cuando yo no esté, ¿eh? – le dijo a unos escasos metros de la puerta de embarque.

Aquella escena les podría parecer familiar a ambos, aunque a la vez, de nuevo, fuera totalmente distinta. No era la primera vez que se despedían en un aeropuerto solo que ahora las condiciones eran totalmente diferentes.

- Ah, tú verás, tú eres la que se va a la otra punta del mundo. Yo con algo tendré que matar el tiempo…

- Pues tú verás luego, tengo entendido que Koemi se las trae… - y que no la escuchara, pobrecita, con lo que tenía que aguantar todos los días. Se acercó a él, estirándose, aunque aquellos gestos delante de tanta gente no fueran propios de ellos-. Cuando me haya instalado te llamo – le dijo tras separarse de un corto beso.

Asintió a sus palabras con un sonido y luego la dejó ir, dándole su maleta y mirando hacia el resto que esperaban un poco más allá, intentando no lanzar una mirada menos amistosa de la cuenta a Andrew quien también estaba esperando.

- Buen viaje – para disimular, aquello lo dijo mirando hacia Haru.

Esperó hasta que Sora se giró segundos antes de atravesar la puerta de embarque para lanzarle una última mirada.

Había preferido dejar el tema. Algo le decía que era territorio en el que era mucho mejor quedarse aparte. Le gustara o no que ella se quedara bajo el mismo techo que el otro, no tenía ni un solo motivo para desconfiar de ella. Ni siquiera para ponerse de mal humor por ello aunque no lo pudiera evitar. Así que había preferido callarse sus protestas mentales.

En el fondo le había gustado que ella le hubiera ofrecido cambiar sus planes y acompañarla a Los Ángeles. Podría haber ido, pero tampoco quería comportarse como un novio celoso y controlador. No era así y aunque la fuera a echar en falta aquellos días, no iba a ser tan grave.

No había salido todavía del aeropuerto donde otra cara que podría reconocer en cualquier parte del mundo. Y lo hizo tan de frente que ni siquiera tuvo tiempo de pensar en si le apetecía tener ese encuentro en aquel momento o no.

- Yamato… ¿qué haces aquí?

A escasos metros de él Natsuko observaba a su hijo. Llevaba una pequeña bolsa de viaje en la mano y parecía acabar de llegar de cubrir algún reportaje, pues se la veía algo cansada.

- Traje a alguien al aeropuerto – prefirió no entrar en detalles, tardando unos segundos en terminar de reaccionar, haciendo lo que tenía que hacer y acercándose a su madre para saludarla con un ligero beso en la mejilla-. ¿Viaje de trabajo?

- Sí, acabo de llegar iba a irme a casa…

- Puedo llevarte si quieres.

Podría haberle dicho que no hacía falta, peor sin embargo asintió. Conociendo la relación que había entre ambos quizás lo mejor fuera aprovechar aquel momento o sino sabía que ella probablemente seguiría sin muchos ánimos de atreverse a llamarlo para verlo, como había estado haciendo desde que se había enterado por Takeru de que volvía.

Estiró el brazo hacia la bolsa que colgaba del brazo de Natsuko para cogerla y llevársela él mientras que le hacía un gesto para que lo siguiera.

- ¿Takeru estaba muy ocupado para venir a recogerte? – le dijo al final haciendo el esfuerzo por tener algún tipo de conversación con ella.

- No, no sabía a qué hora iba a volver así que no avisé a nadie. Ya me reñirá él cuando se entere, no te preocupes por eso – sonrió ligeramente.

Posiblemente, si no fuera por el parecido que había entre los rasgos de ellos, nadie podría llegar a pensar que aquellos fueran una madre y un hijo que llevaban años sin verse, pero con una relación que siempre había sido tan tensa como la de ellos, no se podía pedir más. Yamato se limitó a asentir a las palabras de su madre.

Se seguía sabiendo el camino hasta casa de ella, de manera que no le fue demasiado complicado llegar. Otra cosa era cuando se metía por el centro de la ciudad, en dónde parecía que nada seguía en su lugar y acababa perdido, teniendo que llamar a su hermano pequeño y dándole motivos para reírse de él una semana entera otra vez.

- Gracias por traerme – le dijo cuando por fin se detuvieron rompiendo el silencio por fin.

- No tienes que dármelas – cuando su padre iba a pasar todo el día fuera solía dejarle el coche para que se moviera por la ciudad, de manera que no le había supuesto el más mínimo esfuerzo acompañarla. Seguía teniendo las cosas a medias dada su situación.

Se bajó, yendo hasta el maletero para sacar las cosas de Natsuko, acercándose luego hasta la puerta de ella para abrirla y dejarla bajar.

- ¿Te apetece subir? – acabó por atreverse a preguntarle finalmente.

La pregunta lo pilló completamente desprevenido, quedándose con una mano en la puerta y en la otra la bolsa. ¿Cómo de buena idea era aquello? Tampoco quería hacerle un feo a su madre, por tensa que pudiera ser la relación entre ambos. Asintió finalmente volviendo a coger mejor la bolsa de viaje y cerrando la puerta para subir con ella.


A: porque en la serie dejan bastante claro que Koushiro lo sabe, que sino podría imaginármelo perfectamente sin haberse enterado llevándose el susto de su vida al verlos. Por eso mismo decidí yo meterlo aquí. De hecho, seguro que las reacciones de todos debieron de ser dignas porque, realmente, estoy segura de que verlo venir, pocos lo vieron. Así que Mimi que para encima estaba tan lejos, cuando por fin se enteró debió de tener drama para dos o tres semanas como poco por no haberse enterado de lo que pasaba jajaja.

Puedes comprar de las dos cosas, porque todo depende de lo hagan o dejen de hacer los personajes, que ya he dicho que aunque yo tengo en mente una cosa, como tienen vida propia a saber qué es lo que acabarán haciendo. También dije hace tiempo que tenía en mente sacar a Natsuko de paseo, y aquí aparece por primera vez en persona. Y para mí, es una primera vez del todo porque nunca me había atrevido a manejar a estos dos interaccionando.

Ahora, bien... ¿para qué la habré sacado? Aaaaah... recuerda que yo siempre hago las cosas por algo e_e ¡Mañana más!

Pues gracias a los review es por lo que me he ido animando a ir escribiendo y escribiendo. Ya lo dije alguna vez, los retrasados imbéciles - con perdón por las malas palabras, pero es que no tienen otro nombre, y eso siempre amable... - del tribunal de mi defensa de trabajo de fin de carrera me dejaron sin muchas ganas de volver a escribir, y mira por dónde cómo se me ha ido a pasar. Gracias a los review y a los ánimos que me han ido dando todos. Así que si me he vuelto a enganchar es, en parte, gracias a los que como tú nos dais ánimos a los que estamos arrancando con esto ❤