- ¿Entonces qué tienes pensado hacer?

- No lo sé. Por un lado no es que no quiera volver o que le haya cogido miedo, eso ya se me ha pasado. Cuando volví posiblemente estuviera todavía lo suficientemente asustado como para estar huyendo de todo aquello, pero también me he empezado a plantear cosas que hasta ahora no había hecho.

- ¿Cómo por ejemplo?

- En general, no es vida. Me exige demasiada dedicación y me estoy perdiendo demasiadas cosas…

Natsuko se había ido calmando hasta volver a una situación más o menos normal, con el hecho de tener en mente que su hijo había sido capaz de confiarle aquello a ella. Eso era lo que prefería sacar en claro.

- ¿Pero?

- Pero es lo que siempre he querido hacer y sé que si lo dejo me arrepentiré.

Exactamente lo que esperaba escuchar. Se tomó su tiempo para llenar un par de tazas que había estado preparando y acercarle una.

- ¿Y por qué no tener las dos cosas? Hasta dónde yo sé el total aislamiento de todo lo que tenías aquí fue por voluntad propia, ¿no? – Takeru siempre la había mantenido al día de la situación de Yamato a falta de tener ella el valor para querer establecer contacto.

- ¿Cómo? Sí, es cierto que fui yo quien se apartó, pero puede tener que pasar meses fuera, incluso años. ¿Cómo voy a poder compaginar ambas cosas a la vez?

- Si se quiere se puede, hijo. Solo tienes que encontrar quién esté dispuesto a poder contigo – ella sabía de lo que le hablaba.

Nadie mejor que ella para decir aquello. Era justo el ejemplo de que si se quería se podía y ella no había querido seguir intentándolo. No había servido para ello y habían acabado como habían acabado.

- No creo que tu padre y tu hermano no te vayan a recibir con los brazos abiertos siempre que vuelvas a casa. Ni tus amigos tampoco, ¿o no lo han hecho ahora? – podría haber ampliado aquella frase a otros temas, pero no quiso meterse donde nadie la llamaba.

Takeru también le había contado otras novedades en la vida de su otro hijo, pero prefirió hacer como si no supiera nada, no quería meterse dónde no era llamada. Simplemente se quedó estudiando los gestos de él.

- Lo sé – acabó por decir-. Tengo hasta Enero para decidirlo. Todavía tengo tiempo para seguir dándole vueltas.

- Haz lo que consideres oportuno, sabes que los que te apreciamos te apoyaremos hagas lo que hagas.

Yamato era aún demasiado joven para tener que tomar decisiones tan drásticas. Había conseguido muy rápido todos sus propósitos y quizás por eso se viera frente a una situación que no debería de haberle tocado enfrentar hasta años más tarde. Aunque fuera su madre, ella jamás se metería en una decisión de ese tipo. Tenía que tomarla solo él.

El sonido del timbre reclamó la atención de ambos haciéndole el chico un e gesto para indicar que ay iba él a abrir, adivinando quién podía ser quien llamaba a la puerta. Ni siquiera se molestó en mirar antes de abrir.

- ¿Qué estás haciendo tú aquí? – fue lo primero que salió de la boca de Takeru al encontrarse a quien menos hubiera esperado en casa de su madre.

- ¿Qué? ¿No tengo derecho a venir por aquí?

- No, a no ser que te atemos y te metamos en un saco no suele ser lo más normal. Quítate del medio y déjame entrar… - le dijo divertido antes de hacer lo propio acercándose a saludar a Natsuko.

- Deja en paz a Yamato, Takeru – sería muy fácil acostumbrarse a tener a los dos rondando por casa. En ocasiones como aquella no podía evitar sentir una punzada de culpa por haber sido ella misma el motivo por el que aquello no ocurría con más frecuencia -. Me lo encontré en el aeropuerto y me trajo a casa

- Oh, es verdad – la sonrisa que le dedicó a su hermano fue suficiente para prevenirlo de la que se le venía encima-. ¿Te la ha presentado?

- ¿A quién? – se hizo un poco la tonta, no quería delatar al menor de sus hijos como el chivato de turno.

Takeru podía ver claramente la mirada que le estaba echando Yamato desde la otra esquina de la mesa, entrecerrando los ojos hasta casi dejarlos convertidos en una pequeña franja. Quizás se acabara convirtiendo en hijo único a pesar de todo.

- Sí, ahora finge que no te has ido de la lengua ya con todo el mundo que me conoce, venga – acabó por soltarle sin dejar de fulminarlo con la mirada.

La reacción de su hermano pequeño fue poner la mejor cara de no haber roto un plato en toda su vida, como si aquella acusación no tuviera nada que ver con él. Dudaba que su hermano estuviera puesto al día de aquello porque Sora se lo hubiera dicho, la pelirroja era lista y no se metería en ningún tema relacionado con la rama materna de su familia, así que simplemente lo tenía demasiado calado como para no darse cuenta.

- Venga, niégalo si quieres, te dejo intentarlo – le volvió a decir.

- ¿Para qué? – terminó por sonreírle, quedándose al lado de Natsuko, por si acaso-. Y no has contestado a mi pregunta.

- Déjalo tranquilo – la mujer acabó metiéndose, divertida por la situación-. Estaba solo cuando me lo encontré, fin de la discusión.

- Bueno, no pasa nada mamá – siguió sonriendo con la mejor de sus caras hacia su hermano. No le habría contado lo que le tenía que contar cuando debería, pero él se iba a quedar a gusto – tampoco tiene que presentarte a nadie, no es como si no la conocieras de siempre ya.

- Tú sigue – fueron las únicas palabras del mayor de los dos rubios antes de que su teléfono vibrara en el bolsillo de su pantalón, distrayéndole por completo.

Cogió el aparato para ver quién era el que podía estar llamando, sabiendo que no podía ser la llamada que esperaba ya que era físicamente imposible que ya hubiera llegado. Y, desde luego, en cuanto sus ojos se fijaron en la pantalla, tuvo que ponerse serio. Les hizo un gesto a los otros dos antes de ponerse en pie para apartarse y poder hablar más tranquilamente.

La mujer finalmente se giró hacia el menor de sus hijos, observándolo unos segundos mientras que el otro se alejaba.

- ¿Quieres dejarlo en paz? No creo que le apetezca demasiado ponerse a hablar de esos temas conmigo precisamente – bastante le había contado ya. No se había parado a pensar tan siquiera todavía en lo que podía significar o no que él hubiera elegido contarle aquello precisamente a ella, pero seguramente se diera por contenta porque le hubiera confiado algo tan serio como aquello como para querer meter ahora las narices en la vida privada de él.

- No, no lo voy a dejar en paz. Fui de los últimos en enterarme, así que ahora que se atenga a las consecuencias.

- Sí, tú sigue pinchándolo que no pienso salir a defenderte… - acabó por reírse divertida.

- ¡Oye! – se quejó, riéndose él también aunque sabía perfectamente que su madre decía la verdad y que llegado el caso no iba a salir en su defensa porque él solito se lo habría buscado.

Al cabo de unos minutos, Yamato volvió a acercarse hasta ellos guardando el teléfono en su bolsillo con el gesto más serio de lo normal.

- ¿Ha pasado algo? – Takeru, dejando de lado toda la actitud que había tenido hasta el momento fue el primero en preguntar.

- No… No ha pasado nada, tranquilo – informó negando con la cabeza-. Era del trabajo.

- ¿Trabajo?

- Sí – se encogió de hombros.

- ¿Pero tú no te habías retirado?

- Más o menos… - cruzó una mirada unos segundos con su madre.

- ¿Cómo que más o menos? ¿No me habías dicho que hasta estabas buscando dónde quedarte en Tokyo de forma definitiva y que ibas a quedarte? – un ligero codazo por parte de su madre reclamó la atención del más joven, haciéndolo mirar primero a una y luego a otro-. ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué llevas meses sin contarme?

Parecía que por una vez, no iba a tener forma de escaparse, quisiera o no, sabía que iba a llegar el momento que tanto estaba evitando. Quizás no fuera tan complicado ya, sabiéndolo dos personas, ¿por qué seguir callándoselo?

A: claro, con Takeru también iba a salir obviamente... Solo que necesitaba el detonante para que se lo tuviera que contar sí o sí. Ahora toca ver cómo se lo va a tomar su hermanito pequeño...

Lo de que Natsuko se metiera en la relación de su hijo con Sora sí que no se me había pasado por la cabeza, ni siquiera simbólicamente en el sentido de que a él le pudiera entrar de nuevo la paranoia de sus padres y todo eso... Ahora que también tengo que reconocer que el hecho de que se lo haya contado a su madre primero que a nadie más de su familia lo ha hecho él solito. Es a lo que me refiero cuando digo que los personajes acaban haciendo lo que les viene en gana, así que cada vez que leas a Yamato extrañarse por eso, soy yo desde el otro lado del pc preguntándome lo mismo xDDDDD

Y como adelanto... Takeru no es el único que va a enterarse de todo por fin en los próximos capítulos e_e

Mañana... ¡más! - y sí, mañana porque me han llamado para hacer horas de más un día que en teoría no me tocaba currar y no voy a tener tiempo T_T-. Muchos tomates y saludos