Había dejado aquel encuentro para el último de todos ellos. Sabía que quizás de su grupo de amigos todos merecerían saber la verdad de lo que había pasado, pero, realmente, tenían algunos más prioridad que otros. Posiblemente se preocuparían, sí, pero la reacción que pudiera tener Mimi en aquellos momentos no era la que más le podría importar. De manera que dejando de lado todo aquello, había dejado para el último a Taichi, a sabiendas de que si su hermano había sido un tema delicado, quizás el moreno fuera a serlo todavía más.
Había ido a visitarlo a su casa, encontrándoselo solo con su digimon a punto de empezar una buena sesión de hacer el vago hasta que Koemi volviera.
- Si es que no puedes vivir sin mí – le dijo Taichi al abrir la puerta y ver que era él-. O mejor dicho, no podéis vivir sin nosotros – rectificó al darse cuenta de que el rubio no venía solo, sino que lo había acompañado Gabumon.
- No, cada segundo de mi existencia que no estás a mi lado es una tortura – no se molestó en poner los ojos en blanco tan siquiera mientras que el otro se apartaba de la puerta para dejarlo pasar.
- Eso me parecía… Mira, Agumon, tenemos visita – automáticamente un par de ojos verdes asomaron desde la habitación dando paso a que el digimon fuera corriendo a saludar a los recién llegados.
Pasado un rato se habían quedado los dos sentados tranquilamente en el salón, aprovechando que a esas alturas del año el clima estaba estable y que se agradecía estar en el interior de algún lugar. Yamato, a pesar de todo, todavía no era capaz de abrir la boca para decir nada del tema por el cual había ido a buscar al otro.
- ¿Todo bien? – acabó preguntando el moreno al verle poner caras delatadoras y guardar más silencio de la cuenta.
- Sí todo bien, ¿por qué? – arqueó una ceja.
- ¿No os habréis peleado ya, no? Porque tus peleas deberían de ser únicamente conmigo, ya lo sabes.
- ¿Qué si no me he peleado ya con quién?
- ¿Con quién va a ser? ¿Con Mimi?
- Bueno, podría ser con Mimi perfectamente, no sabes lo cansina que puede llegar a ser – aunque había perfeccionado sus técnicas de darle esquinazo y librarse de aguantar sus histerismos.
- Lo sé, puedes creerme que lo sé… Yo también he tenido mi razón de histerismos… - pero algo le decía que era un tema que era mejor esquivar-. Venga, te conozco las caras de estar queriendo decir algo y no saber cómo. ¿Os ha pasado algo? Ya sabes que me voy a poner de parte de ella, pero puedes intentarlo.
- No me ha pasado nada con Sora – dijo al final usando un tono entre repelente y picajoso-. ¿Por qué iba a tener que pasarme algo con ella?
- Porque vienes a verme con cara de haber liado alguna y tener que confesarte con alguien.
- Pues no, no me ha pasado nada con ella. No he hablado con ella desde que se fue esta mañana, he estado ocupado el resto del día.
- Perdona, don importante. Otros también hemos estado ocupados, se llama tener trabajo, ¿Sabes lo que es eso?
- Perfectamente… - no sabía cuánto-. En realidad me encontré con mi madre cuando fui a despedir a Sora al aeropuerto.
- ¿Te has peleado con tu madre?
- ¿Se puede saber por qué narices tengo que haber tenido jaleo con alguien?
- No lo sé, con esa cara que me traes no sé qué quieres que piense.
- No tengo ninguna cara.
- Claro que sí.
- No, no tengo ninguna cara.
- Ya te digo yo que sí…
- Si tengo alguna cara es porque tengo que hablar contigo algo importante, pedazo de idiota.
- ¿Importante? – arqueó una ceja.
- Importante, ¿dejamos de decir estupideces de una vez?
El otro chico alzó ambas palmas de la mano en señal de tregua. En otro tipo de circunstancias, o quizás en otra época hubiera seguido pinchando a Yamato algo más, posiblemente haciendo algún tipo de comentario idiota sobre el estado de su vida sentimental, pero algo le decía que las cosas no debían de ir por ahí.
- ¿Qué ha pasado?
- No ha pasado nada, no ahora. Pero creo que tienes derecho a que te cuente algo que ha pasado…
La cara del rubio no le gustó ni lo más mínimo a Taichi pero no dijo nada al respecto, simplemente haciéndole un gesto para dejarlo hablar. Debía de ser lo suficientemente importante como para que hubiera ido directamente hasta su casa y estuviera dándole tantas vueltas.
Dudó todavía unos segundos más antes de volver a fijar la mirada en su amigo y empezar a hablar. Con el jaleo con su hermano de aquel día había tenido de sobra, esperaba que al menos supiera entender sus razones.
- Verás… - empezó a contarle todo lo ocurrido.
Pasado un rato, los ojos de todos los presentes estaban fijos en él aunque hiciera ya unos segundos que no había dicho ni media palabra, dando por terminadas sus explicaciones, haciendo que le pareciera eterno aquel momento.
- ¿Qué? – fue la final la única respuesta de Taichi.
No le repitió nada, sabía que lo había escuchado bien. Y aunque la cara de sorpresa de Taichi era lo que predominaba en aquellos momentos, empezaba a notársele que no le había hecho ni la más mínima gracia.
- ¿Has tenido que estar a punto de no contarlo para tener las narices de volver? – sin duda, aquella era la primera confirmación de que no, no le había hecho nada de gracia… Como era de esperar.
- Más o menos… - no iba a ponerse a mentir o a inventarse excusas.
- ¿Tú…? ¿Tú crees que ahora tienes derecho de venir con semejante noticia después de tanto tiempo?
- No, y no pensaba decir nada, pero ahora no me queda más remedio.
- ¿No te queda más remedio?
- No dimití, me habían dado un tiempo de excedencia por lo ocurrido y me han llamado para reincorporarme.
- ¿Nos has mentido para encima? – se le pudo notar por fin en la voz que aquello lo había enfadado, notando la molestia claramente en su tono. No le contestó a aquella pregunta, no tenía posible excusa tampoco para eso-. ¿Tú qué clase de amigo se supone que eres?
Se puso en pie, sin poder evitarlo, dando unos pasos para no tener ni que verle la cara. No podía creerse lo que acababa de escuchar, no había tenido las narices de contarles la verdad desde un principio e ir con las cosas claras por delante.
- Años sin saber de ti ni media palabra después de que te largases. Te apoyamos absolutamente todos y te animamos para irte y después si te he visto no me acuerdo para que me vengas ahora de repente a decirme que si te has dignado a volver es porque te has asustado… ¿Tú crees que puedes venir y soltarme algo así de golpe?
Hizo una pausa, esperando algún tipo de contestación por parte del rubio. Pero nada, no había nada que pudiera decirle-. ¿No vas a abrir la boca? ¿No vas a intentar tan siquiera justificarte?
- No, ¿qué quieres que te diga?
- No lo sé, lo que sea, ¡intenta al menos justificarte!
- No hay justificación alguna, es lo que hay. Lo hice mal, soy consciente de ello, no me vengas ahora tú también a gritarme lo mismo que el resto.
- Es que no sé qué esperas que te diga… "Pobrecito Yamato que lo ha pasado mal en el trabajo y todos como idiotas lo hemos recibido con los brazos abiertos sin que nos dijera nada".
- No saques las cosas de quicio. No os había dicho nada porque no quería preocupar a nadie – estaba harto de repetir aquella frase, pero en realidad se merecía tener que dar explicaciones a cada paso que diera. Él mismo se lo había buscado.
- Vamos, que no tienes ni siquiera pensaba una excusa para hacernos creer que no has tenido que estar a punto de no contarlo para acordarte de que existimos. Y yo pidiéndote que fueras el padrino de mi boda…
- Taichi…
- ¡No! De Taichi nada. ¿Tú te das cuenta de lo que has estado haciendo todos estos años? Te hemos echado todos en falta, todos… Y tú tan tranquilo, sin preocuparte tan siquiera de nuestra vida. Y solo hasta que te has asustado lo suficiente para volver con el rabo entre las piernas no te has acordado de que existimos… ¿Y tú eres un amigo? ¿¡TÚ!? Menudo portador de la amistad que solo tiene amigos cuando le interesan…
Sabía que tenía razón, pero no podía evitar que las palabras del otro le doliera y que lo enfadaran a partes iguales.
- ¡Ya sé que lo hice mal! ¿Sabes cuántas veces he repetido esa frase? Por eso he venido a hablar contigo porque quiero hacer las cosas bien de una maldita vez con todo el mundo.
- Has venido a verme porque te has visto acorralado y no te ha quedado más remedio que confesármelo… - gruñó terminando de girarse para encararlo-. Todos lo pasamos mal con tu desaparición. Yo lo pasé mal con tu desaparición. Eras mi mejor amigo y de repente ni siquiera tenías tiempo para llamarnos de vez en cuando, para que supiéramos si estabas bien o para saber tan siquiera algo, lo más mínimo de ti. Has tenido que esperar hasta que las cosas no podían ir a peor para acordarte de que existimos.
- Ya te he dicho que lo siento – no rehuyó la mirada de él, manteniéndose-. Actué mal, punto.
- Punto… - resopló-. No, de punto nada. ¿Tú eres consciente de cómo lo pasó tu hermano viendo que día a día no tenía ni la más mínima noticia de ti? Hemos estado todos estos años intentando que se le hiciera menos complicado y no había manera. Y créeme, hablo porque sé de lo que hablo, que he podido verlo con mis propios ojos, y tu tan tranquilo sin preocuparte tan siquiera de llamar para ver si estaba bien.
- Takeru no pinta nada en todo esto ahora mismo, ya he tenido esta conversación con él esta tarde.
- ¿Y qué te ha dicho? ¿Eh? ¿Te ha mandado directamente a la mierda? – la cara que le puso el otro confirmó exactamente su teoría sin que tuviera que decirle nada-. Es lo menos que debería de hacer. Si yo le hubiera hecho lo mismo a Hikari ahora no tendría tan siquiera el valor de mirarla a la cara.
- Taichi…
- ¡Y no solo Takeru! Yo también te he estado echando en falta todos estos años. He has hecho falta muchas veces, siempre habías estado a mi lado y de repente nada. Nada de nada, ni una maldita llamada para saber si tan siquiera estabas vivo…
- Ya te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres que te diga? No hay nada más que pueda decirte ya. No hay excusa, no hay nada que pueda inventarme para justificar todos estos años.
- ¿Y Sora? ¿Tú sabes cómo acabó por afectarle no saber ni media palabra de ti de repente? No es que no estuviera acostumbrada a tus estupideces pero eso sí que ya fue el colmo. Yo sí que la ví, yo sí que sé lo que pasó y ahora tienes la cara de volver como si nada también su vida…
- Ella lo ha sabido casi desde el principio.
- ¿Se lo constante a ella? ¿Fue así como conseguiste que bajara la guardia contigo para algo largarte otra vez? ¿En serio?
Parpadeó sorprendido por lo que Taichi acababa de decirle. ¿Cómo podía llegar a pensar semejante cosa?
- ¿Tú estás mal de la cabeza? Se lo conté porque ella me lo preguntó, cosa que ninguno de vosotros llegó a hacer nunca. Y sí, me voy a ir ahora pero no sin antes saber lo que piensa ella… ¿Tú quién crees que ha estado todo este tiempo intentando apoyarme y animarme para que no dejara todo atrás y volviera a mi puesto?
- Es más idiota de lo que yo pensaba… - con todo el perdón, ya que él quería a la pelirroja con toda su alma, peor en ocasiones tenía que reconocer que era casi tan tonta como él.
- Mira… Es lo que hay. Actúe mal y nadie más que yo sabe lo que me arrepiento por todo eso.
- Sí… ya lo veo.
- Déjame terminar... No me atrevía a volver y terminé por creerme que tampoco quería hacerlo. Soy consciente de que me alejé y no me atrevía a volver a dar la cara con ninguno de todos vosotros. ¿Quieres saber lo que pensaba justo antes del accidente? ¿Eh? Estaba pensando en que no quería volver a la Tierra, que aquí no se me había perdido absolutamente nada…
- ¿Tú te estás oyendo?
- Sí, e igual que yo terminé por creerme eso no veo que ninguno, ni siquiera el propio Takeru, hiciera por intentar contactar conmigo por muy desaparecido que estuviera. Y mandarme una invitación de boda por correo como cuenta como tal. Yo también pasé meses esperando saber algo de alguno de todos vosotros y luego el trabajo me absorbió. No sois los únicos que sintió que los demás le daban de lado… - no debería de estar diciendo aquello, pero había conseguido que quisiera sincerarse del todo-. Incluso la propia Sora ya que tú mismo la has mencionado. Si no quería que me fuera, ¿Por qué no dijo nada? ¿Por qué no intentó ella saber de mí en todo ese tiempo?
- ¿Tú por qué crees?
- Por lo mismo que yo tampoco me atrevía a saber de vosotros, no quería ser un estorbo.
- Estorbo… eras nuestro amigo, ¿cómo ibas a estorbarnos?
- No supe nada de vosotros yo tampoco en casi una década, ¿qué demonios quieres que piense, eh?
- ¡No supiste nada de nosotros porque no te dio la gana!
- ¡No! Lo primero que recuerdo después de despertar en el hospital fue un sentimiento de culpa y de soledad que no se lo deseo a nadie, ¡a nadie! – alzó algo más la voz sin darse cuenta-. No sabes lo que me arrepiento, no sabes lo mucho que lo siento y lo que daría por poder volver atrás y arreglar todo con vosotros. ¡Todo! No me habría ido en primer lugar…
Tampoco pudo evitar que le temblara el tono de voz al decir aquello. Era la primera vez que decía algo así en voz alta. La primera vez. Y estaba a punto de cumplir la treintena.
- Me di cuenta de lo mucho que necesitaba a todos a mi lado, lo mucho que echaba de menos en falta a mi padre y a mi hermano. ¿Sabes qué es lo primero que hice nada más cruzarme a mi madre esta tarde, eh? Contarle la verdad, necesitaba hablar con ella. Al igual que necesitaba hablar contigo de una maldita vez y que lo supieras todo. No quiero tener que volver a pasar por todo esto… lejos de todos los que me importáis.
Taichi acabó por sentarse, intentando relajarse, no diciendo ni media palabra.
- Dice la verdad – la voz de Gabumon finalmente interrumpió la conversación de ambos-. No es el único que ha hecho mal, y lo sabes tú al igual que el resto.
Clavó sus ojos castaños en el digimon, dejando de observar a Yamato durante todo ese tiempo. Sí, también era culpa de ellos por no haber insistido más, sabiendo el carácter que tenía el otro.
- En ocasiones uno se cansa de ser siempre el que está detrás del otro para saber tan siquiera si sigue vivo Gabumon.
- Ya te he dicho que lo siento muchísimo. Enfádate conmigo todo lo que quieras, incluso acepto que no quieras hablarme más, pero solo quiero que me entiendas…
Volvió a mirar hacia él, esta vez unos segundos que se hicieron eternos. Aquella conversación años atrás hubiera acabado posiblemente con ellos dos peleándose y no solo de palabra, pero los años lo habían hecho ver todo de una forma más calmada. Quizás tuviera razón y no solo fuera culpa de él. Quizás… cogió aire, intentando pensar, intentando organizar las ideas de su cabeza. ¿Podía intentar hacer el esfuerzo?
- ¿Tan grave fue? – dijo al final.
- Eso no importa. Fuera como fuera me ayudó a darme cuenta de lo que estaba dejando escapar…
De nuevo guardó silencio, mirando hacia el suelo.
- Lo siento – repitió de nuevo el rubio. Era un buen momento para irse y dejar a Taichi con sacar sus propias conclusiones tranquilamente, no era buena idea seguir allí con aquella conversación que no llevaba a ninguna parte.
Cuando iba a hacerle un gesto al digimon para que se fuera con él, pudo volver a ver la mirada de su amigo clavada en él, de nuevo en unos segundos que se le hicieron eternos-. Como vuelvas a pensar que no eres nadie para volver a nuestra vida, seré yo mismo y no un accidente espacial el que te aclare las cosas, ¿entendido? – soltó de repente antes de ponerse en pie para cruzar en un par de pasos la distancia entre ellos y abrazar a su mejor amigo como si acabara de verlo por primera vez tras todos aquellos años perdido-. Yo también lo siento – le dijo finalmente, siendo consciente de que también tenía razón.
Fue en ese momento en el que la guardia de Yamato cayó de golpe al escuchar esas palabras, devolviéndole el gesto con fuerza.
Sin trozos, ni cortes... Y no, no es el autocontrol, es que me ha salido un cambio de planes y ahora sí que quiero tener esto terminado antes del miércoles que viene o no voy a poder actualizar con la frecuencia que me gusta. De manera que voy a ir todo lo rápido que pueda, por eso, en vez de cortar este capítulo en dos, os lo he colgado de golpe y hoy cuando se supone que hasta mañana nada. Espero que me dé tiempo a dejarlo todo escrito al menos para que solo sea ir publicando las cosas en caso de no tenerlo todo publicado para el miércoles que viene.
Y sí, tenía que hacer el guiño a la escena de Tri en la que le pregunta Takeru si se ha peleado con alguien y empieza a sacar las posibles opciones... xDDD
Nikanaka: para lo que me queda de ff y lo que tengo pensado hacer de cara a la continuación no me compensa que los enfados duren mucho, peor sí, sí que había barajado la idea de un enfado contundente de larga duración después de esto. Solo que ya no tengo tiempo para ponerlos de crisis matrimonial tanto tiempo, así que he preferido una bronca de las suyas dejando claro que ya son mayorcitos y que no necesitan que nadie los separe, por el momento e_e xDDDDD
Al principio también pensé en que se lo tomara bien a la primera pero... es Taichi, tiene mucho que echarle en cara a su mejor amigo por haber desaparecido tanto tiempo... Solo queda saber cómo terminará de reaccionar ahora que ya se ha calmado y sí, para eso sí que tendréis que esperar a mañana xDD
Espero que te guste la reacción de Yagami y que las palomitas estén ricas ricas, que seguro que Agumon te pide alguna para seguir de fondo cotilleando en paz. Mañana más... ¡Un saludo1
A: bueno el autoncontrol ha vuelto y ahora sabe que tiene que terminar esto porque luego no sabe cuando va a poder seguir escribiendo, al menos la última semana de junio y la primera de julio. Luego ya supongo que no habrá problema, o igual soy yo que estoy pensando que no voy a poder y sí que voy a poder... No se sabe. Ya se verá. Por si acaso yo voy a intentar acabar con esta historia antes del miércoles y listo para no dejaros esperando, al menos, para saber lo que pasa aquí.
La reacción de Taichi era una de las más delicadas, ya que a pesar de que esos dos hayan sido siempre inseparables siempre han tenido sus más y sus menos, así que era de esperar que acabara peor que con Takeru. Y sí, también me pensé que Takeru se fuera directo a por Hikari, pero, si te has fijado, tampoco los saco demasiado interactuando porque estoy esquivado el tipo de relación que hay entre ellos lo más posible xDD
Espero que este capi extra y extralargo te guste. Mañana más y ahora a ver si escribo algo aprovechando un ratito que tengo para ir avanzando... ¡Un abrazo!
