- Yo creo que has hecho bien contándoselo a quienes se lo tenías que contar – le dijo Gabumon a Yamato mientras que volvían caminando tranquilamente aprovechando que la noche estaba despejada.
- Lo sé, siento como si me hubiera quitado un peso enorme de encima.
- ¿Y qué vamos a hacer al final?
- ¿Te apetece volver?
- Te lo dije antes, a mí me da igual dónde estar siempre que sea a tu lado, ¿recuerdas? Te lo prometí una vez, estaré contigo aunque no quieras vayas a dónde vayas.
- Oye tú, deja de decir esas cosas si no quieres que me acabe poniendo a dramatizar por los rincones – usó un tono que intentó que sonara a estar riñéndolo, pero no hablaba en serio. Apreciaba cada una de esas palabras hasta un punto que ni siquiera el digimon sería capaz de imaginar.
Parecía que por fin había tomado la decisión. Solo le quedaba hablar con una sola persona más, quizás de la que más le importara lo que tuviera que decir al respecto, pero sabía lo que le iba a decir. ¿Ya estaba? ¿Iba a volver a la realidad y a salir de la burbuja que había formado a su alrededor? No, iba a volver aquella burbuja en su realidad. Podía llevar las dos cosas a la vez, o al menos iba a intentarlo.
Por una vez las palabras de su madre fueron las que sonaron en su cabeza cuando ella le había dicho si querían podían, solo tenía que encontrar a alguien que quisiera poder con él y parecía que la había encontrado.
Seguía teniendo en mente que quizás aquello fuera muy egoísta por su parte. Apenas estaban volviendo a tener una relación estable entre ellos dos y lo siguiente que le diría cuando consiguiera hablar con ella era que tenía que irse y que quizás tardara meses en volver. Ni siquiera quería pensar en las consecuencias que todo aquello tendría si la cosa se terminaba de poner seria entre ellos, bastantes problemas tenía ya en la cabeza como para meterse a pensar en el futuro.
Frenó en seco cuando vio a su hermano de espaldas a él en el portal en el edificio con Patamon en su cabeza, como solía ser normal pasara el tiempo que pasara y cumpliera los años que cumpliera. Cruzó una mirada con su propio compañero antes de acercarse hasta colocarse al lado del otro.
- Bonito sombrero – le dijo para hacerse notar.
El menor de los dos se sobresaltó no habiéndolo sentido acercarse hasta él, pero se quedó mirándolo un par de segundos en silencio.
- Que sea la última vez que me escondes algo, sea lo que sea – dijo con tono serio y firme antes de dar un paso hacia él y abrazar a su hermano con fuerza haciendo que Patamon saliera revoloteando hasta posarse en la cabeza de Gabumon ahora.
Le llevó apenas unos segundos procesar la situación antes de alargar los brazos para devolverle el abrazo a Takeru. Se habría merecido que siguiera enfadado un par de días más, de hecho, de haber sido al revés habría sido así, pero agradecía que a pesar de parecerse tanto en muchos aspectos, el carácter de ambos no pudiera ser más diferente.
- Voy a volver – le dijo antes de soltarlo.
- Lo suponía – claro que lo suponía. Era lo que esperaba que hiciera y lo que sabía que él quería hacer. Alargó el abrazo unos segundos más y luego volvió hacia atrás para dejar al humano de segundo plano completamente y arrodillarse en el suelo para hacer lo mismo con el digimon de éste-. Voy a estar en deuda eternamente contigo.
El color rojizo que se apoderó de la cara de Gabumon provocó la primera carcajada sincera del día de todos los presentes.
Subían de vuelta a casa, habiendo convencido a su hermano para que se quedara un rato, ya que seguro que su padre lo agradecería.
- ¿Sabías que lo ha sabido todo este tiempo y ha estado fingiendo que no pasaba nada? – le dijo mientras que metía la llave en la cerradura, abriendo.
- ¿Lo sabía? ¿Cómo se enteró?
- Dice que no es tan inútil en su trabajo como nosotros pensamos… A saber a quién le habrá estado preguntando.
- Vamos, que no se fía de ti.
- Ni un pelo – la voz de Hiroaki llamó la atención de los dos hermanos al haberlos visto por fin entrando en casa-. ¿Todo bien ya? – preguntó simplemente la verlos llegar de buenas.
- Todo bien – fue la respuesta de Takeru antes de lanzarle una mirada a su hermano mayor-. Parece que vamos a tener que aprovechar mejor el tiempo con él ahora que se nos va otra vez.
- Dicho así… ni que no tuviera pensado volver – puso los ojos en blanco.
- No lo creo, hijo, ahora si se le ocurre no volver por casa en otros diez años seguro que alguien tiene algo que gritarle al respecto – sonrió de medio lado, intentando mostrarse de buen humor. Claro que no le hacía gracia que su hijo volviera a irse, había vuelto a acostumbrarse a tenerlo rondando por casa, pero era su vida, era su trabajo y él no pensaba ponerle ninguna pega.
- ¿Alguien? Si se le ocurre desaparecer otra vez se forma una cola de gente para darle una patada en el trasero.
- ¿Queréis dejar de decir tonterías? – por supuesto que no entraba dentro de sus planes aquello.
- Sí, sí, pero tú piensa en la furia de Mimi y luego actúa en consecuencia a ello…
Aunque el comentario dejó al más adulto de los tres ligeramente descolocado, solo la cara de uno de ellos y la risa del otro lo hizo negar con la cabeza antes de terminar de guardar los papeles del trabajo que tenía sobre la mesa.
- ¿Has hablado con Sora ya? – le preguntó Takeru al cabo de unos minutos de haber seguido riéndose de él, tanteando ligeramente el terreno.
- No, me mandó un mensaje hace rato para decirme que estaba sin batería que cuando tuviera ya me llamaba ella.
- Hmmm… Vale, supongo que ella no te dirá ni media palabra, pero ya sabe que te han llamado – reconoció finalmente.
- ¿Cómo…?
- Lo siento, estaba muy enfadado y supuse que ella estaba al día de todo. Y tenía que hablar con alguien… - podría haber buscado a cualquier otro de su entorno, sí, incluso la propia Hikari, pero le había dado la cabeza para darse cuenta de que quizás esa información no era algo de lo que pudiera hablar tan abiertamente y había preferido ir sobre seguro-. Lo siento, no me di cuenta de que igual se lo hubieras preferido decir tú.
- ¿Has hablado con ella ya? - ¿por eso solo le había mandado un mensaje en vez de llamar como había dicho.
- Sí, acababa de llegar… Solo le dije que te habían llamado y que por fin habías confesado, nada más – claro, no sabía la decisión de su hermano tampoco, ¿qué más podría haberle dicho?
- No pasa nada… Ella contaba con que esto acabara pasando, no creo que la hayas pillado por sorpresa – en realidad sí que hubiera preferido tantear el terreno primero él, pero no iba a enfadarse con Takeru por aquello. Una idea cruzó su mente y observó al otro unos segundos antes de hablar-. ¿Fue ella la que hizo que se te pasara el enfado?
Se encogió de hombros. Eso sí que no debería de extrañar a nadie. Mimi podría ir montando mucho escándalo cada vez que ellos dos hacían algún tipo de avance entre ellos, pero quién más se alegraba por todo aquello era Takeru. Siempre él. Egoístamente hablando quería definitivamente a la chica en su familia y, además, ¿quién mejor para estar con el cabezota de su hermano? La idea de que ellos dos volvieran a estar juntos le gustaba incluso más que a los interesados.
- ¿A quién crees que iba a hacerle caso yo sino? – acabó por reconocer-. Además, está de acuerdo en que te pase a ti el coste de la llamada.
- ¿Ya os estáis aliando en mi contra otra vez?
- Para no perder las costumbres… - se rió por lo bajo unos segundos -. ¿Cómo crees que afectara todo esto a vuestra situación?
Sorprendido por el cambio de tema, desvió la mirada hacia la ventana, quedándose distraído unos segundos en ordenar sus ideas.
- Espero que de ninguna manera. Supongo que ella contaba con que si me llamaban yo acabara volviendo, me ha animado ya alguna vez a volver…
- Es Sora, ¿qué esperas que te diga?
- Exacto – reconoció finalmente. Eso era lo que le daba miedo aunque no lo dijera. Eran exactamente las palabras que ella diría, que todos esperaban que dijera. Otra cosa era lo que ella realmente quería y pensaba-. Ese puede ser el problema.
- ¿Problema?
- A ver cómo me las arreglo yo ahora para que me diga lo que realmente piensa sobre todo esto…
- Tampoco te hace falta, ni a ti, ni a nadie…
- Lo sé, por suerte la conozco de sobra para saberlo – no le hacía falta haber vuelto con ella para saber cómo funcionaba todo en su cabeza-. Pero quiero que sea capaz de decírmelo, de tener por una vez las cosas realmente claras entre los dos antes de tomar cualquier decisión o a hacer nada.
- Pues entonces prueba a ser tú por una vez el que no se quede esperando a que te lo dé todo hecho.
- Oye tú…
- ¿Qué? Siempre tiene que ser ella la que dé el primer caso con todo – puso los ojos en blanco-. Sabes que esto va a ser diferente, que si quieres saber algo vas a tener que ser tú el que intente sacárselo, así que nada de quedarte de brazos cruzados como hacer siempre.
- No siempre me quedo de brazos cruzados – replicó con un tono picajoso.
- Siempre te sueles quedar de brazos cruzados esperando, hijo – habiendo terminado de recoger todas sus cosas por fin, Hiroaki volvió a entrar a la sala en la que ellos estaban.
- No siempre – dijo en un ligero tono cortante.
No, no siempre se quedaba esperando a que ella se lo diera todo hecho. No dijo nada más, dejando que los otros dos se aliaran en su contra un rato para reírse de él, ignorándolos directamente con la cabeza puesta en que no, no, siempre esperaba.
- Mira qué cara pone – dijo Takeru a su padre al cabo de un par de minutos-. A saber en qué está pensando…
Igual que ocurría con su compañero digimon, pasara el tiempo que pasara, parecía que en ocasiones, era bastante sencillo sacarle también los colores a Yamato, tuviera los años que tuviera.
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A: si por algo se les ocurre llegar a pelearse de verdad y llega Koemi me la puedo imaginar con uno de cada oreja hasta que se les pase la tontería jajajajajajaa Todo esto mientras que los Digimon siguen a su aire zampando. Y podría llegar a creérmelo si no fuera porque intento venderos que han madurado algo xDD
A mí también me está gustando mucho el personaje de Koemi, quizás la acabe profundizando un poco más de cara al futuro. De hecho es bastante probable xD
Y seguimos repartiendo tomatitos pero está vez a modo de gente convertida en ellos. Luego o mañana subiré otro capítulo dependiendo de la hora a la que llegue a casa y lo que me dejen avanzar. Pero ya va siendo hora de que la noticia de que alguien vuelve al trabajo cruce el charco oficialmente... Y alguna sorpresita más que me tengo guardada en la manga desde hace tiempo xD (ahora que no toque el capítulo que yo pienso, verás qué risa xDDD)
¡Un abrazo! Nos leemos pronto.
