Lo había visto pasar.
Mimi estaba terminando de hacer unas compras en el centro cuando vio pasar entre la gente una cara más que conocida. Era sencillo, incluso en una ciudad tan abarrotada como aquella, cuando tu estatura estaba por encima de la media y tenías unos rasgos extraños de ver entre los nativos del lugar.
Y ella, además, tenía más que visto a Yamato Ishida como para no reconocerlo a distancia y salir corriendo detrás de él casi sin tiempo de guardar la vuelta en su cartera y recoger las cosas.
- ¡ESPERA! – le gritó a pleno pulmón sin preocuparse porque el resto de gente que paseaba en aquel momento por la concurrida calle se girase hacia ella. Todos menos el interesado que, aunque sí que la había escuchado se hizo el loco por hacerla de rabiar.
No aceleró el paso, no quería perderla de vista tan poco, simplemente, como quien no quería la cosa y fingiendo no haberse enterado, fue yendo más despacio poco a poco hasta que escuchó los pasos acelerados de la chica tras él.
- ¿Quieres hacer el favor de echar el freno? – le gruñó desde la espalda-. Que un paso tuyo son tres míos…
- ¿Hablas conmigo? – terminó por girarse sin molestarse en disimular la mueca divertida en la cara.
- No, con el de detrás de ti…
- Ah, bueno, en ese caso… - se giró de nuevo volviendo a echar a andar.
Quizás no fuera la mejor de las ideas porque no tardó en notar un peso en el brazo, lo justo para girarse y ver que se le había enganchado a él. ¿Podría probar a sacudirlo a ver si así lo soltaba? Lo veía complicado, así que simplemente se resignó.
- ¿De compras?
- Estoy haciendo algo de tiempo antes de volver al trabajo, tengo un descanso.
- Bien… Entonces esto no es un secuestro de larga duración.
- Tú no me provoques, que tú y yo tenemos muchas cosas pendientes de las que hablar.
- ¿Si? A mí no se me ocurre ninguna… - lo cierto es que no había nada que se le pudiera ocurrir de lo que ella estuviera pensando que tuviera que hablarla con ella, pero era una batalla que tenía perdida desde hacía años.
Dejó que lo arrastrara con ella, a falta de algo mejor qué hacer. Sus asuntos habían quedado completamente resueltos hacía un rato, habiendo dado por terminados los recados que había salido a hacer. No le iba a hacer daño hacerle un poco de caso a Mimi antes de que acababa explotando por la falta de atenciones por parte de sus principales acosados.
- ¿No ha vuelto Sora todavía de L.A.?
- No, y sigue sin tener fecha de vuelta me temo – no llevaba tantos días fuera, aunque a él le pareciera un mundo simplemente por el caos que había tenido formado prácticamente desde que la había dejado en el aeropuerto. Debía de haberse llevado su tranquilidad con él o algo porque sino aquello no era normal.
- Pues espero que cuando vuelva venga con las novedades para la siguiente temporada que algunas tenemos que dar la cara en los medios y tenemos que estar presentables.
- Sí, con el mandil de cocina…
- Oye, ahora no te hagas el interesante que te he visto usarlo muchas veces.
Había dicho aquello solo por provocarla, acabando por reírse a la vez que ella. No tenía absolutamente nada en contra de la profesión de ella, era una afición que seguía compartiendo con ella incluso entonces. Probablemente hubiera salvado a su padre toda aquella temporada de la vuelta a la comida precocinada a la que se daba tan fácilmente con tal de no tener que cocinar él.
- ¿Vas a seguir sin contarme nada?
- ¿Qué quieres que te cuente? No creo que haya nada que tengas que sabes a estas alturas… - hizo una pequeña pausa-. Bueno, quizás sí. Me reincorporo a fin de mes al trabajo.
- ¿Te vas? – eso no lo había visto venir.
- Me voy – asintió con la cabeza notando como, por fin, se soltaba de su brazo.
- Pero… ¿Y qué vais a hacer?
- Nada…
- ¿Cómo que nada? – le metió un tirón del brazo para que frenase mirándolo con cara de circunstancia.
- No, no ese tipo de nada. Simplemente yo seguiré con mi trabajo y ella con el suyo e intentaremos que esto funcione sea como sea. ¿Contenta?
- Más te vale… - siseó entre dientes.
Se quedó pensativa unos segundos antes de darle un tirón del brazo para arrastrarlo con ella y hacer que se sentara en un banco para tener ella la posición de altura y poder mirarlo más amenazadoramente.
- ¿Se puede saber qué haces?
- Amenazarte – le dijo repentinamente mucho más seria de lo que recordaba haberla visto-. Como se te ocurra estropearlo todo esta vez te van a faltar planetas para huir de mí.
- Esa excusa ya se ha pedido Taichi.
- Pues si tengo que aliarme con él lo haré. ¿Has oído? No quiero ni una sola desaparición más porque como vuelvas a hacerle daño vas a oírme bien oído. Estoy segura de que te ha estado apoyando ahora y que te ha dicho que no pasa nada, que estará bien. Pero sabes tan bien como yo que no lo estará, así que nada de silencios desde la distancia ni tonterías de las tuyas que…
- Mimi – la cortó con un gesto-. Ya lo sé. Esta vez será diferente, yo soy diferente y ella tambien. Si tiene algo que decirme, me lo dirá. Y yo no pienso dejarla escapar tan fácilmente como la otra vez.
- Ya, espero que no seas tan subnormal de escaparte solo porque te diga lo que siente – soltó de golpe poniendo los ojos en blanco-. Aunque estoy prácticamente segura de que no te ha dado por ahí esta vez – tuvo que hacer el comentario, no pudo evitarlo.
- Para que luego digas que no estás informada… - debería de haberlo supuesto.
- ¡Da igual! A lo que iba, ¿cuándo decías que te ibas?
- Antes de fin de mes.
- ¿Y cuándo vuelve?
- No lo sé… ella tampoco lo sabe
- Osea, que me estás diciendo que lo mismo vuelve y tú ya te has ido…
- Más o menos… No puedo hacer nada por retrasar la fecha de reincorporación.
La chica puso una mueca de descontento. Eso no le hacía gracia, pero como no se fuera ella a buscar a su amiga y la trajera a rastras haciendo que dejara el trabajo a medias…
- Deja de poner caras raras, no soy tan aburrido ni tan soso como crees. Ya he encontrado una forma de compensarlo.
- ¿Si? ¿Tú? No me hagas reír.
- ¿No me crees?
- No, no te creo a no ser que me lo demuestres, ¡venga! ¡Demuéstramelo!
- Vale, pero si media palabra de esto – bajo la atenta mirada de ella acabó por meter la mano en su bolsillo interior de la chaqueta para enseñarle lo que guardaba en él.
A: ¿Eh? No sé de qué me hablas sobre posibles... idas a buscar a nadie e_e
Sí, ya se sabía que iba a volver y ya se sabía lo que le iba a decir tanto ella a él como él a ella, pero oye, otra cosa es llegar a enfrentarse a esa situación. Sin embargo, como tú bien dices, solo son ideas de palabra y habrá que ver si poniéndolo todo a prueba funciona. Seguro que hay algunos por ahí que están más preocupados por el tema que los propios interesados, ya se verá e_e
Toei no es que nos haya dejado sin relleno es que nos ha dejado peor de los que estábamos ya hace años. Y eso que yo, con toda mi empanada mental, tardé mucho tiempo en darme cuenta de lo que nos estaban enseñando en el epílogo ¿eh? Muy fan de ellos dos como pareja y ahí me quedé tan tranquila sin darme cuenta de nada porque claro, como no habían dicho nada y de Miyako y Ken sí, pues... Tan ricamente me quedé. Recuerdo perfectamente que fue tiempo más tarde cuando por fin me fijé y casi me caigo de la silla. Que tampoco es de extrañar, porque si aún hace un par de meses que me di cuenta de que los nenes eran de los más pequeños... La empanada mental, que es muy seria xDDD
Fíjate, ni para eso quiero volver a ver yo por aquí a uno de esos asqueroso o te voy a robar yo todos los tomates y se los voy a tirar a la cabeza por odiosos amargados. Así que me quedo con lo que tú dices que, sinceramente, a día de hoy, me importa bastante más que lo que esos... señores, por llamarlos de alguna forma dijeran o dejaran de decir XDD ¡Millones de gracias! ❥
De noche, otro trocito, claramente... o dos, dependiendo como siempre de la hora a la que llegue y todas esas cosas.
