Cuando escuchó el sonido del teléfono no pensó que fuera algo real, casi como si fuera parte de un sueño. El sonido se fue haciendo más y más insistente, volviéndola poco a poco a la realidad. ¿Estaba sonándole el teléfono? ¿Qué hora era? Alargó la mano confusa, buscando a oscuras el teléfono acabando por encontrarlo y mirando en la pantalla el nombre de quien la estaba llamando y la hora... Contestó finalmente.
- ¿Se puede saber para qué me llamas?
- ¡Oye! Para encima que quiero saber de ti – la voz de Taichi, ofendido, al otro lado del teléfono la hizo terminar de despertarse.
- ¿Sabes que son las cuatro de la madrugada?
- Ah… Pues… ¡buenos dias! Para encima que te hago de servicio de despertador.
- ... – bostezó, revolviéndose en la cama para quedar sentada y no volver a dormirse con el teléfono en la mano-. ¿Ha pasado algo?
- No, solo quería hablar contigo, se me olvidó lo de la diferencia horaria, lo siento. Si quieres te llamo más tarde…
- No, tranquilo. Ya me has despertado del todo.
- ¿Todo bien?
- Todo perfectamente, hemos tenido la reunión y parece que les ha gustado el proyecto, ahora solo hace falta cerrar el contrato y listo.
- ¿Sabes cuándo será eso?
- No tengo ni idea…
- Menuda excusa más malas te has ido a buscar para no querer ni vernos.
- Ahora mismo no tengo ninguna gana de tenerte delante solo quiero volver a dormirme, ¿qué te parece?
- Qué cruel…
- Mucho… ¿ha pasado algo?
- No, solo quería saber si estabas bien.
- Perfectamente – comentó extrañada-. ¿Por qué lo preguntas?
- Porque… - hizo una pausa, pensando si debería de empezar o no. A fin de cuentas, era un asunto que no era cosa suya, al menos no directamente.
El silencio del chico termino por hacer que se revolviera en la cama, sentándose y quedándose apoyada en la cabecera, encendiendo la luz. De repente se había dado cuenta del motivo de la llamada. Sin poder evitarlo, sonrió ligeramente.
- ¿Me has llamado a otro continente solo para ver si estoy bien? ¿O quieres asegurarte de que ya me haya enterado de que Yamato vuelve a su puesto? ¿O las dos cosas a la vez? – en el fondo no se merecía tener un amigo como aquel. No podría imaginarse su vida si no fuera con él en ella. Aunque en ocasiones le apeteciera darle una buena patada en el trasero.
- ¿Ya te lo ha dicho?
- Me enteré primero por su hermano cuando se desató la crisis, pero sí, luego me lo contó él.
- ¿Y qué piensas?
- ¿Tú qué crees que voy a pensar, Taichi? No me hace gracia la idea, pero me alegro de que lo haya decidido. Además, si seguro que ya has hablado con él del tema.
- Ya, pero no me fio de ti.
- ¿Cómo que no te fías de mí?
- Sí, no me fio de ti y de tu incapacidad de no intentar poner a los demás por delante de tu propio bienestar. Así que, como tengo derechos y privilegios hacia tu persona desde hace mucho tiempo, ya estás tardando en contarme la verdad.
- Te estoy diciendo la verdad… Me conoces de sobra para saber que lo que te digo es exactamente lo que pienso. No me hace gracia, punto. ¿Voy a decirle que no se vaya? Ni loca, tampoco quiero hacerlo.
- ¿Y ya está?
- Claro que ya está. No quiero que se vaya tan pronto, ni quiero que vuelva a arriesgarse después de lo que pasó la última vez, pero es su trabajo y es lo que quiere hacer. Si fuera al revés a mí no me haría gracia.
- Ya, ya… Ya sé de sobra que no te gusta que nadie meta las narices en tu vida laboral para intentar controlarla.
- Pues si lo sabes, ¿para qué preguntas inteligente?
Sabía a lo que se refería. Había sido testigo de cómo la relación más seria que había tenido hasta el momento se había ido al traste cuando empezaron los problemas relacionados con la vida laboral de ella. No quería que viajara tanto, no quería que dedicara tantas horas a lo suyo… Y no había podido soportarlo.
- Además, me ha servido precisamente para poder comprender mejor la situación y no querer meterme en una decisión que no es mía.
- No es tuya… pero… ¿tú vas a estar bien? – esa era la pregunta que realmente le importaba.
- No lo sé – contestó tras unos segundos de pausa.
Esa era la respuesta que había querido escuchar. Se hubiera esperado cualquier respuesta positiva quitándole importancia al asunto, desviando la atención, pero aquello era un buen paso con ella.
- ¿No lo sabes?
- No, no lo puedo saber hasta que no me vea en la situación, Taichi, pero… quiero intentarlo. Y por el momento con eso me basta.
- ¿Estás segura de que quieres intentarlo?
- Oye, ¿has llamado para desmoralizarme o qué?
- No, pero me preocupo por ti y sé que tengo que sacarte las cosas son sacacorchos para que me las cuentes. Y si no te obligo yo a hablar te lo vas a tragar todo y eso no es bueno, deberías de saberlo ya.
- ¿Por qué no te quieres crees lo que digo?
- Porque te he visto pasarlo mal toda tu vida por no tener a los que quieres a tu lado y te he visto jurar y perjurar que tú no ibas a acabar como tu madre teniendo que pasar los días sola, por eso – hizo una pausa-. Los dos sois mis amigos y me gustaría que os fuera bien, pero no voy a dejar que lo pases mal por evitar que él renuncie a algo por una vez en su vida, ¿queda claro?
No obtuvo respuesta inmediata. Ese, ese era uno de sus esos momentos en los que realmente le apetecía tenerlo delante para darle una patada en el trasero. Lo peor es que sabía que tenía toda la razón del mundo y que era algo que le iba a costar. Se tomó unos segundos más antes de volver a hablar.
- Lo sé, pero es la única opción que tengo.
- No es la única opción que tienes.
- Sí que es la única que estoy dispuesta a contemplar. ¿Qué puedo hacer sino? ¿Convencerlo de que se quede? ¿Dejarlo que se vaya y acabar con esto para evitarme males mayores?
- Le tengo aprecio desde que tengo recuerdos, pero sí. No te estoy diciendo que tengas que hacer una cosa u otra, solo que estudies bien todas tus opciones. Me niego a volverte a ver pasándolo mal por él. No esta vez – guardó silencio ahora él, no esperando respuesta, sino ordenando sus ideas antes de volver a hablar-. Sabes que te digo todo esto porque te aprecio, puedes enfadarte conmigo, pero o te lo digo o no me iba a quedar tranquilo.
A: pues si Haru era la primera en empezar a preocuparse más de la cuenta... Aquí llega uno de los que más tiene que decir al respecto... Y con más motivos que nadie para meterse me parece a mí.
Y sí, ya veo que has ido a dar con el detalle importante de toda la conversación jajajaja Ojo, si te fijas no es la primera referencia pero tampoco será la última así que puede que algo tengo por ahí yo en mente para cosas futuras, peeeero, por el momento, me gusta cómo vas cazando las cañas que poco a poco lanzo. Te tengo bien entrenada... muajajaja. Y ahora no te me juntes a conspirar con Nikanaka que luego me cazáis entre las dos y así no se vale jajaja. Y no te preocupes tanto de lo que hace Mimi enganchada del brazo de Yamato, que posiblemente no vuelvas a leer de ellos en varios capítulos e_e
Las cosas que voy metiendo, todas y cada una de ellas, suelen ser por algo, todas, todas. Así que si al final decidí meter el fb de los asuntos pasados de Taichi y Sora será para darle juego más adelante, la cuestión que dejo ahí es cómo pienso hacerlo e_e O puede que no sea nada al final y que solo lo haya hecho porque en mi cabeza es canon y tengo que compartirlo con el mundo (ok, no, venga, que ayer ya quedó bastante claro lo que estaba escribiendo cuando me llegó al review xDD).
Y hablando ellos dos, esta conversación va a dar para varios capítulos así que a ver si me voy a escribir lo que toca que sino luego me quejo de que voy pillada de tiempo, aunque este fin de semana planeo viciarme en condiciones, claro... Así que con este corte, ahora sí que sí... ¡hasta mañana! e_e
