Ahora caminaba al lado de ella sin atreverse a abrir la boca, terminando por coger aire, haciendo el esfuerzo de hablar.

- Lo siento, no debí de haberme ido tan rápido sin decirte nada el otro día – acabó por decirle…

- No… no pasa nada – notaba un nudo en la garganta que le impedía hablar.

- Sí, sí pasa. Yo no quiero que pienses que… - se llevó la mano al pelo, revolviéndoselo, nervioso -. Lo siento. Me asusté y no supe cómo reaccionar…

- Yo tampoco – murmuró al cabo de unos segundos de duda. Estaba segura de que ante la sola idea de poder estar hablando de aquello con Taichi sus mejillas debían de estar ardiendo.

- Sora… - no podía ser capaz que no fuera capaz de hacer aquello, se suponía que su emblema representaba el valor, no podía acobardarse ahora. Aunque misteriosamente con ella siempre era su primera opción, acobardarse-. Sé que… que la situación que tenemos ahora mismo es muy delicada, pero yo… Yo no quiero que se interponga entre nosotros dos. Llevamos unos días sin hablar y han sido los más largos de mi vida. No quiero no tenerte en mi vida y si tengo que arrastrarme y pedirte perdón por lo que pasó, lo haré. Por favor, perdóname…

- ¿Perdonarte? - ¿había escuchado mal? Tenía las ideas todavía muy confusas en su cabeza, pero siendo sincera consigo misma, ¿por qué debería de perdonarle? Tanta culpa había tenido ella como él. No se había apartado y podría haberlo hecho. No se había ido y había tenido la oportunidad-. No tengo absolutamente nada que perdonarte, en estos tenemos los dos exactamente la misma… - ¿culpa? – responsabilidad.

Asintió a sus palabras. Recordaba pocas ocasiones en las que hubiera estado tan nervioso como aquella. Se jugaba algo que le importaba demasiado y tenía que tener mucho cuidado con lo que decía o hacía.

- Lo que pasó no… no debería de haber pasado – al menos no así. Tiempo atrás, si aquella idea alguien se la hubiera dicho a su versión más adolescente, hubiera estado de celebración un par de semanas. Ahora había comprendido que la amistad que tenían valía más que todo aquello-. No de esta forma al menos. Pero… fuera como fuera, no soporto que no me mires a la cara cuando te hablo, ni tampoco no ser capaz de mantenerte la mirada yo. Te necesito en mi vida sea de la forma que sea.

Por primera vez en todo aquel tiempo levantó la mirada hacia él, deteniendo sus pasos. Le picaban los ojos, teniendo que parpadear al final sin poder contener que alguna que otra lágrima mojara su mejilla por las palabras de él y el estrés de todos aquellos días. ¿Mimi tenía razón?

- Yo también – reconoció finalmente-. No me imagino poder pasarme otro día sin atreverme a hablarte…

¿Era todo tan sencillo? ¿Podía tener arreglo tan fácilmente? El chico esbozó una ligera sonrisa, observándola por fin unos segundos viendo que imitaba su gesto. Ninguno parecía ser capaz de seguir con aquella conversación aunque quedaran demasiadas cosas que aclarar, pero quizás no fuera necesario en aquel momento. Solo la perspectiva de que las cosas pudieran estar bien entre ellos de nuevo, aunque tuvieran que pasar algunos días o incluso alguna semana más, sirvió para que el ánimo de ambos volviera a sus mentes.

Podían arreglarlo.

- Eres un idiota por preocuparte tanto, ¿lo sabías? – esquivó el tono serio que la conversación de ambos había adquirido de repente.

- Sí, pero sigo siendo tu idiota favorito.

- El único idiota – sonrió sin poder evitarlo-. Gracias…

- ¿Por qué? ¿Por despertarte para decirte cosas que no te gustan?

- No, por eso en cuanto te vea te daré una colleja que se va a escuchar hasta en el otro extremo de la ciudad.

- Entonces me quedo con el motivo bueno de esas gracias… Y yo que tú me iría a dormir. Es que no sé qué estás haciendo despierta a estas horas. Mañana te vas a pasar el día durmiéndote en los rincones sin dar palo al agua, ¿no te da vergüenza? Menudo ejemplo que le debes de estar dando a esa ayudante que tie… - cortó sus palabras al escuchar de repente el sonido comunicante de la línea-. ¿Sora? – arqueó una ceja alejando el teléfono para ver que en la pantalla aparecían las letras "llamada finalizada"-. Me ha colgado… ¡Tendrá morro!

Por mucho que fingiera haber madurado, seguía siendo un idiota con todas las letras. Y no había tenido ni un solo atisbo de pena cuando le había colgado. Él solito se lo había buscado.

Probablemente debería de estar enfadada porque la hubiera despertado o porque hubiera dudado de que de verdad estuviera convencida de intentar seguir con su relación con Yamato. Pero no, no era enfado lo que sentía. Estaba agradecida, e incluso conmovida porque aquel idiota que tenía por mejor amigo siguiera preocupándose de tal manera por ella.

- Y pensar que llegué a creer que lo había perdido para siempre… - murmuró para sí misma antes de ponerse en pie.

La había desvelado. Podría aprovechar para avanzar en algunos de sus bocetos. Su cabeza estaba tranquila y despejada, podría hacerlo sin que nadie la molestara.

A la mañana siguiente, cuando por fin decidió salir de la habitación, lo hizo ya vestida y arreglada. Había tenido tiempo de sobra para aquello mientras que los demás miembros de la casa estaban recién levantados y en pijama.

Haru estaba tirada en el sofá, con el ordenador encima de sus rodillas, tecleando algo que parecía ser importante, ya que no se dio cuenta ni de que se había levantado.

- Buenos días – le dijo acercándose hasta ella asomando la cabeza por detrás-. ¿Qué haces tan temprano ya?

- ¡Sora! – dio un brinco antes de alargar la mano para bajar la tapa del portátil.

- ¿Qué tienes que hacer tú el viernes, eh? – le había dado tiempo a leer algunas palabras sueltas.

- ¡Nada! – se puso en pie, abrazando el ordenador contra ella-. ¡Absolutamente nada! Me voy a la ducha…

No le dio tiempo ni a reaccionar, ya que cuando se quiso dar cuenta, la chica había desaparecido ya por el pasillo huyendo, literalmente de ella. Buscó con la mirada a Andrew quien todavía estaba intentando despertarse en el otro extremo del lugar.

- A mí no me mires, yo me acabo de levantar…

- Qué cosa más rara…


Aaaaah se siente, donde las dan las toman, si os aliais en mi contra os pego el corte a la mitad e_e - huye lejos de posibles tomatazos.

A: Sí, ahí tengo que darte toda la razón. Llevo con el cuento de que ha madurado y se ha dejado de hacer el lelo por fin como para ahora que la lie xDD Pero bueno, uno nunca sabe las circunstancias o quizás pueda ser ella la que meta la pata ahora. No se sabe, y yo tampoco lo sé porque aunque tengo la idea base en mente tampoco os fieis xDDD

Cuando nuestro rubio favorito empiece a enterarse de cosas igual es él quien me tira los tomates, tú no te preocupes. Pero por el momento, déjalo a su aire siendo arrastrado por Mimi por la calle con cara de pedir ayuda a todo el que pase. Si es que me va a tirar tomates igual...

Tengo escritos los capítulos justos para publicar hoy, así que, como siempre, el número de cositas que os suba dependera de lo que avance o no. Y como tengo un catarrazo que no me tengo en pie y planeo pasarme el fin de semana en la cama se avecina un buen viciamiento a word. Esperemos poder dejar hecho todo ya de una vez...

En un ratito... ¡más! e_e Y nada de conspirar en mi contra ¬¬

Nikanaka: jajajaja es que me pillaste de pleno por eso te mandé el privado y todo xDDDDD Justamente estaba redactando esta parte y al leer tu review me hizo mucha gracia. Ya que al final lo había mencionado pues tenía que usarlo. Ya sabes que siempre que hago o digo algo es por algún motivo, no solo de relleno. Aunque a este paso os meteré algo de relleno y os tendré una semana dándole vueltas para al final no volver a saber de ello... xDDDD

Además, ha sido un corte inocente porque el resto del fb venía justo aquí y os he publicado prontito, si es que no soy tan mala en el fondo, tsk... Otra cosa sería que entre corte y corte tardase una semana... xDDDDD

Espero que te guste este capítulo y, como le digo a A, nada de conspirar en mi contra que en un rarito... más.