Haru asomó la cabeza por la habitación de Sora, viendo que sus cosas estaban tiradas encima de la cama y que se escuchaba ruido en el baño. Parecía que seguía en la ducha… Volvió a cerrar la puerta y dio unos pasos por el pasillo directa hacia la habitación de Andrew, golpeando con los nudillos en la puerta. No tenía tanta confianza con él como para entrar sin llamar, siempre le había dado algo de vergüenza. Cuando escuchó la voz de él invitándola a entrar, abrió y cerró sin querer hacer demasiado ruido.
- ¿Pasa algo? – preguntó extrañado al verla a ella allí, quizás poniéndose algo más tenso de lo que debería de ser normal.
- No, no… - le hizo un gesto con las manos antes de acercarse-. Tengo que hablar contigo, necesito que me ayudes con una cosa y no puede salir de esta habitación, al menos por el momento.
- Debo suponer que tiene que ver con Sora ¿no? – esperó a verla asentir-. ¿Qué pasa?
- Tenemos que inventarnos alguna excusa para sacarla de casa sobre las siete de la tarde… Podemos engañarla para que vaya a buscarme o dejarla plantada en algún sitio los dos, pero hay que buscar algún sitio.
- … ¿Para qué?
- ¿Te acuerdas del que estaba con ella en el aeropuerto?
- Sí, claro, ¿qué pasa con él? – hizo una pausa-. ¿Al final viene? ¿No se supone que le había dicho que pensaba quedarse en Tokio?
- Pues… creo que ha cambiado de idea. Supongo que pasará a quedarse con él en cuanto lo sepa, yo… Yo si quieres puedo buscarme alojamiento para mientras tanto – a fin de cuentas, si se había ofrecido a acogerlas era porque era amigo de Sora.
- ¿Para qué? Os he invitado a las dos, no hace falta que esté Sora para que te puedas quedar tú con… aquí, quiero decir. A no ser que no quieras, claro, no quiero que te sientas incómoda… - a lo mejor no era tan mala idea.
- No, no… Yo no quiero molestar.
- No me molestas, Haru – dijo de repente con una seriedad a la que no estaba acostumbrada, no tardando en volver a sonreír ligeramente-. Puedes quedarte el tiempo que haga falta.
- Gracias – dijo bajando la mirada, algo cohibida-. Creo que no ha sacado todavía demasiadas cosas de su maleta, si luego me ayudas y la distraes yo creo que puedo recoger todo y guardarlo de nuevo para dejárselo en el hotel de él sin que se entere. ¿Qué te parece?
- ¿Eso ha sido idea suya?
- No, mía. Él solo me ha dicho la hora a la que va a llegar más o menos, pero yo supongo que a Sora le gustaría la sorpresa. ¿Qué te parece?
- Suena bien… puedo engañarla cuando se duche y decirle que me acompañe a hacer la compra para la comida. Así podrás estar más tranquila y recogerlo todo, luego por la tarde ya veremos cómo nos organizamos, ¿te parece buena idea?
- Perfecta – asintió.
- Así que van en serio, ¿no? – preguntó tras unos segundos callado.
- Eso parece… - ella sabía que Andrew y Sora solo eran amigos, pero nunca había tenido la certeza de si eso era porque ambos estaban de acuerdo o por si ella no había dado el brazo a torcer. Quizás no fuera el mejor tema a tratar con él, pero no le quedaba más remedio-. Como seguimos sin saber la fecha de regreso y él tiene que reincorporarse al trabajo pronto ha preferido acercarse hasta aquí para poder verla antes de irse – en el fondo cuando Yamato le había escrito para contárselo la había hecho hasta sentirse culpable por haber estado hablando con Sora de si realmente estaba segura de lo que quería hacer.
- Me parece buena idea, ella necesita algo más de confianza con que todo va a salir bien y yo creo que la idea que ha tenido el otro va a ayudar. Va a acabar consiguiendo caerme bien a pesar de las miradas que me lanza – en el fondo le hacía gracia todo aquello.
- Es simpático, no lo conozco tampoco demasiado, pero lo parece.
- Debe de serlo, y parece que no anda jugando, cosa que agradezco porque conozco a Sora desde hace bastante tiempo y no necesita otro estropicio en su vida sentimental.
- ¿Otro?
- Nada, fue hace tiempo, no creo que ni la conocieras – no entró en detalles, no era su vida para hablar de ella-. Así que espero que les vaya bien, no es mala señal que se venga hasta aquí.
- Igual solo viene a vigilar que guardes las distancias… - acabó por decir divertida.
- Oye, dejad la broma ya porque no quiero que se acabe pensando que esto es en serio… - no, no contaba con tener problemas por ese lado. O al menos eso esperaba.
- ¿Qué broma? Nadie bromea con nada, cada uno con lo que se busca… - dijo medio riéndose antes de dirigir de nuevo sus pasos hacia la puerta.
- Yo no me he buscado nada… - siseó justo antes de que escapara de allí.
Así que iban a tener visita aquella tarde e iba a tener que quedarse solo hasta que ellas volvieran a Tokio con Haru salvo cuando estuvieran tratando temas de trabajo… No era una mala perspectiva. Quizás tuviera que darle las gracias y todo por la repentina aparición al rubio aquel… el cual, por cierto, no recordaba ni cómo se llamaba.
- ¿Dónde dices que hemos quedado con Andrew para que pase a recogernos?
- Pues… por esta zona…
La habían convencido para ir a dar una vuelta por un centro comercial no demasiado lejos del hotel en dónde sabían que se iba a quedar, aprovechando para dejar las cosas de ella en recepción sin que se enterase usando como excusa que Andrew tenía que ir a hacer un recado. Mientras tanto Sora y Haru se habían quedado sentadas tomando algo tranquilamente en una terraza aprovechando los rayos de sol que todavía calentaban algo en aquella fecha del año.
- ¿Pasa algo? – le preguntó extrañada al verla mirar cada poco en distintas direcciones-. Si tienes prisa no hace falta que esperemos a que venga a buscarnos, sé llegar desde aquí a su casa tranquilamente. Acuérdate de que nos ha dejado una copia de las llaves…
- No, no… - no quería distraerse ya que podían pasar desapercibidas entre tanta gente.
- Ya, claro… - si es que había algo que no le estaba diciendo, estaba claro-. Esta mañana cuando salí de la ducha te vi salir del otro lado del pasillo… ¿Algo que me haya perdido? – lanzó finamente la pregunta.
- ¿EH?
- Sí, no te hagas la loca. Te vi salir de la habitación de nuestro casero favorito, ¿me he perdido algo que tenga que saber o qué?
- ¡Sora! Claro que no…. Luego bien que protestas cuando los demás te atacábamos con preguntas raritas…
- Oye, yo solo digo lo vi, eres tú la que se ha puesto como un tomate de repente.
- No me he puesto de ninguna manera solo estábamos hablando ya que tú parecías haberte ahogado en la ducha.
- Vale… vale… - estaba segura de que Haru no tenía ni la más remota idea de lo que pasaba realmente allí, pero prefería dejarla descubrirlo por sí misma. Posiblemente Mimi en su situación empezaría a lanzar indirectas hasta que todo fuera demasiado obvio, encerronas para que no les quedase más remedio que interactuar quisieran o no… Ella era mucho más tranquila en esos aspectos-. Yo solo digo que me pareció raro, nada más.
- No es raro, solo estábamos hablando…
- Ya, ya lo he captado. Solo estabais hablando… Mis disculpas – se rio por lo bajo, entretenida al ver en el repentino apuro en el que de repente había metido a la chica.
- ¿Qué hora es? – cambió repentinamente de tema.
- Pues… - alargó la mano para fijarse en el reloj que adornaba su muñeca-. Son más de las siete y media… ¿A qué hora habíamos quedado?
- Pues… se supone que terminaría sobre las 7 así que debe de estar al llegar. Dependerá del tráfico y todo eso… - si la pelirroja supiera de lo que realmente hablaba posiblemente se diera cuenta de que no mentía. Si no habían tenido retrasos en el vuelo, estaría a punto de llegar.
El móvil de Haru acabó por vibrar en su bolsillo, haciéndola dar un respingo y sacándolo automáticamente para leer un mensaje que había aparecido en pantalla. Sonrió sin poder evitarlo.
- ¿Y esa cara? ¿Quién te ha escrito, eh? ¿Por qué tengo la sensación de que me estás ocultando algo?
- Tonterías tuyas, Sora… ¿Qué te iba a estar ocultando yo a ti? – aquella vez sonrió con malicia antes de mirarla.
- Por esa cara que me estás poniendo, ¿qué pasa, Haru?
- Nada que tenga que ver absolutamente nada conmigo – por fin los ojos castaños de la chica se clavaron en una cara conocida que parecía haberlas ubicado por fin. Amplió más la sonrisa de antes.
- Ya, claro, y yo soy tonta. Venga, confiesa… ¿qué me andas escondiendo? – no se fiaba demasiado, en situaciones como aquella le recordaba demasiado a Mimi, y eso, le daba más miedo que vergüenza. Seguro que no estaba tramando nada bueno…
La expresión divertida de Haru aumentó más mientras que daba un par de pasos hacia atrás, mirando, según la perspectiva de Sora, hacia la nada.
- ¿Perdidas? – una tercera voz, sin duda mucho más grave que la de su amiga, entró por fin en escena.
Sin girarse todavía, los ojos de Sora se abrieron de par en par. Claro que la había reconocido. La había reconocido al instante.
Solo diré que acabo de escribir el capítulo con el que quiero que acabe la historia y que tengo a medias el epílogo... Y, como dato... esto se acaba. Nos quedan, con este, 3 capítulos... :D Sabía en qué punto quería acabarlo y he ido haciendo hasta que todo ha llegado al mismo punto, así que, igual hoy de noche o mañana esté todo listo. Como siempre he dicho, ya sabéis que no me gusta empezar a publicar una nueva historia sin tener varios capítulos escritos ya, así que lo que nos os puedo prometer es cuándo sacaré a la luz la continuación de este. Esperemos que no sea tarde.
A: tú pides y yo cumplo... Para que luego te metas conmigo con tomates... Ahora nadie ha dicho que yo no fuera a cortar justo en el momento menos indicado, claro e_e Sobre Mimi animando hay una parte escrita en alguno de los próximos capítulos, tú no te preocupes, que queda todo cubierto.
Al igual que este capítulo es algo más de relleno, para encajar toda y explicar cómo han ido ocurriendo las cosas, prometo que los siguientes que vienen posiblemente sean algo más extensos y más de interacción, por fin, cara a cara de los dos protas.
Ahora a ver si escribo lo que quiero dejar escrito para dejarlo todo terminado y que solo me quede publicároslo poquito a poquito mientras que empiezo a pensar en cómo empezar y los detalles de la continuación... ¡Espero que te haya gustado este capítulo y que los tomatazos sean suaves por el corte!
¡Un abrazo!
