No se podía decir que hubiera reaccionado al instante, tomándose su tiempo para procesar aquello. No se lo estaba imaginando, ¿no? ¿Lo había escuchado? Aún no había terminado de darse la vuelta pero por las caras que estaba poniendo la otra chica algo le decía que no, que alucinaciones las justas.

Quitó la cara de susto antes de girarse para comprobarlo con sus propios ojos. Sí, sin duda, no era una alucinación. Delante de ella estaba, por mucho que le costara creérselo Yamato. Y con la mejor de sus sonrisas de satisfacción al ver la reacción de ella, cosa que terminó de ayudarla a terminar de reaccionar.

- ¿No se suponía que no me merecía que vinieras conmigo? – acabó por decir, intentando mantener una expresión seria, sin poder, ya que poco a poco se le fue dibujando en la cara una sonrisa que no pudo ocultar más.

- Debo de estar perdiendo facultades -le dijo encogiéndose de hombros. Giró la cabeza hacia Haru saludándola por fin con un gesto antes de volver a centrar su atención en la pelirroja cuando por fin la vio terminar de reaccionar y acercarse a él.

Aquello no era su país, por lo que tampoco iba a quedarse nadie mirando para ellos extrañados si lo saludaba como realmente le apetecía hacer en mitad de la calle, y, siendo sincera, le daría exactamente igual también estar en el medio de Tokio en aquel momento. Incluso, olvidándose unos segundos de que Haru estaba delante para echarle los brazos en torno al cuello y así poder alcanzar bien para saludarlo con un beso.

- ¿Me has echado de menos, eh? – le murmuró él cuando se separó ligeramente, posando las manos en su cintura.

- No te las des… - obviamente que sí, sobre todo con el tema tan delicado que tenían sobre sus cabezas. Dejó que se inclinara ligeramente de nuevo para volver a rozar ligeramente sus labios y luego dejarla ir. No estaban solos.

He tenido una buena cómplice para poder organizarlo todo – señaló a la otra chica con la cabeza.

- Por eso lleva tan rara todo el día… - sonrió hacia ella con agradecimiento-. ¿Algo más que tenga que saber?

- Sí, claro…. Y para que veas que eres una malpensada tú también, lo que nos pasaba hoy por la mañana cuando estábamos a puerta cerrada era precisamente esto. Se lo estaba contando para avisar a Andrew de que íbamos a tener visita.

- ¿También estaba él metido en esto?

- Claro, por algo te estuvo mareando media mañana en la tienda para nada, para que pudiera yo terminar de organizar todo a mi gusto.

- ¿Organizar el qué? – miró hacia el rubio que estaba a su lado, viendo que él por primera vez en todo aquel rato tampoco tenía idea de lo que hablaban o no, aunque quizás sí que se lo pudiera imaginar.

- Pues… obviamente dudo que quieras quedarte con nosotros teniendo compañías mejores. Así que tenía que recoger tus cosas sin que te enterases...

Aunque puso cara de sorpresa aquello sonaba lógico. Todavía no terminaba de asimilar muy bien lo que estaba pasando en torno a ella, estaba todavía con las sorpresa demasiado reciente.

- ¿Y tú qué vas a hacer? – le preguntó a Haru, dándose cuenta de repente de la situación de ella.

- Yo… nada. Me ha dicho que no hay problema que puedo quedarme el tiempo que haga falta hasta que terminemos el trabajo – dijo sin poder evitar mirar hacia otro lado-. ¿Qué? ¿Por qué pones esa cara?

- Por nada… por nada…

- Ya, por nada… - negó con la cabeza-. Creo que no me dejé nada en la habitación, pero si te falta algo me avisas y ya nos arreglamos. Yo creo que será mejor que me vaya a buscar a Andrew que ha quedado en pasar a recogerme…

El rubio se había quedado ligeramente perdido de la conversación que tenían entre ellas, pero casi tanto como la más joven de las dos que tampoco parecía entender lo que pasaba o dejaba de pasar y por qué la pelirroja ponía aquella cara.

- Muchas gracias, Haru – le dijo Sora finalmente antes de dejarla escaparse.

- Sï, gracias porque si no llega a ser por ella a ver cómo me las arreglo para venir sin que te hubieras enterado. Dudo yo que por mucho que se haya empeñado en meter las narices Mimi hubiera conseguido algo sin que acabaras enterándote – también tenía que mencionar que había estado metiendo las narices, especialmente con la lata que le había dado en los últimos días.

- Yo no he hecho nada, solo dar un par de direcciones y ya… - no mentía tampoco-. Cuando sepamos fecha para la próxima reunión me avisas… - dijo ya prácticamente a modo de despedida, retrocediendo un par de pasos mientras que decía aquello, antes de alzar una mano en el aire y girarse dejándolos solos.

- Pásalo bien – acabó por decir Sora más alto de la cuenta para que la escuchara cuando se estaba alejando ya.

En cuanto perdieron a la castaña entre la gente las manos de Yamato volvieron a posarse sobre la cintura de su chica, haciéndola girarse hacia él.

- ¿Qué te pasa? – preguntó curioso al final.

- Nada… - se rió ligeramente, posando sus manos sobre los brazos de él-. Es que… yo creo que a alguien más le va a parecer muy bien que hayas aparecido. Casi tanto como a mí, fíjate lo que te digo…

- ¿Hm? - ¿de qué hablaba? ¿Por qué se estaba riendo?

- Tú mirando mal al pobrecito Andrew y enfadándote porque nos había ofrecido quedarnos en su casa por si acaso tenía algún interés especial… - pinchó ligeramente los costados de él desde su posición-. Creo que les va a venir bien pasarse un par de días solos – se rió de la que cara que él ponía-. Si es no te fijas… No te fijas y es bastante evidente de que no es precisamente en mí en quién está interesado él…

- ¿Qué?

- Se le nota muchísimo… Pero claro… solo hay que fijarse un poco y no verlo todo con malos ojos – tuvo que reírse de la cara de susto que se le había quedado.

- ¿Me has dejado estar pensando lo que no era? - ¿se la había jugado tanto?

- No, tú solito te has dejado pensando cosas raras. Yo ya te lo dije hacía tiempo que no había nada de lo q… - la cortó a media frase volviendo a besar sus labios, aprovechando que ahora no había nadie delante de ellos que los conociera para poder saludarla como llevaba queriendo hacer todo aquel rato.

Habían ido a que dejara las cosas y terminara de completar el registro en el hotel para poder estar tranquilos.

- ¿Seguro que no quieres descansar del viaje? – le había dicho ella cuando habían vuelto a la calle de nuevo.

- No, tranquila. Otra cosa no, pero a los viajes largos estoy más que acostumbrado… - le dijo finalmente mientras que se quedaba esperando-. No conozco nada de la ciudad, así que tú dirás, que me han dicho que sueles venir con bastante frecuencia…

- Sí, de hecho, sí. Este año me he pasado más tiempo aquí que en casa – asintió antes de buscar su mano con la suya para cogerla y tirar de él.


A: Pues... como siempre todo dependerá de lo que pueda escribir o no, peor vamos que estos días o tengo yo muy claro cómo voy a andar de tiempo. Se irá viendo sobre la marcha como ya os he dicho. Yo lo intentaré, de verdad, porque aquí no solo tenéis mono los que me leéis, que yo soy la primera que se vicia y claro, luego pasa lo que pasa. Pero es que no depende de mí.

Yo ya tengo todo lo de este ff escrito, ahora sí que sí. Y prometo que no hay cortes entre medias de ahora en adelante, solo los capítulos tal cual los he ido escribiendo por poquitos que sean. Intentaré ponerme con lo nuevo a ver qué tal se me da. Y, aunque supongo que es obvio porque ya he ido tirando la caña por ahí, se avecina un salto de tiempo, ya que es el principal motivo por el que he decidido cortar entre ambos ff.

Y ahora, oficialmente en el penúltimo capítulo, por fin le ha quedado claro a Yamato que el pobrecito Andrew no es más que un buen amigo xDDD Ya era hora, oiga, todavía va a salir de la historia a tirarme de las orejas por puñetera.

En un ratito... más. Espero que te guste lo que queda ya que no es nada T_T