¡Hola!

Al fin vengo con un capítulo más de mi fic, esta vez traté de actualizar lo más rápido posible para que ni ustedes ni yo, perdamos el hilo de la historia. Así que sin nada más que decir aquí arriba los dejo leer en paz. Nos vemos en las notas finales. ;D

IV Ritual

Akane despertó luego de una noche bastante difícil, le había significado todo un reto lograr conciliar el sueño. No se sentía tranquila ni segura, cualquier sonido la alertaba y lograba que el pánico se apoderara de ella. Sin mencionar que no podía dejar de pensar en la extraña leyenda que le contó el sujeto del negocio de magia negra.

Se incorporó despacio y frotó con suavidad sus ojos, esperando que ese día no le trajera más sorpresas fantásticas sobre instrumentos malditos o seres extraños que harían de su vida una pesadilla. Intentó darse ánimos mentalmente para no pensar más en las misteriosas cosas que había escuchado en los últimos días.

Se dirigió hacia el baño y estando allí disfrutó de la tibia agua caliente, más tarde desayunó y volvió una vez más a su habitación. Se aseguró de dejar bien ocultas las cosas que había comprado para que de ese modo nadie pudiera encontrarlas. Nuevamente se encaminó al comedor para acompañar a Kasumi a comprar los ingredientes faltantes que requería el almuerzo.

Caminó junto a su hermana mayor en completo silencio, intentando alejar los recuerdos de las insólitas situaciones que había vivido últimamente, pero no consiguió hacerlo. Sentía un miedo que le oprimía el pecho constantemente y no le permitía estar tranquila, realmente se dio cuenta de lo mucho que le afectó la historia que el extraño hombre le contó. Desde ese entonces simplemente temía por su vida, todo le parecía un riesgo, hasta salir de su habitación se había convertido en un acto de valentía, pero… ¿Realmente era para tomarse tan en serio la trágica leyenda?

—Akane, iré por algunas albóndigas de pulpo ¿Puedes ir por algo de arroz?—Solicitó cortésmente su hermana mayor con una sonrisa.

—Claro, no hay problema. —Concedió dirigiéndose al negocio donde encontraría el ingrediente que necesitaba.

Durante el recorrido no prestó atención a nada más que a la extraña sensación que no conseguía desaparecer de su pecho, y a sus persistentes pensamientos sobre su posible muerte. De pronto sus cavilaciones se vieron interrumpidas por los gritos de varias personas que se abarrotaban en las esquinas a ver la persecución de lo que parecía ser un carnicero tratando de atrapar a un cerdo negro que huía despavorido.

En un movimiento rápido el pequeño animal dio un salto logrando quedar a salvo en los brazos de Akane, quien al verlo llegar hasta ella se sintió aliviada.

— ¡P-chan!—Exclamó emocionada. — ¿Te encuentras bien?

Ryoga sólo asintió con la cabeza, al tiempo que mostraba unos enormes ojos de ternura y agradecimiento a su salvadora.

— ¡Óigame¡ ¿Qué le pasa? No es correcto correr detrás de las mascotas de las personas para intentar matarlas. —Le reclamó la peli-azul enojada.

—Lo siento, pensé que era salvaje. —Se disculpó el carnicero, haciendo una reverencia.

Akane sólo le dedicó una mirada de desaprobación, y luego lo observó marcharse con decepción.

Retomó el camino hacia el establecimiento para comprar lo que debía, poco después se reunió con Kasumi quien ya había llenado su canasta con objetos comestibles.

—Bien, creo que es todo. —Comentó su hermana observando los paquetes que contenía la cesta.

Volvieron a casa hablando sobre lo que prepararían en el almuerzo, hasta que Akane recordó que aún le faltaba la tiza roja que requería el ritual.

Dejando de lado cualquier deseo por ayudar con la preparación de la comida, corrió precipitadamente hacia el conocido "shopping plaza" en compañía de P-chan.

*.-.*.-.*

— ¡Vuelve aquí, dame eso!—Gritaba el joven de la trenza a su padre.

—Alcánzame si puedes, Ranma, aún te falta mucho para vencerme. —Se mofó descaradamente Genma con una botella de leche en su boca.

—No digas tonterías, puedo vencerte con los ojos cerrados.

—Pues demuéstralo. —Desafió el hombre panda comenzando a beber el contenido de la botella.

— ¡Papá!—Vociferó a todo pulmón al ver como su progenitor rápidamente terminaba con el líquido.

Ranma y su padre corrieron alrededor de la casa incansablemente intentando golpearse, hasta que el señor Soun intervino.

—Saotome, quiere dejar de hacer eso, estoy comenzando a marearme. —Reprendió dejando el periódico que estaba leyendo sobre la mesa.

Ambos combatientes estaban tan concentrados en su contienda que no escucharon nada de lo que el señor Tendo acababa de decir; sin embargo, no hubo falta repetirlo una vez más, ya que Ranma logró acorralar a su padre y enviarlo de un puñetazo directo al estanque. De inmediato un panda gigante emergió del agua con una de sus mejillas inflamadas.

— ¡Ya llegué!—Se escuchó a lo lejos.

Se trataba de Kasumi quien había regresado del mercado.

—Qué bueno que llegaste hija, muero de hambre. —Expuso el señor Tendo con desesperación.

—No te preocupes papá, ahora mismo prepararé algo. —Respondió sonriente.

Minutos más tarde Ranma se dirigió a la cocina y con sigilo observó si Akane se encontraba allí, aliviado por no verla en ese lugar, decidió entrar e indagar en dónde se encontraba su prometida.

—Oh, Ranma, aún no tengo nada preparado…—Se disculpó Kasumi creyendo que ése era el motivo por el que el oji-azul se había dirigido a esa habitación.

—No te preocupes ¿Has visto a Akane?

—Sí, estaba conmigo hace un momento, creo que se olvidó de algo y regresó al mercado. —Respondió.

—Ya veo… Está bien, gracias. — Musitó Ranma antes de salir de la cocina y encaminarse hacia el dojo.

Cuando llegó hasta allí lo primero que buscó fue la cuerda en donde anteriormente tenía apresado a P-chan y de la que ahora no quedaba más que rastros de mordidas que aparentemente usó para escapar.

—Vaya… ¿En dónde se habrá metido ese Ryoga?

*.-.*.-.*

—Muchas gracias. —Agradecía la peli-azul al vendedor.

Salió del establecimiento con P-chan entre sus brazos, dirigiéndose nuevamente hacia su casa, se detuvo un momento en el parque, allí divisó una banca vacía y se encaminó hacia ella. Dejó cuidadosamente a P-chan sobre la superficie de madera y se dedicó a observar a unos pequeños niños que jugaban alegremente con su madre.

Una sonrisa se dibujó en su rostro ante la tierna escena, no pudo evitar imaginarse a sí misma en aquella situación, estaba segura que de haberla vivido habría sido muy feliz.

P-chan que había estado observándola atentamente, situó sus patas en el regazo de Akane en señal de apoyo, y recibió como respuesta una suave caricia en la cabeza.

—Todo está bien, P-chan, es sólo que me hubiera encantado compartir todas estas cosas con mamá. —Suspiró. —Pero pronto me reuniré con ella y ya nadie más se interpondrá, voy a recuperar el tiempo perdido sin importar el precio. Aunque… No te niego que siento un poco de miedo por lo que sucederá después del ritual; a decir verdad me intriga mucho saber cómo llegaría a ser mi vida con mamá como fantasma. ¿Tú qué dices?

Lo único que recibió como respuesta fue una mirada de desconcierto de parte de su "mascota."

—Sí, suena demasiado loco tal vez…—Concedió con su mirada fija en la nada misma. —Pero si funciona me hará muy feliz, sobre todo si esa maldición que ahora llevo llega a matarme.

Un poderoso grito se escapó de la garganta del pequeño cerdo al escuchar lo último que mencionó la peli-azul.

— ¿Qué sucede, P-chan?—Inquirió Akane viendo como su compañero caía desmayado en su regazo.

Se levantó precipitadamente y corrió camino a casa para rociar un poco de agua en el rostro de Ryoga y ver así que reaccionara.

Ranma que había visto como su prometida entraba a casa a toda prisa, decidió seguirla para cerciorarse de que nada malo hubiera ocurrido. Subió la escalera rápidamente y notó como Akane cerraba la puerta del baño con P-chan en sus brazos. Un sentimiento de horror se apoderó de él por un momento, y completamente decidido a hacer algo para que Ryoga no estuviera a solas con Akane, decidió golpear la puerta.

— ¿Quién es?—Indagó la voz de Akane desde el interior de la habitación.

—Soy yo… ¿Qué estás haciendo allí dentro, estás bien?

—No es correcto preguntarle a una chica lo que hace en el baño ¿Sabías?—Cuestionó Akane a su interlocutor, intentando ponerlo en ridículo.

—No… No es así… Es sólo que, estás con P-chan y… Bueno, tú… Tenías prisa al llegar entonces pensé que algo… Andaba mal. —Musitó con nerviosismo jugando con sus dedos índices.

—Ya está todo bien, P-chan se había desmayado. —Explicó Akane abriendo la puerta de la habitación, encontrándose frente a frente con la mirada de Ranma.

Instintivamente se alejó de ella y observó al pequeño animal medio dormido en brazos de la peli-azul.

— ¿Qué te ocurrió, P-chan, viste un guisado de cerdo negro que te asustó? —Soltó con burla.

Ryoga intentó saltar directo al rostro de Ranma, sin embargo Akane lo sujetó lo bastante fuerte como para que no pudiera escapar.

—No lo molestes, Ranma. —Increpó la chica viéndolo firmemente.

El oji-azul tan sólo le dedicó a su contrincante una desagradable mirada y se dirigió en silencio a su habitación.

—Espera… Quiero entrenar un poco ¿Puedes venir conmigo?—Cuestionó Akane tratando de convencer a Ranma para que se quedara un rato más junto a ella.

Si su vida terminaría tan pronto como la leyenda lo afirmaba, lo único que deseaba era permanecer al lado de las personas que más quería; de esa manera cuando ya no se encontrara allí, nadie se arrepentiría de no haber pasado suficiente tiempo en su compañía. Y así evitaría que se repitiera la misma situación que tuvo que atravesar ella con su madre.

Ranma sólo la observó y asintió con la cabeza. No sabía por qué pero sentía que Akane ocultaba algo importante y por alguna razón no se atrevía a contárselo a nadie. Así que pensó que lo mejor sería acompañarla, mientras se aseguraba de que no cayera en el mismo estado en que la había encontrado la noche anterior. Sólo debía abstenerse de preguntar y permanecer a su lado, de ese modo ella no se sentiría sola, y no la volvería a ver llorar.

En las horas restantes ambos estuvieron entrenando en el dojo, luego volvieron al comedor para almorzar y continuaron ejercitándose hasta muy tarde; le había resultado muy divertido aprender y mejorar varios golpes con ayuda de Ranma.

Luego de la cena Akane se retiró de la mesa y se dirigió rápidamente a su cuarto argumentando que se encontraba bastante exhausta por el entrenamiento que había realizado. Pero lo que nadie sabía era que se iría a preparar las cosas que usaría en el ritual que en pocas horas daría comienzo.

Con algo de temor quitó el seguro de su cajón y extrajo la tabla, las velas y las reunió con la tiza bajo su cama. Apagó las luces de su habitación y se recostó en su cama, esperando que los demás creyeran que estaba dormida y no vinieran a interrumpir a mitad de la invocación.

Tomó el libro y leyó las instrucciones que allí se encontraban:

1. El ritual debe realizarse estrictamente después de las 3:00 AM, ya que es la hora en la que se encuentra más activa la presencia espiritual, por esto es conocida como "La hora muerta" también tiene sus inicios en las creencias religiosas en occidente; "Hora contraria a la muerte de Jesús"

2. Después de las 3:00 AM, dibuje claramente una estrella de 5 puntas lo suficientemente grande para que el invocador pueda sentarse en el centro de ésta.

3. Los velones deben encenderse y colocarse en los 4 extremos de la estrella.

4. Coloque la tabla justo en frente de quien realiza el ritual, recite la oración de pie y en voz alta (Véase página 10) Y a continuación sujete con sus dedos el imán que contiene la tabla, luego lance preguntas al aire.

Si desea que un espíritu en específico se haga presente, recite el nombre de la persona seguido de un "manifiéstate."

Nota: No realice esta invocación sin un conocimiento previo. Se recomienda evitar el miedo y la burla en este procedimiento, para así evitar que quien invoque resulte afectado por la puerta dimensional que está abriendo.

*.-.*.-.*

Releyó las instrucciones mientras una sensación de pánico la invadía, nuevamente ese incansable sentimiento de que algo no estaba bien la embargaba.

Suspiró llevando una de sus manos hacia su pecho en un vano intento por retener ese agudo dolor que cada vez resultaba más intenso.

¿Qué sucedería si algo no llegara a salir bien? ¿Habría fantasmas atormentándola todo el tiempo? ¿Qué era ese sentimiento de miedo y precaución dentro de ella?

Se sujetó la cabeza con sus dos manos, mientras apretaba fuertemente sus párpados, necesitaba dejar de pensar y concentrarse en lo que haría horas después. Lo menos que buscaba era ponerse nerviosa o asustarse antes de siquiera intentarlo.

Abrazó a P-chan tratando de pensar que no se encontraba sola, acto seguido activó la hora en su despertador a la que indicaba el libro y trató de dormir.

Más tarde la alarma resonó en la habitación, despertándola al instante. Rápidamente lo silenció para que nadie lo oyera y se despertaran quejándose por el estruendo.

Observó a P-chan quien dormía profundamente, al parecer el sonido del reloj no había significado ninguna interrupción en su sueño.

Lentamente se puso en pie, cuidando de no hacer ruido; se acercó a la puerta de su habitación y la abrió con cautela, cerciorándose así que todos estuvieran descansando. Volvió a cerrar la puerta y se dirigió a su cama para retirar los elementos del ritual que se encontraban debajo de ella. Despejó el lugar y tomó la tiza roja, dispuesta a dibujar la estrella.

Intentó hacer su mejor esfuerzo para realizar correctamente la forma de la figura, minutos después de haber quedado satisfecha con el resultado, se dedicó a encender los velones y ponerlos en el lugar indicado. Meditó por un momento antes de sentarse en el centro de la estrella junto con el libro y la tabla, sin embargo luego accedió e hizo lo que estaba planeado.

Miró a su alrededor y emitió un suspiro sonoro que usó para intentar tranquilizarse; apretó con fuerza sus puños y recordó el motivo por el que estaba haciendo el ritual. Dejó la tabla justo al frente suyo y se puso en pie mientras buscaba la página de la oración, cuando dio con ella, se dio cuenta que era un escrito en otra lengua, así que se preguntó si la pronunciación sería tal cual como estaba escrita.

Llenándose de valor pronunció en voz alta el conjuro que contenía el libro, cuando terminó se acomodó lentamente en el suelo y colocó sus dedos en el imán de la tabla, al fin había llegado el momento de las preguntas, así que pensó un poco y luego de unos minutos decidió hablar.

—Mamá ¿Puedes oírme?

Observó a todas partes esperando ver algún objeto moverse, pero nada pasó; todo se encontraba en su lugar, en completo silencio.

Volvió a ver las instrucciones del libro y recordó que si se quería invocar a alguien se debía anunciar su nombre seguido de esa extraña palabra que leyéndola bajo esas condiciones, resultaba aterradora.

Inhaló y exhaló dándose tiempo para prepararse mentalmente a lo que probablemente vería, sentiría u oiría.

—Naoko Tendo, manifiéstate.

Esperó creyendo que algo se movería pero todo volvía a estar como antes, nada parecía cambiar. Se llevó una mano al pecho y notó como su respiración agitada era el único sonido que podía percibirse en el lugar.

—Tengo que tranquilizarme, si siento miedo nada de esto funcionará. —Se reprendió a sí misma.

Cerró sus ojos intentando relajar su mente e intentar concentrarse en lo que estaba realizando, apretó un poco más sus dedos al imán y con más convicción repitió:

—Naoko Tendo, manifiéstate.

Absolutamente nada ocurría, no había una sola cosa que fuera diferente más que el silencio que parecía volverse más aterrador. Con un dejo de desilusión se puso en pie dispuesta a terminar con todo el ritual y volver nuevamente a su cama.

—Soy una tonta, como puedo creer en estas cosas. —Musitó con decepción.

De pronto uno de los cajones de su armario parecía emitir un ruido desde adentro, era como si algo intentara abrirlo.

Akane sintió una mezcla de pánico y ansiedad, deseaba saber si era una respuesta de parte de su madre por consecuencia del ritual, quizá de esa manera le hacía saber que ella se encontraba allí. Un atisbo de regodeo se apoderaba con rapidez de su cuerpo, llenándola de alegría y al mismo tiempo de terror… ¿En verdad era su madre quien se encontraba en su habitación?

Tomó su palo de kendo con sus manos temblorosas y no apartó su mirada del cajón que seguía agitándose con fuerza. De repente se abrió estrepitosamente, lo que provocó que Akane gritara con fuerza y cayera al suelo completamente horrorizada.

Abrió lentamente sus ojos esperando encontrarse con un ser de otro mundo, pero lo único que encontró fue al maestro Happosai disfrazado de ardilla voladora con varios de sus panties en las manos.

— ¡Akane, mi amor! —Exclamó abalanzándose sobre la peli-azul quien se encontraba realmente molesta por el gran susto que le causó la intromisión del maestro.

— ¡¿Qué demonios está haciendo aquí?—Gritó Akane propinándole un puñetazo que lo envió a volar por el oscuro cielo de Nerima.

—Sólo me quedé dormido. —Se escuchó a lo lejos como respuesta.

Tan pronto como se deshizo del maestro, la puerta de su habitación se abrió estruendosamente.

— ¿Qué sucede, Akane, te encuentras bien?—Inquirió Ranma observando a su alrededor, esperando encontrarse con algún enemigo.

— ¡Ranma! —Profirió Akane viéndolo sorprendida. —Sí, estoy bien…

Minutos después el padre de Akane y sus dos hermanas llegaron a su habitación para enterarse de lo que había sucedido.

— ¿Qué ocurrió, Akane?—Consultó su padre observando el desastre que se hallaba en el cuarto.

La peli-azul quien había acabado de percatarse de que todos examinaban minuciosamente la inscripción en el suelo, se sintió aterrada.

Como aún se encontraba en el suelo con sus piernas extendidas ocultando un poco la figura, decidió borrarla un poco sin que fuera demasiado notorio, al mismo tiempo que lanzaba el libro de ocultismo a la oscuridad que había bajo su cama.

P-chan despertó con un chillido haciendo que las miradas se dirigieran a él, situación que aprovechó a Akane para seguir borrando la estrella.

—Akane, me puedes explicar qué significa esto. —Cuestionó su padre tomando uno de los velones negros, mientras le dirigía una mirada inquisidora.

—Esto parece ser magia negra…—Comentó Nabiki estudiando la escena.

Continuará…

Notas finales:

Bien, ¿Qué tal les pareció el capi? ¿Bien, mal, aburrido, loco? Estaría genial poder recibir sus opiniones. ^^

Voy a hacer un par de aclaraciones:

En primer lugar, sé que este tipo de invocaciones no se realizan de esa manera, mucho menos sólo con una persona, pero… Como era algo netamente ficticio quise hacerlo de esa forma, así que nada de querer intentar lo de Akane, que eso no creo que funcione. XD

Dejo claro esto porque tal vez algunos pensarán que al llevar un fic de esta naturaleza debería narrar como realmente son los rituales, pero reitero que lo manejé de esa forma porque no es algo real, sólo una versión que di al escribir la historia.

Segundo, el nombre de la madre de Akane, ni el manga ni en el animé aparecen, así que decidí "googlear" un poco para ver si alguien daba con el dato, y encontré "Naoko Tendo" esto no quiere decir que asegure que ese sea el nombre, ni nada parecido, sólo que me pareció bastante lindo y adecuado ése que encontré y por eso decidí usarlo en la historia.

Bien, dejando claro todo esto… No me queda más que decir que espero que les haya gustado este capítulo, y que cualquier comentario será bienvenido. ^^

Muchas gracias a los que leen mi historia y me dejan review, a los que sólo leen, a los que agregan la historia a sus alertas y a Ranma por ser tan guapo e inspirarme. XDDD

¡Un beso, hasta la próxima!

PD: Muchas gracias a mi bifecita por ayudarme con algunas ideas en el capi, me divertí escribiéndolas, asiias. Te querooo *-*