Capítulo 3
Peeta
Dos semanas después de mí pelea con la serpiente, estoy con un esmoquin en la boda de mi hermano. Nunca pensé que vería a Gale casarse. Por otra parte, nunca pensé que estaría de vuelta en la Veta. Esta vez, sin embargo, estamos en una casa alquilada. Está a menos de quince minutos desde el lado sur de la Veta, donde vivíamos, pero se siente como un mundo totalmente distinto.
― ¿Estás nervioso? ―le pregunto a Gale mientras lo veo intentar ajustarse el lazo del cuello para que le quede recto.
―Estoy bien, Peeta. Es sólo que esta maldita cosa no se queda derecha. ―Gruñe Gale, deslizando la banda de tejido por debajo de su arrugado cuello blanco y la tira al suelo antes de pasarse la mano por el pelo. Suspira profundamente, y luego me mira―. ¿Cómo es que llegaste a amarrarte la tuya sin verte como si un niño lo hubiera hecho?
Saco un pedazo de papel doblado del bolsillo de atrás de mi pantalón de esmoquin alquilado, ignorando el dolor de mi todavía dolorida mano.
―Imprimí las instrucciones en Internet. ―Le digo con orgullo, mientras sostengo el pedazo de papel.
―Eres un friki Peeta. ―Nuestro hermano Finnick interviene mientras se mueve desde el lado opuesto de la habitación, quitándome las instrucciones de la mano.
Finnick no tiene que preocuparse por alquilar un esmoquin porque está vestido con su uniforme de gala del ejército. Por la forma en que se mantiene derecho y alto cuando lo viste, yo sé que está orgulloso de estar en servicio, en lugar de estar en la banda en que estaba cuando vivió en el 12 conmigo y con mama Es un traje de etiqueta masculino para lucir en fiestas nocturnas como entregas de premios, cócteles y otros actos.
―Aquí. ―dice Finnick mientras recoge la corbata y la empuja junto con las instrucciones en la mano vacía de Gale―. No quieres tener a esa novia tuya esperando en el altar. Ella podría decidir dejarte y casarse con un tipo blanco con una cartera de inversiones en tu lugar.
― ¿Tratas de hacerme enfadar? ―dice Gale, empujando a Finnick lejos cuando se éste se ríe del plástico transparente que envuelve una rosa roja puesta pulcramente en el ojal del traje de Gale.
Finnick asiente con la cabeza.
―Lo estoy tratando. No he tenido la oportunidad de darte la lata desde que me enviaron al servicio hace nueve meses, Gale. No puedo parar.
Justo cuando estoy a punto de ofrecerle a Gale amarrar la corbata para él, mi 'Ma´ entra en la habitación.
― ¿Qué están haciendo mis niños? ―pregunta, como si fuéramos niños pequeños que todavía andan por ahí.
―Peleando. ―dice Finnick de manera casual.
―No hay tiempo para eso.
Finnick le da un beso en la mejilla.
―Siempre hay tiempo para pelear cuando eres un Mellark.
Ella lo mira, luego mira hacia el techo.
―Dios mío ayúdame.
Ella agarra la corbata de Gale y la envuelve alrededor de su cuello. Como es una profesional, la ata en menos de treinta segundos.
―Gracias, Ma. ―dice Gale.
Cuando termina, ella mira a Gale y tapa su cara con sus manos.
―Mi hijo mayor se va a casar. Tu padre estaría muy orgulloso de ti, Gale. Te graduaste en la Universidad, y ahora te vas a casar. Sólo... no te olvides de dónde vienes. ¿Me entiendes?
―No lo olvidaré. ―le asegura.
Mi 'Ma´ le reafirma su flor en el ojal de la solapa, y luego da un paso atrás y nos mira a los tres.
Sus manos se aferran contra su corazón y sus ojos se ponen acuosos.
―Mis hijos están ya grandes.
―No llores, Ma. ―le dice Gale.
―No lo hago. ―Miente mientras una lágrima se escapa por el rabillo del ojo y corre por su rostro. Rápidamente se la seca, luego se endereza y se dirige a la puerta―. Finnick y Peeta, deben reunir al resto de los padrinos de boda y decirles que se alineen rápido.
Ella mira a Gale.
―Termina de vestirte, Gale. La procesión está a punto de comenzar.
Ella cierra la puerta, dejándonos solos.
Veo que Gale se acerca a la ventana con vistas al lago Michigan. Las sillas acomodadas en la playa privada están con los invitados esperándolos a él y a su novia.
―No puedo hacer esto. ―dice.
Yo me acerco, con la esperanza de obtener una pista de que está bromeando.
No lo está.
Miro el reloj en la pared.
―Umm, Gale, te das cuenta de que la boda debe empezar en diez minutos, ¿no? ―pregunto.
―Yo manejaré esto. ―dice Finnick, tomando el control. Coloca las manos en los hombros de
Gale.
― ¿Engañaste a Madge?
Gale niega con la cabeza.
― ¿Estás enamorado de otra chica?
Otra sacudida de negación.
Finnick se inclina lejos de Gale y cruza los brazos sobre su pecho.
―Entonces te vas a casar. No salí y volé hasta Chicago para que tú canceles la boda, Gale. Y además, te gusta la chica, y prometiste que te casarías con ella después de que ambos os graduarais en la universidad. Este es un hecho. No puedes retroceder ahora.
― ¿Qué has hecho, Gale? ―Yo le pregunto, completamente confundido ahora.
Él suspira profundamente.
―No le he dado a Madge la noticia de que al final del verano nos mudaremos de vuelta al Capitolio y más precisamente a la Veta.
―¿Qué quieres decir, con que vais a volver a la Veta?
―Es una larga historia. Los padres de Madge están peleando por la custodia de su hermana Maysilee,. Ella tiene veintiuno y puede pedirle al estado financiación para su cuidado. Esto significa que se trasladará aquí. Madge no lo sabe todavía. Ella tampoco sabe que me aceptaron en la escuela de Postgrado Yo acepté.
― ¿Y no le has dicho nada de eso? ―Pregunta Finnick―. Oh, hombre, estás jodido.
Gale se frota la parte posterior de su cuello y se estremece.
―Ni siquiera le dije que había enviado la solicitud al posgrado. Ella piensa que vamos a quedarnos en el distrito 2 después de la boda. Sé muy bien que la casi esposa de mi hermano no quiere volver a la Veta. Le he oído hablar de su miedo de volver al lugar donde le dispararon a Gale y le golpearon a punto de acabar con su vida por salir de los Profesionales. Él le dijo que era seguro ahora, ya que la banda se había dividido en diferentes facciones y el nuevo jefe de la banda, Seneca Crace, estaba en la cárcel. Le hemos asegurado a Madge que Gale no tiene un objetivo en la espalda, pero ella es escéptica. Sé que Gale tuvo que convencer a Madge para tener su boda aquí. Creo que ella estuvo de acuerdo por la única razón de que esperaba que sus padres asistieran a la ceremonia, a pesar de su odio por mi hermano.
Lo odian porque es de un distrito y no del capitolio.
Y porque es pobre.
Y porque estaba en una pandilla.
Él todavía batea dos de tres, lo que lo hace un partido inaceptable para su hija. Ella viene de una familia rica, blanca y estirada. Tengo que darle a su padre, un poco de crédito.
Trató de conocer a Gale. Hace un tiempo cuando llegó para una visita, invitó a Gale a jugar al golf. Lo que era una mala idea. Mi hermano no es el tipo de los del golf. Una mirada a sus viejos tatuajes de pandilla debería haber sido una pista.
Los padres de Madge no han llegado. Todavía no, por lo menos. Madge espera tener a sus padres a su lado cuando camine por el pasillo, pero el plan B es caminar con el padre de la novia de Finnick, el Dr. Cresta. De cualquier manera, mi hermano estará esperándola al final del pasillo hacia el altar.
Gale se encoge de hombros en su chaqueta de esmoquin negro y se dirige a la puerta. ―Prométeme una cosa. Si me echa a patadas de nuestro dormitorio esta noche, me dejas dormir en el tuyo.
―Lo siento, hermano. ―dice Finnick―. He estado lejos de Annie durante nueve meses. No voy a compartir mi habitación de hotel con nadie más que con ella. Además, la novia virgen deseará consumar el matrimonio.
Gale rodó sus ojos. Estoy bastante seguro de que consumaron su relación hace años. También estoy bastante seguro de que Finnick sabe que lo han hecho.
―Tienes que decírselo. ―le digo―. Antes de la boda.
―No hay tiempo. ―Interviene Finnick, totalmente divertido―. Qué bueno es comenzar tu matrimonio con mentiras y engaños. Eres un modelo estelar, hermano. ―Le da un golpecito nuevo de Gale.
―Cállate, Finnick. Se lo diré.
― ¿Antes de la ceremonia, o después? ―Pregunto.
Desde las ventanas abiertas, la música del arpa comienza a entrar en la habitación.
Los tres nos miramos el uno al otro.
Sabemos que nuestra familia nunca más será la misma.
―Bueno, chicos, eso es todo. ―dice Gale, al abrir la puerta. Se detiene de pronto y agacha la cabeza. Cierra fuertemente los ojos―. Ojalá estuvieras aquí Darius. ―murmura.
Darius era el mejor amigo de Gale. Murió cuando él y Gale eran mayores en la escuela secundaria. Mi hermano nunca lo ha superado.
―Yo también. ―le digo, persignándome mientras pienso en el tipo al que tratábamos como si fuera un Mellark.
―Sí. ―dice Finnick―. Pero él está aquí. Sabes que está viéndonos. Gale asiente con la cabeza, luego se endereza. Si no fuera por Darius, Gale no estaría aquí.
Estaría en un ataúd, también.
Mis hermanos no saben que yo sé cómo murió Darius. Corneniouls Snow, jefe de los Profesionales, le disparó a Darius. Corneniouls Snow también mató a mi padre, e incluso disparó a Gale. Corneniouls Snow era el enemigo. Mi vida habría sido muy diferente si el enemigo no estuviera muerto, porque hubiera dedicado mi vida a vengarme.
Tenía once años cuando me enteré de que él le disparó a papá cuando Gale tenía seis años y mi 'Ma´ estaba embarazada de mí. Me contuve las ganas de venganza, pero lo sentí como un fuego lento que quemaba dentro de mí hasta que la muerte de Corneniouls Snow hace años hizo que mi familia estuviera a salvo.
Sólo el pensar en Corneniouls Snow me saca de quicio. Tomo una respiración profunda y sigo a Gale y a Finnick en la procesión. Estamos cerca del sacerdote con el resto de los invitados de boda, y por el momento me olvido del pasado.
―Gale, ¿tienes las arras? ―Finnick le pregunta.
-¿y el pan?- dijo yo
Las arras son las trece monedas de oro que le da a Madge como un símbolo de su fe y confianza en ella. Han pasado de mis abuelos a mis padres, que es una buena cosa, porque no hay forma en que mi hermano sea capaz de pagar las monedas de otra manera. Y el pan es para un pequeño tueste que en el distrito doce se realiza la pareja lo hace y se dan de comer pan el uno al otro; en nuestro distrito si no realizas el tueste no te sientes realmente casado.
Gale se acaricia los bolsillos.
―Mierda. Dejé las arras en la habitación y el pan debe estar en la mesa.
―Iré a por ellas y a verificar que el pan este en su lugar ―le digo, y luego voy atrás a los vestuarios improvisados.
―Date prisa. ―Oigo a Finnick y Gale decir detrás de mí.
Abro la puerta a los camerinos y encuentro que no estoy solo. Una chica de mi edad está en la habitación, mirando por la ventana. Su vestido blanco contrasta con su piel de color oscuro, y justo delante de ella paro en seco. Ella es caliente, con el pelo oscuro y ondulado corriendo por su espalda y una cara que me recuerda a un ángel. Ella es, obviamente, una invitada a la boda, pero nunca la he visto antes. Definitivamente me acordaría de ella si así fuera.
Le amago una sonrisa.
―¡Hola! Yo soy Peeta. ¿Quieres charlar conmigo?
Ella no dice nada.
Señalo a la puerta.
―Umm... la boda va a empezar. ―le digo, pero está claro por la forma en que voltea sus ojos que no le importa.
―Amigo, habla bien. ―dice―. Esto no es el 12.
Whoa. Chica con una actitud malcriada en casa.
―Lo siento. ―le digo―. Pensé que podrías ser de un distrito.
―Yo soy del Capitolio. ―Dice ella, entonces muestra un teléfono celular y lo agita en el aire―. Y yo estoy en el teléfono. Es una conversación privada. ¿Te importa?
Un lado de mi boca se curva. Podría afirmar que es una chica del capitolio completa, pero me apuesto mi huevo izquierdo a que tiene un poco de sangre de los distritos corriendo por sus venas luchadoras.
Recojo las arras y le regalo una sonrisa.
―Guarda un baile en la recepción para mí.
Ella cuelga con quien estaba hablando y se burla de mí.
―Ugh, eres uno de esos tipos que coquetean y con una sonrisa obtienen una chica, luego tiran a esa pobre chica de culo cuando menos se lo esperan.
―Oh, por lo que veo has oído hablar de mí. ―le digo, a continuación, y le guiño. Ella empieza a salir de la habitación en un arranque de ira pero yo la detengo.
―Sólo estaba bromeando. No tomes la vida demasiado en serio,.
El ángel se acerca a mi cara. Lo hace para intimidarme, pero lo que hace es encenderme.
― ¿Cómo te atreves a decirme que no me tome la vida demasiado en serio? ¡Ni siquiera me conoces!
Yo no me meto con las chicas con actitud. He estado con suficientes de ellas para saber que son creídas y con muchos más problemas de lo que valen. Sin embargo, siempre me han intrigado. No puedo evitarlo. Creo que es la sangre Mellark la que me hace meterme con chicas a quienes la mayoría evitaría.
―Peeta, estás atrasando la ceremonia. ―mi 'Ma´ llama fuerte por el pasillo. Ella entra en la habitación, y luego levanta una ceja al verme lo suficientemente cerca del ángel como para que si me inclino hacia delante lo más mínimo, estaría besándola.
― ¿Qué está pasando aquí? ―Exige, como si estuviéramos a punto de hacer algo y ella hubiera llegado justo a tiempo para interrumpirlo.
―Sí, ¿Que está pasando? ―le pregunto a la chica, deliberadamente poniéndola en la mira.
La chica alza el celular.
―Yo estaba en medio de una llamada cuando él llegó aquí y comenzó a intentar ligar conmigo.
―Ese es mi hijo. Y tú eres… ― mama lo dice con los ojos entornados en rendijas. Oh, hombre.
Ella está en el modo de interrogatorio. No quieres encontrarte con mi 'Ma´ cuando ella tiene su mente puesta en conseguir información tuya.
―Katniss Everdeen. ―dice la chica con orgullo―. Mi padre fue el cirujano de Gale.
No de los distritos, mi culo. Yo estaba en lo cierto. Este ángel tiene más que un poco de rebeldía en la sangre corriendo por sus venas. El Dr. Everdeen fue el que quitó la bala del hombro de Gale en el hospital cuando le dispararon años atrás. El doctor ha estado en contacto con Gale desde entonces, vigilándolo.
Mama asiente con la cabeza, a continuación, examina a Katniss Everdeen ―la hija de un cirujano― de pies a cabeza.
―La boda está a punto de comenzar. Ándale, Peeta.
Antes de dar la vuelta y salir de la habitación, le doy a Katniss un guiño totalmente arrogante y secreto que estoy seguro va a traer una vez más esa actitud latina con toda su fuerza.
Ella me muestra su dedo del medio. No lo hace para entretenerme, pero me entretiene. No puedo esperar a la recepción. Al igual que mis dos hermanos mayores, nunca le doy la espalda a los desafíos, y Katniss Everdeen no se entregará fácilmente. Al final de la noche apuesto a que podré convencerla de ser mi próxima novia, bueno, al menos hasta mi regreso al distrito 2.
Katniss
Veo a Peeta mientras sigue a su madre fuera de la habitación con la cabeza bien alta y arrogante.
Yo estaba a punto de colgarle a Rue, cuando apareció en la habitación y me congeló. Por un segundo pensé que era Cato. Ambos tienen la misma altura, la edad y el físico.
Cuando Peeta me sonrió sentí un parpadeo de atracción, el pánico me atravesó. No puedo bajar la guardia, y un tipo como Peeta es tan peligroso como Cato. Puedo decirlo por esa sonrisa. Parece bastante inocente, pero yo sé que no. Podría ser capaz de engañar a las otras chicas, pero no a mí.
Ya han pasado dos semanas desde que Cato y yo nos separamos, y el dolor es todavía tan crudo como lo era cuando me dejó en la playa. No quiero volver a sentirme desesperada y destruida como me sentí esa noche. Si el odio y comportarme como una perra me protegen, los utilizaré.
Tengo mi cabeza en alto mientras camino de vuelta a la ceremonia. La música comienza, y rápidamente agarro el asiento vacío entre mi mama y mi hermana menor, Prim. Está encorvada en su silla, molesta porque mama y papá no lo dejaron jugar con el portátil de videojuegos. Ella tiene que sentarse aquí como otra aburrida chica de doce años de edad en esta boda.
Mis padres y Prim no tienen idea de que Cato y yo nos separamos. Yo no quería hablar de ello.
Tampoco quería que mis padres se regodearan y dijeran "te lo dije". A Prim no le importaba ya que ella apenas dijo dos palabras de Cato en el tiempo que estuvimos saliendo.
Si mis padres se salieran con la suya, probablemente querrían arreglarme un matrimonio, porque me quieren con un buen chico que venga de una "buena base". Lo último que quiero es que mis padres escojan a mis novios o, Dios no lo quiera, a mi futuro marido.
Prim no ha tenido un novio todavía. Ella ha sido eximida de la opinión de los padres en su vida amorosa, debido a que su vida amorosa es inexistente, a menos que cuentes al caballero Alex del juego en línea que juega. Ni hace falta decir, que no es real.
Mis ojos se pierden en la parte delantera, donde Peeta está de pie junto al resto de los padrinos de boda. Cuando nuestros ojos se encuentran con una fracción de segundo, me guiña un ojo mientras me muestra una sonrisa matadora. Miro hacia abajo, pretendiendo estar repentinamente muy interesada en un hilo suelto en el ruedo de mi vestido. Siento náuseas.
Justo detrás de mí oigo un susurro de chica en voz alta.
― ¡Oh Dios mío! ¿Ves a ese bombón rubio el de los ojos azules? Oh Dios mío, ¿quién es?
Si ella dice Oh Dios mío de nuevo, me daré la vuelta y la golpearé.
―Es el hermano de Gale, Peeta. ―Alguien le explica a la chica Oh mi Dios.
―Creo que él me guiñó un ojo. ―Oigo su grito.
No menciono que tengo una buena idea que su guiño era para mí. Me obligo a no hacerle caso y me centro en la novia y el novio. Sólo desearía que no fuera tan difícil para mí no mirar a Peeta, por la única razón de que estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no mirarlo. Odio eso.
La ceremonia es como cualquier otra ceremonia de boda en la playa al atardecer, mientras el sol se pone. De acuerdo, admito todo el conjunto es súper genial, pero la playa tiene un ambiente negativo para mí en este momento. Yo pensé que era mi lugar especial con Cato, pero no lo es. Estar aquí, mirando al lago, en el fondo, sólo me recuerda a nuestra separación.
La novia, Madge, está a punto de caminar por el pasillo, pero ella duda y mira con ansiedad a la entrada antes de tomar el brazo de un hombre mayor que es su escolta.
―Pobre chica. Sus padres no se presentaron. ―Me susurra mi mama.
― ¿Por qué no? ―Pregunto.
Mama se encoge de hombros.
―No estoy segura. Acabo de oír algunas de sus damas de honor hablar de ello antes de que la ceremonia comenzara. Madge camina por el pasillo y se ve como si hubiera salido de las páginas de una revista de novia de diseñador. El novio, Gale, no puede apartar los ojos de ella. Tan pronto como el sacerdote abre su libro de oraciones para iniciar la ceremonia, no puedo dejar de mirar a Peeta.
Él escucha atentamente al sacerdote y de repente tiene una mirada seria, preocupada en su rostro. Me pregunto por qué, hasta que…
―No se pueden casar. ―grita Peeta en voz alta.
Más de unos pocos jadeos se escuchan en la multitud. Cada invitado está en estado de shock.
Esto se está poniendo bueno.
Gale se tapa los ojos con su mano.
―No. ―le dice a Peeta.
Peeta camina hacia adelante.
―Yo sólo… Gale, díselo. No puedes iniciar tu matrimonio con una mentira.
Madge, cuya boca se ha abierto desde que Peeta tomó la palabra, levanta el velo y frunce las cejas perfectamente depiladas.
―¿Decirme qué? ―Se está volviendo más blanca que su vestido de novia, si eso es posible.
Espero que el sacerdote o la dama de honor, que parece que quieren asesinar a Gale, estén listos para atraparla si se desmaya.
―Nada. ―dice Gale―. Hablaremos más tarde, chica. No es una gran cosa.
―No me digas chica, Gale. ―chasquea su novia.
―Creo que ella lo va a golpear. ―murmura Prim, divertida.
La novia no se lo está tragando. Tal vez están a punto de llegar a la conclusión de que el "vivieron felices para siempre" después de todo no existe.
―Es una gran cosa, lo suficiente para que tu hermano pare nuestra boda. ― argumenta Madge.
―Esto es ridículo. ―Gruñe Gale. Murmura algo al padrino, que parece más divertido que escandalizado.
Siento un vínculo de hermandad con Madge, incluso si ella no es consciente de ello.
La madre de Gale, sentada en primera fila, tiene la cabeza inclinada como si estuviera mirando una hormiga en el suelo y fuera la cosa más interesante que ha visto. Creo que la acabo de ver santiguándose. Cuando mira hacia arriba otra vez, tiene puñales en sus ojos mientras mira a Gale y a Peeta.
Sin ningún lugar para correr, si no es ir a través de la muchedumbre o escapar hacia el agua del Lago , Gale dice:
―Vamos a vivir aquí de nuevo.
Madge parpadea unas cuantas veces. Ella ladea la cabeza hacia un lado como si no hubiera oído bien.
― ¿Aquí? ¿Al igual que en la Veta?
Lo único que se me ocurre es, Oh… Gale, estás tan perdido. Mirando a los otros invitados viendo cómo este drama se desarrolla, me doy cuenta de un par de chicas dos filas delante de mí, no muy molestas por la cadena de eventos que se desarrollan ante nuestros ojos. Creo que están locas por Gale, y no se sentirán decepcionadas si de pronto es soltero. Estoy seguro de que la chica Oh Dios mío está disponible detrás de mí, aunque Gale es probablemente demasiado viejo para ella.
Madge se retira de Gale.
―Y no me lo dijiste porque…
―Debido a que estabas ocupada con esta boda, y estudiando para los exámenes finales, y, para ser honesto, yo no quería empezar a sacarte de quicio.
―¿Así que mi opinión no importa? ¿Qué pasa con mi hermana? ―Madge apunta hacia la muchacha en la silla de ruedas al lado de la dama de honor―. Yo no voy a dejarla sola.
― ¿Les gustaría a los dos tomar un descanso y hablar de esto en privado? ― pregunta el sacerdote desconcertado.
―No. ―Grita Madge―. No quiero ir a ninguna parte con él.
―Es tu boda. ―le recuerda el sacerdote―. Umm… ―Mira la Biblia, como si tuviera las respuestas para ayudar a la pareja a arreglar sus problemas.
―Vamos a casarnos y discutiremos esto más adelante. ―Le dice Gale―. Estarás de acuerdo una vez que me escuches.
―Se supone que debemos ser un equipo y tomar decisiones juntas, Gale. La mentira es un ultimátum.
¡Sí! Ella al fin lo está entendiendo. Mintió. Los chicos siempre mienten. Quiero gritar ¡Termina con él mientras tengas la oportunidad! pero me contengo.
―No mentí, chica. Sólo retrasé mencionártelo por un tiempo. Esto no es un ultimátum. Coloca los brazos sobre el pecho.
―Tal vez sí lo es para mí.
―Cásate conmigo, Madge, porque sabes que va a suceder de todos modos. Maysilee estará con nosotros, te lo prometo. Esto es sobre mantenernos "juntos". Él cierra la distancia entre ellos. Sin decir una palabra, la acerca a él y le besa en los labios, un beso con lengua, y… me parece escuchar a algunos invitados suspirar sin aliento. Nadie puede quitar los ojos de ese beso sensual lleno de pasión.
¡No caigas en ella! Quiero gritar, pero puedo ver que no sirve de nada. Su ramo de novia cae a la tierra mientras ella envuelve sus brazos alrededor de su cuello. Echo un vistazo a la chica detrás de mí. La chica Oh Dios mío tiene ojos soñadores mientras observa a la sesión de besuqueo. Todas las chicas están haciéndolo. Me puedo imaginar sus mentes corriendo, preguntándose si ellas tendrán una química tal con sus novios/maridos algún día. Con ese pensamiento, echo un vistazo a Peeta.
Él está mirando directamente hacia mí, y una onda de choque me atraviesa. ¿Y qué si tenemos química? La química no convierte milagrosamente a los chicos malos en buenos.
―Estoy enfadada contigo por ocultarme algo tan importante. ―le dice Madge a Gale, a pesar de que su condena ha sido, sin duda puesta en duda después de ese beso.
―Lo sé. ―dice Gale―. Te prometo que no tendré otros secretos.
―Pero yo sí. ―dice ella―. Ya que estamos sacando fuera nuestros secretos yo también debo decirte el mío. ―Ella mira hacia abajo a su estómago y coloca su mano sobre su vientre.
Cuando mira hacia él, sus ojos están vidriosos―. Gale, estoy embarazada.
Mi estómago se aprieta en respuesta.
Ohhhoh lento pero seguro siempre he dicho eso! Gracias por leer…
