La historia es una adaptación del libro Whispers in the dark de K. I. Lynn y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Recuerda apoyar al autor/a de este libro comprando el libro en cuanto llegue a tu localidad.
Mis ojos se abrieron por la luz, la oscuridad desaparecida. Me sobresalté, sentándome con la espalda recta y preguntándome dónde estaba. Una mirada hacia un lado me recordó que estaba con Garrett.
Busqué por algo que me dijera la hora y me di cuenta del reloj puesto en la mesita de noche opuesta. Tratando de no despertarlo, llegué a través de su cuerpo, mis dedos pescaron el objetivo y me acomodé de nuevo en mi lado.
¡Mierda!
La hora no podía ser correcta.
Puse el reloj al revés, pero todavía no me gustaba el número. Eran las nueve de la mañana—había dormido demasiado.
Mis piernas se movieron al borde de la cama mientras mi mente trataba de recordar dónde tenía la ropa.
Mi impulso hacia adelante falló cuando un brazo rodeó mi cintura y tiró de mí hacia abajo, donde aterricé en un duro, caliente pecho.
—¿A dónde crees que vas? —preguntó la voz aturdida de Garrett.
—Tengo que trabajar —le dije mientras intentaba apartarlo.
Él acarició mi cuello y dejó escapar un suspiro.
—Cancela.
—No puedo.
—Sí, puedes.
Negué con la cabeza.
—No, quiero decir que no puedo. Mi teléfono está muerto.
Soltó una risita. —Bueno, enchúfalo, llama, y acurrúcate en la cama conmigo antes de ir a almorzar más tarde y llegar a conocernos un poco más.
—¿No tienes que trabajar?
Negó con la cabeza.
—Mi último proyecto lo terminé ayer, y no empiezo aquí hasta el lunes. —Mantuvo su muñeca hacia arriba, frunciendo el ceño. Levanté el reloj, y me lo quitó, frotándose los ojos y dejando escapar un bostezo mientras lo escaneaba—. Además, ya pasaron las nueve. Quédate conmigo.
Pensé en ello por un momento. Sabía que quería hacerlo, pero nunca llamé para cancelar, incluso cuando estaba enferma.
—Presentas un argumento sólido.
—Tomaré eso como un sí. Toma tu teléfono—aquí tengo un enchufe que debería funcionar.
Me apresuré fuera de la cama y busqué donde lo había dejado la noche anterior.
Lo conecté y encendí. Había tres mensajes de voz esperando por mí. Uno de ellos era de Charlotte, haciéndome saber que ella estaba donde su novio, otro de mi madre chequeándome, y el tercero era de mi jefe.
Di un suspiro de alivio cuando escuché el mensaje y sonreí a Garrett.
—La oficina está cerrada hoy. Parece que todavía no volvió la electricidad a todas partes.
—Me hace pensar que tal vez hay un poder superior manteniéndonos juntos.
—¿Qué, como el destino?
Sonrió y me llevó de vuelta a él.
—El destino. Me gusta esa idea.
Me acurruqué en su pecho.
—¿No sería genial?
—Mm-hmm —Sus dedos acariciaron mi pelo mientras besaba la parte superior de mi cabeza—. Así que, ¿qué quieres hacer hoy?
Mi mano se movió hacia abajo por sus abdominales y pierna derecha, luego hacia el otro lado, burlándome de él.
—Bueno, podríamos hacer más de lo que hicimos anoche.
Extendió la mano y me pellizcó un pezón.
—Realmente me gusta esa idea.
—A mí también.
—¡Tú, hombre, abre la puta puerta! —El grito llegó junto con algunos golpes desde la puerta principal.
—¡Mierda! —Silbó Garrett.
—¿Quién es ese? —pregunté. No estaba contenta con la interrupción. Sobre todo porque Garrett estaba empezando a elevarse tan bien.
—El idiota —Se levantó y puso una camisa, tratando de sacar unos pantalones al mismo tiempo—. Quédate aquí... Vestirte también sería una buena idea.
Asentí mientras él salía de la habitación, y volví a buscar mi camisa, después cerré la puerta detrás de él. Oí el ruido sordo de sus pasos sobre el piso de madera, a continuación, el tintineo de la cadena y el golpe de la cerradura.
—¿Qué demonios, G, acabas de levantarte? Se suponía que íbamos a encontrarnos hace media hora en el vestíbulo para el almuerzo y hacer lo planeado.
Levanté mi camiseta de tirantes y me la puse sobre mi cabeza, arrastrándola hacia abajo.
—Lo siento, P, olvidé totalmente que ibas a venir.
El otro chico soltó un bufido.
—El último trabajo debe haberte aniquilado. Empezamos el lunes y hay mierda que tenemos que hablar.
—Lo sé, lo sé, ¿pero puedo encontrarte en el vestíbulo en unos minutos?
Me levanté y busqué por toda la habitación mis bragas y los pantalones. Vi mi ropa interior colgada en la esquina de la pila de cajas contra la pared.
—¿En el vestíbulo? Estoy en tu espacio ahora. ¿Qué, tienes una chica ahí?
No podía ver a través de la vieja puerta de roble y de sus capas de pintura, pero estaba segura de que la cara de Garrett llevaba la misma expresión de asombro que la mía.
—¡Mierda! No he estado aquí en una semana y ya tienes una chica en tu cama.
—¡Amigo, calma la mierda y cállate!
—¿Es caliente?
—¡Mucho! —dije desde la habitación, ahogando una risita mientras pasé las bragas por mis piernas.
—¿Puede oírnos?
—Sí, puede —le respondí, asomando la cabeza por la puerta.
Tuve que parpadear—era como si estuviera mirando a una versión alternativa de Garrett. El cabello del otro chico estaba un poco más largo, pero era del mismo color marrón. Era un poco más alto que Garrett por unos escasos centímetros, pero la semejanza de sus rostros hacía evidente que estaban relacionados.
Garrett maniobró entre nosotros, bloqueando al otro hombre de mi visión.
—Maldita sea, eres un bombón.
—¿Bombón? —Abrí la puerta, haciendo gala de mi camiseta de tirantes y bragas—. Soy caliente.
Sus ojos se desorbitaron.
—Sí, lo eres.
Garrett gimió.
—Chica que dije de vestirte.
Miré hacia abajo.
—Bueno, no estoy más desnuda, ¿verdad?
Negó y me agarró la mano, tirando de mí hacia adelante.
—Peter, esta es Bella. Bella, este es mi hermano Peter.
Saludé con la mano.
—Bueno, debería dejarte —dijo Peter con un meneo de sus cejas. Señaló a Garrett—. Pero todavía tenemos que tener una reunión este fin de semana.
—Sí, sí. Llámame mañana y hablaremos.
Peter abrió la puerta y salió, justo cuando Charlotte estaba saliendo de su puerta.
—Oh, lo siento —dijo Peter cuando se chocó con Charlotte.
Ella lo miró de arriba a abajo, evaluándolo, dándole una sonrisa y un guiño cuando terminó.
—Sin daños, culo dulce.
Peter se volvió a Garrett.
—Creo que necesito moverme aquí. Tantas mujeres amistosas.
Fue entonces cuando Charlotte me vio. Ella dio un respingo, y luego entró en el umbral y dejó escapar un suspiro.
—Bella, ponte algo de ropa. ¿Qué te he dicho? No quieres que 7A te vea así, ¿verdad? —Me estaba dando su tono de conferencias y sonriendo al mismo tiempo. Mi estómago se revolvió ante la idea, e hice un ruido de náuseas—. No lo creo.
—Dragón Cruel —susurré.
—¿Qué? —preguntó.
—Broma privada —dijo Garrett, dándole una sonrisa.
Ella nos miró por un momento en un silencio atónito.
—Han sido, ¿qué, dieciocho horas? ¿Ustedes ya tienen historias secretas?
Ambos asentimos.
Ella dejó escapar un suspiro y sacudió la cabeza con una sonrisa.
—Bueno, Garrett se convirtió en mi caballero blanco ya que ayer por la noche no estabas en casa cuando te necesitaba. —Me puse tensa y dramática.
Su labio se curvó en una mueca de desprecio.
—Confía en mí, preferiría haber estado pasando el tiempo contigo que atascada con él.
—¿No estuvo bueno? —pregunté, pero no me sorprendió.
—Sí, abandoné al imbécil anoche. Luego me he quedado atrapada en su lugar gracias a la tormenta —dijo mientras sacaba su E-Cig1. Arqueé mi ceja y ella se volteó—. Relájate, Bella, no es real.
Exhaló el humo blanco y miró a Peter.
—Así que, ¿qué estás haciendo para el almuerzo?
—Bueno, supuestamente iba a almorzar con él. —Señalo su pulgar en dirección de Garrett.
Ella puso los ojos.
—Vamos, te acompaño. Ellos solo quieren follar como conejos de todos modos. Los dejaremos hacerlo.
—Nunca podría rechazar a una bella dama —dijo Justin mientras ofreció su brazo.
Ella sonrió hacia él.
—Ooh, modales.
—Sí, él los saca fuera de vez en cuando —dijo Garrett con una risa.
Peter se volteó y salió por la puerta con Charlotte, gritando un "te llamo más tarde" por encima del hombro mientras se iba
Garrett se volvió hacia mí.
—Así que, ¿piensas que las pizzerías estén abiertas?
Pensé en ello por un momento, la mención de alimentos hizo un estruendo en mi estómago.
—Hay una en una calle abajo que debería tener electricidad, y son bastante buenas.
—Excelente. Realmente no quería que te vistieras. —Con eso, me atrajo hacia él y acaricio mi cuello.
—¿Qué si pides mientras corro a mi casa y me refresco?
—Diez minutos.
—¿Por qué solo diez? —pregunté confundida.
—Porque ese es el tiempo que puedo soportar estar lejos de ti.
Calor subió por mi cara y me mordí el labio.
—Nos vemos en diez. —Me estiré y le di un beso en la mejilla antes de localizar mis pantalones.
Sonreí todo el camino por el pasillo y en el interior, donde por fin pude para dejar de sacar el nivel psicótico de energía que se había estado construyendo en mí desde que Garrett abrió su puerta. Una vez que mi puerta fue cerrada corrí gritando, saltando y chillando todo el camino de regreso hasta mi habitación.
Caí sobre la cama, mi rostro doliendo por la sonrisa que estaba casi rompiendo mi cara abierta.
Qué noche.
Charlotte nunca regresó ese día. Al parecer, ella y Peter se cayeron bien también.
Garrett y yo pasamos todo el fin de semana juntos—desempacando su lugar y llegando a conocer al otro. Para el domingo a la noche, estábamos agotados y acurrucados a través del pasillo en mi apartamento.
—Me gustaría no tener que ir a trabajar mañana. Quiero quedarme contigo —le dije con un suspiro.
—Eso suena un poco necesitado. —Hice un puchero. Me sonrió, su mano ahuecando mi mejilla—. Y me siento de la misma manera.
Sus labios presionaron los míos, y me derretí contra su pecho.
Las cosas estaban funcionando para mí en el departamento del amor. Estaba bastante segura de que él iba a ser mi "felices para siempre", y yo tenía un ascensor roto junto con una tormenta eléctrica a los que agradecerle por ello.
El próximo fin de semana, la fuente principal de agua se rompió.
Garrett me llevó a acampar.
Sin zombies, sin dragones. Apenas nosotros dos... y algunos sujetadores.
Hemos llegado al final de esta historia, espero que la hayan disfrutado. Como habran visto es una historia/cuento para pasar el rato.
Gracias por leerla, nos vemos en otra historia.
