Derechos: No son mías.

Buenas! He tardado un par de días en publicar por la boda de mi sister, pero aquí vamos con otros dos capis. Espero que os guste.

Corazones Rehenes

Capitulo 13

- Quiero lo que es mio.- Sentenció Emma con seguridad, cruzándose de brazos.

- Me gustaría poder ayudarla, pero me temo que eso es imposible.- Dijo con suficiencia.- Legalmente Henry es mi hijo.

- ¿Legalmente?.- Espetó Emma disgustada.

- Sí, a fin de cuentas, su firma consta en los papeles que así lo dictan.

- Pero usted sabe la verdad ahora, sabe que fue un engaño.

- ¿Y qué pretende? ¿Que le ceda su custodia?. Lo he criado durante 15 años, señorita Swan. No estoy dispuesta a perderlo ahora. ¡Es mi hijo!.- Gritó.

- ¡No, es mi hijo!.- Gritó a su vez Emma.

Y ambas se quedaron allí paradas, observándose en la distancia, en una lucha silenciosa pero cargada de ira. Pero esta vez Emma no tenía intención de perder el control sobre sí misma. Se contuvo, apretando los puños, y soltó un suspiro resignado.

- No me gusta esta situación…

- Claro, a mi me encanta.- Contestó Regina Mills con tono sarcástico.

- Esto es un error...- Murmuró Emma aturdida.- No quiero seguir con esto.- Se dio la vuelta con el pecho oprimido por la angustia.

Regina Mills parecía sorprendida y al mismo tiempo aterrada, y de repente intentó golpear a Emma, aprovechando que estaba de espaldas. La mujer rubia se dio la vuelta y la atrapó entre sus brazos. La morena luchó contra el agarré quedando de espaldas a Emma, quien seguía sujetando sus manos con fuerza.

- ¿Y qué hacemos?.- Interrogó Regina Mills con la boca seca y casi sin aliento.- ¿Pretende que vuelva a mi casa y hagamos como si no hubiese pasado nada?.- Dijo sarcástica.

- Nunca haría eso, ¿verdad?.- La pregunta de Emma estaba cargada de inocente esperanza.

- Cuando salga de aquí no le quepa la menor duda de que la denunciaré, señorita Swan.- Contestó Regina casi escupiendo las palabras.

Emma se quedo quieta, pero chasqueó la lengua disgustada. Regina Mills no estaba luchando ya por liberarse, pero sin embargo, Emma no la soltó. La observó detenidamente. Tenía el pelo graso, pegado a la frente y el cutis pálido y ojeroso.

- Uhhh, ¿no huele eso?.- Dijo con cierta burla.- Alguien necesita un baño.- Murmuró cerca del oído de la morena.

Regina Mills sintió un escalofrío por su espalda y se giró para mirar a Emma con el orgullo herido.

- ¡Suélteme ya!.- Dijo siendo liberada al fin por Emma.- ¿Cómo quiere que huela?. No hice la maleta antes de salir, no se me avisó de estas vacaciones.- farfulló furiosa.

- Le dejaré tomar un baño y le prestaré algo de ropa, pero va a tener que hacerlo conmigo delante.- Aclaró Emma con una sonrisa picará, que borró nada más darse cuenta de lo que estaba haciendo. Coquetear con su rehén no entraba dentro de su objetivo, aunque por alguna extraña razón, se divertía provocándola.

Capitulo 14

A través de una pequeña ventana, en el baño, un cielo grisaceo se abría paso en la espesura de aquél bosque. La nieve se derretía, cayendo de las ramas en silencio. Regina sonrió inconscientemente ante la belleza del paisaje. Desnuda como estaba, temblaba de frío antes de entrar en la bañera. El agua caliente la hizo sentirse como en casa y gimió de placer sin poder evitarlo, sonrojándose al instante, cuando recordó que aquella mujer estaba allí, vuelta de espaldas y sentada pacientemente sobre el inodoro.

- Puede tomarse el tiempo que necesite.- Le dijo Emma Swan comprensiva.

La rubia estaba tensa, a pesar de mostrarse estoica con la situación. Por alguna extraña razón que ni ella alcanzaba a comprender, imaginar a la otra mujer desnuda, la estaba haciendo sentir incomoda.

- Se lo agradezco, pero con usted aquí, no es igual.- Respondió la señora Mills, torciendo la boca con una mueca de resignación.

- Se acostumbrará…

Regina Mills se removió en la bañera, apoyándose en el borde para observar a la mujer con una ceja alzada.

- ¿Piensa retenerme toda la vida?.- Inquirió arrastrando las palabras.

- No pienso soportarla mucho tiempo, todo depende de lo que tarde en negociar con su marido.

- ¿Daniel?.- Regina sonrió con cierto sarcasmo.- No obtendrá nada de mi marido. Ya le dije que lo nuestro es pura formalidad.

- Eso ya lo veremos.- Contestó Emma con voz rasposa.

- ¿Ya ha hablado con él?.- Preguntó curiosa.

- Eso no le incumbe.

- Bueno, yo soy la rehén, creo que me implica de lleno.

- Deje de perder el tiempo y lávese.- Contestó Emma secamente.

- Está bien, ¿puede frotarme la espalda?.- Preguntó con inocencia.

Emma se volvió para mirarla de reojo, apurada y comprobó que la morena la miraba con una sonrisa burlona.

- Tranquila, solo le estaba tomando el pelo.- Dijo a continuación, tomando la manopla.

- Es usted muy graciosa, teniendo en cuenta la circunstancia en la que se encuentra.

- Usted no me engaña, señorita Swan. Es una persona buena y esto le viene grande. Sé que no quiere hacerme daño.- Habló con tranquilidad.

- No, pero no dudaré en hacerlo si intenta escapar.- Aclaró Emma con frialdad.

- No lo haré, pero a cambio usted debe prometerme que compartiremos la custodia de Henry.- Dijo volviendo a mirarla.

Emma no pudo evitar volverse por completo. Se arrepintió al instante, cuando fue incapaz de disimular su turbación al ver el pecho desnudo de la mujer morena. La espuma caía de sus hombros, blancos y suaves. Regina Mills le devolvía una mirada suplicante. Tenía el pelo mojado y algunos mechones se habían pegado a su rostro, ahora sonrojado. Emma se recompuso como pudo, carraspeando y tragando saliva.

- Tal vez, si todo sale bien, podamos llegar a un acuerdo.- Dijo conforme.

- Bien.- Contestó la mujer morena sonriendo complacida.

Emma se la quedó mirando, todavía trastornada. Era la primera vez que la veía sonreír y en aquel momento supo que aquella mujer solo le traería problemas.

Continuará...