Creo que todo en este capítulo está claro.
Saludos.
Capítulo 5: Reclutas
Acababa de salir del bosque Kokiri, cruce un gran campo para llegar a la ciudadela. Iba disfrazado muy bien y nadie me reconoció. En la entrada estaba un guardia, le dije que venía a vender al mercado (llevaba algunas esculturas y juguetes de madera).
No pasó mucho tiempo antes de que lograra vender todo lo que traía. La ciudadela había cambiado un poco: abrieron un bar de leche e inauguraron una biblioteca. Fui a la biblioteca a investigar.
–Buenas tardes –saludé al encargado.
–Buenas tardes, joven. ¿Busca algo en particular?
–Sí, sobre los reclutas y…
–Sí, sí –me interrumpió–. A todos los reclutas los mandan aquí por ciertos libros.
El encargado fue a buscar y me entregó cinco libros.
–Muy bien. ¿Cuánto sería?
–$500 rupias
–Aquí tiene –le pagué–, gracias.
–Que le valla bien.
–Igualmente.
Entre los cinco libros que me habían entregado estaban: "El medallón del Caos", "Guía para un caballero de Hyrule" y "Reclutas al servicio de Hyrule". Según éste último libro, el jefe de los reclutas sabía sobre mi medallón y pensaba que era un peligro para toda Hyrule.
Leí todo el libro de los reclutas para saber dónde se reunían y cosas así. Fui a su base de operaciones, en la entrada estaba una bonita joven cuidando, ella portaba un uniforme negro con rojo.
–¿Su identificación? –Me preguntó.
–Primero se saluda –reí y ella conmigo.
–Cierto, ahora muéstrame tu identificación.
–No me la han dado –inventé una escusa.
–¿Cómo que no te la han dado?
–Bueno, me mandaron llamar, fui por los libros y aquí estoy.
–Alguien será despedido por esto.
–Calma, Jazmín, no es para tanto.
–¿Cómo sabes mi nombre?
–Está en tu identificación –reímos juntos.
–Cierto.
Noté que Jazmín tenía cierto prestigio, se me ocurrió mantenerla cerca.
–¿Sabes? Tienes una linda risa. ¿Puedes ayudarme a conseguir lo que me falta?
–Claro, ven conmigo –la seguí y me entregó un uniforme negro con azul y algunos papeles– Ahora debes cumplir tu entrenamiento, ve a cambiarte y te veré en el campo con otros reclutas.
–Muy bien. Nos vemos.
Había logrado infiltrarme fácil entre los reclutas, estaba ganando algo de confianza de Jazmín. Por cierto, usé un nombre falso: Mike. Usar mi verdadero nombre me habría delatado.
Cuando llegué al campo de entrenamiento, en las afueras de la ciudadela, estaban algunos reclutas con el mismo tipo de uniforme que el mío. Socialicé un poco con cada uno. Un rato después llegó Jazmín:
–Muy bien, novatos –comenzó–, han sido llamados para combatir a un adversario en común: Dark Link, el portador del medallón del Apocalipsis. Debemos quitarle el medallón y encerrarlo antes que desencadene caos por toda Hyrule.
–Y a él –sonó otra voz femenina–, ¿lo encerramos o algo así?
–Sí. Dark Link destruyó y casi extingue el territorio de las amazonas. Es un criminal…
–Quizá tuvo un buen motivo para hacerlo.
Apenas sonó eso, Jazmín quedó frente a la joven recluta de cabello rojo.
–¿Tú estabas ahí para saberlo? –interrogó con tono rudo, asustando un poco a la chica.
–… Sí, yo estaba ahí. Y creo que la destrucción de ese lugar fue consecuencia de otra batalla que se libraba cerca.
–¡Insolente! Dark Link es un criminal y estás aquí para detenerlo.
–Jazmín –llamé su atención–, cálmate, es su punto de vista.
–Uno algo raro –se escuchó una voz masculina y algo aterradora.
Era un hombre alto, moreno, con una nariz inusual y grandes músculos.
–Buenos días, jóvenes reclutas. ¿Listos para servir y proteger a Hyrule?
–Claro, mi Lord –respondí, fui el único en hacerlo.
–Joven, Mike –se acercó a mí–. ¡Así se habla! Jazmín, Quiero a este recluta liderando a tu lado.
–¿Eh? –se sonrojó– Sí, mi lord.
–Mike, serás un gran soldado. Ahora me retiro, vuelvan a sus asuntos.
El entrenamiento comenzó, resalté entre todos y fui reconocido por los demás reclutas. Jazmín se mantuvo cerca de mí, y cierta recluta: Perla –misma que admiraba a Dark Link–, me guardaba rencor (vaya ironía).
Los días siguientes fueron de entrenamientos y prácticas, y algunos desayunos con Jazmín. El verano acabó, y el día de "mi regreso" se acercaba, los reclutas sabían eso así que tomamos como base el viejo y petrificado árbol Deku.
–Mike, Jazmín –ordenó el comandante–, bajen al pueblo por abastecimientos.
–Sí, mi Lord.
Fuimos a conseguir pan, frutas, agua y leche para todo el equipo asignado a vigilar Kokiri. De regreso a la base vi a mi hermano y a Zelda tomados de la mano caminando alegres, no se dieron cuenta de mi presencia.
–"Oh, hermano" –pensaba– "si supieras por lo que tengo que pasar".
Me dio gusto saber que estaba bien y que su relación con Zelda marchaba de lo mejor.
La noche de ese día me tocaba hacer guardia cuando escuché una voz tras de mí.
–He venido a relevarte, Mike –anunció Yasmin.
–Todavía no es tu turno, niña –sonreí.
–¿niña?
–Eso dije.
–Yo soy más madura que tú, niño.
–No dije que no lo fueses –reí de nuevo; y ahora, ella conmigo
– Cierto. Bueno, ¿que tal si vigilamos juntos?
–Suena bien, pero tengo sueño. ¿Te importa si voy a dormir un rato?
–Ah, no –dijo un poco desilusionada–. Que descanses.
–Nos vemos en la mañana.
Estratégicamente salí de la base y fui a casa de Saria. Toqué la puerta y ella se levantó para abrirme, al verme me abrazó.
–Chain, has vuelto.
–Me alegra tan verte, Saria. ¿Cómo han estado Lía y tú?
–Bien, ¿por qué traes esa ropa?
–Fui a averiguar sobre los reclutas y me uní a ellos.
–Y… ¿ya sabes qué traman?
–Sí, quieren encerrarme –le mostré mi medallón y comencé a explicarle– este… pedazo de metal, que encontré cuando era niño, ellos le llaman "el medallón del Apocalipsis". Un artefacto que le otorga a su portador un poder súper natural. Piensan que he sido influenciado por él y que destruiré Hyrule.
–y… ¿sí te domina? –preguntó preocupada recordando la vez que e fui.
–Ya no más.
–¡Esa cosa podría destrozarte la mente, Chain!
–Sí, pero no lo hará.
–¿Cómo estás tan seguro?
–Si te lo dijera, amada mía, no sería tan divertido. Adiós.
Salí de ahí rápido y volví con los reclutas sólo para dejarles una nota:
"Estimables reclutas:
He vuelto, pero por alguna razón, las Diosas no han querido que se dieran cuenta. Bueno, alguien me vio así que decidí llevármela y dejarles una nota.
Ahora… escuché que quieren atraparme. Bueno, los espero en la villa Kakariko
Me despido.
P.S.: Me agrada el apodo que me pusieron.
Dark Link"
A la mañana siguiente el comandante encontró la nota:
–¡Despierten todos!
–¡A sus órdenes, mi Lord! –respondí.
–Mike, qué bueno que sigues aquí. Dark Link nos visitó ayer por la noche y se ha llevado a uno de los nuestros. Averigua quién no está.
–Claro, mi Lord.
Desperté a todos los reclutas y les informé sobre lo que había pasado. Luego le informé al comandante quién era la persona que faltaba.
–¿Falta Jazmín?
–Sí, ella se puso a vigilar después de mí. Tal vez en ese rato Dark Link arribó.
–Ese canalla…
–Cálmese, mi Lord. Vamos tras él y liberemos a Yasmin.
–Muy bien, Mike. Hay que ir a la villa Kakariko, adelántate. Nos veremos allá.
Entonces salí de la base y fui a planear mi siguiente acto en villa Kakariko, un acto simplemente interesante.
