Saludos, en este capítulo, Chain diseña un mecanismo para engañar a los reclutas; imagínenlo como un montón de cuerdas y madera.


Capítulo 6: El mejor de los reclutas

Era de mañana y fui a la villa Kakariko pero antes me cambié de ropa y preparé una sorpresa. Había encadenado a Jazmín bajo una torre de agua en esa villa, ella estaba inconsciente pero recobró la conciencia en un momento perfecto.

–¡Suéltame!

–Primero se saluda –aclaré y reí.

–¿Ah? –La confundí con mi último comentario, claro ella no se daba cuenta de mi identidad. Vestía diferente no la miré de frente y modifiqué mi voz.

–¿Esa es la forma de dirigirte ante alguien que te trae buenas noticias?

–¿Buenas noticias?

–Sí. Resulta que tu comandante y Mike, junto con los demás reclutas novatos vienen a salvarte. De hecho míralos –apunté–, ahí vienen.

El grupo de reclutas rodeó la torre.

–¡Libérala, Dark Link! –gritó el comandante.

–A su orden, mi Lord –respondí y usé mi espada para cortar las cadenas–. Es libre, mi Lady.

Confundidos todos, exceptuándome, empuñaron espadas. Yo reí sarcásticamente.

–¿Creen poder derrotarme?

En eso cae una espada desde la torre. Todos alzan la mirada y distinguen a un recluta en particular.

–¡Es Mike! –pronunció con emoción Jazmín.

–¿Así que aparece nuestro pequeño héroe? –dije y lancé mi espada y todos notaron que se clavó en "él", después cayeron algunas gotas de sangre. Después subí por la torre…

Había hecho un muñeco con madera a imagen del recluta que yo fingía ser y un mecanismo para hacer caer la espada. Eso les bastó para creer que Dark Link no se detendría ante nadie.

En algún lugar del cuartel general de los reclutas, estaba escondido escuchando lo que decían.

–Ese maldito Dark Link…

–Sí, ahora ¿cómo lo venceremos?

–Sin Mike será más complicado.

–Acaso… no pueden... sin mí... –sonó mi voz entrecortada mientras entraba "adolorido" al lugar.

–¡Mike! –Gritaron y se acercaron a ayudarme.

–Hola, Banda –sonreí.

–¿Cómo sobreviviste?

–Bueno, sabía que Dark Link me atacaría con su espada –inventé una historia–, así que hice un escudo de madera y derrame jugo de betabel y tomate para simular una herida grave. Pero él notó que yo seguía vivo y me llevo al lago para arrojarme encadenado. Pude liberarme usando mi navaja luego volví aquí.

–En realidad eres el mejor recluta, Mike –reconoció el comandante.

–Gracias, mi Lord. Quizás un día yo sea comandante de los reclutas – bromeé, reímos.

–Lo harás si sigues así.

Atardecía y tomé un baño, luego escapé del cuartel para visitar a Saria sin que me vieran los reclutas.

–Chain –me recibió con un abrazo– oí que Dark Link había herido un recluta. ¿Qué pasó?

–Les di un pequeño espectáculo…

Le expliqué a Saria lo que pasó en Kakariko y cómo lo había logrado.

–Vaya, Chain, eres muy listo. Pero tú sólo no podrás contra todos ellos.

–No los enfrentaré solo.

–¿Qué planeas?

–Todo a su tiempo –sonreí–. Mañana habrá una ceremonia para asignar a los nuevos reclutas a sus respectivos equipos.

–¿Entonces pasarás la noche conmigo? –preguntó traviesa.

–¿Por qué pasaría la noche contigo? –le seguí el juego.

–Porque estoy muy solita aquí –pronunció provocándome–. Quédate un rato.

–Muy bien –le dije y la tomé por la cintura–. Eres la única con la que me quedaría tan noche…

Pasé esa noche con Saria, nos besamos y hablamos sobre nosotros y nuestro futuro. Fue un tierno momento. Momento que se convirtió en toda la noche y la madrugada hasta el amanecer que disfrutamos juntos.

Volví al cuartel muy cansado y entré, pero alguien no dormía. Tenía una oportunidad de evitar una discusión, pero quise divertirme un poco.

–Hola, Mike –saludó Jazmín, regañándome– ¿Dónde estabas?

–Buenos días, mi Lady –la saludé muy tranquilo pero casi cayendo.

–¿Dónde estabas? –repitió.

–Fui a ver a Saria.

–¿Saria?

No me creyó.

–Sí, Saria. Es una persona que quiero mucho, la conozco desde que éramos niños.

–¿Dónde vive? –cruzó los brazos.

–En el bosque de Kokiri. Oye, ¿estás celosa?

–¿Yo celosa? –Dijo a la defensiva– Alucinas, Mike.

–Entonces iré a dormir.

Me dejó ir a dormir para no discutir más y para no hacer notar el color en su cara: rojo.

No dormí mucho, poco rato de haberme acostado sonó una corneta al mediodía. Entró Jazmín y nos ordenó ir al campo de Hyrule. Fui a arreglarme el cabello y salí junto con los demás novatos.

Al llegar al campo el sol brillaba mucho, me dolía tanto la vista por desvelarme tanto, fue peor que la vez que competí con un goron tomando leche agria (larga historia).

Nos fueron llamando uno por uno para que recogiéramos nuestro nuevo uniforme. Estaban reclutas más experimentados presenciando la ceremonia, uno de ellos no dejaba de observarme: era mi padre.

–Mike Zeth –mi nombre falso sonó y pasé por mi uniforme–. Reclutas, es mi gran honor nombrar a este joven como recluta de rango avanzado y darle el liderazgo de su propio equipo. Este joven, sin duda, será tan grande como el mismo "Héroe del tiempo".

Yo fui el último en recibir mi uniforme, entonces el comandante habló sobre Dark Link y nos ordenó hacer lo que fuese necesario para detenerlo.

Terminando me reuní con mi nuevo equipo: Jazmín, quien ya tenía su confianza y le atraía; Perla, creo que un año menor que yo, cabello castaño, ojos verdes, la que defendió a Dark Link y que me detestaba; Marcos y Damián, gemelos cabello negro, ojos azules, de gran potencial en pelea con espada y de quienes tenía su respeto y admiración.

Conduje a mi nuevo equipo hasta un bar de leche en la ciudadela. Pasábamos un rato como buenos amigos. En medio del relajo, entró Saria al lugar.

–¡Saria!

–Hola. ¿Qué hacen aquí?

–Celebrando, ven acércate.

Acerqué a Saria a la mesa donde estábamos tomando y le presenté al equipo.

–Mucho gusto, Saria –la saludaron.

–Oye, tengo que decirte algo –dijo Saria.

–¿Puede ser después de la fiesta? –sonreí como pidiéndole permiso.

–Está bien, te espero en mi casa.

–¿Qué? ¿Te llevarás a Mike para ti sola? –pronunció algo enojada Jazmín.

–Tranquila. No me lo llevo para siempre; aún no…

Un rato después en casa de Saria…

–Bueno, Chain, tu uniforme es otro así que asumo que ya te subieron de rango.

–Así es. De hecho, soy líder de mi equipo.

–Me impresionas –bromeó.

–Ah, ¿no creías que lo lograría? –le seguí el juego.

–Claro que sí, niño. Bueno, te iba a avisar que Link oyó que volviste y te está buscando.

–¿Mi hermano me está buscando? ¿Ha ido a verte?

–Se está quedando en su vieja casa por si regresas, y no, no he hablado con él.

Después de hablar con Saria regresé al cuartel a dormir, estaba tan cansado que desperté mientras anochecía; ya con mi propio equipo no estaba obligado a levantarme tan temprano como cuando era un novato. Al levantarme fui al comedor a cenar, ahí estaba mi equipo pasando el rato.

–Buenos días, Banda –los saludé.

–Buenas noches, Mike –me corrigieron.

–Ese es nuestro líder, el que se levanta después que nosotros –bromeó Jazmín.

–Tú no llevas mucho que te levantaste, líder Jazmín –exclamó Marcos.

–Pero yo estaba muy cansada –intentó defenderse.

–Calma, Banda, guarden su energía para mañana. Les tengo una práctica.

–No hay prácticas programadas para mañana ¿o sí, Mike?

–No oficialmente pero les preparé ésta para mejorar sus habilidades.

–Está bien, líder –contestaron.

–¡Con animo, Banda! Quiero que griten.

–¡Como ordene!

–Muy bien. Nos vemos, que descansen

Al día siguiente, ordené a mi equipo presentarse en la ciudadela al mediodía para la práctica. Antes de ir con ellos fui a ver a Saria.

–Hola, Chain –me saludó con un beso– ¿Qué tal va el equipo?

–Bien, hoy les pondré una práctica…

No terminé la frase porque noté que alguien se acercaba: era mi hermano. Me escondí en el cuarto de Lía y escuché todo lo que pasaba en la sala.

–¿Link? Hola.

–Hola, Saria. Vaya, estás muy linda.

–Gracias. Y… ¿cómo has estado?

–Bien. ¡OH..., es la marca del golpe que di en tu mesa!

–Sí, vaya tiempos…

Hablaron un rato y Saria lo distrajo hasta que se fue. Yo me encontraba jugando con la pequeña Lía.

Al irse mi hermano mi hermano, los tres: Saria, Lía y yo comimos y platicamos hasta el mediodía…

–Entonces ¿tú y Chain van a vivir juntos, hermana? –preguntó inocente la pequeña Lía e hizo sonrojar a Saria, yo reí un poco.

–¡Pero qué dices, Lía!

–Dije que si tú y Chain…

–Sí, sí. Entendí bien. Pero ¿por qué preguntas eso?

–Tú y él pasan mucho tiempo juntos, hermana, se abrazan, comen juntos duermen juntos, pasean juntos. Siempre están felices cuando hacen algo juntos, como mamá y papá.

Los niños son tan sabios pues pueden ver lo simple de la vida. La pequeña Lía notaba el gran amor que teníamos yo y Saria. Nos comparaba con sus padres que también se amaban mucho.

Acaricié la cabeza de Lía y le pregunté:

–¿Qué pensarías si tu hermana y yo viviéramos juntos?

Y ella respondió:

–¡Sería fabuloso! Mi hermana siempre estaría feliz y sé que tú también. ¿Vivirán juntos?

–Todo es posible.

–¿Viviré con ustedes?

–Claro que sí.

Y ése fue el momento más lindo de mi vida.