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Harceleur by Uyamiko & Lian Kirito-kun
Capítulo 1
Sasuke no estaba preparado para un día tan estresante como ese. Ya desde temprano la cosa parecía ir en picada; la ducha había sido calcinante, el agua hirviendo lo había despabilado más que si hubiera estado congelada y el desayuno no había sido el mejor pues la leche estaba cortada, no había café y el pan estaba duro. Había mirado la alacena con aire pensativo y comenzó a pensar que debería administrar mejor el dinero tanto de sus alimentos, las cuentas y la que utilizaba para sus gustos – la cual se llevaba la mayor parte –. En fin, estaba corto de dinero y tendría que pedir un adelanto, cosa que lo fastidiaba terriblemente.
Dios estuvo de su parte en cuanto al horario, pues había tomado el transporte a la hora justa para poder llegar a la tienda donde trabajaba y no le descontarían nada. Apenas entró observó el panorama y todo estaba en su lugar, menos trabajo para él y para Kiba que aún no había llegado. Perdería el presentismo, pero bueno, era problema del idiota ese.
Todavía faltaban unos minutos para que la clientela de siempre hiciera aparición por lo que dibujaría un poco sobre su nueva historia en la cual la protagonista de ésta hiciera aparición de una forma muy candente frente a la audiencia del cabaret nocturno en el cual estaba infiltrada para una misión secreta. Las curvas, el pecho y la preciosura de su mirada felina habían logrado acelerar el pulso de Sasuke con sólo imaginar a la dueña de sus más oscuros y pervertidos sueños. Oh, sí. La vecina que estaba más buena que comer con las manos y eso que muchos pensarán que comer con las manos es asqueroso, pero para él era una liberación de las estúpidas costumbres de comportamiento social.
Lo que menos quería era empalmarse cuando estaba a nada de que su primer cliente – una pequeña niña de cabello castaño y coletas – llegara para su dosis de lectura predeterminada para luego decidir que le convenía comprar. Cerró los ojos y pensó en algo sumamente asqueroso, algo así como Naruto usando bikini. ¡Oh por Dios! Eso era repugnante.
— ¡Sasuke-niichan! — el grito de Moegi lo despertó de su sueño asqueroso de Naruto modelando lencería, estaría una semana sin ingerir alimento alguno.
— Moegi ¿vienes por lo de siempre? — curioseó observando a la pequeña que lo miraba embelesada. Ella sonrió y asintió tímidamente, tratando de ocultar el sonrojo en sus mejillas.
— Mi madre no le gusta que gaste el dinero aquí, dice que debo usarlo para el almuerzo, pero si no tengo una dosis de mi manga no podré continuar con mi vida — dramatizó poniendo una mano en su frente e inclinando su cuerpo hacia atrás, Sasuke sonrió quedito ante las ocurrencias de esa pequeña y le señaló con la cabeza el lugar en donde le esperaba el manga de la súper heroína, Tomiko.
Moegi se perdió entre las estanterías, así que estaría tranquilo un rato nuevamente hasta que otro cliente apareciera. Observó hacia la acera, esperando algo que sabía que no aparecería hasta el mediodía en la cual empezaba su turno porque sí, frente a donde él trabajaba había un gran restaurante elegante en el cual trabajaba la susodicha que ocupaba su mente noche y día.
— ¡No volverá a pasar! — fue la carta de presentación de Kiba mientras se quitaba la chaqueta y la colgaba en el perchero junto a la pequeña puerta que conectaba el recibidor con el mostrador.
— Eso lo dices siempre. Agradece que Kakashi casi nunca está — profirió Sasuke acomodando las hojas de sus bocetos que entintaría en la tarde, a solas, en su casa.
— Eso es cierto, pero me gusta vivir al límite — bromeó Inuzuka. Sasuke ignoró el comentario y comenzó a dibujar en una pequeña hojita sobre la mesada de cristal unos garabatos. Le frustraba la sola idea de que ese día no fuera nada productivo.
— Hola — una voz prepotente le obligó a levantar la vista y sintió odio cuando sobre la mesa le lanzaron el tomo de una novela visual. Frunció el ceño, para Sasuke ese tipo de cosas había que tratarlas con cariño, ellas no hacían mal a nadie.
— ¿Sólo esto llevará? — ante todo debía mostrarse educado, por más persona de mierda que fuera el cliente, éste debía ser tratado con respeto y a sabiendas de que un solo comentario negativo por parte del consumidor hacia su persona le costaría su empleo.
— Si ¿cuánto es? — los ojos del chico lo fulminaron como si él tuviera la culpa de que gastara su dinero en eso, supo que eso no lo compraba para sí mismo ni por gusto.
Sasuke dijo el precio y extendió la mano hacia el chico aceptando el dinero, luego le dio el cambio, guardó la novela en una bolsa con el logo de un ninken pequeñito y el nombre Pakkun. Estúpido el nombre, pero así se llamaba el perro del dueño y no diría nada sobre lo que opinaba de todo eso.
— Gracias por su compra… — pero no obtuvo respuesta. Arqueó una ceja, en el mundo había gente nacía sólo para amargar al prójimo con su mala onda y ni que tampoco Sasuke fuera el icono de la alegría, también tenía cara de amargado sólo que su mal humor se lo guardaba para sí.
— Niichan — la manito de Moegi tocó la suya para llamar su atención y con su otra mano le dio el manga que estaba por comprar esa semana. Tsuki no Tomiko ó Tomiko de la Luna, era el manga que Moegi consumía ese mes y compraba por semana; había terminado con otro que se trataba de un perro que hablaba y tenía poderes telepáticos, historias inverosímiles para niños que jamás entendería.
— Son 700 yens, Moegi.
— Mamá va a matarme — murmuró la niña dándole una moneda de quinientos y dos de cien.
— Entonces, deberías hacerle caso y dejar de comprar mangas — Sasuke tomó el dinero y abrió la caja registradora depositándolo allí con desgano.
— ¡Pero quiero saber que le pasa a Tomiko-hime! — argumentó disgustada por tal comentario, no se lo había esperado de Sasuke.
— Por algo tu madre te lo dice, ahora vete que deberías estar en clases.
— Hoy no hay clases por desinfección — sonrió alegremente mientras estiraba su mano para alcanzar la charola de dulces. Sasuke posó un dedo en el metal y lo empujó hacia la niña para que pudiera tomar uno. Ella tomó una paleta y le quitó el papel, poniéndose el dulce en la boca y posando sus brazos en el mostrador para poder recostar su mentón sobre ellos.
— Hmp… ¿eso quiere decir que estarás aquí? — bufó Sasuke con fastidio, no le caía mal la chiquilla pero no tenía ganas de aguantarla, solía ponerse muy molesta con el pasar de las horas.
— Estaré un rato, Konohamaru y Udon pasarán por mí.
— Hn.
Sasuke la ignoró y siguió haciendo garabatos hasta que Kiba se acercó dejando una planilla con la contabilización de libros e historietas. El stock de tres mangas estaban casi agotadas, seis comics y cinco novelas visuales. Rellenó las planillas, contabilizó la caja y anotó los pedidos que había de la gente en otra planilla especial. Si tan sólo el ordenador funcionara, maldito sea Kiba que se le había ocurrido descargar música y sin querer había metido un virus en ésta. El técnico llegaría esa tarde, no quedaba otra que hacer las cosas a mano.
Por suerte era bueno en matemáticas y no necesitaba de calculadora, confiaba plenamente en su mente ágil para los números, aunque debía admitir que era mejor hacerlo con la computadora ya que el programa daba los resultados una vez puestos los precios y era mucho más rápido que pensarlos.
— Sasuke voy a comprar algo a la tienda de la esquina ¿quieres algo? — preguntó Kiba dejando un pilón de comics sobre una de las mesas de exhibición. Sasuke lo miró como quien no quiere la cosa y asintió. Sacó un par de monedas y le pidió un bollo de canela y un jugo de manzana en caja.
Observó nuevamente la puerta, no había mucho movimiento a esa hora por esa zona ya que estaba algo apartada de los edificios en donde se concentraban las empresas y oficinas, por donde él atendía había una escuela y un par de tiendas de comestibles. Bostezó y volvió la vista hacia el piloncito de hojas que había estado usando para sus bocetos de la sensual agente de policía. Tenía un par de escenas pensadas, pero necesitaba un poco de inspiración para desplegarlas en su lienzo.
— ¡Adiós, Sasuke-niichan! — gritó Moegi corriendo hacia la salida con la bolsa de su manga comprado, en la puerta chocó con Kiba quien la miró con una sonrisa divertida mientras se acercaba al mostrador. Extendió a Sasuke sus alimentos y él tomó los propios para sentarse en una silla del otro lado de donde estaba Sasuke.
Comieron en silencio, disfrutando la tranquilidad del momento de la mañana porque sabían que al mediodía tendrían que ponerse manos a la obra.
— Excelente, lo que faltaba — rodó los ojos Sasuke al ver a los idiotas con los que se juntaba. Eran amigos que había conocido en las redes sociales y había coincidido en los eventos de manga y anime a los que asistía frecuentemente. A Suigetsu lo había conocido en los juegos de rol mientras que a Karin fue por mera casualidad del destino en el que ella había llegado a su perfil de Facebook y después de una revisión completa, en la que había visto todas sus fotos y que estaba soltero, lo había agregado. Un día le había comentado una foto en la que ella hacía cosplay de una princesa elfo y desde ese día ella no había parado de darle la lata.
— ¡Sasuke! — gritó Suigetsu dándole una palmada en la espalda con sumo entusiasmo que casi le hace escupir un pulmón por la boca. Sasuke lo fulminó con la mirada obteniendo una carcajada de su amigo.
— Sasuke-kun traigo cosas muy interesantes para tu trabajo — Karin parecía sumamente animada y feliz de haber conseguido lo que a Sasuke lo ayudaría a inspirarse para sus fotos y mostrándose condescendiente la hizo pasar del otro lado del mostrador para acomodarse en el pequeño sofá que había.
Algo apretados por el reducido espacio, se acomodaron lo mejor posible y sin atrasarlo más, Karin abrió su bolso sacando un sobre color café cerrado con una pinza. Suigetsu, curioso y habiendo robado la bebida de Sasuke, estiró el pescuezo para poder ver algo, pero había sido en vano pues Sasuke no abrió el sobre para nada. Y al verse ignorado, prefirió tener un charla amena con Kiba que terminaba de comerse una rosca de chocolate.
— ¿Cuánto te debo, Karin? — Sasuke se estiró para poder meter la mano en el bolsillo trasero de su pantalón y sacar su cartera. Pero Karin negó con la cabeza y sonrió amigablemente.
— No me debes nada, dije que te ayudaría. Además, cuando seas famoso por tus historias me harás descuento en las compras y me llevarás contigo a todos los eventos a los que te inviten… con pase VIP, claro.
Sasuke se mordió la mejilla interna para no sonreír, él no sonreía para nadie más, no era aficionado a mostrarse "humano" delante de otros, suficiente con la idiotez que adoptaba entre las cuatro paredes de su casa cuando pensaba, soñaba u observaba a Sakura Haruno.
Una alarma interior lo obligó a mirar su reloj, faltaban pocos minutos para que dieran las once, horario de entrada de Sakura en el restaurante del señor Sarutobi. Guardó el sobre en su bolso junto con los dibujos y se acercó hacia la puerta del mostrador para salir y acercarse a la puerta. En menos de cinco minutos ella pasaría por la vereda de enfrente, compraría un bocadillo y entraría al restaurante.
¡Y por Odín, Zeus, Jesús, Buda y todos lo dioses habidos y por haber! Ella se encontraba radiantemente hermosa ese día; llevaba una falda floreada en tonos primaverales Gucci y una blusa color salmón a tono con la falda. En sus pies llevaba unas armas mortales que de una patada podría arrancarle un pedazo a cualquiera, pues el tacón de aguja mediría unos diez centímetros rellenando la falta de altura de ella; el color no podía distinguirlo perfectamente pues parecían ser beiges o rosa clarito, no lo distinguía, pero no le importaba mucho eso, le quedaban sensacionales.
Una serie de imágenes empezaron a recorrer su mente, entre ellas sensuales, atrevidas, inocentes y sexuales. La sangre comenzó a acumularse en un solo sitio y si no cortaba por lo sano, terminaría pasando la peor vergüenza de todas delante de sus amigos.
Carraspeó tratando de ignorar su incomodidad y vio por última vez a la joven cuando ésta cruzó la puerta de cristal hacia el interior de su lugar de trabajo. Suspiró, se sentía un estúpido y más aún al no disimular frente a sus colegas. Pero éstos lo respetaban y por eso ninguno comentó nada.
— Bueno, yo ya he cumplido mi misión… — sonrió Karin mientras se ponía de pie y salía hacia el otro lado —: Pececito y yo nos vamos, así que podrás trabajar tranquilo — la pelirroja le guiñó un ojo y salió por la puerta seguida de un entusiasmado Suigetsu que se despidió a los gritos.
— Voy a ordenar un poco la bodega — soltó Kiba poniéndose de pie y yendo hacia el corredor del final —: avísame si el jefe llega.
— Hn — fue todo lo que "dijo" Sasuke y volvió a su puesto, tras el mostrador a esperar la manada de estudiantes cayera a hacer sus comprar regulares.
Esperaba que estos últimos no tardasen demasiado, sus ojos se posaban ansiosos en aquel sobre.
Necesitaba llegar pronto a su departamento. Malditamente pronto.
Continuará
Fea fea fea feita fea a-a-a-a Fea Feita fea a
Ese es el mensaje que me dejó Uyamiko en el doc... so serious esa perra xD
Disculpen la tardanza, estábamos trabajando en el capi y cuando lo terminé, se lo pasé a Uyamiko y ésta se hizo la vaga y jamaaaas lo leyó xD
Espero que les guste y desde ya muchas gracias a toooodas las que nos han dejado reviews, los adoramos! Ya temía que pronto me dieran de latigazos en los comentarios por tardar, Uyamiko se enteró de todo xD
Gracias a:
AnniaSwiftie
LadySc-Maaya
yomii20
cinlayj2
lady-werempire
Luna No Taisho
Ladyrose23
Jime
MeiMomo
Beveh
BeMine
Guest
Allie-Laufeyson
saraahh
Guest
Gracias por comentar. Y de nuevo mil disculpas por tardar en publicar... se imaginarán que cada una tiene cosas que hacer (en especial Uyamiko) y concordar horarios a veces es complicado ya que una está en la compu, la otra no, una está afuera y así y blablabla, pero cuando nos ponemos a hacer esto, nos divertimos.
Gracias por los follows y favs, esperamos más comentarios que eso nos alimentará nuestra alma oscurita(?
Bye
