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Harceleur by Uyamiko & Lian Kirito-kun


Capítulo 3


Miró hacia donde la foto descansaba tranquilamente, como si fuera un objeto sumamente peligroso. Aquel pelinegro se veía frío mientras hablaba con ella.

Karin debía dar explicaciones sobre esto.

Estaba fuera de la universidad de Karin, moviendo su pie insistentemente y recostado en el muro frente a ella. Aquello le había quitado el sueño el día anterior y tenía unas grandes ojeras oscuras que contrastaban con su pálido rostro.

Escuchó un alboroto en la entrada de la universidad y vio a Karin pellizcándole el brazo a Suigetsu. Esperó a que lo vieran, pero no hubo caso por lo que se encaminó hacia ellos con pasos firmes.

— No esperaba verte por aquí, Sasuke — Suigetsu se acercó dándole un golpe en la espalda mientras sonreía.

— No esperaba verte hasta el fin de semana, Sasuke —. Karin enarcó una ceja al ver la expresión ida de Sasuke — ¿Pasó algo malo con ella?

Los tres sabían a quien se referían con el 'ella'. Y es que Sasuke no podía poner esa expresión de cachorro abandonado por cualquiera. Sólo por ella.

Sasuke asintió y frunció el ceño mostrándole la arrugada foto del día anterior.

— ¿Quién?

Karin abrió sus ojos, sorprendida, y sonrió nerviosa. Aquella foto no debió estar en el sobre que había entregado. Se abofeteó mentalmente por hacer mal su trabajo. Esos errores eran de principiantes.

— Un error mío, lo siento. — Iba a tomar la foto cuando Sasuke puso la foto fuera de su alcance y se cruzó de brazos, esperaba una explicación — Bu-bueno ella suele mirarlo algunas veces.

— Lo mira siempre — Suigetsu se encogió de hombros ante la mirada fulminante de su amiga. Y es que no podía mentirle a su compañero —. Karin suele obligarme a acompañarla. Ella lo mira tanto como tú la miras a ella.

Sasuke mordió su labio, su mente atando cabos. Al parecer Sakura estaba realmente interesada en ese idiota sin expresión. ¡Por dios!, aquella chica se vestía bien, combinaba cada color y accesorio que usaba. ¡Infiernos!, él no era precisamente un experto en moda y eso quedaba más que claro cuando veía su armario, que se asemejaba a una especie de cueva por los colores oscuros que predominaban en ella. Pero ¿Cuál era su excusa?

— Calma Sasuke, ese chico es un raro. Nadie lo tomaría en serio, además Sakura es inteligente.

— Sai tiene un club de fans — El peliblanco cansado de mantener la boca cerrada terminó por dar más información.

Karin puso mala cara y cuando Sasuke les dio la espalda para mirar la universidad con aire distraído, Suigetsu casi vomita sus intestinos ante el codazo que le dio su amiga. Aprovechando que estaba a su altura, Karin lo tomó de las solapas de su ropa y acercó su rostro al de ella.

— No estás ayudando en nada, pececito idiota.

— Está bien, está bien. Entendí. Mantener mi linda boca cerrada. Mensaje entregado con éxito jefa.

La chica suspiró y miró en dirección a su otro amigo que en esos momentos estaba como ido. No le gustaba ver esa expresión de derrota en Sasuke. Normalmente, no tendría aquella expresión, pero desde que se había fijado en aquella chica de cabellos rosas él ya no era el mismo.

Sasuke había tenido amoríos, claro, su amigo era guapo y bien parecido. Pero nunca lo había visto tan perdido. Cuando lo vio dar unos pasos decididos en dirección a la entrada de la universidad fue que decidió intervenir.

— ¿A dónde crees que vas? — Lo agarró de por su arrugada chaqueta, Sasuke ladeó la cabeza para darle una mirada ausente.

— ¿No es obvio?

Suigetsu al percibir aventura a la vista se acercó y le dio un nuevo golpe en su hombro. Aquello era tan típico de Suigetsu.

— Te acompaño, ella está en el otro edificio.

Sasuke le dio una cansada sonrisa a su amigo y ambos se dirigieron al interior ignorando a Karin, que no le quedo de otra que seguirlos.

Cuando estuvieron frente al edificio blanco con alumnos saliendo y entrando. Karin tocó el brazo a Sasuke y le hizo una seña para que entrara.

— ¿Está ahora en clases? — Comenzó a abrir y cerrar sus manos. Signo de que estaba increíblemente nervioso, aunque su rostro no lo delatara.

—Lo está, y Sai tiene su clase como optativa.

Se encaminaron a la entrada cuando vieron un punto rosa acercarse. La pelirroja, viendo que podían ser descubiertos, los agarró a ambos del brazo para refugiarse tras un pilar que los mantenía ocultos de la mirada de Sakura, que en esos momentos iba – para mala suerte de Sasuke – a un lado de Sai.

El destino es cruel, y a veces suele ser desafortunado para algunos. Aquello quedó comprobado cuando Sakura y Sai se detuvieron a un lado del pilar que mantenía oculto a los tres amigos. Suigetsu y Karin comenzaron a temer ser descubiertos y reconocidos por Sakura, todo por el aura oscura que en esos momentos rodeaba a Sasuke.

— ¿Entonces cuándo haremos el trabajo, Sai? — Sakura, con las mejillas sonrojadas, acomodó algunos de sus cabellos que se habían soltado de su moño tras la oreja derecha.

— Veré cuando tenga tiempo libre, es para dentro de dos semanas.

Esa podría ser una charla normal, pero Sasuke – que estaba rodeado por su aura oscura y con el monstruo de los celos rondando en su cabeza mientras formaba un eco de 'cita' – no dejaba apreciar aquello como una inofensiva junta para realizar un trabajo.

¿No le duele la cara de tanto sonreír? — Sus manos seguían empuñadas y su mandíbula estaba fuertemente cerrada mientras contenía sus gritos de frustración.

La voz de Sakura era femenina y un poco aguda. Pero en esos momentos tenía una voz casi chillona, le recordaba a las fans que en su tiempo lo acosaban. Bueno, lo acosaban antes de que supieran que era un friki sin remedio alguno. Eso y por los dibujos nada inocentes que encontraron mientras rebuscaban en sus pertenencias. Ser conocido como un friki pervertido en su universidad no era nada gratificante, aunque aquello no le preocupaba en absoluto.

— Podemos intercambiar números para ponernos de acuerdo ¿Qué dices?

Sasuke contuvo el aliento y la palabra 'cita' volvió a resonar con fuerza en su mente; todo el asunto del trabajo seguro era una fachada para hacer 'esto y aquello' sin ser molestados.

— No tengo celular.

Sasuke dejó escapar un suspiro y Sakura hizo un mohín de decepción.

Se escuchó una melodía en el ambiente, y Sai saco sin preocupación alguna un celular de uno de sus bolsillos, leyó el identificador y contesto sin preocuparse de la expresión de Sakura.

— ¿Si? — La persona del otro lado que, por la voz chillona, claramente, era una chica—, ya veo. No, no hago nada importante. Estaré allí en una hora.

Sasuke salió en aquel momento de su escondite y se acercó a Sakura tomando su mano con firmeza. Ignoró su mirada sorprendida y sonrió.

No te preocupes, Sakura. Me tienes aquí.

Sasuke, yo siempre te he amado.

Un golpe en su hombro lo sacó de su fantasía y miró a sus espaldas a Suigetsu que hacía señas con sus manos.

Sakura y Sai había seguido caminando y ya no podían escuchar lo que hablaban. Rápidamente se acercaron a la pareja hasta lograr escuchar una vez más sus voces. Estaban tan empeñados en que ellos no los notaran, que no se percataron de las miradas curiosas y burlonas de los demás estudiantes que estaban cerca.

— ¿Entonces cómo nos contactaremos para poder hacerlo?

Sasuke al escuchar aquello se atragantó y comenzó a toser. Karin le golpeo la espalda y Suigetsu hizo una mueca burlona. Sin duda le encantaba ver en aquellas situaciones nada normales a su amigo.

— Trataré de ordenar mi horario, puedes darme tu correo electrónico. Te enviare un mensaje. ¿Está bien?

Sakura asintió y sacó una pequeña libreta donde anoto su correo y se lo dio a Sai que, sin cuidado alguno, lo guardó en el bolsillo de su pantalón.

Habían llegado a la salida de la universidad y al trío de amigos ya no les quedaban muchos lugares donde poder ocultarse. Vieron como Sakura ponía una mirada decidida y empuñaba sus manos mientras sus mejillas se sonrojaban un poco más.

— ¡S-Sai! — el pálido chico volteó su cabeza mirándola con una expresión de aburrimiento.

— ¿Si? — Se notaba que había respondido más por cortesía que por un real interés en lo que su acompañante le diría.

— ¿Quieres ir a la cafetería del centro? — Al no obtener respuesta alguna, comenzó a parlotear nerviosa —. ¡Solo si quieres! Aunque me gustaría que me acompañases yo…

— Debo irme. Te enviaré un mensaje, luego, fea.

Sai se despidió con un movimiento de mano y la dio la espalda caminando justamente donde los tres amigos intentaban ocultarse tras un delgado árbol.

Cuando vieron que Sakura miraba en su dirección, y que el chico zombi se encaminaba hacia ellos, Sasuke y Karin se pusieron nerviosos. Solo un ciego sería capaz de no ver a tres jóvenes apretujados contra un inocente árbol.

Suigetsu que ya estaba completamente aburrido del drama de Sasuke, la culpabilidad de Karin y la aburrida parejita que espiaban se preparó para poder hacer algo útil. Formo un infalible plan en su mente, y cuando Sai estuvo a solo unos pasos de su escondite. Se apresuró a salir de detrás del árbol para pasar corriendo y tropezarse con Sai que se fue de espaldas y Suigetsu quedo de rodillas a su lado.

— ¡Ten más cuidado, idiota! — Suigetsu frunció su ceño y observó como Sai no cambiaba de expresión en ningún momento. Realmente ¿Qué es lo que Sakura le veía? — ¡Di algo!

— Lo siento, no suelo saber que decir cuando se tropiezan apropósito en mi camino —. El peliblanco se paró sorprendido y vio como Sai esbozaba una sonrisa —, me preguntaba cuando saldrían de su escondite.

Suigetsu estaba preparado incluso para una pelea, pero no para aquello. Una gota de sudor cayó sobre su frente y formó una forzada sonrisa en su rostro. Eso no se lo esperaba para nada.

— N-no sé lo que hablas, hombre.

— Ese estúpido, vayámonos Sasuke—. Karin estaba por salir huyendo cuando vio a Sai mirar en su dirección.

— Acosadora — Asintió a modo de saludo, se puso de pie y extendió su mano para saludarla.

Sasuke se quedó petrificado en su sitio, esto no estaba en sus planes. No lo estaban en absoluto. Miró de reojo a sus amigos y a la pareja. No le estaban prestando atención.

No supo si sentirse animado por ello o comenzar a cavar su tumba para meterse dentro y esperar a que los gusanos hicieran el trabajo de desintegrarlo.

Dio unos pasos y cuando nadie lo detuvo, salió corriendo mientras escuchaba un grito de Suigetsu.

— ¡Traidor! — Karin le puso una mano en su boca y sonrió nerviosa, la mirada de Sakura y el tipo fantasma estaban sobre ellos como si fueran unas ratas de laboratorio.

— H-hola chicos — Saludó mientras tosía y se acomodaba sus lentes —, soy del club de fan de Sakura.

Aquella era una excusa de mierda y lo sabía, pero internamente rogaba que se lo creyeran.

Cuando observó la comprensión en la cara de ambos, se permitió relajarse un poco más.

— Ya veo, no suelo tener muchos fans cerca — Sakura sonrió y buscó un lápiz en su bolso — ¿Quieren un autógrafo?

Karin y Suigetsu asintieron rápidamente y sacaron lo primero que encontraron. Tal vez no fue buena idea entregarle a Sakura una de las muchas fotos que le habían tomado.

—Sí que son dedicados — una pequeña gota de sudor cayó por su frente mientras firmaba la foto.

Suigetsu besó la foto mientras miraba a Sakura y le guiñaba un ojo. Karin soltó un gritito de entusiasmo al saber que una foto firmada por Sakura valdría unos buenos yenes. El comprador, por más deprimido que estuviera, lo querría a toda costa. Pero antes de darle la buena nueva del objeto valioso entre sus manos, le daría la paliza de su vida cuando lo encontrara.

Entró a su departamento dejando la bolsa de las compras en la cocina de manera descuidada y así poder desparramar su cuerpo en el sillón más próximo — el único en su departamento—. Estaba algo cansado.

¿Se sentía mal por haber abandonado a sus amigos en la boca del lobo? Si, lo hacía. Pero lo volvería a hacer sin dudar.

¿Quieres ir a la cafetería del centro? ¡Solo si quieres! Aunque me gustaría que me acompañases yo…

Sasuke frunció su ceño y una sonrisa irónica se dibujó en su cara. No podía hacer nada si a ella realmente le gustaba el tipo.

— ¡Maldición! — Gruño mientras golpeaba su rodilla.

Ella era su musa, Sakura era la que lo inspiraba a dibujar y el que ella estuviera enamorada de alguien más lo deprimía.

¿Qué es lo que diría su familia de su situación actual?

Que patético hermanito, siempre estás a un paso de mí — Itachi no sería de mucha ayuda.

Debes ser un hombre Sasuke, seguir con la tradición de la familia. Generaciones de… — Tal vez, su padre tampoco sería de mucha ayuda. El solo recordar su voz diciendo lo mucho que esperaba que se uniera al negocio le ponía los pelos de punta. Literalmente.

Puedes ayudarme en mi nuevo vídeo Sasuke, estoy segura que muchas chicas querrían salir contigo y mis visitas subirían — Su querida y entrometida madre, siempre tratando de conseguirle novia.

Su situación no podía ser peor.

Sintió su celular vibrar y sin interés lo tomó, le había llegado un mensaje.

Tienes que venir a cenar esta noche Sasuke.

Si no vienes, iremos por ti. Te quiere.

Tu mamá.

Se había equivocado, si podía ser peor.

— ¡Llegaste Sasuke! — Lo abrazo y le dejó un beso en su mejilla mientras lo guiaba a la cocina.

Aunque le molestaba que su familia se metiera en sus asuntos personales, le gustaba la sensación de hogar que encontraba con ellos. Se sentía en casa. Entraron a la cocina y se encontraron a Itachi revolviendo algo y a Fugaku leyendo el periódico con su infaltable taza de café en la mano.

— Al fin llegas, Sasuke. Papá estaba por ir a buscarte — Itachi sonrió mientras le guiñaba un ojo con burla y seguía revolviendo lo que sea que Mikoto le hubiera mandado a hacer.

— Siempre impuntual, Sasuke. Si estuvieras estudiando una carrera de verdad aprenderías algo de disciplina.

— Padre — Saludó mientras tomaba asiento y suspiraba.

Sus padres y hermano lo miraron con escepticismo. Esa era la parte en la que Sasuke hablaba y hablaba sobre los pros de estudiar esa carrera, para luego mencionar estadísticas y lo mucho que servía para cientos de cosas.

— ¿Qué te ocurre, Sasuke?

La mirada preocupada de su familia le hizo poner una mueca.

— No me digas que te dejo tu novia, Sasuke — La broma de Itachi pretendía relajar el ambiente, pero cuando Sasuke agachó su cabeza supo que la había cagado —. Lo siento hermanito, yo…

— ¿Puedo ir a mi habitación?

Ante la persistente mirada de su familia, salió de la cocina para ir al balcón de su antigua habitación. Estaba tal como lo había dejado antes de que se fuera, pero no había una pizca de polvo en el lugar. Su cama estaba en un rincón y su escritorio al frente justo al lado del balcón. Se dirigió allí y se recargo mientras suspiraba.

No le gustaba que se preocuparan por él y sabía que en esos momentos los había dejado a todos preocupados. Escuchó la puerta de su habitación abrirse y frunció su ceño. Su hermano nunca lo dejaba en paz.

— Lárgate.

— ¿Esa es la forma de dirigirte a tu padre, Sasuke?

Saltó en su lugar cuando escuchó la voz de Fugaku y forzó una sonrisa. Su padre se sentó en la silla que estaba en un rincón del balcón y sacó un cigarro mientras el viento revolvía sus cabellos.

— ¿No dirás nada?

— ¿Quieres escucharlo? — Sasuke no era estúpido, su padre era un hombre inteligente y en esos momentos lo estaba probando.

— Estoy aquí ¿verdad? Tu madre está preocupada e Itachi se siente culpable.

— No dejemos que nada los moleste — Hizo una mueca con culpabilidad ante su tono y sus palabras, no había querido decir eso —, lo siento. Realmente no es un buen momento.

— Estás así por una chica, no recuerdo haberte visto así antes. ¿Es tan importante?

— No es mi novia, ni siquiera le he hablado…

— ¿Por qué no lo has hecho? — Fugaku soltó el humo de su cigarro y lo observó atentamente. Su hijo menor era todo un caso.

— Porque ella no me ve, no existo, ¿bien? — una mezcla de amargura y mal humor se traslució en su voz.

Fugaku soltó una carcajada. En todo ese tiempo siempre había sentido que, de sus dos hijos, Sasuke era el que más se parecía a él. Pero ahora lo podía comprobar.

— ¿No te ve o no te has dejado ver?

Esta era la conversación más extraña que había tenido con su padre, no recordaba que hubieran hablado alguna vez de chicas. El que su padre le quisiera dar la charla lo puso a sudar.

— Padre, n-no querrás darme la charla a esta edad ¿Cierto?

— No seas idiota ,Sasuke. He escuchado a tu madre. Estaba preocupada por todo el porno que veías, no creo que necesites la charla.

Sasuke sonrió, su padre era muy serio ya que su trabajo lo ameritaba. Pero no por eso dejaba de preocuparse por su familia. Él sabía que sus padres aún estaban enamorados y que su padre hacia todo lo posible por tener a su esposa feliz. Es por eso que la apoyaba con su hobbie nada convencional en una mujer de su edad.

— Mamá siempre tiene la razón — ambos pronunciaron aquella frase mientras una sonrisa idéntica se esbozaba en sus labios.

— Sobre esa chica… Sasuke, un Uchiha no se rinde jamás.

— ¿Aunque ella esté enamorada de un idiota?

— ¿Es inteligente? — Sasuke asintió enérgicamente —, una mujer inteligente siempre sabe elegir la mejor opción. Y un Uchiha siempre es la mejor opción.

— Eso es cierto — Mikoto los sorprendió desde el umbral de la habitación. Se acercó hasta ellos y les tomó la mano a los dos. Rió divertida —, yo lo sé bien. Ahora vamos a cenar antes de que Itachi se coma todo.

— ¡Escuche eso!

El grito de Itachi los hizo volver a reír. Sasuke se alegraba de haber asistido a aquella cena, no había sido tan malo como creía.

— Deberás volver a casa, Sasuke. Tengo un caso con tu arrendatario y no es profesional tener a tu hijo involucrado — Fugaku comía tranquilamente mientras Sasuke se atragantaba con su comida.

¿Creía que las cosas no podían ir peor? ¡Pues, al parecer, se equivocaba!

— ¿Un caso? — balbuceó por tener el vaso de agua en su boca.

— Un caso de infidelidad — fue la respuesta que Mikoto dio, indignada—, al parecer el señor Jiraiya está siendo engañado por su esposa.

— Pero yo …

— No tienes que estar involucrado en esto, Sasuke. Es malo para la imagen de la familia.

Cómo si participar en los vídeos de mamá no fuera una mala imagen — Un tic en su ojo se pronunció y suspiró una vez más. Sabía que discutir con ellos sería una pérdida de tiempo.

— Mañana grabaré mi nuevo vídeo, Sasuke ¡Promete que me ayudarás! — Su mamá hizo un puchero y puso su mejor expresión lastimera para poder conseguir lo que quería.

— Mañana trabajo, madre, y debo traer mis cosas.

— ¡Grabaremos en la tarde! Mi ayudante tiene clases y no puede hasta la tarde, te encantará ella. Es tan dulce.

— No lo creo — Farfulló ante la sonrisa de su padre y hermano, que estaban felices de no ser el blanco de Mikoto.

Lo único que le faltaba… que su madre fuera su casamentera.


Uya: Acúsame con tus lectoras, acosadora. Ahora déjame dormir.

Lian: Pero me debías el capítulo, fea y mala persona :'v

N/A: ¡Holaaaaaaaaaaaaaaaaa! Tanto tiempo ¡qué horror! Quiero pedir disculpas por el atraso, no es que no queramos actualizar o nos hayamos olvidado, pero ambos estamos al tope con la universidad y no es nada sencillo a decir verdad, Uya con los números y yo con las filmaciones D:

Bueno ¿qué les ha parecido el nuevo capítulo? A mí me agradó como lo hizo Uya – aunque le di algunos toques muy míos(?

El próximo capítulo me toca a mí así que trataré de escribirlo ahora antes de que empiece la semana de exámenes, otro horror que me va a dejar sin cerebro.

Mi siguiente idea es reeditar por segunda vez Matar dragones – lo más probable es que le cambie un poco la trama a la historia porque me desagrada bastante – y subir uno nuevo a Wings 510. Sólo tengan paciencia, yo no olvido, solo no tengo tiempo y la inspiración necesaria por el maldito estrés de los guiones, las filmaciones y los exámenes D:

Muchas gracias por leernos y dejar tan maravillosos comentarios, nos pone feliz saber que les agrada el fanfic :)

Los queremos :D