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Harceleur by Uyamiko & Lian Kirito-kun
Capítulo 6
No tenía deseos de salir de su habitación. Las ojeras después de un arduo trabajo de horas frente al computador habían pasado factura. Estaba horrible, asqueroso y se sentía fofo. Tomó con su mano un puñado de carne floja de su estómago. Esa semana había estado a base de comida precalentada que su mamá había dejado en el congelador para su larga jornada de trabajo freelance.
Faltar a dos de sus clases no había sido la mejor decisión; las clases de Taller de Reflexión Artística eran bastante complejas y su profesor no perdonaba a los desertores. Esperaba que la profesora de Creación Visual le perdonara su falta.
Kakashi se había mostrado comprensivo a sus llegadas tarde y a sus salidas apuradas ya que el negocio estaba en igual de condiciones preparándose para el gran evento de fin de semana.
Juntó un poco de agua con ambas manos y se lavó la cara. Ese día le había tocado hacer pedidos y completar el stock para el Expo Akatsuki. Mientras cepillaba sus dientes pensaba en las copias que aún le faltaban imprimir y encuadernar. Por suerte, su padre le dejó traer todo su equipo y colocarlo en la habitación de invitados. Y mientras él imprimía y ordenaba las hojas, su madre e Itachi encuadernaban los pilones de hojas. El adelanto de su manga sobre el chico vengador parecía prometer siendo la primera vez que su protagonista era un personaje masculino. Normalmente, dibujaba personajes femeninos ya que eran muy versátiles y poco usuales en historias de aventuras, sumándole que las dibujaba mejor que a los hombres.
La pequeña historia de la chica ninja que se infiltraba en lugares peligrosos en sus misiones había sido un éxito y estaba dándole su gran final en aquella entrega. Si bien su vecina era la protagonista de aquella historia y estaba dándole fin, eso no significaba que fuera su última aparición. Tenía miles de ideas para implementarla en otra historia.
Su celular sonó en algún lugar de su habitación. Sasuke escupió los restos de pasta y agua, y caminó hacia allí. Luego de buscar entre el tiradero de su cuarto de la niñez, encontró bajo su cama el celular y leyó el remitente. Suspiró.
—Sasuke al habla.
—Sasuke, habla Kakashi. Conseguí un stand en el centro, lo bastante grande para que el negocio se asiente allí. A ti te he conseguido a unos cuatros puestos del lado del escenario. No te preocupes que estás lo bastante lejos del escenario para que no te aturdas.
—Hn. Gracias.
—En cuanto a tu lugar, lo ocupará Rin, le ha gustado la idea de participar allí. Kiba, Obito y yo nos haremos cargo del resto. Suerte.
La llamada se cortó antes de que dijera algo. Mejor para él, no sabía que decirle más que otro agradecimiento. Miró la hora de su celular, aún estaba a tiempo para ir a clases de Ilustración y este semestre estaba bastante entretenido con esa materia.
Guardó sus cosas en su morral y salió de su cuarto, eran las cuatro de la tarde y gracias a que estaba en casa de sus padres tendría al menos más de media hora de viaje. Si estuviera en su departamento llegaría al establecimiento a pie en diez minutos.
—Cariño, te he preparado una merienda. Has estado comiendo comida precocinada que dejo para emergencias y no me gusta para nada. Así que te preparé algo realmente sano para que comas.
—Gracias, mamá. No hacía falta. —Sasuke aceptó la vianda que su madre le tendió y lo guardó en su bolso.
—Te me cuidas en la calle, eh. Y no vuelvas solo a la noche, Itachi sale de la consulta a las nueve, puedes ir a esperarlo.
—Hn. Adiós.
El crujido del piso de madera hizo que se diera la vuelta nuevamente. Su madre mostraba una linda y escalofriante sonrisa y extendía los brazos a la espera de un abrazo que, por no haberse dado antes, se cobraría de víctima la espalda de Sasuke.
Con dolor de espalda, emprendió camino hacia la parada de buses. Allí sólo esperó menos de cinco minutos. Durante el viaje pensaba en el material extra que estaban trabajando Suigetsu y Karin en su departamento. Había hecho unas ilustraciones ante la depresión a causa de aquel fatídico día en el que la había cagado con la chica de sus sueños. Al sentirse mal y furioso consigo mismo, había dado mecha a trabajar como loco para alejar aquel episodio de su mente, creando más merchandising de lo planeado. Así que Suigetsu y Karin estarían haciendo chapas y figuras de acrílico, algún que otro póster y tazas en su casa en dónde tenía la maquinaria para aquello. Había sido una buena inversión ya que no tendría que gastar más que en los materiales para realizarlos.
Bajó a dos cuadras del edificio en donde estudiaba y se preparó mentalmente para no desfallecer en medio de la clase. Por suerte, pasó gran parte del tiempo dibujando estructuras y fondos, haciendo la clase más productiva y amena. Lo único que le cabreó un poco fue el idiota de Deidara que estaba haciendo explotar cuanta bolsa de papel encontrara de los materiales comprados por sus compañeros.
Cuando la clase terminó, guardó sus cosas con parcimonia y mucho amor, y se largó apenas su profesora dijo que podían retirarse. Caminó unas cuantas cuadras con una de sus compañeras hasta la parada de buses y esperaron juntos hasta que el bus pasó. Él se despidió con un movimiento de cabeza que ella imitó y se bajó a la zona central donde estaba el consultorio de su hermano.
Con sólo dar su nombre, Izumi lo hizo pasar y lo ubicó en una silla en la sala de espera en donde había una señora con un pequeño niño que estaba lo bastante irritante como para mosquear a Sasuke.
La señora lo miró de reojo y luego a su hijo diciendo:
—Si sigues molestando, el señor se va a enojar.
El niño miró curioso a Sasuke quien le devolvió una mirada feroz, asustándolo y haciendo que tomara asiento sin pensarlo dos veces. No sólo lo había cabreado el niño sino que también los años que la señora le lanzó con ese señor.
—Sasuke —la eterna sonrisa de su hermano le asqueaba, parecía esconder tantas maldades juntas que daba miedo pisar en falso y terminar siendo víctima de ellas.
Saludó con un movimiento de cabeza y esperó hasta que ese último niño fue atendido y se largaron de allí. Luego de dejar Izumi en su casa, Sasuke e Itachi llegaron a la casa. Mientras Itachi estacionaba el auto en el garaje, Sasuke se metió a la casa y se encerró en su cuarto.
Su madre lo regañó por no saludarla y, a su vez, le dejaba unos sándwiches de cena. Sasuke dio un mordisco a uno mientras dejaba dicho por sus redes sociales que los esperaba el sábado en Expo Akatsuki. Luego de eso, acomodó las cajas con su mercancía y se dejó caer en la cama para dormir al menos un poco antes del gran día.
…
Todavía no entendía muy bien que hacía allí, gastar dinero en aquel lugar le parecía realmente estúpido. Pero todo sea por el amor fue lo que pensó mientras entregaba la entrada a la chica con un traje realmente extraordinario y súper elaborado. Parecía una chica mágica con aquel báculo gigante colgado en su hombro.
Entró finalmente y se sintió abrumada ante la mar de gente que iba de acá para allá. Desde niños hasta personas adultas caminaban por el lugar, parando en tiendas de comida o en puestos donde se vendían desde libros hasta almohadones.
Tragó.
¿Esas cosas le gustan a Sai?
Un panorama realmente desalentador era todo aquello, para nada de su gusto ante el bullicio y la locura por esas caricaturas que ella no le encontraba sentido. Se tragó su opinión y siguió a la muchedumbre. Bueno, si iba a pasar un buen rato dando vueltas en busca de Sai, podría comer mientras. Así que compró unos bollos rellenos de carne y emprendió la búsqueda.
Quedó impresionada con la cantidad de gente adulta disfrazada de personajes de anime. Y si bien creía que era un poco ridículo escuchar a las chicas gritando cuando dos cosplayers personificaban personajes masculinos, debía admitir que tenía su encanto. Veía maravillosos trabajos en cada traje y también en los pequeños puestos de artistas amateurs vendiendo sus dibujos.
Se detuvo en un puesto donde vio un dibujo de un personaje que se le hacía familiar. La chica le sonrió y le permitió mirar más de cerca el producto. Con timidez, miró la contratapa y sonrió, era la serie que miraba cuando era más pequeña. Recordaba a la chica de las coletas largas y el gato parlante y cuanto había deseado tener un gato a causa de ello. Sacó unas monedas y pagó la historieta. La chica le dio de regalo un sticker de un personaje de cabello rosa como ella y se despidió muy agradecida.
De repente, dos personas se acercaron a ella. Sakura se detuvo de golpe y los observó un poco intimidada por las extrañas sonrisas que ambos sujetos traían. Le pidieron una foto, ella intentó de persuadirlos diciendo que la confundían con alguien pero ellos no cesaron hasta conseguir lo que pedían. Comenzó a sentirse incómoda ante las miradas de muchos que parecían adorarla como si la conocieran. Si bien estaba un poco acostumbrada que en la universidad la apreciaran sus compañeras de años menores por ser una de las favoritas de la carrera, se le hacía un tanto extraño que en ese lugar dónde no conocía a nadie la miraran con esa misma adoración y alguna que otra mirada morbosa.
Intentó ignorarlos y seguir con su cometido. Pero lo que no pudo ignorar fue la cantidad de personas que la detuvieron para pedirle fotos y hasta pedirle que hiciera poses que en su vida había hecho; como inclinarse hacia delante y colocar el brazo estirado con la mano empuñada hacia el suelo mientras varios de ellos se tendían en el suelo, en zonas donde no había tanta gente para no molestar.
Y lo que la sorprendió fue formar parte de todo eso de buena gana, divirtiéndose, sintiéndose bien por lo cálida que eran las personas y cómo parecían divertirse con su mundo de fantasías.
Para ser su primer evento de anime y manga, no estaba nada mal.
…
Sasuke estaba irritado. No esperaba ser juez del concurso de cosplay. Se sentía alagado, pero sinceramente no tenía ganas de hacerlo, no después de haber sido invadido por su familia para lograr formar parte del evento. En vez de estar vendiendo sus cosas, Karin y Suigetsu estaban ocupando el puesto mientras que su madre había conseguido infiltrarse con su arte culinaria, acompañada de Itachi e Izumi como el cobrador y la promotora ofreciendo pequeñas muestras. Gracias a Dios, su padre no había formado parte del show que estaban dando ese grupo de locos, aunque no porque no quisiera sino porque su madre se había enojado con él y no quería tenerlo cerca.
Se rascó la cabeza para despejarse las ideas, Kiba le estaba dando la lata comentándole sobre una chica que había visto antes tras el escenario y que era muy bonita. Sasuke sólo quería volver a la paz de su stand para poder compartir con sus lectores algunas noticias que seguramente Suigetsu no estaría haciendo porque estaría más entretenido mirando los culos de las chicas que pasaran por allí. Y no podía delegarle todo el trabajo a Karin que, seguramente, estaba haciendo cuentas y tratando de no fastidiarlo. Pensaba recompensarla realmente.
—¡Oh por Dios! ¡Sasuke Uchiha! —una chica de cabello rosa se lanzó a sus brazos como vendaval y pasó sus brazos por su cuello, colgándose.
El perfume era bastante fuerte y su voz era lo bastante chillona como para desilusionarlo. No era la chica que realmente deseaba que fuera, pero la estaba representando en uno de sus personajes de sus mangas.
—Soy Sak, tu personaje más emblemático y fantástico —dijo la muchacha mientras posaba con el puño hacia el suelo y el torso inclinado. Volvió a enderezarse mientras se acomodaba la peluca corta y se miraba en el reflejo de su celular.
Sasuke asintió y se sintió abrumado por el parecido, aunque la cosplayer tenía la piel más lechosa y las curvas muy exuberantes. Ino cada vez lo sorprendía más tratando de darle vida a su personaje de por sí ya existente porque era su vecina de enfrente.
—Me alegró mucho verte de nuevo hoy, sinceramente me estaba mosqueando un poco con la cantidad de gente que se acerca con otras intensiones. En especial, un chico que ha estado más que fastidioso queriendo que posara a cada rato.
—Hn. Siento eso.
—No tienes la culpa de eso, el fanatismo tiene un límite y algunos no saben respetarlo. —se encogió de hombros, luego sonrió —.Voy a participar del concurso de cosplay, espero ganar este año nuevamente. La verdad que necesito reponer pelucas, quiero hacer de Usagi y no son nada baratas las pelucas de cabello largo.
—Suerte, este año parecen que vinieron muy preparados todos.
—Si, lo sé. Me encanta —miró a su alrededor, luego lo miró con curiosidad —:¿No deberías estar en tu puesto?
—Sí, pero ahora soy parte del jurado del concurso de cosplay por el especial de Sak. No creí que se haría tan popular y Kakashi me cedió este espacio para que más gente me conozca.
—Debe ser abrumador para ti… que siempre te manejas por las redes sociales.
—Aa.
—El oficio de ser popular —presumió Ino, luego se giró y comenzó a caminar —.Mejor empiezo a circular, no quiero verme afectada para el concurso y ya bastante me siento opacada por la chica misteriosa que se robó la atención de todos —soltó fastidiada.
—¿Chica misteriosa?
—Si, una chica que dicen que es la reencarnación de tu personaje. La verdad, no es fea pero no tiene mis curvas. —presumió mientras se despedía con una gran sonrisa.
Sasuke sintió curiosidad, alguien que opacara a la adorada y proclamada Ino Yamanaka debía ser realmente una gran oponente. Se mantuvo en su sitio, esperando pero aún faltaba y no veía a Kakashi para poder pedirle irse un rato.
—Pronto comenzará el show de nuestra hermosa cantante Naruko. ¡No se muevan de su lugar!
Sasuke rodó los ojos y se fue sin permiso a su puesto. Su madre iba y venía buscando las paletas que estaban siendo furor. Una persona estaba mirando uno de sus mangas mientras degustaba una paleta. Reconoció la postura y sonrió, le sorprendió que se hubiera arriesgado a ir a pesar de que podrían reconocerla.
Mirai le regaló una sonrisa cuando lo abrazó. Un suspiro colectivo se hizo presente por la "mágica escena" de dos chicos abrazándose tan cálidamente. Mirai se disculpó, pero a Sasuke no le importó para nada y le ofreció un poco de su bebida que mantenía guardada en un pequeño congelador. Esperaba que Suigetsu no se lo hubiera tomado todo.
—Gracias. Veo que es tu gran día. Felicidades, ojala esto te ayude a que una editorial te tome bajo su ala o un estudio quiera hacer un anime de tu historia.
—Hn. ¿Qué tal las sesiones?
—Mamá aflojó un poco y me permitió retomar. Estuve ahorrando bastante y espero poder empezar a hacer cosplay, me he dado cuenta que eso vende mucho y tengo amigos que hacen eso, así que no estaré tan perdida.
—Eso está bien. Me imagino que tendré que administrar eso también.
—Claro, después de todo tú entiendes de esas cosas. He notado que las redes sociales y yo no nos llevamos muy bien. Vi tu comunicado en Twitter y veo que vinieron exclusivamente a comprarte porque ya no hay casi nada.
—¿En serio?
—Sí, esto lo conseguí sólo porque lo compré, otro chico casi me gana. Por cierto, me gusta este del chico vengador… la chica es guapa como Sak y tiene cierto parecido.
Sasuke no dijo nada. Su atención ya no estaba en Mirai sino que en la persona que caminaba unos puestos más allá, cerca de la zona de cosplayers.
¿Qué hace ese aquí?
De todos los lugares en el mundo, el indeseable chico que le gustaba a su musa estaba caminando entre la muchedumbre. Parecía perdido o buscando a alguien… eso lo alertó. Podría ser Sakura a la que estaba buscando. El corazón se le aceleró.
¿Sakura aquí? Tranquilo corazón, no te desboques.
Miró a todas direcciones, pero nada. Sólo cosplayers de Sakura por todas partes, hasta en su versión gender había visto, pero ninguna era la chica. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. No era buena idea que ella se apareciera, no habiendo tantas chicas con su misma apariencia.
Su frente comenzó a llenarse de sudor. Estaba poniéndose nervioso. Necesitaba calmarse. Su atención se llenó de los gritos de la gente al ver a una de las estrellas del día.
—¿Cómo están todos? Ya ha llegado su bella heroína a llenarles el corazón de dulces melodías.
Sasuke hizo cara de asco y Mirai se rió por ello. La melodía de una canción de Vocaloid comenzó a sonar y la grandiosa y hermosa Naruko comenzó a cantar con su bonita voz, llegando a todo el recinto gracias a los parlantes.
—Me gusta Naruko, canta muy bonito. Deberías presentármela.
—Cuando la conozcas, te llevarías una decepción. Es muy idiota, lo juro —masculló Sasuke. Mirai volvió a reír y se despidió para sumergirse en el mundo de gente cerca del escenario.
Suspiró. Ese día aún prometía ser más largo de lo que ya era.
…
Sasuke volvió a su asiento frente al escenario. Naruko se estaba despidiendo tirando besos de un lado a otro. Sasuke sintió un escalofrío desagradable al saber el secreto de la chica con aires de idol que no tenía. Miró la fila de los concursantes, eran en su mayoría mujeres para el pequeño concurso de cosplay de Sak. Entre ellas divisó a Ino que miraba con aversión a una chica más atrás a la que dos chicas estaban aferradas.
La primera Sak en su versión samura de edición especial subió al escenario. Dio una vuelta recorriendo la plataforma, posó unas cuantas veces mostrando una hermosa espada sin filo. Saludó al público maravillado y se dirigió a las escaleras. Así pasaron unas cuantas más que en cuanto a trajes ganaban varios puntos pero perdían en performance o en la customización de las pelucas. Para Sasuke era más importante el cabello de Sak, pues se esmeraba mucho en colorearlo de cierta forma y en darle cierto estilo para que al menos tomaran en cuenta aquel detalle. El cabello de Sak era muy importante en la historia pues marcaba un antes y un después en su evolución como personaje.
El turno de Ino llego y no sólo fascinó al público sino también al jurado que anotó el puntaje en la hoja con los nombres de los concursantes. Ella hizo unos cuantos movimientos de lucha muy calculados y estudiados minuciosamente de su manga, dejándolo bastante satisfecho. Colocó la nota que creyó que se merecía y vio marchar a Ino por la escalera del lateral de salida.
La última concursante subió al escenario. Le daba la espalda ya que estaba siendo empujada por dos chicas y el presentador del concurso. Dos cosas llamaron su atención; primero, la actitud totalmente reacia a subir siendo que estaba haciendo cosplay de Sak y la segunda, su trasero. Si, sonaría pervertido pero se le hacía bastante familiar. Si ya estaba sorprendido por la grosería que había dicho la chica, más se sorprendió cuando ésta se dio vuelta y mostró una mirada feroz en su rostro, mirada feroz que reconoció de inmediato.
Que me aspen…
De inmediato, los ojos de ella se clavaron en el jurado y no sabía si por costumbre a huir a su mirada cuando la observaba en su departamento o qué, pero logró esconder su rostro tras la hoja de puntuación. Empezó a rezar para que ignorara su presencia y se largara rápido del escenario, ya bastante tenía con que hubiera visto a sus clones dar vueltas por el evento, nomás le faltaba que lo descubriera y viera lo friki que era.
Sakura intentó huir, pero el público comenzó a alentarla a que hiciera algo. Si bien no solía dejarse llevar por lo que dijeran lo demás, haber escuchado que la comenzaban a abuchear y que le dijeran cosas que le tocaban las pelotas que no tenía, sacó su lado competitivo. Pues bien, querían a su estúpido personaje en acción, pues lo tendrían aunque no conociera nada de tal cosa.
Entonces, desplegó lo poco que había aprendido del personaje gracias a los concursantes anteriores y dejó entrever su personalidad que dio en el clavo con el personaje. La gente gritaba enloquecida y el jurado parecía interesado. Sasuke estaba con la boca abierta viendo a la Sakura ser Sakura en todo su esplendor y sin saber cómo y en qué momento, su mano garabateó algo detrás de la hoja y la levantó con mucho ímpetu. El número cien en negro fue motivo de risa para sus compañeros del jurado.
Sakura se inclinó frente al público como saludo y se marchó. Su rostro estaba en llamas y lleno de estupefacción ante lo que había hecho. ¡Por Dios! Se había dejado llevar estando Sai entre el público. La vergüenza quemó como incendio forestal en todo su ser y quiso llorar ante su estúpido impulso.
La chica que había subido antes que ella la miró con odio, Sakura se sintió mal pues ella no había ido con esa intención de participar pero ¿Qué culpa tenía parecerse a tal personaje? Miró a todas las que concursaron y todas tenían un leve parecido a ella. Era como verse en varias versiones de vidas pasadas por los trajes de eras pasadas.
Se masajeó la frente, estaba dándole un fuerte dolor de cabeza. El segundo puesto había sido para la chica que ahora la miraba más que con odio. Sakura intentó ignorarla y se hizo la tonta.
Vaya sorpresa se llevó cuando vio a un chico sumamente familiar ir detrás de la chica, ayudándola a subir al escenario y mostrando un actitud que con ella jamás mostró. La sonrisa de Sai era preciosa y muy amorosa hacia la chica que estaba en la tarima aceptando un cheque de tres cifras. Cuando volvió, la ayudó a bajar y habló con demasiado y poco familiar ímpetu, como si la estuviera halagando y tranquilizando. Se murió de celos cuando la chica pareció feliz de que Sai la consolara de aquella manera.
¡Maldita sea! No podía creer lo que estaba viendo y para colmo ahora la estaban empujando hacia donde estaban ellos, cerca de las escaleras. Cuando pasó por su lado, su rival – ahora no sólo unilateral y del concurso, sino que también por el recién descubierto amor de Sai – la miró como si no valiera nada mientras que Sai la ignoró completamente, sintiéndose herida por ello.
Si bien perdía esa batalla por la adoración de Sai, se sintió realmente satisfecha al poder presumirle el primer puesto luego de recibir el cheque con de tres cifras pero cuatro números arriba que el de la boba esa.
Pero no le sirvió de nada eso cuando la chica se dio la media vuelta sin escuchar lo que Sai le dijo y alejarse con él detrás como perrito faldero. Había perdido sin ser competencia alguna.
Aunque si algo había aprendido de su madre es que en el amor y el guerra vale todo y que no debía bajar los brazos, que lo último que se perdía era la esperanza y Sai iba a ser suyo costara lo que costara.
Los ánimos volvieron y observó el cheque entre sus manos, eran un boucher para comprar mercancía en el lugar. No le servía mucho pero no iba a perder la oportunidad de comprar cosas pues adoraba las comparas. Con aquella determinación de malgastar su premio, comenzó a caminar hacia los puestos ante la mirada negra que la seguía como halcón a su presa.
No podía creer que Sakura estuviera allí y menos que menos que hubiera concursado y ganado. Si bien él votó muy generosamente hacia ella, al parecer a sus compañeros también les gustó su performance. Le llamó la atención su vestimenta, pues iba a tono con el lugar aunque claramente era ropa que ya la había visto utilizar gracias a las fotos que Karin le había conseguido una vez. La blusa roja y la falda rosada con vuelo era bastante similar a la que su personaje usaba y los colores que utilizaba para Sak iban en tonos rojos, rosados y verdes. Suspiró. Estuvo cerca de ser descubierto y esperaba que esto se mantuviera así por mucho tiempo.
Pero con su suerte y su madre, no sabía cuanto sería ese "mucho tiempo" pues Sakura estaba caminando para el lado en donde estaba su puesto.
Llévame, Dios, llévame.
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Omake
—¿Qué tal está Pikachu, cariño?
Fugaku observó detenidamente la paleta amarilla sin forma con dos manchones rojos y dos negros por encima que simulaban ser los ojos. Las orejas parecían antenas y la boca estaba pintada chueca. Sonrió nervioso, los ojos de su esposa brillaban con un gran entusiasmo ante su opinión que no tuvo corazón para ser sincero. Por lo que daría una respuesta entre evasiva y afirmativa.
—Hn.
—¿Qué? ¿No están bien?
¡No! ¡La expresión! Estaba haciendo la expresión que lo hacía sentir culpable y hasta descorazonado. Sonrió con todo el amor del mundo para ella a pesar de su mirada dura de siempre y movió la cabeza como una señal de satisfacción con el trabajo.
—Son muy bonito.
Mikoto gritó emocionada y aplaudió mientra le insistía que probara el dulce. Antes de dar un bocado, por el rabillo del ojo vio a Itachi entrar en ese mismo momento. Sus dientes chocaron ruidosamente al atravesar el dulce cuando vio a Itachi hacer la expresión que indicaba que iba a hablar antes de pensar. Y sin darle tiempo a reponerse del dolor de mandíbula, el primogénito Uchiha soltó a boca jarro:
—¡Qué interesante la bola esa con círculos! ¿Qué son?
Fugaku se acarició la frente, Mikoto se quedó congelada de espaldas a ellos con una bandeja que contenía más dulces rellenos de color celeste. Su cabeza giró como la niña del exorcista para mirarlo como si fuera una asquerosa y detestable cucaracha. La sonrisa tétrica que ella tenía le dio miedo de verdad.
—¿Así que ibas a permitir que llevara esto al evento, eh?
Itachi sonrió con una maldad camuflada en su carita de aquí-no-ocurre-nada, regodeándose del sufrimiento de su padre. Antes de marcharse de la escena del crimen que ocurriría luego, se robó una de las bolas amarillas, abandonando a su padre en la guillotina.
Por ese tipo de cosas, a veces, consideraba que Sasuke era hijo único y todo suyo.
…
—Entonces fue por esa razón que Fugaku no ha venido. Se que fui algo cruel, pero estuv a punto de hacer el ridículo… ¿Tú qué opinas?
—La verdad, señora, yo le hubiera obliga a comer las paletas… imagino que no debe gustarle muchos los dulces como Sasuke.
—Oh, joven Suigetsu, ¡cómo no he pensado eso! —se lamentó Mikoto.
Suigetsu sólo se encogió de hombros y miró la galleta que había tomado de la bandeja mientras Mikoto estaba enfrascada contándole su angustiosa historia. Había comido casi hasta la mitad sin haberlo pagado aún. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó una moneda de cien. Cuando se la extendió a Mikoto, ella negó con la cabeza y una sonrisa afable en su rostro.
—No, no, este va como cortesía de la casa por haberme escuchado —sonrió la hermosa mujer.
¡Qué suerte la de algunos! Y qué pena que tuviera códigos de honor, no sólo porque ella estuviera casada sino que, también, era la madre de su amigo. Volvió a encogerse de hombros y trastabilló ante el empujón que tuvo por parte de un chico que iba en dirección a los baños.
—¡Fíjate por dónde vas, idiota! —pero ni siquiera obtuvo respuesta. Suigetsu masculló una grosería y volvió a centrar su atención en el stand de dulces.
…
—¡Con permiso! ¡Déjenme pasar, es urgente!
Kiba se hizo espacio entre el tumulto de gente para ir directo hacia los baños que estaban detrás del escenario, únicamente para el staff del evento. Se había estado aguantando hasta el límite, si no hubiera sido por Kakashi que lo había detenido hacía más de un cuarto de hora para que subiera al escenario y ser utilizado por la cantante Naruko.
A pesar del sufrimiento por la retención de orina, había disfrutado subir y ser parte del show, especialmente, porque obtuvo un beso – accidental, vale aclarar – con Naruko en el juego del Pocky. Ella había sonreído apenada y él se había sentido en las nubes.
Se bajó el cierre del pantalón una vez frente a mingitorio y allí comenzó la descarga, lanzando un gemido bajo ante el alivio para él y su vejiga. De reojo, captó a un muchacho con una peluca de cabello largo.
—Oh ¿De quién estás haciendo cosplay? —soltó casual mientras se apuntaba con el chorro de orina a la pastilla del urinario. La sonrisa que le dirigió a su acompañante se congeló repentinamente, sus facciones se pusieron rígidas y el chorro de orín se detuvo abruptamente cuando lo observó realmente.
—No, no estoy haciendo cosplay. Sólo es para mi performance, yo soy… ¿ah? —los ojos azules de su compañero de orines se agrandaron ante el reconocimiento. —¡Tú eres el chico del Pocky! Hermano, te tomaste muy enserio todo el show… me dio terror que metieras la lengua en cualquier momento —la expresión de asco de Naruto despertó a Kiba de su ensoñación.
Sacudió lo más rápido que pudo para quitar restos de pis y se subió el cierre del pantalón. Caminó rápidamente al lavamanos y se marchó sin secarse las manos ante un sorprendido Naruto.
Una vez fuera, volvió a respirar con calma. Mientras volvía a su estación comenzó a caer en cuenta que no sólo había quedado como idiota ante todos sino que la bella chica de la que se había quedado prendado era el chico de los orines, el amigo de Sasuke que iba a molestar en el negocio cada tanto. Naruto.
¿Por qué tenían que existir los malditos traps?
Estúpido y sensual Naruto.
N/A: Hemos vuelto y en forma de capítulo(?
Wow, casi dieciocho hojas, 5074 palabras. Estaba realmente inspirado(? Eso me agrada.
Esperamos que les guste, con Uyamiko nos pareció divertido poner a Sakura en esta situación y a Sasuke en su habitad natural de friki en este fanfic jajaja
Pronto habrá otro capi, sólo téngannos paciencia, por fas *cora tres*
¡Saludos y nos leemos pronto!
