Holaaaaaaaa. Como podréis ver últimamente no estoy tardando excesivamente en actualizar y es por un motivo. Yo, por algún motivo que aún no alcanzo a comprender, tengo más tiempo libre cuando comienza el curso que en vacaciones. Así que bueno, supongo que iré subiendo nuevos caps gradualmente. Gracias por leer, disfrutad del capítulo ^^

CAPÍTULO 5

Después de estudiar un par de horas más Shang fue a recoger a Mulán y decidieron que ya era hora también de volver a casa. Aún estaban lejos, pero Elsa vio en las puertas de la universidad a un chico rubio que parecía una montaña y le resultaba familiar.

En ese momento un torbellino pelirrojo corría hacia él y se colgaba de su cuello dándole un abrazo.

La cara de Elsa era un poema, se acababa de acordar de él. Era el chaval que estaba con Anna el fin de semana en el local. Un pensamiento ensombreció la mirada de la chica, lo mismo era su novio.

-Eh, mira, ¿no es esa tu novia Elsa? – Bromeó Mérida.

Elsa suspiró y sonrió a su amiga sacándole la lengua, no quería que se diesen cuenta de su repentino bajón de ánimo. Una parte de ella quería que Anna se diese le vuelta y se acercase a ella para decirle que él no era su novio, solamente un amigo o algo así. Pero la otra parte estaba completamente aterrada, no quería que sus ojos se fijasen en ella, no en ese momento, tenía miedo de que su corazonada fuese confirmada.

Así que Elsa no se acercó, no la llamó, ni siquiera para recordarle que le enviase un mensaje.

OoOoOoO

Anna llegó a su casa medio muerta, tiró la mochila cargada hasta los topes al suelo de moqueta, lo más lejos que pudo, y se dejó caer en la cama bocabajo.

Ese día había tenido un examen y aunque no creía haberlo hecho mal, sí que había requerido de toda su energía, ella solo quería descansar.

Fue al baño y se empezó a quitar la ropa y a prepararse para meterse en la ducha. Intentó no mirar su muñeca izquierda en la cual todavía tenía una pequeña marca alrededor de ella. Si alguien la viese de primeras podría pensar que una pulsera de mala calidad le había desteñido sobre la piel, pero las pocas personas que sabían lo sucedido el día anterior podían identificar los dedos de Hans en esas marcas.

Mientras el agua caliente relajaba la tensión de sus hombros los pensamientos fluían sin parar. Sabía que lo que hacía Hans no estaba bien, sabía que aquello no era amor, hacía mucho tiempo que no estaba enamorada de él. También sabía que Kristoff, único conocedor de este problema, sufría por eso. Pero Anna no podía dejarle, no ahora. En primer lugar, la chica tenía miedo de lo que podría hacerle su novio. En segundo lugar, si le sacaba de su vida no podría ayudarle.

La chica sacudió la cabeza salpicando de agua las paredes y la mampara de la ducha con sus mojados mechones pelirrojos, quería sacar todo eso de su cabeza, dejarlo todo en blanco.

Lo consiguió durante unos minutos, no le costó mucho ya que estaba acostumbrada a hacerlo, era la única manera de no sufrir un colapso mental, por lo que le sorprendió la aparición de la imagen de una chica en medio de su quietud. Anna no luchó para sacarla de allí, los ojos azules del color del cielo reflejado en el hielo de un glaciar la observaban desde su mente. La primera vez que había visto esos ojos, aunque desprendían un frío intenso, le sorprendió sentir una calidez que rozaba lo familiar, sintió que esos ojos alguna vez habían tenido esa misma calidez. Le fastidió mucho que la segunda vez no hubiese en ellos un atisbo de reconocimiento.

Parecía que estuviese congelada por dentro y Anna quería ver cómo se derretía, se dio cuenta de que le gustaría se ella la que pudiese descongelarla. Con ese último pensamiento el cuerpo de Anna volvió a tensarse y se regañó a sí misma, ya se encontraba hasta el cuello de problemas por un maldito pensamiento bastante parecido.

Salió de la ducha y se puso el pijama, se fue a su habitación y comenzó a recoger la ropa que había dejado por el suelo. Al darle la vuelta a los pantalones un papelito doblado cayó sobre la moqueta. Anna se agachó y cuando lo tuvo en sus manos vio que no era otra cosa que el número de Elsa apuntado en aquel tiquet.

Lo miró con dureza y lo aplastó en su puño tirándolo a la pequeña papelera de su cuarto, la cual estaba llena hasta arriba. Al hacer esto sintió que estaba cerrando una puerta importante.

Se tiró en la cama mirando al techo y el sonido de algo cayéndose le hizo levantar la cabeza. El papel donde estaba el número de Elsa había rodado por encima de la montaña de pelotas de papel y en ese momento estaba en el suelo y a Anna le parecía que le observaba.

Soltó un gruñido y se giró. Tenía ganas de coger aquél número y hablarle, muchas.

-A la mierda. – Se levantó para ir a por el papel.

Se acercó al móvil que estaba cargando encima del escritorio y marcó el número, pero ante una mala pasada de su subconsciente en vez de pulsar "Guardar número", puso el dedo sobre el teléfono verde.

Se quedó quieta mirando el móvil del cual salía el lejano pitido intermitente que indica que hay señal y antes de que pusiese reaccionar para colgar una voz salió por el altavoz del teléfono.

-¿Hola?... ¿Hay alguien ahí?

Anna no sabía qué hacer, se puso nerviosa y terminó la llamada. No entendía por qué había hecho eso, no hubiese sido raro que Elsa recibiese una llamada de la chica, ya que esa mañana ella misma había sido la que le había pedido que lo hiciese. Se dio prisa en guardar el número y se metió en whatsapp.

-Hola, soy Anna, te acabo de llamar lo siento, le di sin querer.

Tras unos segundos Anna vio que estaba escribiendo.

-Hey! No pasa nada, tranquila. Pero no tenías por qué colgarme jajaja.

Anna se sintió estúpida, no solo había acabado hablándole, si no que había hecho el tonto.

-Y… qué tal?

Y encima Anna no sabía de qué hablar con ella, magnífico.

-Bien, bien, ya pensaba que no me ibas a hablar e iba a tener que ir a buscarte xD.

-Ya, bueno, es que no he tenido mucho tiempo hasta ahora jeje.

Anna comenzaba a sentirse mal, ya que hacía quince minutos escasos ni siquiera tenía pensamiento de hablarle.

OoOoOoO

Cuando Elsa se había enterado de que era Anna la que le había llamado se maldijo. Cuando le había colgado lo único que había salido de su boca fue "gilipollas".

Le sorprendió mucho que le hubiese hablado, tenía que admitirlo, pero ahora estaba feliz de ello. Tampoco es que hubiesen hablado demasiado, pero ya era un paso.

Habían pasado unos cuantos días de aquello y ya se encontraban a viernes. Elsa estaba exhausta, ese cuatrimestre estaba siendo muy duro, pero era viernes y todo el cansancio se había esfumado de su cuerpo. Había quedado con sus amigos ya que en la universidad de Jack y Olaf iban a montar una fiesta.

Iba hablando sobre esto mismo por el grupo que tenían todos cuando se chocó con alguien que andaba distraída buscando algo en su mochila. La otra persona que llevaba unas hojas llenas de apuntes en la mano, que por el golpe habían salido volando, no era otra que Anna.

Notó cómo su respiración se cortaba cuando sus miradas se cruzaron y al ver una ligera sonrisa en su rostro pecoso, Elsa se perdió a sí misma, tanto que, aunque vio el movimiento de sus labios no fue consciente de que lo que le decía.

-¿Eh? – Elsa no había dicho nada peor para quedar como una completa idiota.

-Que siento el golpe, estaba distraída. – Dijo Anna con una pizca de diversión en la voz.

-Oh, no pasa nada, no te preocupes, también ha sido culpa mía, no miraba por donde iba. – Consiguió decir cuando despertó de su empanamiento, mientras le ayudaba a recoger hojas.

-Tranquila, mientras no se me pierda ningún apunte está bien.

Cuando terminaron de recoger todos se quedaron la una enfrente de la otra, sin saber exactamente muy bien qué hacer a continuación. Elsa se forzó a ser la misma de siempre, necesitaba dejar de hacer idioteces.

-Para compensarte por el estropicio déjame que te invite a un café al menos.

Anna dudó durante un momento, pero en seguida sonrió y asintió dejando que la rubia platino le invitase.

Ya en la cafetería y con un café humeante entre las manos volvían a estar enfrentadas, pero esta vez con la mesa de por medio.

-Bueno, ¿qué tal la semana? – Dijo Anna comenzando la conversación.

-Bastante agotadora la verdad. – Dijo Elsa haciendo un mohín con la boca, lo cual le pareció a Anna adorable. – Pero no pasa nada, llega el viernes noche y a la mierda el estrés.

Elsa se río, la verdad es que tenía mucha energía.

-Entonces puedo entender que vas a hacer algo esta noche. – Comentó Anna tras sorber su bebida.

-Sip, me voy con unos amigos de otra uni de fiesta. – Elsa removió el hielo de su café.

-¿Tú no descansas? – Se rio la pelirroja.

-¿Tú crees que en esta vida hay tiempo para descansar? Prefiero disfrutar de las cosas mientras tenga oportunidad.

-¿Qué más da si luego lo olvidas? – Le lanzó la pulla.

-Ouch, eso duele. – Dijo Elsa dramatizando como si le hubiesen clavado un puñal en el costado. – Para pagarme tan grave ofensa deberás venir conmigo esta noche entonces, te voy a enseñar a divertirte.

-Ahora me ofende usted a mi galante caballera, me dice que no sé divertirme. – Le comenzó a seguir el juego Anna.

-¿Eso es un sí?

Anna soltó una ligera risa.

-Eso es un "Tendrá que ser en otro momento, tengo planes".

-Jo, bueno, me quedo con la promesa de que en otro momento me acompañarás.

-Eres horrible, deja de manipular mis palabras. – La pelirroja hizo un mohín.

-No, quiero que te vengas conmigo y haré lo que sea para conseguirlo.

Las dos chicas se terminaron el café y se despidieron diciendo que hablarían por whatsapp.

Bueno, hasta aquí llegamos hoy. Es cierto que me hubiese gustado escribir algo más, pero tengo que irme a dormir y quería subirlo ahora mismo. Espero que os haya gustado, en el siguiente capítulo creo que habrá algo más de acción.

Y ahora, ES HORA DE REVIEWS:

darkfantasy88:

Me alegro de que te guste la historia, yo no quiero hacerla excesivamente larga, pero me d a mí que como con todas voy a acabar extendiéndome, así que espera con la misma ansia el resto de capítulos que me queden por subir :3 (Oye pues no había pensado lo de Hans, me parece un buen castigo lo de la tubería)

Ale, that's all folkls, nos vemos prontito.

Bisu! (^3^)

Yomi.