HOLAAAAAAA aquí estoy de nuevo con otro capítulo de este fic que tanto me está costando llevar a tiempo. Espero que lo disfrutéis y que odiéis mucho a Hans, ¡nos vemos al final!
Disclaimer: Por enésima vez lo repito, los personajes NO me pertenecen, si no a sus creadores.
CAPÍTULO 6
Por una vez Elsa no llegaba tarde a una quedada con sus amigos como usualmente pasaba, pero no gracias a ella, si no gracias a su mejor amiga Mérida que había ido hasta su casa a por ella y casi la había sacado de allí de las orejas. Esa noche habían quedado en la universidad de Jack y Olaf porque una de las asociaciones del campus iba a dar una fiesta.
La gente se preguntaría por qué con las rivalidades que había normalmente entre las universidades de Madrid el resto de alumnos ajenos a esa universidad iban a sus fiestas y es que a las universidades les gustaba fardar con sus fiestas delante del resto de estudiantes. La verdad era que a Elsa le importaba una mierda esa cuestión, ella entendía que había universidades con mejores carreras que otra y así con todas. Por ejemplo, la universidad de sus amigos tenía las mejores carreras de la rama de las ciencias políticas.
No le gustaba mucho ir por allí, la política era un tema que a Elsa le ponía enferma y ver cómo formaban erróneamente a los futuros diligentes del país no era una cosa agradable de ver. Pero no es que fuesen malas personas los chavales, aparte de que no se iba a negar a alcohol gratis y buena música.
Cuando llegaron a la entrada del campus sus amigos ya estaban esperándoles, estaban Olaf y Jack acompañados por Mulán, ese día Shang no venía. No era muy raro no verlos juntos, a ver, eran pareja y hacían cosas de pareja, pero ambos eran muy independientes y no eran de los típicos que iban siempre pegados a todas partes.
Las vieron llegar y todos le hicieron una ovación a Mérida.
-Gracias, gracias. – La pelirroja hizo un par de reverencias.
-Oye, ¿yo no tengo nada de mérito por haber llegado puntual? – Dijo Elsa cruzándose de brazos.
Todos sus amigos la miraron con una ceja levantada o sonrisas sarcásticas.
-Y una mierda, de no ser por Mérida no estarías aquí hasta dentro de media hora. – Dijo Mulán con sorna.
-Y eso siendo optimistas. – Se rio Jack.
-¡Bueno, bueno, ya vale! Dejad de hacerme buylling. – Se quejó la rubio platino.
Todo el grupo se rio y Elsa no tuvo más remedio que unirse al coro de risas.
Entraron y siguieron a sus dos amigos hasta un área llena de árboles, cubierta de césped y repleta hasta los topes por universitarios con copas en las manos que bailaban al ritmo de la música que salía de unos altavoces.
Se pusieron a bailar y a beber copa tras copa, Elsa no quería pillarse un ciego, pero es que joder, era alcohol gratis y no se podía desaprovechar.
Después de unas cuantas copas la gente se chocaba con todo el mundo, y daba lo mismo, no era un momento para discutir si no para pasárselo bien, pero en una de estas alguien golpeó por detrás a Elsa tan fuerte que la copa se le cayó entera encima.
-¿¡Pero qué cojones haces sub…!? ¿Eh? – Elsa no se lo podía creer, era estadísticamente imposible que esto pudiese pasar.
-¡Mierda, lo siento! Joder… Espera… ¿Elsa? – En el caso de Anna sí que pensaba que fuese algo más probable encontrarse con Elsa, por el simple hecho de que ¿cuántas fiestas a la vez hay un mismo día en una universidad?
-¿Qué haces aquí? – Dice completamente asombrada y feliz al mismo tiempo.
-Ehhh…
-¿Ocurre algo Anna? ¿Te está molestando esta chica? – Dice un chico entre castaño y pelirrojo está detrás de Anna y la sujeta por la cintura.
-Oh Hans, no, no pasa nada, ella es Elsa, es compañera mía de la universidad. Elsa, este es Hans, es mi… mi novio. – Al decirlo Anna se frotaba las manos, nerviosa.
-Encantado Elsa. – Hans agarró la mano de Elsa y como un lord de hace un par de siglos se la besó. La chica arrugó la nariz como si algo oliese mal, el chico le daba muy mala espina.
-Sí… claro… - Dijo apartando su mano de él y se restregó el dorso en la camiseta.
En ese momento se acordó de que tenía la camiseta empapada de algún tipo de alcohol, ya ni se acordaba cual.
-Ay, es verdad, espera que te acompaño a un baño y te ayudo a limpiarte. Ahora vuelvo Hans, ha sido culpa mía que ella acabase así. – Anna le agarró de la mano y le arrastró entre la gente.
Elsa no sabía si la pelirroja lo había visto, pero ella había atisbado los ojos de Hans cerrándose en un par de rendijas, de verdad ese chico le daba muy mal rollo, y no solo porque fuese el novio de Anna, lo cual la había decepcionado mucho.
Las chicas estaban llegando a los baños los cuales tenían una cola monumental, pero en vez de parase allí Anna siguió andando con Elsa cogida de la mano, no se había dado cuenta de ese detalle y la pelo platino no se lo iba a decir.
-¿Dónde se supone que me lleva señorita? – Dijo Elsa en un tono coqueto. Se notaban las copas que llevaba encima.
-A un baño en el que no tardemos media hora en llegar al principio de la cola. – La voz de Anna se notaba nerviosa, y ¿cómo no iba a estarlo? Las últimas personas que quería que se conociesen lo habían hecho.
-¿Seguro que es solo por eso por lo que me alejas tanto de la fiesta? – El tono de la chica era más serio, podía ir bebida, pero todavía conservaba un poco la cordura. Sabía que le pasaba algo a Anna.
La pelirroja suspiró y soltó a Elsa girándose y encarándola.
-Mira Elsa, la cosa es que no quería que Hans te conociese, eso es todo…
-Aham, no querías que le dijese que a su novia le gusta ir por ahí liándose con la primera chica que se le cruza, ¿no? – Su voz sonó quizás demasiado dura, pero el alcohol le reducía la capacidad de ser amable cunado obviamente estaba cabreada.
Anna abrió mucho los ojos por la actitud de la chica, no se lo esperaba de ella.
-Sí, - se cruzó de brazos – no quería que se lo dijeses, pero no es cierto que me vaya liando por ahí con cualquiera, para ser sinceros, tú has sido la única. – Le espetó cortante.
Eso último y por la manera que lo había dicho a Elsa le dejó sin palabras. Parecía que le importaba lo que pensase sobre ese tema, como que ella era importante.
Anna, harta ya de la mirada dubitativa de Elsa se acercó poniendo los ojos en blanco, agarró a la chica por el cuello y le plantó un beso en los labios. Elsa consiguió salir del estado de shock en el que se encontraba y agarrarla a ella por la cintura, pudiendo así devolverle el beso.
Fue un beso largo y húmedo, de esos que hacen que se te humedezcan otros sitios, que dejó a las chicas agitadas y con ganas de más, pero justo en ese momento un grito les sacó a las dos de su burbuja.
-¿¡Qué coño piensas que estás haciendo pedazo de zorra!? – Hans se acercaba rápido con una cara de ira que rozaba la locura. - ¿¡Cómo te atreves a engañarme!? Vamos a tu casa, ¡YA!
Hans agarró por la muñeca a Anna y tiró de ella, la cual soltó un gemido quedo y su cara estaba tintada de terror. La otra chica se movió incitada por un odio tan grande como el mundo y agarró al chaval del cuello de la camisa. Este sin embargo se giró con la mano que tenía libre abierta y le dio un revés en la cara a Elsa, la cual de la fuerza y sin apenas equilibrio por culpa de las copas se cayó al suelo.
Cuando consiguió levantarse Hans y Anna ya estaban muy lejos, Elsa tenía una herida en el labio y la marca de la mano del chico marcada en rojo en su mejilla y moflete. Se fue todo lo rápido que pudo hacia el grupo de gente que aún seguían de fiesta y eran completamente inconscientes de lo que acababa de suceder. Buscó con la mirada a sus amigos los cuales estaban disgregados por todas partes. Vio a Mulán en la mesa de las bebidas y corrió hacia ella.
-Mulán, rápido, necesito saber si conoces a alguien que estudie en la facultad de psicología de nuestra universidad, algo muy malo acaba de pasarle a Anna y necesito saber su dirección. ¡Ya!
Ante la urgencia de las palabras de Elsa, la chica morena sacó su móvil y se puso a buscar entre sus contactos sin decir una palabra. En cuanto encontró el número que busca se puso el móvil en el oído esperando que se lo cogiesen.
-Jasmín, por favor, dime que sabes dónde vive tu compañera de clase Anna, es urgente. – La voz de Mulán era firme, Elsa se acordó de que ella no había bebido alcohol porque tenía que conducir. – Vale, muchas gracias.
-Me ha dicho que ella no sabe, pero dice que su hermano es Kristoff, que no sé qué clase de suerte tienes, pero resulta que es el mejor amigo de Shang. – Dice todo esto mirando a su móvil marcando el número de su novio.
Cuando por fin consiguieron hablar con Shang tuvieron la suerte de que Kristoff estaba con él y en cuanto se enteró de lo que había pasado salió corriendo hacia su casa y el novio de Mulán les dio su dirección.
Sin despedirnos de nadie salieron disparadas hacia la salida y se montaron en el coche. El tiempo que duró el trayecto le pareció interminable a Elsa.
Por otra parte, Hans ya había llegado a casa de Anna y a esta la había tirado al suelo de la entradita.
-Así que es a esto a lo que te dedicas cuando yo no estoy contigo ¿eh? Furcia asquerosa. – Esto último había venido acompañado de un bofetón que resonó por toda la casa. - ¿¡Te dedicas a follarte a todas las putas como tú que te encuentras!?
Las lágrimas corrían por las mejillas de Anna sin parar, no tenía fuerzas para decirle nada.
-Pues sin tan puta eres entonces vas a hacerme un trabajo. – En ese momento se bajó los pantalones y agarrando a la chica del cuello la estampó contra las escaleras que subían al piso superior, le rompió las medias que llevaba debajo de la falda y sin molestarse en quitarle la ropa interior la comenzó a penetrar.
Los gritos de la pelirroja ni siquiera llegaban a salir por culpa de la mano de Hans en el pecho y las lágrimas cada vez se hacían más abundantes.
-Tú y yo ya no somos nada, pero no creas que te vas a librar tan fácilmente de mí, vas a ser mi puta personal. – Le dijo con una mirada de loco mientras la embestía con todas sus fuerzas.
Mientras seguía violándola con las escaleras clavándose en la espalda de Anna, con la mano libre le iba pegando en la cara. Anna ya había sufrido sus ataques de ira con anterioridad, pero con mucha diferencia ese era el más brutal de todos.
De repente la puerta principal se abrió de un golpe detrás de Hans y una mano enorme le agarró de la camiseta apartándolo de Anna, la cual estaba en tal estado que ni siquiera se podía mover. Detrás de Kristoff aparecieron Elsa y Mulán que fueron a socorrer a la chica. El gigante rubio que había agarrado a Hans lo tiró por la puerta hacia la calle y le dio un fuerte puñetazo en la cara.
-¡K-Kristoff! Pa... para por favor… – Consiguió decir la pelirroja a duras penas.
Kristoff cerró los puños con fuerza, quería matar a ese tipo, pero sabía que esa no era la solución.
-Márchate, cabrón hijo de puta. – Dijo entre dientes a punto de perder el control.
Hans salió corriendo, pero una sonrisa se quedó perenne en su cara.
Kristoff se giró para mirar con una expresión de profundo dolor en su cara cómo las chicas ayudaban a levantarse y subir a su cuarto a su demacrada hermana.
Uff… no sabéis lo que me ha costado escribir este capítulo, me ha dolido cada palabra, cada letra… pero ya está hecho.
Ahora voy a contestar a vuestros reviews que de verdad me animan mucho a seguir escribiendo.
mblaqplus02:
Jajaja no pasa nada, lo importante es que hayas podido dejar el review al final ^^ y bueno, la verdad es que no está planteado para que tarden mucho, pero de momento… Anna tiene muchas cosas que superar. Espero que sigas leyendo :3
darkfantasy88:
Si bueno, la historia puede alargarse, pero lo que no me gustaría es que empezase a tener más relleno que historia la verdad. Sigue conmigo y ya verás el castigo que se lleva Hans, lo mismo le meten una tubería o lo mismo no, quién sabe jeje.
Y bueno chavales, esto es todo, nos vemos en el próximo capítulo.
¡Chau!
Bisu (^3^)
Yomi.
