Residencia Ángelo - Sala principal.

-Y bien? Ya estamos esperando demasiado no crees?- decía una impaciente Raynare, que tenía los brazos y piernas cruzados, mientras aún tenía la gabardina del peliblanco puesta.

-Solo pasaron media hora desde que llegamos- dijo con un rostro de jugador de póker el portador de Red Queen- además, porque te apresuras? Acaso tienes algo más que hacer?- menciono algo molesto por la actitud impaciente de la morena.

-No es de tu incumbencia- contesto secamente la caído, empezando a golpear el suelo con su pie.

-Entonces, te esperas- menciono el peliblanco, que seguía acostado y con la gata cerca de su cuello durmiendo apaciblemente.

No pasaron ni diez minutos- Al diablo con esto, yo me voy- para que la pelinegra se levante de su lugar con la intención de irse.

Quitándose la gabardina del peliblanco, empieza a caminar hacia la entrada y salida del lugar.

Nero se levanta rápidamente para detenerla, despertando abruptamente a la gata que tenía encima y que en su intento por sostenerse de la remera del peliblanco con sus garras, lo rompe dejando una abertura vertical que se extendía por toda la remera, dejando ver partes del torso trabajado del peliblanco.

No dándole importancia al pequeño momento causado por la gata, Nero agarra la mano de la caído, parando el andar de Raynare y atrayéndola, mientras que la susodicha pone sus manos en el hombro del peliblanco, para evitar chocar contra él

La caído iba a decir algo, pero la puerta principal se abre dejando pasar a cierta persona.

-Oye Nerito, encontré el lugar don…- Trish que ingresaba a la residencia, guardo silencio al ver la situación frente ella.

Viendo el traje S&M que llevaba la pelinegra, la gabardina de su querido peliblanco en el suelo, además de que la remera que Nero llevaba está rota dejando ver parte de su torso desnudo y que este estaba agarrando el brazo de la pelinegra manteniéndola bastante cerca de él y que la misma se sostenía de los hombros del peliblanco.

Cualquiera que viera esa situación creería que es un juego previo, si es que aquella persona no estaba enterada de las intenciones del peliblanco, que era simplemente parar el avance de la pelinegra.

Para mala suerte de Nero, la rubia creía eso e intentando evitar más malos entendidos, el peliblanco se separa un poco de Raynare.

Pero ya era muy tarde para intentar explicar las cosas.

/Click!/

El sonido del martillo de una pistola, alerta al peliblanco que en un movimiento rápido, abraza a Raynare y se mueve del lugar.

El sonido del proyectil siendo disparado, se escuchó un segundo después de haber evadido la bala. Y eso sorprendió a la pelinegra, ya que a pesar de su poco conocimiento sobre armas de fuego, sabía que la bala disparada por armas pequeñas viajaban un poco más lento que la velocidad del sonido, siendo una velocidad sub-sónica. Pero aquella bala superaba por un amplio margen la velocidad del sonido.

Mientras tanto, Nero tenía un rostro serio observando las manos de la rubia, que desprendían una cantidad moderada de rayos y que se unían a la pistola.

-Que creen que hacen?- pregunto con un tono peligroso Trish, mientras apuntaba nuevamente a ambos, específicamente a la pelinegra.

Raynare iba a decir algo- Eso es lo que yo debería de preguntar- pero Nero se adelanta, separándose de ella y posicionándose en frente a modo de protegerla-Porque disparaste? Y una bala sobrecargada además? No me dejas explicarte la situación y ya disparas- menciono.

-No me cambies el tema, que estabas haciendo con ella?- dijo con enojo y celos la rubia- si querías hacerlo de esa manera, me lo hubieses pedido! Me hubiese vestido de esa forma si querías!- menciono.

-No es lo que tú crees!- dijo la pelinegra captando el motivo del arrebato de la rubia.

-NO! ENTONCES POR QUE TIENE LA ROPA DESGARRADA!- grito con enojo Trish, volviendo a disparar.

Al ver que no llegaría a nada, el peliblanco invoca su Devil Bringer y a Yamato, rompiendo su guante y deteniendo las balas disparadas por la rubia, utilizando su brazo espectral como una barrera para reducir la velocidad de los proyectiles y deteniendo los mismos con la Katana.

Deslizando la punta de Yamato, Nero alinea las balas capturadas en el suelo, antes de observar como la rubia volvería a disparar.

-Suficiente!- exclamo Nero alargando su Devil Bringer y atrapando a Trish, al no tener suficiente espacio para evadirlo- Vas a escuchar con tranquilidad ahora?- pregunto.

-Tengo otra opción?-dijo con sarcasmo la Rubia, desviando la mirada y frunciendo el ceño.

Nero atrae a Trish que se encontraba atrapada por su Devil Bringer y en el momento de deshacer su brazo espectral, la rodea con sus brazos.

-Serás mejor que te expliques- menciono la rubia, mientras se separaba un poco y miraba con malos ojos a Nero.

-Es lo que intente hacer al principio, pero no me dejaste- dijo el peliblanco tranquilamente.

-Y qué esperas para empezar?- pregunto Trish, mientras seguía mirando con malos ojos al peliblanco, para luego posar su mirada a la pelinegra.

Raynare simplemente retrocedió un poco cohibida ante la mirada de Trish, haciendo completamente de lado lo que había visto hace cuestión de unos segundo.

Nero iba a empezar a explicar-Si chico, explícale a tu novia, que no tenemos toda la noche- pero la voz de cierto gobernador se escucha desde la entrada.

-Odio que sepas esconder tu presencia- menciono el peliblanco frunciendo el ceño- hace cuanto que estas allí?- pregunto.

-Lo suficiente para ver como protegías a mi subordinada, de la peligrosa mano de tu novia- menciono con burla Azazel- Y qué esperas? Empieza a explicar, antes de pasar al tema central- comento con algo de gracia.


Europa - Italia - Ciudad del Vaticano

El avión que llevaba a Dante y compañía sobrevolaba la zona, la oscuridad de la noche hacía de la vista hermosa, al observar como las calles eran iluminadas por los faros.

Patty se encontraba dormida en su asiento, mientras que apartados de ella estaban Lady y Dante hablando.

Las dos únicas azafatas del avión, se encontraban atendiendo a ambos.

Pero porque solo dos azafatas? Eso se debe a que los únicos pasajeros eran ellos.

-Y que es lo que harás cuando lleguemos al aeropuerto?- pregunto la mujer de ojos heterocromos, mientras miraba al peliblanco que se encontraba parado y cerca de la puerta de salida del avión.

-Llegar al aeropuerto?- dijo con extrañeza el peliblanco- Linda, a cuanto estamos de altura?- pregunto Dante, agarrando a una de las azafatas de la cintura.

-E-Estamos a unos treinta y seis mil pies, e-esos serían unos once mil metros aproximadamente- menciono sonrojada la azafata.

-Además de linda, inteligente- coqueteo el peliblanco- Te sugiero que digas al piloto que empiece a bajar el avión- pidió soltándola.

-Porque señor Dante?- pregunto la azafata, solo para observar como el peliblanco agarraba el estuche de guitarra que traía consigo.

-Simple trabajo linda- menciono posicionando el estuche de guitarra sobre su hombro-A cuanto estamos de la basílica?- pregunto el peliblanco.

-A unos minutos, estamos por pasar la plaza central de la Ciudad del Vaticano- comento la azafata, mientras observaba como el peliblanco empezaba a irse hacia el sector del cargamento- Que hace?- pregunto la mujer a Lady.

La pelinegra de ojos heterocromos simplemente suspiro- A hacer alguna locura supongo- contesto, parándose de su asiento y yendo tras Dante.

Llegado a la zona de cargamentos, el peliblanco se acerca a los controles de la puerta de carga, abriéndola.

El cambio en la presión del aire, empezó a hacer lo suyo, haciendo que el avión empiece a temblar.

Los pilotos pudieron estabilizar la aeronave y para evitar problemas empezaron a descender a una altura donde la presión de aire no sea tan alta y afecte de gran manera a la estabilidad del avión. Tal y como había pedido el peliblanco.

-Y allí esta- murmuro el peliblanco observando la Basílica de San pedro desde la altura- me estoy pasando- menciono en voz baja.

Abriendo un poco el estuche de su guitarra, deja sobresalir un poco el mango de Rebellion, antes de lanzarlo del avión.

Lady llega con la azafata, observando como el peliblanco se acercaba al borde.

-Señor Dante! Eso es peligroso!- decía preocupada la azafata, mirando como el peliblanco se daba media vuelta para observarlas.

-No te preocupes linda y Lady!... cuida a Patty en lo que no estoy- menciono Dante, recibiendo el asentimiento de la pelinegra.

Después de eso Dante se lanzó del avión, provocando una expresión aburrida en Lady y que la azafata se desmayara.

Con cuidado la pelinegra se acercó a los controles de la puerta de carga, cerrando el compartimiento. Para luego mirar a la inconsciente mujer en el suelo.

Lanzando un suspiro, la pelinegra ve la forma de llevar a la azafata al sector donde anteriormente estaban.


Con Dante

En medio de su caída, el peliblanco observa cómo se acercaba al suelo a gran velocidad. Unos minutos pasaron, antes de quedar a unos pocos miles de metros para impactar.

-WOOOOOOHOOOO!- gritaba el peliblanco, sintiendo el viento chocar contra su rostro. A lo lejos, logra divisar su estuche de guitarra cayendo, y con Rebellion a punto de separarse de la misma.

Planeando hasta su espadón, Dante agarra el mango de Rebellion y lo posiciona detrás de su espalda. Metiendo sus manos dentro del estuche, quita a Ebony e Ivory para luego enfundarlas.

Mirando el vaticano que se encontraba a unos kilómetros, Dante activa su Devil Trigger, extendiendo sus alas y empezando a planear nuevamente, pero esta vez con estilo.

Pasando la plaza central, el peliblanco portador de Rebellion logra estar sobre el techo de la Basílica. Aterrizando sobre la cruz que adornaba la punta de la misma.

Desactivando su Devil Trigger, Dante vuelve a saltar hacia el mirador de la cúpula.

-Tiempo de trabajar- dijo el peliblanco buscando una entrada a la Basílica. Mirando al cielo, observa el avión que hace un rato abordaba, aterrizando en el aeropuerto que estaba a varios Kilómetros de allí.

Volviendo a su labor, el peliblanco entra por la puerta del mirador.

Logrando llegar sin ser detectado hasta la sala principal de la Basílica, Dante mira con algo de admiración la belleza del lugar.

-Para ser un lugar donde uno muere del aburrimiento, hay que admitir que esto tiene estilo… a su manera- menciono Dante a nadie en particular, mientras el eco de su voz se escuchaba.

Era un espacio inmenso, decorado con gran cantidad de estucos, mosaicos y estatuas de estilo netamente barroco, donde la mayoría de las personas, tardan en acostumbrase por las dimensiones de los adornos.

Buscando entre las estatuas, observa a grandes Santos de la Iglesia. Pero no era la estatuas de los Santos lo que buscaba, sino lo que una de las estatuas portaba.

Entre las estatuas, Dante divisa la de San Miguel Arcángel, que portaba una espada y una balanza, mientras que a sus pies estaba un demonio, portando un tridente.

-Ya no está aquí- dijo el peliblanco mirando con seriedad la estatua representativa- La arcana ya no está- menciono tocando el tridente que portaba el demonio.

Unos pasos atrajeron la atención de Dante, pero no le dio importancia y siguió mirando la estatua.

-Sabes dónde está?- pregunto el peliblanco a la persona que tenía detrás, sintiendo el filo de una espada por su cuello.

-Lo mandamos a Dumary, al lugar donde según nos dijeron… el tridente pertenecía - menciono la persona detrás, que resultaba ser un hombre. El tono despreocupado que tenía, hizo pensar al peliblanco seriamente sobre qué tipo de guardias tenía el lugar. Aunque eso era algo que no le importaba realmente.

Dando media vuelta, Dante encara al hombre que portaba la espada observando a un adulto con ropas de Sacerdote, pelos rubios y ojos verdes, mirándolo con un toque de sorpresa.

-Que hace uno de sus hijos aquí?- pregunto el rubio mirando con tranquilidad al peliblanco, mientras bajaba su espada.

-El que sepas sobre mi padre hará las cosas más fácil- menciono el peliblanco para duda del rubio- dime, conoces sobre las Arcanas?- pregunto mirando al hombre que tenía enfrente, que solo mostro un rostro lleno de duda. Dante solo suspiro al ver la expresión del rubio- bueno, las arcanas son llaves que mantienen sellado a un demonio capaz de destruir el mundo- dijo moviendo las manos intentando resaltar lo tenebroso de sus palabras- el tridente que debía tener ese demonio de piedra y que cambiaron por este adorno del mercado… era una arcana y lo mandaron al lugar donde aquel demonio esta sellado- comento.

El rubio empezó a procesar las palabras de Dante, antes de llegar a la realización.

Suspirando, solo mira con algo de cansancio al peliblanco- Esto no le gustara a mi Señor Miguel- comento el rubio.

-Bueno, esa parte ya no me incumbe- comento Dante antes de empezar a caminar hacia el centro de la basílica, donde un grabado circular al estilo antiguo se encontraba impreso en el suelo.

Parándose sobre la misma, los bordes empezaban a brillar.

El rubio se acercó y se posiciono a lado de Dante, mientras que el hijo de Sparda simplemente miraba curioso al rubio a su lado.

-No intentaras detenerme?- pregunto con tranquilidad el peliblanco.

-Me enfrente a tu hermano y no salí en buen estado, no dudo que si me enfrento a ti, me dejarías igual… y no tengo planes de quedar en el hospital por varios meses nuevamente- comento el rubio con desgano- además creo saber que vienes a buscar en el cuarto secreto del Vaticano y se nos avisó de antemano, que si te enterabas, vendrías a buscarlo- menciono.

-Vaya, para alguien que sigue las reglas del "Señor" es bastante interesante tú forma de pensar… normalmente, todo lo que está en el cuarto secreto del vaticano, son cosas que quedan en dichoso cuarto- comento el peliblanco, antes de levantar una ceja- Además, tienes suerte de estar vivo, mi hermano no es de aquellos que deja con vida a sus adversarios- menciono Dante- como lo conociste?- pregunto.

-Fue en la biblioteca de la ciudad, antes del incidente del Temen-ni-Gru- informo el rubio- por cierto, mi nombre es Dulio… Dulio Gesualdo- se presentó.

-Dante- fue la única respuesta del peliblanco. Fue allí que el circulo empezó a descender, dando a entender que era una plataforma.


Ciudad de Kouh - Residencia Ángelo

Y allí se encontraban en el sofá más grande, Trish en la izquierda y Raynare en la derecha, ambas sentadas cada una a lado del peliblanco, mientras en el regazo del mismo se encontraba la gata negra durmiendo tranquilamente, mientras esta era observada fijamente por el gobernador de los caídos.

Mientras tanto Azazel se encontraba sentado en uno de los sofás individuales del lugar. Habiéndose carcajeado de la situación del peliblanco, aquella alegría y burla desaparecieron al ver a la minina de pelos negros, levantando una ceja ante aquello que observaba.

Mientras empezaban a hablar de la situación, Trish miraba un tanto apenada el suelo al haber sobre reaccionado cuando llego a la casa, observando cómo se encontraba su peliblanco. Pero no negaba que sintió celos al verlos de aquella manera.

Nero también explico a Raynare sobre su brazo y lo que posiblemente era, ya que al momento en que la situación se enfrió, pues la caído tomo nota del brazo del peliblanco nuevamente.

Cabe destacar que la pelinegra se lo tomo muy bien y no hizo ningún tipo de reacción negativa, en cambio, en el momento que empezaron a hablar sobre las supuestas ordenes de Azazel, Raynare se había prensado al brazo derecho de Nero, para molestia de la rubia y curiosidad del gobernador.

Mientras que Nero… bueno, él estaba levemente avergonzado al sentir los atributos de la pelinegra y la rubia, esta última lo hizo para no dejar que Raynare "acapare" al peliblanco.

Pasando al tema principal, claro, con Azazel mirando con cautela y cuidado a la "Mascota" de Nero, además de querer burlarse del peliblanco por cómo se encontraba; Raynare explico la situación de ella y sus compañeros, que recibieron órdenes de Azazel, siendo su superior de nombre Kokabiel el que les hizo llegar dichosas órdenes.

Pero allí no terminaba la cosa, sino que tenían que recibir a una ex monja que poseía una Sacred Gear e intentar extraerle la misma.

Cada una de las ordenes según la pelinegra, fueron dadas por Azazel, quien en esos momento tenía un rostro cansado y levemente molesto.

Raynare terminaba de explicar la situación en ese momento.

-Bien Raynare… como puedo decirte esto- decía Azazel mirando a la pelinegra- Te utilizaron a ti y a tus compañeros- dijo sin tapujo, sin tacto, sin nada. Raynare no dijo ni una palabra, ya que mientras contaba lo que sabía, se percataba de las expresiones de su líder y no era necesario ser genio para saber que la habían usado.

-Cuanta suavidad- dijo con sarcasmo el peliblanco, notando el tono de voz utilizado por Azazel.

-Mira, Kokabiel lleva desaparecido hace más de un mes, la misma cantidad de tiempo en la que tú y tus compañeros están haciendo el trabajo que dices, "yo" ordene- mencionaba el gobernador, dando su punto- Yo en ese tiempo, no me encontraba en Grigori y creo que todos, y me refiero a TODOS! Lo sabían, ya que mande la explicita orden de que ninguno salga de Grigori hasta mi regreso- comentaba, mientras Raynare solo atinaba a bajar la cabeza- tú y tus allegados, cometieron una falta, y eso merece un castigo- menciono el hombre de mechones dorados.

-Tampoco puedes culparla- comento Nero, saliendo en defensa de Raynare que miro al peliblanco con sorpresa- Ella y sus compañeros creían que tú les diste la orden. Y por lo que veo, este Kokabiel parece ser alguien con rango en tu "Orden" o lo que sea- decía Nero mientras miraba fijamente al Caído Gobernador- y si alguien superior a ella, le da una orden utilizando tu nombre… es normal que se lo crea- finalizo su punto- por eso digo que no puedes culparla a ella y a los otros caídos que la acompañaban-

-En eso tampoco te puedo discutir- menciono Azazel antes de sonreír un poco- viéndolo de esa manera tienes razón, pero no puedo pasar por alto las muertes de humanos inocentes, si no doy un castigo, los demonios que controlan este territorio podrían mandar una acusación por ingresar sin aviso a terreno enemigo y empezar una guerra- comento.

-Llegarían a tanto?- pregunto algo incrédula la rubia.

-No es que me agrade la forma en que se dan las cosas, pero las relaciones entre facciones están algo, frágiles- comento rascándose la nuca el gobernador de los caídos- los demonios y los ángeles puros son algo extremistas con esto y cualquier tipo de inconveniente, los pone en alerta- menciono Azazel.

-Eso sí que es molesto- dijo Nero recostándose en el espaldero del sofá, mientras Trish se acomodaba en su pecho.

-Ni me lo digas chico- menciono el caído- bueno con esto resuelto, sería mejor que vayas a avisar a tus compañeros- dijo Azazel mirando a Raynare- esperen para recibir a la portadora de Sacred Gear y tráiganla aquí- ordeno, mientras la pelinegra asentía.

-Oye… porque aquí?- pregunto con duda el peliblanco.

-Pues, lo más probable es que la persona que iba junto a ellos no tiene un hogar, por eso lograron manipularla y mandarla al "matadero"- dijo Azazel- a todo eso… que Sacred Gear iban a extraer?- pregunto.

-La Twilight Healing- contesto Raynare, para observar el rostro levemente sorprendido de Azazel.

-"La doncella Santa" Eh?- murmuro el gobernador, mientras se ponía una mano en el mentón como pensando en algo, mirando a su subordinada sonríe un poco- es bueno saber que todo salió bien, y no hubo pérdidas- menciono- aunque, algo me dice que esto no terminara aun- dijo con un aire de misterio.

-Perdidas?- pregunto con duda la pelinegra, mientras que Trish sonreía dulcemente pero con algo de malicia.

-Así es… si ustedes ponían mucha resistencia y no dejaban otra opción, se tenía el permiso para acabarlos- comento la rubia, como si no fuera la gran cosa.

-Teníamos el permiso para matarlos- menciono tranquilamente el peliblanco, observando a Raynare palidecer ante lo dicho. Después de todo, observar como Nero logro esquivar balas que iban más rápido que el sonido, no cualquiera lo hace. Eso y añadiéndole, el tema de su brazo demoniaco.

Sacudiendo la cabeza, para deshacerse de aquellos pensamientos, Raynare observa a su gobernador.

-Bueno, será mejor que vayas junto a tus compañeros a avisarles- menciono Azazel, mientras la pelinegra se levantaba de su lugar y empezaba a marcharse, acatando la orden.

Pero antes de retirarse, se regresa junto al peliblanco para darle un corto beso- Gracias por la cita- menciono sonriendo antes irse.

Nero miraba sonrojado a la pelinegra que se retiraba, antes de sentir como una mano se friccionaba contra su mejilla.

-Trish?- pregunto algo temeroso el peliblanco, observando como la rubia dejaba de friccionar su mejilla y empezaba a murmurar palabras inentendibles-Trish… estas bien?- pregunto con cuidado.

La rubia, solo miro dulcemente al peliblanco, antes de pararse de su lugar y retirarse a la habitación.

-Te liaste en una grande- dijo Azazel mientras volvía a mirar a la gata, que ahora no se encontraba dormida, sino que le sostenía la mirada- realmente en una grande- menciono sonriendo.

-Nyaaa~- la pequeña felina solo atino a maullar, dando a entender que estaba de acuerdo con el gobernador.


Disclaimer: Devil may cry y High School DxD, no es de mi pertenencia. El derecho de cada uno, a sus respectivos creadores y autores. Este fic lo hice sin ánimo de lucro, solo con el motivo de entretener.


Arco 1: Un comienzo, con algo de Estilo.


Capítulo 6: Acabando una misión.

Amanecer - Residencia Ángelo - Sala

Acostado en el sofá, se encontraba Nero durmiendo con la gata sobre él. El motivo de esto, se debía a que Trish había llaveado la puerta de la habitación principal.

Por qué lo hizo? Nadie lo sabe o al menos Nero no tenía idea. Pero era bastante obvio que la rubia se encontraba celosa y enojada por el beso que le había dado la caído.

El tono de su celular empezó a sonar, despertando al peliblanco. Siendo domingo, Nero no tenía ninguna intención de salir del cobijo de su hogar.

Cansinamente, Nero empezó a buscar su celular entre sus ropas, despertando a la gata que tenía encima.

Atendiendo su celular, el peliblanco bosteza un poco sobre el micrófono del móvil antes de responder- Habla Nero- contesto el portador de Red Queen.

-Chico? Que paso? No tienes tu característico animo- Fue Azazel el que hablo detrás del móvil con un tono algo curioso- Acaso hablaste con tu novia y tuvieron algo de acción, como compensación por lo que mi subordinada hizo?- en ese momento el tono de voz de Azazel cambio a uno sugerente y socarrón.

-Eh?... No!- exclamo Nero segundos después de comprender el significado de aquellas palabras- me dormí en el sofá, ya que Trish llaveo la puerta de la habitación… no dormí tan bien anoche- menciono.

-Y porque no usaste las demás habitaciones?- pregunto el gobernador de los caído.

Nero quedo en silencio, procesando lentamente las palabras de Azazel- Idiota…- se dijo a sí mismo, para escuchar como el gobernador de Grigori empezaba a reír- Y bien… para que me llamas?- pregunto molesto por la burla de Azazel.

-Jajajaja… bueno.. jeje- Calmaba su risa el pelinegro de mechones dorados- Hace unos momentos Raynare me aviso que antes de nuestra charla y el engaño en la que estaban, tenían la pista de un usuario de Sacred Gear tipo longino en la ciudad- comento.

-Déjame adivinar, quieres que me ponga a buscar a esa dichosa persona- menciono cansinamente el peliblanco.

-Por eso me agradas chico, comprendes con rapidez… en algunas ocasiones- respondió el gobernador- Pero esta vez necesitare que te apures- Menciono Azazel- Hay algo más que debes saber-

-Y qué es?- pregunto Nero, sentándose en el sofá y poniendo a la gata en su regazo. Un momento de silencio fue lo que recibió de Azazel- Oye? Por qué necesitas que me apure?- pregunto de nueva cuenta el peliblanco.

-Pues… resulta ser que Raynare y los que estaban con ella, no son los únicos subordinados míos que se mueven por Kuoh, empecé a ver la lista de todos los que están bajo mi mando y además de Raynare, otros más están desaparecidos, eso y que…- Comentaba Azazel antes de pausar y lanzar un leve suspiro- recibí el informe de que asesinaron a otra familia en post de encontrar al portador del Sacred Gear mencionado, en la misma hora en que tú y Raynare se suponía estaban en una cita- menciono.

-Más muertos? Creí que solucionamos esto!- menciono con molestia el peliblanco.

-Si… sé que no es agradable, pero es así. Escucha, necesito que encuentres a la persona que porta la Sacred Gear rápidamente, si lo haces, lo más probable es que encuentres a mis otros subordinados… y Nero, cuando te encuentres con otros caídos que no sean Raynare y sus compañeros- Y la voz de Azazel se volvió más serio de lo normal- Matadlos, ellos además de estar bajo mi mando… eran los allegados directos de Kokabiel y conociéndolos, no pararan como lo hace Raynare, por lo que solo queda la opción de asesinarlos- ordeno- no te preocupes por saber quiénes son los compañeros de Raynare, me dijo que no saldrían de la iglesia abandonada que resulta ser su base, que por cierto...- Azazel guardo silencio por unos momentos- como no se te ocurrió ir a revisar el lugar? No se… digo… Ángeles, relación con la religión, iglesia?- la voz de Azazel estaba cargada de obviedad.

-Sí, me puse a pensar en todo eso después de la mentira, sobre la verdadera razón del porque me trajeron aquí- comento con sarcasmo el peliblanco- mira que pasar de cazar demonios, voy tras la pista de seres sobrenaturales que no llevo más de una semana conociendo y entre ellos "TA-DA!" más demonios- seguía con aquella voz sarcástica- la única diferencia seria que estos demonios son… como me habías dicho? La segunda Raza- finalizo.

-Tampoco te pongas gruñón… pero qué más da- Menciono con tranquilidad el gobernador.

-(Es peor que Dante!)- Pensó Nero con incredulidad, al ver lo despreocupado que resultaba ser Azazel.

-Aun así, date tiempo y ve allí a verlos. Así sabrás a quien no debes matar- Menciono Azazel, que sin darle tiempo de responder- Bien chico, te lo encargo- dijo el gobernador que luego corto la llamada.

Nero se quedó mirando su celular con un rostro en blanco, buscando una manera adecuada de proceder, ante lo que acababa de ocurrir. Pasando su vista a la pequeña felina que seguía durmiendo en su regazo, simplemente la acaricia antes de posicionarla en el sofá y dejarla dormir.

-Mejor voy a prepararme- se dijo emprendiendo una corta caminata hacia su habitación, pero antes de intentar abrir la puerta, recuerda que esta se encontraba llaveada. Dando pequeños golpes a la misma, Nero llama a la persona que se encontraba dentro- Trish!-

No hubo respuesta.

Después de varios intentos donde el peliblanco no obtuvo respuesta de parte de la rubia, agarra el pomo y lo gira, dándose cuenta que ya no estaba bajo llave.

Entrando a la habitación, observa que se encontraba vacía y había una nota en la cama. Acercándose a la misma, lo agarra para poder leerlo.

Iré de compras al centro y estaré fuera todo el día. No te preocupes por mí, estaré bien.

Y perdón por cerrarte la puerta, pero digamos que no me gusta que otra mujer reclame los labios que son míos.

-Trish

Al leer la corta nota, el peliblanco no hace más que simplemente, bajar la cabeza resignado, al fin dándose cuenta del porque durmió en el sofá… además de su idiotez, por no usar otra cama.

Agarrando la indumentaria que llevaría, el peliblanco baja a la sala antes de salir a recorrer la ciudad.

Vistiendo una remera azul y sobre la misma una campera de cuero marrón, pantalones también de cuero y sus botas. Nero sale de la residencia, despidiéndose de su pequeña mascota.


Club del ocultismo

Rias Gremory, se encontraba acostada en el sofá del lugar pensando en lo que su hermano le había dicho en la madrugada.

Le había dado a toda su nobleza el día libre, en una manera para poder pensar las cosas sola. Después de todo, su hermano le había confirmado que Nero, si estaba relacionado con Sparda y enterándose que no todo sobre aquel legendario demonio, era un cuento.

A sabiendas de eso, no podía tomar a la ligera la situación del "Ángelo", aunque ahora sería más correcto apellidarlo "Sparda".

Lo único que podía resaltar del ahora no tan misterioso peliblanco, es que era una opción bastante tentadora para su "Campeón" y porque no? Parte de su nobleza.

-Qué hago?~- decía la pelirroja, tapándose el rostro con su brazo- No puedo acercarme y decirle que sea mi campeón, tampoco puedo salirle con la información de que soy una demonio- murmuraba pensativa- aunque sí estuvo con una ángel caído, que me asegura que no sepa sobre mi verdadera identidad?- dijo con una sonrisa algo irónica.

La pelirroja seguía pensando que hacer, hasta que recordó que su amiga y rival Sona Sitri, hablaría con el peliblanco el lunes.

Si asistía en la reunión con Nero, tal vez podría pedirle un momento para hablar y pedirle ayuda.

Aunque nada le aseguraba, de que aceptaría. Después de todo, Nero era un "Cazador de Demonios".

-Bhuuuu~- articulo Rias mientras inflaba sus mofletes, al no encontrar solución viable a su problema.


Europa - Italia

Dante se encontraba sentado en el patio de un Restaurant, utilizando una de las mesas libres, en donde claramente se podía observar una copa de Sundae de Fresas vacía.

En sus manos un cubo de cristal pequeño, donde el centro poseía una especie de vacío, en la cual yacía un líquido rojo.

La sangre de su hermano, Virgilio.

En frente del peliblanco hijo de Sparda, se encontraba el mismo rubio que lo acompaño en la noche anterior dentro del cuarto secreto del Vaticano y para su sorpresa, guiándolo hasta lo que buscaba.

Comiendo unos extraños rollitos con dulce de leche, el rubio empezó a hablar- Que harás ahora que tienes la sangre de tu hermano, buscaras a su hijo?- pregunto.

-Como sabes, que mi hermano tuvo un hijo?- contesto con otra pregunta el peliblanco, solo que esta vez, la voz de Dante era más seria.

Dulio simplemente siguió comiendo aquellos rollitos despreocupadamente y al terminarlos, miro nuevamente al peliblanco- Al parecer dije algo que lo molesto Dante- menciono el rubio, tranquilamente.

-No, molestar no… más bien curiosidad? Es que parece ser que las demás facciones, saben quién es el hijo de mi hermano y eso que yo no sabía quién era hace una noche atrás- refuto el peliblanco- Así que, allí me entra la duda… como lo sabe usted? O mejor sería preguntar, como las demás facciones sabían de esto y yo no? Digo, ya estoy enterado que los caídos lo saben y ahora ustedes… que me asegura que los demonios no lo sepan?- cuestiono con un extraño toque de inteligencia.

-Esa sería una pregunta en la que yo podría contestarle, con mejor claridad- menciono una voz que se acercaba a ambos.

El rubio, rápidamente se pone de pie al reconocer la voz- Mi Señor Miguel!?- exclamo algo sorprendido.

-Genial… y llegaron los ángeles- dijo con aburrimiento el peliblanco, mirando a la nueva persona en escena.

Hombre de altura y buen parecido, vestido con un traje smoking blanco y una corbata dorada. De pelos rubios con un considerable largor y ojos celestes.

El hombre que Dante observaba era uno de los reconocidos Serafines del cielo. San Miguel Arcángel o El ángel Michael.

-Es un placer conocer en persona, a uno de los hijos de aquel legendario demonio- menciono el ahora nombrado Miguel.

-Y a mí me da igual- respondió con tranquilidad el peliblanco- para que un Ángel de su categoría aparezca en persona ha de ser por algo importante, no?- pregunto.

-Ciertamente, pero antes me gustaría poder aclarar su duda anterior y si es posible, que me explicara sobre estas arcanas- dijo con una sonrisa el Serafín.

Otorgándole su asiento a Miguel, Dulio trae otra silla para poder acompañar en la charla.

-Y que es lo que, le gustaría saber?- pregunto Miguel mirando al peliblanco.

-Desde el principio sería lo mejor. Como saben de Nero? Y por sobre todo…- el peliblanco puso aquel cubo de cristal con el líquido rojizo en el centro de la mesa- Como consiguieron la sangre de mi hermano?- finalizo.

-Pues esto tomara algo de tiempo, aunque no voy a poder darte los detalles… el cómo se dé Nero, pues mi hermana me hablo de él, al fin de cuentas ella guio al joven Nero hasta Fortuna- menciono el Serafín- les molesta si pido algo?- pregunto, para observar como el peliblanco se encogía de hombros y Dulio empezaba a comer una segunda tanda de aquellos rollitos. Después de recibir su pedido, que era un Té y un pedazo de torta- Lo que voy a contarle ahora es algo, que todas las facciones lo saben- menciono Miguel.

-Que sorpresa!- dijo con sarcasmo el peliblanco.

Miguel hizo caso omiso al sarcasmo utilizado y continuo- Esto paso hace un poco más de una década- menciono sorbiendo un poco de su Té, antes de poner un rostro algo serio, pero el aura que desprendía era la de arrepentimiento- el día que los ángeles y ángeles caídos unimos fuerzas temporalmente, para atacar la Isla Dumary- comento- uno de los más grandes errores que llevo conmigo-mencionaba con un tono triste- la misión consistía en enfrentar una gran agrupación de la primera raza de demonios, que supuestamente controlaban a los humanos. Además de mí, allí fueron mi hermana Gabriel y el Serafín Uriel como líderes del escuadrón mandado- comenzaba a contar- al enterarnos de esto, dimos las opciones de liberarlos o en el peor de los casos-

-Asesinarlos… eso es algo nuevo viniendo de un ser, como decirlo… puro- menciono con curiosidad el peliblanco.

Dulio seguía comiendo tranquilamente aquellos rollos con dulce de leche.

-Al ser controlados por los demonios, el poder matarlos era una opción que no afectaba nuestra pureza…- dijo Miguel mientras miraba su taza- los caídos empezaron el ataque, matando a varios de los humanos que defendían la isla, nosotros no ingresaríamos en la batalla a no ser que fuera necesario, pero los humanos de Dumary tenían una excepcional experiencia para luchar contra los caídos, tenían armas para contratacar- menciono el serafín, sorbiendo un poco de su té.

-JA! No me sorprende, lo poco que se sobre Dumary es, que es un lugar donde mi padre enseño a los habitantes de allí a cómo defenderse de la primera raza de demonios- menciono con tranquilidad el peliblanco- Así que, el que sepan cómo defenderse de ustedes, no debería ser la gran cosa-

-No tengo las intenciones de negarlo, pero no es eso a lo que voy- menciono Miguel- al observar que los humanos empezaban a ganar terreno, los ángeles empezaron a apoyar, no con la intención de liberar…- las palabras pesaban al Serafin, que se notaba bastante arrepentido con lo que contaba- nuestros ángeles empezaron a atacar con la intención de matar- informo- la sangre empezaba a correr por las calles, los humanos que defendían la isla empezaban a ceder ante el ataque y fue allí que nos dimos cuenta del error que cometíamos, los ángeles que lograban acabar con un solo humano, se convertía en un caído- menciono con seriedad- esa fue la pista que necesitamos, para saber que aquellos humanos no eran controlados y simplemente se defendían del ataque-

-Primero necesitaban perder hombres, para saber que aquellas personas eran inocentes… me suena el cliché- comento con aburrimiento el peliblanco.

-Ciertamente, empezamos a perder a nuestros ángeles y fue esa la razón, del porque salimos del lugar… del porque yo salí del lugar- dijo Miguel, antes de mirar nuevamente al peliblanco- Como dije, no puedo darte los detalles ya que fui el primero en irme… la última persona que se retiro fue mi hermana- comento- y como dije, ella me hablo del hijo de Virgilio, esa la razón del cómo se del joven Nero y ese ataque a Dumary, es una de las razones del como obtuvimos la sangre de tu hermano- menciono.

-(Esto se pone mejor y mejor)- pensó para sí mismo el peliblanco con todo el sarcasmo del mundo.


Ciudad de Kuoh

Caminando por las calles, cierto peliblanco miraba con cautela los alrededores. No había visto nada fuera de lo común, por lo que tenía un rostro de aburrimiento.

Lo único que se le cruzaba por la mente, era el ir a la iglesia abandonada para conocer a los compañeros de Raynare, pero las ganas de ir hasta allí era algo que le faltaba.

-KYA!- un grito, bastante adorable según el peliblanco que buscando el origen de aquel sonido, logra observar a una monja en el suelo, con una maleta abierta a su lado- No otra vez~- fue lo que el peliblanco logro escuchar.

Acercándose para ayudarla, le tiende una mano- Estas bien?- pregunto Nero.

La mujer levanto un poco la cabeza, pero Nero no pudo observar su rostro ya que este se encontraba algo tapado por la tela que llevaba sobre su cabeza- H-Hai!- dijo suavemente la mujer en el suelo, que por el tono de voz utilizado, parecía no superar los dieciocho.

Agarrando levemente la mano del peliblanco, se levanta del suelo, pero una leve viento levanta la tela que tenía sobre su cabeza, rebelando un inocente pero hermoso rostro, un pelo rubio brillante y un par de ojos jades. Su altura no superaba los metro setenta, algo que Nero se percató de inmediato.

Mirando a su alrededor, el peliblanco observa que las ropas en la maleta se encontraba desparramadas- Bueno… mejor te ayudo con esto- Dijo Nero, para luego empezar a juntar las ropas de la monja y acomodarlas en la maleta, para mucha vergüenza de la rubia, al ver como el peliblanco agarraba su ropa interior.

Habiendo acomodado todo y vuelto a guardar en la maleta- Aquí tienes- dijo Nero entregándole la maleta a la rubia.

-G-Gracias!- dijo la rubia monja tomando sus pertenencias.

-No hay problema- comento sonriendo el peliblanco.

-No, e-enserio muchas gracias por tu ayuda, estuve buscando por varias partes a alguien que me entienda, no todos pueden hablar mi idioma, por lo que encontrarte es realmente obra del señor!- dijo la rubia con un extraño toque de determinación… bastante adorable.

A Nero solo se le empezó a caer una gota en la nuca, al ver toda la seriedad en las palabras de la rubia.

-Está bien- dijo Nero al no saber cómo responder a aquello. Dando media vuelta para marcharse, siente que lo sostienen de su manga.- Pasa algo?- pregunto el peliblanco al ver como la rubia de ojos jade, miraba al suelo y jugaba con su pie.

-Ummm… E-etto… podrías ayudarme?- Pregunto con timidez la monja- Llegue hoy, no conozco la zona…- decía, para ser interrumpida.

-Y estas perdida- completo el peliblanco sonrojando a la rubia, que solo atino a asentir- adonde ibas?- pregunto Nero, para solo escuchar el rugir del estómago de la monja, que aumento su sonrojo de la vergüenza- creo que ahora tengo una idea- dijo con algo de gracia Nero- Ven, te invito algo de comer… eh?-

-Asia Argento- menciono su nombre la monja con un sonrojo en el rostro- y no es necesario que haga eso, no quiero moles…- no pudo terminar su oración, al ver como el peliblanco se retiraba… con sus maletas- O-Oiga!- llamo la rubia, acercándose al peliblanco.

-No es molestia, además yo también tengo hambre así que no te preocupes, después te ayudare a encontrar el lugar a donde ibas- menciono el peliblanco al sentir a la pequeña rubia a su lado.

Algo avergonzada y con la cabeza baja-Muchas gracias, Señor…- agradecía la rubia antes de tomar en cuenta que no sabía el nombre, de la persona que lo estaba ayudando.

-Puedes llamarme Nero- se presentó el peliblanco.


Centro comercial de Kuoh

Saliendo del lugar con unas cuantas bolsas, Trish mira a su alrededor en busca de una banca.

Sentándose en una que se encontraba cerca, pone las bolsas de compras en el suelo para luego mirar a las personas pasar, percatándose a lo lejos, como un hombre trajeado miraba con cautela a los transeúntes, como si buscara algo.

Mirando con atención, Trish observa como parece señalar sutilmente a una dirección a alguien y ella al observar donde señalaban, logra ver a una jovencita de pelos castaños, estar hablando por teléfono.

Aquella joven al colgar su llamada, empieza a retirarse y detrás de ella, aquella sospechosa persona empezó a seguirla.

-Esto no tiene buena pinta- dijo la rubia, que agarro su celular y tecleando unas palabras, mando su corto mensaje.

Cargando nuevamente sus bolsas, la rubia empezó a seguir a la castaña y a su perseguidor.

Mientras tanto la castaña iba caminando tranquilamente por las calles de Kuoh, sin percatarse que las personas que la seguían, aumentó levemente en número.

La castaña tenía su cabello atado a una cola de caballo, vestida con una blusa amarilla y un bolero rosado, llevaba una falda corta de color amarillo, a juego con su blusa.

Aquella joven era Murayama, la compañera de clases de Nero en la academia.

Sumida en sus pensamientos, poca atención pone a las personas a su alrededor, que empezaban a disminuir en cantidad.

Llegando a las zonas residenciales fue cuando, se da cuenta que algo andaba mal.

-Qué extraño… juraría que había personas caminando a mi alrededor- murmuro para sí misma la castaña, mirando a todos lados.

-Es impresionante lo que hace un poco de magia no?- dijo una voz masculina acercándose a la joven- Sabes, fue un verdadero problema el poder encontrarte, esa energía que desprendes, al fin pudimos dar contigo- menciono.

La castaña da media vuelta, para ver como un hombre alto vestido con un traje de empresario, pelos negros y ojos violetas caminaba hacia ella.

-Ufufufu, ciertamente fuiste difícil de localizar, por más que detectábamos personas con leves auras sacras y los eliminábamos, aun no dábamos contigo, nuestro verdadero objetivo- esta vez fue la voz de una mujer, que apareció a lado derecho del hombre con traje.

Vestida con un traje de cuero de cuerpo completo que resaltaban sus esbeltas piernas, ancha caderas, cintura estrecha y amplio busto. Tenía un cabello gris claro y ojos escarlatas, que miraban con cierto sadismo a la castaña.

-Al fin podremos terminar la misión que Kokabiel-sama nos encomendó, tenía entendido que Rayna-chan había mandado a Freed a acabar con su anterior poseedor, pero no pasaron ni unos días y la misma aura volvió a aparecer- dijo la voz de otro hombre, que a diferencia del primero, se escuchaba más joven- Mira que matamos varias familias en tu búsqueda, sí que nos causaste problemas muñeca-

Los ojos amarillos de la castaña, se posan en el ultimo que hablo, el más joven tenía el pelo negro y ojos del mismo color. Una sonrisa algo altanera en el rostro y un collar con el símbolo de espadas colgando de su cuello. Vestido con un chaleco de cuero que se encontraba abierto mostrando sus abdominales, unos pantalones marrones y un par de botas.

El aura que empezaban a desprender aquellas personas, comenzó a asustar a la castaña que inconsciente, retrocedió unos pasos.-Q-quienes son ustedes?- pregunto con algo de temor.

El más joven del trio, agrando su sonrisa al ver como la castaña retrocedía lentamente- Miren, miren, nos tiene miedo!- menciono con un toque de gozo, antes de pasar su lengua por sus labios mirándola con lujuria.

-Ufufufufu, el escucharla gritar seria todo un gozo- decía la mujer de pelos grises, sonriendo sádicamente, asustando más a la castaña que maldecía el no tener su Shinai o bokken consigo en esos momentos.

No sabía quiénes eran, pero sabía que sus intenciones no eran nada buenas. Y sin un arma para defenderse, lo único que podía hacer era dejarse llevar por el temor que empezaba a sentir y buscar una forma de escapar de aquellas personas.

-Vetriel-sama, no tenemos tiempo para los juegos, si la encontrábamos en su hogar tal vez, pero aquí corremos riesgos de ser descubiertos por los demonios que controlan el territorio- menciono el hombre con traje.

-Awww~ pero solo quería divertirme Loel-kun, mira a Zach-kun, el sí está en el juego- menciono inflando los mofletes la nombrada Vetriel, mientras señalaba al más joven, que parecía murmurar algo de posiciones y Kama Sutra.

-Lo siento, pero no voy a ceder- dijo seriamente el hombre con traje- recuerden que también tenemos una monja que secuestrar- decía Loel tranquilamente.

-Oh, vamos Loel-san, la última familia que asesinamos solo la madre era mujer y no fue divertido ya que Vetriel-sama la acaparo para ella sola, yo también quiero divertirme un poco, no estoy con ánimos de esperar- dijo Zach con desgano- maldito viejo amargado- murmuro cruzándose de brazos- oigan… donde se fue?- pregunto, percatándose que su objetivo no se encontraba en el lugar donde se suponía debía estar.

-Al parecer intenta huir- dijo Loel observando como la castaña estaba algo lejos corriendo de ellos, desplegando un par de alas negras de su espalda y levantando vuelo, va en su persecución.

Zach fue el segundo en ir tras la castaña, mientras que Vetriel sonreía con sadismo observando a sus compañeros ir tras la chica.

-Es más divertido cuando la presa huye ufufufu- dijo la mujer de pelos grises, para que de su espalda salgan tres pares de alas negras.

En cuestión de segundos, Vetriel había alcanzado a Loel y Zach, persiguiendo a la castaña que huía temerosa, de lo que ella creía secuestradores, sin saber la realidad.

Llegando con un tranquilo caminar, al lugar donde anteriormente estaban los caídos, la rubia observa como estos se alejaban del lugar.

Sacando su celular, vuelve a escribir algo-Más caídos, eh?... Espero que Nerito lea mis mensajes- murmuro para sí misma la rubia, antes de suspirar y saltar a uno de los techos, siguiendo desde lejos a los caídos y la castaña.


Con Murayama

Corriendo a lo que sus piernas daban, la castaña se encontraba huyendo de aquellas personas que no le daban buena espina, en especial aquella mujer de pelos grises.

Mirando hacia atrás, se fija que ya no tenía a nadie detrás. Creyendo que estaba sola, reduce su velocidad, antes de suspirar con alivio.

-Ya te cansaste? O te rendiste?- pero la voz de Loel la pone en alerta nuevamente, que al mirar hacia el frente, observa que allí se encontraba el hombre con traje mirándola con aburrimiento-Correr es innecesario y agradecería que lo hicieras fácil para nosotros- comento.

-Qué?- fue lo único que pudo preguntar la castaña- cómo?- farfullo.

-Preciosa, debes ser más específica con tus preguntas- la voz de Zach a sus espaldas, produce un escalofrió en la castaña.

-Porque me siguen, que quieren de mí?- pregunto con miedo y confusión. Murayama siente como la sostienen del brazo.

Mirando al precursor de dicha acción, observa el rostro sin emociones del hombre trajeado.

-Ya te lo habíamos dicho no? Tu posees algo que te convierte en nuestro objetivo- la voz de Vetriel venía desde arriba, por lo que la castaña levanto la vista para observar con terror puro, a la mujer de pelos grises que tenía desplegada aquellas alas negras.

-Q-Que e-e-eres?- pregunto la castaña con miedo, confusión, dudas.

Una lanza de luz se formó en las manos de aquellas tres personas, siendo la mujer de pelos grises quien tomó la palabra- Soy lo último que veras en tu vida- sentencio con la intención de atacar.

Zach y Loel iban a ser los primeros en atacar, pero unas bolsas de compras impactan en ellos deteniendo sus acciones.

Loel hizo desaparecer su lanza por la sorpresa.

-Qué demonios?- pregunto Zach mirando algo extrañado la bolsa que le había impactado en el rostro.

-Quien se atreve a…- Vetriel iba a quejarse, pero una bolsa también la interrumpe.

-Lo siento, pero tendré que oponerme a esa afirmación- pero la voz de cierta diablesa rubia, llama la atención de los caídos y la castaña- No me atrevo… ya lo hice- menciono con algo de burla.

Murayama miro hacia los techos, observando como aquella persona que intervino tecleaba algo en su teléfono.

-Y tú se supone que eres?- pregunto algo tranquilo el hombre con traje.

-No se supone- negó a la pregunta Trish- soy la que salvara a la niña, así agradecería que intentaras no molestarme, que no estoy en buenos términos con los de su raza- menciono la rubia, recordando el momento en que "La zorra de plumas negras" había besado a su peliblanco-(Tengo que inmovilizarlos hasta que llegue Nerito, pero si me obligan tendré que acabarlos)- pensaba la rubia, sin saber las nuevas órdenes que tenía el peliblanco portador de Red Queen.

-Tu sola?- fue la pregunta de Vetriel con algo de burla, mientras la apuntaba con su lanza.

-Jujuju~ La rubia es temeraria!~ Y eso me gusta!- exclamo el más joven de los caídos, haciendo desaparecer su lanza de luz.

-Necesitamos concentrarnos, no podemos permitir que el objetivo vuelva a escapar- menciono Loel que aún seguía sosteniendo a la castaña.

Trish miro a la castaña, observando que la postura que poseía era de alguien entrenada, pero por la superación en número dedujo que no le quedaba de otra, más que correr.

-Oye, puedes con el que te está atajando?- pregunto la rubia mirando a la castaña, que se sobresaltó un poco al ver que se dirigía a ella. Asintiendo a la pregunta con cierta duda, Murayama mira a Loel, que sonreía con algo de altanería.

-Enserio crees que puedes contra mí?- pregunto con arrogancia el trajeado, solo para sentir la palma de la castaña por su costado, una sonrisa cargada de burla apareció en su rostro- Eso es to…- pero sus palabras murieron al observar cómo todo quedaba repentinamente de cabeza.

Murayama, había barrido la pierna del caído que la tenía presa, utilizando su brazo sostenido como palanca y haciendo fuerza con la palma que puso en el costado del caído.

Trish sonrió al ver que la castaña pudo liberarse, antes de saltar y posicionarse enfrente del caído más joven. Al tener aún, una bolsa en mano, utilizo su mano libre para atacar.

-Te tumbo una humana!- exclamo Zach para luego empezar a carcajearse, ignorando completamente a la rubia que ahora tenía en frente, fue cuando sintió la mano de Trish sobre su pecho que volvió a prestar atención- Oi, Oi! Muñeca, te adelantas demasiado- comento con un toque sugerente, para solo sentir un ardor en el lugar donde la rubia le estaba tocando.

Trish como respuesta mando a volar contra una de las murallas al caído, dejando que un sonido de corriente eléctrica se escuchara- Será mejor que corras- sugirió la rubia a la castaña, que no tardo en cumplir la sugerencia empezando a correr, pero Vetriel se interpuso en su camino.

-Tu no iras a ninguna parte mocosa, y en cuanto a ti zorra!- decía la peli gris con enojo, mientras la lanza de luz que tenía en su mano aumentaba de tamaño- No creas que saldrás viva de aquí-

-MALDITA!- grito Zach, recuperándose del ataque- TE HARE PAGAR!- Exclamo con enojo.

Loel empezó a levantarse lentamente, después de procesar aquel momento en que Murayama lo había tumbado.-Esto no quedara así mocosa, no tenía intenciones de hacerte sufrir, pero ahora es personal- murmuraba con enojo el caído de traje levantándose, mirando con ira contenida a la castaña que estaba frente de Vetriel.

Murayama simplemente se separaba de la peli gris, en busca de una zona segura para luego observar como la rubia revisaba su bolsa en mano, quitando algo que pudo identificar con relativa facilidad.

Loel fue el primero en hacer su movimiento, lanzándose a una gran velocidad contra la castaña que al sentir el peligro acercarse, solo atino en alzar los brazos a modo de defensa.

Creando una lanza de luz, Loel tenía la intención de empalarla en el pecho a Murayama.

-LOEL! CUIDADO!- la voz de Vetriel intentando advertir a su compañero, cayó en oídos sordos, al ver como el trajeado aún continuaba con su ataque hacia la castaña.

Pero el impacto nunca llego, en cambio, aquel sonido de una corriente eléctrica volvió a inundar el ambiente, antes de ser acompañado por el sonido de varios disparos.

En cuestión de segundos, la lanza, el brazo y las piernas de Loel se habían llenado de agujeros.

El arma hecho de luz desapareció, mientras que el caído cayo de espaldas-…AAAAAHHHHHHHHH!- y el grito de dolor, apareció segundos después.

Zach observo perfectamente, como la rubia quitaba una pistola de su bolsa, apuntaba y abría fuego contra su compañero, en cuestión de segundos. Iba a intentar detenerla, pero la velocidad con la que, la rubia había hecho todo eso, fue que lo congelo en su lugar. Eso, y que el brazo de Trish el cual empuñaba el arma, desprendía varios rayos.

Vetriel se puso en guardia al instante- Zach!-exclamo, sacando de su estupor al pelinegro.

-No eres humana, verdad?- pregunto el caído con apariencia de rebelde, observando como la rubia quitaba otra pistola de la bolas que llevaba.

Las armas que Trish portaba eran casi idénticas a las de Dante, lo que les diferenciaba de Ebony e Ivory, era que ambas eran negras y los nombres escritos eran distintos. Estas eran Luce y Ombra.

La rubia simplemente guardaba silencio, mientras una fina sonrisa surcaba su rostro.

Mientras tanto Murayama no sabía cómo actuar ante el desenlace de lo que sucedía en frente suyo. Observando como la nombrada Vetriel y el chico de llamado Zach, miraban con cautela y precaución a la rubia, que la había salvado de una muerte segura.

-AL DIABLO SI NO ES HUMANA! MATENLA! ACABENLA! HAGANLA SUFRIR!- gritaba con ira Loel, que se sostenía el brazo herido e intentaba sentir las piernas.

El primero en reaccionar a aquellas palabras fue Zach, que rodeo sus manos con energía de luz y se lanzó contra la rubia, que le miraba de lado.

Moviéndose a unos pasos hacia atrás, Trish evade el ataque del pelinegro, para luego agacharse y evadir una patada del mismo.

Estando en cuclillas, agarra la pierna del caído y al acto de levantarse, utiliza la propia fuerza de Zach en su contra, levantándolo del suelo y lanzándolo al otro lado de la calle, donde volvió a impactar contra una muralla.

Recuperándose casi al instante, el joven caído se lanza nuevamente contra la rubia que le miraba con una fina sonrisa.

Preparando uno de sus puños, intenta acertar un uppercut a la rubia, pero esta dobla su espalda hacia atrás, evadiendo el golpe.

Dejándose caer hacia atrás, la rubia con sus manos se sostiene del suelo y levantando las piernas, patea el mentón del caído con fuerza, elevándolo del suelo. Rápidamente, gira sobre su eje utilizando sus manos y pateando de manera lateral al caído, lanzándolo hacia Vetriel que miraba con disgusto y enojo a la rubia.

El cuerpo de Zach cayo justo enfrente de la caído, con tres pares de alas.

Trish volvía a pararse correctamente, mientras seguía mirando a los caídos con esa fina sonrisa, como si estuviera disfrutando, jugando con ellos.

-Al parecer la zorrita sabe defenderse- comentaba con molestia la peli gris mientras avanzaba hacia adelante, pisando sin ningún tipo de remordimiento, el cuerpo de su compañero que se quejó del dolor- voy a disfrutar, el hacerte gritar de dolor- menciono con sadismo.

Trish observo como la castaña aprovecho ese momento en que Vetriel la ignoraba para huir, viendo que ya no había civiles en peligro, la rubia vuelve su mirar a la caído que había desaparecido de su vista en un borrón.

Esta vez, la peli gris tomo por sorpresa a la rubia que apenas pudo evadir la estocada de la lanza de luz.

La sonrisa de Trish desapareció en ese momento. Girando sobre sí misma, deja pasar una segunda estocada de la peli gris y con el cañón de su pistola, intenta golpear el rostro de la caído usando la fuerza del giro.

Vetriel intercepta el golpe creando otra lanza de luz en su mano desarmada e interponiendo la misma entre el cañón de la pistola y su rostro.

Pero nunca conto que la punta del arma, quedara en una posición bastante peligrosa.

/Bang!/

Y el sonido del arma siendo disparada, se volvió a escuchar.

Vetriel tenía el rostro ladeado y con la cabeza algo gacha haciendo que su pelo oculte completamente sus facciones, pero eso no impedía el poder ver, las gotas de sangre caer al suelo con rapidez, señal inequívoca de que fue dañada seriamente. Lentamente la peli gris se separó de la rubia, tambaleándose un poco, ya que la bala había sido disparada muy cerca de su oído aturdiéndola de paso.

Trish miraba tranquila a la caído, viendo como utilizaba una de las lanzas para poder sostenerse de pie.

Mientras tanto, Zach se volvió a poner de pie, observando que su jefa se enfrentaba a la rubia y su compañero Loel había entrado en un estado de inconsciencia debido al dolor de sus heridas. Mirando a su alrededor se percata de la ausencia de la castaña, y en completo silencio se retira del lugar en busca de su objetivo, dejando a Vetriel encargarse de Trish.

Cuando Vetriel pudo controlar nuevamente sus movimientos, sin una pisca de duda ataca nuevamente a la rubia con gran velocidad, que saltando hacia atrás evade la estocada de la peli gris.

-Voy a matarte lentamente- farfullo Vetriel quien a pesar del ataque, aún tenía la cabeza gacha. Trish mira con curiosidad a la peli gris, al no poder escuchar lo que había dicho- TE HARE SUFRIR A LA HORA DE MATARTE!- grito con odio levantando la cabeza, dejando ver la herida que la bala había provocado.

Uno de sus ojos escarlatas ya no se encontraba, en cambio, quedaba una cuenca vacía y sangrante, junto el camino que la bala había recorrido sobre su rostro, desde la sien hasta la nariz.


Con Nero

El peliblanco se encontraba corriendo por las calles de la ciudad, mientras miraba el GPS de su teléfono, que señalaba la ubicación del celular de Trish. Al leer el mensaje de la diablesa, no le tomo mucho tiempo el saber que era importante. Después de todo el mensaje "Hay más cuervos en la zona" era bastante obvio.

Hacía ya unos minutos que dejo a la rubia monja con Raynare, sorprendiéndose de que Asia era la portadora de Sacred Gear que viviría en su casa. No es que le molestara, ya que al pasar algo de tiempo con la monja, le pareció bastante agradable su compañía a pesar de la inocencia que desprendía a montón.

Solo esperaba que la presencia de la monja rubia, no active los celos de la diablesa rubia. Aunque confiaba en sus instintos de que se llevarían bien, a pesar de que una era santa y la otra era una demonio.

Volviendo a la situación actual, el peliblanco se encontraba corriendo hacia la posición de Trish a gran velocidad, ralentizando el tiempo con su Reality Breaker en algunos puntos, como los semáforos en verde o las zonas donde las personas transitaban con concurrencia, para poder pasar sin la necesidad de detener su carrera.

En esos momentos Nero estaba entrando a la zona residencial que se encontraba al otro punto de la ciudad, ya que la ubicación de Trish en el GPS era al otro extremo de Kuoh.

Pasando unas calles observa que las personas parecían alejarse del lugar y disminuían en cantidad. Girando en una esquina, logra evadir a cierta castaña que pasa corriendo a su lado, mientras esta tenía un rostro lleno de miedo y confusión.

Iba a seguir corriendo en dirección a la rubia, pero el grito de la castaña llama nuevamente su atención. Al mirar a la castaña, se encuentra que esta tirada en el suelo boca abajo y con un sujeto encima de ella pisándole la espalda para evitar que se escapara.

-Estas causando muchos problemas, maldita sea- decía Zach que había logrado alcanzar a su objetivo- Tienes suerte que esa zorra rubia hubiese llegado, pero ahora ya no hay quien te salve- mencionaba con malicia, pisando más fuerte.

-Déjame ir! Que quieren de mí!? No poseo nada de lo que dicen!- exclamaba aterrada la castaña, al no entender con claridad la razón del porque aquellas personas con alas, la querían ver muerta.

Nero escuchaba todo lo que decía la castaña y el caído, mirando su celular rápidamente se fija que Trish se encontraba solo a unas cuadras de allí.

-No es necesario que sepas lo que posees!- exclamo Zach alertando al peliblanco cuando este creo una lanza de luz- Solo debes saber que estas mejor muerta!- menciono con la intención de terminar con la vida de Murayama.

Corriendo con la intencionada salvarla-RAAAAAAAHHHHH!- el grito de guerra de Nero, hace que el caído ponga un rostro de irritación completa.

-Quien mierda se atreve a interrumpir…- decía Zach mirando hacia donde estaría el peliblanco, solo para ver las suelas de un par de botas acercándose con velocidad hacia su rostro.

Nero había utilizado su icónica doble patada, mandando a volar a Zach contra la muralla de un hogar, por tercera vez en el día.

Cayendo con una rodilla en el suelo, el peliblanco se posiciona a lado de la castaña con la intención de ayudarla a levantarse. Murayama se sorprende al reconocer a su salvador como su compañero de clases y uno de los príncipes de la academia pero-Quédate detrás mío- ordeno el peliblanco, poniendo a Murayama a sus espaldas sin darle tiempo a refutar o siquiera cuestionar.

El pelinegro se reincorporaba lentamente, observando que esta vez era un peliblanco el que le interrumpía.

-Acaso hoy es el día, en que todos son héroes?- pregunto con enojo y sarcasmo el caído a nadie en particular. Escupiendo un poco de sangre, posa su vista en Nero- No importa, primero te matare a ti por interrumpirme y luego a la pequeña molestia que tienes detrás- comento con seriedad y enojo.

-Ángelo-san, hay que huir e-esa persona tiene alas!- dijo con un ligero tartamudeo la castaña.

-Lo sé, no es un ángel caído por nada- menciono Nero sin importarle que la castaña sepa que era el pelinegro.

-Ángel!?- Exclamo sorprendida la castaña, intentando comprender por qué un ángel quería matarla.

-Solo quédate atrás, te explicare cuando acabe todo esto por el momento, retrocede un poco- ordeno el peliblanco, observando como el caído creaba una lanza de luz nuevamente. Nero se pone a pensar, si sería necesario quitarse el guante.

-Un patético humano desafiándome- decía con cierta burla Zach- te hare pagar por tu insolencia!- exclamo lanzándose al ataque, acercándose peligrosamente con su lanza dispuesto a atravesar la cabeza del peliblanco que se mantenía tranquilo y con ojos fríos.

Estando a pocos centímetros de empalar su lanza en Nero, este mueve la cabeza a un lado dejando pasar el ataque.

Zach sorprendido y molesto, gira sobre sí mismo con la intención de golpear al peliblanco, pero para su sorpresa nuevamente, su ataque es detenido por la mano derecha del peliblanco, que agarro con firmeza el arma de luz.

-Cometiste un pequeño error- menciono el peliblanco arrebatando la lanza de luz del caído- Yo no soy totalmente humano- comento, incrustando la lanza en el abdomen del caído, que lanzo un grito desgarrador.

Murayama solo observaba con miedo la escena frente suyo, observando como su compañero de academia y de clases, asesinaba a aquel "Ángel".

-MAL NACIDO! HIJO DE PUTA!- gritaba Zach sintiendo como la lanza se hundía más y más en su abdomen.

-Terminemos esto- dijo serio el peliblanco, hundiendo aún más la lanza y atravesando de lado a lado al caído.

La castaña se puso de cuclillas en el suelo, cerrando los ojos y tapando sus oídos en un intento de no escuchar aquel desgarrador grito, que empezó a cesar después de unos segundos.

Cuando el grito termino, lentamente empezó a quitarse las manos de los oídos, para escuchar el sonido del cuerpo del caído chocar contra el duro piso, seguido de unos pasos que se dirigían hacia ella.

Aterrada abrió lentamente los ojos, para ver enfrente suyo al peliblanco que se puso a su altura. Por la cercanía del peliblanco, no puede evitar caer sobre su trasero.

-Ya acabo- fueron las simples palabras de Nero, que solo veía con algo de pena a la temerosa castaña-No te preocupes, ya no te hará daño- menciono.

Sin saber cómo reaccionar a aquellas palabras, sin saber qué hacer, solo atina a lanzarse a los brazos del peliblanco que la había salvado, dejando salir aquellas lagrimas que reflejaban el miedo que sentían.

Nero solo dejo que la castaña se desahogara y esperaría a que se calmara, antes de pensar en cómo proseguir. Por ahora esperaba que la diablesa rubia no estuviera en problemas o mejor dicho, no estuviera creando problemas.


Con Trish

Los constantes asaltos de la caído, que atacaba con fuerza y velocidad hacían que la rubia solo bloqueara y evadiera. Aunque Trish no parecía esforzarse demasiado, más bien parecía que sus movimientos eran repetitivos, como si supiera por donde vendría el ataque.

Parando un ataque vertical de la lanza con sus pistolas, Trish mira directamente al único ojo de Vetriel, que solo desprendía ira y furia.

-Seguirás haciendo un berrinche?- se burló la rubia, observando como el rostro de la caído se desfiguraba más por la ira.

-TE ATREVISTE A DAÑAR MI HERMOSO ROSTRO!- bramo la caído con furia- NO CREAS, QUE SALDRAS IMPUNE!- gritaba con enojo.

-De que te quejas? Ese estilo te queda mejor, mira que la ropa que llevas parece comprado de una tienda de descuento- seguía burlándose Trish con algo de malicia- solo te hice un favor- dijo haciendo fuerza y empujando a la caído.

-Favor?...- dijo Vetriel en un susurro, para luego apuntar a la rubia con su lanza- Cuando te mate, será el favor que hare a este mundo!- exclamo lanzándose al ataque.

La rubia predijo la trayectoria de la lanza viendo que iba dirigido a su pecho, y utilizando a una de sus pistolas desvió el ataque.

Aprovechando la apertura que había creado, Trish golpea con la punta de su pistola el abdomen de la caído.

Sintiendo el golpe, la caído se encorva un poco hacia adelante pero no se deja llevar y utilizando su otra mano, crea una lanza de luz más y lo utiliza como garrote, golpeando fuertemente la pierna de la rubia.

Al sentir el golpe, Trish se arrodilla dándole tiempo suficiente a Vetriel para patearla en el rostro, haciendo que salga disparada hacia atrás con tanta fuerza, que la muralla de la residencia con la que Trish impacto se había quebrado.

-Esto terminara en cualquier momento, Zorra!- exclamo la caído, observando como la rubia se levantaba lentamente y posaba su vista sobre ella, con una extraña sonrisa.

Un pequeño corte había aparecido en la mejilla de Trish, que dejaba caer un fino hilo de sangre. La rubia simplemente paso su mano por sobre su mejilla, limpiándose la sangre, y dejando ver que la pequeña herida ya había desaparecido.

-No lo creo- dijo la rubia mientras un aura dorada empezaba a rodearla y varios rayos saltaban a su alrededor- sería mejor decir, que yo terminare esto en cualquier momento- mencionaba Trish, mientras varios rayos se unían a sus pistolas.

-Ya vi tu pequeño truquito, no vas a sorprenderme esta vez- comento la peli gris recordando que ese ataque había utilizado contra su inconsciente compañero trajeado. Volviendo a cargar contra la rubia, apunto sus lanzas de luz al cráneo- Esto termina ahora!- exclamo arrojando con fuerza sus armas sacras.

Trish solo apunto a la caído, a pesar de las lanzas que se dirigían a ella a gran velocidad. Una sonrisa se dibuja en su rostro- Así es.- dijo jalando del gatillo.

/Trrooommm!/

En vez de salir una bala como proyectil, un relámpago azul salió despedido, destrozando las lanzas de luz en el proceso e impactando contra el objetivo que había apuntado.

Siendo corta la distancia, todo aquello había sucedido en cuestión de segundos. Desde el lanzamiento de las armas de luz y el disparo de la rubia.

-*Cof*Cof*- Vetriel empezó a toser sangre, mientras con una de sus manos intentaba tapar la herida que Trish le había provocado, aquel agujero que había aparecido en el centro de su pecho-I-Imposible- fue lo único que pudo decir, antes de caer muerta sobre el pavimento.

-Querida, eso no tiene estilo- menciono la rubia, acercándose al cadáver de la caído. Mirando a su alrededor, observa los pequeños percances que habían provocado su pelea- Mejor veo la forma de deshacerme de los cuerpos, además de que…- Trish miro como el cielo parecía resquebrajarse y romperse- la barrera que mantenía alejado a los humanos está empezando a desaparecer- menciono.

Agarrando el cuerpo de Vetriel desde las alas empieza a arrastrarla mientras se acerca al cuerpo del otro caído, dándose cuenta que no estaba muerto, sino que inconsciente.

-Tal vez sirvas de algo- menciono, tomando al caído de la única mano buena que le quedaba y arrastrándolo junto con el cuerpo de Vetriel.


Con Nero

El peliblanco aún seguía con la castaña en brazos, que ahora parecía más tranquila.

-Gracias- dijo en un susurro la castaña, pero que fue escuchado por Nero.

-Lo importante es que estas bien- menciono el peliblanco, que se puso de pie y ayudo a la castaña a ponerse de pie.

-Pero porque esos Ángeles me atacaban!?- pregunto separándose del peliblanco, mientras miraba el cadáver del caído y desviaba la mirada al no poder mantener la vista en el cadáver.

-Eran ángeles caídos y ellos están buscando una Sacred Gear- menciono Nero, que viendo el rostro de la castaña la interrumpió antes de que siquiera preguntara- mejor ven conmigo y te explico con más detalle, vale?-

-Eso sería una buena idea Nero Ángelo-san!-menciono la castaña, haciendo que Nero le mirara algo dudoso.

-Acaso… te mencione mi nombre?- pregunto el peliblanco con verdadera duda.

-Soy tu compañera de clases, Murayama- menciono la castaña, mientras se limpiaba las pocas lagrimas que aún tenía por el rostro.

-Ya veo… - fue lo único que dijo el peliblanco-(Esto hará las cosas un poco complicadas)- pensó antes de sentir que alguien se acercaba. Mirando hacia un costado, ve como la rubia venia acercándose y a rastras traía a dos caídos.

-Al parecer tu también mataste- comento Trish, mirando el cuerpo de Zach- Tengo uno vivo… la otra, puso resistencia y tuve que asesinarla, espero que eso no cause problemas- menciono.

-No lo hará… recibí la orden de matarlos, pero aun así, el que tienes vivo puede sernos útil- comento Nero.

-Estas bien?- pregunto Trish, posando su vista en la castaña.

-H-Hai!- respondió Murayama- me explicaran ya porque querían matarme? Y me dirás como sabias de estos ángeles caídos?- pregunto mirando al peliblanco.

-Al parecer la chiquilla es impaciente, ven con nosotros- dijo la rubia- te explicaremos cuando vayamos a un lugar más tranquilo, pero primero, debemos deshacernos de los cuerpos- dijo con algo de cansancio.

Nero se acercó y cargo el cuerpo de Vetriel poniéndolo sobre su hombro, antes de ir nuevamente hacia el cuerpo de Zach y también cargarlo.

-Lleva tú al caído restante y a Murayama a casa, asegúrate que cuando despierte no cause problemas, llama a Azazel y dile que la misión se cumplió- ordeno el peliblanco con seriedad, sin dar tiempo a contra decir- yo me desharé de los cuerpos y luego iré junto a ustedes- menciono.

-Vale, no tengo problema con ello- dijo la rubia, antes de mirar a la castaña- vendrás conmigo, así que vamos- menciono.

-Eh? Pero… y Angelo-san? Como hará para ir con… con los cuerpos?- pregunto algo complicada la castaña, al no saber cómo referirse hacia los cadáveres.

-No te preocupes por esto, tómalo como, una pista a lo que vas a adentrarte- comento el peliblanco con algo de gracia, antes de utilizar su Reality Breaker.

-A que te re…- Murayama callo, al observar como el peliblanco desaparecía de su vista en un parpadeo-QUE PASO!?- exclamo sorprendida.

-Bienvenida al mundo sobrenatural- dijo Trish sonriendo, mientras ponía uno de los brazos del caído sobre su hombro- Ayúdame con esto, debe parecer que lo estamos ayudando- ordeno.

Murayama acato la orden de la rubia algo dudosa y emprendieron su camino a la residencia Ángelo, dejando atrás, los pequeños estragos que habían producido. Cosa que a Nero y a Trish, realmente no les importaba.


Hasta aquí sera el cap… No dire mucho esta vez, solo mencionare que el Harem de Nero no será el usual. Para empezar, algo que dejare en claro. El grupo femenino de Raynare, no estará en el Harem. La forma que planee esto, es que, no todas las féminas de apariencia de 17, 18 y 19 estén en el Harem. Si bien dije, que lancen una moneda al aire, y digan un nombre y posiblemente acierten. Si eligieron a Raynare, Kalawarner o Mitelt… lamento informar que fui tan Troll que fallaron si las eligieron XD.

Estarán varias que podrían pensar, pero para los fanáticos de Raynare, no estará. El motivo de esto… tengo la intención de solo incluir a dos caídos en el harem… aunque uno de esos Caídos es mitad demonio. No se hagan saben de quien hablo.

Volviendo al punto… eso sería todo… la razón del porque Raynare y compañía están vivos… es porque hasta el momento, no leí ningún fic, en donde todos los caídos que acompañan a Raynare sobrevivan… personalmente no la veo como una zorra sin corazón y a sus compañeros, como asesinos frios.

Espero que les haya gustado el cap. Y espero sus hermositsimos Reviews… aunque hablando de Reviews… vamos a los Reviews…

James Anderson: Medio mes entonces… Aquí tienes el cap.

Rygart Arrow:Gracias man, y aquí tienes otro capítulo… y si… es lo que planeo hacer jejeje. Espero el cap te agrade.

Ronaldc v2: Gracias y si, Nero empezara a recordar. Trish intenta que el peliblanco se acepte a si mismo. Neko… fugitiva?... jujujuju see, aunque aun falta para que sea descubierta… bueno no tanto. La historia de Sparda se sabe en todos lados, pero para mantener en secreto todo, se habia decidido que lo tratarían cono un cuento… pero se descubrirá mas cosas con el pasar del tiempo… el misterio de Nero Angelo termino para Rias… que ahora sabe que Nero es un Sparda… como hara las cosas a sabienda de eso… ya se vera.

See,,, ya me lo imagino todo jajajajaja.

Gracias por comprender ese punto… y la fiesta que armara Nero sera cuando vaya al inframundo… ya sabemos todos para que jejeje.

Aquí tienes el cap y hasta la próxima…

Jokerjojo888: Gracias, aquí tienes el cap.

Eso es todo…. Gracias a todos por los reviews y nos vemos en la próxima actualización.

Se despide de ustedes desde su cel…

MDRC97 fuera…

Chau chau.

P.D.: Alguien tiene un tema de Speed Metal que recomendar?


Hoteles de Kuoh

El lugar era amplio, decorados con detalles marrones y tonos grises, detalles apenas notados por la tenue luz que iluminaba. El lugar tenía un estilo algo moderno y en los estantes varias consolas de video juegos de distintos tipos se encontraban.

Sentado en uno de los sofás, un hombre se encontraba mirando la pantalla LED que tenía en frente, jugando con sus consolas. Siendo la televisión, la única fuente de luz que iluminaba todo el cuarto.

La razón del porque todo se encontraba a oscuras era por el simple motivo, de que las ventanas se encontraban tapadas por varias cortinas de tela gruesa.

-Vamos, solo un poco más…- decía la única persona en el lugar, que seguía jugando su videojuego- Ya casi…- murmuraba empezando a golpear constantemente uno de los botones de su control.

El tono de llamada de su teléfono móvil, desconcentro un poco a aquella persona, provocando que tocara el botón equivocado y a consecuencia de ello, el personaje de su videojuego pereciera.

-…- ninguna palabra provino de aquella persona, que estiro su mano hacia su celular con la intención de contestar- Habla Azazel- fue la respuesta del caído, que escucho la voz de la persona que le llamaba- Novia pseudo-homicida?- pregunto algo sorprendido el gobernados-ya veo, el chico te dio mi número y porque la llamada?- menciono y pregunto ahora entendiendo como Trish podía contactarlo.

Escuchando las palabras de la rubia, Azazel solo suspira un poco.

-Entiendo, iré dentro de un rato- menciono colgando su teléfono móvil-… genial, ahora tengo que volver a empezar desde el capítulo seis, te maldigo Ubermorph- mascullo el caído levantándose de su sofá para apagar la consola.

-Y yo que creí que jugarías un rato más, antes de ir a la casa de tu "Carta blanca"- menciono la voz de una silueta femenina bastante curvilínea, que se hace notar al pararse cerca de la televisión- Es raro verte responsable Azazel-

-Es que los trabajos que doy al chico, son de alta importancia… en la gran mayoría- menciono Azazel- completo la misión de encontrar a los subordinados de Kokabiel en tiempo record. Creo que se tomó en serio, eso de apurarse- dijo con tranquilidad.

-No lo negare, le diste la misión temprano en la mañana y ya recibes la notificación en la tarde- comento aquella mujer- y que iras a hacer?-

-Capturaron a uno, a los otros los mataron- mención Azazel- quisiera que vayas al lugar donde tuvieron el pequeño pleito, lo repares y castees un hechizo que cambie los recuerdos de las personas que circulan el lugar… después puedes volver a Grigori si quieres- ordeno el gobernador.

-Are? Tengo que ser la que repare los daños? Sabes bien que eso toma tiempo- menciono la mujer.

-Y confió en que lo harás rápidamente- refuto el pelinegro con mechas doradas- Yo voy yendo, iré por Raynare primero, quiero asegurarme que no mataron a los equivocados… algo me dice que el chico no paso por la Iglesia- menciono poniendo una mano en su mentón.

Encogiéndose de hombros Azazel se acerca a la puerta principal, abriéndola y dejando que la luz externa ilumine la habitación.

Ladeando la cabeza, mira por última vez a la mujer que le acompañaba. Vestida con un traje de ejecutiva de color negro, con el único detalle de que sus botas eran de caño largo, que le llegaba hasta por sobre la rodilla y siendo su falda un poco corta, dejaba ver un poco de piel.

La mujer poseía un cabello purpura largo atado en una cola de caballo, dos mechones de cabello caía en los lados enmarcando su rostro y un fleco que cubría su frente, y levemente uno de sus ojos violetas.

Su piel era blanca, y ese hecho resaltaba sus finos pero apetitosos labios, que estaban pintados en un leve rojo.

Parecía estar a mediados de sus veinte, pero a pesar de ello, su figura era atractiva y sensual. De un busto grande, cintura delgada y caderas anchas, teniendo aquella figura de reloj de arena, que muchas mujeres envidiarían.

-Como digas Azazel… también me retiro, reparar un lugar toma tiempo- dijo la peli morada, creando un círculo mágico bajo sus pies.

-Te lo encargo Pene-chan!- se despidió con burla el caído, cerrando la puerta rápidamente para evitar ser golpeado por lo que parecía un vaso de wisky.

-Es Penemue- dijo la peli purpura con molestia, mientras desaparecía en un círculo mágico.