Muy buenas a todos, siento la tardanza, ya que el viernes no actualicé, pero bueno aquí subo el siguiente capitulo. Realmente quiero que mi historia sea algo reflexiva, al llegar el viernes aun no la tenía acabada y me negué a subir cualquier cosa, a si que opté por retrasarme unos días más.

Por otra parte, me gustaría responder a un review que recibí con la publicación de el tercer capitulo por parte del anonimo Darkmoon:

De primeras, no debería estar contestando a tal review, porque creo que no vale la pena, no obstante, ya que tu me has hecho perder el tiempo leyendo tu ... "critica", pierde el tiempo tú ahora, leyendo mi respuesta. No entiendo el porqué ni la finalidad de tu comentario, ya que si tanto odias o aborreces las historias con OC's, simplemente no las busques, esto es Fanfiction, hay OC's por todas partes y no solo sobre Loki, si no de cualquier genero y cualquier temática, al igual que hay miles de historias que no tienen. Aquí la gente publica lo que quiere y lo que le divierte, tu sabrás lo que lees. Yo, particularmente, escribo porque me divierte y me relaja, si decidí escribir una historia romántica con OC fue porque me apetecía, y si elegí a Loki fue porque realmente me inspiró a hacerlo, al igual que podría haberme inspirado cualquier otro.

De segundas, si leyeses más historias mías en esta página u en otras, verías que ninguna de mis OC's son iguales y por si no lo sabías, intento que se parezcan lo menos posible a mi, que por cierto no me conoces, y por lo tanto no puedes basarte en nada para decirme que mi protagonista es una Mary Sue. ¿Que mi historia está muy trillada? Posiblemente si, posiblemente no, no lo sé, al parecer tú has leído más fics de esta historia que yo para saberlo. En el caso de que fuese así, bien poco me importa, ya que ni si quiera he terminado este fic. Pero bueno, no voy a caer en temas de originalidad con alguien que se apoda "darkmoon", (en fanfiction hay como 140 personas con ese sobrenombre.) Y por último decirte, que lamentable poco respetable es que alguien empiece un texto con "En verdad..."

Siento la parrafada, pero realmente creo que es necesario parar a los haters que solo hacen que comentar en historias que ni les van ni les vienen. Ánimo a todas con sus historias y sus OC's, que mejores o peores, estoy segura de que todas nos divertimos con esto. Sin más, les dejo el capitulo y como siempre, los personajes de marvel perteneces a Stan Lee.

"Discrepancias."

A penas mi ducha rozaba los quince minutos, cuando se acabó el gas. Por suerte ya había enjuagado mi pelo y los restos de jabón que quedaban estaban por mi piel. Salí de la ducha con cuidado para no resbalarme, poniendo los pies en la alfombrilla negra que había en el suelo. Cogí mi albornoz y una toalla para el pelo y salí a mi habitación para cambiarme. Oí jaleo en el salón, ¿Loki había descubierto como iba la tele?

Abrí mi armario empotrado buscando algo que ponerme. Tenía una táctica infalible cuando no sabía que ropa elegir: metí el brazo hasta el fondo de uno de los compartimientos del armario y saqué una sudadera gris con el diseño de una cabeza de zombie negra y unas letras rojas que decían " zombie party". Repetí el proceso dos veces más y encontré unos pantalones cortos negros y unas medias rojo burdeos, sin duda mi color favorito. La pesca me pareció acertada y la combiné con unas botas negras,me vestí y fui a secarme el pelo, por suerte, era tan liso que casi no se enredaba o ondulaba, a si que a penas me entretuve y salí en busca de el Dios.

Encontré a Loki sumergido en una entrevista que estaban dando por televisión, el hombre que salía me era familiar, últimamente estaba saliendo mucho en los medios, junto con una joven. Se llamaba Erik Selving, era un profesor de universidad especializado en astro-física y al parecer había podido realizar grandes avances y crear nuevas teorías en muy poco tiempo.

- ¿te gusta la astro-física? - pregunté mientras seguía detrás de él. Debía de estar muy concentrado escuchando, porque se giró sorprendido por verme allí.

- ¿qué es este aparato? - Preguntó ,evadiendo mi pregunta, señalando el televisor.

- se llama televisión, sirve para ver cosas que ocurren en otra parte. Aunque no suelo ver mucho las noticias, normalmente si tengo tiempo veo películas, series o veo dibujos animados. - el mundo iba demasiado mal y yo terminaba del estudio demasiado cansada como para ponerme a ver los desastres que ocurrían por todo el mundo.

- ¿dibujos animados? - dijo Loki. Esperaba que su cara mostrase inconformidad y algo de asco, pero sólo parecía perdida, como si le hubiese hablado en otro idioma.

- creo que te estas perdiendo cosas muy importantes en esta vida. - reí. Los dibujos animados eran mi vida, era en lo que se basaba mi trabajo. - bueno, no me mires así, luego te lo explicaré. Ahora vamonos.

- está bien. - se puso de pie. Estaba extrañamente manso, sin embargo tenía una mirada oscura y una mueca parecida a una sonrisa surcaba por su rostro.

Seguía llevando aquella camiseta verde de cuello ancho y los pantalones negros, daba una impresión extraña, pero podría ir con eso de momento por la calle, no obstante, no calzaba nada .

- será mejor que te pongas las botas. - le sugerí.- te dejaría unas zapatillas, pero dudo que usemos la misma talla. No puedes salir descalzo.

Como un buen niño, Loki obedeció, cada vez estaba más contrariada, no parecía el mismo estúpido y altanero hombre que vino a exigirme que le dejase quedarse en mi casa. Con un chasquido de dedos sus botas volvían a calzar sus pies mientras se dirigía hasta la puerta de la entrada y la abrió indicándome que saliese yo primero. Cogí la chaqueta y salí por la puerta, su caballerosidad casi me hace enrojecer, si no fuese por como de imperturbable y frío se había vuelto su rostro. Bajamos en silencio por el ascensor hasta la planta baja, los dos pisos se me hicieron eternos. La portera asomó la cabeza por la ventana cuando nos vio pasar, esa vieja amargada a saber que estaba pensando al verme con Loki, hacía relativamente poco tiempo que lo había dejado con mi ex-novio y de seguro que el hecho de verme junto a otro hombre le parecería horrible, a la par que indispensable para sus tardes de cotilleo con el resto de vecinas. -*que asco*- pensé.

Al bajar las escaleras hasta la calle, saqué las llaves de el coche, entonces me percaté de un hecho bastante importante.

- ¡mi coche! - exclamé. Me lleve las manos a la cara y una mueca de terror inundó mi rostro. ¡ lo había olvidado por completo! - lo siento mucho, Loki, mi coche está bastante lejos de aquí, se me olvidó cerca de donde...- pensé mis palabras- me salvaste. -o donde me agredieron, o donde intentaron matarme, o de donde te conocí, o de donde apareciste de entre la basura.

- ¿y que con eso? ¿ que es un coche? - a veces quería pegarle, ¿de verdad no sabía todas aquellas cosas o me estaba tomando el pelo? - es mi medio de transporte, sin él no podremos llegar hasta el centro comercial. - pensar lo lejos que estaba y lo poco que había reparado en él en esos días, me producía jaqueca.

Loki miró hacía delante, una calle se abría ante nosotros, de lado a lado la atravesaba una carretera llena de todo tipo de medios de transporte y la gente paseaba tranquilamente por las aceras. El Dios me dio un pequeño codazo y yo alcé mi cabeza hacía su rostro, sin entender, pero me indicó con la cabeza que mirase a una de las calles de enfrente que daba salida a la calle principal, donde nosotros estábamos. Entonces lo vi, a mi pequeño y preciado Nissan Micra, acercándose y aparcando justo delante de nosotros. No sabía que cara poner, todo era tan tremendamente surrealista... el coche estaba ahí, delante de mis narices, y había llegado sólo ¡sólo! No había nadie dentro conduciendo. Miré a Loki desesperada, o sorprendida, temerosa y alucinada. Quería agradecerle, quería decirle "gracias", pero no me salían las palabras adecuadas.

- pensaba que no podías hacer magia... - dije. - si sigues así, ¿ no decías que iban a descubrirte? - tragué saliva.

- esto es solo una nimiedad.- contestó áspero. - todavía no he hecho ningún hechizo importante como para que me descubran. Ahora sube y llévame a centro comercial. - no podía tomarlo en serio, pensaba que "centro comercial" era una ciudad y aunque él estaba muy serio este día y me hacía querer estar callada, por dentro no podía evitar partirme de risa.

Subimos al auto y pasados unos veinte minutos sumergidos en el espeso trafico neoyorquino, ya estábamos en las puertas del enorme edificio, gris, repleto de luces azules y escaparates enormes y adornados con ropas de otoño. Aparqué en el parking subterráneo, Loki fue callado todo el tiempo, observando cuanto nos cruzábamos. Bajamos y la presión de estar en el subterráneo se hizo presente, sólo estábamos dos pisos más abajo, pero hacia una calor insoportable, olía a humo y a gasolina.

- ¿todos estos... "vehículos", son de la gente que está aquí? - preguntó el Dios.

- Eso me temo, hemos tenido suerte encontrando sitio. - suspiré, lo miré de reojo, ni si quiera se tomaba la molestia de mirarme.- ¿como es el sitio de donde vienes? -pregunté sin pensar mientras eché a andar hacia el ascensor. Él simplemente me siguió, callado, no sabía que decir.- Quiero decir: lamentablemente, aquí nos regimos por una sociedad bastante consumista, ya has visto la ciudad, está repleta de gente. Somos como las abejas, nos alojamos en pequeños trozos de un gran panal y, como un rebaño de ovejas, todos nos movemos ciegos dirigidos por pastores, mayoritariamente incompetentes. - Loki me observaba anonadado, con gesto de sorpresa y la boca ligeramente abierta.

- te recuerdo que soy un Dios y heredero a un trono, bueno más bien a dos... y por lo tanto, dispongo de una estancia digna de mi posición. - su mirada era punzante y cargada de superioridad, su sonrisa casi mostraba la intención de crear envidia en mi. - aunque, por desgracia, también "somos" gobernados por gente incompetente. claro que todo esto cambiará cuando yo sea el Rey.- su tono de voz era tan prepotente que hacia querer arrancarle la piel a tiras, irguió su cabeza y me miró por encima del hombro mientras sonreía.

- o sea que, ¿además de tratarte como a un Dios, he de tratarte como a un príncipe? - alcé una ceja algo divertida. Sinceramente, esperaba que no hablase en serio, porque ni en broma iba a "sucumbir" ante él.

- Futuro rey. - me rectificó, puntualizado sus palabras con el dedo índice.

- pues ni lo sueñes. - sentencié. no iba a pasar por el aro. - no voy a mostrarte mis respetos, ya seas el rey de Asgard, de Jotunheim, de las Bahamas o de Puchuch. - la cara se le desencajó por momentos y la incomprensión y frustración que le provocaban mis palabras lo hizo enfurecer.

- ¡como osas, estúpida midgardiana! - me agarró del brazo y me lo apretó, pero yo deshice el agarre de un tirón. Su rostro ensombreció, parecía intentar no caer en la ira, pero al mismo tiempo, sus ojos verdes querían apretarme el pescuezo. Como si un demonio habitara dentro de él e intentase salir por su boca, se reprimió, haciendo que su voz sonara más grave y raspada de lo normal. - tu misma has admitido que sois una raza dominada, habéis sido creados para ser gobernados. Sois como ovejas, estúpidas, torpes y no sabéis hacer nada solas. No tenéis otro propósito en la pirámide de la existencia.

- Es posible. - respondí ,seria, por la tensión que se había generado en el ambiente. - pero yo no. - Loki entrecerró los ojos y ladeó la cabeza creyendo no haber oído bien. - Lo siento, pero no estoy hecha para acatar las órdenes de nadie, valoro demasiado bien mi libertad. No te lo tomes como algo personal, seas tu, sea quien sea, le diría lo mismo. Podrás torturarme, encerrarme y encadenarme, pero en mi mente seré libre, en mi mente estaré fuera de esa celda y ,en mi mente, le mataría.

Algo me hizo crujir la cabeza: *te recuerdo que puedo leer tu mente* su voz resonó en mis pensamientos, aún no estaba acostumbrada a esa sensación, era como si una mano me estrujase el cerebro por dentro. Fruncí el ceño, no estaba enfadada con él, sin embargo esta batalla verbal me la estaba tomando como todo un desafío, ya no por mi raza o por mi especie, si no por mi, personalmente. -* aunque estés en mi mente, jamás podrás controlar lo que pienso, si he de pensar que eres desagradable, lo pensaré y me darán igual las consecuencias, porque habré sido libre de pensar lo que quiera, hasta el último momento.* - pensé, segura de que me estaba oyendo. Sonreí, victoriosa.

- creo que me subestimas.- respondió, ahora hablando. - mis poderes van mucho más allá, de hecho, si me apeteciese, podría "persuadirte" para que me adorases.

- ¿ y no vas a hacerlo? - no sabía si creerle. Telepatía, telequinésis, e incluso la teletransportación me parecían aceptables dentro de unos parámetros, pero la capacidad de controlar personas o de manipularlas, hizo que se me erizase el bello de los brazos.

- No lo haré, puedes estar tranquila. - una sonrisa irónica y algo malvada le hizo enseñarme los dientes. - así me parece más interesante.

Sin darnos cuenta habíamos parado la parte superior del centro comercial, donde se encontraban las tiendas de ropa. Paré en seco después de bajar del ascensor, Loki, quien iba delante, fue la causa. Algo irritada por el repentino acto, me situé a su lado, cuando lo observé vi como sus ojos miraban a todas partes, a todas las luces, escaparates y a toda aquella gente que andaba por allí, sin duda su faz reflejaba algo de ansiedad. Le entendía perfectamente, precisamente no me gustaba venir de compras por la cantidad de gente que se acumulaba en estos sitios. No se como se me había ocurrido ir, en ese instante estaba totalmente arrepentida.

Suspiré profundamente y le puse la mano en el hombro, como muestra de que debíamos movernos, mientras él seguía algo pasmado, yo leía los rótulos de los comercios, no muy segura de saber exactamente qué clase de ropa le gustaría al Dios. En todas las tiendas estaba la nueva temporada preparada para el invierno, pensar en un Jotun abrigado me hizo sonreír.

Loki estaba mirándome y no pudo evitar sonreír también, aunque se encargó de que yo no lo viese. Veía aquellas ventanas con las mercancías puestas en aquellos humanos tan extraños, parecía que estuviesen muertos o sin alma, algunos no tenían cabeza, otros no tenían cara, sin embargo, todos parecían no estar hechos de carne y ninguno se movía. No entendía que extraña magia era aquella, pero decidió caminar hacía el establecimiento en el que tenían a aquellos seres inmóviles, más parecidos a los midgardianos. Irremediablemente, le seguí dentro, donde un fuerte perfume indescifrable inundaba el local. Era bastante grande, las paredes blancas parecían austeras delante de las innumerables prendas ordenadas por colores de todas las tonalidades posibles, ese detalle hacia que el interior de la estancia fuese realmente atractivo, aunque por otra parte, casi daba pena romper la armonía de colores que reinaba en cada perchero y en cada estantería.

Un chico bastante atractivo se acercó a nosotros al vernos algo desorientados. Llevaba un polo y unos pantalones negros, seguramente como uniforme de la empresa, ya que en la parte derecha del polo llevaba bordado el nombre de la tienda y en el otro lado una plaquita mostrando el nombre de "Danniel".

- buenas tardes, bienvenidos. Si necesitan ayuda en algo por favor no duden en pedírmelo.

- ¿qué clase de hechizo has usado para petrificar a los humanos que tienes tras el cristal?. - la cara de el pobre dependiente era un poema, y a mi casi me dio un síncope cuando caí en la cuenta de que se refería a los maniquíes.

- Que gracioso eres. - reí intentando aparentar normalidad.- no tomes el pelo al pobre chico, anda. - el tal Danny suspiró de alivio, seguramente fue la pregunta más extraña que le habían hecho en su vida, al creer que era una broma sonrió, aunque algo nervioso. Loki por su parte, cruzó los brazos y me miró algo molesto, quedó como un verdadero majara. Volviéndome a dirigir a el dependiente dije: - tranquilo, de momento vamos a mirar, si te necesitamos, te lo haremos saber. - el chico asintió sonriente y se retiró.

Nos quedamos solos entre montones de ropa, no sabía por donde empezar, los demás clientes de la estancia nos miraban de arriba a abajo por estar parados en medio, parecíamos dos gatos callejeros perdidos entre la multitud. Poco a poco me fui desplazando hacía la ropa de color negro, era el color que más me llamaba la atención, sabía que ahí a lo mejor, con un poco de mucha suerte, encontraría algo decente.

Loki cogió una percha en la que habían colgados unos pantalones grises, en su mundo la ropa era tan distinta... Midgard era austero, sin duda, además de poco precavido, nadie llevaba armaduras o se preocupaban de ir protegidos, eran tan inconscientes... tan inocentes, podrían recibir un ataque en cualquier momento en el que fácilmente morirían millones de personas. Llegó a preguntarse como sería el ejército de Midgard, seguramente pobre, fuerte, tal vez, para afrontar los problemas dentro de la Tierra, pero débil para enfrentarse a...¿ él? Una voz de mujer, algo grave y algo desesperada, llegó hasta sus tímpanos. Le estaba llamando desde hacía ya un buen rato y su mente se encontraba, seguramente, muy lejos de allí.

- ¿Loki? - pasé mi mano derecha por delante de sus ojos que parecían estar viendo las verdades del universo a través de el suelo. - empanado, te estoy hablando. ¿vas a probarte eso o no? - como si su conexión interestelar hubiese acabado, sacudió la cabeza.

- estaba pensando en cosas, perdón.- me miraba y se movía como si fuese a decirme algo, pero como si algo se lo impidiese. Sus manos jugueteaban, entrelazadas en la percha y sus ojos viajaban de la prenda a mis ojos, sin cesar.

- ¿y bien? -pregunté.- ¿ vas a probártelo?- estaba poniéndome nerviosa

- Es... es posible. - asintió con la cabeza y alzó la percha, observando los pantalones con más detalle.- Una cosa...- Me miraba de reojo. Su tono esta vez era más calmado, más cercano, como si de repente confiase al cien por cien en mi. Y lo dijo y vaya si lo dijo. - Prue. - dijo mi nombre, era la primera vez que lo decía sin un tono despectivo. -... el televisor, ¿puede mostrarte a la persona que deseas ver?

- ¿como? - abrí los ojos como platos, me esperaba algo más normal por una vez. - No, para nada. La televisión se rige por canales, cada canal tiene una programación diferente y de entre toda la información que proporcionan, puedes elegir qué ver. - una ligera mueca de fastidio se dibujó en la cara de Loki. Pasó la mano por su pelo, peinándose, y resopló. - ¿ocurre algo?

- no, no es nada. - me sonrió. Por alguna razón me sentí aliviada, después de todo, tal vez estuviese siendo algo impaciente con su adaptación a nuestro mundo.

Aunque claramente no tenía ni idea de lo que le estaba pasando por la cabeza en ese mismo instante, lo que hubiese dado ahora por haberlo sabido.