Buenas! Después de este larguísimo periodo de espera, vuelvo con un capitulo algo más largo (o eso he intentado, con el escaso tiempo que tengo para escribir.) Quería dar las gracias a Martinikao Riddle y a ElenAika por seguirme, me hace mucha ilusión, he leído algunos fics vuestros y me han gustado mucho! Espero que disfrutéis leyendo tanto los míos como yo los vuestros.!

Sin más os dejo con el siguiente capitulo, me da la sensación de que voy muy lenta a la hora de desarrollar la historia, pero mejor, porque quería hacer una historia larga y además así os quedáis con la intriga. (Muajaja.) Además recordar que ni Loki ni ningún personaje de Marvel me pertenece.


"El pasado siempre llama dos veces II"

Extendió la mano hacia delante, un destello amarillento apareció, inundando de su color la sala. Poco a poco fueron brotando pequeñas chispas que desembocaron en un fuego verde y vivo, el cual bailaba en la mano de Loki. En otra situación me hubiese parecido un espectáculo hermoso, pero ahora estaba demasiado enfadada como para centrarme en eso. No entendía porque no quería comprender mi punto de vista y mucho menos que me amenazara.

Aunque le pesara, él aquí no era nadie. No era ningún dios en la tierra y menos en mi casa, siempre odié a ese tipo de persona que solo intenta someter al resto, que piensan que son mejores. Loki tenía poderes, eso estaba claro, pero aun y así, tenía que demostrarle mi punto de vista, al menos tenía que escucharme, luego sabia que se iría para no volver. No pude dejar de mirarle a los ojos ni un momento. - podría matarte ahora.- Dijo áspero. Sin embargo, vi la luz, era un Dios después de todo, noble y orgulloso, al parecer. Había descubierto como hacerme escuchar.

- Dime una cosa, Loki. - Empecé, me temblaba la voz, pero aun y así, no estaba dispuesta a dejarme asustar. - Tu... - los ojos de Loki miraban curiosos los mios. - ...¿Morirás algún día?

- ¿perdón? - respondió, como si la pregunta estuviese totalmente fuera de contexto.

- ¿eres un ser eterno? Aun y siendo un dios. .

- No, no soy eterno. - desvío la mirada, como un niño al que le han pillado haciendo trampas a un juego.

- entonces somos iguales. - Loki cada vez entendía menos mis palabras. Inclinó la cabeza y entre cerró los ojos, como si quisiera verme mejor. - Puedes nacer y puedes morir al igual que yo. Al igual que toda la humanidad.

- ¡Pff!- soltó un bufido y se echó a reír descaradamente como nunca había visto. Daba miedo.- ¡Basta de sandeces! Antes alardeabas diciendo que tú no eras como los demás ¿estabas mintiendo? No, se que no mentías, puedo leer un aura de superioridad en ti.

- No, no es superioridad. ¡No me creo superior a nadie! Estoy segura de que tanto en este mundo como en el tuyo, hay gente mejor y peor que tu y que yo, siempre la habrá, por lo tanto no puedo sentirme superior a nadie.- Loki seguía sin entenderme, seguía sin ver a qué me refería. - tan solo es mi punto de vista. Mi opinión... Y mi deseo de ser mejor.

Una simple humana estaba dándole esa clase de charla, era simplemente increíble la tenacidad que demostraba. Él siempre había tratado de ser mejor que su hermano para agradar a Odín y eso lo llevo a donde ahora estaba. Sin embargo, a diferencia de mi, él nunca sintió como un igual a nadie, no porque fuese un Dios, no porque fuese un creído, simplemente él nunca había sido igual a nadie. Al menos no igual que la gente de Asgard, ahora entendía porque siempre le habían mostrado tanto desprecio.
Me miró a los ojos, ahora se parecía más al hombre que conocí invadiendo mi habitación, que al ser frío en el que se había convertido a lo largo de ese estresante día. Le parecía curiosa, curiosa e interesante, una humana paranormal capaz de llevar la contraria a todo el sistema gubernamental, además, que tratase a todos por igual demostraba una tolerancia que él no poseía desde hacia eones. Todo eso solo podía significar dos cosas: O que era una ilusa o que realmente, en mi interior se encontraba una líder nata.

Apretó el puño del que brotaba el mágico fuego verde, haciendo que un humo amarillento apareciese y se desvaneciese en la atmósfera. La llama ya no estaba, suspire, me había amenazado de muerte después de todo, aunque aún y así, algo en mi interior sabia que no iba a pasarme nada.

- Se que vas a irte ahora. - Murmuré. Posó sus manos en sus caderas, miró atrás, como si hubiese alguien y luego volvió la vista a mi.

- ¿En serio? - Sonreía algo irónico. - Serias un desastre de vidente. - Se acercó a mi casi sin percatarme.- Lo siento, pero si esto era un intento de hacer que me fuese, has fracasado. Me pareces un ser humano... Interesante. Creo que me serás útil en un futuro.

-No trataba de que te fueses...- Ni si quiera había caído en ese pensamiento, yo creía que él mismo se iría, pero no quería que se fuese. Seguramente por que había descubierto que era un Jotun, la criatura que aparecía en los libros de mi padre, un clavo ardiendo al que aferrarse. - Solo quería que comprendieras que te iba a tratar como mi igual.

-Está bien, es intolerable que una simple humana como tu ose tratarme como su igual. - desvío la mirada, poniéndose serio. No quería decir esas palabras, iban a herir su orgullo como dios, pero si quería tenerme como aliada debía decirlo.- haré una excepción.

- me alegra oír eso, creo. - Sonreí lo mas cortésmente que pude. Al menos conseguí hacerme escuchar. - Ah, y se me olvidaba... Si planeas quedarte..

¿nada de leer tu mente? - Me cortó sonriendo con ironía. Ahí estuvo rápido y no pude evitar sonreír.

Iba a contestarle, pero un horrible olor a infierno y un humo carbonizado apareció en el ambiente. ¡La pasta se había quemado! Entré a la cocina lo mas rápido que pude, que mal, estaban todos quemados y pegados al fondo de la olla. Ya era demasiado tarde como para comer, pero realmente tenía hambre, hacia horas que Loki y yo no provábamos bocado.
Tras ceder, Loki no podía quitarse de la cabeza el haber "perdido" ante mi, solamente por querer saber mas de la humanidad, más de mi. Hacía un día que se encontraba en Midgard y ya le estaban traicionando las emociones. Sin embargo, por otra parte, el tenerme como aliada aseguraba un transporte, un sitio habitable y una fuente casi inagotable de información y puntos de vista midgardianos diferentes. Si lograba encontrar en su causa algo que satisfaciera mi sed de cambiar el mundo, me tendría de su parte y apoyaría sus nobles planes. Por el momento tenía que encontrar a el Doctor Selving, no tenía otra herramienta de búsqueda que la televisión, pero aunque tuviese que pasarse ahí toda la semana, le encontraría.

Miré desesperada a mi alrededor, ¿y ahora que comería? Sin saber cómo, mi vista se dirigió al lateral del microondas, donde tenia miles de números de comida para llevar, apuntados en papeles de colores. Estaría bien comer pizza, aunque ya compré la ropa de Loki y me gasté dinero innecesario, aun y así pensé que tal vez me había pasado, no podía pretender que me comprendiese si yo no hacía un esfuerzo en comprenderlo a él. Decidí llamar por una pizza, cuando respondieron no pude evitar caer en la tentación de pedir la pizza picante, ese sitio era famoso por el fuerte picante que añadían a la masa. Loki lloraría de dolor con eso y tendría la lengua quemada para días. Reprimí la risa como pude e hice el pedido, empezando así mi "malvado plan".
No volvimos a hablar en un rato, hasta que tuve la cocina limpia, haría olor a quemado durante días. Me asome y lo vi de nuevo sentado en el sofá y practicando un zapping del que no era consciente. Los canales pasaban tan rápido que a penas podía ver unos segundos.

-¿Qué haces? - pregunté sentándome a su lado en el sofá.- Vas a acabar fundiendo los fusibles del televisor.

- Estoy buscando a una persona. - esa declaración me dejó muerta. ¿por eso hizo aquella pregunta tan rara en la tienda? Al ver que la televisión no muestra a la persona que desea...¡Se ha puesto a buscar por todos los canales!- es inútil, por mucho que pase canales, no aparece e incluso las imágenes se repiten una y otra vez.- No pude evitar reírme.

- ¿Y puede saberse quien es el afortunado al que buscas? - Debía de ser muy importante si no cesaba ni un momento. Aunque la escena fuese bastante graciosa.

-... - Se giró al instante. Parecía no saber que responder. Tal vez yo supiese algo mas a cerca de ese hombre. - ¿Qué sabes sobre el Doctor Selving?

-¿En serio sigues pensando en ese hombre?- Exclamé, la verdad es que por la mañana había mostrado interés por ese doctor.- ¿Tanto te gusta la astro-física?- Él se limitó a asentir y a apartar la mirada, tal vez se avergonzaba, era un dios y seguro que sabía muchas cosas tal vez no tenía ni idea de la ciencia de este mundo... Tal vez. -Ahora que lo pienso, me suena mucho una noticia con ese señor... - Loki volvió a mirarme, el verde me inundaba. Esos dichosos ojos, no podía pensar claramente si me miraba de aquella forma. Pero entonces, como un destello, el titulo de un articulo apareció en mi mente. - ¡Ya sé!

El timbre de la puerta sonó como un estruendo por toda la casa, cortando de cuajo la conversación. Me levanté del sofá y me dirigí como una flecha hasta el telefonillo. Loki en cambio, se levantó pero se quedó en el salón, mirando con el ceño fruncido hacia la puerta, mientras que sin que me diese cuenta, escondía una de sus manos en la espalda, con un conjuro en guardia. Al preguntar por el telefonillo, una voz de hombre, algo ausente, me respondió. Le abrí y abrí la puerta de arriba.
Intentaba aguantarme la risa, traían la pizza que había pedido hace al menos media hora, iba a ver a Loki arder por dentro, sin contar que ahora mismo estaba en plena tensión. Podía ver de reojo, su mirada de emergencia: de mi a la puerta, de la puerta a mi. Si después de tanto rato no me había soltado alguna indirecta, es que no me estaba leyendo la mente.
Esta vez llamaron a la puerta de arriba, indiqué a Loki que se calmara y abrí la puerta. Él, desde el ángulo en el que estaba, no podía ver al repartidor (aunque tampoco se estaba perdiendo gran cosa). Vio como le daba unos papeles verdes a cambio de una caja blanca, como le agradecía y como cerraba la puerta. Supo enseguida que debía de ser comida, olía tremendamente bien.

- vamos no te quedes ahí. - Le dije, despertándolo de su empanamiento.- ven a la mesa, he pedido que me trajesen comida.

- ¿A quien? No me habías dicho que tuvieses criados. - comentó el dios, mientras tomaba asiento.

- ¡y no los tengo! - reí.- pedí comida a domicilio. - Loki puso cara de poker, obligándome a concretar.- hay empresas, en este caso de cocina, que llevan sus productos a las casas de sus clientes.

- ¿Eso va en serio? Quiero decir, a mi nunca me ha hecho falta este tipo de servicio. - Se reclinó hacia detrás con la silla y me sonrió chulesco.- ya sabes, soy un príncipe. - Rodé los ojos y negué con la cabeza.- Lo que quiero decir es que para los plebe...para la gente de a pie. -rectificó.- es un buen servicio.

Sonreí ante ese intento de cambio de chip, tal vez había conseguido bajarlo un poco de las nubes después de nuestra riña, o eso pensaba yo. Corté la pizza en ocho trozos, cuatro para cada uno. Tuve que explicarle a su excelencia como comerse tal manjar, al principio se negó a comer con las manos. Podría parecer algo pretenciosamente prepotente, creído y malicioso, pero no podía negar que tenía clase y había recibido buena educación. Justo había terminado de explicarle como debía de agarrar la pizza, me quedé expectante viendo como se dejaba embriagar por su aroma, estaba salivando, lo intuí por el vaivén de la nuez de su cuello, fijó la mirada en su porción, como si no existiese nada mas. Me mordía las uñas y si hubiese podido seguir, me hubiese mordido hasta el húmero, iba a dar el primer bocado ¡e iba a llorar por el picante! Los segundos se me hicieron eternos cuando poco a poco fue abriendo la boca y dio el primer bocado, para que seguidamente empezase a masticar y que pasase... Nada.
No hubo ni la mas mínima reacción en él, no podía ser, debían haberse equivocado con el pedido. Claro, debía de ser eso.

-¿ocurre algo, midgardiana?- soltó Loki, sospechando. Había dejado de leerme la mente porque pensó que la estancia así sería más divertida. Sin embargo, ¿ya estaba intentando atentar en su contra?

- Ah, no, todo bien. Me había distraído.- Cogí un trozo y me lo llevé a la boca sin pensar, seguro que se habían equivocado, o eso pensaba, hasta que un fuego infernal nacido en lo mas hondo de mis intestinos, brotó por mi esófago y mi boca, haciendo que vaciase el vaso de agua.¿Como podía estar tan tranquilo? Seguramente tendría el estómago forrado de acero.- por cierto, no dejas de llamarme midgardiana, ¿se puede saber qué es eso?

- ¿Qué?...- Abrió los ojos como platos.- ¿en serio qué no lo sabes?- negué con la cabeza mientras apuraba otro vaso de agua.- pensaba que en tu libro ponía muchas cosas. Me dijiste que sabias la historia de Ymir...

- Y la se, pero no se nada sobre midgardianos. Además, tu mismo dijiste que muchas de las cosas que ponían ahí, eran mentira. ¡Quiero oírlo de la boca de un verdadero Dios nórdico!- Lo dije sumamente emocionada, y aunque dibujó una amplia y segura sonrisa, apareció un atisbo de tristeza en sus ojos esmeralda.

- De acuerdo...- suspiró rodando los ojos.- pues como ya sabes, Odín luchó contra el gran gigante Ymir para obtener el poder de el pozo que le otorgaría toda su sabiduría a cambio de su ojo derecho. -asentí, me encantaba esa historia. - Tras la batalla, odín llevó el cadáver del gigante Ymir al gran abismo para comenzar la creación de un mundo con su piel, creó la tierra, con la sangre y el sudor los océanos, con los huesos las rocas y las montañas, con el vello; la vegetación, con los dientes; los acantilados, donde también colocó las cejas del gigante para hacer de frontera con el mar. - Me tenía Abobada escuchándole como una niña, no había escuchado nunca esa historia, añoranza y recuerdos olvidados aparecieron a flor de piel. - Al colocar la bóveda del cielo con el cráneo del vencido, sus sesos se esparcieron por el aire dando lugar a las nubes.-sonrió malévolo esperando ver mi cara de asco, pero no fue así, le devolví la sonrisa.- Así se nació Midgard, un lugar creado por Odín, Padre de Todo, donde al cabo de un tiempo, empezarían a aparecer los primeros hombres. Los midgardianos.- Paró un poco vacilante, antes de seguir.- Yo... Midgard... Midgard está en una dimensión diferente a mi mundo, y como esta dimensión, hay en total nueve más.

El silencio se apoderó de nosotros, me quedé callada, observándole ¿como era posible todo aquello? Era sólo un mito¿verdad? Aun y así la cara de fascinación no se me borró, había relatado aquella historia mirándome, pero sin verme. Seguramente mientras hablaba, había vuelto a su antiguo hogar.
Había acabado por contarme aquella historia ¿en qué estaba pensando para ablandarse de ese modo? Se había dejado llevar por su lengua, contando la existencia de las nueve dimensiones, seguramente una simple humana no lo entendería, pensaría que son lo que son, leyendas, mitos y poemas para la Tierra. Todo y esto, ahora tenía una pequeña oportunidad, un ojo por ojo, un gancho para sacar información sobre mi, si conseguía la suficiente información probablemente podría usar alguna de ella si yo decidía traicionarle, algo con lo que chantajear, algo como mi ex-pareja.

-Es una historia preciosa.- dije.-Me encantan las historias, mi padre solía leerme muchas, de hecho, conozco la teoria de los nueve mundos, entre ellos Jotunheinm, ¿verdad?- la sorpresa se reflejó en su rostro, sabía muchas cosas de su mundo, a este paso sabría quien es en realidad, debió callarse, definitivamente, eso y leer el libro que me cogió, seguro que estaba lleno de información. - me ha dado la impresión de que lees muchísimo.-comenté.

- Menos de lo que me gustaría.- Sonrió. Seguía mostrándose triste y eso era verdad, una tristeza que oprimió el pecho de Loki sin saber porqué, demasiado tiempo aguantando tal vez. Pero debía seguir con el plan.- Yo también tengo una pregunta para ti...- alce las cejas.- ¿Quien es Ted?

-... - un nudo apareció en mi garganta, ¿por qué se empeñaba en saber sobre él? Gracias a Loki, pude "escapar" de ese inesperado encuentro y, aunque todavía no sabía mucho sobre él, y habíamos tenido tantas riñas en los pocos días que nos conocíamos, algo dentro de mi me pedía confiar en él, contarle mis secretos, desahogarse.- el es... Mi, ya sabes, mi ex-pareja. No terminamos demasiado bien.

-¿Qué pasó?- Loki me tiraba de la lengua.

- Pues...- respiré hondo.- es complicado. -agache la cabeza y desvié la mirada hacia el suelo. "Tal vez no vale la pena persuadirla, tal vez lo mejor sea ganarse su confianza y dejar que ella misma quiera y necesite contármelo".- pensó Loki. Era tan malvado, le encantaba. Alzó la mano ante mi y negó con la cabeza para indicar que parase. - gracias.- respondí.

Hacia unos minutos que ya no quedaba pizza, la televisión seguía sonando. Loki tenia que rebuscar de alguna forma en algún aspecto de mi, si no podía sacarme nada, momentáneamente, a cerca de cosas sentimentales por falta de confianza, debería de ser otra cosa. Si pensase que no puedo ayudarle, ya hubiese terminado conmigo. Me hubiese matado hace unos días en el callejón. Ahora me observaba, había dejado de leerme la mente, quería aprender a comprender y tratar con midgardianos sin ayuda de la magia, después de todo consumía energía y próximamente la necesitaría.
Parecía una chica aburrida y cansada de todo, señal de esto era como apoyaba el mentón en el puño, además, aunque parecía relajada, su pierna de derecha no dejaba de dar saltitos nerviosos a toda velocidad, el silencio me incomodaba y se dio cuenta. Dejó de prestarme atención para ver qué estaban echando en la televisión... Un momento ¿Qué era eso? No era humano.. Si quiera parecía real, ahora estaba desconcertado. Yo, que me alimentaba visualmente, principalmente, de lo que estaban echando, no pude evitar echar una risita al ver la cara de desconcierto de Loki al ver esas criaturas que no lograba entender.

- eso es de lo que te hablaba antes, dibujos animados. - él seguía mirando la televisión, torciendo el gesto, sin entender qué clase de seres vivientes eran esos.

Me levanté y me fui a la habitación, dejándolo sentado en la silla y apoyado en el respaldo, frunciendo el ceño. Volví con una libreta negra bajo el brazo, me senté en el sofá e indiqué a Loki que se sentase a mi lado. Algo pesado, aceptó. Se sentó a mi derecha, con la distancia suficiente como para ver qué contenía la libreta.
Estaba toda llena de dibujos, cuerpos enteros, cabezas, animales extraños, monstruos. Algunos se parecían a los extraños seres que aparecían en televisión.

- ¿te dedicas a retratar?- preguntó quitándome la libreta de las manos. Que manía de quitarme los libros de las manos.

- No exactamente.- él me observó curioso.- Todo lo que hay en esta libreta lo he inventado yo. - al Dios se le abrieron los ojos como platos.- quiero decir, que lo he sacado de mi imaginación, estas personas y estas criaturas no existen en la vida real.

- Si, lo he entendido, midgardiana. - Sonreí por su aspereza.

- cuando dibujas a la misma criatura en una serie de poses correlativas realizando un movimiento, logras lo que puedes ver en la televisión.- expliqué.- Esa es mi meta, lograr darle vida propia a mis personajes, algún día.

Un momento, ¿eso queria decir que una simple humana podía crear seres y hacer que sean capaces de que se muevan? Entonces, si era así, su plan iba a tomar una velocidad sustanciosa. Si era capaz de crear criaturas perfectas para la batalla y dotarlas de vida, ¿Quería decir eso que podría formar un ejercito? ¿Uno capaz de sobrepasar cualquier obstaculo? ¿Aunque el obstáculo fuese el Dios de el Trueno? Se le herizó el cabello de la nuca de solo pensarlo.
Él dominaba la magía a la perfección, sin embargo no poseía, todavía del poder necesario para crear seres inteligentes, podía crear criaturas inferiores, como serpientes, ratas, insectos... Lo que si podia hacer a la perfección (a parte de la telequinesis, la teletransportación y la telepatia.) Era la metamorfosis, podía transformarse en cualquier criatura fuese la que fuese. Debía encontrar el modo de hacer salir mis dibujos del papel, para asegurarse un ejercito. Si no encontraba el modo, siempre se podría transformar en alguna creación mia. Aunque la encontraría, después de todo era el mago más fuerte y poderoso de los nueve reinos, no hay nada que no pueda hacer.

-¿sabes? - Empecé a hablar mientras miraba abstraida la televisión. No era consciente de las maquinaciones de Loki. - Tu eres un Dios, a si que espero que no te lo tomes a mal pero..., cuando dibujo y creo a alguien desde cero, me invento una historia y un pasado para ese personaje, un caracter, unas metas. Yo, realmente me siento como una Diosa. - Le miré igual de seria, pero me encontré con una sonrisa picarona y demasiado cálida para venir de él.

Un anuncio me hizo girar la cabeza hacia el televisor, justo a tiempo para que Loki no se percatara de que me había puesto como un tomate, muy a mi concentré en el anuncio, haberle revelado un sentimiento así a un Dios de verdad... que estúpida, seguramente pensaría que soy una humana devil y mediocre, que a penas le llega a la suela de los zapatos. Suspiré y llevé los ojos pesados a la televisión. Un momento, ese rostro era familiar... Y de repente lo recordé: El Doctor Selving, una fecha, universidad de nueva york, charla, anuncio.
Me giré hacia Loki y miraba sorprendido.

- De eso quería hablarte, Loki. Selving va a dar una charla el dia 26 de Octubre, d de la tarde, en la Universidad de Nueva York. ¡Allí puedes verlo!- Se me iluminaron los ojos, dichosa de ía que estaba haciendo algo bueno.

- ¿Cuando es el 26? - Seguía tenso, observando la cara de el Doctor hablando.

- Es mañana.- Respondí.- aunque mañana no estaré en casa. He de ir al estudio a trabajar.

- No es necesaria tu ayuda, midgardiana. Ve a crear, yo me haré cargo de Selving.

¿Hacer cargo? ¿Se puede saber qué planeas? - tal vez ese doctor hizo algo malo y él está aquí para castigarle, pensaba. O tal vez, quería saber más cosas sobre la Tierra, pensaba.

- Me ha sido encomendado un glorioso propósito.- Sonrió con los dientes. Le creí.