Hola a todos! lo se, no me odiéis, hace mucho que no actualizo el fic, ¡pero ya era hora! Sigue dándome la sensación de que voy muy lenta, pero bueno. También me da la sensación de que escribo mucho, (porque los capítulos los suelo escribir desde el movil.) pero luego entro aquí y lo pego y se queda en nada, a si que disculpadme si es corto, he intentado escribir tanto como mis clases me lo permitían ¿Lo bueno? que ya llega el verano! y con ello tiempo libre para escribir!

Además he decidido ponerle ambiente al fic, con un par de canciones que os recomiendo escuchar mientras leéis:

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Recordar que no me pertenece ningún personaje de Marvel.

¡Empecemos!

Me desperté el Lunes, vuelta a la rutina, de no ser por el inquilino que dormía en el salón. Definitivamente no iba a decirles nada a mis compañeros, ni en broma. Dean se empeñaría en conocerlo, y sabiendo como es el Dios, mi amigo iba a preocuparse de sobremanera. Por otra parte seguro que Amy y Charlotte empezarían a crear congeturas extrañas sobre una posible relación amorosa inexistente. En resumen, presentarlo era simplemente molesto e innecesario. Loki parecía un humano, pero solo físicame, cuando hablasen con él se darían cuenta de que no es normal, y por supuesto no iban a creerse que es un Dios, simplemente creerían que es un pirado.
Salí al salón sin hacer mucho ruído, tenía pinta de no tener buen despertar, aunque toda precaución fue en vano, ya no estaba alli. ¿A donde había ido? Si a penas eran las ocho de la mañana. Lo busqué por la casa, pero ni rastro, ni una nota, nada, además el sofá estaba impoluto, si había dormido ahí, no lo parecía. ¿Y si en realidad Loki no existía y era producto de mi imaginación? No, no podía ser. Sacudí la cabeza. Eso era imposible, había sentido muchas cosas diversas que parecían reales, durante ese fin de semana. Sin contar la prueba más evidente: él aun no me había devuelto el libro de mi padre.
Era incapaz de llegar a tiempo a ningún sitio, mi percepción del tiempo va menguando a medida que pasan los meses de trabajo. Fui tan puntual en Septiembre.. y ahora sin embargo, llegaba diez minutos tarde y aun tenía que salir, no volvería hasta la noche, esperaría a ver a Loki hasta entonces.

Iba andando por la calle con total normalidad, como un midgardiano real. Hacía unos dias iba aun con su armadura, y ahora, sentirse tan libiano con la ropa midgardiana le hacía sentir raro. El dia había amanecido gris, no le disgutaba el gris, le era indiferente. Como los midgardianos en general, todo en la tierra era tan vanal... Pensar en Selvig le hizo frotarse las manos y sonreir, iba a pasarselo muy bien esa noche.
Siguió andando por una zona más transitada. Más hacia delante habían unas mesas en mitad de la calle, esto despertó su curiosidad. Cuanto más se acercaba más podía sentir el dulce aroma del café, le envolvía, le hacía dilatar sus pupilas. Sin percatarse, había sido arrastrado hasta aquella extraña posada, observó las sillas y posó su mano en el respaldo de una. Se sintió observado, desde dentro, unas muchachas le observaban de arriba a abajo mientras cuchicheaban y reían, Loki se relamió y dejó asomar una sonrisa socarrona que hizo morder los labios a una de las dos mujeres. Se debía de encontrar en un antro de concubinas, si no, no entendía tal descaro. Tal vez podría aprovecharse de la situación: se sentó despacio, para que ellas lo vieran y se acercasen.
La chica que anteriormente se había mordido los labios, entró en acción. Se empezó a contornear hacía Loki. Era rubia, falsa, seguramente, ya que sus cejas eran morenas, como sus ojos. Llevaba puesto una camiseta y una falda color crema, como la otra chica, trabajaban allí, supuso el dios.

Buenos días.- Exclamó la camarera con una sonrisa radiante.- ¿Qué le gustaría tomar?

-Un café estaría bien, gracias. - le devolvió la sonrisa tratando de agradarle.

- Claro, enseguida. - La muchacha se fue entusiasmada hacía dentro del local.

Las mujeres midgardianas le recordaban a las cortesanas de palacio, al menos esas dos. Mirándolo lascivamente, tanto a él como al inútil de su hermano... Le daban asco. No les importaba a cuál de los dos llevarse a la cama esa noche, solo querían regocijarse de ello más tarde con las demás mujeres. Él lo sabía pero aún y así, no era tonto, saciaba su "hambre" con ellas, aunque no lo comentába con nadie. Thor en cambio, siempre había sido mucho más primitivo, cuando se juntaba con sus amigos creaban batallas machistas de testosterona y eso a él le enfermaba. Prefería la discreción.
La camarera volvía a la mesa con el café y un pastel en la bandeja. Dejó todo en la mesa, Loki le sonrió y le invitó a tomar asiento junto a él, a lo que ella, sonrojada, aceptó. Loki no había pedido pastel, pero ella insistió en que lo probase, él cedió.

- Es la primera vez que te veo, ¿eres de por aquí? - Empezó la camarera.

- No, no lo soy. - Se giró a mirarla a los ojos . El verde la cautivó, se le notaba nerviosa. - ¿Tanto se me nota? ¿Como lo has sabido?

- S..si, o sea quiero decir, no es algo malo. - Echó una risotada. - Si fueses de por aquí, te hubiese visto, esos ojos... Procuraré no olvidarlos. - Añadió, pícara, guiñandole un ojo al dios.

- ¿y si te dijese que no quiero que los olvides? - Le devolvió la sonrisa, siguiéndole el juego. Se acercó más y puso su mano encima de la de ella, haciendo que esta se sobresaltara. - Me llamo Loki.

- ¿Loki? ¿eres europeo? - Él asintió, no sabía que era eso, pero si ella lo decía...- Yo me llamo Cindy.

Ya la tenía en el bolsillo, embelesada. Que triste, que frágil. Un simple " lo siento, llego tarde al trabajo" y ella le dejó marchar, no pagó, no quedó nada pendiente entre ellos, ella le invitó con la esperanza de volverlo a ver. No lo haría.

Al echar a andar, una sensación pesada le oprimió el pecho, fue entonces cuando, al palparlo se dio cuenta de que llevaba mi libro en uno de los bolsillos interiores de su chaqueta. Debía hacer tiempo hasta la noche ya que no quería que me viese involucrada en su plan, al menos por el momento. No, hasta que hubiese una buena razón por la cual yo le ayudase. Distaba mucho de ser una cortesana, embelesarme a mi sería mucho más difícil. Eso le agradaba, le resultaba interesante, y para él interesante significaba difícil, y difícil; ambicioso, y si algo tenía él, era ambición.
Sin darse cuenta llegó a un sitio lleno de árboles, parecía extenderse varias hectáreas, "Central Park", leyó en un cartel enorme que le daba la bienvenida. Era enorme, no entendía como había un bosque en un sitio como aquel, repleto de edificios y polución. Se topó con gente corriendo sin motivo aparente, gente con mascotas, padres con niños pequeños, todo demasiado irritante. A si que decidió adentrarse más en el parque, a una zona con sombra y más árboles donde poder leer tranquilo. Se sentó en el césped al pie de un árbol, y sacó "historias nórdicas" de su bolsillo.
Acarició el lomo y la portada, bordeando con los dedos las letras doradas que formaban el título, suspiró y lo abrió.
Aquel libro empezaba como cualquier otro, una página en blanco, un índice bastante largo y al fin, el título de la primera historia " la creación de los nueve mundos". Era verdad, en el libro se contaba la leyenda, tal y como fue, sin invenciones, y esta decia asi:

"El la oscuridad aparecieron dos pequeñas manchas, dos manchas opuestas, el frio y el calor, el fuego y el hielo. Estas dos manchas empezaron a devorarlo todo hasta que, ansiosas, acabaron chocando. Fue entonces cuando el fuego y el hielo reaccionaron : un pequeño cataclismo cósmico tuvo lugar. Se formaron grandes bloques de escarcha y una densa niebla; parte del hielo se había deshecho y, de aquella agua surgió Ymir, el colosal padre de los gigantes de hielo, más grande que cualquier gigante, pues hacía sombra a las estrellas.
De esta agua surgió también Aumndula la vaca encargada de amamantar a Ymir. Una vez este estuvo más que satisfecho, se acostó a reposar, quedándose completamente dormido y sudoroso. De el sudor de uno de sus brazos surgieron un macho y una hembra, encargados de continuar con la estirpe de los gigantes de hielo.
Mientras tanto, la gran vaca Aumndula lamia un gran bloque de sal que había aparecido tras el choque de el hielo y el fuego. De este apareció Buri, , el ancestro de los dioses, quien tendría un hijo llamado Bor, quien a su vez sería padre de Odín, Vili y Ve. Estos tres dioses entraron en guerra con los gigantes de hielo, a los que derrotaron, matando al colosal Ymir.
Usando su cuerpo, lograron crear los nueve reinos, o nueve mundos. El primero Muspelheim: Un mundo de fuego cuyo calor resulta insoportable incluso para los dioses. En Muspelheim hasta el aire arde. Es el hogar de los gigantes de fuego, el más poderoso de los cuales, Surtur, vigila la entrada armado con una espada llameante. El segundo, Niflheim: Solitario mundo de hielo eterno, en él brota la fuente que alimenta todos los manantiales del universo. El tercero es Midgard. Literalmente significa "Tierra Media". Es el mundo asignado a los hombres, Midgard tiene forma redonda, y lo circunda un gran océano en el cual habita una gigantesca serpiente que impide su desbordamiento rodeándolo con el cuerpo. Asgard: Tierra en la que moran los Ases, los poderosos dioses comandados por Odín. Varios edificios maravillosos se levantan en Asgard. Un puente con forma de arco-iris llameante, el Bifrost, comunica Asgard con la tierra de los hombres. El dios Heimdall lo vigila atentamente durante día y noche. Jotunheim. Mundo-prisión en el cual viven recluidos los gigantes de hielo (o Jotun.)y los gigantes de piedra. Impenetrables bosques de hierro y anchos ríos que nunca se hielan impiden su fuga.
El sexto es Vanaheim. Es el mundo de los Vanes, dioses de la fertilidad y la prosperidad, a los cuales los Ases sometieron. Sobre Midgard se encuentra Alfheim y es el hogar de los elfos de la luz. Por otra parte Svartalheim es un mundo subterráneo en el cual viven los maléficos elfos de la oscuridad. Y por ultimo, el noveno es Hel. Aquí vienen a parar los muertos que no merecen acompañar a los dioses en Asgard, es decir, aquellos que han fallecido de viejos o por enfermedad, los cuales esperan el momento del Ragnarok, el fin de los dias, para resurgir y acabar con toda la vida existente."

Loki terminó de leer, ver como la historia hablaba de Odín casi le hizo vomitar, incluso Heimdall aparecía en la historia. Sin embargo, ni rastro de su existencia, hecho que no sabia si alibiarle o cabrearle. Al menos tampoco salia Thor. Por otra parte yo le había asegurado que en la Oda a Laufey que había en ese libro, no había nada acerca de un tal Loki, no había motivos por los que yo pudiese mentirle, pero lo comprobaría. Al igual que las leyendas relacionadas con Asgard, en algun sitio debía de aparecer.

Después de el encuentro innesperado que sufrió en Nuevo México, su vida había dado un giro de 180 grados. El Doctor Selving siempre había sido un buen y humilde profesor de universidad, con algo de talento para la astrofísica, ¿Pero como iba a imaginarse, a su edad, que todas las teorias establecidas hasta la fecha iban a verse modificadas? Sinceramente el tema no era moco de pavo, estamos hablando de vida en otros planetas e incluso de la existencia de dimensiones paralelas a nuestra realidad.
Todo empezó aquel dia, cuando una de sus mejores alumnas, Jane Foster, le pidió que le acompañase a analizar unas tormentas anormales que se habían empezado a formar en Nuevo México, algo normal, trabajo de campo, supuso. Fue algo muy rápido, como un rayo gigante chocando frenéticamente contra el desierto. Después de un par de acelerones e insistencias de su querida alumna, decidieron acercarse más, la lluvia, el polvo y la luz lo envolvieron, no veían nada, esto provocó el atropello de aquel muchacho, ¿un muchacho en mitad de aquella tormenta extraña?
Aquel rubio enorme no resultó ser otro que Thor, hijo de Odín, Dios del Trueno. Era enorme, fuerte y pesado, sobretodo pesado, bien lo sabía Selving, que tubo que subirlo al coche para poder llevarlo al hospital. Lógicamente esto no lo creyó de su boca, realmente ¿Alguien creeria a alguien que va diciendo que es un dios? El Doctor Selving se habia negado a aceptarlo, pero tuvo que rendirse a expandir su mente, cuando acudió al dia siguiente al lugar de la tormenta y encontró aquel gravado extraño en el suelo, en el lugar donde habían encontrado a Thor, además de la aparición de un cuerpo que descendía del rayo, en una de las fotos del analisis.
El simbolo en el suelo no resultó ser otra cosa que la marca producida por el poder del Bifrost: un puente de comunicación entre Asgard y Midgard, aunque la mente humana aun no comprende como funciona, según el dios del trueno, nosotros podemos verlo, al formarse el arcoiris. Por lo tanto el Doctor Selving había desarrollado varías teorias, si podía substentar los experimentos, economicamente, podría demostrar como gracias a la materia oscura y a la luz de los fotones, podría crearse un Bifrost.

Hacía a penas dos o tres meses de ese suceso y él no había dejado de indagar ni por un segundo en este tema, además estaba Jane, el Doctor sabía que ella y Thor se habían enamorado, si tubiesen un bifrost propio, su amor sería mas llevadero, además de ser un gran avance cientifico y una herramienta, el Doctor queria ir a Asgard, quería averiguar cuantos años de ventaja nos llevaban cientifica y tecnologicamente.
Como necesitaba ayuda economica, se había propuesto dar varias charlas en distintos recintos científicos del país para sacar algo de dinero. Se había convertido en alguien codiciado en el campo y en los medios, si podía sacar provecho de esto; por la ciencia, lo haria.

Ahora estaba dentro de ese coche negro, camino a Nueva York. Esta misma noche iba a dar una charla en el museo de historia natural, sobre astrofísica y sobre el observatorio del que cuenta el museo, nada especial, una charla para principiantes e interesados. Después de todo, al convertirse en un personaje publico, la gente acudiría a el evento y la publicidad que recibiría el museo sería bastante beneficiosa.

Bajaron en la puerta del museo, era grande y blanco, una estatua de bronce le esperaba en la puerta, a ambos lados se alzaban dos columnas de mármol gris. Nueva York y sus ostentosidades.
-

Cerró el libro de golpe, nada, ni rastro de su nombre ni de sus hazañas en ningún lado. Había leído la oda a Laufey y nada, yo tenía razón, en ese libro no había nada a cerca de un tal Loki hijo de Laufey, ¿eso era ahora? ¿un don nadie heredero de ningún trono? ¡Incluso las gestas Thor poseían importancia en ese librucho! Lleno de ira, estrelló el libro en la hierba.
Se observó el brazo, azul pálido, otra vez su origen se marcaba en su piel. Maldito Odín. Más le valía mantener en él su hechizo, al menos hasta que hubiese lllevado a cabo su plan. Miro al cielo, seguro que heimdall le observaba, mantuvo su mirada desafiante.
Una ráfaga de aire sacudió central park, el libro se sacudió en el césped y las hojas empezaron a pasar, Loki posó sus ojos en él, las hojas cesaron después del mito sobre la guerra contra los gigantes de hielo. Recogió el libro y lo observó detenidamente. Un escalofrío tan helado como su sangre recurrió su espalda, ahí faltaban páginas, el resto de unas páginas arrancadas asomaban por el borde interior.
¿Qué demonios pasaba? ¿por qué faltaban las hojas justo después de "esa" historia? Si era cosa mía lo lamentaría mucho.

Enfadado, volvió a guardarse el libro, se levantó pateando el suelo y echó a andar de nuevo sin rumbo. La mente le iba a cien, más tarde debería averiguar porque faltan esas páginas, ¿tal vez yo, odin, Thor? ¿quien más había tenido en posesión ese libro?
Llegó cerca de un lago, donde sus pies le llevaron delante de un tablón de anuncios, dejó de pensar en eso, debía centrarse en Selving, ahora que estaba tan cerca.
En aquel muro habían clavados varios papeles, pero detuvo la vista cuando leyó el nombre de " Selving" en uno de ellos:" Doctor Selving: la astrofisica y las nuevas teorías. 28 de Octubre, Museo de Historia Natural."
¿Museo de historia natural? ¿Era ese el sitio al que me refería yo? Sin embargo dije algo diferente, ¿universidad? ¿Sería lo mismo? No tenía mucho tiempo, debía de averiguar donde estaba eso, a penas era medio día, pero debía preparar su función a la perfección.