Bueno, al fin, aquí os traigo la continuación del episodio anterior, siento haber dejado el final tan abierto en el capitulo anterior, pero es bastante recurrente para que sigáis con la atención puesta jajaja Como ya dije, en este capitulo se dará un giro argumental muy importante, que más tarde, en próximos episodios desembocará en el principio de "Los Vengadores". Lo que he intentado con esta historia es tratar de llenar el hueco argumental que se queda suspendido entre "Thor" y esta otra (Con un toque romántico, eso si, jajaja).
Espero que os guste este capitulo y recordar que ni Loki ni ningún personaje de Marvel me pertenece.
Un monstruo, un demonio, fue lo primero qué a Ted se le pasó por la cabeza al ver a aquel ser ante él. Estaba muy lejos de ser el galán que acompañaba a Prue aquella fatídica noche. Me miró pidiendo auxilio, aunque no recibió gran respuesta, yo solo miraba aquel ser como si se tratase de algo divino.
Ted solo podía pensar en como el camino se congelaba a medida que él se acercaba. Gritando de pánico sin entender qué iba a ser de él. Al escucharlo gritar Loki sonrío, le dieron ganas de llorar de la risa, pobre humano mediocre.
- ¿Qué eres? - tartamudeó intentando pegarse más a la pared. Loki sonrío más, su boca estaba repleta de dientes afilados.
- soy alguien a quien deberías temer. - le encantaba entrar en ese juego, su ego se alimentaba de cada palabra.
-¿Dónde está mi madre? - tragó saliva, no era capaz de mirarle a los ojos por lo que he sin saber muy bien cómo, su cabeza se movió sola, obligándole a mirar en su dirección. No podía moverse, no podía evitarlo.
- Muerta, en esa habitación. - dijo él llanamente, haciendo que el humano sollozase tan tontamente que ni siquiera me sentía culpable, ni un poco.
- No... no puede ser... mi madre... - trataba de respirar para que cesase el llanto. - No puede estar muerta, hijo de puta... ¿¡ quién te has creído que eres?! - gritó.- ¿cómo te has atrevido? ¡mi familia tiene el poder de destruirte, puedo hacerlo y lo haré!
- yo también puedo acabar contigo y seguramente de una forma más eficaz y definitiva. Además...- me miró con aquellos ojos carmesí, pero en su mirada seguía existiendo aquel a quien conocía. - te diré algo,... No fui yo.
Ted desplazó su mirada a mí inmediatamente. Me miró intensamente, como si quisiera que le contestase que no, incluso como si hiciese fuerza, como si quisiera despertar de una pesadilla. Yo solo me limité a mirarlo seria como si no se mereciese mi respuesta.
Loki cerró un puño y el hielo se deshizo. me miró de nuevo, no acabé de entender por qué lo hizo pero no me quejé. Por otra parte, al sentirse libre, Ted vino corriendo hacia mí de la misma forma despechada que yo cuando fui a hacia victoria.
- ¿ no puede ser, verdad?- sorteo a Loki y se encaró conmigo.- No serias capaz ¿verdad? ¡ ella te cuidó durante muchos años!
- ¿Cuidarme? - Murmuré.- ¿Te parece que mantenerme encerrada aquí, cumpliendo todo lo que me pedía, manejándome como un títere, humillándome y golpeándome, es cuidarme? Si, sin duda, me cuidó muchísimo. - Respondí sarcástica. entonces me acerqué a él y alcé mis manos.
Él se apartó algo asustado al esperar un golpe, pero no fue así. Mis manos se posaron en su rostro, pasó de querer salir corriendo a tranquilizarse, después de todo ¿Quién sabe? Tal vez ahora le perdonaría y le diría que quiero estar con él... Pobre iluso. Sintió una textura extraña cuando aparté sus manos de él, algo bastante reseco. Cuando se llevó las manos a su cara, pudo sentir. Le costó entender qué era, y tampoco parecía querer entenderlo.
- No. - salió tenuemente de su garganta. - No, no... - Repitió, limpiándose con asco. - No puede ser. ¿Qué has hecho? ¡Tú no eres así! - Rugió. - ¿Es culpa de este imbécil, verdad? - Chilló ahora dirigiendose a Loki, quien seguía azul.
Le imponía pero aun y asi fue corriendo hacia él para lanzarse y tratar de darle un puñetazo en el abdomen. Loki le agarró antes de que esto sucediese, volviendo a congelar su brazo en la pared. Ted pataleó, gritó furioso, como un gorila al que acabas de mirar a los ojos, desafiándolo. Con su brazo libre empezó a golpear el hielo que le cubría, hiriéndose los nudillos. Apretaba los dientes, se giró hacia Loki, sus ojos caídos y azules parecían haber entrado en un estado de locura incontrolable. Ted empezó a reír.
- Es.. Está claro. - Dijo entre carcajada y carcajada. No entendía nada. ¿Se había vuelto tonto del shock? - Está claro que no puedo deshacerme de ti. - Miró a Loki, este alzó las cejas curioso. - Loki. - Pronunció. - Loki, Loki. - Repitió como si quisiera que su nombre dejase de tener sentido. - Al principio no sabía por que me resultaba tan irritante tu nombre, pensé que era porque estabas acercandote demasiado a mi chica, pero no... - El color del Dios fue desapareciendo poco a poco, dejando ver de nuevo el tono pálido de su piel. - Sabia que había escuchado tu nombre antes, aunque pensaba que era mi imaginación,... Pensaba que eras alguien normal, pero con un nombre irritante, pero no... Eres Loki, el Dios de las mentiras ¿verdad?
Me quedé totalmente sorprendida ¿A caso Ted había buscado también información sobre él en internet? No sería de extrañar, yo lo hice. Sin embargo, parecía que no se debía a internet, algo más sabía el McAdams.
- ¿A caso te has olvidado, Prue? ¿Tan bien hice mi trabajo? - Ted me sonreía complacido. ¿olvidado? No sabía a que se refería, aquella noche me esperaba cualquier cosa. - Es verdad que de aquello hace mucho tiempo y tu por aquel entonces tenias demasiadas cosas en las que pensar.
- Déjate de tantos rodeos y dilo de una vez. - Dije perdiendo la paciencia.
- ¿Recuerdas aquel libro de tu padre? - Empecé a tensarme. - no hablo de esos aburridos tochos que escribía para tu madre. Me refiero a aquel libro de cuentos sobre dioses nórdicos. - Logró que me estremeciese ¡¿Cómo sabía él de la existencia de ese libro?! Por otra parte, el Dios me dedicó media sonrisa, al parecer la cosa estaba empezando a ponerse interesante.- ¿"Historias nórdicas", lo recuerdas verdad? - Asentí sin decir nada. Estaba furiosa. - Te encantaba ese libro, tanto que... En fin, no pude evitar sentirme algo... celoso. En especial de una historia en concreto... La historia de un dios nórdico bastante, como decirlo... travieso.
Loki entendió en ese momento, fue un idiota al pensar que yo tendría algún tipo de motivo para arrancar esa página del libro. La historia a la que Ted se refería, claramente era la suya, él la había arrancado porque estaba... ¿Celoso de él? Esa si que era buena, causaba furor incluso inconscientemente. Me miró, sus ojos volvían a ser verdes y los miré, ellos me miraban, al principio tratando de mantener oculta una sonrisa, luego se apartaron para dar paso a un atisbo de rubor. Yo en ese momento, después de lo larga que había sido la noche y de todo lo que había sucedido, solo pude pensar en el momento en el que mi padre me regaló "Historias Nórdicas", volví a recordar mi infancia y como le suplicaba a mi padre una y otra vez que me leyese la historia de Loki, el Dios de las Mentiras.
- Tú. - Habló Loki después de meditarlo un poco. - Vas a devolvérselo.
- Jamás. - Respondió, firme. - Si se lo doy sería como si te la entregase a ti. - El Dios sonrió satisfecho ante esto. Tedd deseó haberse mordido la lengua.
- Es algo importante para mi acompañante de esta noche. - Afirmó, altanero, hinchando su pecho. - ... Se lo devolverás o me encargaré de que no vuelvas a necesitar ese brazo. - "Esto no lo hago por ella" Pensaba "Todo esto es por la misión, invadiré Midgard y para ello la necesito a mi lado."
- Está bien. - Contestó el midgardiano esta vez, un poco más seguro de si mismo. - Suéltame y te lo daré.
Con un ligero giro de muñeca el hielo se resquebrajó. El humano sobó su brazo enrojecido y quemado por el frío, respiró profundamente como si fuese a volver a replicar, en cambio se contuvo y me sonrió, algo falso.
- Seguidme. - Empezó a andar y pasó al lado de la habitación donde estaba el cadáver de su madre y si quiera se giró para ver el estropicio, sin embargo, pude ver como apretaba los puños.
Su habitación estaba un poco más al fondo, era amplia y olía recargadamente a perfume de hombre. Una mezcla de vergüenza y malestar me subió por el estómago cuando vi su cama y recordé muchas de las cosas que había pasado en ella. Rodé los ojos, recordar aquella época era lo que me faltaba esa noche... Loki me miraba divertido, agravando la situación.
Mi expareja abrió el cajón de su escritorio y vació el contenido encima de la cama. Tras dar un par de golpes a su parte trasera, un doble fondo salió, y junto a él un sobre. Me lo tendió y lo cogí, temblorosa. Olía a cerrado y a humedad, y cuando saqué la hoja de dentro, estaba amarillenta y algo doblada. Millones de recuerdos de cuando mi padre me leía esta historia, volvieron a mi mente. Tenía las manos frías y sudorosas por los nervios, estaba más conmocionada que durante el asesinato que había cometido escasa media hora atrás.
Traté de no llorar para no manchar la hoja, en ella aparecía un dibujo de un hombre, encogiéndose de regocijo y escondiéndose detrás de unas piedras mientras se reía de otros personajes algo desdibujados que se encontraban más a lo lejos. Aunque se veía a la legua que era malvado, ella siempre había pensado que él en realidad estaba solo, incomprendido y marginado. Tal y como le veía ahora. Entonces me di cuenta, desde pequeña siempre había querido comprenderle, quería tratar de ser su amiga, de estar con él... Y ahora que lo tenía allí delante, el corazón me iba demasiado deprisa.
- Siento mucho haberte arrebatado una parte tan importante de tu pasado. - Tedd me sonreía con algo de pesadez. - Estaba tan celoso de él... Durante muchos años leía esa historia una y otra vez, tratando de entender qué te gustaba tanto... Intentaba ser como él. - Se puso serio de repente y se restregó los ojos, donde estaban a punto de brotar algunas lágrimas. - Cuando conseguí tenerte lo dejé de lado, lo dejé todo de lado... Siento no haber sido lo que buscabas.
- Sigues siendo igual de hipócrita que siempre. - respondí cortante. Cogí aliento y le planté cara más segura que nunca. - Si, estuvimos juntos, te quise, pero me traicionaste. Te fuiste con otras chicas mientras estabas conmigo... - Solté un gruñido. - Pero tu mayor error fue pensar que realmente podrías retenerme aquí, que yo era tuya.
- Pero te quería. - Se me cortó la respiración ante esto. - Y sigo enamorado de ti. - Loki rodó los ojos y rió por lo bajo. El midgardiano le dirigió una mirada punzante y volvió a dirigirse a mi. - Quiero ayudarte. - Eso si que me pilló por sorpresa.
-¿ ayudarme? ¿ crees que después de todo voy a confiar en ti? - él asintió.
- no me importa con quién te vayas, solo quiero que seas feliz. - aquello era demasiado sospechoso, tanto que me enfadaba. ¿ creía que podía tomarme el pelo? Miré a Loki esperando que me dijese que mentía, pero solo me dedicó una amplia sonrisa, maldito, parecía que estaba poniéndome a prueba durante toda la noche.
Que se movió y me tensé, pensando que iba a aprovechar mi momento de reflexión para atacarme, sin embargo se dirigió hacia la puerta y nos indicó que lee siguiésemos. Loki me miro de reojo esperando a mis órdenes y yo asentí. Veríamos que trataba de hacer el McAdams.
Salió de nuevo al pasillo y entró en la sala donde el cuerpo de su madre había dibujado un esperpento em en suelo, la moqueta morada, ahora era marrón coma y un lago de sangre se había formado sobre el parque. Ted titubeo y vi como trago saliva, de nuevo apretaba los puños. Oí un desliz, como si dos aceros chocasen y vi que Loki escondía en su espalda un puñal. él también sospechaba de Ted , sabía que trataba algo y se había puesto en guardia.
Fue hasta el escritorio de su madre y rebuscó entre los papeles. Tratando de no mirar al suelo. Abrió un cajón y pareció haber encontrado lo que buscaba. Lo cogió y lo levantó, lo que se interpuso delante de mí. Me retiró con un brazo hacia atrás, fue muy rápido y no pude reaccionar, sin embargo no se escuchó un disparo, sino un "click', como si alguien hubiese encendido la televisión. Me gire y vi un cuadro de la familia McAdams detrás de las cortinas de la habitación. Se desplazó hacia él, pasando por delante de Loki con una sonrisa, viendo como éste seguía protegiéndome.
Cogió el cuadro y lo dejo en el suelo, detrás de éste, había una puerta de acero pequeña, una caja fuerte diminuta con una pantalla verde con dígitos. McAdams apretó el código y la puerta se abrió. Me acerqué, sujetando a Loki para que me acompañase. Tenía tanta curiosidad...
Mi expareja saco de dentro un rollo de papel pequeño, atado con una goma.
-¿ qué es eso?- pregunté, entonces se giró sonriente.
- bueno, ya que quieres libertad, creo que esto te dará la libertad qué quieres.- Tendió la mano con el rollo, esperando a que me acercarse.
Titubeé un poco, pero vi que el Dios también parecía algo curiosa así que me acerque tratando de parecer lo más segura posible y le quite el rollo desdichadamente.
Lo desenrollé con cuidado y descubrí un código numérico en el. al principio no lo entendí, pero recordé las palabras de Victoria. Y no podía creérmelo, lo que me estaba tendiendo Ted, sin duda me daría libertad, y si Vitoria decía la verdad, una libertad para toda la vida. La herencia de mi madre.
Miré a Loki conmocionará, aunque él estaba tan perdido como yo al principio, dudo que en Asgard hayan códigos y cuentas bancarias.
Una luz blanca y potente entró por la ventana, no era un coche y por supuesto no era la luna, ya que junto a ella se escucharon miles de pasos y de puertas de coche abriéndose y cerrándose. Miré a Ted, nos sonreía, no íbamos confiar en él y él lo sabía, sin embargo necesitaba ganar tiempo.
Miré a Loki con emergencia y él ya lo sabía como había que escapar de allí.
- "la casa está rodeada, repito: la casa está rodeada."- sonó un megáfono. - " salir con las manos en alto."
Loki se asomó con disimulo por la ventana y una bala le pasó rozando la mejilla, la primera de la noche. Se limpió y apretó el puño dirigiéndose hacia Ted.
- Sal fuera, Prue. - dijo.
-Pero...- me cortó.
- La casa está rodeada con vehículos y un montón de humanos armados. Debemos escapar. - me miró gravemente, quería que me marcharse. Titubeé, pero acabé por hacerle caso y salí en busca de cualquier salida alternativa. Aunque estaba segura de que lo que pretendía era alejarme de allí.
cuando vio que estaba lo suficientemente lejos, con un movimiento de mano cerró la puerta. Ted se apegó a la pared, queriendo oír, veía como Loki le miraba altivo y divertido y tuvo miedo, ya había visto su forma antes, estaba ante un Dios, maldita sea, estaba cagado de miedo. No quería morir, pero le reconfortaba pensar que nosotros también íbamos a hacerlo.
- olvídalo. - Empezó Loki. - No vamos a morir.
-¡...! - ¿ sabía lo que estaba pensando? Trató de estar calmado. - ahí fuera hay más de 200 policías.
- habían más idiotas en la encerrona del salón de esta noche. ¿Sabes cuántas balas me dieron? ni una sola.
- ¿Y Prue? ¿ cuántas balas paraste para conseguir que la capturásemos?
Ante este comentario, cuando se dio cuenta, ted estaba suspendido en el aire y la mano de Loki le oprimía el cuello. Su mirada era fría y aunque el azul trato de hacerle frente, al final se vio sometido por el terror de aquellos ojos until naturales, aquellos ojos que parecían de otro mundo. Empezó a reír, mientras Ted temblaba.
- es gracioso, ¿te das cuenta verdad?te das cuenta de que eres inferior a mí y no sólo eso, te das cuenta de mi poder. Tengo una mala noticia, voy a condenarte a vivir, tu solo espera, llegaré con un ejército a este inmundo planeta y lo arrasaré, a ti te mataré el último, y me tomaré mi tiempo ya que ahora tengo algo de prisa. - Ted tragó saliva muy fuerte, no podía creérselo, pensaba que no era ese tipo de Dios, ¡no podía ser! ¿A caso Prue estaba de acuerdo? ¿O él le había manipulado? - Lo siento mucho por ti, pero en esta historia la chica se queda con el malo.
Eso bastó para dejar a Ted lo suficientemente confundido como para salir corriendo de la habitación, me vio en el piso de abajo, esquivando los cuerpos de los mayordomos todavía aturdidos, tratando de encontrar una salida por donde ese millar de policías armados no pudiesen encontrarnos. Al bajar lo agarré de la muñeca, su armadura era dura y fría. Ese brazal dorado y negro que llevaba se adaptaba perfectamente. Recordé que en la cocina había una dispensa con una salida al exterior, corrimos hasta allí mientras una voz resonaba fuera. "Sal con las manos en alto, sabemos que has secuestrado a una mujer, si la entregas ahora, tal vez podamos llegar a un trato." Loki sonrió tan altanero como siempre y me miró de soslayo, yo continuaba corriendo en busca de la cocina, ¿Secuentrada? Creo que en ese momento lo único que quería era estar con él.
Llegamos, era tal y como lo recordaba, ese sitio siempre estaba impoluto, esto se debía a que ninguno de los McAdams se les ocurría pasarse por allí, ya que estaba considerada una habitación de "plebeyos". La puerta de la dispensa estaba atascada. Mientras tratábamos de abrirlas, escuchamos un estruendo que venía de la entrada, estaban aporreando la puerta. Loki estaba de pie, sin hacer nada, y eso me enfadó. Si entraban y veían todo ese estropicio, ya no sabría que hacer, mi vida había acabado, ya no tenía ningún sentido.
La puerta de la entrada salió volando y llegó a mitad de la sala de estar. Varios hombres murmuraron sorprendidos de encontrarse a varias personas en el suelo. Ya no podía tratar de sacudir la puerta, si lo hacía nos escucharían. Empecé a sudar mucho, estábamos acorralados, allí dentro no había mucho sitio donde esconderse ¡Iban a pillarnos e iba a pasarme el resto de mi vida en la cárcel! Entonces sucedió, mi pulso empezó a acelerarse, mis piernas volvieron a flaquear, recordé a la enfermera sugiriéndome no tener altas emociones en unas semanas. Estaban abriendo las habitaciones de una a una y la siguiente era la cocina, los portazos sonaban como tiros cada vez más fuertes, y cada vez la paciencia del que parecía estar al mando, menguaba.
Estaban al otro lado de la puerta, oía claramente los pasos, mientras sentía que estaba desfalleciendo. Fue cuando Loki se puso delante de mi y me apretó con fuerza hacia él. Una luz verde nos cubrió y caí redonda por la presión. Para cuando los agentes entraron, nosotros ya no estábamos allí.
Eran las 4:37 de la madrugada cuando el Dios de las Mentiras se materializó en el laboratorio de altas investigaciones de S.H.I. , el cual había convertido en su base a espaldas de todo el mundo. Me recostó sobre una mesa, tal vez estaba esperando demasiado de mi. Me había sometido a varias pruebas esta noche, dejando que me las apañase bajo mi propio criterio y había podido comprobar que podía mantener la calma y al mismo tiempo defenderme, sin temblar de miedo, sin embargo era una midgardiana y había acabado por desmayarme. Resopló, no estaba mal. Sacudió la cabeza, debía centrarse. En ese mismo momento iniciaría su plan y la primera parada era Knowhere.
Había estado trabajando toda aquella semana en cálculos y en las oportunidades que tendría de poder realizar la operación. Además, debía ser extremadamente preciso, ya que se tardaba un poco en poner todo aquello en marcha, debía de inhabilitar las cámaras de seguridad y abrir el portal antes de las 5, ya que era la hora en la que su querido Doctor entraría por esa puerta, derramando café por doquier.
Las cámaras fue un proceso fácil, sólo tuvo que engañarlas con su magia, para que en la televisión del guardia sólo saliese la imagen de la sala vacía. Puso el sistema en marcha y las partículas empezaron a calentar el tesseracto.
Estaba sudando, estaba pasándose con los poderes aquella noche y además había estado con su forma real expuesta, varios minutos. Sin duda Heimdall le estaba mirando, y si no a él, estaba seguro de que si a Nueva York, ese apestoso guardián con cabeza de toro se olía algo. Loki podía sentirlo en sus entrañas.
Cuando el tesseracto estuvo lo suficientemente caliente, desprendío un rayo hacia el portal que había construido, haciendo que el aro se recargase de su energía y que esta empezase a girar a gran velocidad. Tecleó las coordenadas en el ordenador y se acercó a mí.
Empezó a formarse mucho viento en el interior de la sala, mi pelo ondeaba y mi cara se llenaba de algunos mechones. Loki los apartó, y me acarició la mejilla, estaba calida. Levantó una ceja ¿Por qué alguien como yo estaba allí? ¿Por qué iba a arrastrarme con él? Porque me necesitaba ¿era eso? ¿Realmente me necesitaba para invadir Midgard, o sólo... Quería que estuviese a su lado?
Su dedo pulgar rozó sin querer mi labio inferior y sintió mi respiración calmada. Fue el momento en el que se arrepintió de todo aquello, se arrepintió de haberme conocido y de no haber puesto distancia entre dos seres tan distintos. Había cometido el mismo error que su hermano: se había enamorado de una humana.
El portal se abrió dejando ver una tierra rojiza con unas murallas acorazadas algo a lo lejos. Lo miró y volvió a mirarme, era el Dios de la Mentiras, de las Travesuras, muy pronto lo sería del Caos y ahora acababa de convertirse en el del Egoísmo por el hecho de cogerme en brazos, dispuesto a llevarme con él durante una buena temporada. Iba a tener que darme muchas explicaciones.
