Capitulo 24: Acomodandose en el infierno
Habíamos llegado a una sala gigantesca. bueno, en aquel lugar todo lo era. Después de aquella perturbadora frase: " están reuniendo a un grupo de personas especiales." Thanos echó a andar como un poseso. Recorrimos pasillos y bajamos en el ascensor. Seguramente fue el viaje en ascensor más perturbador de mi vida: el otro, Thanos, Loki y yo subidos allí. En total y absoluto silencio.
La planta a la que bajamos era una habitación en si, cuadrada y muy espaciosa. Habían varios asientos y pantallas que proyectaban docenas de datos sin parar. Por otra parte, en medio de la sala había una bola gigantesca de color morado. No sabría decir de qué estaba hecha, parecía cristal, pero al mismo tiempo parecía un holograma. A nosotros no se nos permitió el paso hasta allí, pero por otra parte, Thanos se aproximó. Había un pasillo con barandillas que llevaban hasta la esfera. Aminoró el paso, como si ya no tuviese prisa en hacer nada. Loki y yo nos miramos sin entender nada de lo que estaba pasando.
El gigante morado posó sus manos en la esfera y reaccionó como si fuese una pantalla de plasma: la presión de sus dedos creaba hondas en la superficie. Esto pareció activarlo y empezaron a salir pantallas y pantallas holográficas, como si se tratase de un archivador gigante. Alzó sus manos y apartó tres pantallas. Adelantó la primera, en ella aparecían varias fotos de un periódico viejo con la cara de un muchacho rubio y fuerte. Además de una foto algo más reciente de una especie de objeto circular, medio enterrado en el hielo.
- Han sucedido momentos bastante interesantes en la historia de la Tierra. - empezó a contar Thanos, con su gruesa voz. - Hace aproximadamente setenta años humanos, durante la segunda guerra mundial, un humano con aires de grandeza llamado Johann Schmidt encontró el Tesseracto. - se giró hacia Loki.- El mismo que tú encontraste. - Loki no supo como reaccionar, tragó saliva y dejó que siguiese hablando.- El caso es que por aquel entonces el ejército humano que se hace llamar "americano" jugueteaba con una forma de hacer que sus soldados fuesen mucho más fuertes e indestructibles. El caso es... Que lo consiguieron! Pero con un único individuo, el conocido como "Capitán América".
- ¿"El Capitán América"? - Exclamé sorprendida.
- ¿Lo conoces? - Reaccionó Loki.
- ¡Si! Bueno, quiero decir, no. Se quien es pero pensaba que era un cuento para niños, nunca pensé que fuese real. - Expliqué atónita. Era la historia de un supuesto héroe de guerra que los ancianos contaban a sus nietos.
- Pues es real. - Respondió Thanos. - Tan real, que una asociación secreta llamada S.H.I.E.L.D. ... - Miró a Loki. A sí que él ya sabía de su existencia. - ... Estuvo investigando en el punto exacto del polo norte en el que su avión se estrelló.
- ¿Y lo encontraron? - Le pregunté demasiado entusiasmada. Claro que, tonta de mí, si existían los Jotuns, los asgardianos y estábamos abordo de una nave espacial con un alíen gigante morado hablándonos, que existiese un viejo héroe de guerra no era tan descabellado.
- Lo encontraron. - Contestó. - En el ártico, junto al Tesseracto. Ellos han estado custodiándolo por mucho tiempo, tanto como al cuerpo del soldado.
-¿ Y él es uno de esas personas especiales? - Preguntó Loki.
- El primero de ellos. - Respondió.
- ¿Se sabe qué puede hacer? - insistió en ello el Dios, si solo era un humano con algo más de poder, no sería rival para él ni en broma.
- Es un superhumano. A grandes rasgos, un humano mejorado con un aumento considerable de sus condiciones físicas. Aunque creo que eso no es lo más peligroso...
- ¿Dispara rayos por los ojos o algo así? - Bromeé.
- No. - Rió el gigante. - Hay algo mucho más poderoso que unos rayos láser: Un gran sentido del bien y la justicia. Fue un símbolo para su país durante la guerra, eso lo convierte en un posible agitador de masas y en una amenaza.
Loki me miró de reojo discretamente, esas mismas cualidades las había visto en mí muchas veces. En su día supo que yo podría ser una buena líder, fue uno de los motivos por los que decidió llevarme con él. Uno de tantos. Alzó las cejas tratando de no esbozar una sonrisa. Maldita midgardiana.
- El siguiente. - Thanos deslizó de nuevo la mano y pasó a la siguiente pantalla. En él aparecía un edificio altísimo y un hombre de unos cuarenta años, castaño y con gafas de sol que me era tremendamente familiar.
- ¿Ese no es Tony Stark? - Pregunté. ¿Cómo iba a ser él uno de los "elegidos"? Solo era un multimillonario... Tal vez ese era su súper poder...
- Exactamente. - Afirmó el alíen morado. - Es una persona muy conocida en tu planeta, durante los últimos años ha estado "trabajando" como "héroe". Se construyó una armadura de metal muy especial. - Deslizó la mano y algunos vídeos empezaron a reproducirse, en ellos podía verse a Stark vistiendo esa armadura extraña de color rojo y dorado volando y explotando cosas. También había una entrevista en la que salía él auto-proclamándose "IronMan".
- ¿Por qué no recuerdo nada de esto? - Me aproximé a las pantallas. - Sé que ese edificio está en Nueva York. Soy de allí. - Me quedé pensativa. Me giré hacía Loki. - Hace cinco años vivía con los McAdams.
- Tal vez te encerraron tanto en tu propia burbuja que no te dejaron ver lo que tenías a tu alrededor. - Musitó Loki en voz baja y con un impulso innato como es respirar, sujetó mi mano.
- Encantador. - Ladró Thanos, apartando la mirada con tono despectivo y rancio. Como su hubiese visto el gesto más desagradable del mundo. Loki apretó un poco más el agarre y me soltó suavemente. Aunque en el verde de sus ojos se podía ver lo mal que le había sentado ese comentario. - En fin y... Por último pero no menos importante...
El titán loco dió un giro de muñeca y apareció la última pantalla. No entendía exactamente lo que estaba pasando. No conocía al hombre que aparecía en ella, pero el rostro de Loki ensombreció como si hubiese visto un fantasma y frunció el ceño como si se tratase de su mayor enemigo. Los otros dos le miraban atentamente, su reacción era tal cual la que esperaban. Un poco menos violenta, quizá.
- Creo que nuestro querido dios de las travesuras conoce perfectamente al tercer individuo. - se relamió el altivo gigante mientras acercaba la pantalla a Loki.
- Thor. - Se limitó a decir, sin despegar la mirada de los vídeos que Thanos le enseñaba, casi con sadismo. Sus ojos ardían de ira y no supe que hacer. A si que ese era su hermano... - ¿ Desde cuándo?
- ¡Desde que armaste todo aquel jaleo en la tierra enviando a El Destructor! - rió.- los humanos... O mejor dicho: S.H.I.E.L.D. se asustó tanto que negoció con thor: la protección de Jane Foster a cambio de que él protegiese la Tierra, cuando fuese necesario... Tú hermano...- No pudo terminar la frase. Loki agarró la pantalla y la estrelló contra el suelo con tal fuerza, que el plasma salió despedido en mil pedazos.
- El.. no es... MI HERMANO. - gritó con tal furia que me quedé petrificada en el sitio sin atreverme a mover un solo dedo. Incluso Thanos parecía algo cohibido después de aquello. El Otro dió un paso atrás, pensando que iba a empezar a atacarles. - Me importa una puta mierda que Thor esté en ese selecto grupo de humanos inmundos. - siguió, sin gritar, pero aguantando su ira. - Conquistaré la Tierra y le probaré que su protección no será nada en comparación con mi poder... Le arrebataré su querido planeta! Y cuando todo eso termine iré a Asgard y tomaré mi trono a la fuerza si es necesario! - Respiraba muy fuerte. Como si sus palabras pesasen.
Sabía por lo que había pasado Loki, todo ese odio y rencor se había acumulado en su interior y le había convertido en el ser que era ahora. Un amasijo enorme de deseos de venganza. Venganza por sentirse solo una moneda de cambio, una reliquia más del Padre de Todos. Me sentí impotente ante el abismal muro de hielo en el que se había convertido su mirada.
Pensaba que quería conquistar Midgard para hacerle ver a su padre que él también podía gobernar, pero no que también quería reclamar el trono de Asgard. Si vencía a Thor en batalla, el único heredero sería él, aunque Odin no estaría muy de acuerdo con eso. Así que iniciaría otra guerra contra Asgard. Solo pude pensar en cómo de menospreciado debió sentirse durante toda su vida.
Thanos tenía razón, aunque quisiera, no podría parar un golpe tan fuerte. Y aunque pudiese pararlo, moriría y no podría volver a proteger a Loki. Nunca. Estaba siendo consciente de lo inútil que era, no sabía pelear, no tenía ni idea de guerras. Pensaba que Loki me había traído aquí para ayudarle a preparar su ejército, pero cuando mi cometido acabase que iba a suceder? Él iría a la guerra, solo? Y si conseguían derrotarle? Iba a quedarme en esta nave de brazos cruzados? Empecé a estresarme demasiado, a punto de un ataque de ansiedad. Eran demasiados pensamientos y no podía hacer nada, solo era una inútil y pequeña midgardiana.
- He pensado en algo desde que estáis aquí. - Comentó Thanos, guiñándole el ojo al dios. Loki seguía ofuscado, pero yo alcé la vista, tratando de buscar una vía de escape de mis pensamientos. - Os ayudaré, os daré el ejército que necesitáis y, no solo eso. También os otorgaré el poder necesario para vencer. De momento he decidido que la humana Prue, reciba entrenamiento de uno de mis mejores guerreros.
- ¿Cómo? - Exclamé. Loki volvió en sí al oír eso.
- Si el Tesseracto te ha otorgado alguna especie de poder sobrehumano, averiguaremos cual es exactamente y lo potenciaremos. Además de entrenarte físicamente. ¿Estás de acuerdo?
- No, no lo estoy. - rechistó Loki. - No pienso poner tu vida en peligro en el campo de batalla. - habló alterado, ahora hacia mi. Yo seguía pensativa.
- Lo haré. - Respondí tajante.
- ¿ Has perdido el juicio? - exclamó el Dios. - ¿ Crees que no podré llevar a cabo mi cometido, es eso, verdad?
- Creo...- Alcé algo más la voz, para que sobresaliese a la suya. - que es nuestro cometido. - Recalqué "nuestro". - y que si voy a ser tu reina, voy a luchar a tu lado. Por ello. Por nosotros.
Otra vez aquella mirada de fuego, que le calmaba y le encendía el corazón a partes iguales. El Otro fue quién hizo el gesto de desprecio esta vez, escupió al suelo. Loki, sin mirarle, alzó una mano y le hizo levitar, estrellándolo contra la pared más próxima. El Dios de las Mentiras seguía estando en desacuerdo conmigo, podía verlo en su mirada, estaba preocupado. No podía mostrarse débil ante el titan loco a si que simplemente acabó asintiendo, sin dejar que sus pensamientos o sentimientos hablasen de más.
Thanos alzó la mano y del techo descendió una sombra oscura, no sabia decir si siempre estuvo ahí, pero me dio un susto de muerte. Cayó de rodillas y poco a poco se fue poniendo de pie. Era una alienigena alta y esbelta. Vestía una especie de armadura blanca y negra, su piel era azul y de la parte superior de sus ojos, salían dos cuernos que se adaptaban a los lados de su cabeza. Cuando se giró a mirarme, vi como sus ojos amarillentos me perforaban el alma y sus facciones duras me juzgaban malamente, como todos los que habitaban en aquella nave. Su maquillaje negro la hacía todavía más aterradora, tenía los cuernos y la parte superior de su cabeza pintados, acentuando el amarillo de su mirada. Se levantó muy dignamente y echó su pelo a ondear hacia atrás. Un pelo larguísimo azul oscuro. Desplegó de la nada una lanza que posó en el suelo, con un sonoro golpe. La punta de esta era purpura y desprendía una energía extraña que provocaba chispas.
Empezó a avanzar hacía nosotros con la cabeza alta y analizándonos de arriba a abajo, mirándonos (sobretodo a mi) con desprecio, enseñándome sus colmillos. Bajé la mirada algo intimidada. Loki, como siempre, se limitó a esbozar una sonrisa y a alzar su cabeza, chulesco.
- Ella es Proxima Midnight. - Habló por fin el gigante púrpura. - Le he encomendado la misión de adiestrarte y de extraer tu máximo potencial. - La mujer se empezó a acercar hacia mí, guardando su lanza hacia atrás en señal de que no iba a hacerme daño.
- Hay algo raro en ella. - Susurró. Su voz era extraña, espectral.
- Pasaron por un portal construido gracias a la energía del Tesseracto. - Explicó el titán. - ¿Crees que pueda deberse a eso?
- Lo que creo es que es un milagro que esto... - Me apartó el pelo de la cara. Dios santo, un solo bíceps suyo podría estrangular a un oso si se lo propusiese. - ... siga con vida. Su cuerpo de humana debió desintegrarse antes de llegar a su destino.
- ¿Entonces? - Insistió Thanos.
- Por pura suerte debió absorber algo de su energía y al someterse al portal quedó atrapada en su interior, salvándole la vida. - Explicó la tal Midnight. - ¿Qué recuerda del suceso? - Le preguntó a Thanos.
- Nada. - Respondí yo, estaba empezando a cansarme de que me tratasen como si no estuviese en la habitación. Ella tan solo me miró seria.
- Mañana empezaremos el entrenamiento. - Comentó rápidamente. - Permiso para retirarme, señor.
- Concedido. - Respondió Thanos. Tal como vino, se fue. - Bien creo que ya que vais a estar bastante tiempo por aquí, sería apropiado enseñaros vuestros aposentos. Seguidme.
Subimos al ascensor y, mientras se cerraban las puertas, pude ver como "El Otro" se levantaba finalmente, con un quejido. Me hizo algo de gracia.
Los engranajes giraron y el ascensor empezó a subir, los pisos pasaban y pasaban sin cesar. Cuando se abrieron de nuevo las puertas, fuimos a parar a una sala llena de pasillos, todo era blanco, estaba impoluto y tenía plantas por aquí y por allá. Casi parecía un spa de la tierra. Las paredes estaban decoradas con cuadros y otras obras de arte alienígenas que no supe interpretar. Salimos del ascensor pero Thanos se quedó atrás, nos giramos sin comprender. El titán lanzó un objeto brillante hacia nosotros y Loki lo pilló al vuelo. Cuando abrió la mano para ver qué era descubrió una especie de placa con un lector negro. Loki lo volteó, mirándolo con curiosidad.
- Si seguís todo recto, daréis con una puerta negra que solo se abre con esa llave. - Sonrió. - Esta planta no la usa nadie y pensé que el Dios de las mentiras querría algo de intimidad... - apretó un botón del ascensor y descendió, dejándonos solos.
Nos miramos el uno al otro y por primera vez
vi Loki algo tenso, incluso diría que nervioso. ¿Nos acababa de regalar las llaves de un piso... Para ambos? El pecho se me llenó de una sensación alegre y melancólica, llevándome a meses atrás. A cuando vivía en mi piso,... Y Loki andaba de arriba para abajo molestándome. Dios, como echaba de menos aquellos días. Ojalá fuese tan feliz aquí, como lo era allí.
Algo inseguro, Loki empezó a andar en dirección a la puerta negra. A la parte derecha había una especie de pantalla a la que acercó la placa. Entonces la puerta se abrió, corredera, dejándonos ver el que sería nuestro hogar en los próximos meses.
Al entrar, vimos como era una estancia bastante sencilla, aunque muy elegante. Todas las paredes eran blancas y daba la sensación de ser super luminosa. El suelo era gris, como de mármol, y brillaba, como si en la piedra hubiesen incrustados algunos cristales.
El recibidor era pequeño y contaba de un espejo bastante grande, al pasarlo de largo, había una gran sala blanca con muebles negros. Un sofá gigantesco estaba plantado en mitad, con una mesa baja y algo que me recordaba a una chimenea. En frente se alzaba un ventanal con vistas al espacio. A la derecha había otro pasillo algo más largo, con varias puertas. La primera de ellas a la izquierda era una cocina, pequeña y modesta. Por curiosidad me acerqué a lo que parecía el frigorífico y estaba lleno de comida humana. Mi estómago rugió como hacía tiempo que no lo hacía y me giré hacia Loki ilusionada. ¡Por fin comida normal! El Dios sonrió divertido, pero en su mirada seguía habiendo algo de pena. Me acerqué a él y puse mi mano en su hombro, le acaricié el cuello y la mejilla. Él agarró mi mano y la beso.
- Vamos. - Le dije entusiasmada. - Quiero ver el resto. - El Dios soltó una risilla y me siguió, sin soltar mi mano.
Al final del pequeño pasillo había otra puerta, estaba algo dura y Loki tuvo que ayudarme a abrirla. Entró antes que yo y se quedó parado. No entendía muy bien que le había dado ni porque se había parado de repente, hasta que asomé. Había una cama de matrimonio enorme y preciosa, de sábanas negras. Se me hizo un nudo en la garganta y de repente me puse muy nerviosa. Loki parecía igual, me pareció ver un atisbo de rubor en sus mejillas. Algo extraño teniendo en cuenta lo deshinibido que era normalmente.
- ¿Está ...a tu gusto? - Preguntó con un hilo de voz.
- ¿Perdón?
- Pensé que te haría ilusión tener una estancia humana en un lugar tan lejano a tu hogar. - Comentó. - Ayer se lo pedí a Thanos,... Y aceptó prestarnos este piso de la nave. - ¿Perdón? O sea, entonces todo esto ... ¿Había Sido idea suya? No pude cerrar la boca mientras me lo contaba. - E-en cuanto a la cama... Yo...
- Es perfecto. - mencioné, cortándole. - Todo. Es maravilloso, elegante... Tengo ganas de considerarlo mi hogar, aunque sea solo una temporada. - Reí muy feliz. - En cuanto a la cama... - Me planté delante de él y le cogí las manos.- Me sorprende que no hagas algún comentario de los tuyos...
- ... - Ladeó la cabeza y sonrió encantador y travieso. - Pensaba que opinarías que me he pasado de la raya... ¿Pero ibas a pensarlo igualmente, verdad? - Se acercó a mí demasiado. Apoyó su mentón en mi cabeza mientras me acariciaba el pelo. Mi rostro se sonrojó demasiado, menos mal que ahora no me estaba mirando... - ¿Por qué aceptaste el entrenamiento?
- Lo hice porque me siento completamente inútil. - Respondí separándome de él un poco.
- Tu ya tenías un cometido: ayudar a preparar mi ejercito. No es una tarea para nada inútil, Prue. Puede significar nuestra derrota o nuestra victoria. - puso sus manos sobre mis hombros. Trataba de hacerme entender y yo le entendía, perfectamente. Pero creo que él a mí no.
- Pero Loki, ¿Y si todo sale mal? - Loki negó con la cabeza, no quería pensar en esa posibilidad.- ¿Y si mueres allí? ¿Y si te pierdo? Dime. ¿Qué hago? - Sus orbes verdes miraban mi rostro curiosos a la par que preocupados.- ¿Me quedo aquí, sola?
- P-podrias quedarte a las órdenes de Thanos...- empezó a razonar, pero le corté.
- No, Loki. Sabes que eso no va a pasar. - me acerqué más a él y susurré. - No me agrada.
- ¿Entonces por qué aceptaste su oferta?
- ¡Porque es la vía más rápida para hacerme fuerte! - Respondí, casi sollozando. Maldita sea, era una llorona. Debía dejar de soltar lágrimas cada dos por tres. - Quiero ser fuerte, por ti. Para ti. Quiero acompañarte al campo de batalla cuando sea el momento.
- ¿Y qué haré si te pierdo? - Me paralizó oir esas palabras salir de su orgullosa boca. - ¿Crees que podría dejar que te pasase algo allí?
- No, se que no dejaras que me pase nada.¡Y yo tampoco quiero dejar que te pase nada a ti! A si que ¿Que prefieres, que si fracasas, me quede en esta nave como una esclava hasta el resto de mis días o que aprenda a defenderme y te acompañe y si debo morir que sea protegiendo...- Me aferré a la tela de su armadura. - a lo único... Que...
El Dios de las Mentiras me hizo callar con un beso. No era como los que me había dado anteriormente, se sentía sincero, ligero y cariñoso. No era el Loki fogoso de la habitación, ni el de la nave que robamos. Era un Loki nuevo para mi, uno que me tranquilizaba y me pedía a susurros que... Que le quisiera.
- No dejaré que mueras. - susurró apoyando su frente en la mía. De pronto le vino algo de risa. - Siempre he visto tu potencial en esos ojos tuyos. Definitivamente, no sé qué voy a hacer contigo. - Tragó saliva y suspiró. - pero si que se que, cuando ganemos, te voy a hacer la mujer más feliz del mundo.
Mi cabeza enloqueció y mis mejillas estallaron de un rojo potente. De repente tenía mucho calor, estaba sudando y mareandome por momentos. No podía entrarme en la cabeza que el mismo Loki que meses atrás había estado discutiendo casi diariamente conmigo, ahora me estuviese diciendo que quería hacerme la mujer más feliz del mundo. Tal vez, con los nervios a flor de piel no fui consciente, pero la verdad es que ya lo era.
Loki me miró desde su altura, con esa sonrisa ladina suya. Disfrutando de las vistas, mientras yo trataba de tapar mi rubor en vano. Le encantaba ganar. Se mordió el labio inferior mientras me miraba. Maldito Dios de las travesuras y su manía de volverme loca. Carraspeé, tratando de cambiar de tema.
- Bueno he de felicitarte por tu gusto en decoración de interiores. - Comenté. - Aún me queda por ver esa habitación. - Dije, adentrándome en la habitación y abriendo la puerta que quedaba justo en frente de la cama. - Oh...
Era un cuarto de baño bastante grande, con un tocador y un lavamanos, estaba decorado con algunos bamboos y toallas enormes que parecían ser super suaves y, a la izquierda del baño había la ducha más grande que había visto en mi vida. Grande, muy grande. Ahí cabía... más de una persona.
Oh Dios mío, definitivamente Loki se había tomado muchas libertades y ahora mismo se estaba regocijando mientras veía mis reacciones, podía sentirlo. Era demasiado juguetón y... tal vez yo también podría serlo.
- E-ejem... - carraspeé y me giré decidida hacia Loki. - Voy a desnudarme. - Lo solté tan de repente que casi pude ver cómo Loki se atragantaba con su propia saliva. Alcé un ceja. - ¿Te importa?
- P-para nada. - ¿Dónde había quedado el Loki decidido y fogoso?- Adelante. - Ah, ahí estaba, sonriendo de nuevo, mirándome de arriba a abajo. Posó sus manos suavemente en mis brazos y empezó a acariciarme. Me giré de espaldas a él.
- ¿Podrías... ? - Le susurré sugerentemente, señalando la cremallera de mi vestido.
- ... - No me respondió, podría, claro que podría. Me agarró firme de la cintura y me apegó a él casi de un empujón. Se apoyó contra mí y su aliento me rozaba la oreja.
Soltó una de las manos de mi cintura y empezó a bajar la cremallera de mi espalda, lenta, muy lentamente. Empezó a besar y a mordisquear mi oreja, me hacía cosquillas y encogí el cuello, gesto con el que rió travieso y seductor. Mi espalda empezaba a estar al descubierto, sus dedos rozaron todo el recorrido, hasta que la cremallera llego a su fin, con un clic. Indicando que no bajaría más. Dejando al Dios con las ganas de ver que había más allá de mi espalda.
Loki respiraba pesadamente y me aferraba a él con sus manos fuertes y ardientes, cualquiera diria que era un Jotun. Me giré y vi sus ojos inyectados de deseo. Me hubiese hecho suya allí mismo. Pero antes de darle tiempo a hacer nada me puse de puntillas para llegar a sus labios, sujetando sus manos todavía en mi cintura. Entreabrió la boca y le mordí el labio inferior. Sentí como su pecho subía de ansia. Solté su boca aún sedienta de mí y le susurré suavemente al oído:
- Gracias. - Le besé la mejilla posando mis labios humedecidos. Me di media vuelta lentamente y entré en el baño, cerrando la puerta tras de mí.
No se lo podía creer... ¿Acababa... acababa de jugar con él? ¿ Una simple humana había osado poner a un Dios en ese... Estado? Se tiró hacia atrás echándose en la cama. Nunca nadie, ni si quiera las más ardientes de las asgardianas que habían frecuentado sus aposentos, habían osado nunca a jugar así con él. Siempre había Sido él quien había puesto las reglas, al que le gustaba jugar y le encantaba encantar, se deleitaba cada vez que lograba ponerme colorada, cada vez que hacía subir mis pulsaciones y mis ganas de deseaerle...¿Cómo era posible que hubiese acabado tan jodidamente perdido y loco por alguien? ¿En qué momento se dió la vuelta la tortilla? Rió. Se mordió los nudillos solo de pensar en la suavidad de mi espalda, en como sintió mi cálida piel al deslizar la cremallera y en sus anelos de querer ver más de mí,... Eso no se quedaría así.¡ Y tanto que no. A ese juego podían jugar dos. !
Al cerrar la puerta tras de mí, me apoyé en ella y me tapé la cara con las manos, no podía creer como me había atrevido a hacer algo así, ¿Quien me lo hubiese dicho? Con lo reacia a "ese tema" que había sido desde que salí con Ted... Y ahora sin embargo, me había atrevido a "buscar" a Loki ¡Y le había dejado con la miel en la boca! Seguro que ahora mismo estaba súper desconcertado por lo que había pasado, pero me apetecía jugar. Y ya que él se tomaba ciertas libertades, decidiendo que podríamos dormir juntos o hasta incluso, ducharnos juntos -me sonrojé.- yo había decidido devolverle el golpe.
Suspiré, sacudiendo la cabeza. Deslicé el vestido poco a poco hasta el suelo y me quité la ropa interior. Dios, al fin. Esa ducha me sabria a pura gloria después de: acudir a una fiesta, ser raptada, asesinar, pasar viva milagrosamente por un portal al espacio, vivir en un planeta diferente lleno de monstruos, ser perseguida por una nave espacial y rebanarme la piel.
No me equivoqué, sentir el agua surcar mi cuerpo fue demasiado placentero y relajante, al salir estaba como nueva, sin contar que mi pelo al fin olía a limpio y había dejado de oler a sangre seca. Cogí una de las toallas blancas e impoluta y me sequé. Pensé que no habría secador, pero efectivamente, el Dios de las mentiras había pensado en todo. Incluso en la ropa interior, curiosamente de mi talla, que se encontraba perfectamente doblada dentro de uno de los armarios del baño. El Dios de las mentiras tenía buen ojo si fue capaz de adivinar mis medidas.
A parte de eso, también encontré un camisón blanco que me serviría de pijama. Prefería mi camiseta y pantalón de siempre, pero ya era demasiado pedir.
Fui a salir y casi estaba nerviosa, ¿Seguiría allí Loki esperándome decidido a retomar lo que había empezado? Puse la oreja en la puerta pero no oí nada, qué raro. Entreabrí la puerta y me asomé poco a poco, pero lo que encontré fue totalmente arrebatador.
Loki se había quedado dormido, tirado en la cama. Estaba boca arriba, sus labios estaban ligeramente entreabiertos, su respiración era tranquila. Parecía muy diferente cuando dormía, incluso parecía diferente a cuando dormía en mi piso. Debía de estar exhausto.
Con cuidado de no despertarle, me senté en la cama y poco a poco fui deslizándome, hasta quedar tendida a su lado. Con algo de vergüenza, me giré hacia él y puse el brazo sobre su abdomen, acercándolo a mi. Posé, tímidamente, mi cabeza sobre su pecho. Hacia muchas noches que no dormía tan bien y tan plácidamente como esa. Y menos mal ya que el día siguiente iba a ser un día muy, muy largo.
