Últimamente estoy actualizando más seguido! me gusta porque he logrado una rutina de escritura, a si que el siguiente capitulo ya está en marcha. Este capitulo es de transición por lo que he aprovechado para atar algunas cosillas y preparar para lo que se viene en el siguiente capitulo. Espero que os guste!

Como siempre los derechos están guardados para marvel comics y stan lee.

Capitulo 25: Fugitiva

Movía los pies inquieto, desde su nido. A veces se aburría y se aseguraba de que sus flechas estuviesen bien calibradas. Cuando estaba de buen humor y lo suficientemente aburrido, las cogía como si fuesen baquetas y simulaba tocar la batería, allá en lo alto. Los demás no le prestaban mucha atención. Ya estaban acostumbrados a los pasatiempos de su supervisor.

Estar tanto tiempo observando callado en su nido al final hacia mella en su cordura. No había pasado nada durante días, nada muy fuera de lo normal. Excepto el excéntrico de Selving, que seguía de aquí para allá... Aunque de otro modo.

Hacía cosa de dos días, encontraron unas anomalías en las cámaras de seguridad de la sala. Los expertos se dieron cuenta de unas interferencias extrañas atribuidas a unos fallos de señal, pero Barton no era estúpido, eran unas cámaras de la mejor fibra y mejor motorizadas de todo el mundo. Sin contar con el personal cualificado que S.H.I.E.L.D. había colocado para vigilar las pantallas correspondientes. Era sospechoso, muy sospechoso. Sobretodo, porque según Selving, a la mañana siguiente el Tesseracto se estaba comportando de forma extraña: su temperatura había aumentado sin saber muy bien porque. ¿Tal vez podría ser que la propia energía del Tesseracto hubiese interferido en la señal de las cámaras? Era lo que Selving decía y, la verdad, parecía tener sentido. Pero aun y así,... ¡Tenía un mal presentimiento! ¡Y su dichoso director pasaba de su cara! Seguro que si Natasha estuviese allí, Fury le escucharía, pero estaba demasiado ocupada de niñera de Stark y extorsionando a la mafia rusa. Demonios.

Sonó la sirena del almuerzo, a las nueve y media de la mañana, como siempre. Barton descendió de su nido y marchó a por algo de comida. Antes solía almorzar en su puesto, pero desde hacía varios días que no le apetecía estar en el laborarorio. En el comedor, los demás científicos bromeaban los unos con los otros y hablaban de cosas que Ojo de Halcón no entendía muy bien, por lo que siempre optaba por sentarse solo en una pequeña mesa del fondo, desde donde se podía ver la televisión. Últimamente las noticias siempre eran las mismas: Tony Stark. Desde que el multimillonario decidió abandonar su negocio armamentistico y dedicarse a la producción de energía, los medios se encargaban de transmitir cualquier minucioso avance que el ricachón consiguiese. Le encantaba chupar camara.

"Breaking news"- empezó a leerse en la televisión, cosa que llamó la atención de Barton. Dejó de beber su café por un momento y trató de agudizar el oído.

"Noticias de última hora"- Anunciaba la presentadora- "Esta madrugada, ha sido encontrado el cadáver de la famosísima Victoria McAdams, multimillonaria y dueña de gran parte de los hoteles de Nueva York." - La cosa va de ricos hoy. - pensó Barton. - "Su cuerpo ha sido hallado en su despacho. Mostraba claros signos de violencia, además el arma homicida ha sido encontrada clavada en la victima". - mostraron fotos de su cara y a Ojo de Halcón le parecieron totalmente amarillistas y fuera de lugar. Estaba muy magullada y no tenía dientes. - "El cuerpo fue encontrado por su hijo Ted McAdams quien asegura saber quién es el asesino de su madre: Prue Halley, una ahijada de la familia que había convivido con ellos desde muy pequeña. La acusación concuerda con el ADN extraído del arma homicida, por lo que la policía a abierto la "caza y captura" de la asesina...". - En la pantalla mostraron mi foto: una joven castaña de cara redonda y ojos tristes. Debíade ser una broma, no era más que una cría. Barton no podía creérselo, a esa señora le faltaban los dientes y le habían clavado un abrecartas en el estomago. Viendo mi foto, no parecía poseer mucha fuerza. Solo podía tratarse de un accidente, no había otra explicación. - "Según la unidad especial de investigación, hay diferentes huellas en la escena del crimen que dan lugar a la sospecha de un segundo sujeto y además, también se han encontrado las huellas del propio Ted McAdams la noche del asesinato. Las pruebas no son muy esclarecedoras, pero trataremos de mantenerlos inform-" - La televisión se apagó en señal del fin del almuerzo.

Barton se había quedado tan inmerso escuchando las noticias que no se había dado cuenta de que se había quedado completamente solo en la sala. Se acabó el café de un trago y corrió hasta la salida. El mundo estaba lleno de locos.


Recuerdo un tacto frío. Despertarme, pero adormecida, sin ser consciente de lo que ocurría a mi alrededor. Abrigarme, con las sabanas. Hacía mucho frío. También recuerdo un cuerpo pegado al mio, sobrecogedor, me aferraba a él. Entonces alargué el brazo hacia donde estaba ese cuerpo, pero ya no estaba allí..¡Y Proxima Midnight me asestaba con su lanza!

¡Me levanté de sopetón con un chillido ahogado y retrocediendo contra la pared. Tratando de encontrar un arma!... Silencio. No había nadie delante de mí. Me quedé un rato mirando al frente asimilando donde me encontraba. Delante de mí solo estaba la puerta del baño, ligeramente entreabierta. Suspiré y bajé la mirada. Un momento, ¿Y Loki?

Su lado de la cama estaba revuelto y parte de sabana colgaba cama abajo. ¿Se había ido sin avisar? Tal vez había sido convocado por Thanos y no quiso despertarme.

¡Un estruendo atravesó el cristal!, ¡¿Cuántos sustos más debía soportar esta mañana?! Me escondí al lado contrario de la cama, levantando el colchón para evitar otros posibles proyectiles. Demonios, solo hacia un día que estaba allí y ya estaba la ventana rota... Un momento, ... Un día. ¡Maldición! ¡Debía de ir a entrenar! ¿Qué clase de imagen quería dar, la de una vaga dormilona?

- Humana estúpida! - rugió una voz de mujer estruendosa. - Sal de tu maldito escondite o seré yo quien vaya a tu encuentro. Y creeme que no es eso lo que deseas. - Suspiré. Seguro que el sueño fue una premonición de Próxima Midnight cabreada.

Salí con las manos en alto, dejando caer el colchón. Todo el dormitorio estaba lleno de cristales. El viento espacial empezó a entrar en la habitación y agitaba mi camisón blanco de un lado a otro. Me toqué el cuello. Suerte que me llevé de Knowhere el adaptador, si no, una humana como yo ya hubiese muerto en medio del espacio. Me acerqué poco a poco al borde de la ventana, con cuidado de no pisar ningún cristal con mis pies descalzos. Casi me dió vértigo, habían muchos pisos hacia abajo. Midnight se encontraba flotando en el aire delante de mí, al cerciorarme de dónde estaba, exalé. Me miraba muy duramente. Extendió la lanza hacia mí y fue acercándose lentamente hasta donde yo estaba.

- ¿Pensabas escapar del entrenamiento, pequeña rata? Tú misma accediste a él ¿Y esta es toda tu dedicación? - la alienígena alzaba la voz, era terrorífica.

- N-no, señora, verá Loki no me ha...

- ¡BASTA! - Ladró. Tenía colmillos grandes.- Ese lamentable asgardiano no está aquí para ayudarte. - Empezó a caminar hacia mí muy duramente, como si fuese a pegarme una paliza. Yo retrocedí, algo apabullada. - ¡Quieta! - Gritó de nuevo. - ¡Ponte firme, miserable rata! Estás ante tu superior, ¡esto es el ejército, no un viaje de placer! Tu misma gritaste ayer con ese aire tan convincente, que querías pelear ¡Y estás temblando solo con mi presencia! - Golpeó el suelo con su lanza y resonó por todas partes. - Ahí está de nuevo, eres débil. - Mientras me echaba la charla, no podía evitar sentirme tremendamente intimidada, imponía demasiado.

- Si. - Susurré, llamando su atención. - Soy débil. Por favor, entréname.

-...- No respondió, tan solo me miró a los ojos. Sacó de su bolsillo un circulo metálico. En su interior, había una especie de cristal de color púrpura. Me lo tendió. - Este será tu uniforme, tus ropajes no son aptos para entrenar.

- G-Gracias. - Agarré el aparato y empecé a darle vueltas, sin saber muy bien como un trozo de metal como aquel iba a ser mi "uniforme". Hastiada y a punto de perder la paciencia de nuevo, Próxima Midnight apretó mi mano, haciendo que pulsase el cristal purpura.

De repente, como si se tratase de un objeto con vida propia, el circulo se agarró a mi mano y de él empezó a surgir una especie de tejido parecido a la fibra de carbono, que envolvió mi cuerpo, era blanco y negro. Cuando mi cuerpo acabó cubierto, empezó a formarse una especie de armadura, muy parecida a la de Próxima Midnight: un peto que me cubría el pecho y la espalda, y varias protecciones más, como partes en mis muslos, brazales o espinilleras que parecían de fibra de vidrio o algún material que no conocía. Por otra parte el calzado eran unas botas altas del mismo material que el peto, pero que bien mirado, aunque parecía una armadura, no tenía nada que ver con el metal. Era liviano, no molestaba para nada.

- Eso era un compresor de objetos, tu uniforme está hecho de fibra de cristal templado de Lonsdaelita, uno de los materiales más fuertes e impenetrables del universo. Te protegerá de casi cualquier cosa, en cuanto la tela, nuestros químicos han estado estudiando la posibilidad de crear una tela indestructible o, en tal caso, que fuese regenerativa. Está en fase de pruebas. - Sonrió sádicamente. - Pronto la pondremos a prueba.

Aun tratando de asimilar todo lo que me había dicho y como había salido todo aquello del compresor de objetos, recordé la daga que me había dado Loki el día anterior y me la até al muslo. Preparada, posó su mano en mi nuca y cuando quise darme cuenta, ya estábamos levitando. Traté de no mostrarme más débil de lo que ya le parecería, pero cielos, estaba realmente alto. Descendimos poco a poco hasta llegar al hangar donde estaban estacionadas todas las naves de los chitauris. Escudriñé disimuladamente en busca de Loki, tal vez estuviese cerca.

Seguimos andando, íbamos en dirección a un edificio circular que se encontraba en frente nuestra. Parecía que estaba bastante cerca, pero conforme nos íbamos acercando, me percaté de que no era así. La cúpula era gigantesca. Cuando por fin llegamos, unas compuertas se abrieron de par en par. Entramos y la alienigena accionó la palanca de las luces. Unas pocas bombillas se encendieron en el centro de la estancia. Casi todo estaba en penumbra, a si que como pude caminé hasta allí.

- Después de escuchar las explicaciones de "tu" dios, llegué a la conclusión de que as adoptado alguna especie de poder premonitorio. Es decir, puedes ver que va a suceder, antes de que eso pase. - Suspiró, como si le cansase darme explicaciones. - Es algo extraño, ya que el Tesseracto es capaz de jugar con el espacio, por eso es capaz de abrir portales. Que puedas "ver el futuro" no tiene mucho sentido, pero bueno. Pasemos a la acción. - Sonrió de nuevo.

- Si se trata de espacio y no de tiempo, tal vez lo que vea sean cosas que van a pasar en un espacio futuro? - pregunté realmente sin pensar. - Como... Las realidades alternativas. - Quería alargar la charla, ni loca quería pegarme con ella.

- Si fuesen realidades alternativas, cabría la posibilidad de que uno de los "futuros" que veas, no pase en esta realidad. - me apuntó con su arma. - Sea como sea, ahora lo descubriremos. Voy a atacarte desde la oscuridad, trata de defenderte... Cómo puedas.

Se introdujo en la inmensa oscuridad que rodeaba la sala, dejándome sola. Mi respiración se volvió muy nerviosa. No podía oír nada, ver nada y mi supuesto superpoder no iba a mi voluntad. ¿Cómo se suponía que iba a defenderme? Desenvainé la daga que me dió loki. Una daga demasiado pequeña para lo enorme y basta que era la lanza de Midnight. La empuñé lo mas fuerte que pude.

Una corriente de aire electrica me golpeó en la pierna izquierda, un calambre me recorrió de arriba abajo y me hizo gritar de dolor. Cai de rodillas al suelo. Jadeé algo mareada. Si eso me volvía a dar un par de golpes más, no estaba segura de poder resistirlo.

Me levanté como pude, con el quemazón en la pierna. Traté de concentrarme, escuchar algo en el silencio. Buscar esa mala sensación que muchas veces me alertaba de que Algo malo estaba a punto de ocurrir. Pero nada, ni un poco. ¿Qué podría hacer? ¿Lanzar la daga al azar? ¿Adentrarme en la oscuridad y huir? Escuche algo. Una risilla. Seguro que le estaba pareciendo patética.

- Vamos! - Gritó la alien.- No está aquí tu Dios para protegerte. - sonaba sádica y de seguro que se lo estaba pasando de rechupete arrinconandome como una rata.

Otra ráfaga surgió de la dirección contraria a la anterior y me pilló por sorpresa por la espalda, al sentirla, salté a uno de los lados que aún seguía alumbrado, pero me dió y el calambre surcó mi cuerpo de nuevo. Cai exhausta al suelo. Aquello era demasiado para mi. No podía hacerlo. Sentí algo raro en mi cara y me pasé la mano: me sangraba la nariz. ¿Solo era una humana después de todo verdad? Algo se abalanzó sobre mi.

Recordé como Victoria se tiró sobre mí, dispuesta a asesinarme. Parecía que el tiempo pasaba muy lento. Loki estaba en la puerta, me miraba, miraba la escena sin saber qué hacer y sin intención de hacer nada. Aquella despiadada señora volaba sobre mí, yo solo giré la muñeca y la apuñalé. Ella estaba convencida de ganar... Porque pensaba que yo estaba a punto de perder.

En ese momento, mi cerebro se activó revolucionado. Eso era.

Midnight iba a venir a por mí porque pensaba que estaba indefensa, ¡Al igual que Victoria! Cómo pude, me tumbé boca arriba y me preparé. Vi aparecer la punta de su lanza directamente hacia mi cabeza como un relámpago. Entonces con toda la fuerza que me quedaba, alcé la daga!

Sonó un choque metálico. Desvié la estocada hacia la derecha, clavando la lanza en el suelo a mi lado. La había lanzado con tanta fuerza, que la hoja de la daga se torció levemente y, la punta de la lanza estaba clavada tan profundo que a penas se veía la hoja.

Usé la empuñadura para tenerme de pie. Miré hacia los lados. Volvía a no oír nada. Me puse en guardia lo mejor que pude ( y lo mejor que sabía, solo había visto estas cosas en películas.).

- Vamos, te he desarmado! - Grité yo, está vez.- Rindete!

Al pronunciar esas palabras, una fuerza incontrolable me echó al suelo por la espalda tratando de asfixiarme. Era una fuerza brutal, inamovible. Empecé a marearme.

- ¿Qué me rinda... Ante escoria como tú? - Gruñó rechinando los dientes. Como si pudiese triturar mis huesos. - ¿Quien te has creído que soy sucia...

- ¡Basta! - Las luces de la sala se encendieron de golpe.

Los ojos de Proxima Midnight se encendieron y siseó como si se tratase de una bestia descubierta en plena cacería. Cómo pude desde mi posición, vi como Thanos y Loki se encontraban de pie junto la puerta de la sala. Después de compartir una mirada hastiada con Thanos, la alienígena soltó a su presa, arrancó del suelo su lanza y se fue dando un portazo.

- Has cabreado a tu entrenadora. ¿Qué ha pasado? - Preguntó Thanos con una sonrisa.

- Le provoqué. - Respondí, aún tirada en el suelo sin poder moverme bien.

- ¿Conseguiste desarmarla? - Thanos se acercó a ver el hoyo que había dejado Midnight y empezó a reír a carcajadas. - ¿ Cómo lo conseguiste? ¿ Despertó tu poder?

- no. - respiré pesadamente y me senté. Todo un logro, casi ni podía moverme.- Me arrinconó y recordé una situación parecida. - Loki, que hasta ahora había permanecido al margen, se acercó a mí, pero antes de que le diese tiempo a decir nada volví a hablar. - No es nada. Puedo aguantar esto. - Me dedicó una sonrisa ladina.

- Otra situación así? - intervino el titán. - No sabía que ya habías peleado antes. - No se lo esperaba y le sonó divertido. - ¿Qué pasó?

- Mi opresora me capturó y la asesiné. - Le expliqué sin una pizca de sentimiento en mi voz. Loki suspiró, sabía que técnicamente no la asesiné, si no que ella misma se clavó el cuchillo al caer sobre mí. Pero él me conocía, seguramente nunca había dejado de torturarme por ello, aunque no lo mostrase.

Me tendió la mano, gentilmente y me ayudó a levantarme. Ya podía respirar con algo más de facilidad, aunque debido a las descargas, me sangraba la nariz. Me limpié con el dorso, no había mucha.

- Veníamos a por tí. - Empezó de nuevo Thanos. - Él dijo que serías capaz de mejorar nuestro ejército. - "nuestro ejército" dos palabras que me ponían nerviosa y excitaban, a la par. - Quiero que le eches un vistazo. ¿Qué me dices?

- Me muero por verlo. - Sonreí. Todos empezamos a andar hacia la salida.

- Me pregunto. - Me susurró Loki, poniéndose detrás de mí. - Si ese uniforme que llevas también lleva cremallera. - La sangre me subió de inmediato a las mejillas. Habían pasado tantas cosas de golpe en esa mañana, que no recordaba a la bestia que había provocado la noche anterior.


Dos ojos grandes y brillantes como un par de opalos, miraban el cosmos incesantemente en busca de algo interesante que observar. A veces se entretenía observando a los más valientes guerreros, ganando batallas diestramente. Otras, viajaba a mundos lejanos en busca de conspiraciones. Habladurías. Cualquier atisbo de amenaza a su mundo.

No obstante, la mayor parte del tiempo se dedicaba básicamente a no hacer nada. A permanecer de pie custodiando una puerta a la nada.

Los tiempos habían cambiado para el Dios Omnisciente. Varios desagradables sucesos azotaron a la vez a Asgard y ahora, aunque su guardia todavía era valiosa, no se sentía ni la mitad de funcional que antaño.

Escuchó pasos a lo lejos, ya sabía quién le visitaba. Siempre era cada noche, a la misma hora. Le gustaba su compañía y, era de las pocas veces al día en las que se sentía útil, por lo que no podía negarse a cumplir los deseos de su príncipe.

- Heimdall. - Lo llamó a modo de saludo. Este no se giró, se limitó a esperarlo en su posición, sonriendo levemente.

- Thor. - Saludo este.

- ¿ C-como está? - mencionó el Dios del Trueno, algo vergonzoso. Le había comentado a su buen amigo Heimdall, la historia de su destierro. Sin omitir sus sentimientos hacia cierta humana llamada Jane Foster. - ¿Está mejor?

- No. - respondió pesaroso. - Desde que volviste a Asgard, ha estado buscando el modo de llegar. Pero cuanto más tiempo pasa, más apagada, triste y desesperanzada parece.

- Eso... Me parte el alma. - Apretó los puños. - Ojalá pudiese estar a su lado.

- ¿Te arrepientes? - Preguntó el guardián sin pestañear.

- Lo daría todo por Asgard. Lo estoy dando todo. Impidiendo todas las invasiones posibles y tratando de mantener el orden en los Nueve Reinos tanto como está a mi alcance. Si para mantener la paz he de.. sacrificar mi tiempo con Jane... - Heimdall posó su mano en el hombro de Thor. Tratando de consolar a su amigo. - Si Loki no hubiese enloquecido, queriendo destruir Jotunheim... Si no hubiese amenazado con llegar hasta ella...

- No vale de nada torturarse con eso ahora, amigo. - Respondió Heimdall, estoico, como siempre. - Hiciste lo que debías. Compadecerte de ti mismo y vivir en el pasado no te ayudará a librar las batallas venideras.

- Llevas razón. - Sonrió el Dios del Trueno. Suspiró y trató de despejarse. - ¿Has visto algo extraño estos dias? ¿Algun agetreo que deba saber?

- Nada destacable. Lo de siempre, organizaciones de poca monta, alianzas de brutos tratando de entrar. Pero nada que no pueda ver con antelación. - Se quitó su pesado casco de Toro y lo dejó en el suelo, sentándose al mismo tiempo. - Todavía me pregunto cómo logró tu hermano evadir mi visión...

- Quien sabe. - Thor se sentó a su lado. - Loki podría ser muchas cosas, pero era astuto, inteligente y muy buen hechicero, madre le enseñó bien.

- Demasiado bien. - Sonrió Heimdall a su príncipe, quien claramente demostraba echar de menos a su hermano. Thor sonrió cabizbajo, demasiadas pérdidas.

- Por cierto, padre me ha dicho que está recaudando energía oscura para reabrir el bifrost, en caso de emergencia. - Comentó tratando de volver a no pensar. - Repararlo costará muchos años de esfuerzo.

- Bueno, lo afrontaremos como podamos. Si seguimos protegiendo Asgard como hasta ahora, no hay problema. - Heimdall miró a Thor y vio que no le urgía por eso. - Ya veo. - Sonrío.

- Mi cabeza está en Asgard, pero mi corazón nunca se fue de Midgard.


Llevó un tiempo hasta que Thanos tubo al ejercito "presentable". Era una escena terrorífica e imponente. Habían muchos chitauris, miles y miles. Mis ojos no alcanzaban a ver ni la mitad de las filas asombrosamente ordenadas. Según había oído, los chitauri eran meros asesinos, de disciplina militar no deberían tener ni idea. Fue lo que pensé cuando llegué allí. Sin embargo, verlos ahora allí de pie y en silencio mirando al frente, resultaba escalofriante. Estaban divididos en secciones y cada sección estaba "capitaneada" por un chitauri que parecía de mayor rango.

Loki cruzó las manos en su espalda y caminó hacia delante orgulloso al ver como al fin tenía lo que vino a buscar. Alzaba el rostro, sonriente. Se acercó a uno de ellos, eran bastante altos, bastante más que él y eso que estaba cerca de los dos metros. Eran terriblemente feos, todos y cada uno de ellos. No obstante, se les veía corpulentos y musculosos. Seguramente podrían aplastar la cabeza de un humano cualquiera sin ningún problema.

Algo indecisa, anduve de lado a lado. Sentía la mirada penetrante del titan en mi cogote. No se que esperaban que les dijese, de repente me puse muy nerviosa.

- E-ejem. - Carraspeé. Loki se giró con gracia a mirarme. - Creo que voy a decir algo muy lógico, pero creo que deberíamos equiparlos en base a lo que vimos ayer. Si una organización secreta está reclutando a tales personas, deberíamos ser capaces de hacerlos más resistentes.

- Lo estuve pensando por mucho tiempo. - Comentó Loki en voz alta, pensativo. - Dudo que Thor pueda acudir al encuentro si algo le pasase a su amada Midgard. - Nos miró a Thanos y a mi, sonriendo casi macabramente.- El único camino para llegar hasta allí es el Bifrost y Thor lo destruyó, para evitar que aniquilase Jotunheim.

- Eso podría darnos ventaja... - Le respondí. - ¿El bifrost es el puente del arcoiris del que hablaba el libro de mi padre verdad?¿Cómo lo destruyó?

- A martillazos. No sabe hacer las cosas de otra forma. - Se burló.

- Pero me imagino que lo estarán reconstruyendo, ¿no? - Pregunté, era lo más lógico siendo su transporte hasta otros mundos.

- Posiblemente, pero para ello hace falta muchísima energía. Y para recaudar la suficiente haría falta años. - El Dios de las mentiras se quedó pensativo mirando a la nada. Con su dedo pulgar, rozando sus finos labios. - Tal vez Odin tenga un as en la manga. - El titán y yo le miramos sin comprender. - El Bifrost no es otra cosa que un puente de Einstein-Rosen, en midgardiano. Un agujero de gusano. Y para que dicho puente funcione se necesita materia oscura. Estoy seguro de que Odin podría generar la suficiente para hacerlo funcionar, aunque solo sea una vez.

- Entonces más vale prevenir que curar, deberíamos hacer armaduras para los chitauris lo suficientemente fuertes como para aguantar los rayos de Thor... - Sugerí. - Y no solo eso, también deberían ser resistentes para poder aguantar los explosivos de Stark.

- ¿Y que hay del Supersoldado?- Preguntó Thanos quien se había mantenido al margen hasta ahora.

- ... - Me quedé pensativa. - Creo que para él, su desventaja sería el número. No importa lo fuerte que sea, nadie podría estar luchando contra todos estos miles de aliens durante mucho tiempo, sin agotarse. - Me giré hacia él. - El número es algo que también tenemos a nuestro favor. - Thanos sonrió encantado por mis comentarios. - Deberíamos estar al tanto de más avances en esa iniciativa vengadores y en S.H.I.E.L.D., seguro que cuentan con más de un as en la manga.

- Dalo por hecho, señorita. - Respondió el Titán. - En tu habitación encontrarás lo necesario para realizar tantos diseños y planos como plazcas. Los esperaré con ansias. - Thanos empezó a andar hacia dentro de la nave, era demasiado servicial conmigo no me daba buena espina. Bueno, nada de allí me había dejado de dar mala espina desde que llegamos.

Cuando el titán se fue, todas las filas de chitauris se desplegaron. Entonces entendí que por mucho que fuesen a luchar por nuestra causa, nunca habían Sido, ni serían nuestro ejército. Solo sería un préstamo No éramos líderes de nada. Miré a Loki, quien observaba a los chitauris marcharse. Seguro que él también se había dado cuenta de eso. ¿Solo éramos dos almas buscando el caos? ¿O podríamos conseguir el sueño de Loki? Se giró para mirarme, como si me hubiese escuchado pensar. El viento espacial le removía el cabello hacia todos lados. Alzó las cejas con aire despreocupado y vino en mi busca. Cuando al fin estuvimos el uno frente al otro, cogió mi mentón y tiró de él hacia delante, dejándome a escasos centímetros de sus labios. Todo eso ocurrió demasiado gratuitamente y mi corazón empezó a galopar muy rápido.

- Te pones muy sexy cuando mandas. - Me susurró. Su aliento chocaba contra mi boca. Sacó su lengua y me lamió la comisura de los labios. Acto el cual me erizó la piel y me puso los pelos de punta. Estoy segura de que mi temperatura corporal también subió. Sonriente por haber logrado su propósito, Loki soltó mi mentón. - Debes estar hambrienta. - Comentó. - Vayamos a comer antes de que tus tripas empiecen a rugir. - No pude contestar a si que simplemente asentí.


- Coordenadas 7-5-8-0. Una nave intergaláctica de origen desconocido realizó un salto espacial aquí.

- ¿Hacia qué área?

- A juzgar por la dirección en la que se disponen los asteroides y el rastro de la nave que secuestraron, deben haber ido al sexto cuadrante.

-... - Respiró profundamente. - Sigamoslos.

Una flota en imponentes naves de caza pertenecientes a Knowhere, activaron al unisono el salto espacial. Cuando aparecieron al otro lado, tuvieron que hacer varias maniobras de evasión. El área estaba repleta de asteroides roidos y todo desprendía una aura violeta misteriosa que no habían visto nunca. Era un paisaje catastrófico, pero nada hacía temblar al teniente Ripley.

Se encontraba de pie al mando de la flota de ataque que el mismo Cosmos le había autorizado a usar. Tenía el presentimiento de que algo malo se escondía tras nosotros y más, ahora al ver donde le habíamos llevado.

- Teniente, el pelotón de caza blanco a avistado una nave de dimensiones importantes, detrás del asteroide más grande. - Informaba su piloto.

- De acuerdo, ordena a toda la flota que se esconda tras los asteroides, nosotros avanzaremos hasta la posición del pelotón blanco. - El co-piloto retransmitió su mensaje a todas las unidades.

Su nave era la más grande, a si que debían ir sorteando asteroides y procurando mantenerse ocultos, lo mejor posible. Si el enemigo les divisaba, su ataque sorpresa se estropearía. Ripley confiaba en sus hombres, había conseguido a los mejores. Confiaba tanto como Cosmos en él. El general de Knowhere había depositado muchas esperanzas en el muchacho y esperaba verlas cumplidas. Si solo se trataba de simples imaginaciones de su subordinado, le castigaria por toda aquella pérdida de combustible. El teniente se alborotó su rubio pelo en un pequeño arranque de nerviosismo. Habían Miles de vejestorios en la central que se morían por verle caer. Era su pan de cada día que sus superiores más ancianos pudiesen en duda sus métodos, sus ideas. Le rechazase peticiones, planes,... Todo porque él era más joven, pero no. Les demostraría que pese a su edad era mejor que ellos.

Varias naves del pelotón blanco estaban separadas de las demás, supusieron que desde esa posición podría verse la nave enemiga a si que avanzaron hasta allí. Un asteroide bastante considerable les cubría a ellos y a otras veinte naves biplaza.

- iniciad la transmisión de datos. -ordeno el teniente.

- Si señor!

Una especie de varilla salió de la delantera de su nave. En Knowhere no tenían la más sofisticada de las tecnologías, pero gracias a esta varilla escaneadora, la nave principal tenía la posibilidad de enviar imágenes a tiempo real de su campo de visión a cada una de las naves.

En efecto el pelotón blanco tenía razón. Había un asteroide gigantesco, casi comparable a una luna, delante de ellos. También estaba algo roido, pero no tanto como los demás. Detrás de esta, estaba la gigantesca nave. Realmente parecía una lanzadera, una nave nodriza o algo por el estilo, pero... ¿De que?

- Ampliad la imagen. - ordenó esta vez.

Algo nerviosa, su subordinada acató la orden. La imagen se volvió borrosa y volvió a ajustarse cuando el zoom paró. La muchacha se llevó las manos a la boca, horrorizada.

-chitauris... - Susurró Ripley, temeroso de su destino en aquella área.