CAPITULO II. VIAJE EN TREN
Lo más cerca que había estado en un tren antes de esto había sido cuando trabajaba vendiendo pan de trigo en la estación, pero ahora que viajaba al interior de uno la sensación era completamente diferente.
Tan pesada como era la maquinaria del tren Jaeger había esperado ver moverse todo a su paso tal y como se sentía el movimiento en la terminal cuando el tren llegaba, pero en lugar de eso el piso bajo sus pies era firme, estable en su totalidad y con una sensación de seguridad que hacía parecer que era el paisaje fuera de las ventanas el que se movía en retroceso.
-¿Es una vista realmente impresionante, cierto?
El rostro de Eren se volvió hacia la… persona que en su mente era clasificada como "la persona extravagante".
-Yo… sí. Es impresionante – habló Eren en cuanto se recuperó un poco de la sorpresa.
Y no estaba mintiendo. El Distrito 12 era un lugar destinado enteramente al cultivo; sin animales más grandes que los zorros que llegaban persiguiendo conejos, sin construcciones aparatosas ni masas de agua más grandes que los canales de riego o el río que hacía funcionar el molino y sin otro tipo de árboles que no fueran frutales creciendo en las pequeñas colinas que conformaban el territorio…
Pero el paisaje que atravesaban en ese momento ¡guau! Eren mentiría si dijera que alguna vez esperó ver algo igual que esa enorme cascada desembocando en un río cuyo cause parecía fluir por debajo de la muralla y que sostenía la vida de un hermoso bosquecillo en el que todo tipo de animales de los que sólo había escuchado en anécdotas de viajeros lejanos se movían con libertad.
-¿Nunca antes habías salido del Distrito 12?
-No. Esta es la primera vez que salgo.
-Ya veo – finalmente Eren se dio cuenta de que el tono de voz de la persona era extrañamente suave… contraste total a lo que había sucedido en el escenario durante la cosecha – bueno, en este momento atravesamos territorios del Distrito 7 donde se dedican enteramente a la caza así que es normal que el contraste con las tierras ganaderas sea tan marcado.
A pesar de todo – absolutamente TODO lo que estaba sintiendo en ese momento – la curiosidad de Eren sacó lo mejor de él y sintió deseos de sacar de esa extravagante persona toda la información que fuera posible.
-¿Son así todos los demás distritos?
-¿Qué quieres decir con "así"?
-Tan diferentes del Distrito 12… tan… no sé cómo decirlo, es decir… tan… sólo eso… diferentes.
-El mundo es más variado que las tierras del Distrito 12 – respondió la persona extravagante con ese mismo toque de suavidad que había empleado momentos antes – es comprensible si de pronto te sientes anonadado ante él.
-No es eso – se defendió de inmediato Eren – no me siento anonadado, más bien…
-¿Más bien? – lo animó tras un breve silencio.
-Más bien quiero explorar aún más. Mi sueño de pequeño era viajar por todo el reino conociendo los distritos de cabo a rabo. Conforme crecí entendí que no sería fácil cumplir mi sueño pero aún conservaba la esperanza de lograrlo hasta que… - de pronto su voz se quebró con el recuerdo de lo sucedido durante la cosecha volviendo a él y congelando la sangre en sus venas.
-¿Piensas dejar tu sueño atrás, Eren?
-¿Qué? ¿Yo? ¡Por supuesto que no!
Tan pronto como dijo la respuesta en voz alta la realidad de las palabras llegó a él y esa determinación (o terquedad) que siempre lo había caracterizado iluminó sus ojos.
-No voy a dejar mis sueños – continuó más para sí mismo que para la persona extravagante – yo… voy a ganar los Juegos de Trost y después utilizaré el dinero para viajar con Armin y Mikasa y conocer todo el reino.
Ante lo que sólo podía ser descrito como "fuego en la mirada" la persona extravagante no pudo evitar el enfocar enteramente toda su atención en ese muchacho que estaba en frente suyo.
En su experiencia había dos clases de tributos: los que creen que tienen la habilidad suficiente para ganar los Juegos de Trost – descubriendo en el momento de la verdad que por más que den pelea son más diminutos de lo que piensan – y los que estaban tan asustados de jugar que estaban condenados al fracaso desde incluso antes de poner un pie en la arena y eran asesinados en las primeras horas (si es que bien les iba).
Por lo general podía ubicarlos en la categoría correcta en cuestión de unas cuantas charlas, pero en el caso particular de Eren Jaeger bueno… para ser justos nunca antes en su carrera se había topado con un voluntario y mucho menos en las circunstancias que habían orillado la decisión del adolescente. Sin embargo la verdad de los motivos para las acciones de Eren no eran claros, porque el muchacho parecía tener demasiadas aspiraciones personales como para simplemente tirarlas al bote de basura por otra persona y extrañamente eso es justamente lo que había hecho al ofrecerse en lugar de Armin Arlet.
Pero ¿por qué? ¿Qué había en ese muchacho rubio que lo hiciera tan valioso para Eren como para arriesgar su vida por él? Y ¿cómo podría preguntarlo sin hacer que el chico se pusiese a la defensiva? Es decir, fraternizar demasiado con los tributos era siempre una mala idea pero a veces su curiosidad simplemente le rebasaba.
-Luces muy seguro de poder ganar.
-No es como si tuviera otra opción ¿cierto?
-Aceptar la muerte inminente no es una opción para ti ¿cierto?
-No.
Una extraña mueca de aprobación se formó en el rostro de la persona extravagante.
-Sigue pensando así… tal vez entonces puedas regresar con vida.
Eren estaba por responder a eso cuando la puerta del vagón se abrió y sus amigos entraron con rostros serios.
Tal vez no era para menos.
El reglamento de los Juegos de Trost autorizaba a cada tributo a seleccionar dos asesores de confianza, los cuales debían acompañarlo y ayudarlo permanentemente desde el momento mismo de la cosecha y hasta que los juegos finalizaran. Ser asesor significaba que si el tributo al que ayudaban resultaba vencedor una vida de riquezas les sería otorgada, y de ahí que más de uno se ofreciera a ayudar al tributo.
Pero para esa decisión el tributo tenía el derecho de elegir a quien quisiese, y, por supuesto que Eren había pedido como asesores a sus mejores amigos… no porque no creyera que los oficiales de la policía militar que se ofrecían no fueran aptos capacitadores, sino porque no había otras personas en quienes confiara tanto como en ellos.
-Eren acaban de entregarnos el archivo de protocolos para los Juegos ¿quieres estudiarlos con nosotros, o crees que sería mejor idea si yo los reviso mientras Mikasa te ayuda a practicar un poco el combate cuerpo a cuerpo?
-Pienso conveniente revisarlos juntos. También podemos… – se interrumpió abruptamente para mirar a la persona extravagante junto a él – ¿usted podría ayudarnos, tal vez?
Los amigos de Eren voltearon a mirar a la interpelada: Armin rogando ayuda con la mirada y Mikasa en una actitud más bien amenazadora, ya que a sus ojos esa persona era en parte culpable por la difícil situación que enfrentaba Jaeger desde el momento en que fue su mano la que sacó el papel con el nombre de Armin.
-Por supuesto que puedo ayudarlos… y claro está que me ilusiona ver ganar al Distrito 12 en los Juegos de Trost – hasta ahí la declaración parecía coherente pero lo siguiente que dijo hizo que los ojos de los amigos se llenaran de desconcierto – además ¡si los ayudo tendré la oportunidad de estudiar muy de cerca a los titanes y avanzar en mis investigaciones!
-¿Investigaciones? – cuestionó Armin de inmediato.
-Sí bueno – el rostro de la persona extravagante se tornó de pronto increíblemente serio – la mayoría de las personas en el reino ven a los titanes como algo incomprensible que siempre ha estado ahí y con lo que sólo tenemos interacción durante los juegos de Trost, sin embargo, han sido los titanes los responsables de que el reino se encuentre encerrado entre las murallas y de que no conozcamos lo que hay más allá de los muros. Sé que es extraño, pero yo pienso que mientras más logremos entender a los titanes mayores probabilidades habrá de poder salir algún día de los muros.
-¿Salir algún día de los muros? – por alguna razón que ellos mismo no lograban comprender los ojos de Armin y Eren brillaron con expectación – usted… ¿usted piensa que eso sería posible?
-Ahora mismo ni en sueños… pero no sé, tal vez en el futuro la idea pueda convertirse en algo más que una simple ilusión.
-Entonces – algo en las palabras de la otra persona había hecho que de pronto Eren sintiera que podía contarla en la categoría de "aliados" – ¿eso significa que me ayudará a ganar los juegos?
-Eren, no voy a mentirte. Ganar los Juegos de Trost es algo casi imposible: por un lado habrá titanes, titanes que aunque nunca antes en tu vida los hayas visto tratarán de devorarte a toda costa y que por alguna razón desconocida sólo se sienten atraídos por los humanos para su alimentación.
-Pero hemos visto titanes en las transmisiones de los años anteriores y su mismo tamaño los hace torpes – defendió Mikasa.
-La impresión de verlos por televisión no es lo mismo que tener que enfrentarlos en persona… puede que en las pantallas luzcan impresionantes, pero ese aire ridículo que se aprecia en pantalla no tiene nada que ver con el sentimiento de impotencia que te obligan a experimentar cuando ves morir ente sus fauces a la gente que te importa.
-Usted… - Eren titubeó antes de preguntar – ¿usted ha visto titanes frente a frente?
-Mentiría si dijera que no… pero también mentiría si dijera que sí.
-¿Qué demonios quiere decir eso? – se exaltó Mikasa.
-Pórtense bien y les contaré esa historia un día. Ahora, en el otro extremo Eren, el ganador de los juegos es el último tributo que queda en pie y eso sólo significa que una vez ingresado a la arena tendrás a otras veintitrés personas que no desearán más que tu muerte con tal de salir del infierno al que van a caer...dicho de otra forma – volteó a mirar al adolescente de forma solemne – las posibilidades de que salgas con vida de esta aventura son realmente bajas.
-Entiendo eso… aún así yo… yo… ¡no voy a rendirme sin luchar!
Ok... espero haya sido de su agrado y también un saludo especial a Coffefreak por dejar el primer comentario.
Hasta la próxima ;)
