CAPITULO V. ENTRENAMIENTO
-A partir de hoy habrá sesiones diarias de entrenamiento – explicó Armin tan claro como le era posible – casi todas las sesiones serán individuales pero dos veces a la semana las sesiones serán clases conjuntas y un tercer día todos los Distritos compartirán el gimnasio. Los otros cuatro días será programa libre de acuerdo al criterio de los asesores pero hay un grupo de siete instructores de los cuales tenemos derecho de solicitar hasta tres clases privadas a la semana.
-Eso quiere decir que muchas cosas voy a tener que aprenderlas por mi cuenta.
-Sí.
Eren miró el platillo que tenía frente a sí con expresión de asco. Tal vez la comida de la capital era la mejor que había probado en su vida, pero el nudo en su estomago le impedía disfrutar realmente de cualquier cosa que cayera en él.
-Eren tienes que comer bien – le dijo Mikasa como si hubiese podido leer su pensamiento – entiendo si no tienes apetito, pero es importante que conserves tu energía.
-No es que no lo sepa pero…
-Mejor hazle caso a tus amigos – Hange entró al departamento vistiendo tacones azul pastel aún más altos que los del día de la cosecha, medias de red y un vestido azul eléctrico cuya falda subía casi a medio muslo pero que tenía una cola que arrastraba por el piso.
-Hange, muy buenos días ¿gusta acompañarnos a desayunar?
-Gracias Eren, se nota que eres un chico muy bien educado pero yo ya desayuné. Ahora pon atención: el día de hoy se harán ejercicios de equilibrio y tienes que hacer lo mejor que puedas para avanzar rápido ¿entiendes?
-Lo entiendo, Armin me explicó que si llamo la atención de los patrocinadores…
-Esta vez no sólo se trata de eso. La práctica de equilibrio es básica para avanzar a la utilización del equipo de maniobras y las clases de maniobras tridimensionales, si no pasas la clase hoy te atrasarás una semana en el programa de entrenamiento.
-¿Clases de maniobras tridimensionales?
-Has visto los juegos años pasados ¿no?
-Sí, sin embargo…
-Suelen omitirse muchos detalles en la transmisión de los Juegos, y el duro programa de entrenamiento que antecede es una de esas cosas. Esta primera clase consiste en mantener el equilibrio entre dos sogas desniveladas a través de un arnés. Ante todo debes de concentrarte y de mantener firme tu centro de gravedad ¿lo entiendes?
-Sí, creo que sí. ¿Cómo se supone que debo hacerlo?
-Ese tipo de conocimientos no pueden ser transmitidos ya que cada quien tiene su propia técnica… algunos dominan la gravedad de inmediato y de hecho hay algunos que nunca logran encontrar el equilibrio y por eso son incapaces de utilizar el equipo de maniobras una vez que llegan a Trost, pero no debes preocuparte, aún si eso recorta drásticamente tus posibilidades de sobrevivir no significa una sentencia de muerte absoluta.
¿Se supone que eso es un consuelo? – pensó Eren.
-Eren, no tienes de qué preocuparte, tengo fe en que vas a hacerlo bien.
Pero una hora después, cuando la clase ya había comenzado, las cosas distaban mucho de marchar bien para Eren.
Tal y como Hange había predicho algunos de los tributos sólo necesitaron tensar las cuerdas para mostrar su calidad mientras que otros se balancearon de un lado a otro sin control… Eren por su parte simple y sencillamente azotaba la frente contra el piso cada vez que intentaba equilibrarse, quedando humillado frente a todos, y ese "todos" incluía no sólo a los patrocinadores que observaban desde la terraza, sino también a todos los tributos, asesores y entrenadores que había en la sala.
-Eren, relájate y trata de concentrarte – aconsejaba Armin.
-Si equilibrar es imposible balancéate ligeramente en ocasiones repetidas y con movimientos ligeros – complementaba Mikasa.
Pero por más que trataba de seguir esos consejos no podía despegar los pies del suelo sin caer torpemente hacia enfrente y, para colmo frenar antes de que su frente golpeara el piso resultaba imposible.
Una vez, dos veces, tres veces y veinte más siguieron. Después de una hora de intentos ya sea que los tributos lograban encontrar el equilibrio o que se dieran por vencidos resignándose a esperar una semana más antes de intentarlo nuevamente… todos menos Eren, claro está.
-Hasta aquí llegamos – sentenció entonces el instructor una vez que el rostro del chico castaño volvió a estrellarse estrepitosamente – Jaeger tendrás otra oportunidad la próxima semana.
-No.
-Tú… ¿qué acabas de decir? – El instructor observó al muchacho con incredulidad.
-Aún no terminamos – casi gimió Eren – sé que puedo hacerlo, yo…
-Eres estúpido – sentenció el instructor – ¿no te das cuenta que no sirves para esto?
-Tal vez no – Eren bajó la mirada – ¡pero voy a aprender!
-¿Al precio de qué? ¿De embarrar tu cerebro en la habitación?
-¡Si es necesario sí!
-Qué absurdo – se quejó el instructor – no tiene caso que lo intentes otra vez si vas a fracasar.
-Así fracase mil veces no voy a dejar de intentarlo.
Para espectáculo de los pocos interesados, una discusión se entablo entre el instructor y los tres chicos del Distrito 12.
-Ese chico es verdaderamente raro – murmuró contemplando la diatriba una asesora pelirroja a los dos chicos que estaban a su lado – el mocoso se ha dado suficientes golpes en la cabeza como para quedar inconsciente y sin embargo se resiste a aceptar que es un desastre en esto.
-Isabel – le respondió el otro asesor que era un muchacho rubio casi de su misma edad – no es asunto nuestro.
-Bueno Farlan, sólo era un comentario. ¿Tú qué opinas, hermano mayor?
La persona a la que esa chica llamada Isabel se refería era el tributo del distrito 3: Levi. El mismo que había dominado la prueba de equilibrio al primer intento y que en lugar de preferir a asesores "calificados" de la policía militar había llevado consigo a esos dos mejores amigos que había conocido desde hacía ya varios años y que junto con él habían sido arrestados.
Por lo general Levi era alguien de actitud cerrada y cuyas expresiones eran difíciles de leer, sin embargo sus amigos lo conocían lo suficientemente bien como para darse cuenta que miraba fracasar al chico del Distrito 12 con verdadera atención.
-Hermano mayor…
-Mira eso – apuntó Farlan – parece que van a dejar que lo intenten otra vez.
Efectivamente, la terquedad de Eren había superado incluso al instructor y ahora se le daba una nueva oportunidad con la advertencia de que esta sería la última.
En realidad puede que el instructor tenga razón y yo no sirvo para esto – pensaba el chico mientras le ajustaban las cuerdas – pero esta es una situación de vida o muerte y si no puedo hacer esto ahora jamás podré regresar vivo de Trost, es por eso yo – el ahora familiar tirón en la cintura lo elevó del piso y esa fue la señal para separar sus piernas en una posición que era incómoda y ridícula - ¡daré aquí todo lo que tengo y más!
Lo que todos esperaban era ver al muchacho cayendo de bruces y haciendo el ridículo una vez más, sin embargo, para su sorpresa Eren consiguió equilibrarse de una forma tan perfecta que inclusive los ya escasos patrocinadores y el mismísimo productor de los juegos lo miraron con asombro.
-Esto ¡sí! Lo log…
Pero resulta que hablaba demasiado rápido, ya que ese segundo de concentración interrumpida fue suficiente para que nuevamente fallara cayendo al piso con aún mayor estrépito que la vez anterior… sólo que a diferencia de todas las caídas anteriores está no fue recibida con sonoras burlas, sino con un silencio lleno de simpatía y de lástima.
-Pero ¿por qué? – por más que trataba de contenerlas, Eren sentía que las lágrimas rodaban por su rostro - ¿por qué es que no he podido equilibrarme? ¿Acaso yo…?
-Oye mocoso de mierda ¿Piensas ponerte de pie en algún momento o vas a pasar el resto del día llorando ahí como un estúpido bebé?
Esas palabras bastaron para sacarlo de su autocompasión y, cuando Eren levantó el rostro, descubrió un par de ojos grises que lo miraban con intensidad y con otras emociones que francamente no lograba identificar.
-Yo…
-Deja de actuar como estúpido y has la prueba otra vez – ordenó el hombre dueño de esos ojos con una voz de mando que dejaba en claro que no estaba haciendo una sugerencia.
-¿Qué? Pero…
-¡Ese tributo acaba de perder su última oportunidad! – Replicó el instructor – y tú no eres nadie para…
Ignorando por completo lo que se decía, Levi se quitó el arnés de la cintura y lo arrojó a Eren con tanta fuerza que el chico se vio obligado a atraparlo en el aire – con excelentes reflejos, dicho sea de paso – para evitar que lo golpeara en el rostro.
-Cambia tu arnés y vuelve a intentarlo – volvió a ordenar esta vez más suavemente, aunque sin que la imperatividad de la frase se perdiera.
-¡Insolente! – Bramó el instructor – ¿es que no escuchaste lo que dije? Este inútil ya…
-Señor instructor – un hombre Rubio de ojos azules y grandes cejas (es decir, Erwin Smith, productor ejecutivo de los Juegos de Trost) intervino desde el balcón por primera vez – entiendo su molestia y el tributo del Distrito 3 recibirá una llamada de atención por faltarle a su autoridad… no obstante sospecho que algo interesante pasará si el joven Jaeger intenta la prueba con el nuevo arnés así que le suplico que le permita otro intento.
Por un momento un silencio incrédulo inundó la habitación de pruebas, hasta que la voz temblorosa del instructor lo cortó.
-Yo… acató su petición, señor. Jaeger cambia tu arnés y trata la prueba otra vez.
Sin decir palabra Eren hizo lo que se le decía y reemplazó su arnés por el de Levi sintiendo sobre sí las miradas atentas de todos. Después de eso volvió a la zona de cuerdas y, para sorpresa de todos – de él mismo incluida – esta vez fue capaz de conservar el equilibrio sin ningún esfuerzo adicional.
-Pero… ¿cómo es posible…?
-¡El arnés está dañado! – Entendió entonces Armin al revisar el equipo descartado por su amigo – los pernos están muy desgastados y por eso giraban por si solos aunque Eren no hiciera ningún mal movimiento.
-Curioso defecto – se encogió de hombros Erwin – por lo visto habrá que reemplazar el equipo pero mientras tanto creo que ambos tributos del Distrito 12 han calificado exitosamente para las clases avanzadas ¿no es así, señor instructor?
-Sí… sí productor Smith, ambos lo han hecho.
-¿Qué? – Varias voces empezaron entonces a sonar en salón - ¿dañado? ¿Cómo es posible?
-¿Qué extraño?
-Pero entonces…
-Eso quiere decir que lo estuvo haciendo bien desde el principio ¿no?
-Pues creo que sí.
-Entonces realmente todos esos golpes fueron por nada.
-Y yo que creí que sólo estaba haciendo el ridículo al ser tan terco.
-Bueno, en realidad sí hizo el ridículo…
Pero Eren no escuchaba ninguno de esos comentarios ya que su atención estaba puesta completamente en la persona que le había dado el arnés: cabello negro como las alas de un cuervo, piel pálida, porte imponente, ojeras pronunciadas en su pálida piel, ceño fruncido y ojos grises que eran los más intensos que había visto en su vida… vaya, también resulta que era más bajo de estatura de lo que le había parecido en un primer momento, aunque para lo imponente de su presencia eso realmente no tenía ninguna importancia.
-Yo… - por alguna razón que no entendía su garganta estaba seca – muchas gracias…
-Mocoso de mierda.
Levi lo cortó como si lo que estaba por decir no fuera importante.
-¿Disculpa? – con los ojos aún puestos en el tipo Eren no notó a Mikasa furiosa porque se le faltara al respeto ni a Armin conteniéndola lo más discretamente posible.
-He dicho que eres un mocoso de mierda. Pudiste noquearte de tanto golpear tu cabeza y aún así no lograste entender que si estabas haciendo las cosas bien y seguías cayendo entonces la falla era el aparato.
-Bueno, yo no sabía que estaba haciendo las cosas bien – argumentó Eren – pero aún así muchas gracias por ayudarme con esto. No tenías porque haberte molestado.
-Tch – le dio la espalda y comenzó a caminar – la próxima vez – le gritó por sobre el hombro – no seas tan terco y usa más la cabeza.
-Sí señor, así lo haré.
Y con eso los labios de Eren se curvaron en una sonrisa un tanto infantil.
…
En otra parte de la sala:
-Bueno, por lo visto tengo que retirar todo lo que dije sobre el mocoso – murmuró Isabel alternando entre mirar a Eren y a Levi, quien por cierto cruzaba la puerta que conectaba con los vestidores – yo aquí criticándolo y resulta al final que en realidad es bueno.
-No tanto en realidad – la contradijo Farlan en tono grave.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, a pesar de que con el arnés de nuestro hermano mantuvo el equilibrio aún había un ligero temblor en su postura. No fue la mejor prueba del día de hoy lo veas por donde lo veas.
-Tal vez, pero eso no cambia que aprobó. Además, aún si sólo fue por unos minutos logró mantener el equilibrio con un equipo defectuoso y eso no es cualquier cosa.
-No – coincidió Farlan entrecerrando los ojos– no lo es.
-Oye y por cierto ¿por qué crees que el hermano mayor lo haya ayudado? Entiendo que después de verlo equilibrarse y después caer se diera cuenta del defecto del equipo pero ¿por qué sería que…?
-Isabel ¿de verdad no te diste cuenta?
-¿Cuenta de qué?
-La forma en que Levi miró al chico todo este tiempo tiene sentido ahora. Isa, yo pienso que nuestro hermano se dio cuenta del defecto en el equipo casi desde el principio.
-¿En serio? ¡Vaya! No cabe duda que es muy observador. Oye pero, si es así ¿por qué no dijo nada antes? ¿Por qué esperar hasta que el mocoso falló su "última oportunidad"?
-No me hagas caso, pero creo que al hermano le interesaba saber hasta dónde sería capaz de llegar ese muchacho con tal de aprobar la prueba.
-Así que lo estaba midiendo, bueno – de la nada la mirada de la pelirroja se estrechó en una astucia total – sin duda Eren Jaeger será un oponente a tomar en cuenta, pero eso no lo convierte en una amenaza verdadera para el hermano mayor.
-¿Estás segura de eso?
-Farlan ¿cómo puedes dudar de Levi? ¡Él es el mejor! Es el más fuerte, y el más astuto, y el más inteligente, y…
-Y Eren Jaeger está demostrando una voluntad inquebrantable – la interrumpió Farlan – pero lo que realmente me parece peligroso es que al parecer eso le ha gustado a nuestro hermano.
El color huyó de las mejillas de Isabel.
-Farlan ¡no hables así! Nuestro hermano no puede tomar simpatía por ninguno de sus rivales. En los Juegos de Trost no hay segundas oportunidades y un mísero segundo de duda o distracción puede significar…
-Lo sé. Pero tranquila, Levi no es alguien que regale su vida por un desconocido y además estoy seguro que ayudó al mocoso sólo porque pensó que se lo merecía después de tanto esfuerzo. Ahora, podemos ser más útiles ayudando a nuestro hermano a cambiarse que fisgoneando aquí ¿no te parece?
…SNK…
Fingiendo la perfecta pantalla de una cena ejecutiva chocaron sus copas y bebieron sin sonreír mientras más personas se paseaban a sus alrededores.
-Sabes Erwin he querido preguntarte…
-¿Sí Hange?
-¿Por qué me pediste que averiara el arnés del equipo de Eren? ¿Qué ganabas con eso?
-Bueno, ante todo estaba midiendo el carácter del chico… planeaba ser yo quien "descubriera" el desgaste de los pernos antes de que hubiera consecuencias mayores pero fue una sorpresa grata encontrar que alguien más fue capaz de notarlo.
-¡Qué cruel eres!
-¿Por qué lo dices Hange? ¿Será acaso que te estás encariñando con el chico?
-Sí, tal vez sea eso. Erwin tú no has tratado a esos tres como yo pero si lo hicieras sin duda alguna verías lo especiales que son.
-¿Tan "especiales" como pare ser incluidos en nuestras filas, Hange?
Los ojos de la aludida se tornaron en una mirada astuta.
-Sí, en realidad pienso que sí.
-Bueno, en ese caso supongo que podemos aclarar los detalles en una fecha posterior… prepárate para recibir a nuestros demás amigos.
Y con esa simple frase la gran astucia reflejada en los rostro de ambos se desvaneció en el viento dejando sólo al carismático productor ejecutivo de Los Juegos de Trost y a la chiflada presentadora del Distrito 12 que recibía con un alarido de gusto a los otros miembros de producción que se reunían con ellos para le cena.
