CAPITULO VII. SHOW EN VIVO

Decir que habían sido semanas duras sería un eufemismo.

Ese mes y medio que llevaban en la capital habían resultado en un auténtico suplicio para Eren física, emocional y mentalmente, y no sólo debido a los duros entrenamientos a los que era diariamente sometido, sino también a la convivencia que poco a poco se había establecido entre él y el resto de los tributos que pronto encararían los Juegos de Trost.

Seguramente encariñarse con las personas que debías matar para sobrevivir era una idea terrible, pero tal vez por su mismo carácter o por el simple hecho de que existían los entrenamientos conjuntos, el paso de los días había hecho que Eren riera de las ocurrencias y el hambre voraz de Sasha, apreciara la gentileza de Marco, extrañara la ternura de Carmen, admirara la fuerza de Annie, empatizara con el alegre Tomas, disfrutara las contundes observaciones de Ymir, reconociera la ingenuidad de Alisa y se sintiera identificado con el comportamiento lleno de obstinación de Reiner, quien a pesar de no ser el mejor en nada – lo miso que Eren – no permitía que bajo ningún concepto que se le dejara en último lugar en cualquier prueba que intentara – lo mismo que Eren.

Por supuesto también estaba Levi…

Levi que era bueno en todo lo que hacía, que tenía una extraña obsesión por la limpieza (que Eren no sabía si debía molestarle o parecerle linda) además de un humor ácido y verdaderamente ingenioso… Levi que insultaba a todos los que le rodeaban pero nunca sin una buena razón y que a pesar de su expresión mortal y perpetuamente malhumorada suavizaba sus rasgos de manera casi imperceptible cada vez que hablaba con sus dos asesores… el mismo Levi que para bien o para mal había ayudado a Eren levantándole la moral justo en el momento en que más quebrado había tenido su espíritu.

Sin embargo, esa noche el resto de los tributos eran a la vez lo último y lo único en la mente de Eren, ya que esta estúpida noche el evento que todo el Reino sintonizaba en sus pantallas era el Show en vivo en que todos los tributos se presentaban por última vez antes de ser llevados a Trost… un evento que no sólo significaba una oportunidad de atraer todos los patrocinadores posibles, sino también la última oportunidad que cualquiera de los chicos tenía para mandar un mensaje de despedida a sus familias.

Así, casi parecía una acción fuera de lugar cuando en el estudio varias luces de colores chillones se encendieron al mismo tiempo y una decoración ridículamente alegre sirvió de fondo para la entrada triunfal de un apuesto hombre extravagantemente trajeado que saludó al público con una sonrisa digna de comercial de pasta de dientes.

Chad: ¡Muy buenos días señoras y señores! Soy su amigo Chad Mercator y esta noche tan especial nos encontramos en este maravilloso estudio que será el último escenario que los maravillosos tributos pisarán antes de su partida a Trost.

(Jadeos y suspiros del público).

Chad: Sí gente, esta es una noche especial, pero ahora ¡qué comience el espectáculo!

Así, las luces parpadearon un par de veces y el nombre de Annie fue incorrectamente pronunciado por Chad, lo cual fue la señal convenida para que dicha chica entrara en escena luciendo un vestido largo color azul turquesa muy ceñido a su cuerpo, el peinado de una súper modelo, zapatillas de diseñador y un costoso collar.

Chad: Buenas noches Annie, por favor siéntate. Dime ¿cómo estás hoy?

Annie: (Sin sonreír) Buenas noches Chad, estoy muy bien en realidad.

Chad: Es bueno oírlo. He escuchado que te ha ido realmente bien en los entrenamientos. Me gustaría que conversáramos sobre…

Chad: ¿Consideras entonces que puedes ser la campeona de los Juegos de Trost?

Gabriela: Sí Chad (mira a la cámara de una manera verdaderamente amenazante). Mataré por ser la número uno y eso me permitirá ganar los juegos de este año.

Chad: Cariño, esa es la actitud de una ganadora.

(El público responde a estas palabras con una ronde de aplausos mientras Gabriela y su excesivamente sensual vestido abandonan el escenario).

Chad: Muy bien, no sé que opinen ustedes pero para mí ésta ha sido una grata velada. Ahora, sé de buena fuente que el siguiente invitado de hoy recibió miradas poco inocentes durante el desfile así recibamos en este escenario al representante masculino del polémico Distrito 3. Señoras y señores ¡recibamos con un fuerte aplauso a Levi!

(Entra Levi vestido con un traje rojo ceñido y sin mangas de cuello alto que resalta sus músculos, pulseras metálicas negras en las muñecas y zapatos con tacón hábilmente disimulado.

Chad: Levi ¡guau! Mírate. Puedo apostar la mitad de mi salario a que este atuendo tuyo roba el aliento de más de una de las hermosas damas casaderas de nuestra bella capital.

Levi: Apuesta o no, no me importa.

Chad: (Ríe alegremente y el público junto con él) Vaya, tienes un sentido del humor realmente peculiar.

Levi: Puedes verlo así.

Chad: Bueno Levi, supongo que podemos cambiar de tema y enfocarnos un poco más en aclarar algunas cosas que han estado inquietando a nuestro querido público.

Levi: Adelante.

Chad: Querido Levi (ignora intencionalmente la mueca que el otro hombre hace al ser llamado "querido") sabemos que cuando valientemente te ofreciste como tributo estabas en prisión cumpliendo una condena por cargos múltiples ¿quieres hablar al respecto?

Levi: No hay nada que decir.

Chad: Muchos opinan que el tipo de "chico malo" te queda bien y de hecho tu pasado delictivo te ha conseguido algunos fanáticos, pero nos gustaría saber porqué es que terminaste en prisión en primer lugar.

Levi: Bueno, mis amigos y yo dejamos que nos venciera la soberbia y un estúpido error permitió que el jefe de policía nos atrapara.

Chad: (Ríe y el público lo imita) oh pillín, sabes que eso no es lo que quise decir.

Levi: No, supongo que no.

Chad: Bueno, ya hablando en serio. Sé que tienes fama de hacer bien prácticamente todo en el área de entrenamiento y me gustaría que nos platicaras a todos si eso influirá en…

Chad: Querido público, recibo ahora a la más joven de todas las participantes de los Juegos de este año ¡un fuerte aplauso para Carmen!

(En medio de los aplausos Carmen entra zapatos de piso, una blusa de encaje y una falda esponjada incrustada con cuentas de cristal).

Chad: Hola pequeña Carmen, es un placer saludarte hoy.

Carmen: Hola Chad.

Chad: Carmen, linda ¿qué se siente ser la participante más joven en los juegos de Trost de este año?

Carmen: A decir verdad la mayoría han sido muy amables conmigo…

Chad: Sabes Alisa, se dice por ahí que tus compañeros hablan muy bien de ti…

Chad: Algo que sin duda te ha hecho popular es tu voraz apetito; incluso se dice que una vez ingresaste al entrenamiento con una papa cocida en la boca y que cuando el instructor te preguntó por qué lo hacías le ofreciste la mitad ¿qué tan cierto es eso, Sasha?

Sasha: ¿Qué puedo decir? Tenía hambre.

(Risas de la multitud)

Chad: Eres realmente simpática, pero qué hubiera pasado si…

Chad: Y entonces Ymir, ya que hablaste tan bien de él ¿vas a rebelarnos ahora el nombre del chico que tanto te gusta?

Ymir: Chad ¿yo en qué momento dije que se tratara de un chico?

Chad: ¿Podemos decir entonces qué estás decidido a ganar?

Reiner: Lo estoy. Yo… haré lo que sea necesario con tal de volver a casa.

Chad: Elena, preciosa ha sido un verdadero placer hablar contigo y te deseo de verdad toda la suerte del mundo, sobre todo espero que regreses a tu hogar y puedas cuidar de ese pequeño niño al que tanta falta le haces.

(Lagrimas escurren del rostro de la mujer provocando exclamaciones del público)

Elena: Yo… realmente no pido otra cosa.

Así, mientras Elena era despedida entre aplausos, una asistente de producción golpeó la puerta del camerino en que Petra daba el último retoque al vestuario y maquillaje de Eren al tiempo que gritaba "diez minutos".

-No me gusta nada esto – gimió Eren cuando el pincel de Petra tocó su piel por vez final.

-Tranquilo, todo saldrá bien.

-Petra, Armin no deja de repetirme lo importante que es conseguir patrocinadores y yo sinceramente no tengo un buen carácter… es decir, no creo que haya podido pasar un solo día de mi vida sin entrar en pleito con alguien.

Una sonrisa cruzó el rostro de Petra.

-Eren, no debes preocuparte. Armin tiene razón acerca de la importancia de esta noche, pero seguro vas a conquistarlos del modo en que me conquistaste a mí.

-Eso es diferente. Contigo sólo he sido yo mismo.

-Entonces ese es el truco ¿no crees?

No, Eren no lo creía ni por un momento, pero la sonrisa de Petra era demasiado linda como para desairarla, de manera que se tragó nervios e inseguridades y obligó a su rostro a responder con algo que no fuese una mueca.

-Bueno, creo que estás listo. Vamos ahora.

Con paso firme Petra sacó a Eren del camerino y lo condujo por un largo pasillo al final del cual Hange observaba en una pequeña pantalla la entrevista que Chad Mercator hacía a Hannah en la sala contigua.

-Oh Dios Mío ¡Eren luces genial! – Gimió Hange doblando las rodillas a pesar de las ridículamente altas botas verdes que estaba usando.

-Gracias Hange.

-Oye, deja de mirar así. Estás espectacular y Chad es bueno en lo que hace así que el público va a amarte con todo el corazón.

-Estoy nervioso Hange – admitió el castaño con un dejo de vergüenza en la voz.

-Eren – esta vez se dirigió al chico con seriedad – sé que no estás acostumbrado a tratar con las cámaras pero lo harás bien. Sólo sé tú mismo ¿entiendes?

-Petra dijo lo mismo.

-Entonces tienes a dos genios que opinan igual y debes hacerles caso, ahora – por la pantalla observaron que Petra se levantaba del asiento al ser despedida por Chad – camina al final del siguiente pasillo y espera a que él diga tu nombre para entrar tal y como hicimos en los ensayos ¿entiendes?

-Sí.

-Vamos ya.

Curioso. Eren vestía una camisa blanca formal, pantalones grises y botas y guantes de un color extrañamente similar al de su cabello; el vestuario se completaba con la llave que colgaba de su cuello y con un una chaqueta abierta del mismo tono exacto del pantalón, sin embargo, lo que más incómodo le hacía sentir era el maquillaje obscuro que adornaba sus ojos (algo que nunca antes de esa noche había usado) y que se envolvía por su rostro logrando hacer parecer más felinas sus facciones al tiempo que resaltaban el hermoso tono de sus ojos. De entre todos los vestuarios de la noche el de Eren aparentemente era el menos llamativo… y nótese que digo "aparentemente" por una razón.

-Damas y caballeros – escuchó al llegar al final del pasillo la voz de Chad pero el sonido que debería ser cercano y claro se le antojaba distante y confuso – démosle la bienvenida a nuestro último tributo ¡Eren Jaeger!

Entró al escenario en medio de aplausos tan unánimes que bien podían ser coreografiados y se vio obligado a entrecerrar los ojos debido al brillo cegador de los reflectores que le apuntaban directo al rostro.

Chad: Eren, Eren, Eren (hace un gesto señalando a la silla y Eren se sienta con la confusión aún escrita en el rostro) sabes, realizar veinticuatro entrevistas seguidas no es una tarea fácil pero debo confesar que esta noche realmente esperaba esta entrevista contigo sintiendo el pecho lleno de ansiedad.

Eren: ¿Ansiedad usted? (confuso) ¿Por qué? El que pasó casi cuatro horas encerrado en el camerino fui yo.

No era un chiste, pero la respuesta de Chad fue una sonora carcajada que (como siempre) el público coreó.

Chad: Vaya, parece que además de lindos ojos y un vestuario que te hace lucir impresionante también tienes un gran sentido del humor.

Eren: Gracias… supongo.

Chad: Bueno Eren, realmente nos impresionaste a todos con esa entrada espectacular que hiciste literalmente envuelto en llamas. ¿Eran llamas reales?

Eren: Sí.

Chad: Dime ¿qué pasaba por tu mente en ese momento?

Eren: Yo… pensaba que podía quemarme de un momento a otro pero supongo que también estaba asombrado del talento de Petra para hacer que las llamas se vieran de ese color tan peculiar.

Chad: ¿Estás diciéndonos que no tuviste ni un poco de miedo de recibir un par de quemaduras?

Eren: Bueno, cuando era niño recibí más de un par de quemaduras por meter la nariz donde no debía así que supuse que lo que sea que pasara en esa carrosa no podía ser más grave… y aunque lo fuera yo iba a soportarlo.

La multitud comenzó a ovacionar pero Eren no podía entender porqué.

Chad: ¡Guau! Tienes una verdadera actitud de campeón.

¿No había escuchado esa línea antes ya esa misma noche?

Eren: Eso es porque quiero ganar.

Aplausos.

Chad: Bueno, parece ser que ya tienes bastantes fanáticos por aquí. (Breve pausa) Eren, sé que este no es un tema fácil pero dime: tú eres el primer voluntario en la historia del Distrito 12 ¿no es así?

Eren: Sí, creo que lo soy.

Chad: Dinos entonces ¿por qué te ofreciste? (Una breve pausa en la que Eren no respondió) Mis fuentes dicen que te ofreciste en lugar de un amigo tuyo y que ese amigo viaja hoy contigo como uno de tus asesores.

Eren: Sí, así es.

Chad: ¿Quieres decirnos como se llama ese amigo y por qué es tan especial?

Eren: Él se llama Armin y nos conocemos prácticamente desde que nacimos.

Chad: Entiendo su lazo de amistad (el rosto de Eren mostró que eso no lo creía ni por un momento) pero es algo poco común que un distrito rechace los ofrecimientos de los militares y que pida como asesores a otras personas. En este caso particular tú pediste a tu amigo Armin y a otra amiga llamada Mikasa para que te asesoraran en los juegos ¿estoy en lo cierto?

Eren: Sí, así es.

Chad: ¿Y no has pensado que esa pudo haber sido una mala decisión dada la experiencia que tienen los asesores de otros tributos? Es decir, para muestra un botón y la estilista que tus amigos eligieron es prácticamente una novata en la competencia.

Eren: (visiblemente molesto) Y sin embargo usted mismo acaba de decir que la carroza en llamas fue algo impresionante ¿no es cierto?

Chad: Sí, lo dije y no fui el único con esa opinión.

Eren: También acabas de decir que hoy me veo impresionante y eso que no has visto el vestuario completo.

Chad: Eso es… ¡espera! ¿Este no es tu vestuario completo, Eren?

El chico cayó en cuenta de que se había dejado llevar tal vez un poco demasiado, pero dado que ya no había marcha atrás simplemente se puso de pie, caminó tres pasos lejos del fino sillón que no tenía la más mínima intención de incendiar y después jaló una cadena finamente escondida entre la tela del cuello. Acto seguido la tela del vestuario pareció cobrar vida en ligeros temblores y de la nada lenguas de fuego color jade envolvieron a Eren desde los tobillos y casi hasta la mitad del pecho.

Después Eren improvisó. Petra sólo le había dicho que mostrara su atuendo, pero al chico se le ocurrió que un par de giros podrían ayudarle a lucirse y así giró sobre sus alones un par de veces extendiendo las manos e incluso levantándolas sobre su cabeza en una pose estúpida que había visto hacer a algunas bailarinas que actuaron durante la ceremonia de inauguración.

Chad: Hermoso público ¿ves ustedes lo mismo que yo? ¡Increíble! No cabe duda que este año el Distrito 12 nos ha regalado a todo un personaje.

Unos segundos después las llamas dejaron de arder y Eren retomó su asiento junto a Chad.

Chad: Debo preguntarlo ¿esas eran llamas reales?

Eren: Sí… pero si tienes dudas puedo encenderlas otra vez y permito que te acerque a ellas.

Chad: Jaja, ¡cierto! Eren creo que empiezo a ver qué puede que realmente hayas elegido a los mejores asesores si fueron capaces de descubrir a la talentosa Petra.

Eren: Lo hice y no sólo por eso. Es decir, Armin sinceramente es la persona más inteligente que conozco y no hay nadie con quien podría practicar el combate como lo hago con Mikasa.

Chad: ¿En verdad? ¿Por qué es eso?

Eren: Porque ella es la mejor luchadora del Distrito, por eso.

Chad: Eren, si la situación fuera diferente y Armin se hubiese ofrecido en tu lugar ¿habrías aceptado ser su asesor?

Eren: Sí (duda un momento) aunque eso sería un desastre. Pedí a Armin porque es la persona más inteligente que conozco así que no sé exactamente en qué podría haberlo asesorado.

Otra vez Eren vio reír a la multitud de una declaración que pretendía ser totalmente seria.

Chad: Chico, definitivamente eres especial. Ahora (seriedad) sabes que esta puede ser la última noche para ti en este mundo ¿no es verdad?

Eren: Sí… pero espero que no lo sea.

Chad: Bien ¿hay algo que quieras decirle a las personas de tu distrito? ¿A tu familia, tal vez?

Eren: Yo… (Sin poder evitarlo sintió un nudo en la garganta) yo…

Chad: Tranquilo, tómate el tiempo que necesites.

Por un momento Eren dudó. Quería decir muchas cosas a mucha gente: agradecerle al abuelo de Armin por consolarlo después de la muerte de sus padres, disculparse con Hans por todas las veces que lo llamó "borracho" o lo insultó a pesar de que era el ebrio tabernero el que lo sacaba a rastras de las peleas absurdas en que se metía, y también sentía que debía decirle a Jean que si de verdad la quería tanto como decía cuidara bien de Mikasa… aunque pensándolo bien era más probable que fuera Mikasa la que terminara cuidando de Jean así como cuidaba de Eren cada vez que él quería hacer algo por ella.

Así como así, de pronto el castaño fue consciente de lo que tenía que decir.

Eren: Chad, ya lo pensé y sí hay algo que quiero decirle a las personas de mi Distrito.

Chad: Adelante.

Y lo que sucedió a continuación dejó atónito al mismo Chad Mercator, ya que de la nada los ojos suaves y bellos de Eren se estrecharon, sus facciones artificialmente afelinadas se llenaron con gran ferocidad y la timidez se marchó dejando solo una firmeza absoluta que hacía pensar que el chico que ahora estaba ahí no era el mismo que había accedido a la entrevista con voz temblorosa.

Eren: Yo… voy a volver. Volveré para así ver otra vez los rostros de mi familia.

…SNK…

-Y… ¡corten! Ahora, avisen a Chad que vamos a comerciales y que aproveche para acomodar a los tributos de manera que podamos regresar con el cierre de la transmisión.

-Sí, señor productor.

Mientras el director y los camarógrafos se apresuraban a cumplir las órdenes del productor del show, Erwin Smith simplemente se concentró en la última toma.

Tal vez la memoria lo engañaba o tal vez era sólo su mente jugándole una mala pasada, sin embargo, había algo en Eren que le resultaba terriblemente familiar.

La pregunta es ¿por qué?