Nura Rihan miraba de cerca el rostro dormido del daiyoukai; si despertaba probablemente perdería más de un pelo, pero valía el riesgo, después de todo era realmente algo hermoso de ver, tenía unas facciones finas, las sombras de sus ojos que parecían maquillaje y las marcas en su rostro lo hacían todo un espectáculo para presenciar.

— Tienes un segundo para alejarte— lo escuchó; no se hizo rogar, en menos de lo que le había exigido ya estaba lejos en un lugar seguro para su cabello. — ¿Qué crees que haces? — exigió el hombre levantándose.

— Ya te he dicho que eres muy bello, solo buscaba algún defecto— sonrió con la misma soltura de siempre.

— Algún día te despertaras con un tajo en el cuello— masculló ignorándolo mientras se dirigía a la quebrada que pasaba cerca.

— No lo creo, tú me protegerás— respondió riendo caminando tras él, vio como el hombre se quitaba el kimono. Su piel era muy blanca y parecía de porcelana, pero definitivamente no era tan frágil.

— Yo soy quien lo hará— aclaro quitándose toda la vestimenta, su cabello blanco caía por su espalda hasta la parte trasera de sus rodillas cubriéndolo.

Una lástima.

— No lo harás— se rio tranquilo— ya que ahora soy tu amo— su sonrisa se hizo engreída mientras Sesshomaru fruncía el ceño y lo miraba de reojo— y cumplirás como mi sirviente—

—…— Este no respondió nada mientras se acercaba a la orilla, por mucho que quisiera matarlo, Rihan sabía que el hombre era alguien de honor.

— ¿Sabes? — Se acercó caminando a su lado— Te he dicho muchas veces que eres muy bello— el otro rodo los ojos— Deberías tomar mis palabras en serio—

— ¿Uh? — Rihan apareció detrás del hombre y respiro sobre su cuello, su pelo se había movido y veía la blanca piel de allí— ¿Qué…?—

— Así que la próxima vez, tómame en serio. ¿Bien? —finalmente planto un ligero beso en la nuca del daiyoukai.

— ¡¿Qu…?! ¡¿Qué demonio haces?! — grito girándose con sus garras listas, pero la imagen que rompió era de nuevo una ilusión, el real estaba en la orilla riendo divertido— ¡Déjate de bromas!, ¡compórtate como un maldito youkai!—

— No era broma, lo dije muy en serio— la sonrisa se perdió y lo miró con determinación.

— Lo próxima vez que hagas una estupidez de esas, te cortare un brazo— gruño con los colmillos fuera. Rihan sonrió de nuevo.

— Si sólo será el brazo lo que cortes, debo suponer que ¿Estas interesado en otra cosa? — enarco la ceja y miro al daiyoukai de arriba a abajo. Sesshomaru retrocedió adentrándose a la quebrada hasta que el agua llego al hueso de su cadera. Eso había sido incómodo.

— ¡Estup…! ¡Ugh! — gruño cuando sintió un dolor lacerante en su hombro, cuando se giró vio que era una flecha.

— ¡Un youkai! — escucho las voces de varios hombre. Los mataría. Cuando intento moverse, sintió que todo giraba, lo cual era totalmente ilógico.

— Cálmate— escucho la voz del idiota a su lado; sintió que era cargado y llevado a la orilla— Yo te protegeré—

— ¿Quién necesita que lo protejan? — masculló y oyó la ligera risa.

— Claramente tú— la burla fue un tanto cruel, pero no pudo contradecirlo, intento insultarlo pero ya no podía, solo tomo algo que tenía su mano sujeta y lo apretó, recibiendo un apretón en respuesta.


—Hola— se giró y vio una mujer humana de cabello lacio y largo, marrón al igual que sus ojos— Espero que cuides de mi hijo— la mujer sonrió con ternura. — Merece ser feliz—

— ¿Tu hijo? —pregunto confundido, la mujer rio con suavidad y lo miró.

— Si, Rihan—


— Ya era hora de que despertaras— escucho una voz, frunció el ceño cuando intento abrir los ojos y la luz le obligó a cerrarlos de nuevo. — Despacio gran youkai— la burla de nuevo se hizo presente.

— Cállate— farfulló, cuando finalmente pudo abrir los ojos se sentó con lentitud. — ¿Qué paso? —

— Te traje aquí, lejos de los hombres para curarte, ¿Te sientes bien? — pregunto poniendo una taza de sopa frente a él.

— Si — fue todo lo que contesto, tomo la taza frunciendo el ceño con incomodidad. Entonces lo noto, y la vena de su frente palpito con fuerza— ¿Mi ropa? —

— Veras, no tuve tiempo de tomarla— el hombre sonrió como si nada.

— Tuviste tiempo de meter las manos en las bolsas de los hombres por unas tazas, y no para tomar mi ropa— sonrió forzadamente— ¿Me crees estúpido? — masculló, el moreno pareció pensarlo. — Tu, mald…— se lanzó sobre él pero lo vio sonriendo.

— ¿Seguro que quieres lanzarte sobre mi desnudo? — la sonrisa se amplió aún más y Sesshomaru intento que no notara su incomodidad, no tenía nada de qué avergonzarse.

— ¡Por tu culpa! — Gruñó; intento ignorarlo, pero la mirada del idiota no era muy disimulada— ¡Mírame a la cara maldición! —

— Esta bien— Rihan se levantó y se quitó la parte superior del kimono— cúbrete con esto— Sesshomaru se lo arrebato y puso lo más rápido que pudo.

— Supongo que por ahora tendré que conformarme con tu rostro— dijo haciendo un puchero.

— Tu definitivamente estas mal, lo tuyo son las mujeres, deberías buscar alguna o algo— gruño molesto, recibió silencio, cuando se giró el hombre lo miraba directamente sonriendo.

— Tienes razón— sonrió— No he mirado las hermosas mujeres de esta época— el hombre miró en dirección a la aldea— ¿Te molesta estar solo unos días? — pregunto como un niño emocionado. Sesshomaru función el ceño.

— Claro que no, largo— dijo echándolo, el hombre se rio de nuevo.

— Esta bien— se rio con diversión y se fue a gran velocidad.

— Estúpido pervertido— suspiro y se sentó de nuevo para tomar su sopa. — Sabe bien—

Un mes después, el hombre no había vuelto.