— Maldito— gruño por enésima vez, ¿Unos días? ¡Un mes! El hombre era demasiado fuerte para haber sido derrotado, ¿no? Frunció el ceño — Debería ir a mirar—

Después de esconder todo, corrió a la aldea y empezó a buscar al degenerado vago, miraba a los alrededores escondido de la vista de los humanos, un youkai semidesnudo no sería algo muy aterrador. Apretó los dientes, maldita suerte la suya, que ni su ropa tenia. Frunció el ceño buscando por todos lados sin encontrarlo.

— Señor Koi, no haga eso— las agudas risas de unas mujeres llamaron su atención, cuando se giró y vio al maldito youkai, candidato a perder un brazo, tocando uno de los pechos de la mujer, sonreía pagado de sí mismo.

— Definitivamente está muy bien— Se giró listo para irse pero choco con alguien— ¿Eh? — cuando levanto la mirada Rihan estaba frente a él con una sonrisa.

— Hey — sonrió, Sesshomaru miro donde las mujeres que miraban alrededor entre sorprendidas y asustadas.

— Definitivamente ahora saben que eres un youkai— dijo enarcando la ceja, recibiendo la mirada fija de los ojos miel— ¿Pasa algo? —

— ¿Por qué me buscabas? —

— No lo hacía— respondió.

— Me estabas espiando— la sonrisa nunca se escapó de sus labios.

— Cállate, no te buscaba ni te espiaba, no serás arrogante— gruño caminando hacia el bosque.

— Y solo caminaste por los alrededores medio desnudo ¿Por gusto? —la sonrisa de amplió más.

— Sí. —

— Que tsundere— se rio el idiota, Sesshomaru se arrepintió enormemente de su idea de buscarlo.

— Sólo cállate— bajo la cabeza con rabia derrotado, no lo diría pero de hecho se sentía algo avergonzado.

— ¿Eh?... Sesshomaru— llamo con seriedad, lo miró confundido por el tono de voz— No te avergüences— dijo serio.

— No lo estoy— su voz fría. Desvió la mirada y no dijo nada en todo el camino, cuando llegaron el daiyoukai se sentó en las raíces de un árbol algo alejado.

— Sesshomaru— levanto la vista hacia el hombre.

— ¿Qué pasa? —su gesto se tensó, el otro suspiro y se arrodillo frente a él.

— Tendré que hacerlo yo o moriré esperando, ¿No es así? — dijo riendo, el de cabello plata ladeó la cabeza confundido.

— ¿A qué te refieres? — vio como el otro se acercó— ¿Qué haces? —

— Algo que he querido hacer— Los ojos dorados se abrieron con sorpresa cuando se acercó.

— Oye…— sus ojos se abrieron aún más cuando el otro de nuevo metió su cara en su cuello e inspiro.

— Definitivamente te queda mejor el crisantemo— Sesshomaru apretó los ojos cuando sintió que una lengua lamia su cuello.

— ¿Que? — Se sintió alarmado cuando unos dientes mordieron su cuello con suavidad— Aléjate— ese maldito loco, Rihan se alejó y miro su rostro.

— Así que te pones de este modo por eso — sonrío pagado de sí mismo; solo entonces el daiyoukai noto que tenía los colmillos afuera y su esclerótica roja. — Que interesante, se cómo solucionarlo— se inclinó y lamio uno de sus colmillos; para su sorpresa estos inmediatamente se retrajeron— ¿Ves? — Sonrió y mordió sus labios con suavidad.

— N…— su respuesta fue cortada, Rihan movió sus labios seguridad sin usar su lengua y sintió con satisfacción como el daiyoukai dejaba lentamente de luchar contra él, demasiado lento si le preguntaban, las garras había raspado sus brazos. Eso dolería luego.

— Realmente eres algo digno de admirar— dijo el moreno mirando su rostro, juntando sus narices y mirándolo directamente a los ojos, Rihan con picardía y Sesshomaru con algo de incomodidad. — Pero a eso no se le puede llamar un beso— sonrió juntando con suavidad los labios de ambos, a duras penas en una caricia — ¿Alguna vez has besado? —

— Aléjate— mascullo el de ojos oro, intentando alejarse.

— Eso es un no— sonrió, le gustaba la idea— lo haré lento, ¿bien? —

—Nadie te pidió que lo hicieras— gruño el otro poniendo sus manos en el pecho del segundo heredero.

— Pero lo haré así— burlo Rihan— no te pedí opinión. —

— Puedes ser realmente tirano ¿no? —

— Es uno de mis atractivos— respondió acercándose, miraba de cerca la boca del otro, realmente era algo apetecible— lo siento, no puedo esperar más—

— ¡Espera!, ¡Rihan! —Sesshomaru intento resistirse, pero el comandante del festival de cientos de demonios aprisiono sus manos con una sola sobre sus cabezas— tienes que controlarte, no soy una mujer—

— Lo sé— respondió el otro mordisqueando su cuello— y honestamente no puedo encontrar nada mal con eso— levanto la cara y lo miró directamente— eres demasiado apetitoso—

— No soy una comida — masculló retorciéndose, pero el otro no cedió espacio.

— Pues siento como si lo fueras. — Murmuró al oído del daiyoukai, que se paralizó ante esto— Sólo un beso— pidió con suavidad, Sesshomaru lo miró con algo de duda. ¿Cuál era la importancia de un estúpido beso?

— ¿Qué clase de petición es esa? — susurró en respuesta.

— Realmente estoy en mi límite— Rihan sudaba y sus ojos en ocasiones se volvían negros. — ¿Sesshomaru? — este lo miró unos segundo y suspiro.

— Está bien — el idiota ahora esa su amo, y ciertamente si intercambiar saliva lo tranquilizaba, aunque fuera raro, tendría que hacerlo.

— Gracias— sonrió, se acercó de nuevo, de acuerdo a su palabra fue despacio— lento— susurró juntando sus labios con suavidad cerrando sus ojos.

Sesshomaru no sabía qué hacer, lo cierto era que no, nunca había dado un beso. Cuando Rihan abrió la boca y acaricio sus labios con su lengua se sintió a si mismo alejar un poco.

— Abre un poco la boca— pidió el moreno, el daiyoukai no entendía del todo ¿Qué se suponía que hiciera con la lengua de alguien metida en su boca? — Cálmate— sintió que una mano acariciaba su nuca y su cuerpo pareció de inmediato relajarse, tenía un punto débil allí, tendría que tomar nota de eso. — Así— su voz era suave, entonces sintió de nuevo los labios moviéndose sobre los suyos aún más lento, esta vez pudo entender el ritmo y empezó a responder también.

A Rihan parecían encantarle la idea. Entonces de nuevo tentó sus labios con la lengua, el de cabello plata apretó ligeramente los ojos pero no se alejó y abrió un poco la boca. Entonces la lengua entro despacio y con cuidado, para que no se sobresaltara de nuevo. Definitivamente alguno había hecho un sonido extraño. No quería saber quién.

— Bueno— susurró el moreno sin aire cuando se separaron— Esto estuvo increíble— sonrió contento, el brillo había vuelto a sus ojos y se notaba algo más relajado.

— Bien por ti, no se repetirá de nuevo— Se alejó levantándose, El moreno se acostó de espaldas con las manos tras la cabeza.

— Yo no estaría tan seguro—