— ¡Aléjate! —gruño Sesshomaru cuando el moreno invadió su espacio personal. Los últimos dos días había estado realmente tenso e hipersensible a la presencia del otro, ni él entendía que pasaba. Por el contrario Rihan estaba completamente divertido. Ya que de hecho el sí tenía idea de que era.

— Cálmate, dijiste que no eras una mujer, no actúes como una— se rio esquivando el látigo que intento darle.

— Realmente no sé cómo perdí contra ti— masculló apretando la camisa a su alrededor. Se sentó frente al fuego cocinando una ardilla, había visto como Yaken le preparana a Rin.

— Porque soy el mejor— contestó arrogante. El daiyoukai quería cortarle algo, pero por experiencia sabía que no le tocaría ni un pelo.

— ¿Qué demonios me pasa?— gruño cuando le abrió un nuevo hueco a la camisa prestada.

— Yo sé que pasa— susurro en su oído, odiaba cuando hacia eso, sentía que todo le temblaba.

— ¿A sí? ¿Qué? — bufó intentando alejarse disimuladamente, pero un brazo rodeando su cintura lo detuvo. El último par de días Rihan hacia mucho eso, una de las razones que lo tenía saltando de su piel.

— Tensión sexual— murmuró sonriendo.

— Y eso ¿Qué es?— frunció el ceño mirándolo, el otro pareció sorprendido.

— Básicamente que quieres tocarme y besarme, pero no lo aceptas— respondió con toda la tranquilidad y frescura de siempre.

— Eso es una estupidez— farfulló, debía ser tan tonto como sonaba, ¿No?

— ¿Quieres probar?— sonrió socarrón.

— No probar, quiero que se me quite— retó molesto, era asqueroso sentirse así.

— Con esto es probable que se te pase— respondió con una sonrisa. Sesshomaru lo miró con seriedad.

— ¿Cómo?

— Un beso— su sonrisa fue digna del gato de Cherise.

— Ya lo hicimos— frunció el ceño confundido.

— No me refiero a un único. Uno por día— aclaró.

— ¿Por día? ¿Cuánto durará? — pregunto medio preocupado.

— No te preocupes en una semana lo notarás— instruyó serio, el daiyoukai lo pensó.

— Y ¿se me quitará?— pidió confirmación, el otro sonrió asintiendo. Suspiró un tanto derrotado. — Más te vale— Rihan se acercó rápidamente — ¡¿Qué haces?!

—Entre más rápido empieces, más rápido terminará todo— susurró Rihan mirándolo tranquilo. Tenía lógica.

— Bien pero cálmate— pidió molesto.

— Claro— respondió el segundo heredero mirándolo con diversión. Entonces se acercó al daiyoukai y lo beso.

Sesshomaru no podía terminar de entender que le pasaba al moreno, lo besaba con... Ansia, no había otra palabra, hambre tal vez. Pero la forma en que lo hacía, le tenía sintiéndose raro. El beso fue largo, cuando pensó que terminaría Rihan se alejaba y respiraba brevemente antes de volver de nuevo.

—Definitivamente increíble— susurró el otro respirando entrecortado, Sesshomaru se sentía extrañamente, más tenso— mañana— aseguró.

— Si.


— Rihan— gruño molesto a la semana siguiente— dijiste que se me quitaría— había sido besado todos los días como había dicho.

En ocasiones ni le preguntaba, solo llegaba y lo besaba donde fuera e hiciese lo que hiciese, cuando refutaba le recordaba que era por el quien lo hacía, y no podía hacer más. Había llegado a acostumbrarse y ahora solo se rendía y respondía cuando el moreno lo besaba de la nada. Era más sencillo.

— Era una estimación, tal vez seas de los que tarda más— respondió levantando los hombros.

— ¿Qué se supone que significa eso?— mascullo.

— Que tal vez tardes otra semana— le respondió con pesar. Sesshomaru le lanzo una piedra — ¡Calma! no tengo la culpa— se quejó, el de cabello plata se detuvo aceptando que el otro no tenía que ver con ello, pero igual molesto.

— Solo una semana más, o me las pagaras— amenazo un tanto infantil.

— Está bien— le respondió en un puchero.

Y la semana pasó igual, pero Sesshomaru sintió un poco de esperanza cuando dejo de sentir esa ansiedad, al parecer ya se estaba acostumbrando.

O eso pensaba.

— ¡Rihan!— Grito enojado buscando al sin vergüenza, cuando lo tuvo en frente le lanzo un puñetazo que por supuesto fue esquivado. — ¿Qué me hiciste?

— ¿De qué hablas?— preguntó confundido.

— Sé que me hiciste algo, habla— amenazó— habla o te prometo que perderás algo de tu cuerpo—

—Primero explícame que pasa— el moreno lo miró extrañado.

— Dijiste que se me quitaría— reclamo.

— Sí. Hace unos días dijiste que si lo estaba haciendo— respondió confundido, el tono ofendido también estaba allí.

— si pero...— Sesshomaru cerro la boca y desvió la mirada.

— ¿Qué?

—No...

—No, ¿Qué?

— No es suficiente— susurró.

— Suficiente que— Rihan intentaba disimular la sonrisa.

— ¡Maldición! que uno ya no es suficiente— dijo incómodo.

— Oh

— ¿Oh?— evidentemente exasperado— dime que me hiciste—

— No hice nada, pero me alegro— sonrió acercándose— estaba algo ansioso—

— ¿De que hablas?, ¿Qué me hiciste? —exigió molesto e incómodo, ¿qué le pasaba?

— Que no te hice nada, no seas terco— se acercó un paso que Sesshomaru se alejo— pero no me quejo, para mí tampoco es suficiente.

—No te me acerques— amenazo.

—Lo siento, pero realmente lo necesito— sopló en su oído, el daiyoukai vio como la imagen del frente desaparecía. Lo había engañado. — Y tú también— lo giró y sonrió acercándose. Sesshomaru tan acostumbrado estaba que no renegó cuando recibió el segundo beso del día, de algún modo sabiéndole mejor que el anterior. Su labio fue mordisqueado y sintió que sus ojos se cruzaban. Iba perder la cabeza a ese paso.

— Lo que querías era esto, ¿No?— masculló alejándose, y por primera vez, logrando conectar un golpe— no caeré de nuevo, si te me vuelves a acercar te arrancare un brazo— sus colmillo afuera y su voz un tanto monstruosa, no hicieron que el otro lo pensara.

— Está bien— acepto sonriendo, el daiyoukai se alejó con el ceño fruncido— no necesitare acercarme— susurró tan bajo que el otro no escucho.