— ¿Qué haces aquí? — El demonio mayor frunció el ceño ante su hijo y el hanyou.
— Estoy intentado salvar este estúpido trasero — gruño su hijo mirando al youkai a su lado.
— Esta es una habitación de juicio Sesshomaru — Inu no Taisho miro al mayor de sus hijos con pesar — solo uno puede salir vivo de este lugar.
— Te lo dije — regaño quien era Rihan al otro — ¿Qué se supone que hagamos ahora?
— Es muy sencillo a mi parecer — respondió mordaz — mi padre se puede quedar muerto, tu muérete y yo me largaré — la sonrisa al final fue francamente espeluznante.
— Tu… — inicio el mayor— haz cambiado — sus palabras hicieron un silencio incómodo.
— No sé de qué hablas — respondió evitando la mirada de su padre.
— Nunca lo admitirá, ni te desgastes — Rihan sonrió esquivando un golpe.
— Bueno, eso sería muy propio de él — El mayor vio con atención como su hijo chistaba mirando al moreno, que parecía muerto pero de la dicha. — ¿Cuánto llevo muerto? — pregunto deteniendo la conversación ajena.
— Unos 200 años — respondió su hijo.
— 200 ¿uh? — miro directamente al daiyoukai. — ¿Esposa, hijos? — pregunto interesado. Sesshomaru lo miro como si hubiera perdido la cabeza.
— ¿Esposa? ¿Hijos? ¿Es en serio? — Negó con la cabeza — debemos salir de aquí.
— Creo que ya tuvimos esta conversación — Inu no Taisho suspiro — como lo dices, estoy muerto. Pero ¿qué hay de ustedes?
— Yo también, — Rihan levanto los hombros con simpleza— así que busca la salida cariño.
— Bueno — Sesshomaru suspiro, sorprendiendo de nuevo a su progenitor por el gesto — no estas realmente muerto — hablo con duda.
— ¿No? — Rihan fruncio el ceño — claro que lo estoy.
— Yo te reviví, — gruño el otro en respuesta — así que no, aun no al menos —
— Claro, me estoy muriendo — el moreno rodo los ojos — no siento eso para nada — hablo con ironía antes de poner un gesto serio — Sesshomaru, a cada segundo tengo menos energía, ni siquiera podre correr, así que sal malditamente rápido de aquí — dijo señalando la puerta.
— Se supone que debemos destruirnos — Inu no Taisho llamo la atención de los mocosos — solo uno, ¿recuerdan?
— ¿Y si nadie quiere matar? — Rihan pregunto frustrado.
Un espantoso graznido los sobresalto.
— Pasa eso. — el mayor bufo viendo unos cuervos acercarse, con ojos rojos y gigantescos, era algo desagradable de apreciar.
— Bueno, esto empeora más de lo que me gustaría — Rihan sonrió tenso. Su energía se iba rápidamente.
— Adelántense — dijo el mayor parándose frente a ellos — asegúrate de sacar a mi hijo de este lugar — miro al moreno.
— Eso intentare — dijo tomándolo por el brazo y jalándolo.
— Será mejor que salgas vivo — injurio Sesshomaru mirando a su padre. Este le devolvió la mirada sonriendo.
— Ya estoy muerto hijo. Eso es lo de menos — sus garras salieron afiladas — además, no imaginas la diversión que hay aquí — acto seguido el hombre se lanzó contra los cuervos destruyéndolos.
Veía a su padre después de 200 años, y eso era lo que pasaba.
— ¿Cómo salimos de aquí? — pregunto al moreno.
— Por la puerta — respondió con obviedad.
— Si fuera tan fácil.
— Uno vivo ¿recuerdas? — pregunto con ironía.
— Mi espada me saca de esa regla, idiota — bufo, Rihan lo miro un momento.
— Eso es bueno, porque no podré salir — su sonrisa fue forzada.
— ¿De qué estás hablando? — pregunto molesto cuando estuvieron frente a la entrada.
— No puedo hacerlo — el moreno se posó frente a él — Son las reglas, aunque me hayas revivido, no es natural que esté vivo.
— Eso no ha pasado con nadie más — mascullo, el rostro del hombre era cada vez más pálido. Realmente estaba muriendo.
— Soy mitad demonio — recordó — puedes revivir solo humanos; hay una parte de mí, que sigue luchando por estar muerto —
— Solo jodes mi vida — gruño — ¿no podías ser humano?
— Si lo hubiera sido, me habrías matado. Y si hubiera sido totalmente demonio, no habrías podido revivirme — se rio — creo que fue justo lo que tenía que ser.
— ¿Solo estas aquí pasa morir? — Empujo al moreno hacia adentro — No seas idiota.
— Estoy aquí porque tu padre es muy poderoso — sonrió — me siento halagado.
— Estas aquí, porque ustedes dos rebosan las manos de los estúpidos dioses — gruño.
— No es buena idea insultarlos es su casa — Rihan se tambaleo.
— Que se jodan, — dijo sosteniéndolo — tenemos que salir de este lugar — apretó la mandíbula, los ojos del Rihan eran cada vez más turbios.
— Solo uno — dijo una voz.
— ¿Según quién? — el moreno finalmente cayó de rodillas a su lado.
— ¿Quién te crees Sesshomaru? — Una mujer de cabellos lacios y negros al igual que sus ojos se acercó — No debiste entrar a este lugar — la mujer con una piel tan blanquecina como la porcelana lo miro con una sonrisa horrible.
— Déjalo ir — dijo sacando sus garras a falta de sus ahora desaparecidas espadas.
— Tu solo puedes revivir una sola vez, — recordó la mujer — esto será fácil — su mirada se dirigió a quien ahora parecía no poder respirar.
— Déjalo, ¿Quién demonios eres? — Sesshomaru se interpuso entre el enfermo y la mujer.
— Bueno. Cada día matare a mil — dijo como quien no quiere la cosa. ¿Uh?
— ¿Izanami? — Sesshomaru apretó la mandíbula ante la voz ahogada de Rihan.
— Sí, soy yo — la mujer sonrió — hacía tiempo no pasaba nada interesante por estos lugares. Debo agradecerles — se acercó al par.
— Vivo para complacerte — Sesshomaru no retrocedió.
— Realmente me gustas. Pero, no eres tan interesante. — la mujer levanto los hombros — y llego la hora de poner orden.
— No te metas en mi camino — el daiyoukai gruño cuando algo atravesó su costado. — ¿Qué demonios? — saco una daga que se desintegro al segundo.
— No me estorbes, mocoso — ella lo lanzo a varios metros.
— ¿No crees que es demasiado teatro para un alma errante? — el de cabello plata se levantó con dificultad sacando su látigo. La mataría.
— Claro que lo es. — Izanami sonrió — pero no es solo un alma errante — esta se acercó a Rihan — ¿No es así querido? — El moreno dejo de jadear y soltó una ligera risa.
— Claro que no. Querida — Rihan se levantó, con su mano tiro su cabello hacia atrás. Sus ojos antes miel, ahora eran totalmente negros — tanto tiempo sin verte.
— Te matare esta vez — Izanami se acercó amenazante.
— ¿Quién demonios eres? — Gruño Sesshomaru intentando acercarse, sin embargo, la energía allí era abrumadora — ¿Qué demonios está pasando?
— Oh, eres el daiyoukai. — Rihan, si es que lo era, lo miro sonriendo — Eres la pieza inesperada.
— Si, necesitas mejorar los insultos.
— No lo es. Solo tomare prestado este cuerpo un momento — dijo con simpleza— No te imaginas todas las molestias que tuve, para traerlo a este punto — sonrió tranquilo, antes de mirar de nuevo a la chica — ahora te matare Izanami.
— Intentalo… Izanagi.
Notas.
Al principio los dioses se esconden y es sólo al cabo de varias generaciones que aparecen el dios Izanagi y diosa Izanami. La creación del mundo comienza con ellos. Construyen allí su casa y deciden unirse. Así, Izanami pone en el mundo numerosos hijos. Izanami muere trayendo al mundo al Kami del fuego, que la quema. Su muerte desespera a Izanagi.
En el momento de su viaje al país de los muertos (Yomi), Izanagi sí encuentra Izanami, pero ésta le dice que no puede volver a la Tierra ya que ha probado el alimento de este país, pero que encontrará una solución. Además, le dice que no le mire en ningún momento. Desgraciadamente, Izanagi es demasiado curioso y no puede evitar mirarla y se transforma en un demonio furioso.
Éste consiguió escapar, al salir de Yomi, cerró la entrada con una piedra y rompió el matrimonio con Izanami. Debido a esto, Izanami le lanzaría una maldición diciendo que cada día mataría a mil humanos, a lo que él respondió que de hacerlo, haría nacer a mil quinientos.
