— ¡Hola! — Sesshomaru suspiro reconociéndose en un sueño, al menos con quien llevaba soñando 9 años — No me ignores — dijo el otro en un puchero.

— Es porque eres infantil — respondió agrio. Rihan estaba allí con el mismo gesto antes de sonreír.

— No importa, pensé que no vendrías. Te tardas más entre visitas — El moreno lo miro con seriedad.

— No tengo la culpa de eso — rodo los ojos — ni en mis sueños me dejas en paz — el otro sonrió, aunque este sueño parecía decaído. ¿Había tenido un mal día? No que supiera. Al menos no lo suficiente para soñar con un Rihan así.

— Bueno, a lo que vinimos — hablo de repente emocionado.

— No eres normal — bufo dejándose arrastrar. Cada que soñaba con el otro siempre era lo mismo — mng — un extraño sonido salió de su garganta cuando el otro lo beso. Básicamente a eso se dedicaban. Bueno, él, después de todo era su sueño.

Patético.

Y no encontraba la energía para quejarse.

— Te extrañe — susurro Rihan entre besos. Si ese fuera el real, le respondería que también lo extrañaba, pero regodearse en su depresión no haría nada. Hacer eso con su imaginación tampoco, pero que más. — Te extraño — cambio la frase. Las manos del moreno se metieron en sus prendas tocando su torso directamente.

— ¿No tienes nada más que hacer? — dijo con la respiración acelerada por los besos.

— No — fue la respuesta, mientras su boca paseaba lamiendo y mordiendo con suavidad por el cuello del daiyoukai, que estaba sentado a horcadas sobre él. — ¿Cuándo fue la última vez? pregunto, su voz tensa.

— Bueno — hizo algunas cuentas — unos 10 meses, fue hace tiempo — los brazos a su alrededor se tensaron, antes de jalarlo hasta el suelo, quedando sobre él — ¿Qué pasa? —

— Sesshomaru — llamo de nuevo, mirándolo directamente a los ojos — ¿me extrañas? — ¿Qué demonios? ¿Su mente se había vuelto loca?... eso había sonado extraño.

— ¿Qué…?

— Sesshomaru — insistió el otro, sus ojos parecían apagados,

— Bueno… — cuando el moreno pareció decaerse más, suspiro internamente — que demonios — susurro, atrayendo al otro para que cayera sobre el — te extraño — le dijo mirando los sorprendido ojos ajenos— más de lo que crees — ¿Qué decía sobre regodearse en su depresión? Ya no lo recordaba. — Ahora ven aquí, quiero besarte — no debería avergonzarse, era su imaginación después de todo. Pensó mientras atraía al otro para un beso.

Cuando sintió la lengua ajena en su boca, gimió sin reprimirse. Abrió sus piernas, acomodándose el otro entre ellas. Sus labios fueron mordidos, sacándole un jadeo.

— Pronto Sesshomaru — susurro el otro.

— Amo Sesshomaru — llamo Yaken. El daiyoukai abrió los ojos y miro a quien lo llamo considerando si debía matar al idiota, pero el demonio tendía a hacer más bien que mal. Así que por hoy, se salvaba.


— Demonios — gruño Sesshomaru mirando la luna. Hacia un año que no soñaba con Rihan. Por mucho que lo intentara o quisiera. — Maldición — Rihan debía estar con su esposa e hijo siendo feliz. — Eso es suficiente — se repitió por millonésima vez. Pero no era suficiente. Dolía como el infierno. ¿Ya lo habría olvidad? Él quería olvidarlo también. Estaba cansado.

Que se detenga.

— Amo Sesshomaru — El fiel servidor no se acercó, fue más un susurro que no fue escuchado por su amo. Desde la desaparición de Rihan, su amo bonito había cambiado, más huraño que antes, apático. Nunca había sido cruel con Rin pero si había una frialdad que no había antes. Su relación con su hermano había prácticamente desaparecido, ya ni siquiera era mala. — Aparece Señor Rihan — en el pasado nunca pensó que diría eso.


Yaken iba a enloquecer, camino de lado a lado, su amo estaba acostado, parecía dormir aunque sudaba profusamente.

¿Qué hacía? No había nadie a quien pedir ayuda. Rin estaba casada. Inuyasha y su amo no se hablaban. Y su amo no tenía amigos.

— ¿Sesshomaru? — Yaken se giró ante una voz que no creyó volver a escuchar en su vida.

— ¡Amo Rihan! — Yaken empezó a llorar allí mismo, siendo obviamente ignorado por el moreno.

— ¿Qué le pasa? — pregunto Rihan a su acompañante, un hombre de ropa blanca y mascara.

— ¿Corazón roto?

— ¡Hihi! — grito enojado.

— Esta bien — se rindió el otro — creo que es el apareamiento, desde que volviste su cuerpo volvió al punto en que lo dejaron.

— ¿Qué hago? — Rihan no conocía nada de ese proceso.

— Bueno, es lógico — Hihi levanto lo hombros ligeramente — sexo, morder, más sexo. En el orden que quieran.

— Bien, entonces, ¡largo! — Yaken salió corriendo mientras Hihi asentía y se iba.

— Sesshomaru— pregunto el moreno — vamos, despierta. — toco su cara suavemente. El daiyoukai se veía exhausto — vamos, abre los ojos — pidió con suavidad. Cuando estos revolotearon intentando abrirse casi grito al cielo— eso es, mírame.

— ¿Un sueño? — El daiyoukai abrió con dificultad, se sentía cansado — ¿Qué pasa?

— Estas enfermo, necesito que hagas algo por mí — bueno, su sueño, estaba bastante descarado hoy.

— ¿Y que sería? — pregunto con sarcasmo

— Muérdeme — ¿uh? No recordaba tener ningún fetiche.

— ¿Qué…? — pero Rihan solo gruño.

— Muérdeme maldición — su voz ronca mientras lo levantaba acercándolo a su cuello — por favor — frunció el ceño ante el tono de súplica.

— Que sueño más extraño — susurro Sesshomaru abriendo la boca y sacando los colmillos — Mira todo lo que me hiciste… y me dejaste — murmuro soltando algo de su amargura. Entonces enterró los colmillos en el cuello ajeno.

"Está vivo, es lo importante" Por supuesto que estaba feliz de que el idiota estuviera vivo. Pero no era lo suficientemente altruista para querer que estuviera con alguien más. ¡Quería que se quedara con él! Pero no era estúpido, era lógico que el hombre elegiría a su esposa e hijo.

Después de todo…

—… Ellos son más importantes. — susurro cuando se alejó del cuello ajeno.

— Sesshomaru — Rihan arrugo el gesto al escuchar esas palabras. ¿Quién pensaría que el arrogante y orgulloso hombre pudiera poner esa expresión? Esa expresión de angustia. — Lo siento — susurro abrazándolo. — no te volveré a dejar. Lo prometo.


— Estás despierto — Rihan sonrió al daiyoukai.

— ¿Es un sueño? — Sesshomaru enarco la ceja — Fue un año, tardaste mucho — gruño.

— Bueno, de hecho no es un sueño — Rihan rio nervioso, — Ven — dijo sonriendo.

— ¿Y cómo sé…?— entonces una cálida lengua estaba invadiendo su boca.

La sensación era diferente, la respiración ajena más palpable, la lengua que lo acariciaba con dulzura y algún que otro mordisco travieso, era como si fuera… real.

— ¿Y? — Rihan se separó sonriendo, antes de lamer sus propios labios, mirando los del daiyoukai.

— ¿Tu eres real? — pregunto asombrado recibiendo un asentimiento como respuesta. — ¿Qué…? —El mismo se interrumpió— ¿Qué…? — parecía no encontrar las palabras correctas.

— "¿Qué bueno?" "¿Qué bien?" "¿Qué genial?" — sugería el moreno; entonces vio una vena hincharse en la frente ajena.

— ¡¿Qué demonios estabas pensando?! — Grito lanzándole un golpe, por supuesto, su débil cuerpo no pudo hacer mucho, y su muñeca fue sujeta con facilidad por el contrario; su boca por otro lado…— ¿estás demente? ¡Estúpido! Todo lo que hiciste para regresar, ¿Qué haces aquí? Maldito idiota. Tu… Solo… estúpido — termino desganado, mirándolo con rabia, pero sus ojos brillaban, y nada tenía que ver con el odio que parecía mostrar.

Estaba tan ridículamente feliz de verlo, que era vergonzoso.

Nunca lo admitiría.

— Sabes que no me puedes engañar — sonrió el moreno mirándolo directamente.

— Estas delirando — desestimo el daiyoukai, aflojo la parte de arriba del kimono, el clima estaba caluroso. — Ahora habla, ¿Qué haces aquí?

— Volví por ti, por supuesto — sintió una vena hincharse.

— ¿No volviste con tu esposa e hijo? — pregunto sintiendo una gota de sudor de su frente, que el moreno siguió todo el camino por su rostro, cuello y torso.

— Si, Izanagi me permitió verlos, estaba allí; los podía ver pero ellos a mí no; siendo honesto, mi hijo lo ha hecho muy bien, si volviera solo desubicaría todo lo que ha logrado; al final no soy necesario— hablo con tranquilidad.

— Si te hubieran visto, habría sido otra historia — gruño negando con la cabeza — seguro quieren verte, ¿Por qué tomaste una decisión tan estúpida?

— Ya estoy muerto, aunque duela, ellos ya lo aceptaron— sonrió con pesar — mi tiempo con ellos termino, lo están haciendo bien. No necesito nada más.

— Sigue siendo, — negó con la cabeza — No… — Rihan puso su mano en la nuca del daiyoukai, juntando sus frentes.

— Además — siguió con una sonrisa — no haría ningún bien… — movió su boca hasta la oreja ajena —… volver con Wakana, y seguir pensando en ti — susurro, un estremecimiento fue su recompensa— ¿no crees?

—… — cuando Rihan lo miro el hombre tenía la esclerótica roja y sus colmillos abajo.

— Esto es una buena vista — elogio, Sesshomaru frunció el ceño, su visión demoniaca era extrañamente excitante.

— Me siento — negó con la cabeza — ¿Por qué demonios hace tanto calor? — gruño.

— Quien sabe — el moreno se acercó e inicio a quitarle el kimono al daiyoukai.

— ¿Qué crees que haces? — bufo indignado.

— Voy a desvestirte, ¿no ves?

— Y ¿por qué lo haces? — Sesshomaru enarco la ceja dejándose hacer.

— Bueno, no tengo nada en contra de ello, y quizá para otra ocasión lo acepte; pero hoy quiero ver y tocar todo— respondió con simpleza, terminando con la parte de arriba y deleitándose con la vista.

— ¿Uh? — vio que el hombre parecía no entenderlo.

— ¿Cómo lo digo? — Siguió tranquilo iniciando con la parte de abajo — para lo que vamos a hacer, no necesitas nada de esto. — lo miro a los ojos y sonrió. — voy a disfrutar tanto esto.

— Rihan, ¿de qué rayos…? ¡Ah! — El daiyoukai soltó con sorpresa cuando este lamio su cuello y sus manos acariciaron su torso — ¿Era esto lo que querías? — hablo ofuscado, recibiendo una sonrisa como respuesta.

— Por supuesto — acepto ahora mordiendo. — Eres demasiado inocente Sesshomaru.

— ¿Por qué debería saber estas cosas? No me interesan… — intento alejarse, las lamidas lo iban a volver loco.

— Interesaban, mejor dicho.

— ¡No! — Se negó, en medio de un jadeo — maldi… ugh— Rihan subió y se inclinó para verlo a los ojos.

— No imaginas cuanto espere esto — dijo con sinceridad.

Ambos se quedaron mirando, antes de que el daiyoukai desviara los ojos.

— Eso es un golpe bajo — gruño, lo miro de nuevo — está bien, tu ganas — no parecía convencido, pero era una luz verde.

— Nada de luces rojas — advirtió, noto la mirada interrogativa — nada — se rio acercándose para besarlo.

Este beso fue diferente, de algún modo. Más que apasionado era intenso, necesitado, un beso que indiscutiblemente iba para algo más.

— Espe… — pero fue callado, de su garganta salió un sonido vergonzoso que solo pareció animar al hombre. Sintiendo sus manos recorrer su torso se rindió ante el idiota.


— ¿Entonces puedes quedarte? — pregunto Sesshomaru secándose el agua, después de ser empujado hacia abajo por el otro por varias horas había tomado un largo baño; su cadera aun dolía y el agua aliviaba un poco la molestia.

— Si, puedo quedarme, ¿Cómo ha estado todo? — pregunto interesado mirando al otro vestirse. Si le proponía una ronda más seguramente lo patearía.

—… — cuando solo hubo silencio frunció el ceño.

— ¿Sesshomaru? — este seguía sin responder. — ¿Rin? — intento de nuevo.

— Está casada — hablo tranquilo.

— ¿y?

— No sé nada más, no la veo hace 5 años — hablo a regañadientes.

— ¿Qué?, ¿Por qué? — Rihan se acercó confundido, pero el otro solo desviaba la mirada.

— No estaba de humor — contesto entre dientes.

—No puedo creerlo — hablo incrédulo negando con la cabeza — iremos a verla — Recibió una mirada molesta pero eso fue todo.

— Mañana — Sesshomaru hablo — cuando sea de día — fue entonces que noto que la luna estaba en lo alto y él estaba cansado.

— Cierto, ven aquí, tengo sueño — Rihan suspiro acostándose e invitando al otro, quien con un bufido se acostó a su lado.

— Solo duérmete maldición — el daiyoukai chisto cuando el moreno paso su brazo en su cadera, pero se dejó hacer.

Rihan sintió el calor ajeno, lo había extrañado tanto y para el solo había sido unos pocos días, tan rápido, pero para Sesshomaru habían pasado algo más de 10 años, debió ser terrible para el terco hombre.

— ¿Qué ocurre? — el de ojos oro lo miro confundido ante el silencio y el aire de solemnidad que lo rodeaba.

— Nada, — susurro desviando la mirada, escondió su cara en el cuello ajeno — solo durmamos algo — Sesshomaru estuvo tentado a hacerlo pero decidió que no empezaría con tonterías tan rápido.

— Sólo dilo — reto, Rihan lo miro con seriedad.

— Bromas aparte, — inicio acariciando con un dedo el rostro ajeno — te extrañe — admitió. Sesshomaru enarco la ceja.

— También te extrañe — se escuchó muy mínimamente, como una ilusión.

— Lo sé — sonrió.

— Entonces duérmete— gruño el daiyoukai, el moreno se rió, se acercó al otro y le dio un suave beso.

— Está bien — acepto acostándose y abrazándolo de nuevo. Había sido una experiencia interesante, y no era una mala idea quedarse con el terco hombre, era sexy y había aprendido a quererlo. Ambos serían los líderes de su procesión de… — ¡Oh maldición!

— ¡Ahora que! — gruño Sesshomaru mirándolo.

— No he reunido mi procesión de cientos de demonios.

— Oh, por todos los demonios ¡Cállate y duérmete!

—… —

—… —

—… Está bien, lo haré luego —


Hasta aquí llega esta historia, no es la mejor, posiblemente ni regular pero me gusto a su manera xD Cuando la escribir tarde casi dos años en hacerlo (así de inconsistente soy) como soy multifandom y multishipper no suelo hacer varias historias de la misma pareja o de un mismo mundo, así que esto es posiblemente lo único que escriba de Nurarihyon no mago e Inuyasha, lamento si es decepcionante, pero espero hayan disfrutado esta historia.

Quiza nos leamos luego!