CAPITULO 2
Poco pudieron avanzar aquel día. Lo único que habían concluido era que el sudes elegía como víctimas a hombres, estudiantes de la Universidad, con rasgos físicos similares. Aparecían apuñalados en el corazón, siempre el mismo día de la semana y sin apenas señales de resistencia. García les había remitido la información que había podido recabar. Todos parecían ser buenos estudiantes, y ninguno de ellos tenía historial conflictivo. En el perfil preliminar, parecía que debía tratarse de alguien de confianza de ellos, pero el resto del perfil no estaba nada claro aún.
Hotch les ordenó que fueran a descansar. Nada más podían hacer por el momento. Al día siguiente continuarían tomando declaración a los compañeros y con suerte, obtendrían alguna información nueva. Se estaban hospedando en las habitaciones de la residencia de la Universidad y pronto se retiraron a las mismas.
Emily se encontraba frente a la puerta de la habitación de Declan, debatiéndose en tocar o no. No tenía ningún interés en tener otra discusión con él, pero tampoco estaba dispuesta a dejar las cosas así. Se sentía responsable de él.
Finalmente, golpeó suavemente la puerta.
Le abrió una muchacha de piel pálida, cabello rubio y gesto sonriente. Justo detrás de ella, apareció Declan, con evidente expresión de enojo.
La muchacha posó sus ojos en Emily durante un momento, un poco confusa, y después de despedirse de Declan con un abrazo, saludó brevemente a Emily y salió de allí.
En otras circunstancias Emily habría tratado de indagar sobre ella.
- ¿Qué quieres?- Le preguntó con voz cansada.
- ¿Puedo pasar?- Le pidió bajando a propósito el tono de voz.
Declan se apartó de la puerta para que entrara.
Emily se sorprendió de lo ordenada que estaba su habitación. Esperaba encontrar la típica habitación caótica de un estudiante, pero Declan no era así. Él necesitaba el orden en su vida. Emily sabía perfectamente que era el fiel reflejo de cómo se sentía en ese momento. Ordenaba su entorno porque no podía hacerlo con sus emociones.
- Tengo que estudiar, así que lo que vayas a decir, dilo rápido- La apremió, impaciente.
Emily conservó la calma.
- Pensé que ibas a dejar los estudios- Le señaló hábilmente. Ahora se daba cuenta de que no lo tenía tan claro. Lo había dicho solo porque quería molestarla.
- No tengo intención de suspender mientras no lo haga- Dijo restándole importancia, al tiempo que se encogía de hombros. Se detuvo un momento a contemplarla- Si has venido a que te pida disculpas, pierdes el tiempo.
Emily suspiró frustrada.
- Declan ¿Qué es lo que quieres de mí?. Hice todo lo que estuvo en mi mano para darte una vida segura. No me arrepiento de eso, a pesar de todo lo que ocurrió después.
Él frunció el ceño, disgustado.
- ¿No te sientes ni un poco culpable?. Simplemente lo vendiste a tus amigos y luego lo abandonaste en esa prisión de Corea. ¿No crees que eres responsable de que se convirtiera en un asesino?.- Le recriminó.
- ¿Crees que tu padre no era así cuando lo conocí?- Le preguntó atónita.
- ¡Lo recuerdo!- Exclamó él- ¡Me quería!. Recuerdo cómo me cogía en brazos, cómo me abrazaba y cómo me contaba cuentos cuando me iba a la cama. Y te recuerdo a ti, con él. ¡Te amaba, y lo traicionaste!. ¡Podría haber sido diferente!.
Emily no podía creer lo que estaba oyendo.
- ¡¿Piensas que no lo intente?!- Le dijo con voz dolida- Declan, tú sólo conociste una parte de él. Como padre, Ian por supuesto te amaba, pero era algo más que un buen padre. ¡Traté de sacarle de aquel mundo, me esforcé, pero él no estaba dispuesto a cambiar.!.
- ¡Pues no te esforzaste lo suficiente!. ¡No era un asesino hasta que te conoció!.
- Declan...- Suspiró con cansacio. Trabajando en lo que trabajaba, sin embargo, no era capaz de llegar hasta él. El muchacho, tenía tendencia a obcecarse con las cosas... como su padre.
Declan se dirigió a la puerta y la abrió. Se quedó esperando con su mano apoyada en ella, hasta que finalmente Emily salió de la habitación, más frustrada de lo que había entrado.
De camino a su habitación, pasó por la de Derek. Se detuvo ante su puerta y respiró hondo antes de golpearla un par de veces
- ¡Ey!, ¿Estás bien?- Le dijo Derek al verla, poniendo suavemente su mano sobre su hombro. La miró con preocupación, parecía estar realmente consternada y más pálida que de costumbre- Pasa.
Emily adelantó unos pasos inseguros, y se sentó en la cama. Derek, cogió una silla y se sentó frente a ella.
- ¿Te has vuelto a pelear con Declan?- Le preguntó tratando de buscar sus ojos, que ahora miraban al suelo.
- Perfiladores... - Susurró ella esbozando una sonrisa- Es imposible mantener nada en privado en este trabajo.
- Bueno...- Dijo él con voz calmada- Hasta hoy mantuviste muy bien oculto que tenías problemas con él. Deberías haber confiado en nosotros. Podrías haber confiado en mi.
Emily notó el ligero reproche en su voz. Al fin y al cabo, para variar, la cuestión volvía a ser la misma. La confianza. Ella, por más que lo intentaba, no conseguía depositar la suya en nadie. Ni siquiera en Derek, que siempre estaba pendiente de cada paso que daba.
Lo miró a los ojos, en silencio.
- ¿Cómo puedo ayudarte?- Se ofreció finalmente, preocupado por aquella actitud tan hermética- Dime lo que necesitas, Emily- Se levantó de la silla y se sentó junto a ella. Había pasado mucho tiempo desde que Doyle había muerto, y aún así le entraban escalofríos cuando recordaba lo que le había hecho pasar.
Emily se perdió durante unos instantes en la profundidad de su mirada.
Se inclinó levemente sobre él y, simplemente lo besó en los labios. Derek, sorprendido al principio, finalmente se dejó llevar por la suavidad de su boca, hasta que ella buscó su lengua para enredarla a la suya, mientras lo atraía hacia sí.
En el último momento, se apartó un poco de ella, desconcertado ante lo que acababa de suceder. Frunció el ceño cuando vio que Emily no parecía en absoluto arrepentida. Al contrario, parecía decepcionada por su retirada.
- No creo que sea buena idea, Emily. No quiero que te arrepientas de esto mañana- Le advirtió con gesto serio.
- Me acosté con un terrorista durante un año, y aún no me he arrepentido- Le confesó ella sin ningún pudor- Dudo que pueda arrepentirme si lo hago contigo.
Derek abrió los ojos, atónito ante aquella muestra de sinceridad. No sabía exactamente cómo tomarse aquel comentario. ¿Lo incitaba o le producía rechazo? Era incapaz de decidirlo.
Emily se dio cuenta de sus dudas. Decidió cortar por lo sano.
- Somos mayorcitos, Derek. Sé que has pensado en esto, porque yo también lo he hecho- Le expuso con seguridad- Sólo quiero una noche de sexo sin complicaciones, con alguien en quien confío. Nada más. Nadie tiene por qué enterarse. Te aseguro que soy capaz de soportarlo. Si crees que tú no puedes, dímelo y me iré por donde he venido.- Añadió encogiéndose de hombros.
Esperó por su respuesta, pero lo único que encontró fueron sus labios sobre los de ella.
