Os dejo el siguiente capítulo que quizás tendría clasificación M, aunque no es demasiado explícita.
¡Gracias por leer!.
CAPITULO 3
Emily notó la lengua de Derek sobre su boca, mientras que ambos se desnudaban mutuamente, sin ningún tipo de preliminares. Sexo sin consecuencias, sexo entre amigos, sexo casi prohibido, sexo y solo sexo. Cuando estuvieron desnudos, se detuvo a contemplarla durante unos segundos, disfrutando de cada curva de su cuerpo, mientras que ella yacía en la cama exhibiéndose, orgullosa para él. Volvió a su boca, enredando de nuevo sus cuerpos, mientras que se exploraban el uno al otro sin dejar ni un solo rincón por descubrir. Emily tomó la mano de Derek, indicándole sus zonas más erógenas, los lugares donde quería que la tocara. Él no perdió el tiempo, y le proporcionó el placer que exigía, justo en los sitios correctos. Con una sonrisa de autosuficiencia, disfrutó viéndola retorcerse entre jadeos.
- Hazlo ya- Le exigió ella en un susurro.
La miró un poco confuso. Normalmente sus parejas sexuales solían necesitar más preparación. Pero Emily no era como ninguna mujer que hubiera conocido antes.. Si había alguien que había nacido preparada para cualquier cosa, esa era Emily Prentiss.
- ¿Cómo lo quieres Princesa? ¿Duro o suave?- Se burló, aunque ya sabía la respuesta.
Ella arqueó una ceja, mientras se mordía el labio inferior.
- ¿Tu que crees, Morgan?- Le preguntó al tiempo que, con sus dientes, mordía durante un instante el labio inferior de él, un poco más fuerte de lo necesario.
E inmediatamente hizo lo que le pedía, y tal y cómo se lo pedía.
Un pequeño gemido, mitad dolor y mitad placer, salió de la garganta de Emily.
Él se detuvo un segundo, mirándola con preocupación.
- Estoy bien- Le susurró ella en voz baja- Me gusta así. No te contengas- Le recordó, al tiempo que, con sus piernas enredadas en él, lo atraía hacia ella.
Fue lo que él necesitaba para continuar y estaba absolutamente dispuesto a complacerla.
Pero aquella mujer era demasiado, incluso para él. Sorprendido de que ella le exigiera una y otra vez que fuera más duro con ella, la oyó gemir sin aliento y al mismo tiempo gritar desesperada mientras su cuerpo se iba poniendo cada vez más tenso.. Se dio cuenta de que le resultaría imposible controlarse.
- No voy a aguantar, Emily- Murmuró él junto a su oído- Tócate...- Le ordenó con voz grave, para obligarla a explotar al mismo tiempo que él.
Emily obedeció inmediatamente. En segundos, notó cómo el orgasmo que ya había comenzado a construirse dentro de ella, se aceleraba ante su propio tacto.
- Em...- Le susurró casi pidiéndole permiso.
No necesitó que le hablara. La notó repentinamente rígida bajo él y luego cómo alcanzaba el clímax entre movimientos espasmódicos, gemidos y exclamaciones en francés.. Derek la siguió justo detrás, y ahogó su propio placer uniéndose con un sonido gutural a los gritos de ella.
Sus cuerpos temblorosos y desnudos, se mantuvieron así unidos durante un momento más, descansando Derek sobre ella, mientras que Emily por fin, respiraba relajada. Era justo lo que necesitaba.
Cuando finalmente se apartó de ella, se quedó de lado, apoyado sobre su codo, mirándola, mientras le acariciaba la mejilla con la otra mano. Ella mantenía sus ojos fijos en el techo de la habitación, pero parecía tranquila.
- ¿Estás bien?- Le preguntó algo inquieto. No tenía la seguridad de no haberle hecho daño. No recordaba haber sido nunca tan violento con nadie.
Emily giró la cabeza hacia él, y le sonrió levemente.
- Increíblemente bien- Le aseguró- Gracias por esto, Derek-Añadió con suavidad.
- Siempre- Le dijo él guiñándole un ojo.
La hizo reír. Nunca se le habría ocurrido que pudiera utilizar aquella palabra, tan privada entre ellos dos, en el contexto en el que se encontraban.
- Sí- Se burló ella-Supongo que la primera vez que me dijiste eso, no pensaste en una sesión dura de sexo. Espero poder caminar mañana- Añadió bromeando- Porque no sé cómo podría explicarlo.
Derek la miró confuso. No sabía exactamente si hablaba en serio o no.
- Oye...- Le dijo recordando el motivo por el que Emily había aparecido en su habitación en mitad de la noche- Todo se arreglará.
Emilly le dirigió una sonrisa triste.
- Está tan furioso que a veces me cuesta reconocer al niño que traté de salvar...- Le confesó. El desahogo sexual parecía que había conseguido derribar algunos de sus muros.
- Lo salvaste...- La corrigió Derek.
Ella suspiró con amargura.
- Viéndolo ahora no estoy tan segura...- Le expuso perdida en sus pensamientos, y luego fijó sus ojos en él- ¿Sabes?, una vez Ian me pidió que me convirtiera en su madre...
A Derek le sorprendió aquella repentina confidencia. Normalmente Emily era muy hermética respecto a cualquier tema relacionado con Doyle. El hecho de que además siempre hablara de él con tanta familiaridad, le producía escalofríos.
- ¿Y qué pasó?- La animó suavemente a continuar a pesar de sus propias reservas.
Emily se mordió el labio inferior en aquel gesto tan típicamente suyo. Derek notó perfectamente la lucha que mantenía en su interior sobre si confiar en él o no.
- Que quería convertirlo en un guerrero... A su imagen y semejanza- Le explicó con tristeza- Y yo simplemente no podía permitirlo... Le ofrecí salir de aquella vida... Pero no quiso aceptarlo...- Añadió encogiéndose de hombros, sin darse cuenta de las implicaciones de sus palabras.
Derek frunció el ceño, tratando de controlar la punzada de celos que sintió y que se negaba a reconocer. Emily acababa de admitir que si Doyle hubiera aceptado su propuesta, ella se habría quedado con él. No podía entenderlo. Simplemente no podía comprender cómo podía haberse vinculado de aquella manera con un terrorista.
Sin embargo, Emily, sumida en su propio pensamiento, no se percató de su expresión desconcertada.
- Es irónico...- Continuó casi en un susurro- A pesar de todo lo que hice para mantenerlo alejado de la influencia de su padre... resulta que no podría parecerse más a él... Es como si Ian finalmente hubiera ganado.- Concluyó sin poder evitar que una lágrima traidora bajara por su mejilla.
Derek olvidó entonces todas sus reticencias y, conmovido, le acarició la mejilla con delicadeza.
Ella pareció entonces salir de su ensimismamiento, y rápidamente se secó la humedad de sus ojos. En un segundo, había levantado de nuevo sus muros.
- Será mejor que me vaya- Dijo incorporándose de la cama, mientras intentaba localizar su ropa.- Mañana nos espera un día complicado..
Se vistió con rapidez, ante la mirada un tanto perpleja de Derek. La vio salir por la puerta, con un "hasta luego" susurrado en los labios y el agradecimiento reflejado en su rostro.
Aquella era una situación un tanto extraña para él. Supuestamente, acababa de vivir la fantasía de cualquier hombre. Una mujer que sólo quería sexo, y nada más. Pero cuando desapareció por la puerta, sintió cierto desasosiego. No podía decir que estuviera arrepentido, pero sí podía asegurar que ambos habían calculado mal las consecuencias de aquello.
Emily se dirigió a su propia habitación, se puso el pijama y se metió en la cama. Soñó con Ian, haciéndole el amor con tanta dureza, como lo había hecho aquella noche con él. Había descubierto que le gustaba el sexo de aquel modo, cuando había conocido a Ian Doyle.
Por la mañana se percató de las consecuencias de su noche con Derek. Por fortuna, su cuello no resultaba demasiado delatador. Las pocas marcas que había podía ocultarlas fácilmente con maquillaje. Casi todo se centraba en sus caderas, y lo peor era la ligera molestia que sentía, tal y como había previsto, al realizar ciertos movimientos. Supuso que podría disimular.
Cuando llegó a la sala de operaciones, ya estaban todos reunidos alrededor de la mesa. Cruzó sus ojos con Derek, sólo durante un segundo, sólo para asegurarse de que estaban en la misma página, y luego tomó asiento entre Rossi y J.J.
La expresión culpable que, de reojo vio en Derek, al sentarse, le indicó que quizás lo había hecho con demasiado cuidado.
- ¿Estás bien?- Le susurró J.J. junto a ella.
Notó la confusión en el resto del equipo, y simplemente sonrió.
- Me resbalé anoche en la ducha- Mintió, restándole importancia- Nada grave, creo que sobreviviré, no os preocupéis- Bromeó, lanzándole discretamente una mirada de advertencia a Derek, al que cualquiera podía leer como un libro abierto. Agradeció que todos se hubieran fijado en ella, en lugar de en él.
Las expresiones curiosas tardaron un poco en desaparecer, pero al final, Hotch intervino para repartir el trabajo a realizar durante la mañana, y todos volvieron a centrarse en el caso.
