CAPITULO 7
Lo encontró sentado en la cafetería de la Universidad, totalmente absorto hojeando uno de los informes del caso.
- ¿Algo nuevo?.- Le preguntó suavemente, de pie, junto a él.
Derek levantó la vista para encontrarse con su expresión de disculpa. A pesar de la forma en que prácticamente había huido del aula, ahora era incapaz de mostrarle enojo alguno.
- No demasiado...
Con un gesto la invitó a sentarse frente a él. Emily lo hizo y durante unos segundos permanecieron mirándose el uno al otro sin saber qué decirse.
- Lo siento...- Dijeron casi al unísono, lo que provocó que ambos esbozaran una sonrisa.
- Tu primero- Le pidió ella ligeramente cohibida.
Derek la contempló en silencio tratando de elegir las palabras correctas. No quería volver a tener otra discusión con ella.
- Siento haber traicionado tu confianza...- Se disculpó con sinceridad.- Pensaba que hacía lo correcto. Supongo que perdí mi objetividad al ver cómo te trataba...
Emily puso los ojos en blanco, con un suspiro.
- Sólo es un chiquillo...- Volvió al argumento que había estado utilizando desde que habían llegado al Campus.
- Un chiquillo con demasiadas cosas que resolver- La corrigió con cierto reproche- No debiste permitirle que te tratara así desde un principio.
- Lo sé- Admitió ella asintiendo con la cabeza- Es sólo que tiendo a ser demasiado protectora con él... Después de lo que ha tenido que pasar...- Trató de explicar, pero fue incapaz de terminar su argumento cuando su voz se quebró y sus ojos comenzaron a humedecerse.
- Lo entiendo, Em- La consoló Derek, tomándole la mano, sobre la mesa.
Ella parpadeó un par de veces, respiró hondo y se recompuso volviendo a hacerse con el control de sus emociones.
- Pero creo que por fin he conseguido llegar hasta él- Le dijo con expresión de alivio.
Derek bajó los ojos durante un momento, y luego alzó la vista hacia ella.
- Sí...Ya lo ví... y lo oí- Le recordó sin poder ocultar el dolor detrás de aquellas palabras.
- Derek... Siento haberte herido.- Se disculpó ahora Emily. Era su turno. Y no sólo de disculparse, sino de también de ser sincera- Pero todo lo que dije era cierto...
Esperó su respuesta. Quizás que se enojara, quizás que se levantara y se fuera como había hecho en el aula, o quizás simplemente que no dijera nada.
- En realidad...Lo he sabido siempre- Le reconoció él con voz pausada- ¿Qué otra razón habría para que conservaras su anillo durante más de 7 años?...Rossi y yo lo encontramos cuando revisamos tu apartamento, después de que fueras tras él.- Le aclaró sin apartar la vista de ella, que ahora parecía absolutamente desconcertada.
Emily no había vuelto a ver ese anillo desde que lo había tirado por el WC de su apartamento.
- Parecías tan dolido...- Susurró ella recordando la forma en que la había mirado al salir del aula- Pensé que estabas tan sorprendido como los demás.
Derek frunció el ceño, confuso.
- ¿A qué te refieres?.
Emily suspiró y apartó su mano de la de él, para unirlas nerviosamente .
- Al hecho de que parece ser que a todos os resulta más fácil pensar que me acosté con Doyle sin que hubiera ningún tipo de sentimiento por medio...- Explicó con amargura- ¿Sabes?... Si lo pienso bien, resulta un poco ofensivo que creáis que soy capaz de algo así- Añadió tratando de ocultar su enfado.
Esperó a que Derek dijera algo, pero simplemente se quedó en silencio, observándola detenidamente, como si pudiera ver a través de ella. Y de repente parecía incluso complacido. Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
-¿Qué?- Le exigió saber, desconcertada.
- ¿Eso solo vale para Doyle?.- Le preguntó Derek escrutándola con la mirada.
Emily se quedó petrificada, al darse cuenta de lo que acababa de confesar de forma inconsciente. Y ahora no sabía cómo hacer frente a la conversación que sabía a ciencia cierta que se le venía encima, y que Derek parecía dispuesto a abordar justo en aquel momento.
- No...- Admitió con un susurro, y luego se enfrentó a sus ojos. En su mente resonaron las palabras que ella misma había utilizado al hablar de Ian- Pero no es suficiente...- Balbuceó cabizbaja
Se encogió en su asiento y justo cuando retiraba sus manos de la mesa, para esconderlas en su regazo, Derek las tomó entre las suyas, impidiéndoselo. Ella alzó los ojos hacia él. Derek pudo ver cómo comenzaban a brillar fruto de las lágrimas que trataba de contener.
- No fue suficiente para él...- Le dijo con voz calmada, pero firme- Y ahora tienes miedo de que no sea suficiente para nadie...
- ¡¿Me estás perfilando?!- Exclamó con un jadeo.
Derek negó con la cabeza.
- No...- Le aseguró, pero inmediatamente se dio cuenta de que era justo lo que estaba haciendo- Sí... - Se corrigió a si mismo, confuso.- Bueno...- Y luego resopló frustrado- Lo que quiero decir, Emily es que Ian Doyle fue un completo idiota al desperdiciar su oportunidad- Continuó, recuperando el control de sus palabras con más vehemencia de la que pretendía. Relajó su tono al ver la expresión atónita de Emily y volvió a resoplar- Yo jamás habría renunciado a ti... En cualquier circunstancia...Por muy terrible que fuera... Siempre te habría escogido- Concluyó con voz suave, pero sin atisbo de duda en ella.
Emily sintió que el mundo temblaba bajo sus pies cuando escuchó aquella confesión. Por un segundo no pudo apartar de su mente el pensamiento de que si Ian le hubiera dicho aquellas palabras años atrás, su vida ahora sería muy diferente. Pero aquel pensamiento resultaba tremendamente injusto. No era a Ian Doyle a quien tenía delante y, en realidad, ella tampoco era ya la misma.
- ¿Qué quieres de mí?- Acertó a preguntar, aún perturbada por aquella inesperada declaración de amor.
- Sólo que me des la oportunidad de demostrarte que no todos somos como él, Emily. Pese a que pretendimos que no tenía importancia, lo de anoche significó algo, al menos para mí.. Algo por lo que creo que vale la pena luchar... Pero sólo si tu quieres... Así que si eres capaz de mirarme a los ojos y jurarme que no significó nada para ti, entonces no volveremos a hablar de esto..
Emily se estremeció ante la sinceridad de sus palabras y se sintió incapaz de levantar sus muros para simplemente rechazarlo. No sabía lo que sentía, pero se habría mentido a sí misma si le hubiera dicho que sólo se había tratado de sexo.
- No puedo jurarte eso...- Admitió con voz suave, mordisqueándose el labio inferior- Pero tampoco puedo definirlo.
Era la verdad, a riesgo de decepcionarlo... A riesgo de que efectivamente no fuera suficiente.
Sin embargo, su expresión no indicaba nada parecido. Derek inclinó levemente la cabeza, observándola detenidamente.
- Bien...- Le dijo con una leve sonrisa- Es un comienzo.
El sonido del teléfono de Emily, les devolvió a la realidad. Por un momento ambos habían olvidado que estaban en medio de un caso y que tenían un asesino que atrapar. Emily echó un vistazo rápido a la pantalla, con cara de disgusto.
- Es Hotch- Le informó con un suspiro- Quiere que me asegure de que Declan siga en su habitación y que vea si puedo sacarle algo más.
Derek asintió, volviendo al modo profesional.
- ¿Quieres que te acompañe?- Se ofreció. Como se había ido precipitadamente del aula, Hotch no le había asignado ninguna tarea.
- No- Rehusó ella con un gesto de la cabeza- Es mejor que te reúnas con el resto del equipo, para ver qué mas se puede hacer- Yo iré a hablar con él... y realmente es mejor que lo haga a solas- Le explicó sin demasiados detalles.
Derek podía entenderlo perfectamente.
- De acuerdo... - Aceptó mientras ambos se incorporaban de sus asientos. Antes de que ella se marchara, la detuvo durante un instante, tomándola suavemente de la mano- Pero después del caso seguiremos hablando de ésto...
Emily asintió con una sonrisa tímida, y abandonó el lugar en dirección a la habitación de Declan.
Tocó la puerta, pero nadie le contestó. Giró el pomo, y al comprobar que no estaba cerrada, simplemente entró. No vio a nadie, así que dio unos pasos hacia el interior. Supuso que estaría en el baño, situado en la pared izquierda de la habitación, y justo cuando iba a girarse a un lado para comprobarlo oyó la voz de Declan.
- ¿Emily?- Lo oyó llamarla.
Pero no le dio tiempo de más. Sintió un fuerte golpe en la nuca y de repente todo se volvió negro.
