Hola, ¿cómo están?, les traigo un nuevo capítulo, disfrutenlo.
Los personajes no me pertenecen, yo solo juego con ellos para diversión y sin fines de lucro.
.
.
.
Capítulo 7: "El inicio del gran viaje".
.
.
.
Dentro de una fortaleza de piedra, algo grande y oculta en medio del frondoso bosque, se hallaban 6 jóvenes tratando de detener al hombre frente a ellos, un mago oscuro, poseedor de la magia "stone control", que le permitía tener control sobre todo tipo de piedra. Al ser el lugar todo de piedra, Alvin tenía ventaja, aún así, los jóvenes también tenían cierta ventaja, al contar con un dragón, así que se podría decir que estaban parejos, nadie tenía las de ganar. Alvin lanzaba rocas contra Hiccup, a quien considerada el más peligroso de todos los presentes, la espada de Hiccup había aumentado la intensidad del fuego que la rodeaba, debido a la ira que éste desarrollaba entre más se defendía de los ataques de Alvin. Los gemelos le lanzaban chorros de agua a presión, pero Alvin los esquivaba o simplemente los desviaba con rocas, no eran muy efectivos. Fishlegs le dio el mazo de vuelta a Snotlout, quien lo tomó y se lanzó contra Alvin para golpearlo, pero el hombre no recibió ningún daño, al contrario, Snotlout recibió un fuerte golpe en la cara, que hizo que le comenzara a salir sangre de la frente, la cual escurría por su mejilla izquierda. Astrid se concentró, imaginó y deseó tener un hacha en sus manos, y así fue, el hacha apareció en un destello de luz, ella aún no se acostumbraba a su recién descubierta habilidad, pero por el momento la usaría sin preocuparse por dicho detalle. Usó el hacha para atacar al mago oscuro, pero el resultado fue el mismo que Snotlout, sólo que menos fuerte, Alvin solo le dio una bofetada que la tiró de espaldas contra el suelo, su mejilla estaba completamente roja, se notaba que el malvado líder se contenía para no lastimarla, la necesitaba para llevar a cabo sus propósitos, los cuales todavía se desconocían. El ver como Astrid era golpeada por Alvin, sólo ocasionó que Hiccup se pusiera aun más furioso, hasta el mismo desconocía tener esa faceta, siempre se caracterizó por ser una persona tranquila y para impulsiva, no se explicaba porque se ponía tan enojado cuando veía a la rubia siendo golpeada, también se enojaba al ver al resto de sus amigos golpeados, pero no de igual forma que con Astrid, con ella era diferente. Mientras los gemelos se acercaban para pelear cuerpo a cuerpo con Alvin, el castaño se acercó al dragón, ignorando lo que pasaba alrededor, le habló.
— Necesito tu ayuda amigo — le habló con desesperación — distrae a Alvin para que yo pueda atacarlo, usa una embestida, vuela sobre el, haz algo, lo que sea — pidió. El dragón sólo movió alegremente la cola y soltó un pequeño gruñido, Hiccup interpretó eso como que el dragón estaba de acuerdo. La criatura comenzó a mover sus alas y a elevarse, ya no le costaba tanto volar, al parecer el efecto de lo que sea que le dieran para dormir, ya estaba pasando. Cuando el dragón voló en dirección a Alvin, Hiccup corrió en esa dirección, sujetó firmemente la espada con las dos manos, un sólo corte profundo en el pecho o abdomen bastaría para detenerlo. Mientras se acercaban, vio a los gemelos intercambiando golpes con el mago oscuro, al ser dos persona, Alvin tenía problemas para esquivar sus golpes, los gemelos eran bastante ágiles y esquivaban los golpes que Alvin les daba. Cuando se pararon en el suelo, Alvin hizo moverse al pedazo de piso en el que estaban parados, éste se elevó en el aire con ellos arriba, fue tan rápido que los gemelos se desorientaron un poco. Alvin estaba por mandar a volar lejos ese pedazo de piedra con los gemelos arriba, para ver si hací se deshacía de ellos, pero repentinamente vio a una gran forma negra acercándose a gran velocidad, cuando se dio cuenta que se trataba de el dragón, ya era muy tarde, el dragón lo embistió justo en el pecho y lo arrastro en el suelo, aproximadamente a dos metros de distancia, el golpe fue tan fuerte que se agrietó el piso, Alvin quedó tirado boca arriba, aturdido por tremendo golpe que el dragón le dio. La piedra que elevaba a los gemelos cayó al suelo de golpe, éstos se dieron algunos golpes en los brazos y piernas, pero nada grave, unos cuantos raspones y cortaduras que no suponían gran peligro. Hiccup al ver que Alvin fue mandado lejos, corrió pasando al lado de los gemelos, lo acabaría mientras estaba indefenso en el suelo, antes de llegar, cuando ya se encontraba muy cerca del mago oscuro, otro pedazo de piedra se levantó del suelo, elevando a Hiccup a gran altura, hasta casi tocar el techo, Alvin comenzó a reír y se enderezó, dispuesto a burlarse de su oponente.
— Ese estúpido dragón no es suficiente — dijo con una sonrisa maliciosa — es hora de que te hagas picadillo — Alvin movió las manos hacía arriba, su idea era elevar mas el pedazo de piso para aplastar a Hiccup contra el techo. Antes de que eso ocurriera, el dragón voló ágilmente en dirección al castaño, lo agarró de los hombros con sus patas traseras y lo alejó del techo, se acercó al suelo y lo soltó. Hiccup estaba sorprendido, el dragón era muy listo, estaba de nuevo frente a Alvin, retomaría su lucha con él.
Hiccup volvió a correr hacía su enemigo, con sus espada fuertemente agarrada, Alvin sacaba pedazos de piedra y los ponía enfrente de Hiccup para obstaculizar su caminar, el dragón volaba encima de Hiccup, también en dirección hacía Alvin, el mago la tenía difícil al tener que defenderse de los dos a la vez.
Por otro lado, Snotlout y Astrid ya se habían levantado del suelo, luego del golpe que Alvin les dio, no cabía duda que no eran tan fuerte como creían, les sorprendía que Hiccup fuera el único en continuar de pie, una vez levantados vieron a Fishlegs parado enfrente de ellos, el era el único en no estar herido, debido a que ni siquiera se había movido de su lugar.
— ¿Que haces parado allí? ¡Ayúdanos! — le dijo Snotlout.
— No me necesitan — contestó Fishlegs — yo no puedo pelear, sólo seria un estorbo, además no tengo un arma —.
— Tu no eres débil — habló Astrid con sinceridad — podrías aprender a pelear muy bien, para defenderte, ¿has usado alguna vez un arma? — la intención de la rubia era aparecer un arma para Fishlegs, para que hiciera el intento de pelear.
— No, nunca, yo solo me he dedicado a curar gente toda mi vida — comentó.
— Ya veo, en cuanto todo termine, le diré a Hiccup que te enseñe — le dijo Astrid.
— Yo también podría hacerlo — se ofreció Snotlout.
— Prefiero a Hiccup — contestó Fishlegs — tú me das miedo —. Snotlout solo lo miró mal.
Terminaron la charla y corrieron en dirección a los gemelos, los cuales también se levantaban y veían a Alvin lanzando rocas y a Hiccup esquivándolas, ahora con ayuda del dragón, estaban analizando las opciones. Astrid, Snotlout y Fishlegs llegaron con ellos.
— ¿Están bien? — les preguntó Astrid.
— Si, lo estamos — le contestó Ruffnut — el que no está bien es tu amigo castaño —.
— La tiene muy difícil — dijo Tuffnut.
— Debemos ayudarlo, ataquemos a Alvin todos juntos, no podrá contra tantos — explicó Astrid.
— Lo mismo dijimos hace rato y si pudo contra todos — comentó la otra rubia.
— No se ustedes pero yo no me quedaré aquí mirando — dijo Snotlout sujetando su mazo — allá voy —. Corrió hacia Alvin, los otros al ver esto decidieron seguirlo, seguirían con el plan y ayudarían a Hiccup. Incluso Fishlegs los siguió, no sabía pelear pero tal vez podía ayudarlos de alguna manera.
Hiccup seguía esquivando las rocas que Alvin le lanzaba, ya se estaba cansando, y si continuaba así terminaría rendido, no sabía cuanto tiempo resistiría. El cansancio lo hizo flaquear, una de las rocas que Alvin le lanzó le golpeó el hombro, el castaño trató de aguantar el dolor, el dragón al ver eso, descendió para ayudar a Hiccup, lo agarró de nuevo por los hombros y lo elevó en el aire, ayudándolo a esquivar las rocas.
— Acercame a él amigo — le dijo Hiccup al dragón, el dragón voló ágilmente, se posó encima de Alvin y soltó a Hiccup, este preparo su espada para encajarla en Alvin, pero el mago oscuro esquivó el golpe, haciendo que la espada del castaño se clavara un poco en la fría y dura piedra que conformaba el piso. Rápidamente Hiccup la levantó, usaba más su mano derecha, ya que la izquierda le dolía mucho debido al golpe que recibió, estaba en desventaja ahora que no podía mover una mano. Alvin se preparó para lanzarse a los golpes, tenia todas las de ganar, Hiccup estaba demasiado cansado, sabía que no podría esquivar los golpes que Alvin le lanzara, cuando el malvado líder corrió hacía él, repentinamente el dragón se posicionó enfrente, hizo un extraño sonido que el castaño no supo descifrar, abrió la boca y de ella salió una especie de bola de energía algo azulada, era plasma, aunque esto Hiccup no lo sabía, la bola de plasma impactó en el pecho del líder, el cual tampoco sabía que el dragón pudiera hacer eso. Salió volando hacía atrás y cayó de espaldas en el suelo con un sonoro ruido, en ese momento los otros jóvenes llegaron y se acercaron a Hiccup, vieron que éste estaba sudando, que tenía desgarrada la ropa en la parte del hombro y también raspones y cortadas en brazos y cara. Sostenía su espada con una mano, la otra no la movía ya que le dolía si lo hacía, también vieron al Alvin tirado a unos cuantos metros de ellos, boca arriba y sin moverse, un poco de humo salía de su pecho.
— Hiccup ¿estás bien? — la primera en hablar fue Astrid, se acercó y se puso enfrente de Hiccup.
— No mucho — respondió el castaño haciendo alusión a sus heridas.
— No puedo creerlo, realmente pudiste contra Alvin — lo felicitó Tuffnut.
— No fui yo, el dragón hizo el trabajo pesado — dijo Hiccup mirando al dragón que se paró atrás de Astrid, mirando fijamente al castaño.
— ¿Dragón? — Astrid confundida miró hacía atrás, viendo a la criatura escamosa y negra que también la miraba con curiosidad, allí recordó que los gemelos le contaron acerca de un dragón, cuando estaban en la celda, pero el asunto de Alvin la hizo ignorar por completo el tema.
— Entonces... ¿Esto es un dragón? — dijo aún dudosa.
— Pues si, al principio asusta un poco ¿no? — dijo Hiccup un poco mas relajado.
— Entonces era verdad, no estábamos equivocados — festejó el rubio.
— Realmente tenían un dragón — Ruffnut se unió al festejo de su hermano.
— De donde lo habrán sacado — comentó Snotlout pensativo.
— Alvin dijo que en algún lugar al norte de aquí, pero que quedaba lejos — les explicó Hiccup — lo encontró por casualidad mientras buscaba un supuesto lugar llamado "orilla del dragón", donde se dice que todavía viven dragones hasta hoy en día, pero nadie sabe si será verdad —.
— Entonces, ¿porque no fue hasta allá? — preguntó Astrid.
— No lo sé, no me lo dijo, supongo que puede que sólo sea una leyenda — dijo Hiccup sin darle mucha importancia.
— Pero tenemos a un dragón frente a nosotros — dijo Tuffnut — no creo que sea una leyenda —.
— Igual eso a nosotros no nos importa — dijo Snotlout — mejor deberíamos largarnos de aquí —.
Escucharon un extraño sonido, era Alvin dando un alarido, se estaba moviendo y tratando de ponerse de pie.
— Hay algo que quiero saber —dijo Astrid, pasando al lado del dragón que ahora estaba sentado en el suelo, y dirigiéndose hacía Alvin.
— Oye ¿que es lo que haces? — le dijo Hiccup caminando tras ella, los demás confundidos los siguieron. Al final los 6 jóvenes se posicionaron enfrente del adolorido Alvin, el cual hacía un esfuerzo por ponerse de pie, su brazo que antes era de piedra, ya había vuelto a la normalidad, tenía un gran agujero en la ropa, en la zona del pecho, y se distinguía una severa quemadura. Astrid alzó la voz.
— ¿Quién es Camicazi? ¿Porqué dijiste que me parezco a ella? — le preguntó sin rodeos.
Alvin se tomó su tiempo, respiraba agitadamente, se notaba que le costaba hablar.
— Porque es verdad — dijo con esfuerzo — hace unos años fui a la base de los berserker, en una de las habitaciones de ese lugar tenían una pintura de gran tamaño, era el retrato de una tal Camicazi, recuerdo que se parecía a ti — terminó de decir.
Todos se quedaron callados, procesando la información dicha por el líder, Alvin se empezó a levantar poco a poco, ya no tenía fuerzas ni para manipular la piedra.
— Entonces, ¿ella es mi familia?, ¿Dónde esta ahora? — preguntó la rubia.
— Sólo sé que murió hace 50 años, los berserker estuvieron investigando y descubrieron que ella tenía algo que ver con el ojo del dragón, pero murió y lo único que encontraron fue su retrato — contó Alvin.
— Bien, eso es todo lo que quiero saber — Astrid decidió terminar el interrogatorio, tenía mucho en que pensar.
Alvin apenas se mantenía en pie, se tambaleaba un poco, aún así intentó golpear a Astrid, pero Hiccup se dio cuenta de sus intenciones y lo embistió antes de que tocara a la rubia, tirándolo de nuevo al suelo.
— Ni se te ocurra, se terminó, perdiste — habló Hiccup, sintiendo enojo de nuevo. Alvin no contestó, se quedó en el suelo recuperando el aire.
— Creo que mejor nos vamos — habló Fishlegs, lo que más deseaba en ese momento era alejarse del lugar.
— Todavía tenemos al ejército de marginados restantes, lo más seguro es que anden cerca — dijo Snotlout.
— Podemos con ellos, tengo entendido que ninguno es mago — dijo Ruffnut.
— Entonces vámonos — secundó Tuffnut.
Todos se dispusieron a salir de ese lugar, Astrid también, antes de seguir a sus amigos, Hiccup se paró delante de Alvin y le habló.
— Espero que esto te sirva de lección, no voy a matarte, no soy como ustedes — dijo con cierto toque de enfado — espero que no vuelvas a hacer algo parecido — Hiccup confiaba en que Alvin escarmentara luego de eso, y si no lo hacía, eso ya no sería su culpa, se volteó sin esperar respuesta y siguió a sus compañeros, todos se acercaron al dragón, el cual se quedó sentado todo el rato en el mismo lugar, al parecer era muy listo, sabía cuando lo necesitaban y cuando no.
— ¿Él vendrá con nosotros? — preguntó Astrid, se acercó y lentamente estiró su brazo para tocar al dragón, éste de quedó quieto y se dejó tocar, la rubia le puso una mano en la cabeza, y la criatura no hizo ningún gesto de incomodidad ni nada parecido.
— Supongo que sí, nos podría ayudar mucho — dijo Hiccup.
— Me sentiré poderoso teniendo un dragón — dijo Snotlout con humor.
— Seremos los amos — dijo Tuffnut con alegría.
— En realidad eso podría tener sus desventajas — dijo Fishlegs pensando bien — si nos ven con el dragón podrían intentar quitárnoslo, y eso nos podría meter en problemas —.
— De todas formas no iremos a ninguna parte ¿o si? — preguntó Snotlout.
— Yo tengo que volver a casa — dijo Hiccup — y ustedes prometieron ayudarme — dijo mirando a Snotlout y Astrid.
— Es cierto — contestó Astrid —¿entonces quien se quedará con el dragón? —.
— Mejor decidamos eso afuera — habló Ruffnut — no sé ustedes, pero yo quiero irme de aquí —.
— Es verdad, vámonos — dijo Hiccup, todos estuvieron de acuerdo. Se encaminaron a la salida del amplio salón, recorrieron los pasillos esperando encontrarse con algunos marginados, pero no fue así. Al final lograron salir de la fortaleza sin problemas, pero justo después de haber salido, se dieron cuenta que un montón de marginados venían del bosque y se aproximaban a ellos.
— Es la hora de más acción — dijo Tuffnut alegremente.
En cuanto algunos marginados llevaron, los gemelos los recibieron con chorros de agua, y luego golpes con sus respectivas armas. Snotlout hizo lo mismo, golpeando a cuanta persona se le acercara, uno a uno caían como trapos, un grupo de marginados se acercó a Hiccup, inmediatamente el dragón que los había acompañado hasta la salida se puso delante, hizo de nuevo un extraño sonido, abrió la boca y dejó salir otro disparo de esa energía que Hiccup no sabía describir. El disparo hizo que todos los hombres que se acercaban salieran volando y se dispersaran, todos quedaron tendidos en el suelo.
— Gracias amigo, yo estoy agotado — agradeció Hiccup. El dragón solo soltó un pequeño gruñido y lo miró, dando a entender que aceptaba el agradecimiento.
En unos cuantos minutos, el ejército de marginados había caído, no era tan temible como decían, no pudieron contra los magos y su dragón.
— ¡Juntos somos imparables! — expresó Ruffnut.
— Sólo son humanos normales, no tenían oportunidad — dijo Astrid, ni ella ni Fishlegs tuvieron necesidad de intervenir en el enfrentamiento.
— ¿Y que hacemos con todos ellos? — preguntó el joven rubio.
— Creo que tengo una idea — habló Hiccup — dejemos que las autoridades se hagan cargo, llamemos su atención con fuego —.
— No lo entiendo — habló Astrid.
— Juntemos leña y luego la encendemos, y que esté un poco húmeda para que genere mucho humo, de esa forma llamaremos la atención y las autoridades vendrán a ver de que se trata, entonces se encontrarán con todo esto y de seguro arrestarán a todos — explicó Hiccup su plan.
— Yo no confiaría en el gobierno y su ejército — dijo Snotlout con una pizca de sascarmo.
— A ellos les corresponde hacerse cargo del asunto, no a nosotros — dijo Hiccup.
— En eso tienes razón — habló Astrid — voy por leña —. La rubia caminó en dirección al bosque, para buscar la leña que el castaño les dijo, los demás se separaron y también buscaron, luego de un rato, todos se volvieron a reunir cargando leña en sus brazos, la pusieron toda junta en el centro. El dragón se quedó sentado en el mismo lugar, sólo esperando, una vez que la leña estuvo reunida, Hiccup puso su espada, todavía encendida, encima de la leña amontonada, allí la sostuvo, ya que si la soltaba la espada se apagaría.
— Esa espada está increíble — habló el rubio de forma animada — ¿de dónde la sacaste? —.
— Fue un regalo — contestó el castaño simplemente, ahora que lo pensaba, no se había presentado ni conocía a los gemelos.
— Eres afortunado, nadie regala una espada como esa tan fácil — dijo rubio felizmente — por cierto, soy Tuffnut — se presentó — y ella es mi hermana — señaló a Ruffnut.
— Somos gemelos, creenos, no te gustaría meterte con nosotros ¿cierto hermano? — dijo mirando a su hermano.
— Cierto — ambos gemelos chocaron sus cascos, eran bastante animados y alegres.
— Emm...yo soy Hiccup — dijo el castaño sin saber que mas decir.
Continuó con su labor de encender la leña, una vez que lo hizo, la fogata ardió y el humo comenzó a manifestarse.
— Bien, es hora de largarse — dijo Snotlout.
Todos juntos emprendieron la caminata de vuelta al bosque, siguieron el mismo camino de cuando los tomaron como rehenes, llegaron a una parte del bosque que Fishlegs ya reconocía, así que los guió de regreso por la dirección que los llevaría a Pueblo Cobre, el pueblo de Fishlegs.
— Había escuchado que la mayoría de los dragones eran agresivos, pero éste no lo es — habló Fishlegs mirando al dragón tras ellos.
— Lo salvamos de dónde estaba amarrado — comentó Hiccup — supongo que está agradecido y por eso nos ayudó —.
— Es lo menos que podía hacer — dijo Snotlout.
— ¿Entonces por eso no nos ha atacado? — preguntó Astrid — ¿porque está agradecido con ustedes y sabe que no le haremos daño? —.
— Yo supongo que sí, se nota que es muy listo — dijo Hiccup con simpleza. Continuaron su camino, volteaban de vez en cuando para comprobar que la leña seguía ardiendo, la columna de humo que se formó se hacía cada vez más y más grande, tarde o temprano llamaría la atención de la gente del pueblo.
— Esperemos que las autoridades hagan lo que tienen que hacer — comentó Snotlout.
Finalmente llegaron a las afueras del bosque, ya podían verse algunas casas del pueblo a lo lejos.
— ¿Qué haremos con el dragón? — preguntó Fishlegs — si la gente lo ve podría haber pánico o algo peor —.
— Pero tampoco podemos dejarlo solo — dijo Hiccup — si lo hacemos, se escapará, y se expone a que otros tipos como los marginados lo atrapen —.
— Ya sé ¿porque no dejamos a alguien que lo cuide en lo que los demás buscamos un lugar donde esconderlo? — dijo Astrid.
— Yo paso — se apresuró a decir Ruffnut.
— Yo también — dijo su hermano.
— A mi no me miren — dijo Snotlout.
— De acuerdo, yo lo haré — dijo Hiccup, sabía que nadie quería quedarse y no tenía caso discutir — vayan al pueblo, y traiganme algo de comer, me muero de hambre —.
— ¿No quieres también una cama? — dijo Snotlout con el fin de molestarlo. Hiccup solo lo ignoró.
— Entonces ya está decidido, los demás vámonos — dijo Fishlegs, todos lo siguieron excepto Astrid.
— ¿Ocurre algo? — le preguntó Hiccup.
— Me quedaré contigo — le respondió.
— Así que quieren un rato a solas — dijo Tuffnut empezando a bromear.
— Si que son unos pilluelos — secundó la gemela.
— Yo lo dudo, mi Astrid no se fijaría en ese enclenque ¿verdad? — dijo Snotlout.
Astrid solo decidió ignorar las bromas de sus nuevos amigos, aunque no le faltaron ganas de responderles, y no de buena manera precisamente. Solo se limitó a seguir hablando con Hiccup.
— Quiero ver al dragón más de cerca, me da mucha curiosidad — le explicó a Hiccup.
— Pues...por mi no hay problema — le contestó Hiccup un poco abochornado por los comentarios de los demás.
— Está bien, dejemos a los tórtolos hacer lo suyo — dijo el rubio entre risas.
— Luego nos cuentan que tal les fue — dijo Ruffnut comenzando a caminar. Snotlout y Fishlegs ya no dijeron nada, sólo se dispusieron a irse también, guiados por el regordete, se fueron en dirección al pueblo. El castaño y la rubia se quedaron solos, el dragón estaba sentado viéndolos fijamente. Astrid se giró y lo vio, lo que le había dicho a Hiccup era verdad, le daba curiosidad el dragón, se acercó lentamente a él para verlo de cerca, el castaño solo se quedó parado viéndola, cuando ya estaba muy cerca, el dragón repentinamente se puso en cuatro patas y comenzó a mover la boca al mismo tiempo que soltaba algunos gruñidos, la rubia se detuvo en seco creyendo que lo había asustado. Hiccup se acercó y se puso a la par con la chica.
— ¿Que ocurre amigo? — le habló Hiccup, el dragón no dejaba de lanzar gruñidos, de repente abrió la boca por un momento y luego la cerró, repitió el proceso nuevamente.
— Creo que quiere comer — dijo Astrid.
— Pero no sé que come — dijo Hiccup — además de donde voy a sacar la comida, dudo mucho que coma hierba —.
— Yo tampoco sé — Astrid volvió a ver como el dragón abría la boca otra vez, en un gesto para darles a entender que quería comer, se dio cuenta de algo en partícular — mira, no tiene dientes — dijo señalando al dragón que gruñía con mas fuerza.
— Olvidate de eso — dijo Hiccup mirando al dragón — creí que se está enojando — en ese instante el dragón estiró sus alas y comenzó a agitarlas, poco a poco se elevó en el aire, Astrid se asustó, creyó que el dragón los atacaría, pero en lugar de eso, la criatura emprendió el vuelo, elevándose y alejándose del lugar.
— ESPERA — le gritó Hiccup — no te vayas — dijo viendo como el dragón se alejaba muy rápidamente, los grandes árboles del bosque bloquearon su visión.
— O no, ¿ahora que? — dijo Astrid.
— Si alguien lo ve estará en problemas — comentó Hiccup.
— Tranquilo, lo más seguro es que fue a buscar comida, ya que nosotros no se la daremos —.
— Espero que no le pase nada — dijo Hiccup pensativo.
— Nos quedaremos aquí un rato por si regresa — le dijo Astrid.
— De acuerdo — Hiccup fue y se sentó en el suelo, encima de un poco de hierba y recargándose en un frondoso árbol. Astrid lo siguió e hizo lo mismo, sentándose a su lado.
— ¿Te encuentras bien? — le preguntó la rubia, en ese momento le había puesto más atención a las heridas que tenía el castaño, la ropa desgarrada en la parte del hombro, su hombro tenía una gran mancha morada y le dolía un poco, tenía cortadas y raspones en la cara y en los brazos.
— Sólo me duele un poco, pero nada grave — le respondió Hiccup mirándola — ¿y tú? —.
La rubia tenía la mejilla un poco inflamada, tenía raspones en la cara y sentía un poco de dolor en la zona del estómago.
— Estoy igual — le contestó mientras levantaba un poco su blusa azul, dejando ver un gran moretón en su abdomen. Hiccup lo vio y no pudo evitar volver a sentir furia. La espada de fuego la seguía trayendo en la mano, encendida, así que para cambiar el tema, le pidió a la rubia que lo ayudara a guardarla.
— ¿Podrías ayudarme a guardarla? — dijo mientras soltaba la espada enfrente de ella, ésta se apagó automáticamente. Luego se dio la vuelta para que la rubia guardara la espada en su correspondiente vaina.
— Deberías buscar una forma de controlar cuando encender la espada — le dijo rubia mientras hacía lo que le pidió.
— Se supone que puedo aprender a hacerlo, sólo tengo que practicar — dijo en cuanto en la rubia terminó de guardar la espada, se dio la vuelta para quedar nuevamente recargado en el árbol, la rubia también regresó a su posición original.
— Hoy a sido un día de locos ¿no? — dijo Astrid para entablar una conversación.
— Cuando te dije que quería viajar, no me esperaba nada de esto — contestó el castaño riendo un poco.
— ¿Que haremos ahora? —.
— No lo sé — respondió el castaño — ¿todavía quieres seguir viajando? —.
— Sí, quiero descubrir que es Stormfly, y además Alvin mencionó que yo me parezco a alguien, tal vez tengo familia en alguna parte — dijo la rubia mirando al cielo.
— Entonces, ¿a donde irás? —.
— Aún no lo he pensado, ¿que tal ir al norte? — dijo la chica volteando a ver al castaño — Alvin dijo que encontró al dragón hacia allá, deben de haber muchas cosas, ¿no te da curiosidad? —.
— Claro que sí, ya sabes que siempre quise viajar y ver el mundo, pero podría ser peligroso —.
— ¿Tienes miedo? — le dijo la rubia en tono de burla y dándole un golpe en el brazo, el castaño solo se sobó.
— No me da miedo, solo pienso antes de actuar — dijo el castaño.
— Pues entonces piensa positivo — le dijo la rubia — no tiene porque ser peligroso, iremos con cuidado —.
— ¿Iremos? — la cuestionó el castaño. La rubia se apenó un poco.
— Me refiero a Snotlout y los gemelos — se apresuró a decir Astrid, la verdad era que cuando dijo "iremos" solo pensó en el castaño.
— Ohh ya veo — sin saber porqué, Hiccup se decepcionó un poco — si quieres...yo podría acompañarte — dijo pausadamente.
— Pero, ¿y tus padres? —.
— Mi isla queda al norte, si vamos a viajar hacía el norte, podríamos hacer una parada para hablar con ellos y luego seguir con el viaje — explicó Hiccup.
— ¿Y crees que te dejen? —.
— Trataré de convencerlos —.
— De verdad, ¿vendrías? — preguntó Astrid algo emocionada, no sabía la razón, pero lo estaba.
— Va a ser una gran aventura ¿no? — dijo Hiccup con emoción — no me la perdería por nada, quien sabe que cosas podría encontrar por allá —.
— Gracias — dijo la rubia con alegría.
— ¿Porqué? —.
— Por querer ayudarme —.
— No tienes nada que agradecer, te ayudaré a descubrir tu pasado y quién eres — le dijo Hiccup dedicándole una sonrisa, la rubia solo asintió, embobada con esa sonrisa, cuando salió de la ensoñación, recordó algo.
— ¡Es cierto! — dijo levantándose del suelo — hay algo que quiero mostrarte, mi habilidad —.
— ¿Tú habilidad? — dijo Hiccup confundido.
— Sólo quedate allí sentado y mira mis manos — le dijo Astrid, el castaño hizo lo que le ordenó. Astrid estiró sus brazos, puso sus manos como si estuviera agarrando algo con las dos, y cerró los ojos, visualizó en su mente un hacha doble, la misma que usó contra Alvin. Sin que ella lo viera, una luz blanca comenzó a emanar de sus manos, la luz tomó forma del hacha que ella imaginaba, cuando la luz bajó de intensidad hasta desaparecer, se pudo ver el hacha completamente sólida. Al sentir el peso en sus manos, Astrid abrió los ojos, para comprobar que lo había hecho de nuevo.
— ¿Ves? — dijo orgullosa de su nueva habilidad. Hiccup se paró de golpe.
— ¡Por las barbas de mi padre!, ¿qué acaba de pasar? — al pobre chico parecía que le iba a dar un ataque.
— No exageres — dijo Astrid — los demás no se pondrán así, o eso espero —.
— ¿No lo saben? — preguntó el chico.
— No lo sé, tal vez no lo vieron, o tal vez si pero no le tomaron importancia, en ese momento nuestra atención estaba centrada en Alvin — explicó la rubia.
— No puedo creerlo, esto parece un sueño — dijo Hiccup aún asombrado.
— Tal vez si practico podré crear otras cosas —.
— ¿Porqué no lo intentas? — la animó el chico. Astrid tiró el hacha al suelo, decidió seguir el consejo de Hiccup e intentar crear otra cosa, de nuevo puso sus manos en posición, cerró los ojos y esta vez pensó en algo diferente, pensó en la espada de Hiccup, así que se concentró para intentar crear una réplica. La luz de nuevo emanó de sus manos, sin embargo nada apareció, la luz no tomaba forma como con el hacha, los minutos pasaron y no ocurrió nada.
— Creo que no puedo — dijo Astrid rendida.
— Tú lo has dicho, necesitas práctica, ya verás que lograrás crear más cosas — dijo Hiccup ya saliendo de la sorpresa, a esas alturas ya había pasado por muchas, así que empezaba a acostumbrarse.
— Es cierto — la chica estuvo de acuerdo — además no se porque pero siento que en el pasado solía pelear muy bien, no lo recuerdo, pero pude defenderme de Alvin, tal vez si sigo practicando también mejore mi habilidad de pelea —.
— Eso sería genial — dijo Hiccup — al parecer tu especialidad es el hacha —.
— Yo también lo creo, sólo deja que practique, te retaré a un combate y te daré una paliza — dijo la rubia, retando con la mirada al castaño.
— ¿De verdad?, eso me gustaría verlo — respondió el chico.
En ese momento escucharon un fuerte aleteo y el movimiento de los árboles, alzaron la mirada y vieron al dragón que había vuelto, descendió poco a poco, traía un pescado en la boca, al pararse en el suelo, lo soltó y lo hizo rodar hacía donde estaba Hiccup.
— ¿Un pescado? — dijo confundido.
— Tal vez es un regalo de agradecimiento — dijo la rubia.
El dragón comenzó de nuevo a aletear, tomó altura, al parecer se preparaba para volar nuevamente.
— Ahora a donde va — comentó Hiccup.
— Creo que se quiere ir, y solo volvió para agradecerte — dijo Astrid.
— Pero es peligroso — le dijo Hiccup al dragón. Éste solo soltó un pequeño gruñido, como dando a entender que no importaba.
— Si eso quieres, sólo ten cuidado, no dejes que te vuelvan a atrapar — dijo Hiccup, entendiendo que el animal quería ser libre.
— Adiós — dijo Astrid — ojalá nos hubieras acompañado a la búsqueda de Stormfly — terminó de decir. En ese mismo instante, el dragón descendió, dejó de aletear y se paró en el suelo, mirando fijamente a ambos, luego comenzó a moverse y emitir gruñidos. Se movía hacía una dirección, y luego regresaba al lugar donde estaba parado originalmente para repetir el proceso.
— ¿Qué le pasa? — dijo Hiccup desconcertado.
— No lo sé, se puso así en cuanto le dije eso — dijo Astrid refiriéndose a su anterior frase dicha.
Hiccup decidió acercarse lentamente, el dragón siguió lo mismo.
— ¿Qué ocurre amigo? — le habló Hiccup — ¿quieres que te sigamos? — el dragón se detuvo e hizo un movimiento que Hiccup interpretó como un sí.
— ¿Porqué? — le preguntó.
— Quiere que lo sigamos por allí — dijo Astrid.
— ¿Pero hacía dónde? —. El dragón siguió con su movimiento.
— ¿Quieres que sigamos en esa dirección? — le dijo Astrid, el dragón se detuvo, y a su modo, volvió a decir que sí. Luego comenzó a aletear y a elevarse de nuevo.
— Ya veo, quieres que vayamos hacía allá, y tu también iras ¿no? — dijo Hiccup. El dragón dijo nuevamente que sí, a su modo, y luego se elevó aún más para emprender el vuelo.
— ¿Entonces hacía allá está tu hogar? — le dijo Hiccup. El dragón sólo se le quedó viendo con sus ojos verdosos, casi felinos. Luego de un rato, emprendió el vuelo. Hiccup interpretó todo eso como que el dragón le daba a entender que seguiría esa dirección, y que ellos también la siguieran.
— No lo entiendo, quería que lo siguiéramos pero ya se fue — habló Astrid.
— Creó que nos dio a entender que fuéramos en esa dirección, la misma que él seguirá — dijo Hiccup.
— Pero ¿porqué? — cuestionó Astrid.
— Se puso así cuando dijiste lo de lo Stormfly — comentó Hiccup.
— ¿Me estás diciendo que él sabe lo que es Stormfly y donde está? — dijo Astrid incrédula.
— Si no fuera así no habría hecho todo eso — opinó Hiccup.
— Pero no lo entiendo, ¿como es posible que él lo sepa? —.
— Tal vez lo escuchó en algún lado, los animales pueden llegar a ser muy inteligentes — dijo Hiccup — de todas formas ya se fue, creó que no está acostumbrado a tratar con humanos y tal vez nunca lo estará, quiere ser libre y estar por su cuenta —.
— ¿Entonces confiáremos en un animal? — preguntó la rubia.
— Por la posición del sol, puedo saber que hacia allá es el norte — dijo Hiccup — si el sol se oculta por allá — señaló otra dirección distinta a la que les indicó el dragón, donde el sol se ocultaba tras unas montañas, ya era el atardecer, sabiendo esto, era fácil deducir donde quedaba el norte — el dragón nos señaló el norte y se fue hacía allá, íbamos a ir allí de todas formas — dijo Hiccup, recordando la decisión que tomaron hace unos momentos, de viajar hacía el norte.
— Tienes razón — dijo Astrid — entonces, ¿Stormfly está en algún lugar del norte? —.
— No lo sabremos si no vamos — dijo Hiccup.
— De acuerdo, descubriré lo que es Stormfly, y así descubriré mi pasado, aunque sea lo último que haga — dijo Astrid con decisión.
— Así se habla — apoyó Hiccup.
— No te vayas a arrepentir cuando llegue la hora de irnos — dijo Astrid con tono de burla.
— Claro que no, este es el inicio de nuestro gran viaje, no me lo perderé — respondió el joven.
— Y ahora que el dragón ya se fue, ¿podemos regresar al pueblo? —.
— Supongo que sí, ya no hay nada que cuidar, volvamos con los demás — dijo Hiccup, disponiéndose a iniciar la caminata al pueblo.
— ¿Recuerdas cual era el camino? — le preguntó la rubia.
— Creo que sí — respondió Hiccup. Iniciaron la caminata hacía el pueblo, ahora que el dragón se había ido, ellos también podían, sin embargo, Hiccup tenía el presentimiento de que esa no era la última vez que verían al dragón. Lo que no sabía era que ese presentimiento podía hacerse verdad.
Luego de una caminata hasta el pueblo, Hiccup y Astrid ya de hallaban cerca de la casa de Gothi y Fishlegs, sin embargo se perdieron un poco debido a que el joven ya no se acordaba muy bien del camino que debían seguir.
— ¿Estás seguro de que es por aquí? — le preguntó Astrid.
— Sí, estoy seguro que ya casi llegamos — contestó el castaño.
— Lo mismo dijiste hace 15 minutos, creo que sólo estamos dando vueltas —.
— Sé por dónde ir, sólo no me presiones — dijo Hiccup, la verdad era que empezaba a dudar si encontraría la casa de Fishlegs.
— Mejor hablemos de otra cosa — dijo la rubia — hay algo que me ha puesto a pensar —.
— ¿Y qué es? — preguntó Hiccup concentrado en recordar el camino correcto.
— Se supone que los marginados buscan algo llamado el ojo del dragón, y Alvin dijo que yo me parecía a una chica relacionada con eso — comentó la rubia.
— ¿A dónde quieres llegar? — el castaño estaba atento a lo que decía la chica.
— Que me gustaría saber qué es el ojo del dragón, porqué es tan importante, y porque hay organizaciones de criminales buscándolo — explicó Astrid.
— Ahora que lo dices a mi también me da curiosidad saberlo, pero al mismo tiempo creo que es mejor no saber — opinó Hiccup.
— En eso tienes razón, pero me gustaría saber si tendrá algo que ver conmigo — dijo la rubia pensativa. Hiccup se detuvo y volteó a verla, se acercó a ella y le puso las manos en los hombros.
— No te mortifiques pensando en eso, ya te dije que te ayudaré a descubrir tu pasado, y sea lo que sea tendrás mi apoyo, y muy posiblemente también el de los demás — dijo Hiccup para darle ánimos a la chica, Astrid solo sonrió, Hiccup siempre tenía razón.
— De acuerdo, ya no pensaré en eso — dijo la rubia.
— ¿Pensar en que, preciosa? — se escuchó una voz detrás de Hiccup. Éste volteó y Astrid enfocó la mirada, Snotlout estaba mirándolos con una cara burlona.
— ¿No deberían estar cuidando a la cosa esa? — dijo refiriéndose al dragón.
— Lo estaríamos, si no se hubiera ido — respondió Hiccup.
— ¿Ido?¿Cómo que se fue? —.
— Es una larga historia, te la contaremos junto con los demás — le dijo Hiccup.
— ¿Cómo nos encontraste? — le preguntó Astrid a Snotlout.
— Los ví de casualidad mientras iba a buscarlos, decidí seguirlos, se la han pasado dando vueltas los últimos 15 minutos — les dijo el pelinegro.
— ¡Te lo dije! — le dijo Astrid a Hiccup, en tono triunfante.
— Está bien, entonces llevanos — le dijo el castaño a Snotlout.
— Siganme — dijo Snotlout, ambos jóvenes lo siguieron.
Caminaron por un corto tiempo, finalmente llegaron al frente de la casa de Gothi.
— No estaban tan lejos — comentó Snotlout.
Snotlout se adelantó a abrir la puerta, y luego entró, Hiccup y Astrid hicieron lo mismo, una vez dentro, vieron a los gemelos y a Fishlegs, sentados en los sofás de la sala.
— ¿Qué hicieron con nuestro escamoso amigo? — les preguntó Tuffnut una vez que entraron.
— Se fue — dijo Hiccup.
— ¿Cómo que se fue? — dijo Fishlegs.
— Así como lo oyes, simplemente se elevó y se fue, no pudimos hacer nada para detenerlo — explicó Hiccup, decidió omitir el detalle de que el dragón les aconsejó ir hacía el norte.
— Que mal, pero si lo vemos por el lado bueno, ya no tenemos que preocuparnos por él — dijo Ruffnut.
— Sólo espero que no le pase nada — comentó Hiccup.
— ¿Y a ustedes que les pasó? Se ven como si no hubieran peleado — dijo Astrid al notar que todos estaban limpios y sin ninguna herida o cortada, incluido Snotlout que ya no tenía sangre escurriendo de su frente.
— Se lo debemos a Fishlegs — dijo el chico rubio.
— Por suerte nadie obtuvo heridas graves, así que me fue muy sencillo sanarlos — explicó Fishlegs — faltan ustedes — dijo mirando a Hiccup y Astrid.
— Las damas primero — dijo Hiccup haciéndole una seña a la rubia para que fuera con Fishlegs a que la curara. Astrid entendió y se acercó al regordete, se sentó en el espacio vacío junto a él que había en el sofá.
— Será rápido — dijo Fishlegs, mientras colocaba sus manos en los hombros de Astrid, cerró los ojos y se concentró. Un brillo un poco azulado emanaba de sus manos. Astrid sintió una reconfortante sensación de calidez y tranquilidad, luego de unos minutos, Fishlegs retiró sus manos y abrió los ojos.
— Listo, he terminado — dijo.
La rubia se miró los brazos, se tocó la cara, y comprobó que ya no tenía cortaduras ni raspones, se levantó un poco su blusa, aún enfrente de todos, para verse el abdomen, viendo que ya no tenía el enorme moretón.
— Eres increíble Fishlegs — dijo la rubia a modo de agradecimiento.
— Gracias — contestó un poco apenado por el halago de Astrid.
La rubia se levantó para cederle el lugar a Hiccup.
— Es tu turno — le dijo.
Hiccup asintió y se fue a sentar en el lugar que desocupó Astrid, Fishlegs repitió el mismo procedimiento.
— ¿Dónde está Gothi? — preguntó Hiccup mientras lo curaban.
— Está durmiendo — respondió Fishlegs — es lo único que le queda, ya no que no pudimos traerle la flor que quería —.
— Es cierto ¿ahora como vamos a pagarle? — se cuestionó Hiccup.
— Descuiden, no les cobraremos nada — le dijo el regordete.
— ¿Hablas enserio? — preguntó Astrid.
— Sí, yo fui quien te curó, así que yo decido no cobrarte —.
— Eres muy amable — le agradeció Astrid.
— ¿Entonces ella no es la que cura? — preguntó Snotlout.
— Ella me enseñó todo lo que sabe, y ahora yo tomó su lugar gracias a sus enseñanzas, a cambio, yo la cuido a ella, ya está algo mayor — contó Fishlegs.
— Entonces creo que no nos acompañaras al norte — dijo Astrid pensando en voz alta.
— ¿Al norte? — preguntó Ruffnut.
— ¿Qué?, Ahh si — Astrid se dio cuenta de lo que había dicho.
— Planeamos ir al norte — dijo Hiccup para ayudar a Astrid.
— ¿Ustedes solos? — cuestionó Snotlout.
— No, con ustedes, si quieren — le contestó Hiccup.
— ¿Para que van al norte? — preguntó Tuffnut.
— Estoy buscando algo, se los explicaré luego — dijo Astrid.
— No tengo nada divertido que hacer, así que me apunto para ir con ustedes — dijo Ruffnut.
— Yo también voy — se apresuró a decir el gemelo.
— Yo seguiré a mi Astrid a donde quiera que vaya, así que también me apunto — dijo Snotlout.
— Que bueno que vengan — dijo Astrid con emoción — ¿y tú Fishlegs? — le preguntó al muchacho que, había terminado de curar a Hiccup y ahora tenía la mirada agachada hacía su regazo.
— Tu bien lo dijiste, no puedo ir — dijo desanimado.
— No seas aguafiestas gordo — dijo Snotlout con su característico sentido del humor.
— Lo siento, tengo que cuidar a Gothi, no puedo ir con ustedes — dijo Fishlegs, en el fondo el quería ir, había escuchado rumores sobre algo que le interesaba y que supuestamente se hallaba en alguna ciudad o pueblo al norte.
— No te preocupes, te entendemos — lo animó Hiccup.
— Es cierto, seguiremos siendo amigos aunque no nos veamos — dijo Astrid.
— Tú te lo pierdes — dijo Snotlout con burla.
— Seguro será divertido — dijeron los gemelos juntos.
— Pero como nos iremos — dijo Tuffnut.
— Necesitamos conseguir un bote lo suficientemente grande para transportarnos, ya que para llegar al norte debemos cruzar el océano— dijo Hiccup.
— Pero de dónde sacamos uno, deben ser muy costosos — opinó Ruffnut.
— Yo conozco a alguien en Ciudad Zinc que podría vendernos uno, era amigo de mi padre — dijo Snotlout — aunque tienen razón en que el precio es elevado —.
— No veo posible conseguir tanto dinero — pensó Hiccup.
— Y si vamos con el gobierno y les decimos que nosotros fuimos los que derrotamos a Alvin y los marginados, tal vez nos den una recompensa por detener a criminales tan buscados — dijo Tuffnut.
— ¿Crees que nos van a creer? — replicó Snotlout.
— Es cierto, no nos creerán, no tenemos pruebas — dijo Hiccup.
— Y porque en vez de decírselos, mejor llevamos a Alvin ante ellos — opinó Fishlegs.
— No lo entiendo — dijo Hiccup, los demás estuvieron de acuerdo con él.
— Los marginados también esclavizaron este pueblo, a todos nos pedían tributo, seguido curaba a personas que eran heridas porque se oponían a dar lo que les pedían, por suerte nunca se enteraron de yo soy mago sanador, si no me hubieran llevado con ellos desde hace mucho — explicó Fishlegs — el alcalde de éste pueblo ofreció una alta recompensa para aquel que capturara vivo o muerto a Alvin, sabían que sin él, los marginados no sabrían que hacer y al final se disolverían — finalizó.
— ¿Entonces quieres que vayamos por él para entregarlo? — dijo Hiccup confuso.
— Si hacen eso podrán cobrar la recompensa —.
— Y de cuanto estamos hablando — preguntó Astrid.
— De tres millones de monedas — dijo Fishlegs. Todos se quedaron con la boca abierta,esa cantidad era enorme.
— ¿Tres?¿Estas seguro? — dijo Snotlout incrédulo.
— Así es, Alvin es un criminal muy buscado, no sólo aquí en el pueblo, si no en muchos pueblos y ciudades al sur, es normal que el gobierno ofrezca tanto — contestó Fishlegs.
— Pero Alvin tiene una magia muy buena, dudo mucho que una celda pueda contenerlo — comentó Tuffnut.
— Las celdas normales no podrían, pero existen prisiones especiales para magos — explicó Fishlegs.
— ¿De verdad? — preguntó Astrid con curiosidad.
— Sí, los inventores del gobierno lograron crear un material para drenar la magia, al que llamaron "Magic Drenator", éste material es similar al concreto, y lo usaron para construir celdas que drenaran la magia, este material drena constantemente la magia, por lo que la persona encerrada no podrá usar su poder para escapar, el magic drenator es de uso exclusivo del gobierno — terminó de explicar el regordete.
— Como es que sabes todo eso — lo cuestionó Ruffnut.
— Me gusta leer y mantenerme informado — dijo Fishlegs.
— Entonces sólo tenemos que llevar a Alvin con el alcalde, para que nos den la recompensa — mencionó el castaño.
— Que estamos esperando, vamos por él — dijo Snotlout con emoción.
— Sólo espero que siga sin moverse, no aguantaré un segundo round — dijo Astrid.
— Nosotros iremos con ustedes, por si las cosas se ponen difíciles — dijeron Tuffnut y Ruffnut.
— Entonces vayamos, es nuestra única opción — dijo Hiccup.
Todos se dirigieron al exterior, ya recordaban el camino que debían seguir para llegar a la fortaleza de los marginados, esta vez Fishlegs no los acompañó. Si lograban entregar a Alvin ante la justicia, obtendrían el dinero suficiente para poder realizar el viaje que estaban planeando, su gran viaje.
Continuará en el Capítulo 8: "Díficil decisión".
Espero que este capítulo les haya gustado, pueden dejarme sus comentarios con sus opiniones y sugerencias, para mi es una alegría leer y responder sus comentarios.
