Hola a todos y todas, aquí les traigo la continuación de la historia, espero que les esté gustando y sin más que decir por el momento los dejó con el capítulo.
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Capítulo 14: "La llegada a Pueblo Plata".
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La sorpresa, la confusión y las dudas no se hicieron esperar después de la declaración de Hiccup, todos tenían sus puntos de vista y sus opiniones que dar.
— ¿Estás demente? — le dijo Snotlout, quien fue el primero en oponerse — pareciera que de verdad quieres morir —.
— No es eso, es sólo que estuve pensando... — Hiccup empezó a decir pero fue interrumpido.
— No quieres morir tú, ¿pero si quieres que muramos nosotros? — dijo Ruffnut, interrumpiendo al castaño.
— ¿De que están hablando?, nadie va a morir — se defendió Hiccup.
— Tranquilos — Astrid actuó de mediadora — mejor dejemos que se explique bien — dijo.
— Gracias — Hiccup agradeció la intervención — nadie está hablando de morir, la razón por la que quiero ir hasta allá es para detener a esa gente — explicó — verán, hace dos semanas, unos días después de la pelea, fui a ver a ese tal Niels, lo tenían encerrado en la comisaría local mientras preparaban todo para trasladarlo — Hiccup hizo una pequeña pausa antes de continuar — me dijo el lugar dónde los Berserkers se refugian, me dijo el nombre de su jefe, y creo que tarde o temprano se desesperarán por que esos dos no volvieron, y puede que decidan atacar la ciudad — explicó Hiccup.
— ¿Y eso que tiene que ver con nosotros? — exclamó Snotlout.
— Que sabemos lo que puede pasar, mientras que el resto de la gente no lo sabe, no estaré tranquilo sabiendo que pude evitar un ataque — le respondió Hiccup.
— Entonces sólo quieres hacer eso para calmar tu consciencia — le reclamó Ruffnut.
— No, no es así — explicó el castaño nuevamente — lo que quiero es que estemos juntos, podemos ganarles si permanecemos unidos — dijo.
— ¿No escuchaste lo que dicen los libros? — reclamó Snotlout de nuevo — podría tratarse de gente muy peligrosa, no sabemos de que son capaces —.
— Por eso estoy pensando en un As bajo la manga — dijo Hiccup pensativo — pero necesitaré su ayuda —.
— ¿Un As bajo la manga? — preguntó Fishlegs interesado en esa frase dicha por el castaño.
— Gustav me contó hace unos días que escuchó a algunas personas en la ciudad hablar sobre algo — comenzó a contar Hiccup — que a partir del día que ocurrió la pelea contra esos Berserkers, han habido avistamientos de una criatura volando en el cielo — todos se confundieron aún más después de que el castaño dijo eso — no todos lo han visto, pero dicen que se trataba de algo grande, de color negro y con alas, nadie sabe que podría ser — dijo.
— ¿De que se supone que estás hablando? — dijo Snotlout, creyendo que Hiccup se estaba volviendo loco o algo así.
— De que tengo una suposición de lo que podría ser esa cosa — dijo Hiccup tranquilamente — Gustav y yo también vimos algo similar cuando estuvimos viajando en el barco un mes hasta llegar aquí — explicó — creo que se trata del dragón que nos ayudó en aquella ocasión contra los marginados —.
— ¡Tienes que estar bromeando! — exclamó Ruffnut.
— Eso no puede ser Hiccup — esta vez habló Tuffnut.
— Yo también lo ví — dijo Gustav de repente — así que creo en lo que dice el señor Hiccup —.
— Creo que el dragón nos ha estado siguiendo desde aquella ocasión en la que Astrid y yo lo dejamos ir — dijo Hiccup — y pensándolo bien, tiene sentido, el es un animal salvaje después de todo, es obvio que no se iba a dejar querer así como así, fue maltratado por esa gente, pero tal vez se dio cuenta que nosotros éramos diferentes, por eso pudo haber decidido seguirnos, pero a su manera —.
— No creo que un dragón sea tan listo — opinó Snotlout — son puras patrañas lo que estás hablando —.
— No lo son, estoy casi seguro, mi instinto me lo dice — dijo Hiccup.
— ¿Cuál instinto?, son tonterías — atacó el pelinegro nuevamente.
— No lo son, ¿Astrid tú me crees verdad? — por alguna razón, el castaño deseaba saber la opinión de ella.
— Yo...no lo sé Hiccup — la rubia también dudaba de lo dicho por el castaño — si ese supuesto dragón nos estuviera siguiendo, ¿eso de que nos sirve? — cuestionó ella.
— Ese es mi As bajo la manga — declaró — pienso que si lo atraemos y lo tratamos bien, podría ayudarnos contra los Berserkers, y entonces podríamos ganar — explicó Hiccup.
Todos se quedaron en silencio, pensando en lo todo lo que el castaño había propuesto y en sí estaría loco o no.
— Sería increíble ver un dragón, nunca he visto uno — dijo Gustav emocionado.
— Sé que dije todo ese discurso de seguir con la aventura, estar juntos y bla bla bla — dijo Snotlout — pero no pienso ayudarte en tu afán de suicidarte — declaró — si vas a seguir adelante con todo este asunto, tendré que separarme y regresar a casa — amenazó.
— Ya se los dije, todo estará bien, yo sé que no será fácil, tendremos que pelear y puede que salgamos muy heridos, pero hicimos este viaje en busca de aventuras,¿cierto? — dijo Hiccup — si el dragón pudo ayudarnos a vencer al temible Alvin, apuesto a que también puede contra el jefe de los Berserkers — opinó — miren, les prometo que si no conseguimos domar al dragón, me retractaré de todo esto y nos iremos a otro lado — dijo como último recurso para convencerlos.
Astrid se quedó pensando muy bien, y al final decidió apoyar a Hiccup por una simple razón, él fue la primera persona que creyó en ella, que creyó su historia. Él le prometió que haría lo que fuera necesario para descubrir la verdad detrás de su pérdida de memoria, así que lo menos que podía hacer ella era apoyarlo de la misma forma.
— Está bien — dijo Astrid — te acompañaré —.
— Yo también — dijo Gustav.
— Y yo — fue Tuffnut el que habló.
— ¿Qué? — Ruffnut se sorprendió ante lo dicho por su hermano — ¡no hablarás enserio! —.
— Piensalo hermana, esta es nuestra oportunidad de librarnos de ellos — le dijo el rubio — tarde o temprano vendrán por nosotros debido a que nos escapamos, así que es mejor atacarlos por sorpresa y derrotarlos de una buena vez — explicó — iré con Hiccup —.
— Torpe — dijo Ruffnut mientras pensaba en lo dicho por su hermano — de acuerdo, yo también iré — dijo.
— Gracias chicos — agradeció Hiccup.
— Yo todavía quiero cumplir mi objetivo — comentó Fishlegs — y si eso implica seguir a Hiccup, entonces lo haré — dijo decidido, el objetivo de Fishlegs era cumplir su sueño de encontrar el libro de las curaciones, ese antiguo libro escrito por los mejores magos sanadores que alguna vez existieron, y que se perdió en la guerra de hace mas de 50 años.
— Esto debe ser una broma, no pueden seguir adelante con esto — dijo Snotlout al ver que todos apoyaron a Hiccup.
— Puedes irte si eso es lo que quieres — le dijo Hiccup tranquilamente.
— Hasta mañana — Snotlout no quería seguir discutiendo, así que se fue a la habitación a buscar unas cobijas para después regresar a la sala a dormir.
— Ojalá no nos deje — dijo Astrid.
— Eso espero — concordó Hiccup.
— ¿Entonces cuando se van? — preguntó Karen, ella no había hablado en todo ese rato debido a que no sabía de que estaba hablando Hiccup, decidió no meterse ni preguntar nada, ella ya tenía una vida y dejaría que Hiccup y sus compañeros siguieran la suya.
— Mañana, entre más rápido hagamos esto, es mejor — dijo Hiccup sin dudar ni un segundo.
— ¿Estás seguro de esto? — preguntó Ruffnut aún con duda.
— Por supuesto, además, le preguntaremos al jefe si sabe algo sobre Astrid, después de haber conquistado tantos lugares, puede que sepan algo ¿no? — dijo Hiccup.
— Puede que sí — dijo ella dedicándole una sonrisa al castaño, en el fondo le alegraba que la tomara en cuenta.
Y así, luego de esa discusión, Hiccup explicó los últimos detalles de su plan, un plan que esperaba saliera tan bien como el lo planteaba.
(...)
Esa misma noche, mientras todos dormían, Astrid volvió a tener sueños extraños, se despertó súbitamente y muy agitada. Dormía entre Ruffnut y Tuffnut, pero estos ni siquiera se inmutaron ante el movimiento, siguieron soñando con sabrá Dios que cosa. Se levantó despacio, cuidando de no hacer tanto ruido, y caminó hasta el baño.
Ella dormía en la habitación de Karen, la pelinegra dormía en su cama, mientras que la rubia dormía en el suelo junto con los gemelos. Al salir al pasillo, podía verse la entrada al baño a la derecha, más adelante estaba la sala, con sus respectivos sofás, Hiccup, Snotlout y Gustav dormían en ellos, mientras que a Fishlegs le tocó dormir en el suelo de la sala. Desde la entrada al baño podía escuchar sus ronquidos, y agradecía infinitamente que no le hubiera tocado dormir con ellos. Abrió la puerta y entró al baño, encendió la luz y se miró al espejo, sobre el lavabo. Se agachó un poco sobre el lavabo abriendo la llave del agua para echarse el líquido vital en la cara, luego de remojarse se volvió a mirar al espejo, y habló con su reflejo.
— ¿Que serán esos extraños sueños que tengo? — se dijo a si misma — al principio pensé que eran una simple casualidad, pero ahora los tengo todas las noches — dijo pensativa.
No se lo había dicho a nadie, pero tenía esos sueños todas las noches, al principio, desde que recuerda, sólo tenía esos sueños de vez en cuando. Pero ahora los tenía todas las noches sin falta, y esos sueños realmente la atormentaban, no porque fueran malos o espantosos, no eran pesadillas, si no porque la preocupaba enormemente no saber que significaban. Podría pasarse horas intentando descifrar el significado de esos sueños, pero sabía que no lo lograría. Los sueños eran casi lo mismo, veía siluetas de personas, y escuchaba la voz de un hombre que siempre le decía lo mismo.
"Tienes que destruirlo", decía la voz. "Es tu deber", volvía a decir. " Pero, ¿están seguros que esto funcionará?", decía otra voz, esta vez femenina, que Astrid juraba que era la suya.
¿Qué significaban esas voces?, ¿qué era exactamente lo que debía destruir?, esas eran preguntas que literalmente no la dejaban dormir por las noches. Terminó de pensar y decidió irse a acostar, apagó la luz del baño, salió de éste y regresó a la habitación, para seguir durmiendo. Sólo esperaba y deseaba no volver a tener ese sueño en lo que restaba de la noche.
(...)
El amanecer finalmente llegó, y con el inició el pequeño viaje hacía el próximo destino. En cuando se levantaron, cada uno se puso a preparar todo para partir, tal como Hiccup les había dicho. Ruffnut y Astrid fueron a comprar comida para el camino, Tuffnut y Gustav acompañaron a Karen a pedir permiso para faltar a su trabajo ese día, Fishlegs se fue a dejar a la biblioteca los libros que pidió prestados, mientras que Snotlout se quedó acostado, seguía molesto por la decisión que todos tomaron.
Hiccup también estaba en el departamento, sus compañeros no lo dejaron hacer nada, a pesar de que él insistió mucho en que ya se había recuperado. Estaba en otro sofá cerca de Snotlout, pero no se dirigieron la palabra, en algún momento el pelinegro se levantó y se fue al baño, dejando al castaño solo. En ese momento llegó Astrid al departamento, sola y con la comida que había ido a comprar.
— ¿Dónde está Ruffnut? — le preguntó Hiccup en cuanto la vio entrar.
— Se fue con su hermano, dijo que en un momento volvían — le respondió.
— Está bien, pronto estaremos listo — dijo Hiccup.
— ¿Ya te quitaste las vendas? — le preguntó la rubia.
— No, no encontré por donde, no soy muy bueno en esto de las curaciones — dijo Hiccup tranquilamente.
— Te ayudaré — Astrid se acercó a Hiccup — quitate la camisa — le dijo.
— ¿Qué? — ese comentario lo tomó desprevenido.
— Que te quites la camisa, no puedo quitarte las vendas si tienes ropa encima — dijo Astrid como si nada.
— P-p-pero...yo — Hiccup de repente se puso nervioso.
— ¿Qué esperas?, no tenemos todo el día ¿o si? — Astrid comenzaba a desesperarse debido al que el castaño no hacía nada.
— Bien, bien — Hiccup se quitó la camisa lo más rápido que pudo, dejando ver el complejo vendaje que cubría casi todo su torso y pecho.
Astrid se acercó y comenzó a retirar el vendaje.
— ¿Dónde aprendiste a poner y quitar vendajes?, ¿no se supone que tienes amnesia? — preguntó Hiccup, más para distraerse del nerviosismo que por otra cosa.
— Aprendí varias cosas en el pueblo en el que estuve hace siete meses, antes de conocerte — le dijo Astrid.
— ¿No eran seis meses? — preguntó confuso.
— Esos eran cuando te conocí, y a los demás, pero ahora hay que sumarle el mes que estuvimos navegando y las semanas que llevamos aquí — le explicó ella — lo cual suma siete meses, casi ocho —.
— Tienes razón, se me había olvidado — declaró Hiccup — Aunque es muy raro que hayas despertado en un cuarto vacío en medio de la nada — le dijo Hiccup.
— Claro que lo es, no recuerdo quién me puso allí ni porque — dijo Astrid — era un pequeño cuarto de cemento, por fuera estaba cubierto casi por completo por musgo, hiedra y otras plantas, además de estar rodeado por un grande y denso bosque —.
— Que extraño, no le encuentro explicación — se sinceró Hiccup.
— Y no tengo recuerdos de mi vida antes de eso, mis recuerdos empiezan de ese día que desperté en ese cuarto, en adelante — declaró la rubia.
— No importa, descubriremos la verdad detrás de todo eso, ya te lo prometí ¿cierto? — dijo Hiccup alegre.
— Por supuesto — dijo Astrid levemente — ya terminé — dijo retirando por completo las vendas del cuerpo del castaño.
— G-g-gracias — Hiccup se sentía aún mas avergonzado.
— Te quedó una cicatriz, ¿no te molesta? — le dijo la rubia, viendo el pecho del castaño.
Hiccup tenía una cicatriz atravesándole el pecho, formando casi una diagonal perfecta, resultado del corte profundo que recibió por uno de los ataques de Niels.
— Le pregunté a Fishlegs que si podía curarla, pero me dijo que aún no conocía el hechizo necesario para curar cicatrices — le contó Hiccup — me tendré que quedar así, y en cuanto a tu otra pregunta, no me molesta, soy sólo un muchacho escuálido con una cicatriz en el pecho, ¿qué hay de raro en eso? — dijo Hiccup sin darle importancia al asunto, tomando su camisa y volviendo a ponérsela.
— Bueno, creo que esa cicatriz te hace ver más varonil — dijo Astrid sin pensar, pero al ver la cara de sorpresa de Hiccup inmediatamente se arrepintió de lo que había dicho.
— Quiero decir...que no se ve mal...bueno no...que tu...y luego — Astrid quiso corregir lo que había dicho, pero no encontró las palabras coherentes para hacerlo — "¿porqué dije eso? — se reprendió mentalmente.
— Creo que...mejor nos vamos afuera — sugirió Hiccup, quien tampoco sabía que decir en ese momento incómodo.
— Si si, creo que sería lo mejor — dijo Astrid, quien se adelantó a salir por la puerta principal.
— Vaya par de idiotas — dijo Snotlout, quien los veía salir en ese momento, había escuchado todo desde el pasillo, pero ellos no se dieron cuenta — bueno, supongo que ya es hora — dijo cuando ellos salieron, aún estaba considerando la idea de acompañarlos.
(...)
Ya en el exterior, Hiccup y Astrid se reunieron con los gemelos que recién venían llegando, junto con Karen y Gustav.
— ¿Qué tal les fue? — preguntó Hiccup a modo de saludo.
— Sí me dieron permiso — dijo Karen — y mi vecino accedió a prestarme su automóvil, justo como se los dije anoche — dijo refiriéndose a lo que hablaron antes de acostarse.
— Eso es genial, ¿entonces nos llevarás? — preguntó Astrid.
— Por supuesto, iré por el automóvil — dijo Karen, dirigiéndose a la casa de enfrente para hablar con el vecino.
— ¿La comida está lista? — le preguntó Hiccup a Astrid.
— Claro, comida que no necesita gran preparación — le dijo.
En ese momento llegó Fishlegs, quién ya había dejado todos los libros que pidió prestados a los largo de esas dos semanas.
— ¿Tanto tiempo para dejar unos libros? — dijo Hiccup, debido a que Fishlegs fue el que más tardó en regresar.
— Lo siento, busqué un mapa dónde se pudiera ver la ubicación exacta de Pueblo Plata — contó el chico — traté de memorizar lo más que pude, por eso tardé — declaró.
— Ya entiendo — dijo Hiccup — eso nos puede ser útil —.
Los gemelos, que habían entrado al departamento, salieron ya listos para partir.
— Llevamos todas nuestras cosas al barco — les dijo Ruffnut — Karen prometió que lo cuidaría y se haría cargo de él en lo que no estamos —.
— Eso es genial — dijo Hiccup.
— Nos dieron permiso para tenerlo allí luego de que se comprobara que sólo somos turistas — aseguró Ruffnut.
Karen llegó con el automóvil del vecino, un auto a cuatro puertas donde se suponía que harían el viaje, lo estacionó frente a su departamento, cerca de dónde Hiccup y compañía estaban. Luego de eso, apagó el motor, descendió del vehículo y se acercó a ellos.
— Todo listo — informó ella.
— Creo que nosotros también — dijo Hiccup.
Gustav salió del departamento, cargando varias bolsas, que contenían la comida que llevarían para ese día.
— Todo en orden, podemos irnos — dijo Gustav alegremente.
Sin embargo, todos se quedaron sorprendidos al ver a la persona que venía detrás de Gustav, nada más ni nada menos que Snotlout.
— ¿Qué ocurre? — dijo el en cuanto se acercó a ellos — ¿porqué me miran así? —.
— Creí que no vendrías — le dijo Hiccup.
— Yo también creí lo mismo — dijo Snotlout — pero luego lo pensé bien, y me di cuenta que mi vida era una completa basura antes de conocerlos, nunca hice nada que valiera — siguió Hiccup — pero ahora, ustedes quieren salvar a una ciudad de ser invadida por un grupo de locos, creo que eso es más útil que no hacer nada — declaró.
— ¿Deberíamos sentirnos conmovidos? — le dijo Astrid con sarcasmo.
— No claro que no, lo que deben hacer es apurarse para largarnos de una buena vez — dijo Snotlout.
Todos rieron un poco ante lo dicho por Snotlout, y luego de unos cuantos minutos, todos abordaron el coche. Les costó entrar en él, y estaban tan amontonados que cualquiera que los viera seguramente estallaría en risas, parecían una lata de sardinas móvil. Y el espacio se reducía más debido a las armas que tres de ellos llevaban en sus espaldas. La espada de Hiccup, la cual siempre cargaba y las de Snotlout y Tuffnut. Ambos habían conseguido, durante su estancia en la ciudad, una especie de correa, similar a la que tenía la vaina de la espada de Hiccup, que les permitía cargar sus mazos en sus espaldas, similar a la forma en la que Hiccup cargaba su espada, como una especie de guerrero o algo así. Sin embargo, en esos momentos, no ayudaba de mucho debido a que reducía el espacio en el automóvil, pero aún con todo eso siguieron adelante y tomaron rumbo hacía su próximo destino.
(...)
Luego de 30 minutos de viaje, viendo el paisaje silvestre del campo, con el pasto y los árboles, finalmente llegaron a un punto dónde comenzaban dos caminos de tierra, era una especie de entronque. Allí el automóvil se detuvo, y sus tripulantes pudieron bajar.
— No volveré a hacer esto — dijo Snotlout en cuanto pudo salir del vehículo — debí hacerme ido a casa —.
— ¡Ah ya callate!, te la pasaste quejándote todo el camino — le dijo Astrid molesta.
— Tal vez hubiéramos cabido más si no estuvieras tan gorda — atacó Snotlout.
— ¿A quién llamas gorda? — contraatacó la rubia.
— A ti cerda — Snotlout estaba divertido con la situación.
— Ahora sí — Astrid juntó sus manos, iba a crear lo único que sabía crear, un hacha de combate.
— Oigan tranquilos — Hiccup intervino antes de que los dos pelearan — no tenemos tiempo para esto —.
— ¡El empezó! — se defendió Astrid.
— Oh vamos, cualquiera se irritaría con un viaje como ese — dijo Snotlout.
— Yo sé que fue incómodo, pero ya llegamos, además no fue tanto tiempo — dijo Hiccup para restarle importancia al tema.
Snotlout y Astrid no dijeron nada, se quedaron callados y miraron para otro lado, ya todos habían descendido del auto, y contemplaron la escena divertidos, pero había llegado el momento de la despedida.
— Supongo que hasta aquí los dejo — dijo Karen acercándose a Hiccup.
— Creo que sí — Hiccup se acercó y le tendió la mano — te agradezco todo lo que hiciste por nosotros, nunca lo olvidaré — dijo sinceramente.
— No tienes nada que agradecer — dijo ella apretando la mano de Hiccup.
— Encontraré la forma de ganar dinero y luego regresáremos a la Ciudad de los magos para pagarte todo lo que te debemos — dijo el castaño sinceramente.
— ¿De qué hablas?, no me deben nada — negó ella.
— Claro que sí, gastaste dinero en la comida de todos los días, en las cosas para tratar mis heridas — le respondió Hiccup.
— Esos eran ahorros que tengo desde hace años, vivo sola y no tengo muchos gastos — dijo ella — no me deben nada, de verdad —.
Astrid se acercó y también le dio las gracias, luego sin que ella se lo esperara, le dio un abrazo, los gemelos se acercaron y se unieron al abrazo, luego lo hizo Hiccup, Gustav, Fishlegs y Snotlout fue el último en unirse al abrazo. Pronto Karen se vio completamente rodeada por un montón de brazos, incluso le costaba respirar. Después de unos instantes la soltaron y todos se separaron.
— Van a hacer que los extrañe — dijo ella con sarcasmo.
— Buena suerte — deseó Hiccup — espero que nos volvamos a ver algún día —.
— Yo también lo espero — Karen comenzó a caminar en dirección al vehículo — buena suerte, futuros héroes — dijo ella.
— No pretendemos ser héroes — argumentó Hiccup — tampoco queremos serlo —.
— Lo digo porque se ganaron cierta fama en la ciudad — les dijo ella sonriendo — toda la gente hablaba de ustedes — dijo abriendo la puerta del vehículo — Bueno, este es el adiós — se despidió con la mano para abordar el transporte.
Todos se despidieron de igual forma con la mano, viendo como ponía en marcha el automóvil, y poco a poco se alejaba del lugar, volviendo a si ciudad y a su vida.
— ¿Y ahora qué? — preguntó Snotlout.
— Tenemos que caminar hacía el pueblo — respondió el castaño — sólo que no sé cual camino tomar — dijo viendo los dos caminos frente a ellos.
— Bueno, si mi memoria no me falla, el camino que debemos seguir es este — dijo Fishlegs señalando un camino, él había visto un mapa de la zona después de todo.
— ¿Estás seguro? — preguntó Astrid.
— Por supuesto, este otro camino lleva a otro lugar llamado Pueblo Azufre — dijo Fishlegs señalando el otro camino.
— Ese es el pueblo en el que estuve cuando desperté — dijo Astrid — ¿entonces está cerca de el pueblo a dónde vamos? — preguntó.
— No, Pueblo Azufre está aproximadamente a sesenta kilómetros de Pueblo Plata, que es a donde vamos — explicó.
— Está algo lejos — opinó la rubia.
— ¿Vamos a tener que caminar tanto? — dijo Tuffnut con pesar.
— No, el camino que vamos a seguir es más corto, Pueblo Azufre está más lejos — dijo Fishlegs — a lo mucho tendremos que caminar cinco kilómetros —.
— Muy bien, entonces no se diga más, andando — dijo Hiccup, motivando a todos a que se pusieran en marcha.
El plan era llegar a la orilla del bosque que rodeaba al pueblo, según lo que Fishlegs había investigado, había un río que cruzaba el bosque, y que pasaba junto al pueblo, tal vez allí podrían tener una mejor vista del lugar en general.
(...)
En el lujoso despacho de cierta mansión, se hallaba un hombre sentado detrás de un escritorio, en una silla, con los brazos cruzados detrás de su cabeza y los pies puestos sobre el escritorio. El momento de silencio del hombre fue interrumpido por la puerta del despacho abriéndose, dejando entrar a cierta pelinegra, con la ropa algo desalineada y un poco despeinada.
— ¿Querías verme? — preguntó ella acercándose al escritorio.
— Por supuesto — el hombre bajó los pies y se enderezó en la silla — ¿porque tardaste tanto? —.
— Vlad me pagó a cambio de algo de algo de compañía femenina, si sabes a lo que me refiero — le dijo ella en tono insinuante.
— Eso explica tu aspecto — dijo el hombre riendo un poco — ahora dime, ¿hay alguna noticia de Niels y Elin? — preguntó.
— Todavía no — respondió Heather — sinceramente creo que no volverán —.
— Yo también lo creo — dijo Dagur — ¿crees que huyeron como los estúpidos gemelos? —.
— No lo creo, ellos eran diferentes — opinó — pienso que probablemente son ciertos los rumores de que en esa ciudad circulan magos muy poderosos, tal vez fueron derrotados —.
— Eso complica mis planes — dijo él pensativo — si para mañana no regresan, enviaré a un equipo más numeroso a investigar la ciudad, así por lo menos alguno puede tener oportunidad de escapar y venir a informarme de todo lo que vio — explicó el hombre.
— Eso suena bien — ella estuvo de acuerdo.
— Tú puedes ir en ese grupo si quieres — ofreció Dagur.
— Prefiero guardar mis fuerzas para cuando vayamos a conquistar la ciudad, será más divertido — declaró ella.
— Primero tengo que pensar una estrategia, pero bueno, después pensáremos en eso — dijo él dejando de lado ese tema — te llamé para hablarte de otra cosa — informó.
— ¿De qué? —.
— Recibí una carta hoy a primera hora, una maldita paloma la trajo y estuvo ruido en mi ventana — contó el hombre con diversión — es del jefe de los cazadores, sigue con la idea de que los berserkers y los cazadores nos unamos y formemos una alianza — siguió diciendo el hombre — dice que vendrá hoy mismo al atardecer, para iniciar los tratos, y que vendrá completamente solo, como una prueba de confianza — terminó de decir.
— Entonces, ¿ahora seremos sus aliados? — preguntó Heather.
— Por supuesto que no — Dagur se levantó de su asiento — no puedo ser aliado de un loco que piensa que los dragones todavía existen —.
— ¿Eso ha dicho? — Heather estaba con duda.
— Así es, dice que piensa que todavía puede haber dragones allá afuera, y que de haberlos, buscará la forma de donarlos y usarlos como como él quiera, ¿puedes creerlo?, ¡y luego dicen que nosotros somos los locos! — contó el hombre.
— Tienes razón, no creo que haya dragones — opinó la joven — ¿entonces qué vas a hacer? —.
— Por el momento fingiré que si quiero una alianza, haremos algunos tratos y seremos sus nuevos amigos — dijo él — pero en el fondo planeáramos la forma de destruirlos, no puedo permitir que ellos encuentren el ojo del dragón antes que nosotros —.
— Eso sería una verdadera lástima, obtendrían el poder del "all power" que tanto anhelas — comentó Heather.
— Vamos a destruirlos, y que mejor forma que siendo sus aliados — dijo Dagur — ya que nos hicieron el favor de acabar con los marginados, no tendremos que preocuparnos por esos idiotas, ahora sólo somos dos las organizaciones criminales más poderosas — dijo el hombre sonriendo.
— Me pregunto quién o quiénes habrán acabado con los marginados — comentó ella.
— No lo se, pero ojalá pudiera agradecerles — dijo él con sarcasmo — quiero que te pongas presentable para recibir a la visita, usa la ropa más elegante y sensual que tengas, tal vez él también esté necesitado de algo de compañía femenina, y puedes ofrecérsela como muestra de paz — le dijo él con una sonrisa en el rostro
— Si claro, lo que digas — contestó Heather — y ahora si me disculpas, iré al río a bañarme, hace mucho que no lo hago —.
— ¿No puedes usar una de las regaderas de alguna casa? — le dijo Dagur.
— Sí, pero hoy me apetece ir al río — dijo ella simplemente.
— Está bien, sólo no te tardes, hay otras cosas que debemos hablar — le dijo.
— No tardaré — dijo Heather, dejando la conversación hasta allí y saliendo por dónde entró.
Luego de que ella saliera, Dagur también se dispuso a salir, con el fin de arreglar los detalles para la visita de Viggo Grimborn, el jefe de los cazadores, quien llegaría esa misma tarde para iniciar los tratados.
(...)
La caminata continuó durante varios minutos, hasta que finalmente, se toparon con un frondoso bosque, el supuesto bosque que rodeaba a Pueblo Plata.
— Según lo que leí — comenzó a explicar Fishlegs — este bosque es muy grande, pero no muy denso, así que tendremos una buena vista del cielo — comentó.
— Eso es genial, así podremos ver si el dragón se acerca o anda por aquí — dijo Hiccup.
— Sigo creyendo que es una tontería — le dijo Snotlout — no he visto nada en el cielo desde que llegamos, de hecho no he visto nada fuera de lo normal —.
— No sabremos la verdad hasta que lo intente — comentó Hiccup — vamos a adentrarnos en el bosque — sugirió.
Y así lo hicieron, se adentraron en el bosque, pasando varios árboles, viendo algunas aves e insectos, pero nada fuera de lo usual, llegaron a una zona un poco más despejada y libre de árboles. Allí es en donde pondrían en marcha el plan, a lo lejos podía escucharse una especie de zumbido, que era el ruido producido por el río que Fishlegs dijo que pasaba por ahí.
— Muy bien, vamos a comer por ahora, y luego seguiremos con el plan — les dijo Hiccup.
Eso fue lo siguiente que hicieron, sacaron la comida que habían llevado, además de platos y vasos de plástico desechable, todo lo necesario para comer sin necesidad de grandes preparaciones. Luego de alrededor de media hora, todos fueron terminando de comer, después de todo no necesitaban apurarse, tenían todo el día por delante. Juntaron todo lo que ocuparon en una sola bolsa, con el fin de no dejar la basura regada, y luego llegó la hora de seguir con lo planeado.
— Esto es lo que haremos — comenzó a explicar Hiccup — desconozco lo que los dragones coman, no se si existieron dragones herbívoros o carnívoros, así que por las dudas reuniremos plantas y carne — luego señaló — Astrid, Ruffnut y Tuffnut — ustedes vayan al bosque y traigan todo el pasto que puedan, traigan hojas de árboles, plantas, todo lo que crean que a un animal herbívoro le pueda gustar — ordenó — y Snotlout, Fishlegs y Gustav, ustedes busquen algún animal pequeño en el bosque, como un conejo o lo que sea, luego lo cazan y lo traen aquí — también les ordenó — no sé si sólo la carne de pescado le guste, así que le ofreceremos de otro tipo también — terminó de decir.
— ¿Y tu que harás? — le preguntó Snotlout.
— Yo iré al río a pescar, luego traeré aquí todo lo que atrape — les dijo Hiccup.
— ¿No necesitas una red o algo? — preguntó Astrid esta vez.
— No, puedo hacerlo con las manos, sólo es cosa de tener habilidad y paciencia — les dijo — además no voy a atrapar muchos, será fácil — aseguró.
— De acuerdo, entonces manos a la obra — dijo Astrid, seguía en su idea de apoyar a Hiccup en lo que fuera.
Fue así como los amigos se separaron, y cada quien fue a cumplir la tarea que Hiccup les encargó, esperando que realmente el chico tuviera razón en su teoría.
(...)
Luego de explicar las tareas de cada quien, Hiccup se fue a cumplir con su parte, adentrándose de nuevo en el bosque con el fin de encontrar el río. No sabía la ubicación exacta del mismo, por lo que sólo se guió por el sonido provocado por la corriente de agua fluyendo, así que tuvo que caminar, rodeando árboles, pasando pequeños senderos marcados en la tierra e incluso bajando por una pequeña colina. Pasó por una zona lodosa, y la cruzó cuidando de no ensuciarse tanto, mientras el sonido del río se intensificaba cada vez más. Hasta que llegó el momento, luego de algunos instantes, de que encontró dicho río. Se acercó a la orilla, y pudo ver su reflejo en la cristalina agua, se dispuso a pescar pero notó algo, la corriente fluía muy fuerte en una sola dirección, miró a su izquierda y pudo que había una cascada, por dónde descendía toda el agua del río, esa era la razón de la corriente tan fuerte. Hiccup supo que no podría pescar nada allí, así que tenía dos opciones, bajar hasta dónde caía la cascada, dónde seguramente el agua estaría más calmada, o subir río arriba, en una zona dónde el agua fluyera más lentamente. Optó por la primera opción, ya que tenía la cascada más cerca y le tomaría menos tiempo, así que siguiendo la orilla del río, comenzó a bajar el barranco junto a la cascada, cuidando muy bien donde pisaba. La superficie, aunque muy empinada, también era muy irregular, había piedras salidas por todos lados, lo cual el castaño aprovechó para apoyarse, y así poder descender lentamente sin caerse, ya encontraría la forma de regresar por un camino más fácil. Luego de un rato, finalmente consiguió descender con éxito, y pudo apoyarse sobre la tierra a la orilla del río, pudo ver que la cascada caía con un fuerte sonido, y al final el agua se quedaba estancada formando una especie de laguna, unos metros más allá, el río volvía a tomar forma alargada y continuaba con su trayecto. Fue así como decidió poner manos a la obra, se quitó los zapatos y se arremangó el pantalón, para poder entrar al agua sin problemas, se quitó de la espalda la vaina de su espada, ya que pensó que tal vez le podría estorbar, y dejó todos esos objetos personales sobre una pequeña roca en la orilla. Luego de eso comenzó a entrar al río, observó a su alrededor y vio que cerca de donde caía la cascada había una gran roca, por lo que decidió ver si podía llegar allí. Conforme avanzaba, se dio cuenta de que el agua no estaba tan profunda en esa parte del río, por lo que pudo seguir. El sonido que hacía la cascada al caer era más fuerte, y el castaño finalmente llegó a la roca, donde comprobó felizmente que había peces en esa zona, se quedó quieto, para no asustarlos, y lentamente comenzó a agacharse para poder atrapar uno con sus manos en cuanto llegara el momento. Sin embargo, cuando estaba mas concentrado en la tarea, creyó escuchar una voz delgada y suave.
— Ese idiota de Dagur, ¿cree que soy una prostituta o qué? — le pareció escuchar a Hiccup.
Muy extrañado por lo que creyó escuchar, Hiccup se movió un poco para mirar de una lado a otro, buscando la fuente de dicha voz, el movimiento espantó a los peces que estaba por agarrar, los cuales nadaron en distintas direcciones, unos de ellos rodeó la roca y se fue detrás de ella. Hiccup siguió al pez, dispuesto a atraparlo, y también rodeó la roca, iba agachado y muy concentrado en su presa, tanto, que tardó en notar cierto movimiento cerca de él. Cuando lo notó, alzó la vista y se sorprendió demasiado al ver a una persona frente a él, específicamente a una mujer, de cabello negro, que estaba desnuda y lavaba sus cabellos con el agua del río.
— ¡Por las barbas de mi padre! — Hiccup rápidamente se tapó los ojos y se dio la vuelta — yo...no quería...o demonio, lo siento tanto — Hiccup ni siquiera podía articular palabra debido a la vergüenza — no sabía que había gente por aquí — se excusó.
— ¿Quién eres tú? — extrañamente, la voz de la chica era tranquila y suave, no se notaba molestia o enojo en ella.
— Yo te juro...que ya me voy — dijo Hiccup tartamudeando, intentó caminar pero estaba paralizado debido a la vergüenza.
— Espera, no te vayas — le dijo ella — escucha lo que tengo que decir — dijo relajadamente.
Hiccup estaba demasiado nervioso y apenado, casi podía jurar que sus mejillas estaban demasiado rojas, pero era más por la vergüenza que por otra cosa.
— Escuchar mi voz tu debes — comenzó a recitar la chica — porque resistirte no puedes, debes saber que desde ahora, harás mi voluntad a toda hora, lo que yo diga tu harás, porque en mi marioneta te convertirás — terminó de decir, como si recitara una especie de poema.
Conforme la chica decía aquellas extrañas frases, Hiccup comenzó a sentirse algo cansado, sintió mareo y acabó quitándose las manos de los ojos, quiso decir algo pero no pudo, sintió como si se desmayara y de repente cayó en una negrura absoluta, sumiéndose en la inconsciencia. Pero el castaño seguía de pie, con la mirada perdida y fija en la orilla del río.
— Dime tu nombre — ordenó ella a sus espaldas.
— Hiccup — comenzó a decir él, pero con un tono de voz demasiado apagado, serio, como si lo que dijera no tuviera la más mínima importancia.
— Date la vuelta — volvió a ordenar ella, seguía usando una voz suave, pero que dejaba en claro que era una orden.
Hiccup se dio la vuelta de una forma lenta y sin ningún tipo de expresión en su rostro, tenía la mirada fija y perdida como hace unos momentos, eso no cambiaba.
— Ya veo, realmente eres joven — dijo ella — dime tu edad — ordenó.
— 18 años — le dijo él.
— Excelente, es la misma edad que yo tengo — dijo ella con una sonrisa — hace mucho que no convivo con un chico de mi edad, todos los hombres de mi grupo son mayores que yo — contó ella — así que te usaré de juguete un rato, además de que me servirás como excusa para librarme de esa visita que tendrá mi hermano — dijo ella de forma alegre por que ya tenía un plan para librarse de tal visita.
Sin perder más tiempo, le ordenó a Hiccup que la siguiera, llegó la orilla, fue a dónde escondió su ropa y luego de secarse se la puso, para posteriormente regresar a Pueblo Plata, con su nuevo "juguete" como ella lo había nombrado.
(...)
Cumplir con su encargo no les tomó tanto tiempo como parecía, al grupo de Astrid les fue muy fácil encontrar lo que necesitaban en el bosque. Cortaron algo de pasto, buscaron hojas de distintos árboles, y también las recogieron, principalmente de pinos. Luego regresaron al punto de reunión, ese pequeño lugar despejado en el bosque, libre de cualquier cosa que pudiera bloquear la vista al cielo. Decidieron poner todo en el centro de dicho lugar, luego de unos instantes, vieron que Snotlout y su grupo también llegaron, el pelinegro cargaba con dos conejos los cuales él mismo había cazado. Aprovechó la ocasión para intentar enseñarles la forma correcta de cazar una presa, pero Fishlegs y Gustav no mostraron interés por aprender. Snotlout construyó hábilmente alguna trampas simples, usando ramas y hojas de árboles, demostrando el amplio conocimiento que tenía con respecto a la cacería. Dejó los conejos también en el centro, junto a las hierbas traídas por sus compañeros, y al parecer lo único que restaba era esperar el regreso de su amigo castaño.
— Supongo que ahora hay que esperar el regreso del idiota de Hiccup — dijo Snotlout.
— Y supones bien — le respondió Astrid.
— ¿De verdad nadie cree que lo dijo es una locura? —.
— Bueno, el se veía muy seguro cuando nos explicó su teoría — dijo Ruffnut esta vez — hay que darle el beneficio de la duda, ¿qué es lo peor que podría pasar? —.
Snotlout no pudo debatir contra ese argumento, simplemente asintió con la cabeza y luego se fue a sentar en la tierra frente a un árbol, recargándose en éste. Los demás se dispusieron también a esperar, algunos parados, otros sentados, se dedicaron al ver pasar el día mientras esperaban el retorno de su amigo.
(...)
El día siguió si curso, pero lejos de que esto fuera una buena señal, era todo lo contrario. Pasó una hora, luego otra más, y el castaño no regresó, por lo que al parecer había llegado el momento de empezar a preocuparse.
— ¿Saben algo? — dijo Snotlout sentado en el mismo lugar que hace unas horas — mi trasero me está doliendo, y eso sólo significa una cosa, que ya pasó mucho — el chico se levantó lentamente del suelo, poniéndose de pie y sintiendo las piernas un poco adormecidas — ¿alguien tiene una idea de dónde puede estar ese idiota? —.
— Tal vez no a podido pescar nada — dijo Tuffnut — y ya saben como es, no volverá hasta que atrape algo —.
— Eso es cierto, llamenlo cómo quieran, necio o persistente, pero es verdad — comentó Ruffnut.
— Entonces, ¿vamos a buscarlo? — preguntó Fishlegs.
— Si vamos podríamos ayudarlo — opinó Gustav.
Astrid era la única que no hablaba, de hecho, le daba la espalda a todos, se quedó observando fijamente el bosque, en la dirección en dónde Hiccup se había ido horas atrás. Ya había pasado mucho tiempo, y por alguna razón no podía sacarse de la cabeza la idea de que algo malo pasado, y si aún no pasaba, pasaría.
— Oye Astrid, ¿te encuentras bien? — le dijo Ruffnut al verla tan ensimismada.
— No — respondió ella despacio — llamenme loca pero...tengo un mal presentimiento sobre esto — les dijo — siento como si a Hiccup le pasara algo —.
— ¿De que estás hablando? — dijo Snotlout — ahora resulta que eres vidente y puedes sentir cosas — comentó.
— No es momento para tus chistes — le dijo Ruffnut — esto es serio, es obvio que algo pasó que está retrasando a Hiccup —.
Sin esperar a escuchar lo que sus compañeros decidirían, la rubia comenzó a caminar en dirección al bosque, primero despacio, y luego cada vez más rápido, los demás no tardaron en notarlo.
— ¡Oye a donde vas! — le gritó Ruffnut.
— Iré a buscarlo — le contestó ella — no se preocupen, esperen aquí — dijo para finalmente correr y adentrarse en el bosque.
— ¿No se han puesto a pensar en algo? — dijo Fishlegs — el pueblo donde están los berserkers queda muy cerca de aquí, es probable que vengan a este bosque a buscar comida, o al río, puede que algunos de ellos encontraran a Hiccup — explicó.
— El gordo tiene razón — dijo rápidamente Snotlout — en caso de que Hiccup estuviera en problemas, Astrid también lo estará si es que andan berserkers por allí — comentó — yo digo que vayamos todos —.
— Tienes razón — Ruffnut también se unió a la iniciativa — ellos pueden con uno o dos, ¿pero podrán contra todos nosotros juntos? —.
— No se diga más, ¡a la acción! — gritó Tuffnut, quien fue el primero en salir corriendo al bosque, como un loco que está huyendo del manicomio.
Eso animó a todos, quienes también corrieron en esa dirección, tal vez Hiccup tenía razón en una cosa, si estaban juntos eran mucho más fuertes.
(...)
Luego de correr todos juntos, no tardaron mucho en alcanzar a Astrid, juntos recorrieron el bosque, y aplicaron el mismo método de Hiccup, guiarse por el sonido para llegar al río. No siguieron exactamente el mismo camino que siguió el castaño, pero sí uno parecido, hasta que finalmente, a su manera, lograron llegar a la orilla de dicho río. Era río arriba de dónde había estado Hiccup anteriormente, antes de bajar a la cascada.
— No veo rastro de él por ningún lado — dijo Ruffnut.
— ¡Hiccup! — gritó Fishlegs.
Luego se le unió Gustav, luego los gemelos, y así uno a uno se pusieron a gritar el nombre de su amigo, pero no consiguieron ningún resultado. La vista del cauce del río era muy amplia, pero la persona que buscaban parecía no haber estado allí nunca.
— Oigan, creo que hay una cascada por allá — dijo Fishlegs al ver la corriente bajar y escuchar el sonido — ¿deberíamos ir a ver? —.
— Claro que sí — Astrid fue la primera en adelantarse, tomando la iniciativa y sin esperar la opinión de los demás.
No tuvieron otra opción que seguirla, al parecer si estaba dispuesta a ir a donde fuera con tal de saber algo de Hiccup. El descenso fue muy complicado, debido al que terreno en general estaba muy empinado en esa zona, tuvieron que bajar con sumo cuidado, algunos casi sufren alguna caída, pero afortunadamente lograron conseguirlo con éxito. Se acercaron a la cascada pero fue lo mismo, no había rastro de él por ningún sitio. Al estar recorriendo la orilla del río, Astrid tropezó con algo en el suelo, y aunque al principio parecía que la culpable había sido una pequeña roca, no tardó mucho en darse cuenta de que no era así. Se agachó y recogió lo que estaba tirado en el suelo, que tenía forma alargada, y comprobó con miedo y preocupación que se trataba de la espada de Hiccup.
— No me digas que... — Ruffnut se acercó en cuanto vio el objeto que la otra rubia ahora tenía entre sus manos.
— ¿Esa es la espada de Hiccup? — preguntó Tuffnut en cuanto se acercó.
— Vaya, parece que el gordo tenía razón, algunos berserkers se llevaron a Hiccup — dijo Snotlout.
Sin embargo, Fishlegs habló mientras miraba la tierra a la orilla del río.
— Miren eso — señaló al lodo y la gravilla humedecidas por el agua — allí hay marcas de pisadas, son dos lineas diferentes, así que aquí estuvieron dos personas — comentó.
— ¿Sólo dos? — preguntó Ruffnut.
— Así es, y una de ellas tuvo que ser Hiccup — dijo.
— Eso no puede ser — volvió a decir Snotlout — dudo mucho que solo una persona haya sometido a Hiccup, aquí tiene que haber otra explicación —.
— Supongo que la única forma de averiguarlo es siguiendo el rastro y ver a dónde nos lleva — propuso Fishlegs.
— ¡Vamos a buscar al señor Hiccup! — dijo Gustav con fuerza.
— No se diga más, ¡vamos por más acción! — dijo Tuffnut corriendo como en la ocasión anterior.
Fue así como Fishlegs, Ruffnut y Gustav lo siguieron, preparándose para lo que sea que encontraran y creyendo que los otros dos que faltaban los estaban siguiendo. Pero no fue así, Astrid seguía en la misma posición que hace unos momentos, sosteniendo la espada de Hiccup y observándola, escuchó todo lo que dijo Fishlegs, pero ella estaba pensando en otra cosa. Finalmente decidió que tenían razón, tenían que buscar a Hiccup antes de que algo realmente malo pasara. El castaño tendría mucho que agradecerles después de eso, ¿qué clase de amigos no dudan en ir a buscarte cuando te pierdes?, sólo unos muy buenos. La rubia tomó la vaina que contenía la espada, se pasó la correa por la cabeza, y esta le quedó atravesada en el pecho, en diagonal, dejando la espada de Hiccup en su espalda, de la misma forma que él solía cargarla siempre.
— "No te preocupes Hiccup" — se dijo mentalmente — "quién sea que te haga daño me las va a pagar" — dijo mientras miraba decidida las huellas de pisadas marcadas en la tierra junto al río.
Sus frases de motivación que ella misma se decía mentalmente fueron interrumpidas al darse cuenta de que Snotlout estaba cerca de ella, mirando hacía el otro lado como si pensara en algo.
— ¿Que estás esperando? — le preguntó ella.
— Bueno, lo que pasa es que, olvidé mi mazo en aquel lugar, y voy a necesitarlo si es que tenemos que pelear — explicó él.
— No puede ser, ¿porqué eres tan distraído? — dijo la rubia, luego miró hacía donde él miraba — está bien, te acompañaré a buscarlo, pero tenemos que ir rápido — le dijo.
— ¿De verdad? — Snotlout se sorprendió un poco, pero no lo pensó mucho, como ella lo había dicho, tenían que actuar rápido — muy bien, ¡a correr! — dijo él.
Fue así como regresaron por dónde habían venido, al lugar anterior dónde habían estado, para buscar lo que a Snotlout se le olvidó, creían que los demás los esperarían en cuanto vieran que se regresaban.
(...)
Ella le ordenó a Hiccup que se pusiera los zapatos, después de todo, quería que se viera más o menos presentable. Al ver cómo el castaño recogía los zapatos y se los ponía, notó la espada junto a ellos. Ella la tomó y la analizó, dándose cuenta de que era una espada mágica, aunque era imposible saber que tipo de magia canalizaba. La tiró al suelo, no le interesaba saber si el chico usaba magia, tampoco dejaría que se la llevara, el hecho de que fuera armado podría levantar sospechas. Así fue como le ordenó que la siguiera, y lo llevó por un sendero del bosque, hasta dejar atrás la vegetación y llegar a una calle de piedra. El pueblo no era muy grande, era un pueblo en crecimiento antes de ser invadido y abandonado por sus anteriores habitantes. Casi a la orilla del pueblo destacaba una construcción por sobre las otras, una mansión que a todas luces pertenecía a los habitantes más adinerados de dicho pueblo, probablemente al alcalde y su familia. Fue allí a donde la chica se dirigió, acompañada por el castaño, se acercó a la entrada, adornada por jardineras y una gran puerta blanca con adornos dorados. Justamente allí había dos hombres, lucían ya muy adultos y a todas luces dignos de temer, cumplían la labor de guardias. Aún así, Heather se acercó como si como nada, después de todo era respetada por su grupo, no sólo por ser una de las pocas mujeres que había allí, si no por ser la segunda al mando, lo cual le daba cierta autoridad. Los guardias se alarmaron al ver al joven que acompañaba al chica, así que se pusieron en guardia.
— ¿Todo está bien jefa? — preguntó uno de ellos con precaución.
— Claro que sí — dijo ella sin darle importancia al asunto — me encontré a este tipo en el bosque, me parece sospechoso que anduviera rondando por ahí, así que lo llevaré con Dagur para interrogarlo — mintió ella, en realidad no haría eso.
— De acuerdo jefa, pase — los guardias se relajaron y la dejaron pasar.
Ella entró a dicho edificio, había unas cuantas personas dando vueltas, algunas se sorprendieron al ver a la chica acompañada, pero ella les dijo lo mismo que a los guardias. Luego de subir unas cuantas escaleras llegó a su habitación, al ser la segunda autoridad, tenía una habitación de la mansión para ella sola, una de las más lujosas, llena de muebles claramente costosos. Le ordenó a Hiccup que se sentara en la cama, y el chico obedeció sin más. Luego ella se agachó y recargó sus brazos en las rodillas de él.
— No te conozco, y tu tampoco me conocerás, pero me servirás para librarme de esa visita que no quiero atender — le contó ella — mi hermano siempre quiere que ande satisfaciendo a los hombres que quiere tener contentos, o a los que quiere convencer de algo, y eso no lo pienso seguir permitiendo — contó con frustración — por el momento tu serás la distracción, te esconderé aquí y cuando llegue la visita diré que te traje para interrogarte, ese será mi pretexto para no salir — explicó — me importa un carajo si después te matan —.
Aunque ella sabía que Hiccup en realidad no la escuchaba, aún así le contó todo lo que planeaba, era como una forma de hacerse creer que todo le saldría bien y se libraría de lo que le había pedido su hermano. Luego de eso, sólo quedaba esperar, así que decidió ordenarle al chico que le contestara algunas preguntas, para conocerlo mejor y pasar el rato. Pero cuando se disponía a hacerlo, escuchó pasos acercarse, y posteriormente que alguien tocaba la puerta. Corrió y agarró a Hiccup del brazo, lo jaló hasta el closet, abriéndolo y metiendo al chico allí dentro. La puerta se abrió mostrando a Dagur, justo en el momento en que la chica cerraba el closet. No sabía que tanto había visto él, y eso la mantenía sumamente nerviosa, se maldecía a si misma por no haber puesto el seguro a la puerta.
— ¿Qué estás haciendo hermanita? — preguntó Dagur aparentemente despreocupado.
— Yo...nada — le estaba costando disimular sus nervios — sólo buscada la ropa adecuada, ya sabes, para lo que me pediste — dijo ella.
— Ví que metías algo en el closet — dijo él.
— No, claro que no — trataba de sonar lo más relajada posible.
— Dejame ver, una revisada no está de más, ¿cierto? — dijo él con una sonrisa.
— Ya te dije que no hay nada — le dijo ella.
— Si no hubiera nada no insistirías tanto — comentó Dagur.
Se acercó al closet, y ella se hizo a un lado para dejarlo, ya no había nada que pudiera hacer, y si se oponía sabía que sería peor, le avergonzaba admitir que le temía a su propio hermano.
Él abrió la puerta y encontró al chico dentro del closet, con la mirada fija, quieto y sin expresión en su rostro. Parecía una especie de cadáver, sólo que con los ojos abiertos y respirando. Dagur lo agarró del cuello, lo sacó y lo lanzó contra el piso, el chico seguía quieto y sin expresión, tirado de espaldas al suelo.
— ¿Ves cómo si había algo? — dijo Dagur.
— Yo...sólo estaba — ella no sabía qué decir.
— Espero que tengas una buena explicación para esto, Heather, ¿la tienes verdad? — él la había llamado por su nombre, era la señal de que estaba molesto.
Ella conocía bien esa señal, fugaces recuerdos del pasado llegaron a ella, pero trató de desecharlos rápidamente.
— Lo que pasa es que...creí que — los recuerdos y el nerviosismo mezclados no la dejaban articular una frase coherente.
— ¿Podrías hablar bien?, que yo sepa no eres estúpida — le dijo él acercándose lentamente a ella — ¿o si lo eres? —.
— Yo sólo digo que...tal vez — la cercanía de él no la ayudaba.
— Dime, ¿eres estúpida? — siguió diciendo él aparentando tranquilidad.
— No — dijo ella simplemente.
— Yo sé que no, y también sé que puedes explicarme esto — le dijo Dagur — los guardias me informaron que habías traído a un chico, creí que no era verdad — comentó.
La chica maldijo con todas sus ganas a los guardias, ¿porqué diablos le informaron a Dagur si ella no lo ordenó?, pensó.
— Bueno, lo que pasa es que lo encontré en el bosque, buscando algo, y se me hizo sospechoso así que por eso lo traje — le explicó.
— Sí, eso mismo me dijeron los guardias — dijo Dagur — si no conociera tu magia prohibida me lo creería —.
— Es la verdad — se defendió.
— ¿Con quién crees que estás tratando?, no llegué hasta donde estoy siendo un idiota — dijo Dagur alzando un poco la voz — no necesitabas usar tu magia prohibida para traerlo aquí, podías someterlo con tu otra magia, y luego podíamos intimidarlo para que nos dijera que hacia allí — explicó — está claro que lo estás controlando para otra cosa —.
— Yo sólo quería... — Heather se debatía entre si decir la verdad o no.
—Creí que ya no tendríamos que pasar por esto — dijo él.
Después se acercó demasiado a ella, la tomó del cuello fuertemente y la empujó en contra de la pared, junto al closet, en donde la retuvo ejerciendo algo de presión.
— ¿No te me estarás ablandando verdad? — dijo Dagur muy cerca de ella — no te puedes ablandar ahora que hemos llegado tan lejos —.
— No, no me he ablandado — le dijo ella, aunque tratara de disimular, se podía escuchar el miedo en su voz.
— Entonces, ¿qué ocurre? —.
— Yo lo traje porque... — al final decidió decir la verdad — quería usarlo como pretexto para no atender a tu visita, no de la forma que tu quieres — explicó — ya me cansé de hacer eso, necesito un descanso —.
— ¿Ves como no era tan difícil? — dijo Dagur después de unos minutos pensarlo — sabes algo, has hecho un buen trabajo estos últimos años, te has ganado mi respeto y el del resto del grupo, y sólo por eso dejaré pasar este percance — comentó — pero sólo será en esta ocasión, la próxima vez te irá mal — advirtió.
— Sí, está claro — dijo ella obediente — ahora súeltame — pidió levemente.
— Escucha — habló él con voz baja, muy cerca de su oreja — no puedes echarte para atrás después de todo esto, nos hemos convertido en una de las tres organizaciones más poderosas, o mejor dicho dos — dijo él, redirigiéndose a que ahora sólo quedaban dos — ¿entiendes? —.
— Sí, lo entiendo — dijo ella débilmente — puedo ser igual que tú, o incluso mejor —.
— No, no quiero seas igual que yo, sólo quiero que seas dura y fría, que puedas afrontar cualquier cosa — le dijo él, soltándola y alejándose —ahora llevate a ese imbécil, matarlo, arrojalo al río, haz lo que quieras con él pero desaparecelo de aquí —.
— Sí...lo haré — dijo Heather tosiendo.
— Nos vemos luego — finalmente se alejó y salió por la puerta, cerrándola tras de sí.
Ella se quedó sola, tosió un poco más y luego miró al chico en el suelo, recordó todo lo que había vívido en el pasado, y lo peor es que todo eso fue provocado por su propio hermano. Odiaba sentirse intimidada por él, odiaba tener miedo, pero sobre todo, lo odiaba a él. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que la amenazó, ya casi había olvidado todo y seguir con su vida como si nada hubiera pasado, pero de alguna forma, sus recuerdos siempre regresaban. Decidió ordenarle al chico que se pusiera de pie, debía encontrar la forma de deshacerse de él, ya no le serviría.
(...)
Corrieron por el bosque, siguiendo el mismo rumbo que siguieron anteriormente, y a toda la velocidad que podían. Se les complicó un poco debido al terreno irregular, y a las múltiples rocas y ramas regadas por todas partes. Finalmente, sin saber muy bien el tiempo que les tomó, se acercaron a esa parte del bosque donde habían estado, esa especie de claro despejado donde dejaron la ofrenda, y donde Snotlout olvidó su arma. Cuando ya casi llegaban, el pelinegro vio que Astrid se detenía abruptamente, así que él también se detuvo.
— ¿Que ocurre? — le preguntó.
— ¿No oyes eso? — dijo ella hablando en voz muy baja.
— ¿Oír qué? — dijo Snotlout confundido — ¿y porqué susurras? —.
— Se escucha como una respiración, pero una muy grande — dijo la rubia.
Snotlout se quedó quieto y callado, tratando de escuchar todo a su alrededor, no tardó en notar que la chica tenía razón, se escuchaba una respiración, pero no era una respiración humana, más parecía la de alguna especie de animal grande.
— Oh no, ¿será un oso o algo así? — fue lo primero que pensó el chico.
— No creo que haya osos por aquí — le dijo ella.
— Da igual, puedo contra un oso — Snotlout se dirigió de nuevo hacia allá.
— Espera, mejor vamos despacio, no sabemos que es — sugirió ella.
Fue así como caminaron a través de un montón de arbustos, que les tapaban la visión y los separaba de su destino, poco a poco lo que estaba frente a ellos se fue revelando, hasta que dejaron atrás los arbustos y observaron al responsable de tales sonidos.
— Oh demonios — Snotlout realmente no se lo creía — esto no puede ser posible —.
— Yo tampoco me lo creo — dijo ella igual de asombrada — pero esto significa que Hiccup tenía razón — no sabía porqué, pero le alegraba saber eso.
Frente a ellos se encontraba un dragón de color negro, exactamente el mismo que los ayudó en aquella pelea contra los marginados hace casi dos meses. Se hallaba olfateando todo lo que ellos le habían dejado, olió los conejos cazados por Snotlout, pero no les hizo mucho caso y tampoco hizo por comérselos, al parecer no eran de su agrado. Conforme pasaba el tiempo, la rubia tomó la decisión de acercarse y llamarlo, para ver que era lo que hacía, aún le sorprendía ver a un dragón con sus propios ojos, pero ya lo había visto anteriormente y supuso que ya no debía darle tanta importancia.
— Oye, no te acerques tanto — le dijo Snotlout, para evitar que ella se siguiera acercando, aún así se mantuvo alejado.
— Hola — dijo ella en cuanto estuvo a unos cuantos metros del dragón, no sabía como reaccionaría, así que decidió mantener una distancia mas o menos prudente.
En cuanto escuchó la voz, el dragón se volteó y miró fijamente a la chica, luego comenzó a gruñir y a alejarse lentamente.
— Tranquilo, no te haré daño, soy tu amiga — le dijo Astrid para intentar tranquilizarlo.
El dragón siguió avanzando lentamente hacía atrás, con cautela, mientras miraba fijamente a la rubia, ella pudo notar que el dragón tenía el hocico un poco abierto y enseñaba un poco los dientes, eso le llamó la atención ya que ella no recordaba habérselos visto anteriormente. Se siguió acercando, lentamente y sin movimientos bruscos, mientras estiraba uno de sus brazos hacía delante con la palma extendida. En realidad la rubia no sabía porqué hizo ese movimiento, sólo lo hizo por hacerlo, como si de alguna forma ya lo supiera, o ya hubiera vivido la experiencia anteriormente.
— "¿Qué es lo que está pensando?, ¡esta loca!" — pensó Snotlout al ver todo eso, quería acercarse a alejar a Astrid de allí, pero no sabía si sería buena idea.
(...)
Había una isla muy remota a cientos de kilómetros al norte, una isla que a todas luces lucía inhóspita y peligrosa. Nunca nadie se había aventurado a entrar allí, ya que la isla era en su mayoría selva, y no parecía que hubiera algo interesante como para arriesgarse a entrar. Pero eso era un error, si que había algo interesante allí, la isla estaba habitada por dragones, tal vez los únicos que quedaban en el mundo. Además de que no estaba completamente inhabitada, allí vivía un hombre, uno solo. El hombre construyó una pequeña cabaña, donde podía refugiarse, también cuidaba a los dragones que allí vivían, de diferentes tipos y especies.
En ese momento se encontraba frente a una cueva, dónde una peculiar dragona salía para ver lo que traía su cuidador.
— Aquí tienes chica — dijo él dejando frente a ella una pila de pesados.
La dragona se agachó y comenzó a comer, se trataba de una dragona de color azul, con púas saliendo de distintas partes de su cuerpo, algunas de la cabeza, otras del lomo, etc. El hombre que la cuidaba, a ella y al resto de dragones, era un hombre con una barba blanca y arrugas, claramente un anciano.
— Se que estás preocupada por tu amigo — le dijo el anciano mientras la veía comer — yo también lo estoy, hace más de 7 meses que envié a Toothlees a buscarla y traerla aquí, y no ha vuelto — dijo pensativo — espero que no haya sido capturado, o peor aún, que lo hayan matado, sería una pena ya que él es el último furia nocturna que queda, eran una especie increíble — dijo.
Se quedó mirando cómo la dragona comía, hasta que finalmente terminó, ella lo miró fijamente y luego hizo algunos sonidos y pequeños gruñidos.
— Sé que quieres ir a buscarlo, pero no puedo arriesgarte a ti también Stormfly — le dijo él, acercándose para acariciar el hocico de ella, la dragona se dejó — tienes que estar bien para cuando ella regrese, mi querida Camicazi — dijo él con melancolía — ya quiero verte —.
Se quedó un rato más con la dragona, era cierto lo que dijo, no la enviaría a buscar a Toothlees, pero estaba pensando en que si el dragón no volvía pronto, enviaría a cierta dragona de la especie "gronckle" a buscarlo, después de todo esa especie era la que más ejemplares tenía todavía.
Continuará en el Capítulo 15: "Revelaciones, Parte 1".
En el próximo capítulo veremos a Astrid y Snotlout intentando domesticar al dragón, veremos que hacen el resto del equipo para rescatar a Hiccup y también veremos como funciona exactamente la magia de Heather y el cómo pudo controlar a Hiccup.
Probablemente tienen algunas dudas, y más con esa escena del final de este capítulo, pero tengan paciencia, ya verán como poco a poco todo se irá aclarando. La historia va quedando muy bien, incluso ya casi la tengo planeada toda, sólo les puedo decir que todavía falta para llegar incluso a la mitad de ella, así que todavía queda mucho por ver.
Les agradezco a todos los que se toman el tiempo de votar y comentar, y también a los que leen sin mostrar señales de su existencia, con el hecho de lean es suficiente.
