La Última Misión

Capítulo VI

Los resultados de los exámenes habían demorado más de lo que habían pensado. A mediados de julio avisaron que las calificaciones se darían a conocer en el comienzo de las jornadas de clases, por principios de septiembre.

- ¡Esto es injusto! –gritaba Franny -¿Nos quieren hacer esperar para qué? ¿Para matarnos de los nervios? ¡Tenemos el derecho de saber cómo nos fue!

- No hagas berrinche –decía Renata –Podemos vivir con la duda un poco de tiempo. Dejemos de preocuparnos por las pruebas. Mejor esperemos tranquilamente a que termine el verano.

- ¡Pero esto dura una eternidad!

- ¿Y no es eso la mejor parte de todo esto?


Ese verano fue avanzando lentamente hasta terminar. La vida de estos tres muchachos, junto Wesh, el mayor del grupo lleno de aventuras y diversiones en grande. Pero nadie imaginaría que tendría que terminar lo mejor que le puede pasar a un joven para la aventura más grande de su infancia…

Todo comenzó el día anterior al inicio de las clases.

"Se supone que hoy deberían entregarnos las notas" –pensaba la peliverdeazulada al despertar ¡Y para su sorpresa debajo de la puerta estaba un sobre! Inmediatamente la recogió y con una tijera del escritorio de su habitación - A ver… ¿qué dice?…

Señorita Renata Abbott:

Usted rindió el examen de admisión a secundaria en esta Academia. Los siguientes son los resultados:

Ortografía: 10

Gramática: 10

Aritmética: 10

Geometría: 10

Álgebra: 10

Física: 8

Química: 6

Biología: 10

Historia: 9

Geografía: 10

Campo Espionaje y Artes Lógicas: 9

Promedio: 9,2

En consecuente, usted, de acuerdo al promedio entre sus calificaciones en la prueba y las notas de todos los años cursando en esta Academia, usted se gradúa de primaria a secundaria.

Facultad asignada: Agente

- Uf… si no hubiese pasado lo de la explosión con el veneno en ese año, sí que hubiera tenido un 10 en Química.

De pronto golpearon la puerta del dormitorio.

- ¿Quién es? –preguntó la niña.

- ¡Soy Danny!

- ¡Danny! ¡Tú sabes qué no puedes venir de esa forma al edificio de las chicas! ¡Está prohibido!

- Seh, pero la situación lo amerita ¡Abre la puerta!

Renata la abrió y en ella entró el chico castaño, sin lentes, con el cabello alborotado y todavía en pijama. A su amiga le dieron unas ganas tremendas de reírse.

- ¿Y cómo te fue? ¡Muestra muestra!

- ¡Ay, por favor! Ten paciencia, que el mundo no se va acabar porque no lo veas –se burlaba ella –Veamos… ¡Pasé!

- ¿En serio? ¡Por supuesto qué pasaste! ¿Qué no era obvio? ¡Déjate de tonterías, que quiero saber a qué clase pasaste!

- Ah, perdón, "señor malhumorado"… ¡Soy agente, tonto!

- ¿De veras? ¡Yo también! ¿Y con qué promedio pasaste?

- Te lo digo si tú me dejas leer tu sobre.

- Si estás con esas… -y le lanzó los papeles. Casi se desparraman por el suelo que Renata tuvo que sujetarlos bien fuerte cuando los tuvo en sus brazos. Antes de leer le sacó la lengua a su Danny como si fuera una niña chica.

Señor Daniel Flynn:

Usted rindió el examen de admisión a secundaria en esta Academia. Los siguientes son los resultados:

Ortografía: 6

Gramática: 8

Aritmética: 10

Geometría: 10

Álgebra: 10

Física: 8

Química: 10

Biología: 8

Historia: 10

Geografía: 10

Campo Espionaje y Artes Lógicas: 9

Promedio: 9

En consecuente, usted, de acuerdo al promedio entre sus calificaciones en la prueba y las notas de todos los años cursando en esta Academia, usted se gradúa de primaria a secundaria.

Facultad asignada: Agente

- ¡Ja! ¡Te gané!

- ¿Cómo que me ganaste? –dijo el chico furioso -¿Qué promedio tuviste?

- 9,2 ¡Soy más inteligente que tú!

- Pero tú sacaste un 6 en Química por lo tonta que fuiste en no reforzar esa asignatura –y se comenzó a reír.

- ¡Qué arrogante eres! ¡Y mira! ¡Te fue mal en las dos asignaturas de Lenguaje! ¿A qué llamas a eso?

- Uh, golpe bajo…

- Calladito te ves más bonito. Deja de presumir tus notas… espera…

- ¿Qué?

- Oye… ¿y Franny?

- ¿No que ustedes comparten la misma habitación?

- Eso se supone… pero… ella no está aquí… ¿a dónde habrá ido? ¡Mira, allá viene!

En efecto como la chica decía, Francine regresaba al dormitorio con un sobre en sus manos. ¿Qué extraño? El de ella era azul, mientras que los de la mayoría eran de color blanco… ¿qué significaba entonces?

- ¡Franny! –la saludaron sus amigos -¿Y?

- ¿Y qué? –se extrañó arqueando las cejas.

- ¿Qué cuentas?

- Ah, bueno… -respondió con voz cansada –Solo que…

Y les mostró su carta. Con curiosidad, quién la leyó fue el de los lentes. La examinó antes y a medida que iba leyendo párrafo por párrafo sus ojos se agrandaban hasta llegar al porte de platos.

- ¿Qué? ¿Qué pasa? –se asustó la peliverdeazulada.

- Pues… -le entregó para que lo supiera por sí misma.

Señorita Francine Bouvier:

Usted rindió el examen de admisión a secundaria en esta Academia. Los siguientes son los resultados:

Ortografía: 10

Gramática: 10

Aritmética: 10

Geometría: 10

Álgebra: 10

Física: 10

Química: 10

Biología: 10

Historia: 10

Geografía: 10

Campo Espionaje y Artes Lógicas: 10

Promedio: 10

En consecuente, usted, de acuerdo al promedio entre sus calificaciones en la prueba y las notas de todos los años cursando en esta Academia, usted se gradúa de primaria a secundaria.

Facultad asignada: Espía

- Espera –comenzó a decir cuando terminó –Quiere decir esto que… ¿eres una espía?

Franny asintió solamente. Parecía no estar muy entusiasmada con la noticia.

- Esto debe ser una broma –agregó -¡Tuviste 10 en todo!

- Debe ser suerte –contestó Franny.

- Fuiste la que más estudiaste de los tres ¡Era obvio que aprobarías! ¿No estás feliz? –dijo el castaño.

- Pues… no quería separarme de ustedes… creo que es inevitable –decía mientras en su rostro se dibujaba una triste sonrisa.

- Oh, amiga… no te sientas mal por eso –la abrazaba Danny -¡Siempre vamos a ser amigos, no importan las circunstancias! Tal vez no nos veremos mucho, pero tú siempre nos recordarás y nosotros también… ¿Cierto, Renny?

- ¿Ah? Seh, sí, sí… -respondió ella, alejándose.

Al muchacho no le convenció mucho las palabras.

- Déjame hablarle un poco…

- ¿Ves? Ella me odia. Seguro que está molesta conmigo. Sabía qué si llegara a pasar lo de que uno de nosotros se volviera espía, tendríamos que aceptarlo… ahora sé que nunca estuvo dispuesta al trato…

- Tú lo dijiste, que estarías feliz por quién llegara a serlo. ¿Por qué no estás feliz? Tú eres la espía, eso es lo mejor que pude haber imaginado de ti…


La joven Renata observaba el campus de la Academia desde el balcón de su pieza. Allí contemplaba cada vez que le perturbaba algo que sucedía. Sin hacer ruido, Danny se acercó sigilosamente para que ella no sintiera que estaba a su lado. De puntitas caminaba, pero su cuidado resultó en vano.

- Sé que estás allí, Danny –dijo de pronto, mientras el otro se preguntaba si falló en algo para que se diera cuenta.

- ¿Eh? ¿Cómo supiste?

- Ay, amigo… eres tan predecible… te crees complicado, pero para mí resultas ser como un libro abierto que puedo leer cuando sea y como quiera.

- Qué presumida eres…

- ¿Presumida? Una cosa es presumir y otra creerse lo que se es.

- Seh, lo que tú digas… Cambiemos de tema, ¿y por qué ese repentino escape?

- ¿Escape? ¿Qué crees que soy? ¿Un conejo?

- Pues con esos dientes que tienes no te haría mal unos frenos –y se largó a reír el niño.

- ¡Grosero!

- No me importa lo que digas, crees que puedes ganarme con tu lógica absurda.

- Oh, absurda, y tú con tus respuestas que no tienen ninguna utilidad.

- ¿Me estás diciendo inútil?

- No, dije que tus respuestas lo eran, pero si le vez de esa forma, entonces podría decir qué eres un inútil…

- ¡Ya, yo vine para otra cosa y te metes en otra! Sé que te pones así cuando te molesta algo, y lo que te molesta es que Franny se convierta en espía, estudie en otro grado y no la veamos más ¿Eso es?

- ¿Qué? ¡No es eso!

- ¡Mira, yo sé que lo es! ¡Te tirita el ojo!

- ¡No es cierto!

- ¡Qué sí, sí lo es! Renny, reconoce que estás enojada por lo que te dije. No vas a estar furiosa solamente porque Francine estudiará algo diferente… ella está triste porque tú estás así…

- ¿En serio?

- Lo que menos quiere es que nosotros estemos tristes o enojados por su causa…

- Bueno… solo quedará la resignación…

- ¿Resignarse? OK, es un comienzo, mas lo que te aconsejaría es que la apoyaras en estos últimos días. Nosotros no elegimos venir aquí, pero hay que reconocer que es lo mejor que nos pudo haber pasado. Afuera no teníamos futuro…

- Quién sabe, Danny… tal vez tú no, pero yo he visto por completo cómo es el mundo allá afuera, en libertad…


- Ah, no exageres, Franny –consolaba Wesh a la pelimorada -¡Serás una espía! ¡Qué cosas no daría por serlo!

- ¡No digas eso! –le hizo un zape -¿Acaso nos dejarías botados por un simple cargo?

- Bueno… daría todo excepto la amistad que tengo con ustedes ¡Mas deberías estar feliz! Además… te tengo un regalo.

- ¿Regalo? –gritó sobresaltada -¿Regalo? ¿Cómo que regalo? ¿Para mí? ¿Qué clase de regalo?

- Repetiste mucho la palabra "regalo".

- Déjate de decir tonterías y dámelo.

- No te lo puedo dar.

- ¿Por qué no?

- No te lo daré si no te veo una sonrisa en esa hermosa carita que tienes –le replicó el morocho –Así que regálame eso y yo te daré la sorpresa.

- Eres realmente detestable…

- Oh, no, con esas palabritas feas menos te mostraré lo que te tengo.

- Bueno… si tú lo dices… -y con menos ganas que una gallina que no puede volar, intentó sonreír y lo logró, mas aquella sonrisa estaba algo chueca.

- Con eso me basta ¡Ten! –y le pasó un pequeño artefacto extraño. Medía menos de 5 centímetros, era plateado con azul y tenía una cadena del mismo color para colgarlo al cuello. Inmediatamente ella se lo puso alrededor del suyo, ordenando su cabello.

- ¡Qué lindo, un collar! –se emocionó.

- ¿Collar? ¡No es un collar! Bueno… se usa como uno para aparentar que lo es. Es un simple pendrive…

- ¿Pendrive?

- ¿Acaso no escuchaste la clase de Tecnología?

- ¿Para qué, si no tenía prueba?

- Ay, que tonta… un pendrive es un dispositivo USB que puede almacenar grandes cantidades de archivos digitales con solo conectarlo a una computadora. En el mundo exterior no existen muchos, solo nuestra organización los posee por ahora y te entregan uno cuando te gradúas… creo que es demasiado tiempo para ti, ya que eres madura y sé que con esta cosa le darás un buen uso…

- ¡Wow! ¡Es increíble! ¿Y cómo lo conseguiste?

- Sé que es feo decir cómo lo hice, pero me escabullí por el Laboratorio de Tecnología y Ciencias para conseguir uno. Oí que los guardaban allí y me propuse regalarte uno.

- Hmmm… para la próxima prométeme una cosa.

- ¿Qué?

- Que cuando hagas locuras, invítame porque también quiero participar –respondió Francine soltando una carcajada.

- ¡Jajaja!, en definitiva eres una malcriada.

- ¿Tú crees? Bueno… así soy, je.

Sin previo aviso, hubo un apagón, dejando a oscuras los lugares cerrados de la escuela. No pasó más de un minuto cuando se oyó una explosión subterránea y al instante regresó la luz.

- ¿Qué sucedió? –murmuró la niña.

- ¡Chicos, chicos! ¿Están bien? –llegaron corriendo Renata y Danny.

- Sí, eso… ¡Cuidado!

Cientos de cáscaras de naranja volaron desde el suelo hacia arriba, para luego volver a caer a tierra, cayendo en tejados, árboles, e incluso se metían por las ventanas inundando las habitaciones de los estudiantes, además de los salones de clases y oficinas de los profesores.

Ya terminada la lluvia de naranjas, el director de la escuela salió furioso a ver la escena.

- ¡Quién fue el maldito mocoso que destruyó mi hermosa Academia! –vociferó Monograma -¡Respondan!

Nadie dijo una palabra, ni siquiera para toser.

- ¡Respondan o si no les saco la cabeza uno a uno! ¡Empezando por él! –y agarró del cuello a Danny, impidiéndole respirar.

- ¡Danny! –trató de salvarlo Renata, mas Wesh la detuvo.

- Si intervienes será peor –le contestó en un susurro. Ante esa respuesta, ella no podía hacer nada.

- ¡Director! –le fue a su encuentro el profesor William, que se encontraba embarrado en jugo de naranja -¡Por favor, suelte al niño!

- ¡Estos estudiantes deben saber quienes mandan aquí! ¡Si no les demostramos las consecuencias de sus actos, jamás aprenderán a ser buenos agentes y espías!

- ¡Señor, estos niños no tienen la culpa! ¡Tal vez solo fue una simple fuga de la bodega de alimentos!

- ¡No! Si fuera así yo lo sabría. Esto fue hecho por rebeldes, que no quieren volver a clases el día de mañana…

- Este… señor, le prometo que antes que termine esta semana encontraremos al o los responsables de esto, pero suelte al alumno, por favor.

- Por estas situaciones se te considera el maestro más débil de toda la Academia –mientras decía estas palabras, liberó al castaño, quién se alejó de inmediato hasta sus amigos sobándose la nuca –Mas si no cumples lo que me dijiste, tomaré a ese flacucho y lo llevaré a las fosas subterráneas hasta que termine su enseñanza en esta institución ¿Le quedó claro?

- Sí… señor – manifestó en forma entrecortada.

Los dos tomaron caminos separados dejando a los niños perplejos.

- ¿Y ahora qué hacemos? –suspiró Francine –No podrá descubrir quiénes fueron lo que hicieron explotar la bodega ¡Es muy poco tiempo para una investigación para una sola persona!

- Será mejor que vayas empacando tus cosas, Danny. Te espera una larga estadía en el sótano –decía Wesh, lo que no animaba mucho al chico de los lentes.

Mientras tanto, Renata pensaba en alguna solución del dilema de su compañero.

- ¡Oigan! ¿Y si nosotros resolvemos el misterio? ¡No puede ser tan difícil para un grupo como el nuestro! –propuso la de cabello verdeazulado.

- Por favor… somos solo niños… ¿quién nos haría caso, si descubriéramos por suerte el responsable? –contrapuso pesimista Danny –Será mejor que me vaya despidiendo…

- ¡No digas eso! ¿Qué no es nada imposible? ¡Somos tres agentes y una espía y juntos resolveremos este misterio!

Continuará...