La Última Misión

Capítulo XV

- Discúlpame, Anne lo de abajo… -susurró cabizbajo Doof –Yo no quise…

- Sé que no fue culpa tuya… solo pasó ya…

- Sí, pero pude haberlo evitado. Olvidemos lo que pasó y hablemos…

De un pequeño refrigerador que tenía Heinz en su dormitorio, sacó jugo y lo sirvió en un par de vasos.

- ¿Siempre tu familia ha sido así contigo? –preguntó sorprendida.

- Uno se acostumbra… viviendo 21 años en la miseria… pensaba que venir a Estados Unidos me daría nuevas oportunidades y me trajo más problemas.

- Ha sido muy difícil para ti, ¿no?

- No te mentiré… sí, sí lo es…

- Seguro tu novia te apoya mucho…

- ¿Novia? –se atragantó el joven científico -¡Para nada! No tengo novia…

- ¿No tienes? ¡Qué bien! Quise decir… qué pena…

- Bueno… salí con varias chicas lindas… solo citas, pero no salieron muy bien que digamos…

- Debí suponerlo, aunque seguro estaban ciegas de no seguir contigo…

- Seh… ciegas… Voy a buscar unas galletas, no tardo…

Doof salió por la puerta de la habitación. Francine quedó sola, contemplando las paredes.

Sobre el escritorio pudo observar que habían unos planos. Si querer los revisó, curiosa. Eran algunos de Danny, y otros de Heinz, mas le llamó la atención un detalle: estos tenían propósitos malignos.

"Pero qué… Doof hizo esto…" –fue revisándolos uno por uno, hasta que al llegar al final encontró un plano muy llamativo.

Este era de un inador, a nombre de un tal hombre apodado "Destructicom". Era un aparato que permitía quemar el sol, aunque en cierto sentido, el término "quemar" significaba apagarlo con hierro. Por lo que había aprendido en la clase de Química, Franny sabía que el hierro era capaz de destruir una estrella.

- No puede ser… él t-trabaja para… ¡Destructicom!

- ¿Ah? –dijo una voz. Francine volteó su vista y vio que era Heinz, quien venía con una bandeja llena de galletas, como lo había dicho.

- Y-y-yoooo… ¡No vi nada! Ahora recordé que debo regresar a mi departamento…

- ¿Sucede algo? –preguntó inocentemente Doof -¿Te llevo?

- ¡No! No gracias… ya has hecho mucho por mí… este… ¡Que tengas una buena noche!

Y antes de partir, besó rápidamente al castaño en la mejilla, dejándolo atontado. Al irse, observó que en el suelo había una tarjeta, a nombre de el profesor Destructicom, con dirección de su guarida. La recogió y la guardó en su chaqueta.

"No lo creo… ¡Simplemente no lo creo! Él no puede ser su estudiante…"


Habían seguido varias horas y estaba a punto de ser las 12 de la noche. Ya a esas horas, Danny iba llegando a su departamento, donde sus amigos lo esperaban ansiosos de noticias acerca de su relación con Linda.

Ni siquiera se había limpiado la cara, que estaba llena de marcas de los labios de la pelirroja, y venía rojo, que cualquiera podría haber pensando que había estado bebiendo.

Cualquiera tiene sus conclusiones…

- ¡Danny! –lo recibió entusiasta Wesh, quien bebía una soda junto a Renata- ¡Debiste haberla pasado bien para llegar a estas horas...! Y de esta manera –y lanzó una carcajada pícara.

- ¿De qué hablas? –se extrañó el castaño.

El moreno, carraspeando insinuó indicando su propia cara.

- ¡Oh! –se sonrojó el americano –Lo siento… -y se limpió su rostro con la manga de su camisa -¿Estoy mejor?

- ¡Cuenta! ¡Cuenta! ¡Cuenta! –saltaba eufórico el chico pelinegro.

- Pues… es oficial –respondió.

Renny, quien escuchaba todo, aparentando indiferencia, se sintió totalmente desesperanzada.

- Me alegro por ti –le dijo la peliverdeazulada esbozando una sonrisa triste.

- ¡Gracias, Renny! –exclamó Daniel, quien era muy despistado para darse cuenta de lo que sentía su mejor amiga en el fondo -¿Estás contento, Wesh?

- ¡Contento y muy satisfecho! Ahora que perdiste tu libertad, dime ¿Cómo se siente besar una pelirroja?

- ¡Uf! Como noquear a 100 escuadrones enemigos en una misión, esa sensación multiplícala por mil…

- ¡Wow! Debo buscar una novia… Por cierto, vas a ver la cara que pone Franny cuando lo sepa…

- ¡Y adivina con quién está esa coqueta francesa! –susurró misteriosa la joven.

- ¿Eh? No adivino… ¿Con quién? –preguntó el de lentes.

- ¿Cómo puedes ser tan idiota y ciego? ¡Con Doof, tu amigo de la universidad!

- ¿Heinz? ¡No me lo creo!

- Pues créelo… ya tenemos a dos perdidos…

Y hablando de la reina de Roma, tocaron la puerta y al abrirla, entró la aludida Francine, solo que al contrario de Danny con su novia, ella venía muy preocupada y pensando en lo sucedido.

- ¡¿Y por qué viene con esa carita, la suertuda? –bromeaba Danny.

Pero Franny no respondió a lo dicho, sino que le dirigió una mirada asesina, y sacó de su bolsillo la tarjeta que sustrajo de la casa de Doofenshmirtz.

- Esto es lo que encontré –musitó seria la mujer de cabello morado.

Wesh, quien solo la observó a simple vista subestimó el papelillo.

- ¿Esto? Es solo una tarjeta ordinaria –respondió el desubicado.

- ¡Toma enserio este asunto, Wesh! –gritó dando a entender al grupo que ella era la líder. Dando un suspiro dijo lo siguiente –Compañeros… Doof es un cómplice de Destructicom.

- ¡¿QUÉ QUÉ? –fue lo único que atinaron a decir los demás impresionados por la acusación de la francesa.

"¡Oh… no! ¡Todo esto es mi culpa!" –se decía Danny para sus adentros –"Si llega a saber que yo fui el que construyó gran parte de esa arma, Francine, por muy amiga mía que sea siempre dejará su trabajo encima de mí y me denunciará a la agencia… ¿Qué hago? Si digo la verdad, tomarán la culpa de Doof como mía y no lo llevarán a prisión… mas, me destituirían de la organización…"

- ¡Presta atención, Daniel! –le ordenó Francine, en su tono autoritario -¿Eres parte de nosotros?

- Este… sí, mi superior –dijo el castaño.

- Muy bien… chicos… me duele mucho decir lo siguiente, pero aquí vine por mi misión. Doof ha sido muy bueno conmigo, y sé Danny, cuánto para ti significa tu amigo. Pero reglas son reglas… deberé informárselo a Wanda…


El día siguiente los tres agentes y la líder espía fueron a la respectiva base secreta ára comunicarse con su jefa. Danny aún sentía esos remordimientos. Aunque mintiera, tarde o temprano, en la investigación sabrían la verdad, así que si de todos modos lo destituirían de sus funciones, lo harían por cómplice accidental, y no por mentiroso y mal amigo.

Francine pulsó los respectivos botones para entrar en comunicación con Wanda. El de lentes sudaba entero. Era obvio que estaba nervioso.

En la pantalla de la guarida, apareció una imagen.

- ¡Buenos días, agentes y espía! –saludó la mujer –Espero que sus informes sean los esperados en su misión.

- Afirmativo. Tenemos a un posible cómplice del profesor Destructicom. Es un estudiante de la universidad a la que asistimos. Su nombre es Heinz Doofenshmirtz, y puede que a quien buscamos no haya fabricado el arma, sino que usó o ofreció a que este sujeto lo hiciera.

- ¿Este Heinz Doofenshmirtz?

Y se mostró en la pantalla la foto del joven alemán encorvado.

- Afirmativo, mayor.

- Muy bien. ¿Estás segura que él está conscientemente aliado con nuestro objetivo principal?

- No puedo asegurarlo del todo. Mas creo que si hacemos algunas investigaciones e interrogamos a este sospechoso podremos saber más de lo que puede saber.

¿Interrogarlo? Danny ya no podía más. Fue cuando rompió su silencio.

- ¿Me acepta permiso para hablar? –habló el castaño.

Intrigada, Wanda levantó una ceja.

- Permiso concedido –le contestó interesada.

- Gracias. Bien… no es fácil decir esto… pero creo que se cometería una gran injusticia si acusaran a Heinz Doofenshmirtz de haber fabricado.

Todos quedaron sorprendidos ante lo dicho por el chico americano.

- Agente, sabemos que Doofenshmirtz es tu amigo, mas recuerda que…

- El código de la organización dice que el trabajo va primero que las relaciones personales, lo sé, mi superiora, pero tengo pruebas que Heinz no fue quien la fabricó. Al menos, no totalmente…

- Si te explicaras mejor entenderíamos, ¿qué quieres decir con esto?

En palabras entrecortadas, Daniel dijo trémulo lo siguiente:

- Pues… que yo fui quien fabricó el inador para el plan de "incendiar el sol"…

Los presentes quedaron boquiabiertos con la confesión.

- ¡Pero no lo hice a propósito! –se excusó él, pero nadie escuchó su defensa.

- Agente D.F.6083 –dijo en voz seria la mayor –Recoge tus cosas, deja tu uniforme a la salida y quiero tu sombrero en el escritorio.

- ¿Qué? –se horrorizó, sabiendo lo que significaban aquellas palabras.

- Estás destituido de esta agencia. No serás juzgado en la corte marcial, pero lo que hiciste merece la denegación de nuestra institución –explicó con dureza Wanda –Podrás seguir con tu vida como civil, bajo la pena de desmemorización si revelas la existencia de la O.W.C.A. Ahora deberás pagar solo tus estudios.

- P-p-pero…

- Vete y tus ex-compañeros seguirán con la misión. Tienes prohibido intervenir en ella. Hoy sus cosas serán despachadas y trasladadas a otro alojamiento. Tampoco podrás hablar con ellos…

Continuará...