La Última Misión

Capítulo XVII

Renata que estaba con sus demás compañeros rumbo a su nuevo hospedaje, sintió una ligera perturbación en el equilibrio.

- ¡Ya! –la regañó Francine -¡Deja de pensar en Danny! ¡No sirve llorar sobre la leche derramada!

- No… no es eso… creo que olvidé algo… ¡Ah sí! Dejé algo olvidado en el salón, eso es todo ¡Voy a buscarlo!

Sin que la líder de la operación le diera el permiso, se fue corriendo de allí en dirección al campus de la universidad.

- Discúlpeme, puede decirme… -intentaba preguntarle a la gente que pasaba, pero ninguna tenía la voluntad de detenerse, o peor, le daban un gesto de desprecio, sin ninguna preocupación.

Iba por otra persona para decirle, cuando chocó bruscamente hombro a hombro con alguien.

- ¿Doof?

- ¿Renata? ¿Qué haces aquí?

- ¡Oh, Doof! ¡Me alegro de verte!

- Lamentablemente yo no puedo decir lo mismo –murmuró el castaño, con una mueca de disgusto dibujado en su rostro, pero la joven la escuchó claramente.

- Bueno… necesito saber urgentemente dónde está Danny… y como tú eres cercano a él…

- ¡No sé dónde puede estar! –respondió tajante – De todos modos, debe estar muy ocupado para el Festival con su noviecita…

Lo dijo en un tono tan sarcástico, que la peliverdeazulada se sintió muy herida con el comentario, ya que lo había dicho en un tono haciendo alusión a sus sentimientos del desaparecido.

Ofendida, cambió su actitud amable por una seria y autoritaria. Acorraló en un rincón al chico alemán, observando cada uno de sus movimientos, incluyendo la respiración, según lo que la academia les había enseñado a ella y sus amigos sobre estudiar el comportamiento humano en situaciones en las que se le sorprendía en alguna cosa mala.

- Heinz… -habló ella luego de examinar sus reflejos –Sabes algo que no sé, y quiero saberlo…

- Debes estar bromeando –rió nervioso Doofenshmirtz, claramente estaba ocultando algo.

Y observando Renata que este había dado un paso en falso, al acomodarse en la pared en que estaba acorralado, agarró el brazo derecho a la espalda, con la cara apegada al muro. Era una llave para inmovilizarlo.

Doof gritaba de dolor.

- ¡Ay, ay! ¡¿Qué quieres de mí?

- ¡Tú sabes lo que quiero! ¡Dónde está Danny!

- ¡¿E-eres una agente, n-no? ¡Así actúan ellos! ¡Tonta! ¡Acabas de decirme quién eres en realidad, y también sé quién es tu Danny!

- ¡Ah! Si ya lo sabes… –y torció cada vez más el brazo, para que sintiera más dolor, aunque sin herirlo. Se oía como el muchacho se quejaba –Con esta maniobra puedo arrancarte tu brazo entero si así son mis deseos, y nadie te defenderá. Si quieres conservar todas tus lindas partes de tu cuerpo enteras ¡¿Dónde está Danny, dime ahora ya?

Intentando Heinz resistirse a la orden con todas sus fuerzas, el dolor era tan insoportable, que ya no aguantó más y el joven se desplomó en el suelo exhausto.

"Creo que fui demasiado dura con él…" -pensó Renata, pero se equivocaba.

El alemán todavía estaba consciente. Débilmente abrió los ojos, observando fijamente los iris verdes de la mujer.

- Él… él está en… las bodegas de la Danville Arena… Destructicom lo capturó -y luego de susurrar esto último, se desmayó.


Ya no había esperanzas para Danny. Habiendo pasado unos minutos, fue despertando poco a poco, al principio sintiendo un leve mareo y dolor de cabeza. Pero no podía mover sus piernas. No había luz alguna y estaba atado de manos y pies con cadenas pegado a la pared. La boca la tenía seca y sentía que sus ojos estaban hinchados. Estaba cansado y apesadumbrado.

Se abrió una puerta lo que dio paso a la majestuosa luz, que esta era blanca y divisó una silueta negra. Al ver esto pensó en la primera vez que entró a la Academia, lo que le causó gran nostalgia y tristeza.

- Muy bien, muchacho –dijo el Destructicom –Seguro debe ser muy incómodo estar amarrado a la pared, pero… la situación lo amerita, ante la fuerza de un agente –y dio una carcajada sarcástica.

- Usted se equivoca, señor –musitó el castaño –No soy un agente…

- Pero lo eras, ¿no? Nadie tiene la fuerza que posees así como así, ni pregunta por alguien que no conoce y va detrás de quien es su cómplice… son personas solitarias… como yo… y… tenía pensado compartir mi victoria con la persona que me ayudó a construir mi inador…

"¿Acaso tiene pensado comprarme?" –pensó Danny para sus adentros.

- Oh, Daniel… ¿qué pensarías que no tendrías tu parte? Si solo me dices quiénes son los otros agentes que van en mi búsqueda, te liberaré, y cuando extinga el sol, y mis máquinas simuladoras solares invadan el mercado, serás mi socio en la compañía… ¿qué dices?

- ¿Qué qué? ¿Acaso no fuiste a la escuela? ¡Si extingues al sol nos matarás a todos!

Mas el científico malvado no parecía tomarle importancia a ese imprevisto.

- Seré misericordioso con algunos… si cooperas, consideraré salvar la vida de tus amigos…

De pronto, el celular del profesor tocaba un rítmico tono polifónico. Él contestó, susurrando de modo que el prisionero no escuchara lo que podría ser información valiosa.

- Demasiado tarde… -habló con sorna el malévolo hombre –Ya no te necesito… ya tenemos identificada a una de tus ex-compañeras de la agencia… su nombre es Renata Abbott.

- ¿Renata? –murmuró el muchacho.

- ¡Ah! ¿Con que la conoces? Muy pronto la verás, para el Festival esta noche antes que cierres los ojos por última vez junto a ella ¡Y tus demás amigos! –y se retiró Destructicom lanzando una carcajada diabólica, dejando al joven castaño desconsolado.


Quien había dado la información había sido Doof, quien Renata cometió la imprudencia de dejarlo libre. Estaba demasiado preocupada por el desaparecido Daniel que había olvidado amenazarlo o hacer algo para que no diera con la alarma con su jefe.

Mientras tanto, ya se hacía de noche, y la chica corrió a más no poder donde Francine y Wesh, para dar la terrible noticia que el testarudo de Danny había tenido el coraje de enfrentarse al enemigo sin refuerzos ni apoyo de la agencia.

- ¡Renny! ¿Dónde estabas? –la regañó Franny -¡No debes alejarte! ¡Estamos a punto de descubrir el lugar donde se oculta…!

- ¡Destructicom! ¡Ya lo he averiguado! –exclamó la peliverdeazulada a los cuatro vientos, ante las miradas confusas de sus dos compañeros –Él se encuentra en la Danville Arena, y por lo que pude saber, Danny se fue de polizón con Heinz, quien sabía perfectamente donde se escondía el desgraciado. Ahora él fue apresado por el profesor, y justamente hoy, tiene pensado poner en marcha su plan con su arma para "incendiar el sol"

- ¿Danny fue atrapado por Destructicom? –se impresionó Wesh -¡Debía estar totalmente loco como para hacer semejante estupidez…

- ¡Lo sé, amigo! Pero no podemos abandonarlo, no ahora que está en peligro. Las reglas nos obligan al deber de proteger toda vida de las manos del enemigo, sea civil, agente o renegado. Debemos actuar… ¡Franny! ¿Irás con Heinz al Festival?

- ¡Por supuesto! –respondió la pelimorada.

- Excelente, debemos distraerlo para que no alerte a Destructicom a que venimos a detenerlo. Cuando sea el momento oportuno, llamaremos refuerzos para poder llevarlo ante la justicia. Este será un día muy agitado, chicos ¡Esta noche será el día D!


Ya anochecía y al ver que Danny aún no aparecía para el ensayo final, Linda comenzó a angustiarse ante la ausencia de su novio. Le atormentaba el pensamiento que podía haberle pasado algo. Sabiendo lo muy cercanos que eran Renata, Francine y Wesh para él, averiguó dónde se hospedaban para preguntar si el castaño se encontraba con ellos. Los tres iban trazando los preparativos, cuando la pelirroja tocó la puerta, en medio de la tarde lúgubre y lluviosa entre tonos violáceos, grises y amarillos del cielo tormentoso.

- ¡Linda! ¡Qué gusto de verte! –la recibió Franny haciéndola pasar al departamento sencillo que habían arrendado y ofreciéndole asiento en un usado silloncito de algodón.

- Igualmente… -respondió al saludo sin mucho entusiasmo –Venía a ver si Danny se encontraba con ustedes… pero… parece que no está aquí…

Aquél comentario dejó en una estocada difícil de contestar al grupo de jóvenes.

- ¿Y bien? –Linda empezaba a impacientarse.

- Mira… nosotros nos preguntamos lo mismo –explicó Renata –Prácticamente no sabemos dónde podría estar… si vinieras mañana…

- ¿Qué no entiendes? –se levantó estrepitosa la pelirroja de su asiento -¡Hoy es el concierto del Festival de Danville! ¿Sabes lo muy importante que es el guitarrista para un repertorio musical? –mas, luego de este ataque de histeria, los ojos de la joven mujer se llenaron de lágrimas, que luego resbalaron por su rostro en río silenciosos de tristeza –Lo siento… sé lo mucho que significa Danny para ti… vi la expresión de tu cara cuando me viste por primera vez a su lado… creía que tú eras su novia, que yo era una intrusa en tu vida… sabiendo que te conocía antes que llegara a su vida… sus atenciones hacia a ti… pero Danny es muy ciego… no sabe ver lo que tiene por delante… seguro que contigo sería distinto que conmigo… tal vez por eso se fue… no he sabido regar la planta del amor, ni siquiera unas horas… lo he perdido para siempre…

Renata, sorprendida que incluso Linda se diera cuenta de lo que sentía por su mejor amigo, abrazó a la pelirroja, consolándola.

- Querida… no digas eso… -le secó las lágrimas la peliverdeazulada –No hay ninguna mujer en este mundo, que sea perfecta para Danny como tú lo eres…

- Pero… ¿y tú…?

- Yo ya perdí mí tiempo intentando que él se diera cuenta por sí mismo –dijo ella riendo –Es un Flynn, y si llegaras a casarte algún día con él, y tuvieran hijos, lo más probable es que alguno salga tan distraído como es Danny. Tú hiciste algo que yo nunca me atrevería… ¡invitarlo a salir!

Aquella conversación terminó en una carcajada general, para luego despachar a Linda a su hogar.

- Te prometo, Linda, que antes que acabe esta noche y sea el turno de ustedes al finalizar el concierto, Danny estará con ustedes –fue lo último que escuchó la pelirroja, palabras dichas por Renny.

Continuará...