Bien, lo primero es que quiero agradecer todos los comentarios que he recibido y a quienes han marcado esta historia como favorita y en alerta de historia. Si bien me gustaría responder de manera individual, tengo poco tiempo para ello. Sorry. Por eso el saludo y agradecimiento grupal. Pero he leído todos los comentarios, y la verdad me han sorprendido varias cosas que me han comentado (sí, Helga es Helga, Arnold sano o en coma; sí, la idea es que Arnold note varias cosas; sí, descubrirá más de Helga; sí, espero que se enamoré lentamente de ella…o quizás no tan lento; sí, el "Helga´s show" es la mayor entretención de Arnold por el momento; sí, es una unirelación, pero una unirelación tanto para Arnold como para Helga…¿no es irónicamente divertido? Aunque es triste pensar en las personas que realmente les ocurre esto; lo siento, no creo que mis escasos conocimientos biológicos me permitan dar con el diagnóstico exacto de Arnold, aunque hay un capítulo de Dr. House con un paciente con características similares…pero no recuerdo específicamente qué capítulo ni temporada, lo siento; sí, Helga cree en él aunque transita en la duda de si la escucha o no…uuups, quizás este es un desliz de información)... Jejeje. Bien, me alegro que les guste. Efectivamente, esta historia no tiene mayores pretensiones (de hecho, su finalidad es poder sacarla de mi cabeza y liberar neuronas), así que estoy ciertamente tan encantada que les guste. Ahora subiré este capítulo, y posiblemente la próxima semana suba el siguiente. No sé cuento me demore a partir de ahí, porque si bien esta historia está prácticamente terminada (por eso decidí publicarla), tengo algunas dificultades técnicas con un par (más bien, unos tres) capítulos intermedios. En fin. Pero bueno, el mal ya está hecho y es mejor seguir, ¿no?
Por cierto, no soy propietaria de Hey Arnold… no, no me quisieron dar los derechos de autor como regalo de cumpleaños … XP
Oxoxoxoxoxoxo
Arnold estaba esperando ansiosamente la llegada de Helga. No por ser un día especial, sino porque deseaba saber de qué se disfrazaría hoy en día. El día anterior había quedado muy impresionado cuando entró a su cuarto Voz Ronca.
En realidad, fue muy divertido, porque justo coincidió con que Gerald había pasado a verlo un rato. De hecho, se estaba despidiendo cuando Helga apareció con su gabardina y zancos (que no se veían a simple vista). Su cara estaba oculta tras una bufanda y en las sombras que proyectaba su sombrero.
Arnold nunca le dijo a Gerald que Helga era Voz Ronca. No sabía por qué, simplemente no había querido hacerlo. Tal vez el pensar en tener qué explicar qué posible motivo tenía Helga para ayudarlos había influido en eso.
Gerald se congeló al ver entrar la figura.
-"…"
-"Regresó más tarde" –dijo Helga a través del sintetizador de voz.
Pero Gerald escuchó y reconoció ese tono de voz, y no la dejó salir.
-"¿Voz Ronca? ¿Eres tú? Wow, hombre, tenía muchas ganas de estrechar tu mano. Fue impresionante toda la ayuda que nos diste para salvar al barrio"
Arnold se reía en sus adentros al ver como Helga trataba de manejar esta difícil situación.
-"Ehmm…no, porque estoy muy enfermo. Cof, cof" –Helga simuló toser y cubrirse la boca con la mano enguantada.
Gerald enarcó una ceja. Sí, esa había sido una excusa muy floja.
-"Bien. Yo sólo deseaba agradecer toda la información que nos brindaste para salvar el barrio. Aún no sé cómo nos conoces o sabías qué hacer, pero te agradezco. Por mí, en nombre de mi amigo y de todas las personas cuyas casas salvaste."
Arnold miró a su amigo. Su voz parecía agradecida, pero él conocía esa mirada de Gerald. Era casi la misma que ponía cuando él tenía problemas y Gerald intentaba sonsacar información de lo que le pasaba. Le habría gustado advertir a Helga…
-"Humm, ¿de nada?" – Helga respondió, la voz extraña sonaba algo insegura. Ella intentó darse la vuelta y salir de la habitación.
-"¡Espera! Tú viniste a ver a mi amigo. ¿Cierto? Tú nos conoces… ¿te conozco?"
Arnold suspiró. Tenía razón. Una parte de él estaba molesta por lo que Gerald estaba haciendo. Pero no podía culparlo, ¿cierto? Después de todo, él había hecho lo mismo en su momento… Bien, ahora podía sentir como su ansiedad aumentaba temiendo lo que Helga podía responder a Gerald. Porque… ¿ella no diría que lo amaba, cierto? Arnold tragó saliva (o pensó hacerlo), sintiendo que los segundos pasaban lentamente…
-"Por supuesto que te conozco, niño. A ti y a él. Eran los chicos que intentaban salvar el barrio. Yo sólo ayudé porque era mi deber cívico. Ahora."- Helga respondió con rabia por el sintetizador. Sonaba fuerte. Helga dio un paso más hacia la puerta. Pero Gerald no parecía muy convencido.
-"Si tú estás visitando a mi amigo, es porque lo conoces o tienes algún tipo de negocio con él. ¿Quién eres? ¿qué está pasando? ¿por qué lo estás visitando? "–Gerald preguntó, no dejando a Helga marcharse.
-"¡Oh, vamos! ¿qué? ¿acaso tú eres su guardián?"
-"Pues sí. Yo soy un guardián." –respondió Gerald. Arnold escuchaba con sorpresa el giro de los acontecimientos. ¿Gerald estaba controlando quién lo venía a visitar? ¿y estaba usando su título de guardián de las leyendas urbanas para hacerse respetar?
-"Sí, el guardián de las tontas leyendas urbanas. Muy atemorizante."
Arnold miró con ojos amplios. ¿Helga no notó ese desliz de información?
-"¿Cómo sabes eso?" –preguntó Gerald.
Arnold en un momento sintió como si estuviese viendo una película absurda sobre sus dos amigos. ¿Dónde estaban las palomitas de maíz cuando las necesitaba?
-"No es de tu incumbencia" –dijo Helga, tratando de sonar segura. –"Te veré más tarde, Cab…Arnold, sin fisgones ni guardianes" –añadió mirando hacia Arnold.
Arnold le habría sonreído de haber podido. Por lo que iba conociendo de Helga, a ella no le gustaba exponerse, y Gerald estaba a punto de descubrir uno de sus secretos. Aunque si miraba a Gerald… bien, era su mejor amigo, y seguramente estaba extrañado por toda esta cosa de Voz Ronca.
Lo siguiente qué ocurrió lo hizo volver a sentir como si mirase una película. Helga se marchaba, cuando su abrigo cayó de sus hombros. Sospechaba que Gerald lo había pisado accidentalmente, por lo que simplemente se deslizó hacia abajo cuando ella comenzó a caminar. La película estaba en modo lento. Vio la cara de Gerald sorprendida apenas reconoció el vestido. Y observó la cara de terror de Helga cuando se dio cuenta de lo ocurrido por el grito casi mudo de Gerald.
-"¡¿Helga?"
Y eso fue muy curioso. Helga estaba aterrorizada. Él pudo ver su expresión. Y su repentina determinación. Gerald nunca vio a Helga asustada, porque cuando ella se giró completamente para verlo, su cara ya expresaba rabia. Él pudo verla sólo por su posición de tercero en la pieza.
-"Si, ¿algo malo?" –Helga preguntó irónica. Su voz aún sonaba como Voz Ronca, gracias al sintetizador de voz que aún sostenía.
Gerald no respondió.
-"Muy bien, pelucón. Lo tienes. Yo soy Voz Ronca. Y si tú comienzas a decirle a cualquiera lo que yo hice… o hago, o lo que sea sobre mí, ten la seguridad que te golpearé y secaré tus huesos al sol. A ti y a tu amigo. ¿Lo tienes, o te lo dibujo con tu sangre?"
Helga dijo esto sin que su voz pasara por el sintetizador. Y le sonrío a Gerald de un modo escalofriante. Él pudo ver como Gerald tragaba saliva. Y notó como Helga parecía más segura al observar la reacción de Gerald.
-"Pues bien. Nos vemos mañana" –dijo Helga, poniéndose su abrigo nuevamente. Lo último lo dijo con el sintetizador, como Voz Ronca. Y se marchó rápidamente.
Arnold miró la cara estupefacta y temerosa de Gerald, aún congelado en su lugar. Y de pronto, le dieron ganas de reír. ¡Ella era la que estaba aterrorizada! Y ahora, ella salía con firmeza (aparentemente) y era su amigo quien lucía atemorizado. ¿Cómo había cambiado la situación? Recordó la cara aterrorizada de Helga, y cómo se había girado en rabia al mirar a Gerald. Ahí estaba la clave. Ella lo había amenazado y lucía enfurecida, para evitar que él siguiera adelante. Y ¡diablos! sí funcionó. ¿Cuántas veces Helga habría hecho esto? ¿Sería su mal carácter una coraza para protegerse…?
-"Arnold, mi amigo, tú tienes un problema grave aquí, ¿no?" –dijo su amigo, negando con su cabeza mientras lograba salir del shock.
Arnold no respondió. Incluso si hubiese podido, no sabía qué decir.
-"Bien, yo… hablaré con tus abuelos…por si acaso. Y supongo que podría venir a verte más seguido, sólo para asegurarme que todo marcha bien." -dijo Gerald, y luego se quejó- "¡Oh, hombre! ¿qué está mal con ella?"
Arnold miró a Gerald divertido por su reciente descubrimiento. "Nada realmente… sólo estaba muy asustada que la descubrieras", él pensó. Y notó sorprendido cuán ridículamente graciosas podían sonar las amenazas de Helga ahora.
