El comienzo de una historia de amor, Chapter 13: Celos.

``Gakuen Alice no me pertenece``

Capitulo anterior:

Ruka me miraba desconcertado esperando a que terminara mi frase.- Ruka, ella no me gusta…es algo más profundo…ella, yo, yo la amo…-Dije por fin liberándome de una gran carga que llevaba encima, el sonrió y no pareció sorprenderse mucho.

-Bueno al menos ya lo aceptaste, no es bueno engañarse a si mismo…-Me dijo siendo un poco más serio.

-Me siento mejor, pero…no puedo decírselo, ella, ella es una princesa y yo un ninja, ella va a casarse y yo tendré que ver como pasa eso frente a mis ojos…ella quizás no sienta lo mismo por mi.

-Natsume…eres un tonto.-Me respondió agachando la mirada y apretando un puño, parecía molesto.

-¿Ruka?...

-¡Si realmente la quieres dile la verdad! ¿A caso no te das cuenta de que puedes perderla?- Dijo el rubio algo molesto y sin saber porque una lágrima cayó de su rostro…

-Ruka…lo siento…-Tiene razón, la amo, ya no puedo negarlo, tengo que luchar por ella y ganarme su cariño…no, no puedo dejar que me la quiten…

Capitulo Presente:

MIKAN POV:

Me desperté con la cálida luz de una nueva mañana, me senté al borde de la cama para despejarme un poco, me puse a pensar todo lo que había pasado ayer, tantas cosas en un solo día, de locos ¿no?, ni siquiera me dio tiempo de asimilar tanta información, no puedo creer que este pasando, me casaré con un completo extraño; El chico no es malo, pero no es la persona con la que quiero compartir mi vida…

La vida es tan injusta a veces y lo peor de todo no es eso, lo peor de esto es que no puedo hacer nada para evitarlo…

¿Por qué me toco vivir de esta manera? ¿Por qué no pude nacer siendo cualquier otra persona menos yo? Preferiría ser una campesina, una aldeana, lo que fuese, no tendrán todos los lujos del mundo, pero por lo menos son felices, por lo menos pueden decidir cual será la persona que pasara el resto de sus vidas con ellos, por lo menos son libres…libres de irse de este lugar si así lo desean…

Yo sin en cambio tengo que quedarme en este maldito lugar, no me queda más que aceptar con la cabeza agachada las decisiones que tome mi padre…

Finalmente me levante y me dispuse a bajar, justo en ese momento me di cuenta de que Natsume no se encontraba en la habitación; Con razón se sentía algo vacio el lugar…Seguramente fue a entrenar, si, eso debía ser.

Sin más tiempo que perder me dirigí al comedor, esperando encontrármelo ahí, pero cuando llegué en su lugar encontré al joven Tsubasa.

-¡Buenos días Mikan!-Me saludo estirando una mano y sonriendo amenamente.

-Buenos días Tsubasa.-Le respondí por educación.

-¿Qué tal dormiste anoche?-Trató de entablar una conversación.

-Muy bien, al menos pude descansar ¿Qué tal tu?

-No muy bien, pues en cuanto llegue al reino mi padre no dejaba de hacerme preguntas de cómo me fue contigo y bueno tuve que contarle la historia desde el principio, le comente que eres una chica bastante linda y agradable, entonces el- Comenzaba a contarme todo lo que hizo ayer, pero justo en ese momento apareció mi padre por la puerta.

Nos levantamos inmediatamente para hacer una reverencia, él nos saludo y se sentó al lado mío.

-Buenos días padre.

-Buenos días querida Mikan.-Me respondió, supongo yo que solo lo hizo por educación; como de costumbre.- ¡Joven Andou, que sorpresa tenerte por aquí tan temprano!- Exclamo mi padre siendo demasiado entusiasta.

-Oh señor, perdóneme si es algo molesta mi presencia aquí tan temprano, pero sentía la necesidad de ver a su hermosa hija.- Dijo Tsubasa mientras volteaba a verme y sonreía.

-Ohh para nada es una molestia tenerte aquí Andou, al contrario, me alegra que vengas a visitarnos y me alegra más aún que te intereses por mi querida Mikan.-Respondió mi padre sonriendo.- Perdón por haberlos interrumpido, pero por favor síguenos contando que dijo tu padre.

-Le decía a Mikan que mi padre el día de ayer casi no me dejo dormir por tantas preguntas que me hizo acerca de su hija y del como me fue. Mi padre está algo loco así que no iba dejarme dormir hasta que se lo contara todo.

Tsubasa continuó con su relato, hacia gestos y muchos movimientos con sus manos, mi padre se reía de vez en cuando, pero para ser honesta mi cabeza no estaba en ese lugar, no estaba escuchando al joven de ojos azules, no, mi cabeza estaba pensando en Natsume, y me preguntaba en donde estaría ahora.

-Querida Mikan ¿No te parece sorprendente el joven Andou?-Pregunto mi padre repentinamente, lo que me hizo volver a la realidad.

-Pero claro que lo es padre.- Sonreí tratando de disimular que no tenia idea de lo que hablaba.- Por cierto padre ¿Sabes en donde está Natsume?

-Ah, él…Lo mande a una misión esta mañana, pero no te preocupes querida, no estarás sola, te hará compañía el joven Andou ¿Verdad?- La ultima pregunta la hizo mirando a Tsubasa.

-Pero por supuesto que la acompañaré, no se preocupe, ella está en buenas manos.-Sonrió una vez más.

-Eso espero, bueno siento tener que dejarlos pero tengo mucho trabajo que hacer, los veré después.- Se disculpo mi padre y salió del comedor dejándome a solas con Tsubasa.

Lleve a Tsubasa a dar un recorrido por el castillo, le mostré todo exceptuando mi lugar especial, ese lugar solo era especial para Natsume y para mi. Platicábamos acerca de muchas cosas, como de que su padre era un poco loco, cosas sobre su madre, me comentaba que había viajado a varios lugares, etc. Trate de concentrarme en lo que decía Tsubasa y de parecer normal, pero creo que no lo logré.

-¿Mikan estas bien? Llevo rato hablando contigo y pareces estar perdida en tu mente.- Me dijo sacándome de mi trance mental.

-Discúlpame Tsubasa, es solo que hoy no me siento muy bien.- Respondí algo avergonzada.

-¿Quieres parar el recorrido? Si te sientes mal lo mejor es que estés recostada en tu habitación.- Me dijo tomando mi mano.

Asentí con la cabeza, la verdad no estaba con los ánimos ni las ganas de siempre, así que lo mejor era que descansara al menos por ese día. Dimos media vuelta y nos dirigimos a mi habitación, pero a mitad del camino me sentí bastante débil y mareada, me tambalee un poco y por un momento me sentí caer; pero justo en ese momento Tsubasa me sostuvo de la cintura, evitando que cayera, después me cargo en sus brazos y prosiguió a llevarme a mi habitación.

Una vez ahí, me deposito en mi cama, acomodándome debajo de las sabanas.

-Discúlpame por causarte tantas molestias Tsubasa.

-Tu nunca serias una molestia para mi Mikan, todo lo contrario, me alegra saber que puedo ser de ayuda para ti en momentos como este…después de todo las cosas serán así cuando nos casemos. Yo tendré que proteger de ti.- Tomo mi mano y se acerco a mi frente para después depositar un beso en ella.

Por un momento me había olvidado de todo, olvide que tenia que casarme con él y que ahora me lo recordara me hacia sentir bastante mal. Pero por otro lado tal vez no era tan mala idea adaptarse, tal vez algún día podría llegar a amarlo y ser feliz con él…solo tal vez.

-Perdona mi atrevimiento, no lo tomes como una acción de romanticismo o cosas así, aún no… es solo que me caes realmente bien, por el momento solo seremos amigos.- Me dijo tratando de justificar lo que acababa de hacer y de cierta manera me hacia bien saber que al menos no me presionaría.

-Tu también me agradas Tsubasa, eres un gran tipo y eres bastante divertido también.- Confesé sinceramente y sentí que los parpados me pesaban, creo que me quedaría dormida.

-Gracias Mikan, bueno, te dejare tranquila para que puedas descansar, espero que mañana te sientas mejor.- Dio un beso a mi frente nuevamente y salió de la habitación dejándome completamente hundida en mi soledad, al cabo de un rato el sueño me venció.

Sueño de Mikan:

Era una tarde lluviosa, me encontraba en medio de un enorme campo, a mis alrededores no alcanzaba a ver nada, pues el lugar estaba lleno de grandes arboles.

Estaba arrodillada en el pasto, nuevamente era yo misma cuando tenia 5 años, no se porque pero me sentía perdida, desesperada y con muchas ganas de llorar, sentía que gritaba pero no podía escucharme a mi misma. Caí rendida en el césped, tirada boca abajo, llorando sin cesar.

-¡Mikan! ¿Mikan dónde estás?- Escuchaba la voz de un chico gritar mi nombre a lo lejos.- ¡Mikan!

Poco a poco la voz se iba acercando, hasta que sentí una mano sujetarme del hombro, ante esto me incorpore abruptamente.

Un chico de cabello azabache me miraba con el ceño fruncido, su rostro estaba un poco borroso, así que no podía distinguirlo muy bien.

-¡¿Acaso eres tonta?! ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Quieres matarme de un susto?!- El chico me gritaba bastante molesto, a lo que yo simplemente cerraba con fuerza mis ojos y lloraba más.- Deja de llorar tonta, no vuelvas a asustarme así.- Me dijo y después de eso me abrazo fuertemente.

-No lo vuelvas a hacer, si te pierdo no se que hare, por favor no vuelvas a hacerlo, prométemelo.- Me susurro abrazándome con más fuerza.

-Te lo prometo, no lo volveré a hacer, lo siento, por favor no me odies.- Conseguí decirle entre sollozos y también lo abrace.

-Jamás podría odiarte tonta, te quiero demasiado para odiarte…Te quiero Mikan.

-Yo también te quiero…

Sentí mis labios moverse, estoy segura que dije un nombre, pero no se cual pudo haber sido, la imagen poco a poco se vuelve borrosa, los sonidos se distorsionan.

-Mikan…- Alguien me llama.- Mikan…despierta…

Fin del sueño.

Abro los ojos lentamente tratando de incorporarme a la tenue luz del amanecer, poco después me encuentro con una mirada azul observándome.

-¿Tsubasa?- Pregunto un poco confundida.

-Vaya, creí que nunca despertarías, me tenias preocupado ¿Ya te sientes mejor?- Me pregunto bastante preocupado.

-Tranquilo, estoy bien, no soy tan débil como aparento.- Le dije sonriendo.- Me siento mucho mejor ahora.

-Me alegra escuchar eso, ahora podremos terminar con nuestro recorrido.- Esbozo una amplia sonrisa.

-Claro, solo tengo que arreglarme un poco.

-Esta bien, te esperare, en el comedor.- Finalizo y salió de la habitación dejándome de nuevo sola.

Me dirigí al tocador para alistarme, me vestí y cepille mi cabello, use un poco de perfume y me dispuse a bajar para almorzar, pero justo cuando salía del tocador me encontré con Natsume entrando a la habitación.

FIN DE MIKAN POV.

-Natsume…

-Buenos días Princesa.

-¿Bajaras a almorzar con nosotros?- Pregunto la castaña un poco nerviosa.

-Bajare en un momento Princesa.- Respondió el azabache siendo bastante cortante.

-Esta bien.- Respondió la chica siendo igual de cortante y salió de la habitación para dirigirse al comedor.

Cuando llego a este, ya se encontraban todos almorzando, se dispuso a sentarse ocupando un lugar al lado de su ahora prometido Tsubasa.

Poco después también se incorporo a ellos Natsume, sentándose al lado de Mikan, como de costumbre. La mañana en el comedor transcurrió normalmente, Persona y Hotaru molestaban a Narumi, Mikan y Tsubasa conversaban amenamente, mientras el Rey de vez en cuando hacia un comentario entre la conversación de Mikan y Tsubasa; Se les veía contentos a todos, todos menos nuestro querido azabache que parecía bastante irritado con el ambiente.

Después de terminar de almorzar, cada quien se retiro a hacer sus labores.

Mikan, Tsubasa y Natsume se dirigieron a la biblioteca, para leer un rato y conversar tranquilamente. Cuando finalmente llegaron tomaron un puñado de libros y se sentaron en una mesa cercana a una ventana que tenia vista al enorme jardín.

-Y bien mi querida Mikan ¿Te gusta leer?- Pregunto el peli azul bastante interesado.

-Me gusta leer, pero no siempre leo, también me gusta hacer otras cosas.- Dijo sonriendo mientras abría un libro de cuentos.

-¿Te gustan los cuentos?

-Si, me gustan bastante, podría leer un millón de libros de cuentos.- Dijo la castaña haciendo varios pucheros.

-Jajaja ya veo, bueno, pues yo tengo miles de libros de cuentos en casa, así que puedo regalártelos.- Comento el joven Andou recargando su rostro en la palma de su mano izquierda.

-¿Enserio harías eso?- Sonrió alegremente la castaña.

-Claro, además ya los he leído todos más de una vez.- Respondió tomando un libro del montón.

Los chicos se concentraron en su lectura, la castaña leía fascinada los cuentos y el peli azul también, solo que a veces volteaba para ver las caras que ponía nuestra pequeña Mikan al leer y también miraba de reojo a nuestro azabache, quien parecía estar embobado mirando a la castaña. El lugar se encontraba sumergido en un agradable silencio, hasta que la oji avellana grito exaltando a los presentes.

-¡¿Qué pasa Mikan?!- Pregunto el peli azul un poco asustado.

-Es que he encontrado un cuento que me es bastante familiar, no se de donde, pero se que lo he escuchado antes.

-Léelo, por favor.- Sugirió el peli azul bastante entusiasmado.

Entonces la joven castaña comenzó a leer:

LA PRINCESA DE FUEGO:

Hubo una vez una princesa increíblemente rica, bella y sabia. Cansada de pretendientes falsos que se acercaban a ella para conseguir sus riquezas, hizo publicar que se casaría con quien le llevase el regalo más valioso, tierno y sincero a la vez. El palacio se llenó de flores y regalos de todos los tipos y colores, de cartas de amor incomparables y de poetas enamorados. Y entre todos aquellos regalos magníficos, descubrió una piedra; una simple y sucia piedra. Intrigada, hizo llamar a quien se la había regalado. A pesar de su curiosidad, mostró estar muy ofendida cuando apareció el joven, y este se explicó diciendo:

- Esa piedra representa lo más valioso que os puedo regalar, princesa: es mi corazón. Y también es sincera, porque aún no es vuestro y es duro como una piedra. Sólo cuando se llene de amor se ablandará y será más tierno que ningún otro.

El joven se marchó tranquilamente, dejando a la princesa sorprendida y atrapada. Quedó tan enamorada que llevaba consigo la piedra a todas partes, y durante meses llenó al joven de regalos y atenciones, pero su corazón seguía siendo duro como la piedra en sus manos. Desanimada, terminó por arrojar la piedra al fuego; al momento vio cómo se deshacía la arena, y de aquella piedra tosca surgía una bella figura de oro. Entonces comprendió que ella misma tendría que ser como el fuego, y transformar cuanto tocaba separando lo inútil de lo importante.

Natsume y Tsubasa escuchaban atentamente a la castaña y ambos la miraban fijamente, cada uno perdido en sus pensamientos.

Durante los meses siguientes, la princesa se propuso cambiar en el reino, y como con la piedra, dedicó su vida, su sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil de lo importante. Acabó con el lujo, las joyas y los excesos, y las gentes del país tuvieron comida y libros. Cuantos trataban con la princesa salían encantados por su carácter y cercanía, y su sola presencia transmitía tal calor humano y pasión por cuanto hacía, que comenzaron a llamarla cariñosamente "La princesa de fuego".
Y como con la piedra, su fuego deshizo la dura corteza del corazón del joven, que tal y como había prometido, resultó ser tan tierno y justo que hizo feliz a la princesa hasta el fin de sus días
.

-Ahora estoy más que segura de que lo he escuchado en alguna parte, ahhh es tan romántico.- Suspiraba la chica mientras abrazaba el libro contra su pecho.

-Vaya, pues tienes razón, es un cuento muy bonito; creo yo…que te enseña que algunas veces el dinero no lo es todo, que las cosas más hermosas vienen del fondo del corazón.-Dijo el peli azul sonriendo cálidamente.

-Ohhh Tsubasa deberías ser poeta o algo así, dices palabras muy bellas.- Dijo la castaña bastante entusiasmada.

-No más bellas que tu mí querida Mikan.- Dijo el peli azul haciendo que nuestra castaña se sonrojara.-Bueno, disculpa que te deje, pero tengo algunos asuntos pendientes que atender en mi reino.- Se puso de pie y se dirigió a Mikan, tomo su mano y deposito un pequeño beso en ella.

-G-gracias por venir a visitarnos Tsubasa, espero vuelvas pronto.-Respondió la chica bastante nerviosa tratando de disimular su sonrojo.

El chico asintió y salió de la biblioteca dejando a la castaña y el azabache solos. La castaña ocultaba su rubor cubriendo su rostro con ambas manos mientras sonreía tontamente, por otro lado nuestro azabache aun miraba hacia la dirección por donde el peli azul acababa de irse, tenia el ceño fruncido y a juzgar por su mirada se notaba que estaba bastante molesto.

-Natsume, que bueno que regresaste, te había echado de menos.- Dijo dulcemente Mikan sacando de sus pensamientos al azabache.

-Tss, no digas tonterías.-Respondió secamente y salió de la biblioteca dejando a la castaña un poco desconcertada.

Los días pasaron lentamente, Tsubasa y Mikan se acercaban un poco más con cada día que pasaba, mientras nuestro azabache mantenía una lucha interna, definiendo si le diría o no a Mikan sus sentimientos, aunque ahora pensar en eso era una idea de locos, pues el distanciamiento y frialdad del chico no le ayudaba mucho, además de que también el peli azul se acercaba mucho a Mikan, pareciera que sabia que eso a Natsume le molestaba y lo hacia a propósito, esto solo encendía los celos del chico, era una bomba, una bomba que estallaría en cualquier momento.

-¿Quieres un poco más de fresas Tsubasa?-Preguntaba bastante entusiasmada una castaña, quien se encontraba en el jardín del castillo en un pequeño almuerzo, acompañada por Natsume y Tsubasa.

-Claro que si Mikan ¡Están deliciosas!- Respondió el peli azul mientras tomaba otra fresa de la cesta.

-Vaya, parece que pronto se acabaran, iré por más a la cocina.- Dijo la oji avellana poniéndose de pie.

-Yo te acompaño.-Respondió Tsubasa aun con la boca llena y se levanto para acompañar a la chica.

-No es necesario Tsubasa, eres mi invitado, déjame hacerlo yo.-Sonrió amablemente mientras caminaba y movía su mano a señal de rechazo.

-Pero Mikan, yo quiero acompañarte.- Respondió el peli azul haciendo varios pucheros.

-No, de verdad estaré bien, regresare pronto.- Dijo la castaña mientras comenzaba a caminar en dirección al castillo.

Pero nuestra atolondrada castaña no vio la piedra que tenia enfrente, entonces tropezó, caería de eso no hay duda, así que solo cerro los ojos esperando el golpe contra el suelo, pero de un momento a otro alguien evito su caída, todo paso tan rápido que cuando menos lo sintió, Tsubasa ya la sujetaba de la cintura.

Ella lo miro como si de su salvador se tratase y este también la miraba; Tsubasa dio una rápida mirada al azabache y pudo notar que este se veía bastante furioso, ante esto el peli azul sonrío y atrajo más a si a la castaña; apretándola contra su pecho y posicionando ambas manos en la perfecta cintura de Mikan. El azabache los fulminaba con la mirada. La oji avellana no supo que hacer, solo se quedo inmóvil en ese pequeño lapso de tiempo, sintiendo como su cara ardía y cambiaba del color rojo al azul para finalmente terminar en morado.

-Tsu-Tsubasa...n-no p-puedo respirar.-Logro decir la castaña con dificultad logrando que el chico la soltara.

-Oh lo siento Mikan, no era mi intención dejarte sin aire.- Se disculpo el peli azul bastante apenado mientras hacia varias reverencias.

-No te preocupes, gracias por evitar que cayera, te prometo que tendré más cuidado.-Dijo mientras hacia una reverencia y se marchaba en dirección al castillo, dejando al azabache y al peli azul solos…

La atmosfera era bastante pesada, el ambiente se podía cortar con el filo de una navaja. El peli azul estaba inmóvil mirando fijamente al azabache y este hacia lo mismo, mostrando una cara de pocos amigos.

-¿Qué pasa Natsume? ¿Por qué estas tan molesto?- Decía el peli azul sonriendo con algo de desdén.

Natsume permaneció inmóvil, sin articular palabra alguna.

-Responde ¿Acaso no sabes que es de mala educación dejar hablando solo a un invitado? Habla ¡Es una orden!.- Esa fue la gota que derramo el vaso, el azabache no soporto más y en un hábil movimiento ya se encontraba al lado del peli azul, con un kunai amenazando con cortar la garganta de este.

-Tu a mi no me das ordenes ¡¿Quedo claro?!

-¡Ja! Y que vas a hacer ¿Vas a matarme? No puedes hacerlo aunque quieras, sabes bien que eso te costaría la vida y la de tus seres queridos como Luna y Ruka.- El azabache abrió ampliamente los ojos ¿Cómo es que sabia de ellos?

-¡¿Cómo sabes de ellos?! ¡Responde!- Grito exasperado enterrando un poco más el kunai en la garganta del peli azul.

-Voy a casarme con Mikan, es normal que tenga información de las personas más cercanas a ella.- Respondió tranquilamente.- Ya sabes, en caso de que sea necesario atacar.

-No le harías daño a Mikan…

-Eso tu no lo puedes saber, todo depende de ellos y el como actúen conmigo y con mi reino, si ellos me traicionan saben perfectamente que las cosas las pagara la pobre e inocente de Mikan.

-No lo permitiré, yo estoy aquí para protegerla…

-Pues eso esta por verse Natsume, además no es nada seguro, ya te dije que no le hare daño a menos que sea necesario.

-Espero que así sea, ya te dije que estoy para protegerla y lo hare, acosta de mi vida, incluso si debo matarte.

-Jajajaja ¿Y porque te importa tanto Natsume? ¿Esto lo haces solo porque es tu deber o por algo más? ¿No será a caso que te has enamorado de Mikan y es por eso que te pones tan celoso cuando estoy tan cerca de ella?-Cuestiono suspicazmente el peli azul, dejando al azabache aún más sorprendido, esa pregunta lo había tomado completamente desprevenido.

-¡Chicos!- Gritaba la castaña a lo lejos mientras poco a poco se acercaba corriendo.

El azabache regreso su mirada al peli azul y aparto el kunai de su garganta.

-Solo…no te acerques tanto a ella… ¿Entiendes?- Dijo el azabache lleno de veneno en su voz mientras fulminaba al pobre chico con la mirada.

Mikan finalmente llego con otra cesta de fresas y continuaron comiendo, el tiempo paso normalmente, la castaña se veía realmente feliz…ajena a la situación que acababa de pasar entre Natsume y Tsubasa.

La noche llego pronto y Tsubasa tuvo que despedirse de Mikan, pues tenía que volver al reino a atender sus asuntos, como de costumbre.

-Ha sido un día esplendido Mikan y las fresas han estado realmente deliciosas, espero pasar a tu lado más días como este.-Dijo dulcemente el peli azul mientras sostenía la pequeña mano de Mikan.

-Lo mismo digo Tsubasa, espero que vuelvas pronto.- Respondió la castaña sonriendo.

-Pero creo que no será pronto pequeña, hay algunos asuntos externos que tengo que ver, así que no creo que venga en un par de días por aquí.

-Es una verdadera lastima, pero espero que te vaya bien durante tu viaje y que vuelvas muy pronto.-La castaña sonrío cálidamente.

El peli azul se despidió de Mikan depositando un beso en su frente, luego de eso se marcho en su carruaje. La chica se dirigió a su habitación en donde se encontró con Natsume, quien estaba en el balcón, al parecer mirando hacia el pueblo. Mikan se acerco cautelosamente hasta quedar a su lado.

-Es un bonito lugar de noche ¿No crees?- Pregunto dulcemente.

-Tss, supongo que si.-Respondió el azabache siendo bastante cortante.

El lugar se quedo en completo silencio, ambos miraban en la misma dirección, ambos inmersos en sus pensamientos…

-¿Qué es lo que te pasa Natsume? Has estado muy raro estos días, dime por favor.-Pregunto la castaña bastante preocupada.

-No me pasa nada- Respondió el azabache soltando un pequeño suspiro.

-¿Estas seguro? Sabes que puedes confiar en mi, sea lo que sea, te escuchare sin juzgarte.-Dijo la castaña tratando de animar al chico de ojos carmesí.

-Estoy bien, enserio, te lo juro, no te preocupes tanto.-Respondió el azabache dedicándole una sincera sonrisa a la castaña.

-Esta bien, confío en ti.- Sonrió tiernamente.

El lugar volvió a quedar en silencio, solo que esta vez era un silencio agradable, ambos se quedaron ahí, mirando las luces del pueblo.

Mientras tanto en algún lugar del reino Aufbab…

En las afueras del castillo un chico se dirigía a su lugar preferido: el lago del pueblo, en donde alguien ya lo esperaba con impaciencia.

-Misaki.- Susurró dulcemente el chico.

-Ohh Tsubasa, creí que ya no vendrías.- Le respondió preocupada una chica que aparentaba tener la misma edad que Tsubasa, de cabello corto y de un color rosa carmín, tenia unos preciosos ojos rojos, era delgada y de piel clara.

-Jamás haría algo como eso, necesitaba verte, estar a tu lado…saber que estas bien.- Tsubasa se acerco cuidadosamente y la abrazo a lo que la chica correspondió.

-No lo soporto, no puede ser que vayas a casarte…-Sollozo la chica en el hombro del chico.

-Tranquila, no me casaré, hallaremos la forma de salir de esto, lo prometo Misaki.- Tomo el mentón de la chica haciendo que esta le mirara y deposito un cálido beso en sus labios.

-Pero…y que pasará si no es así, que pasará si te enamoras de esa chica y te olvidas de mi.- Pregunto desesperada la joven de cabellos rosados.

-Eso no pasará Misaki, Mikan es una chica muy linda y dulce, pero no es la indicada, en cambio tú, tú eres perfecta para mí.-Sonrió cálidamente.

-Y si la chica se enamora de ti ¿Qué harás?

-No lo hará, de eso estoy seguro, parece que ella esta enamorada de alguien más.

-¿De alguien más?- Pregunto la chica inocentemente.

-Si, y al parecer ese alguien le corresponde, pero los dos son tan tontos que no se dan cuenta de eso, a mi me basto solo un día para notarlo, ahora lo que pienso hacer es unirlos más.- Finalizo el peli azul sonriendo de manera triunfal.

La chica de cabellos rosados se quedo un poco desconcertada por la actitud y decisión de su querido Tsubasa, pero sabía que solo de esa manera podrían estar juntos y ser felices. La chica se acerco y deposito un largo y dulce beso en los labios de Tsubasa, no le quedaba duda alguna, él la amaba tanto como ella a él y su amor superaría todas las adversidades que se presentaran…

Los días transcurrieron rápidamente, Tsubasa se apresuro en resolver los problemas externos de su reino, pues tendría que volver pronto ya que, el padre de Mikan había organizado un baile invitando al reino de aufbab, en honor al compromiso de sus hijos, y él era el invitado principal, así que tendría que asistir, lo quisiera o no.

Por otro lado Mikan resolvía sus conflictos internos, a menos de dos meses para la boda ella aún se sentía insegura respecto a los sentimientos que tenía por Tsubasa, lo quería, eso estaba claro, pero no lo suficiente como para casarse con él, ella en su corazón solo tenia lugar para una persona, y ese lugar ya estaba ocupado por Natsume.

Natsume también luchaba consigo mismo, pues aún no se había decidido en decirle o no sus sentimientos a Mikan, a veces esa tonta le ponía las cosas difíciles…

Después de una larga espera, finalmente el día del baile llegó.

MIKAN POV:

Me encontraba en mi habitación, Sakura estaba ayudándome a alistarme con los últimos detalles de mi atuendo, hoy según mi padre, tendría que lucir especialmente hermosa, para dar una buena impresión a la familia de Tsubasa y a él mismo.

Llevaba puesto un vestido largo de color morado pastel, tenia encaje lila en los bordes y era corte princesa, no tenia tirantes por lo cual mis hombros quedaban al descubierto, en compensación por lo de los tirantes llevaba una chalina morada alrededor de mis hombros; llevaba puesto un collar de perlas que iban a juego con los aretes, unas zapatillas blancas de tacón alto y mi cabello estaba atado en una media cola, dejando caer mis rizos normalmente.

-Princesa Mikan ¡Estas preciosa!- Me dijo Sakura amablemente cuando por fin termino de darme los últimos detalles.

-Gracias Sakura, no hubiera podido sin tu ayuda, creo que yo sola me hubiera hecho un lio.- Le sonreí agradecida.

-Para nada princesa, es un place poder ayudarte.-Me respondió sonriendo.-Bueno, creo que es hora de que la deje, pues aun falta arreglar algunas cosas con la comida del banquete, con su permiso.- Se despidió haciendo una reverencia y salió de la habitación.

Me eche un vistazo en el espejo, todo estaba perfecto, todo menos mi sonrisa…mi falsa sonrisa. Me acerque al balcón para tomar un poco de aire y pensar antes de bajar, sabia perfectamente que en cuanto bajara tendría que fingir, dejar de ser yo, que me sentiría vacía en medio de tanta gente ¿ilógico verdad? Pero era así como me sentía, con ganas de gritar y salir corriendo de ese lugar; Una lágrima resbalo por mi mejilla y cayo en mi mano que se encontraba recargada en el balcón.

No, no podía llorar, tenia que ser fuerte, ya no podía darme el lujo de ser débil de nuevo, ya me harte de ser siempre la princesa débil que tiene que ser rescatada. Me limpie las lágrimas e inhale aire con fuerza, armándome de valor para bajar; Me dirigí decidida a la puerta y la abrí, estaba dispuesta a salir cuando de repente choque con alguien…

-Natsume…-Lo llame por su nombre, aunque el tardo un poco en responderme.

-P-Princesa, disculpe que la moleste pero su padre quiere verla de inmediato.

-Gracias Natsume.-Le respondí secamente y salí de la habitación para dirigirme al salón de fiestas.

Cuando finalmente llegue al salón, este estaba repleto de personas que no conocía en su mayoría, me acerque hasta la mesa en donde mi padre, Tsubasa y los padres de Tsubasa estaban.

-Buenas noches querido padre.-Me incline haciendo una reverencia.-Buenas noches Señores Andou.

-Buenas noches pequeña Mikan.- Me respondieron amablemente los padres de Tsubasa.- Vaya, pero si eres un encanto, tal y como lo había dicho nuestro Tsubasa.- Dijo riendo la señora Andou.

-Nos a hablado maravillas de ti, tanto que ya queríamos conocerte.- Prosiguió el señor Andou.

-Muchas gracias, es un placer poder conocerlos también.- Respondí sonriendo.

-Pero ¿Qué esperas hija? Toma asiento querida.- Bufo mi padre riendo.

Me senté al lado de Tsubasa, mi padre prosiguió a presentarnos ante todos, los prometidos y futuros reyes de este reino, sonreía, aunque por dentro estaba vacía, después de eso todos comimos el gran banquete y conversamos normalmente, luego de un rato comenzó el baile, baile que Tsubasa y yo tuvimos que abrir.

-Luces realmente encantadora Mikan.- Me susurro al oído mientras bailábamos.

-Gracias Tsubasa, tu también te ves bastante bien.- Respondí mientras daba una pequeña vuelta.

El resto de la noche fueron bailes y platicas sin sentido, brindis y más brindis.

Al cabo de un rato comencé a sentirme realmente mareada, a causa de mi falta de costumbre por beber alcohol, supongo que me embriague demasiado pronto. Varias personas comenzaron a marcharse pues ya era de madrugada, yo seguía bebiendo, hasta que en cierto punto comencé a perder la conciencia…

FIN DE MIKAN POV.

NATSUME POV:

Me encontraba trepado en el árbol de cerezo favorito de esa boba, pues me habían sacado de la habitación porque tenían que alistar a Mikan para ese tonto baile.

Las cosas no estaban marchando bien últimamente, muchas cosas han pasado desde que me di cuenta de mis sentimientos hacia Mikan… lo he pensado tanto…pero creo que jamás podre decirle lo que siento, después de todo ella es una princesa y yo un simple ninja, no tengo nada que ofrecerle, además ni siquiera sé si siente lo mismo por mi, simplemente tendré como la pierdo poco a poco… ¡Odio tener que pasar por esto!

Me baje del árbol y me dirigí al salón de fiestas, solo para echar un vistazo, justo en ese momento me encontré con el rey.

-Su majestad.-Dije y me incline a hacer una reverencia.

-Natsume, por favor avisa a Mikan que la estamos esperando, necesito que este aquí de inmediato.

-Claro su alteza.

Salí de inmediato en dirección a la habitación de Mikan; en las escaleras me encontré a Sakura, por lo que supuse que ya había terminado de alistar a Mikan. Cuando llegué a la puerta de la habitación me detuve en seco, pues de dentro escuche un pequeño pero significativo sollozo. ¿Mikan estaba llorando? Y si era así ¿Por qué? miles de pensamientos y posibilidades inundaron mi mente y entre mis pensamientos y abrir la puerta no supe que hacer, así que solo me quede ahí, inerte, sin poder hacer nada.

En eso ella abrió la puerta y choco con mi pecho…

-Natsume….-Me llamo, pero yo me quede estático, mirándola de pies a cabeza, se veía realmente preciosa, más de lo normal, tarde en reaccionar y por tanto en responder.

-P-Princesa, disculpe que la moleste, pero su padre quiere verla de inmediato.- Atiene a articular unas cuantas palabras, debí quedar como un idiota.

-Gracias Natsume.- Me respondió cortantemente y se marchó.

Vi como se alejaba lentamente, para después verla perderse por las escaleras, entonces entre a la habitación, que estaba impregnada de su aroma, su dulce y empalagoso aroma.

Hasta ahora no había notado que esas simples cuatro paredes estaban impregnadas de recuerdos. Al acercarme a su balcón recordé las veces que ella solía pintar inspirada y como me ayudaba para que la ayudara.

-Natsume mira que bonito paisaje estoy pintando, ayúdame, apuesto a que tu también pintas bien.

Siempre con una sonrisa… El tocador en donde siempre la escuchaba cantar, su voz molesta que a veces me despertaba en la mañana.

-Lo siento Natsume, se que no canto muy bien pero es que adoro cantar…

Cerca del vestidor…

-Natsume ¿Crees que este vestido se me ve bien? Es mi favorito…

Y aquella noche cuando me susurro aquellas palabras que despertaron estos sentimientos en mí…

-Te quiero Natsume… te quiero…

O aquella vez en el jardín…

-oh vamos Natsume, sonríe, tienes una hermosa sonrisa.

Siempre preocupándose por mi, y cuando ella esta triste yo no puedo hacer nada por ella…

-¿Qué es lo que te pasa Natsume? Has estado muy raro estos días, dime por favor…

Ella siempre ha estado para mí sin juzgarme…

-¿Estas seguro? Sabes que puedes confiar en mí, sea lo que sea, te escuchare sin juzgarte…

Y yo… ¿Qué es lo que yo he hecho por ella?

-Eres absurda y tonta, no sabes lo que es la desesperación verdadera, eres tan débil creyendo que tus problemas son enormes, no sabes nada de la vida niña tonta.

Yo la había tratado tan mal y ella solo quería que yo fuera feliz…solo con ella he podido reír sinceramente, ella me ha mostrado lo mejor de si misma

-Son Peonias, son mis flores favoritas y yo misma las he cultivado

¿Por qué no puedo hacer lo mismo por ella? Devolverle todo lo que ella ha hecho por mi… ¿Por qué no simplemente puedo decirle lo que siento?...Todo esto es tan complicado…Inmerso en mi soledad, inmerso en mis pensamientos, no me di cuenta cuando Mikan entro en la habitación.

-Mikan…-Susurre.

-¿Por qué? ¿Por qué Natsume?- Me susurro con la cabeza agachada, parecía realmente triste.- ¿Qué es lo que te he hecho? ¿Por qué te alejas de mí?

Ella comenzó a sollozar y a acercarse lentamente a mi, ella tambaleaba al caminar, y estaba a punto de desplomarse en cualquier momento, así que me acerque a ella rápidamente y la abrace, la presione contra mi pecho y aspire todo su aroma, su olor natural a vainilla, aunque había otro aroma extraño, era un olor como a vino…

Seguramente la obligaron a beber y como ella no esta acostumbrada esta mareada…

-Por favor, deja de alejarte de mi Natsume…-Sollozaba de nuevo contra mi pecho y me rodeo con sus pequeños brazos mientras yo aún seguía abrazándola.

-Yo nunca me alejaría de ti Mikan…no puedo.-Le confesé sinceramente mientras recargaba mi mentón contra su pequeña cabecita.

Me hinque aun con ella en brazos y la mantuve así por mucho tiempo, desee con toda mi alma que en ese momento el tiempo se detuviera… tenerla así a mi lado, tan cerca me daba el valor para confesarme, pero no debía, ella no estaba al cien por ciento consiente y si le digo ahora es posible que mañana ya no lo recuerde…o peor aun, puede que ella se aleje de mi…

-Natsume…-Se separo de mi quedando frente a mi rostro.- ¿Sientes esto?- Tomo mi mano derecha y la llevo a su pecho, pude sentir lo agitado que este estaba, tan agitado como el mío.- Tu tienes la culpa de que mi corazón lata de esta manera…tú y nadie más…

Mi corazón comenzó a latir de manera precipitada, sentía que en cualquier momento se saldría de mi pecho ¿Acaso ella se estaba confesando? ¿Me estaba insinuando que sentía algo por mí?

-Natsume ¿Sientes lo mismo por mi?- Me pregunto y poco a poco comenzó a acercarse a mi, acortando la distancia entre su rostro y el mío.

No sabia que hacer, no sabia si corresponderle o no, por una parte quería hacerlo, necesitaba probar esos labios una vez más, pero por otro lado sabia que no era correcto, pues ella no estaba en sus cinco sentidos y eso seria como aprovecharme de ella, de su inocencia… no podía hacer eso…

Aunque no sabia cuando tendría esa oportunidad de nuevo ¿Y que tal si nunca la volvía a tener?

Pensé las cosas bien, así que al final solo la abrace, la abrace lo más fuerte que pude y besé su frente, la atrape en mis brazos, dejándola sin escapatoria, pensé que ella se enojaría, pero cuando lo noté ella ya se había quedado profundamente dormida.

La cargue hasta su cama y la recosté en ella, cubriéndola cuidadosamente con las mantas, la mire por unos instantes; se veía tan tranquila, tan llena de paz, así me encantaría verla siempre, siendo feliz… Deposite un beso en su frente y tome mi lugar al pie de la cama, se que tal vez mañana me arrepienta de esto, pero es lo correcto.

Al menos ahora se que hay una pequeña posibilidad de que ella en verdad me corresponda…

FIN DE NATSUME POV.

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¿Qué tal queridos humanos? Aquí les traigo el nuevo capitulo, si ya se que me tarde un laaargo tiempo en actualizar, pero por favor les pido que me entiendan, 7-7 voy en el poli y no es fácil cursar un semestre en solo dos meses, me han dejado muchas tareas, proyectos, exámenes y exposiciones 7-7 de suerte no me he suicidado xD pero tranquilos, ya regrese y estaré publicando nuevos capítulos las próximas tres semanas, ya que estaré de vacaciones (ºo*u*)ºo

En compensación por mi tardanza he hecho más largo este capitulo, enserio espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

¿Qué pasara en el siguiente capitulo? ¿Mikan recordara lo que le dijo a Natsume? ¿Natsume le dirá sobre sus sentimientos a Mikan? ¿Hotaru por fin aparecerá de nuevo? Esto y muuucho más en el siguiente capitulo.

ºo(OuO)oº Y ahora la sección favorita de los lectores: ¡A responder comentarios!

*Neko2101998: Pues ya estoy de regreso querida amiga, enserio espero que este capitulo sea de tu agrado y espero que no me mates por cortar el buen ambiente entre Natsume y Mikan 7-7 Todo a su debido tiempo, vienen cosas mejores, espero que me dejes tus hermosos comentarios acerca de este capitulo, me animan mucho para seguir con la historia, besos y abrazos virtuales para ti :'D

*Guest: Gracias por tus comentarios, enserio me animan a seguir con esta historia, si 7-7 hay tantos deberes que hacer, pero no olvido mi pasión: escribir y bueno aquí tienes la entrega de otro capitulo, espero que sea de tu agrado y me dejes tus comentarios, besos y abrazos virtuales para ti :'D

*Mikan Yukihara3: *u* Gracias, enserio me halagas con tus palabras, pues aun soy principiante pero por algo se empieza ¿no? Me alegra mucho que te guste mi historia, espero que este capitulo sea de tu agrado y me dejes tus hermosos comentarios que me animan muchísimo a seguir con esta historia, besos y abrazos virtuales para ti :'D

Bueno y hasta aquí el capitulo de hoy, espero que le haya gustado y que me dejen sus hermosos Reviews que me animan a seguir con esta bonita historia, cuídense y nos leemos pronto.

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AVANCES DEL PRÒXIMO CAPITULO:

El Comienzo de una Historia de Amor, Chapter 14: Cerezos.

-Natsume… ¿Recuerdas lo que paso anoche?- Pregunto la castaña bastante seria.

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-Mi plan va marchando a la perfección, yo siempre gano, siempre Jajajaja.- Reía maliciosamente el viejo mientras aun sostenía en sus manos el retrato de aquella mujer.

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Porque ella era su cerezo, su cerezo de otoño, aquel que solo florecía para él a pesar de todas las adversidades, siempre vivaz y alegre como la primavera, sin importar que sea otoño o invierno…