Hola mis queridos lectores y lectoras, primero que nada gracias por sus review hay unas personas que no tienen cuenta o que lo dejan en anónimo y a esas personas no les puedo contestar directamente pero igual les agradezco por su apoyo :D Bueno antes de empezar con el capitulo quiero aclarar una duda que surgió por ahí y que no sé si alguien más la tenga así que mejor lo aclaro aquí, me preguntaban porque el Andrew quería el trono de Matt y pues la verdad no es que quiera matar a Matt por el trono sino que se quiere deshacer de él porque está enamorado de Mimi y cree que eliminando a Yamato se podrá quedar con ella (Creo que eso lo había mencionado en una de las visiones de Mimi) Bien una vez aclarado este punto los dejo con el siguiente capitulo que espero sea de su agrado :) y si tienen alguna otra duda por favor haganmela saber plis.
Aclaración: Los personajes de digimon no me pertencen pero la historia si es 100% mía.
8
Buscando a la chica de ojos color miel
A la tarde siguiente Matt caminaba junto con Tai por una de las calles de Odaiba y a pesar de que iban platicando Matt no había podido dejar de pensar en el sueño de la noche anterior, aunque aún no se lo había platicado a su amigo, no estaba muy seguro de hacerlo.
- Tengo hambre. ¿Qué te parece sí comemos una hamburguesa?
- Esta bien.
Contestó en un bostezo el rubio, delatando su falta de sueño, y es que desde que despertó de ese sueño tan extraño no había podido dormir de nuevo. Ambos chicos entraron a un pequeño restaurante y se sentaron en una mesa junto a la ventana.
- ¿No dormiste bien anoche? O ¿Qué te pasa?
- La verdad no, estuve casi toda la noche despierto.
- ¿Y eso?
- Es que tuve un sueño muy extraño.
- Buenos días ¿Qué van a ordenar?
Preguntó una chica de ojos negros y cabello café que se encontraba lista con su libretita y su pluma para anotar la orden de los chicos. Los dos chicos pidieron una orden de hamburguesa acompañada de papás fritas y una soda, la joven anotó la orden y se retiró dejando que los dos chicos continuaran con su platica que habían iniciado antes de entrar al establecimiento.
- ¿Pues que soñaste?
Preguntó Taichi curioso regresando al tema de que hablaban antes de que la chica de cabellos negros llegará a pedir su orden.
- Soñé con la chica del camerino.
Tai abrió los ojos sorpresivo, si la noche anterior se le había echo raro que su amigo saliera corriendo tras de aquella extraña chica ahora se había quedado sin palabras al oír que su amigo había soñado con aquella chica.
- Esa chica si que te impresionó.
- Ya te dije que tenía algo especial.
- Si, era muy bonita, aunque con mucha pero con mucha imaginación. Porque eso de que estas en peligro fue muy original.
Matt miró a su amigo con molestia, sabía que Tai no lo iba a entender pero necesitaba decírselo a alguien y Tai era su mejor amigo.
- Aquí tienen.
Intervino la chica con las ordenes antes de que Matt pudiera decir algo.
- Gracias.
Dijo Tai con una sonrisa coqueta que fue respondida por la chica que se ruborizó levemente, para decir con una tímida sonrisa "Provecho" y después marcharse pero no sin antes voltearse a dar una última miradita coqueta al moreno que le había sonreído.
- Se que eso fue algo extraño, pero no sé ella tiene algo diferente.
- mmmm Sí es la única chica que se a atrevido a llamarte tontería.
Contestó Tai aún con comida en la boca.
- Quisiera hablar con ella.
Dijo Matt más para si mismo que para su amigo al mismo tiempo que se llevaba el popote del vaso de soda a los labios.
- Parece como si estuvieras enamorado de ella.
-Pero que tonterías dices. ¿Cómo crees que voy a estar enamorado de ella si no la conozco?
Contestó Matt desviando su mirada a la ventana puesto que había sentido como sus mejillas se sonrojaban al recordar lo que aquella chica había significado para él en aquel sueño. Se quedó pensativo olvidando la presencia de su amigo que lo miraba cuidadosamente, Tai sabía que había algo sospechoso en la actitud de Matt hacia esa chica, nunca había visto que una mujer despertada tanto interés en su amigo, y sabía que aquello no podía ser bueno, no para Sora que estaba enamorada de Matt desde hace tiempo, ella sufriría si Matt se llegara enamorar de otra chica y eso era algo que Tai no podía permitir, no dejaría que su mejor amigo le rompiera el corazón a la chica que él tanto quería.
Era lunes por la mañana la primera hora de clase había terminado. Matt había estado ansioso toda la hora de clase solo esperando el momento en que la clase terminara para salir rápidamente al salón de Joe y preguntarle por la chica de ojos color miel. Y así fue todavía no había salido del salón el profesor cuando Matt salió disparado hacia la puerta dejando sus cosas en el escritorio y a sus dos amigos sorprendidos al ver con la prisa que el rubio salía de la clase. Tai corrió para alcanzarlo y preguntarle que pasaba pero cuando llegó a la puerta su amigo ya le llevaba varios pasos de ventaja.
- ¡Hey Matt! ¿A dónde vas?
- Necesito hablar con Joe.
Gritó Matt sin voltear a ver a su amigo y continuando su camino. Sora también se levantó de su lugar y observó atenta como Matt desaparecía entre los demás estudiantes.
- ¿Qué le pasara?
- No lo sé.
Contestó en un susurro Tai para después dirigir su mirada a Sora que aún se encontraba mirando por donde se había marchado el rubio. Era cierto que Tai no sabía con certeza que le sucedía a Matt pero podía imaginárselo y sabía también que si sus sospechas eran ciertas Sora sufriría mucho, y eso era lo que menos quería aunque no se encontraba seguro de poder evitarlo.
Matt llegó al salón de Joe cuando el peliazul se encontraba saliendo de este con dirección hacia él, Matt sonrió por su suerte, un poco más y no lo alcanzaba.
- Hola Matt. ¿Qué te trae por aquí?
- Quería preguntarte algo.
- Si. ¿Qué pasa?
- ¿En que salón van tus amigas que llevaste al concierto?
- Ah! Van en el 1° A ¿Por qué?
Preguntó confundido Joe no sabía para que Matt necesitaba saber en que salón iban sus amigas.
- Necesito hablar con una de ellas.
- Pues sí quieres vamos, ahorita iba ir a verlas.
Joe y Matt llegaron al salón de Mimi el rubio de inmediato buscó a Mimi con la mirada pero no logró verla en ninguna parte, siguió a Joe que se encaminó hacia dos chicos que jugaban cartas en un mesabanco y a los que les preguntó por las dos chicas las cuales para mala suerte de Matt y de Joe se habían ido a la cafetería a comer algo.
El semblante de Joe se mostró decepcionado al oír que las dos chicas no estaban, el peliazul tenía muchas ganas de ver a la chica de ojos color miel, ya que sentía que había dado un gran paso con ella después de su salida al concierto, ahora ya no lo miraba más como al superior Joe, ahora era solo Joe y eso podía acercarlo un poco más a ella.
Matt por su parte maldijo su mala suerte, al parecer tendría que esperar otra hora para hablar con ella, pero que más podía hacer, ahora por lo menos ya sabía en que salón iba y podría venir a hablar con ella después.
- Que mala suerte, no estaban. ¿Y con quien querías hablar? ¿Con Yumi?
- No. Con Mimi.
- ¿La conoces?
- Ammmmm … algo por el estilo.
Contestó dudoso el chico, no estaba muy seguro de que Joe comprendiera su relación con la chica de ojos color miel si ni él mismo la entendía del todo bien.
Mimi llegó a su salón anunciando su llegada y la de Yumi a sus amigos que se encontraban jugando cartas en sus mesabancos y los dos chicos sonrieron al ver a las dos chicas llegar.
- Ya llegamos chicos.
-Las vino a buscar Joe.
Dijo Michael volteando a ver a sus dos amigas que caminaban hacia él e Izzy.
- ¿Enserio?
Preguntó Yumi tomando asiento al lado del pelirrojo.
- Sí, y venia con Matt.
Contestó el pelirrojo como si se tratara de lo más normal del mundo, pero no, aquello no era lo más normal del mundo y mucho menos para Yumi que era fanática del rubio.
- ¡¿ Queeeee? ¡El superior vino con Matt a buscarme y yo no estaba! ¡No lo puedo creer! Pero que mala suerte tengo.
Gritó Yumi al borde del colapso para terminar aquella frase en llanto.
- Yumi, tranquilízate, talvez venga más al rato.
Intentó tranquilizarla el rubio, pero sin tener mucho éxito.
-Pero lo más seguro es que venga sin Matt. BUAAAA no es justo.
Comenzó a llorar de nuevo la pelirroja haciendo que sus dos amigos la vieran como caso perdido, sabían que en esos momentos no había nada que lograra tranquilizar a Yumi. Mimi por su parte no dijo nada solo permaneció callada pensando en cual podría ser el motivo por el que Yamato había ido a su salón.
La segunda hora había terminado y Tai se sentó enfrente de Matt antes de que este saliera corriendo de nuevo, esta vez no se le iba a escapar o por lo menos no tan fácil.
- ¿Se puede saber a dónde fuiste con tanta prisa la hora pasada?
Interrogó Tai a su amigo con una mirada acusadora, sabía la respuesta pero quería que Matt se lo dijera para así tener armas para contraatacar.
- Fui a buscar a la chica del camerino pero no estaba.
- Y ¿Para qué?
- Ya te dije que quiero hablar con ella.
- Matt ¿Te puedo preguntar algo?
- Sí.
Contestó seriamente Matt, ya sabía hacia donde iba Tai y aunque no tenía ganas de hablar de ello era mejor dejarle las cosas claras a su amigo, aunque conociendo lo cabezota que podía llegar a ser Tai no estaba seguro de que pudiera convencer a Tai de que no buscaba a la chica de ojos color miel con fines amorosos sino para… ¡pero que demonios!, ni siquiera él sabía para que la buscaba solo sabía que necesitaba hacerlo algo dentro de él se lo pedía a gritos.
- ¿Te gusta esa chica?
- Ya te dije que no. Solo quiero hablar con ella.
- Perdona la insistencia, pero es muy extraño que tú salgas corriendo detrás de una chica, por lo original ellas son las que salen corriendo tras de ti, y desde que la conociste estoy casi seguro que no has dejado de pensar en ella y por lo que veo estas muy empeñado en hablar con ella.
- Solo quiero preguntarle algo.
Volvió a insistir Matt.
- Chicos los estaba buscando.
Interrumpió Sora quien llegó a donde estaban los dos chicos. Matt agradeció al cielo la oportuna llegada de la chica, que no le permitió a Tai que le siguiera haciendo preguntas que le eran tan difíciles de responder.
La hora de salida llegó y Matt fue con dirección al salón de Mimi, con tal de que Tai no lo siguiera molestando había pospuesto la búsqueda de la chica de los ojos color miel, así le daría tiempo de tranquilizar a Tai y convencerlo de que no estaba tan desesperado en encontrar a la chica como el moreno lo decía. Llegó al salón de la chica, abrió la puerta y se encontró con un salón vacío. ¡Maldición! ¿Por qué era tan difícil encontrar a esa chica?
Tai y Sora ya se dirigían a su casa y ambos caminaban pensativos cada uno sumergido en su propio mundo. Tai sabía que Matt había ido a buscar a la chica del camerino, ya que él rubio a pesar de que no había ido a buscarla después de la platica que habían tenido, durante todas las horas se miraba inquieto y en la última hora había salido como alma que lleva el diablo. Sora por su parte no podía dejar de pensar en el extraño comportamiento de Matt ¿Qué acaso estaba enfermo? La chica podía jurar que todo el día había estado como desesperando queriendo hacer algo que no podía, y a la hora de salida había salido tan rápido que ni siquiera se había despedido.
- Matt estuvo muy extraño hoy. ¿No lo crees Tai?
- Si un poco.
- ¿Qué le pasara?
- Ah! Sora quería disculparme por no haberte podido ayudar el viernes con lo de Matt, pero como él salió corriendo no tuve tiempo de detenerlo.
Dijo Tai tratando de cambiar el tema pero se metió en un tema más complicado aun de explicar.
- No te preocupes Tai. Y ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué esa chica salió tan molesta y Matt tras de ella?
Tai se quedó en silencio unos segundos, no sabía que decirle a Sora pues no quería que supiera el interés que tenía Matt en aquella chica así que mintió.
- La vedad no sé bien que fue lo que pasó, cuando llegue ella estaba saliendo.
- Que extraño.
Contestó Sora pensativa, no lograba imaginar cual era la causa por la que aquella chica pudiera salir tan furiosa del camerino de Matt, él nunca era grosero con sus fans, aunque pudiera ser que la chica agarrara al rubio en un mal momento, Sora más que nadie sabía lo que era agarrar a Matt en uno de esos malos momentos.
Mimi caminaba rumbo a su casa mientras que en voz alta hacía un cálculo rápido de cuanto le faltaba para salir de vacaciones de invierno. Matt la vio de lejos, al parecer vivían en la misma dirección, era una suerte y pensar que la había estado buscando todo él día y ahora que había perdido la esperanza de encontrarla por lo menos en ese día ella aparecía frente a él.
- Hay tengo mucha hambre, espero que mi mamá ya tenga hecha la comida.
Dijo para sí misma la chica al mismo tiempo que tocaba su estomago que le pedía comida.
- ¿Con quién hablas?
Preguntó divertido él chico al ver como Mimi hablaba aparentemente sola. Mimi volteo a ver quien era la persona que le había soltado aquella pregunta, su voz no le era para nada familiar. Cuando lo vio quedó totalmente sorprendida pero si era el rubio que se había burlado de ella la noche del viernes, ¿qué demonios hacia allí? Y ¿Por qué le hablaba a ella?
- ¿Tú que haces aquí?
Preguntó de una manera agresiva. Aún no podía olvidar la humillación que ese chico le había hecho pasar junto con ese otro chico de cabellos alborotados color chocolate.
- Te llamas Mimi ¿Verdad?
- Sí. ¿Cómo lo sabes?
- No lo sé, lo adivine.
Contestó el chico con una sonrisa coqueta que no pasó desapercibida por Mimi pero ¿Qué demonios estaba pasando? Hacia tres noches se había burlado de ella y hecho sentir la persona más ridícula en la faz de la tierra y ahora le coqueteaba pues ¿Qué pretendía? ¿burlarse de nuevo de ella?
- ¿Qué quieres?
- Quería que me contaras tu sueño.
Mimi no dijo nada solo se dio la vuelta y comenzó a caminar, estaba segura que aquel chico buscaba burlarse de nuevo de ella, ¿qué acaso creía que ella era un payasito al que puedes buscar cuando se te antoje? ¡Pues no!. Ya la había humillado una vez y no la volvería a humillar de nuevo. Continuó caminando unos cuantos pasos con la esperanza de que el chico se fuera pero no fue así él le seguía el paso observándola con curiosidad, pero ¿Qué pretendía aquel chico? ¿Qué después de la humillación del viernes ella de buenas a primeras le contara lo de su sueño? Pues no iba a ser así.
- ¿Para qué? ¿Para que te burles de mí otra vez?
Preguntó con enojó la chica el solo recordar aquella noche la ponía de malas.
- Yo no me burlé de ti.
Contestó con tranquilidad el chico. Mimi se detuvo en seco y le miró asombrada, aquello era él colmo del descaro ¿cómo que no se había burlado de ella? Si él y su amigo la habían hecho sentir como una tonta.
- Entonces supongo que los comentarios que hicieron no eran una burla.
- Yo no te dije nada, el que te dijo fue Tai y me disculpo por ello, él suele ser algo indiscreto, pero no lo hizo con mala intención.
Mimi estaba apuntó de protestar, hasta amenazó con su dedo al chico con intención de decir algo, pero nada salió de su boca y mejor continuó su camino después de todo el rubio tenía razón, él no había dicho nada, solo se quedó parado mirando, pero igual pudo haber detenido las burlas de su amigo.
Matt sonrió al ver la reacción de la chica que se había quedado sin palabras, no podía negarlo aquella chica de ojos color miel que iba unos cuantos pasos más adelante que él era divertida.
- Y ¿No me vas a decir que soñaste?
Preguntó el chico al mismo tiempo en que alcanzaba a la castaña y se ponía enfrente de ella impidiéndole el paso, pero ella le sacó la vuelta y continuó con su camino.
- ¿Por qué de repente tienes tanto interés en que soñé?
- Es que yo también tuve un sueño algo extraño.
Mimi se detuvo en seco, así que no estaba loca después de todo.
- Y ¿Qué fue lo que soñaste?
Preguntó interesada la chica.
- Dime tú primero.
Contestó Matt con otra coqueta sonrisa, por Dios como odiaba que pusiera aquella sonrisa, la hacía sentirse vulnerable, susceptible a caer en los encantos de aquel chico, pero ella no era como las fans con las cuales la habían confundido la noche del viernes, ella era Mimi Tachikawa y no caería en los encantos del famoso Matt Ishida.
- Pues… Te quedaras con la duda
Contestó juguetonamente la chica, ambos podían jugar al mismo juego de coqueteo. Mimi se detuvo, abrió la reja de una casa y entró sin molestarse en cerrar la puerta.
- ¿No me vas a decir?
Preguntó Matt al darse cuenta que habían llegado a la casa de la chica.
- Nop.
Contestó divertida la chica y le enseñó la lengua al rubio para después darle la espalda y entrar a su casa. Si quería saber que era lo que había soñado ahora tendría que sufrir para que ella le dijera, quien le mandaba no haberle puesto atención cuando ella intento decírselo. Mimi cerró la puerta, y a Matt no le quedó otra opción más que irse, era obvio que la chica de ojos color miel no le contestaría sus preguntas en aquel momento. Suspiró resignado, puso sus manos en su nuca y reinició su camino a casa.
- Ni hablar, creo que será mejor que me vaya a mi casa.
Matt comenzó su camino alejándose del lugar. Mimi lo observaba desde la ventana de su casa, era extraño que se sintiera tan cómoda hablando con alguien al que relativamente había conocido hacia unos pocos minutos, y también estaba aquella sensación, sentía como su corazón latía fuertemente, pero aquello era ridículo ¿Cómo era posible que se permitiera sentir aquellas ridículas sensaciones en alguien que acababa de conocer?
Matt llegó a su casa, en todo el camino no había hecho más que pensar una manera de hacer que la chica de ojos color miel le dijera que había soñado, sonrió al recordar el gesto infantil de enseñarle la lengua sin duda era aniñada pero esa actitud de niña pequeña y caprichosa la hacían ver tierna y eso le gustaba y mucho. Sentía que la conocía de toda la vida a pesar de que solo había hablado con ella tres veces contando la vez que chocó con ella camino a la escuela, la vez del camerino donde él no había dicho ni una palabra y la de esa tarde, pero aun así estando con ella se sentía muy bien ¿acaso todo lo del sueño habías sido real y ella era el amor de su vida?
Siguiente capitulo: El reto - Publicación: Viernes 20 de mayo del 2011
Mimato196
Mayo 2007
