Mis queridos lectores y lectoras, una disculpa de antemano por no responder sus reviews prometo responderlos pronto pero es que ha sido una semana horrible y apenas y he podido subirles el capitulo, no he tenido chanza de revisarlo de nuevo así que perdonden los orrores de ortografía, sin más que deicr me despido y espero que sea de su agrado y muchas gracias por tomar parte de su tiempo para leer este Fic.
Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen (Por desgracia T_T )
9
El reto
Mimi se despidió de su mamá y salió de su casa como todas las mañanas, se fijó en la hora y miró que ya iba retrasada, así que trotó el pequeño camino de la puerta de su casa hasta la reja.
- Oh no! Voy a llegar tarde, más vale que me apure.
Dijo Mimi para si misma mientras cerraba la reja.
- Por lo que veo tu siempre llegas tarde, deberías levantarte más temprano.
Le dijo una voz familiar que la hizo levantar el rostro. Vio a Matt recargado en la reja apoyado en una pierna mientras que la otra la apoyaba en el cerco, sus manos se encontraban detrás de su nuca en una pose relajada y su mirada estaba clavada en ella ¿Pero que demonios hacía él ahí? Pensó que ya no la molestaría.
- ¿Tú otra vez? ¿Y que me dices tú? También vas tarde.
Contestó la chica al mismo tiempo en que se encaminaba a su escuela.
- Sí. Pero la diferencia es que yo entro a las 8 no a las 7.
Contestó con tranquilidad él chico.
- Entonces ¿Qué haces aquí tan temprano?
A Mimi le llegó un aroma exquisito a su nariz, aquel olor era tan varonil, sin duda el perfume de hombre que más le había gustado, aunque no estaba segura de donde provenía aquel olor.
- Porque no te voy a dejar de seguir hasta que me digas que fue lo que soñaste.
Contestó el chico acercándose peligrosamente a Mimi quien rápidamente percató que aquel delicioso olor provenía del rubio, Diablos ¿Por qué tenía que ser él? ¿Cómo era posible que el PH de aquel chico tan engreído pudiera hacer una química tan irresistible para cualquier mujer en combinación con aquel perfume.
- Pues no te voy a decir.
- Entonces te seguiré todo el día.
- Como eres enfadoso.
- Sí no quieres que te enfade di…
Matt no pudo terminar con lo que iba ya que la mochila de Mimi se estrelló en su cara silenciándolo. Una vez que se recuperó del golpe Matt volteó a ver a la chica que miraba hacia un chico con una tímida sonrisa y un notorio sonrojo en sus mejillas, Matt comprendió de inmediatamente que era lo que pasaba y sonrió satisfactoriamente ahora tenía algo más con que molestarla.
- Buenos días Michael.
Dijo apenada la chica al ver a Michael salir de su casa. El chico de rizos dorados volteó a ver a la castaña y sonrió al ver que se trataba de Mimi.
- Buenos días Mimi. ¿Cómo amaneciste hoy?
- Muy bien gracias por preguntar.
- Oh! Espérame un momento olvidé algo.
Michael entró corriendo a su casa y Mimi solo se quedó viendo hacia donde se había ido su amigo olvidando por completo la presencia de Matt quien se acercó a ella y le susurró al oído.
- Ya veo con que te gusta ese muchacho.
- ¿Sigues aquí?
Gritó alterada la chica y roja como un tomate.
- Claro, te dije que te seguiría hasta que me dijeras que soñaste.
- Y eso no te da derecho a meterte en mi vida privada.
- Entonces si te gusta.
- No se porque dices esas cosas, Michael es solo mi amigo.
- ¿Segura?
Preguntó entre risas a la castaña para provocarla, simplemente era divertido ver como se enojaba.
- Claro que estoy segura. Y deja de reírte.
Protestaba molesta la chica al mismo tiempo que le lanzaba golpes a Matt quien los esquivaba provocando que Mimi se enfureciera más. Michael salió de su casa y se encontró con una Mimi que le lanzaba mochilazos a un chico rubio que solo los esquivaba y se burlaba de la chica que se miraba bastante alterada y podía jurar que aquel chico era el famoso cantante de su escuela Matt Ishida, pero no sabía que Mimi lo conocía y mucho menos que se llevaran tan bien, nunca había visto a Mimi llevarse de esa manera con un chico.
- Ya llegue.
Mimi volteó al oír la voz del chico y se encontró con un Michael totalmente sorprendido por su actitud, ¡genial! ahora por culpa de ese tonto Michael pensaría que era una loca agresiva. Mimi paró sus ataques contra Matt y volteó apenada hacia donde estaba Michael.
- ¡Michael! Perdona.
- No hay problema.
- ¿Y dices que no? Solo mírate.
Le susurró Matt a Mimi en el oído lo que provocó que la chica le contestara entre dientes tratando de comportarse frente a Michael.
- Deja de estarme molestando.
- Pero si yo no te hice nada, tú eres la que está muy agresiva.
- Perdona no me he presentado soy Michael.
Se presentó Michael captando la atención de Matt.
- Yo soy Matt mucho gusto.
- igualmente. Tú eres el famoso cantante de rock. ¿Verdad?
- Pues no tan famoso.
- Por lo menos es modesto.
Murmuró Mimi para sí misma, sin embargo Matt alcanzó oírla y solo volteó a verla y ella le sonrío de una manera forzada.
- Mi amiga Yumi es fan tuya.
- Ah! Es la muchacha que me presentó Joe.
- Creo que si.
- Si, se miraba que era muy linda. No como otras.
Enfatizó Matt para después ver a Mimi quien se molestó notoriamente.
- ¿Qué tratas de insinuar?
Preguntó molesta la castaña.
- Que si no te apuras vas a llegar tarde.
- Es cierto ya deberíamos irnos.
Dijo Michael viendo que en su reloj solo quedaban diez minutos para que fuera la hora de entrada.
La clases comenzaron en el salón de Mimi, afortunadamente ella y Michael habían logrado llegar a tiempo. La maestra comenzó con la lección de historia del día, hablaba sobre el feudalismo que había existido hace cientos de años en Japón, pero eso a Mimi le importaba muy poco en su mente solo había lugar para una persona y ese era Matt, no es que estuviera enamorada de él o algo por el estilo era simplemente que no comprendía que era lo que quería aquel chico de ella, ¿Sería cierto que él había tenido un sueño extraño? ¿o simplemente lo hacía por molestarla? Cual fuera la razón, ese chico le resultaba odioso ¿Cómo era posible que se atreviera a ponerla en ridículo frente a Michael, el chico más perfecto que pudiera existir en la faz de la tierra? y lo peor de todo es que había dicho que la iba a seguir molestando hasta que le dijera los de su sueño, pero ¿Qué se creía? Era simplemente odioso, odioso, odioso….
Mimi comenzó a rayar con furia su cuaderno y desprendiendo un aura negra a su alrededor que desconcertó mucho a su amiga Yumi que la miraba asustada, Mimi parecía tener algo personal en contra de ese cuaderno ya que lo rayaba con una fuerza impresionante, estaba de acuerdo con que la clase de historia no fuera la más divertida pero tampoco creía que su cuaderno tuviera la culpa de ello.
- Pss pss Mimi, Mimi.
Mimi salió de su trance de furia y volteó hacia su amiga.
- ¿Qué haces? Te vas a quedar sin cuaderno.
Mimi volteó a ver su cuaderno y vio el nombre de Yamato escrito con unos trazos muy marcados. Pero ¿Qué demonios le pasaba? ¿Por qué escribía el nombre de ese sujeto tan desagradable? ¿Acaso estaba loca ?
- ¡¿Quee?
El grito que pegó Mimi al ver que había escrito aquel nombre en su cuaderno nuevamente fue tan fuerte que llamó la atención de todos los que estaban en el salón incluyendo a la maestra. Mimi se tapó la boca con las manos al ver que su grito había salido más fuerte de lo que había deseado y miró a sus compañeros que la miraban con curiosidad inclusive Michael la estaba viendo ¿Cómo era posible que no estando Matt aún así fuera capaz de ponerla en ridículo frente a Michael? Aquello era imperdonable. Mimi miró a la maestra que la miraba preocupada, de seguro su maestra estaba convencida de que ella estaba loca.
- Señorita Tachikawa ¿Le pasa algo?
- eh? No, estoy bien, no se preocupe.
- Bueno continuemos con la clase.
Todos desviaron su atención de Mimi y atendieron la clase de la maestra. Mimi por su parte rayaba con furia el nombre de Yamato, lo odiaba, no estaba presente y aun así la dejaba en ridículo, pero ¿Cómo se le había ocurrido escribir su nombre? Y lo peor de todo es que había sido su subconsciente quien le había jugado aquella broma ya que ella ni siquiera recordaba haber escrito aquel nombre.
La humillante clase había terminado, Mimi se encontraba sentada en su escritorio y Yumi se había colocado en el escritorio de en frente para charlar con su amiga y hacerla olvidar la resiente vergüenza que acababa de pasar.
- Y ¿No has averiguada nada de que piensa Michael de mi?
Preguntó Mimi tratando de olvidar su humillación y aprovechando la ausencia de Michael e Izzy.
- No, no he tenido la oportunidad de hablar con él, pero te prometo que lo haré de la manera más despistada.
Contestó la chica guiñándole un ojo a su amiga la cual solo sonrío. La puerta se abrió y se vio la figura de un rubio que luchaba por cerrar la puerta y no dejar entrar a sus locas admiradoras que no le permitían entrar.
- ¡Chicas, chicas, tranquilas! Les prometo que más al rato hablare con ustedes.
Dijo Matt luchando por que lo soltaran la manada de jovencitas que le impedían entrar.
- No te vayas, regresa.
Chillaron en coro todas la jovencitas al ver que Matt había logrado safarse de su agarre.
- Lo siento pero horita no puedo, nos vemos luego.
Dijo Matt cerrando la puerta al fin y terminado con ese tormento. Yumi lo miraba emocionada, no podía creer que Matt Ishida estuviera en su salón, pero ¿Qué hacía ahí? Bueno eso no importaba lo que importaba es que él estaba ahí. Vio como el rubio volteaba a la dirección en donde estaba ella y por Dios sintió su corazón detenerse cuando vio que el chico caminaba en su dirección ¿ a caso había ido a buscarla a ella?
Mimi no lo podía creer aquel chico había cumplido su palabra de estarla molestando, al parecer su pesadilla de ese día no había acabado sino que acababa de comenzar.
- ¡Matt!
Dijo al fin Yumi, el chico le sonrió y ella sintió que se derretía en el suelo, el la había recordado y le sonreía a ella, aquello debía de ser un sueño, el chico más guapo, caballeroso y perfecto del mundo le había dedicado la más bella de las sonrisas a ella.
- Hola Yumi.
- ¡Mimi, se acordó de mi nombre!
Dijo emocionada la pelirroja a su amiga que no se miraba muy feliz y la actitud de la castaña la hizo desconcertarse.
- ¿Y tú qué haces aquí?
- Te dije que no te dejaría en paz hasta que me digas.
- No tengo porque decírtelo.
Yumi miró atenta al rubio y a su amiga, ¿acaso ellos se conocían?, se hablaban con tanta naturalidad que parecían conocerse de toda la vida, aunque Mimi estaba siendo un poco grosera para su gusto, un chico tan perfecto como Matt no merecía que le hablaran de la manera en que su amiga lo estaba haciendo y la reprendería por eso después, pero esperen ¿Cómo era que Mimi conocía a Matt? Y lo más importante ¿Por qué no se lo había presentado antes sí sabía que ella era fanática del rubio?
- Entonces me tendrás por aquí todas las horas.
Aquella frase despertó de sus pensamientos a Yumi, que demonios importaba como era que Mimi conocía al guapo vocalista, sí él iba ir todas las horas a su salón, como se conocieron era lo de menos.
- Entonces no le digas nada Mimi.
Dijo sin pensarlo Yumi.
- Ya te dije que no te voy a decir.
Contestó Mimi cruzándose de brazos y recargándose en su mesabanco.
- Entonces ¿Quieres que venga a cada hora?
La amenazó en tono burlón.
- Sí.
Gritó Yumi emocionada.
- Por supuesto que no.
Contestó Mimi exaltada y apoyando sus manos de golpe sobre la paleta del mesabanco y acercándose al rubio que solo rió al ver la reacción de la chica, disfrutaba hacerla enojar. Mimi vio la sonrisa del chico, por Dios lo detestaba tanto.
- ¿No?
Preguntó Yumi decepcionada.
- No.
Volvió a decir Mimi con dureza y clavando una mirada retadora en el chico de ojos azules frente a ella.
- Entonces dímelo.
La reto Matt acercándose peligrosamente a ella y con una sonrisa torcida en sus labios, sabía de antemano que le diría la chica pero aun así le gustaba provocarla. Mimi no lo soportó más y desvió su mirada levemente sonrojada pero manteniendo aun así su decisión firme.
- No te lo voy a decir.
- Bien, entonces nos vemos a la siguiente hora. Adiós.
Dijo Matt alejándose de ella y despidiéndose al mismo tiempo que caminaba a la salida, por ese momento había sido suficiente, tampoco quería que la chica terminara odiándolo o golpeándolo, lo único que quería era verla y divertirse molestándola y ella le había dado la excusa perfecta para que él fuera a verla a cada hora.
- Es odioso.
Murmuró Mimi una vez que Matt había salido del salón.
- ¿Qué? ¿Acaso estas loca Mimi? Es el chico más guapo, amable y sencillo que he conocido y tú dices que es odioso.
- Pues sí lo es.
- Pues no lo es.
- Que sí lo es.
- Que no.
- Es que tú no lo conoces.
Dijo desesperada Mimi al ver la terquedad de su amiga.
- Pues…
Iba a contestar Yumi pero se quedo pensando un segundo.
- Espera un momento ¿Cómo es que tú lo conoces?
- Bueno es que yo…
Mimi no supo que responder, era obvio que no le iba a decir lo de sus visiones, pensaría que estaba loca, cualquiera pensaría que estaba loca, aun no lograba comprender como era que se había animado a decirle a él lo de su sueño.
- ¿Lo conocías desde antes y no me lo habías presentado sabiendo que soy su fan? Pero que mala amiga eres Mimi.
- No espera Yumi, lo conocí apenas ayer.
Explicó Mimi tratando de calmar a su amiga.
- ¿Ayer?
- Si, Creo que vive cercas de mi casa, porque cuando iba para mi casa me topé con él, y por eso lo conozco.
- Ya veo y ¿Qué es eso que quiere saber?
- Ammm Bueno algo sin importancia.
Contestó Mimi nerviosa con la esperanza de que Yumi no le preguntara más sobre el tema, no quería tener que mentirle a su mejor amiga. Pero al parecer a Yumi no le interesaban mucho los detalles ya que no preguntó más.
- Bueno como sea me alegra que no le hayas dicho.
- ¿Por qué?
- Porque así lo veré todas las horas solo espero que cumpla con lo que dijo.
Dijo Yumi con una gran sonrisa, Mimi solo la vio y no dijo nada, ella esperaba que fuera todo lo contrario y que Matt se olvidara del asunto, estar con él la ponía nerviosa y odiaba sentirse así tan indefensa al lado suyo.
Matt subía las escalera pensando en lo linda que se miraba la castaña cuando se enojaba, sin darse cuenta que recargado en el barandal a mitad de la escalera se encontraba esperándolo su mejor amigo con los brazos cruzados.
- ¿Ya fuiste a ver a tu amorcito?
Preguntó con cierto enfado el moreno.
- Tai ¿Qué haces aquí? Y ¿Qué quieres decir con eso?
- Esperándote, Sora me dijo que habías ido a buscar a la amiga de Joe.
Contestó Tai dejando atrás su pose anterior y caminado hasta el rubio.
- Si. ¿Y?
- Y que aun así no quieres aceptar que te gusta.
- Ya te dije que no es eso.
Contestó molesto Matt, odiaba que su amigo fuera tan terco a veces y más aun que se metiera en su vida privada, a él que más le daba si le gustaba Mimi o no.
- ¿A no? Entonces ¿Qué es? ¿Por qué no dejas de buscarla?
- Porque quiero que me diga algo.
Contestó Matt despegando la vista de su amigo y subiendo las escaleras.
-No te creo, para mi que hay algo más
- ¿Qué te pasa Tai? ¿Por qué te molesta tanto que vaya a buscarla?
Preguntó molesto el rubio aquella situación ya lo estaba enfadando.
- No me molesta.
- Entonces ¿Por qué te molesta tanto que vaya a buscarla?
- Si tan solo aceptaras que te gusta, no te diría nada.
- ¿Cómo quieres que acepte que me gusta, si no es así?
- Entonces sí no te gusta ya no vayas a verla.
- Tengo que hablar con ella.
Volvió a insistir Matt.
- Veo que no puedes estar sin verla.
- Que no es eso.
Volvió a repetir Matt, Tai ya lo estaba sacando de sus casillas y no dudaba que terminaría estampándole un puñetazo a su amigo en la cara sí seguía con aquella situación.
- Además no puedes evitar que vaya a verla.
- ¿Quieres ver que si?
Preguntó retador Tai.
- Ya lo veremos.
Contestó de la misma manera retadora que su amigo y con una sonrisa en los labios sabía que aquello era un reto y no pensaba perder.
- Como quieras.
Dijo Tai con una amplia sonrisa, algo que le encantaba al moreno eran los retos y no le gustaba perder, así que sí su amigo quería ver a la chica del camerino de nuevo tendría que hacer un gran esfuerzo porque él no se lo iba a permitir.
- Chicos ¿Qué hacen aquí?
Preguntó Sora al ver a sus dos amigos en las escaleras, no sabía que era pero sabía que esos dos traían algo entre manos los dos se habían estado comportando muy raro y no comprendía por qué.
- Nada íbamos al salón ¿Vamos Sora?
La chica asintió y ella y Matt se dirigieron al salón, Tai los miró por unos segundos y subió el último escalón, estaba decidido, no permitiría que Matt hiciera sufrir a Sora aunque tuviera que hacer lo imposible para que Matt ya no viera a la chica del camerino. Por Sora el haría cualquier cosa aunque eso incluyera ahuyentar a cualquier chica de Matt. Podía sonar egoísta de su parte pero no estaba dispuesto a permitir que alguien lastimara a Sora, así tuviera que enfrentarse a quien sea o inclusive a Matt, el protegería el corazón de Sora costara lo que costara. Ella no merecía que nadie la hiciera sufrir y él se encargaría de eso.
Siguiente Capitulo: Matt vs Tai - Publicación Viernes 27 de mayo del 2011
Mimato196
Mayo 2007
